Perdón por la tardanza de la publicación de este fic y de todos los demás, pero sepan que ya comienzo a cursar mis clases en la Universidad y no estoy pasando por mi mejor momento ^^ Pero no se preocupen que yo sigo escribiendo =)

No lo entretengo más ¡A leer!

Bleach no me pertenece.

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Capitulo XIV

Los días habían pasado lentamente, el sol se hacia presente como siempre, pero en los corazones de las personas, cada situación, cada sentimiento era diferente. No todo era igual.

—Te extrañe —dijo, mientras lo abrazaba—. ¿Cómo esta Rangiku-san?

—Ella se muestra mejor —tomo el mentón de la muchacha y la miro fijamente a los ojos—. ¿Por qué no me das un beso?

Momo sonrió y lentamente fue acercándose a Toushiro, rozo levemente sus labios, besándolo con ternura. El albino mojo esos labios que sabían a miel con su lengua, pidiéndole una mejor entrada a su boca, Momo se lo concedió. El beso se hizo mas profundo y apasionado, Hitsugaya la tomo por la cintura a la vez que iba empujando el cuerpo de Hinamori hacia la mesa. La acorralo y por mas que el aire faltaba no se separaba de sus labios, Momo lo abrazo, Toushiro la había enamorado y ella era suya.

—S-Shiro… —trato de articular ella cuando el joven la dejo respirar, Hitsugaya la miro y nuevamente la volvió a besar, pero pausada y lentamente introduciendo su lengua de manera deliciosa.

—Tai… —Matsumoto se apareció en la sala de estar del departamento de su jefe y lo encontró in fraganti con su novia, así fue que se llevo ambas manos a la boca, para evitar emitir sonido alguno.

Rangiku sonrió levemente y luego se froto su vientre.

—Al parecer no todo esta mal ¿Verdad, bebé?

Habían pasado sus tres semanas desde que se había enterado que estaba esperando un hijo, ya transitaba su segundo mes de embarazo y tenía esa costumbre: hablarle a su bebé. Pues, había leído en un libro que eso los hacia mas inteligentes. Matsumoto miro a su jefe que seguía besando a su novia, sonrió y volvió a su habitación. Al haberse separado de Gin, no tenia a donde recurrir así fue que Hitsugaya le ofreció un lugar en su hogar. Para Toushiro era una manera de decirle gracias por todo lo que ella había hecho por él cuando solo era un niño.

—H-Hitsugaya-kun —Momo lo alejo levemente, se encontraba muy sonrojada y avergonzada—. R-Rangiku-san n-nos puede ver.

—Lo siento —agarro el rostro de la joven con sus dos manos y la miro—. Es que… sabes rico.

—¡Shiro-chan!

Toushiro la miro gracioso, quien diría que su persona estaría por llegar a cumplir un mes con una chica y que la misma lo tuviera así tan contento, tan feliz. Hinamori era su luz, esa que había aparecido para iluminar cada día de su vida haciéndolo radiante y calido para su frío corazón de hielo.

—Oye, no seas penosa. Además, es mi secreto ¿De acuerdo?

—Bien —ella se sonrojo—. ¿Comeremos juntos?

—No puedo, hoy no. ¿Te quedas con Matsumoto?

—Por supuesto. ¿Debes ir al laboratorio por lo del Comité?

—Así es. Pero no dejes que cocine Matsumoto —él susurró—. No quiero que mueras de intoxicación, en realidad no quiero que te pase nada malo.

Momo comenzó a reír por los comentarios del albino, por su parte el medico frunció el ceño, su persona estaba hablando de verdad… Matsumoto cocinaba horrible, pero no podía decírselo ahora con su estado sensible de embarazo, sino quien la aguantaba.

—No es gracioso —dijo mirándola con seriedad.

—Sí, lo es.

—¡Claro que no!

En ese momento el celular de Toushiro comenzó a sonar.

—¿Bueno?

—¡Toushiro! —se escucho un leve grito del otro lado—. Te estamos esperando solo a ti ¿Qué demonios haces?

—Es Hitsugaya para ti, Kurosaki —respondió Toushiro enojado y con una venita en su sien—. Y no te importa lo que estoy haciendo, idiota.

—Como sea, pero apúrate que ya hemos esperado bastante.

Hitsugaya cortó la comunicación y miro a Hinamori que lo observaba expectante.

—¿Ichigo te acompañara a tu turno en el comité?

—¿Eh? —la miro con frialdad tratando de ocultar un asunto—. Sí, bueno Kurosaki también esta en el Comité ¿No?

—Sí, es cierto —ella sonrió—. Que bien que Ichigo te haga compañía, así te será más fácil y no estarás solo ¿No lo crees?

—Claro —respondió no tan convencido.

Realmente Ichigo, Ishida y él tenían un asunto pendiente en cierto orfanato.

Hitsugaya tomó su saco y las llaves de su camioneta, miro de reojo a Hinamori, quien lo miraba con ternura. Ella era un lindo tesoro, desde el momento en que la conoció en aquella presentación musical supo que ella era alguien especial, claro que jamás lo había admitido —desde un principio su orgullo era muy grande—, pero ahora era tan diferente que solo a Hinamori le hacia saber cuan importante era ella para él.

En ese momento, apareció Matsumoto, quien miraba muy divertida a la parejita. Hitsugaya decidió ignorarla, ahora embarazada Rangiku era mucho mas pesada que de costumbre, pero Hinamori se sintió ciertamente intimidada. Toushiro se acerco a Momo disimuladamente.

—Recuerda…

—Sí, lo sé, Hitsugaya-kun —Momo suspiró y le dio un beso en la mejilla—. No te preocupes, yo cocino.

—Quédate a dormir con Matsumoto, yo con todo lo del comité no se si volveré, no quiero que te vayas sola ¿De acuerdo?

—Está bien, avisare en casa.

—¿No te dirán nada? Si quieres yo hablo con Yoruichi.

—No te preocupes, si me quedo con Rangiku-san no dirán nada.

—Es que tus hermanos de verdad… —Hitsugaya se pasó una mano nerviosamente por su cabello blanco, no le gustaba pensar en los entrometidos de Abarai, Kira e Hisagui.

Momo sonrió con tranquilidad haciéndole entender que todo estaría bien. Por su parte, Rangiku decidió dar su opinión al respecto.

—Taicho no se preocupe que si quiere yo puedo hablar con los hermanos de Hinamori y decirle que usted no es ningún pervertido, ni depravado ¿Qué le parece?

—¡Cállate! —le gritó levemente sonrojado.

—¿Hum? —la rubia lo miro dubitativa—. Taicho ¿No me diga que usted si es un pervertido y quiere corromper a la inocente Hinamori?

Hitsugaya miro de pasada a Momo que se sonrojo violentamente.

—¡Te dije que te callaras! —el albino empuño ambas manos, para luego sentir de momento a otro como el timbre de su departamento no dejada de sonar al igual que los gritos de Ichigo que lo estaba esperando en la planta baja junto con Ishida.

—¡Toushiro, demonios! ¡Apúrate! —se escuchaba a Ichigo que no paraba de patalear y protestar—. ¡Deja de andar besuqueándote con Momo! Porque seguramente estas haciendo eso ¿Verdad? Ya deja de hacerte el importante porque tienes novia ¡Con un mil demonios!

—Maldito Kurosaki.

—Ya Hitsugaya-kun, ve que te están esperando, no te preocupes por mí. Rangiku-san y yo estaremos bien —Hinamori le hablo con amabilidad para ya no hacerle perder mas el tiempo.

Al irse Toushiro, Rangiku se acerco a Momo y le abrazo por el cuello.

—Tú y mi taicho hacen una tierna pareja ¡Son kawai! —le guiño un ojo—. ¿Y que te parece si hago algo de comer? ¡Es que me dio mucha hambre!

—Etto… —Hinamori la detuvo rápidamente—. No, Rangiku-san, esta vez cocino yo.

—¿Eh? Pero Hinamori…

—Oye, solo quiero que veas que buena soy para el arte culinario, además quiero complacerte por el día de hoy ¿Qué dices?

—¡Qué bien, Hinamori! —la rubia asistente abrazó a la joven castaña sin darse cuenta que con su gigantesca delantera la estaba asfixiando.

Desde la plata baja, Hitsugaya se subió finalmente a su camioneta para mirar de mala gana a Ichigo que se sentó en el asiento del acompañante, mientras Uryuu lo hizo en el asiento de atrás.

—¿Qué? ¿Tengo monos en la cara? —Ichigo frunció el ceño.

—¡Maldita seas, Kurosaki! —Toushiro lo tomo del cuello de la camisa y lo zamarreó—. ¿Por qué demonios te pusiste a gritar de esa forma? Ahora con que cara veo a mis vecinos ¡Desgraciado!

—¡Oye, mi camisa es nueva!

Toushiro lo soltó de repente ganándose un bufido molesto por parte de Ichigo.

—Kurosaki deja la estupidez —dijo Uryuu—. Que Hitsugaya no tiene la culpa que la buscona de Senna te arruine los planes con Kuchiki-san.

—¡Ishida hijo de…! —Ichigo se volteo gritando a todo pulmón, pero su protesta quedo a media andar porque el mismo Uryuu le metió un alfajor en la boca del joven.

Ichigo escupió el alfajor dando leves arcadas, pues casi mas y se ahoga.

—Ishida de porquería ¿De donde demonios sacaste ese alfajor?

Uryuu se encogió de hombros acomodándose sus lentes de manera misteriosa.

—Eso es lo de menos, lo importante es que te calmaste, te puedes comer el alfajor para saciar tu ansiedad, lo dulce hace bien y tranquiliza —las palabras de Ishida pusieron a Ichigo de pero humor—. Bien, lo que realmente importa es que hoy iremos a donde teníamos planeado.

—Si —dijo Hitsugaya—. Será mejor que nos apuremos.

—Yo mejor me tranquilizaría —opino Ishida.

—Tú porque ya estuviste —lo miro Ichigo.

—Pero no es para nada agradable volver a ir.

Hubo un silencio por unos minutos en donde cada uno se sumergió en sus pensamientos, hasta que Ishida fue el que decidió romper el hielo.

—Nos tardamos más de lo debido —suspiroo—. Pero aun así, es lo mejor. Yo por mi parte ya averigüe la parte que me tocaba ¿Ustedes lograron acercarse mas a Aizen?

—Sí, algo así —respondió Ichigo—. Yo estoy pensando en la posibilidad de trasladarme a su clínica aunque eso sea tal vez levantar sospechas ¿Verdad, Toushiro?

Kurosaki miro a Hitsugaya, quien ante la pregunta de Ishida se quedo perdido en un recuerdo.

Hitsugaya tomo de la mano a Hinamori mientras ambos salían del consultorio general del albino, habían quedado en ir a dar una vuelta por la ciudad luego de las reuniones del Comité Hollow que aun se llevaban a cabo. En el momento que bajaban los escalones de la entrada principal, de frente la pareja se encontró con el dueño de la clínica.

Aizen con una sonrisa saludo de mano al joven prodigio y miro de reojo a la chica que acompañaba al médico.

Hitsugaya-kun —Momo lo llamo sacándolo de su trance.

¿Si? —pregunto asombrado de que ya habían llegado hasta el vehiculo.

Debes abrir la camioneta —sonrió graciosa por el despiste del chico.

Oh, sí, claro —respondió buscando las llaves de su camioneta en los bolsillos de su pantalón, luego en su saco, pero nada—. Tsk… me olvide las llaves en el consultorio. Iré por ellas.

Bien, te espero.

Toushiro asintió de cabeza y dirigió sus pasos nuevamente hacia dentro de la clínica. Tomo sus llaves de arriba de su escritorio y al salir de su consultorio una voz le llamo la atención.

Entonces era cierto lo que me comento Gin —Toushiro se dio la vuelta repentinamente encontrándose con la figura imponente de Aizen—. Estas en pareja. Bien por ti. Felicitaciones, Hitsugaya-kun.

Gracias —dijo secamente.

No tenia nada de malo que la persona que había sido su maestro en la Universidad y le había dado una oportunidad en su clínica lo felicitara por algo como eso, pero aun así… Hitsugaya no tenía un buen presentimiento.

Solo era eso lo que quería decirte, cuídala bien, Hitsugaya-kun. Esa jovencita es muy agraciada y hoy en día las calles de Tokio están peligrosas.

Sí, yo… siempre protegeré a Hinamori.

La mirada de Aizen mostró un brillo que Hitsugaya no pudo descifrar, pero Aizen volvió a sonreír y se alejo con un saludo de mano. Toushiro se quedo pensativo por un momento, pero luego frunció el ceño. No entendía porque cada vez que veía el rostro de Aizen podía ver un cierto parecido con Hinamori. No lo entendía, era ilógico.

¿Por qué? ¿Por qué cada vez que lo veo pienso en ella?

Gin que estaba escondido detrás de una de pared viendo lo sucedido, acrecentó su sonrisa.

Si tan solo supieras que todo tiene un porqué, Hitsugaya. Todo tiene un porqué.

Toushiro suspiró y recordó que Momo lo estaba esperando afuera y se dirigió hacia ella.

Tonterías mías —trato de convencerse.

—Tonterías mías —volvió a repetir en voz alta dejando a sus dos acompañantes confundidos por sus palabras.

—¡Toushiro! —le grito Ichigo.

—Mierda, Kurosaki ¿Qué demonios sucede contigo que hoy andas así de gritón?

—¿Qué demonios sucede contigo que te quedaste estupido mirando hacia el frente?

—Nada, nada —puso en marcha su vehiculo—. Será mejor que nos vayamos.

—Bien —Ichigo se rasco la cabeza y abrió el vidrio de su lado para que entrara un poco de aire—. ¿Qué hay de ti, Ishida? Dijiste que averiguaste algo de tu parte.

—Así es —el nombrado se acomodo sus gafas que brillaron a la luz de la luna.

—¿Y qué es? —lo miro por el espejo retrovisor el albino.

—Kisuke Urahara… está vivo.

Hitsugaya freno su camioneta de golpe, Ichigo abrió los ojos de par en par e Ishida guardo silencio.

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—¡Vamos, Tatsuki-chan! —gritó una sonriente Orihime a su amiga, mientras la jalaba del brazo—. Hay muchas cosas para comer, tranquila que esta vez no cocine yo.

—¿Ah, sí? ¿Y quien lo hizo? —cuestiono Tatsuki.

—Uryuu hoy al mediodía, hizo bastante por eso quedo —dijo feliz y contenta.

Tatsuki miro la gran cantidad de comida que había sobre el suelo arriba de una gran manta, pues esa noche tendrían una noche de películas entre amigas en la casa de Inuoe.

—Vaya, se nota que estas en cinta, comes como un demonio —comento Tatsuki.

—¿Tú crees? —Orihime la miro sorprendida, dejando de comer unos bombones rellenos de frutilla por lo que tenía su boca toda sucia de chocolate.

—Te ves muy graciosa —Tatsuki la apunto con su índice a la vez que no paraba de reír.

Orihime sonrió complacida, le gustaba mucho ver reír a su amiga, a veces sentía que Tatsuki le ocultaba una gran tristeza, siempre intento saberlo, pero su amiga se lo negaba. Llego a pensar que tal vez Tatsuki no confiaba lo suficientemente en ella, pero Uryuu le dijo una vez que todas las personas tienen sus secretos que se guardan para ellos mismo y que nadie llega a saberlos, porque pertenecen solo a las personas. Siempre hay algo que uno se guarda.

—Tatsuki-chan ¿Por qué no comes? Últimamente te ves muy flaca —sonrió, pero su amiga dejo de reír inmediatamente—. A este ritmo yo me terminare todo por ti.

—No tengo mucha hambre —dijo sin mucho ánimo—. Por cierto, ¿ya le has dicho a Ishida sobre tu embarazo?

Inuoe negó de cabeza, pero con una inmensa sonrisa en sus labios.

—Aun no, es una sorpresa que tengo reservada para la boda.

—Ya queda poco, solo una semana.

—¡Sí! —Orihime levanto sus manos hacia arriba felizmente—. Ya no veo la hora de que se haga realidad. Por cierto, Tatsuki-chan… ¿Ya invitaste a Renji-kun para que vaya contigo?

—¿Devuelta insiste con ese idiota? —pregunto enojada haciendo un desprecio.

—Oye, no te enojes es que cuando los vi juntos, no se sentí que tenían química.

—¿Química? —arqueo una ceja, pues eso no podía ser cierto, ella solo se había peleado con el idiota de Renji Abarai.

—Sí, y recuerda que la intuición femenina de Inuoe Orihime nunca falla —expreso inflando sus cachetes.

—C-Claro, Orihime —a Tatsuki se le resbalo una gotita en la frente—. ¿Y en donde esta Ishida?

—Hoy tiene guardia en el hospital.

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Ishida miro de reojo Ichigo y Toushiro, Lisa se acomodo sus lentes y en el momento que vio mover los labios al joven de pelo naranja, ella que se encontraba a su lado le tapo la boca de inmediato.

—Sé cómo te sientes, yo tuve la misma reacción que tú, pero que no se te ocurra armar un escándalo… no es conveniente —le susurró la mujer, viendo de reojo por el ventiluz que daba a aquel escalofriante laboratorio escondido en los mas recóndito de aquel orfanato.

—Malditos —dijo Hitsugaya.

No podía creerlo, ni él, ni Ichigo. Ambos estaban realmente desconcertados, sus sospechas eran ciertas, quien estaba detrás de todo esto… estaba experimentando con personas. Tanto Toushiro como Ichigo se miraron de reojo y sabían que ambos habían llegado a la misma conclusión. Si hace veinte años atrás Kisuke Urahara había sido acusado por un delito semejante y de igual característica y magnitud, pues no había otra persona que estuviera detrás de ello.

—Están hablando, agudicen el oído —aconsejo Ishida.

Dos hombre vestidos de blancos llegaron hacia el extremo de una gran capsula.

—Todo está saliendo bien ¿Verdad? —dijo uno de los sujetos.

—Si —respondió el segundo—. Aporro quiere los informes bien detallados, pues debe dar presencia a Aizen-sama.

Los cuatro espías que estaban viendo y oyendo aquella conversación abrieron sus ojos sorprendidos.

—A-Aizen —dijo Hitsugaya apretando sus puños.

—Debemos salir de aquí, ahora —de repente Lisa miro a sus acompañantes.

—¿Qué sucede? —cuestiono Ishida.

—Tengo un mal presentimiento —dijo sin mas comenzando a gatear para salir de las instalaciones de aire del lugar, los demás la siguieron en silencio.

Antes de salir de las tuberías de aire escucharon unos pasos aproximarse al lugar, Lisa que era la primera de la fila y la primera en salir, gateo hacia atrás y cerró la salida del lugar y les hizo seña a los demás que hicieran silencio y se quedaran quietos.

—¿Qué haces aquí, Yammy? —escucharon una voz de hombre, pero con cierto estilo afeminado.

—Podría jurar que hay alguien merodeando el lugar ¿Nos has visto nada extraño, Luppy? —Lisa logro ver la sombra de un hombre robusto y bastante grande para ser normal.

—Claro que no, seguro que son alucinaciones tuyas.

—Oh, ya veo ¿Sabes? Por pensamientos y actitudes como esas Grimmjow se ha quedado con tu lugar.

—Maldito hijo de puta ¿Te estas burlando de mi?

—Ya deja el teatro, Luppy. Ve a hacer tu trabajo que yo haré el mió, no podemos fallarle a Aizen-sama.

—Vaya, Ulquiorra tenía mucha razón, no eres tan inútil para ser un grandulón sin mucha educación.

Hitsugaya, Ichigo, Lisa y Uryuu escucharon un silencio incomodo, pasos alejarse y nuevamente el silencio. La chica fue la que tomo el impulso de salir, luego los tres médicos hicieron lo mismo, sabían que si no tenia cuidado podían ser descubiertos.

—Síganme —les llamo la atención Lisa—. Yo conozco una salida que nadie mas conoce, la descubrí hace tiempo y nadie la usa porque nadie sabe que existe.

Los tres hombres asintieron.

Minutos después dentro de la camioneta de Hitsugaya todo era silencio, cada uno estaba sumergido en sus pensamientos, pero sin querer Ichigo dejo salir una pregunta de sus labios.

—¿Y ahora qué?

Todos suspiraron, esa era una muy buena pregunta. Lisa miro por su ventana los grandes y altos rascacielos de Tokio.

—Tal vez —la chica de lentes hablo—. Deberíamos materializar nuestras sospechas, sin pruebas el mundo no gira ¿Cierto?

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Los rayos del sol ya se habían asomado en el pequeño pueblo de Karakura, Momo bajo las escaleras de su casa para ir hasta la cocina a desayunar y solo se encontró en la misma a la otra mujer de la casa.

—Buen día, Yoruichi-san —sonrió Momo sentándose en la mesa, el desayuno ya estaba servido.

—¿Cómo te despertaste, Hinamori?

—Muy bien —dijo llevándose una tostada a la boca.

—Siempre has sido una niña muy alegre, pero desde que estas de novia eres toda una mujercita radiante.

Hinamori dejo su tostada a un costado, la miro con atención y ciertamente avergonzada.

—¿Tú crees?

—Si –sonrió con picardía Yoruichi—. Dime ¿Cómo te trata?

—Muy bien —expreso feliz sacando algo de adentro de su bolso que llevaba al instituto—. Mira, Yoruichi-san. Ayer cumplimos un mes y me regalo este oso ¿Acaso no es dulce?

Momo le mostró un pequeño oso panda con un corazón entre sus manos que decía "Te quiero"

—Oh, es igual a ese gigantesco peluche nuevo que tienes.

—Ese me lo regalo Shiro-chan también, este es una replica pequeña para que lo pueda llevar a todas partes.

Yoruichi cerró los ojos y sonrió con amabilidad.

—Qué lindo de su parte —dijo la morena—. Quien lo diría ¿No? Pues ese muchacho tiene su buena cara de amargado.

Momo rió levemente, era cierto que todos lo tachaban de amargado y así era Hitsugaya, y el chico parecía muy orgulloso de serlo, pero en ciertas ocasiones, en pequeños momentos, Toushiro mostraba el gran corazón que poseía como cuando le había regalado esos lindos ositos de peluches.

¿Adonde me llevas, Shiro-chan? —cuestiono la chica que tenia los ojos tapados por las manos de su novio.

Tsk… que no me llames así ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?

Moho, me dijiste que te podía llamar así cuando estuviéramos solos.

Pero recuerda que la pesada de Matsumoto esta durmiendo en el cuarto de huésped.

Bien ¿Y me vas a decir a donde me llevas? ¿O me vas a dejar ver?

Eres impaciente, ya, ya… ahí llegamos.

De repente Hitsugaya le saco las manos de los ojos para que ella pudiera ver lo que había frente a ellos.

Oh, esto es…

Feliz primer mes, Momo tonta —dijo a secas, pues esas cosas a su persona no se le daban, es mas se estaba muriendo de la vergüenza.

Momo directamente le dio un beso dulce y tierno junto a una sonrisa radiante, para luego ir a abrazar a ambos osos de peluches que la estaban esperando con los brazos abiertos y un corazón con un Te quiero. Toushiro ya había recibido su regalo y era un reloj de plata que hacia tiempo había querido comprarse, Hinamori le había dado en la tecla, esa chica parecía que lo conociera de otra vida.

Hitsugaya-kun ¿Sabías que eres muy tierno? —dijo Momo mientras lo abrazaba y le daba otro beso.

Claro que no, no lo soy.

Sí, lo eres. Pero tranquilo, que a este secreto también te lo guardo, no le diré a nadie que tienes un corazón de pollito.

Hi-na-mo-ri —mascullo con una venita formándose en su frente, pero volvió a sentir los labios de la castaña sobre los suyos y su enojo efectivamente se esfumo.

Hinamori suspiró con enamoramiento y Yoruichi la miro divertida, pues ella también había sido joven y aun recordaba los amores que había tenido en su juventud, eran los mejores.

—Por cierto, Yoruichi-san ¿En donde están los demás?

—Los tres rezongones aun no salen de su cuarto y el vago de Kisuke esta en la tienda de artesanía.

Kira, Renji e Hisagui estaban en la puerta de la habitación de Momo mirando con los ojos entrecerrados el gran peluche de felpa con forma de oso panda que se encontraba arriba de la cama de Hinamori.

—Digamos que le acertó, a Hinamori le encantan los peluches —opino Kira.

—El doctorcito tuvo suerte, suerte de principiante solo eso —Renji se rasco la oreja.

—Yo creo que es un chico muy bueno y quiere a Momo de verdad —hablo Hisagui, quien disimuladamente se estaba mandando un mensaje de texto con Rangiku.

—Tú, maldito —Renji se enfrento a Hisagui—. Ahora que estas tras las faldas de la rubia de buenos pechos te pasas al bando contrario ¿No?

—¡¿Nani?! —Hisagui empuño su mano—. Esto no tiene nada que ver con la bella dama ¡Y deja de decir que tiene buenos pechos!

—Oh, entonces tú lo vas a negar.

—¡Claro que no! ¡Eso no viene al caso!

—Ah, entonces estas tras sus faldas porque eres un maldito pervertido.

Hisagui cerró su celular y con aquella mano que tenía cerrada se la iba a incrustar en la cara de Renji que se había puesto en posición para comenzar una batalla campal.

—No lleguemos a tan lejos por una niñada —intervino Kira poniéndose en medio de los dos—. Cada uno tiene sus problemas y lo esta canalizando por el lado que no debe.

—Es verdad, yo no tengo la culpa de que ahora Rukia tengo una nuevo "amiguito", Renji.

—¡Te pasaste, Shuhei! —gritó Abarai lanzándose arriba de Hisagui.

Entre puñetazo va, puñetazo viene y un Izuru tratando de separarlos, tanto Renji como Shuhei rodaron por las escaleras colina abajo. Fue tan fuerte el ruido que Yoruichi y Momo ya estaban en el living viendo el pleito que esos dos llevaban a cabo.

—¡Renji! ¡Shuhei! —gritó espantada Hinamori.

—¡Paren! —trato de meterse Kira al igual que Yoruichi, que intentaban separarlos, pero no había caso.

Hisagui tenia la cabeza muy metida en el trabajo, en cuidar de Momo, en que ahora ella estaba muy cerca del entorno de Aizen, además de que estaba el tema de Rangiku, ella le importaba tanto como esa criatura que venia en camino, se habían vuelto muy allegados últimamente y no sabia como hacerle saber que ella podía contar con él.

Renji estaba en la misma situación que Hisagui con respecto a su trabajo y la protección de Momo, jamás se perdonaría si algo malo le llegara a suceder y a pesar de que todos creían que Toushiro era una buena persona, víctima de Aizen —cosa que él también creía— aun conservaba sus dudas. Además, estaba el hecho de que Rukia pasaba mas tiempo con Ichigo que con él, no sabia porque le molestaba tanto y tampoco sabia porque le jodia demasiado recordar lo mal agradecida que había sido Tatsuki con su persona. Era todo un tremendo lío, esa tonta de Tatsuki la había visto una vez en su vida, no comprendía porque le afectaba.

—¡Ya basta! ¡Ya basta! —gritó Hinamori con lagrimas en los ojos.

Renji e Hisagui dejaron de golpearse y miraron a la más pequeña de la casa notando como sus cachetes melocotón ahora eran un camino de lágrimas.

—Saben… saben que no me gusta… que me duele verlos pelear… de ese modo —expreso Momo con la voz apagada, para luego agarrar su bolso de estudio y salir corriendo de la casa.

—Bien hecho, idiotas —dijo Kira quien estaba a punto de salir tras Momo ya que era a su persona quien le tocaba vigilarla, pero antes de que saliera alguien lo tomo del brazo deteniendo su salida—. Urahara-san…

—Hoy no te toca a ti, Ikkaku y Yumichika se encargaran de velar por Hinamori-chan y Kuchiki-san —aseguro el sombrerero para luego mirar a Renji y Shuhei que seguían en el suelo ya separados y con la mirada perdida por donde se había ido Momo—. Creo que hoy no es un buen día para nadie, mejor tómense un descanso y tranquilicen su corazón.

—Esa niña hoy se levanto con una sonrisa radiante gracias a Hitsugaya, porque ayer cumplieron un mes y se acaba de ir llorando por culpa de ustedes dos ¿Y Hitsugaya Toushiro es un peligro para ustedes? ¡Cambien su actitud! —les grito Yoruichi.

El silencio era una daga en el pecho, pero el mismo fue cortado por el sonido del móvil de Urahara, este miro que se trataba de un número desconocido. Luego de pensarlo un momento, atendió sin hablar solo esperando que alguien se dignara a hablar del otro lado.

—Siempre tan precavido, Urahara Kisuke. Un minuto de silencio esperando que contesten del otro lado ¿Cierto? —Kisuke se acomodo su sombrero, había reconocido la voz del sujeto que le hablaba—. ¿Cómo esta la niña? Mejor dicho la jovencita ¿Ya le has dicho que ella es la salvación del mundo? ¿Qué pretendes con dejarla tan cerca del entorno de Aizen? ¿Crees que él no sabe que es ella?

—Ryuken…

—Lo sé, muchas preguntas… tantas o la misma cantidad que me ha hecho mi hijo en las últimas tres semanas.

Urahara abrió los ojos sorprendido.

—No te diré mucho, aunque poco, lo considero importante.

—¿Y qué es?

—Mi hijo ya sabe que estas vivo y tenlo por seguro que Kurosaki Ichigo e Hitsugaya Toushiro ya se habrán enterado.

—¿Tú se los has dicho, verdad?

—Creo que no hace falta que conteste, por cierto el imbécil de Isshin ya lo sabe así que no hace falta que lo llames.

La comunicación se corto de un momento a otro, Yoruichi lo miro expectante.

—Tenemos trabajo, Yoruichi-san y del pesado —expreso Urahara, abanicándose.

/

La vio salir desde la Jurisdicción de Policía que le correspondía por ser la Jefa de las Fuerzas Especiales, hoy especialmente llevaba varias carpetas entre sus brazos y de aquellas pesadas, seguramente archivos que debía revisar como de costumbre referido al tema tabú: Aizen Sosuke.

—¿Te ayudo? —su voz fría e inmutable llego a los oídos de la mujer que se sobresalto del susto.

—¡Ah! —expreso de un gritito, se tambaleo perdiendo el equilibrio y los archivos de las manos.

—Lo siento, esa no era mi intención —se disculpo él, extendiéndole la mano para ayudarla a levantar.

—Kuchiki idiota sino era tu intención ¿Por qué apareciste así?

—Cualquier persona normal se hubiera dado cuenta ¿En que o quien pensabas?

—No te importa —Soi Fog se levanto del suelo sin aceptar su ayuda—. Tsk, se cayeron los archivos.

Byakuya la ayudo a levantar las carpetas y a acomodarlas como estaban, todo transcurría en silencio y eso ya estaba exasperando. El empresario miro de reojo a la jefa de policía, no podía negarlo, lo de ellos era un amor raro.

Un momento…

¿Había dicho amor?

Rayos, si lo había dicho y desde que había muerto Hisana esa palabra no era ni siquiera pensada por su persona. Pero lo mas curioso de todo el asunto era que justamente esa palabra, ese sentimiento, volvía a resurgir con aquella persona que había sido su primer amor. Siempre lo había querido reprimir, nunca entendió porque jamás había dejado de preocuparse por ella, de pensar en que si se encontraba bien, de que si era feliz —aun estando casado se lo preguntaba—. Dicen que al primer amor nunca se lo olvida, Byakuya Kuchiki al encontrar el amor de Hisana, al tener el amor de su amada esposa, creyó que todo lo demás era una pavada.

Y ahí lo tenían con un fuerte golpe a su orgullo tan noble, tan recto y respetuoso.

—¿A qué venias, Kuchiki? —ahí estaba Soi Fog, con ese tono de voz demandante y autoritario que no dejaba traslucir que Byakuya ahora la ponía nerviosa, como antes.

La cara inexpresiva del noble se poso sobre ella.

—Creo que tenemos una charla pendiente.

/

Gin vio el reloj de pared que se encontraba justo frente a sus narices, dejo unas historias clínicas de lado y levándose la mano a los bolsillos de su delantal blanco se levanto de su asiento para salir de su consultorio medico. Pero al hacerlo se encontró con la figura de aquella mujer que llevaba dos meses y medio de embarazo, esperando un hijo suyo.

—¿Podemos hablar?

—¿De qué? —Gin se hizo el desentendido—. Pensé que ya no trabajabas aquí, como durante estas tres semanas has faltado.

—Ah, lo has notado.

—Bueno, la clínica no es la misma sin ti Rangiku —ella sonrió levemente, pero Ichimaru frunció el ceño—. Lo digo porque esta todo en calma y muy tranquilo.

Matsumoto se sintió ridícula porque desde el fondo de su corazón ella deseaba que todo fuera un mal entendido, si Gin tenia miedo de enfrentar esta nueva etapa de su vida, ella lo entendería porque su hijo lo necesitaba tanto a ella como a él.

—Rangiku… vienes a ver si no todo esta perdido, si lo que sucedido o lo que dije en su entonces no era cierto, que tal vez era un malentendido, un berrinche mió ¿Cierto?

—Gin yo… —internamente se maldecía más de diez mil veces, Gin la conocía como la palma de su mano.

—No lo has entendido ¿Verdad? —su mirada se volvió sombría—. No me retracto de lo que dije. No voy a hacerme cargo de ese mocoso, yo no pedí un hijo, no lo quiero y no lo necesito. No me hagas volver a repetirlo porque no es nada divertido.

—¡Pero porque! —grito Rangiku intentando no largarse a llorar, no quería armar una escena melodramática, pero lamentablemente lo estaba haciendo—. Dame una buena razón, porque no lo entiendo. Podemos afrontar esto juntos, podemos encontrar la manera.

—No hay razones que en este momento entiendas, mírate… estas aquí tratando de no comprender lo que sucede frente a tus narices —él se paso la mano entre sus grisáceos cabellos—. Lo nuestro se termino y ya no se de que manera explicarte que no me interesa el hijo que estas esperando.

—Es tu hijo.

Ichimaru negó de cabeza suspirando al aire dando a entender que esta situación le era tediosa. En ese preciso momento una mujer rubia, de ojos verdes, alta, piel morena y una delantera prominente apareció en la puerta de dicho consultorio.

—Gin quedamos en ir a almorzar ¿Lo olvidaste? —la mujer paso por alto e ignoro la presencia de Matsumoto.

—H-Harribel —susurró Rangiku sin poder creerlo, sintió una enorme puñalada en su pecho, en su corazón, pero no podía, no podía derrumbarse ahora "Al fin de cuentas nunca me quisiste, Gin… porque volviste con ella", pensó.

Ichimaru no respondió y en ese consultorio se formo un silencio tenso, Gin noto como Rangiku se limpiaba la única lagrima que había salido de sus ojos, lo miro con determinación y le dijo.

—Tenias razón, vine aquí para comprobar que no era cierto lo que había pasado, dicen que toda persona merece una segunda oportunidad y yo simplemente creí que la merecías. Pero ya lo entendí y no insistiré más en el tema —Matsumoto cerró sus ojos y los volvió a abrir—. Ten en claro que yo no pedí, ni quise un padre como tú para mi hijo, pero lamentable él si te necesita, pero también ten en cuenta que yo soy una mujer fuerte y se que mi hijo no te va a necesitar, eres un vació que se puede llenar. No te preocupes, Gin. Yo cuidare muy bien de nuestro hijo y quédate tranquilo que jamás le voy a hablar mal de ti —sonrió levemente, se dio la media vuelta y partió en silencio, con la expresión de que nunca había pasado nada.

Gin dirigió sus pasos hacia el gran ventanal de su consultorio y vio como Rangiku salía de aquella clínica y se pedía un taxi, ni una sola lagrima mas salió de aquellos orbes celeste cielo y él lo noto "Lo siento, Rangiku. Ojala algún día pueda decírtelo mirándote a los ojos". Por un momento, la sonrisa de Ichimaru se borro al igual que su cara burlona, su expresión era melancólica, sentida, como la de un hombre que había perdido a la mujer de su vida, a la cosa mas importante que había tenido consigo y se había esfumado como la arena en las manos cuando quieres retenerla.

—Gin —llamo Harribel—. ¿Esa zorra va a darte un hijo?

Ichimaru frunció el ceño y miro a Harribel acrecentando su sonrisa escalofriante.

—Habla con propiedad, Rangiku tiene un nombre ¿De acuerdo? Y no, ella no me va a dar un hijo, eso es lo que cree, pero yo se que el niño no es mío.

—¿Cómo estás tan seguro?

—Eso es algo que no te importa. Por cierto, ¿Cómo están tus chicas luego de la visita policial?

Harribel lo miro frunciendo el ceño, odiaba ese aspecto de Gin Ichimaru, cuando se trataba de Rangiku Matsumoto siempre se hacia el desentendido, cambiaba de tema o evadía todo asunto haciéndoles creer a todos que solo estaba con ella por estar, porque le convenía, pero Harribel sabia que no era así, sabia que Rangiku era la mujer mas importante en la vida de Gin, seguramente después de su madre. Ichimaru a ella no la engañaba, en un pasado la había dejado por ir detrás de Matsumoto y ahora salía con esto, por eso la odiaba, odiaba a Rangiku porque tenia el amor del hombre que ella quería.

/

Miro al cielo y arqueo una ceja, enojado.

—Ah, ah… —mascullo con reproche—. Esos idiotas siempre igual, creen que a los golpes pueden desquitarse de sus problemas.

Izuru apoyo su espalda al tronco de un árbol, pues en ese momento se encontraba en la plaza central de Karakura, había decidido salir a tomar aire para aliviarse del ambiente vivido en la casa. En ese preciso momento, noto como una joven se sentaba en la banca de la plaza a leer un libro, abrió los ojos sorprendido, no podía creer que chico era el mundo.

A paso sigiloso se fue acercando a ella, no sabía porque lo hacía. Era un impulso. Una noche revisando los casos policiales y las personas implicadas en el asunto del Síndrome Hollow encontró a Mayuri Kurotsuchi y junto a su información, la ficha personal de su hija, Nemu Kurotsuchi. Le había parecido muy bonita, aunque algo apagada, cosa que había comprobado cuando se la había chocado días atrás en Tokio.

—¿Qué es lo que quieres? —esa voz sombría le hablo.

—¡Kyaaa! —gritó Kira asustado, pues había llegado hasta ella y no se había dado cuenta—. Etto…

—¿Me estas vigilando?

—C-Claro que no, por supuesto que no, yo… etto… mi nombre es Izuru Kira ¿No eres de aquí, verdad?

—¿Importa? ¿Y porque me estas hablando?

—Muy buenas preguntas. Es que bueno la verdad… es que Karakura es un pueblo chico, aquí se conoce todo el mundo y la plaza no es muy utilizada a excepción de mi hermana más chica y su mejor amiga que a veces meriendan aquí, por eso me sorprendió que alguien desconocido estuviera por estos lados.

—Hablas mucho —dijo la chica sin mirarlo ni siquiera.

—Lo siento, en verdad, en realidad no soy de muchas palabras, pero…

Kira dejo de mover sus labios, pues lo que decía contrastaba con sus acciones. En realidad, Izuru no era como Hisagui o Renji en el tema de conquistas femeninas, siempre se caracterizaba así mismo como un perdedor en esos aspectos. Si se trataba de una chica linda siempre hacia el ridículo, como ahora.

Se dio la vuelta con intenciones de marcharse, pero esa voz con tan poca vida lo detuvo.

—¿En este pueblo hay alguna heladería?

—Sí, hay una —dijo dándose la vuelta rápidamente para mirarla.

Ella por primera vez lo miro y asintió de cabeza dándole a entender que prosiga.

—¿Te orientas? Si es así te digo en donde queda —ella bajo la mirada sin responderle—. Oh, ah, claro t-también si quieres, claro, solo si quieres…

—Sí, acompáñame y cuidado con pasarte de la raya que se me defender muy bien —aseguro con un brillo amenazante en sus ojos para luego pararse con las intenciones de que Kira la siguiera.

—S-Si —aseguro mientras una gotita resbalaba por su frente.

"Que chica más escalofriante", pensó.

/

—¿Por qué estas tan triste, Momo-chan? —Hinamori dio un grito de susto al sentir unos brazos femeninos que la abrazaban y peligrosamente se acercaban a sus pechos.

—¡Maldita mano larga! —gritó Rukia, quien se hizo escuchar a la vez que un sonido de un golpe en seco lo seguía—. ¡Quita tus sucias manos de mi amiga!

—Rukia-san, Chizuru-san —Momo veía con los ojos bien abiertos como Rukia pisoteaba la cabeza de la joven pelirroja que no paraba de gritar cuanto amaba a Hinamori lo que hacia acrecentar la furia de Rukia.

Estaban en la puerta del Instituto de Arte armando semejante espectáculo, Rukia había ido a buscar a Momo, pues ambas debían ir a comprar el vestido con que asistirían a la boda de Orihime e Ishida. Momo obviamente como pareja de Toushiro y Rukia como la de Ichigo, el chico se lo había pedido.

—Chicas ya no hagan tanto lío —trataba de calmarlas la joven castaña, pero en ese momento vio pasar a un hombre en bicicleta que tocaba una bocina anunciando que vendía unas ricas donas dulces—. ¡Ah, yo quiero! —expreso infantilmente con ojitos en forma de estrellas.

Olvido que Rukia y Chizuru ahora se trenzaban a golpes mutuamente, y con pasos rápidos intento seguir a la bicicleta con emociones renovadas olvidando que había visto a Renji y Shuhei pelear de manera brusca en su casa. Pero en el momento que estaba por alcanzar al hombre de las donas, se tropezó con una piedra por lo que su cuerpo comenzó a caer lentamente al suelo.

Pero cuando esperaba tocar brutalmente el piso unas fuertes manos la tomaron de los hombros haciendo que ella se reincorporara sin recibir ningún rasguño. Ella levanto la mirada para ver a su salvador y vio la silueta de un hombre de cabello castaño al igual que sus ojos, tes blanca, delgado, con un porte muy imponente y elegante.

—Debes tener más cuidado, jovencita —le sonrió de manera amable—. ¿Te encuentras bien?

—Sí, muchas gracias, no vi la piedra —dijo muy avergonzada mirando al suelo para todas partes buscando la dichosa piedra.

—No debes agradecer, solo se mas cuidadosa.

—Sí, bueno, siempre me pasa —dijo mirando con frustración como el hombre de las donas se alejaba cada vez mas.

El hombre hizo una seña a un chico que se encontraba en un auto de color negro con vidrios polarizados, el joven de cabello celeste bajo de dicho auto y paro al hombre de las donas, compro un paquete de las mismas para luego llevárselas al hombre que estaba junto a Hinamori. Ella estaba tan apenada que no había notado lo sucedido.

—Creo que querías comprar esto ¿Verdad?

—¿Pero cómo? —hablo sorprendida, pues no había notado en que momento ese hombre había comprado las donas.

El sujeto solo se encogió de hombros y con una amable sonrisa le dio el paquete de donas.

—Toma, son tuyas.

—Oh, no puedo aceptarlas así porque si, espere que se las pago —Momo intento sacar la billetera de su bolso, pero el hombre se lo impidió.

—No es necesario, pequeña —hablo en un tono conciliador—. A mi no me hace falta, solo disfruta de tus donas.

Ikkaku y Yumichika salieron del local de bebidas con una malteada en la mano cada uno, el pelado comenzó reír de un comentario que había hecho su amigo, mientras que Yumuchika se acomodo su cabellera para que este mas hermosa que de costumbre, pero en el momento de abrir sus ojos, los mismos vieron algo que lo dejo en shock.

—¡Ilkkaku! —gritó y jalo a su amigo del brazo haciendo que este volcara su malteada en su pantalón.

—¡Mierda, Yumichika! ¿Qué demonios te pasa?

Su amigo le señalo hacia la dirección en donde se encontraba Hinamori en compañía de…

—N-No puede ser ¡Pon alerta a los comandos, Yumichika!

—Hai.

Momo tomo el paquete de donas con una sonrisa infantil en sus labios, ese sujeto la miraba con atención y cierta devoción, pues aunque Hinamori lo ignorara, para ese hombre ella era una pieza fundamental, importante y clave en su vida.

—Arigato, señor… —Momo lo miro con duda, ella podría jurar que a ese hombre lo había visto antes en algún lugar, pero como ella era demasiado despistada podía ser que sea un error suyo.

—Aizen… Aizen Sosuke —el castaño poso una de sus manos sobre la cabeza de Hinamori y le dio unas cariñosas y leves palmaditas.

El hombre dio la media vuelta y se retiro con una sonrisa en su rostro notando como los hombres de Zaraki estaban en posición para actuar en cualquier momento "Mi mente viaja mas rápido que cualquier otra, solo un descuido me tomo para poder acercarme a ella, definitivamente el único peligro es Hitsugaya Toushiro", pensó recordando que mientras el albino estuvo cerca de Momo jamás se había podido acercar a ella.

Aizen sabía a la perfección que Momo rondaba su círculo más cercano porque Urahara se lo permitía, porque Kisuke lo tenía en sus planes ¿Pero que era eso?

Rukia se acerco a Hinamori dejando a una inconsciente Chizuru en el suelo, esa chica nunca tenia suerte con sus amores, con Orihime era golpeada por Tatsuki y con Momo era agredida por Rukia.

—¿Quién era ese hombre? —cuestiono la joven Kuchiki.

—Ah, me estaba por caer y me salvo que no terminara en el piso y mira —le mostró la bolsa de papel madera con las donas—. Me las compro y me las regalo.

—Tú con tu cara inocente siempre te llevas la mejor parte con las personas —opino Rukia muy orgullosa de sus palabras—. Por cierto, ¿Por qué te veías ofuscada?

—Oh, es que Renji y Shuhei se agarraron a los puñetazos hoy en casa y sabes que no degusta verlos pelear.

—Renji —dijo Rukia y Momo la miro de reojo, pero decidió no meterse, sabía que tanto Renji como Rukia eran gente grande, ellos sabría como arreglar sus diferencias o problemas.

En ese momento, Chizuru comenzó a reaccionar, Rukia noto esto y tomo del brazo a Momo y comenzó a correr con ella.

—Esa loca está despertando, escapemos Momo que aun tenemos que comprarnos el vestido para mañana.

—Oh —susurró Chizuru reincorporándose y sentándose en el suelo—. Mañana se casa mi bella Hime —dijo largando un chorro de lagrimas.

/

Las rosas grises y blancas decoraban cada esquina de cada banco y rincón del lugar, la alfombra roja en la mitad de aquella iglesia con decoraciones de oro con las imágenes de algunos santos se veía radiante y armonioso. Sí, la ceremonia se llevaba a cabo en una iglesia católica, Orihime lo había querido así. Ella era muy rara y extravagante con sus gusto e Ishida no se había podido negar cuando ella le pidió una boda y ceremonia católica al estilo occidental.

El sol estaba radiante en la ciudad de Tokio, el viento era fresco lo que aliviaba el rostro de los invitados que iban llegando poco a poco a la Iglesia Central de la ciudad.

—Oh, está todo muy lindo —dijo con cierta fascinación Rukia que tenía puesto un vestido negro de raso y seda con ondas en la parte de sus rodillas, era la acompañante de Ichigo, pero su hermano mayor estaba invitado así que de todos modos ella asistiría a esa hermosa boda—. Aunque nadie lo crea, las bodas me gustan mucho, me hace acordar a las novelas que me gustan ver por la televisión, solo espero que en esta no aparezca un tercero a decir "¡Yo me opongo!" —levanto su puño de manera graciosa e Isshin, Yuzu y Karin que estaban a su lado sonrieron con diversión.

Ichigo la miro de reojo y suspiró resignado, Rukia era muy bipolar según él, aunque debía aceptar que hoy se veía hermosamente bipolar. Byakuya quien vestía un elegante esmoquin miro de reojo a su hermana menor y a Kurosaki, debía admitir que no le gustaba, pero que mas podía hacer.

En ese momento llegaron Ukitake y Kyoraku en compañía de Nanao, los tres se acercaron a Ichigo y su padre con una sonrisa.

—Tanto tiempo sin verte, Isshin —hablo sonriente Ukitake.

—Estos momentos son especiales y siempre ayudan a los pequeños reencuentros —Isshin miro hacia un hombre de pelo blanco, anteojos, de saco y corbata—. Mira no más al exasperante de Ryuken, aunque nadie lo crea está nervioso —comenzó a reír burlonamente.

—¿Y de donde conoces al padre del novio? –cuestiono Karin.

—Oh, hija mía que desalmada eres ¡Como es que no sabes de las amistades de tu querido y guapo padre! —Isshin comenzó a hacer su teatro tratando de abrazar a sus dos hijas.

—¡Quítate, viejo idiota! —Karin le grito a la vez que de una patada en el rostro de Isshin que lo hizo volar por los aires, todos miraron con una gotita de sudor en su frente aquella escena.

En ese momento, llegaba Hitsugaya quien venia de la mano de Hinamori, ambos vieron pasar por sus narices a Isshin que termino con la cara incrustada en el suelo, Momo se asusto y soltándose de la mano de Toushiro fue directo hacia el padre Kurosaki. El albino miro de reojo a Ichigo que estaba de lo más tranquilo con las manos en los bolsillos y después miro a Karin quien estaba apretando sus dientes, roja de la furia y con su puño levantado ¡Bingo! Había sido ella, era más que obvio.

—¿Señor se encuentra bien? —la voz de Hinamori le hizo a Isshin volver a la realidad y salir del gran shock de aquel golpe.

Al abrir los ojos el padre de Ichigo se encontró con una jovencita de una cara dulce y aniñada, unos grandes orbes chocolates brillosos, piel melocotón, cachetes de un color rosado suave y casi invisible, con un cabello castaño lacio y suelto que le llegaba por debajo de los hombros. Momo tenía puesto un vestido rosa pastel adherido al cuerpo con una cinta alrededor por debajo de su busto que no era grande, pero justo y necesario para su pequeño y estilizado cuerpo, el vestido le llegaba por arriba de las rodillas como una pollera corta con ciertos volados y una rosa blanca en su cintura.

—Oh, un ángel —dijo Isshin con estrellitas en los ojos y con baba cayendo por su boca.

—¡Viejo depravado y pervertido! ¡Deja de mirar a Momo de esa manera! —de un momento a otro Ichigo se encontraba pisoteando la cara de su padre, pues había visto la cara de asesino que había puesto Hitsugaya.

—Oh, Hitsugaya-kun —hablo Kyoraku dándole unas palmaditas en la espalda y miro con cierta perversión a Hinamori, que estaba asombrada del trato que se daban Isshin e Ichigo que ahora peleaban de mano sin piedad—. ¿Y esa bella señorita de donde la saco? Ah, ah, ah… usted no es mas un niño ¿Verdad?

Hitsugaya miro de reojo a su colega y gruñendo bajito fue directo a Momo y tomándola de la mano la trajo a su lado. Karin miro este gesto en especial ¿Por qué Toushiro le tomaba la mano a esa chica de manera tan posesiva?

—¿Quién es ella? —susurró e Ichigo quien se limpiaba un hilito de sangre de su nariz le respondió a su hermana.

—Es la novia de Toushiro —ante esas palabras la chica abrió los ojos sorprendida—. Hace un mes que están juntos.

—¿S-Su novia? —bajo la mirada con pena, ella siempre había tenido una profunda admiración hacia el amigo de su hermano y solo esperaba a crecer un poco, convertirse en una mujer, tenia esa esperanza.

Toushiro miro a sus colegas, conocidos presentes y presento a su chica.

—Ella es Hinamori Momo, mi novia.

La chica hizo una leve reverencia a todos y sonrió dulcemente.

—Es un placer conocerlos —dijo avergonzada con sus mejillas coloreadas de rojo.

—El placer es nuestro, Hinamori-kun —le sonrió Ukitake.

—¡Momo, estas hermosa! —la abrazo Rukia—. Ya sabes que yo tengo un ojo especial para estas cosas, te elegí el mejor vestido.

Nanao miro asombrada a Hinamori y luego parpadeo para mirar a Hitsugaya "No puedo creer que el doctor Hitsugaya con lo amargado que es tenga una novia tan linda y amable, ella es hermosa, su sonrisa transmite tanta paz", pensó aun sorprendida.

—Ah, con qué suerte corres Hitsugaya —dijo Isshin—. Ojala el idiota e inservible de mi hijo siga tus pasos.

Hitsugaya achino los ojos viendo como Ichigo le pegaba a su padre. En ese instante se le erizo el cabello al escuchar el grito de esa mujer que siempre acababa con su paciencia.

—Taichooooo —gritó Matsumoto—. ¡Porque fue tan cruel y no me espero!

—¡Idiota! —espeto furioso—. Tú estuviste acompañando a Inuoe.

—Sí, es cierto pero le dije que me pasara a buscar ¡Y no lo hizo!

—¡Yo no soy tu maldito chofer!

—Que malo que es, taicho —lloriqueaba la mujer haciendo su teatro—. Mire como trata a una mujer embarazada.

—Hitsugaya-kun, Rangiku-san ya dejen de pelear, que esta por llegar la novia —hablo Hinamori.

Ambos asintieron de cabeza y Toushiro tomando la mano de Momo miro de mala manera a Matsumoto quien le hizo un desprecio, gruñendo el albino entro a la iglesia como todos los demás que habían visto la pequeña y tan cotidiana escena entre Hitsugaya y su asistente.

Ichigo se acerco a Ishida que estaba sumamente nervioso, caminaba de un lado a otro lo que logro exasperar a Kurosaki, quien lo tomo del cuello de la camisa y le hablo con determinación.

—Lastimas a Inuoe y te mato, haces llorar a Inuoe y te mato, no le cumples como correspondes y te mato, no la cuidas como debes y te mato ¿Quedo claro? —Uryuu lo miro confundido—. Por cierto, ya deja de temblar, pareces una nenita.

—Kurosaki idiota —Ishida se zafo del agarre y se acomodo sus lentes—. Sabias que te tomarías muy a pecho lo de ser padrino de la boda.

—Y si, Inuoe es mi amiga y lamentablemente tú también —Ichigo se encogió de hombros y a Ishida se le ensancho una venita en la frente.

La música de piano comenzó a sonar dándoles a entender a todos los presentes que la novia había llegado en compañía de sus dos damas de honor, Tatsuki y Rangiku.

Todos se quedaron boquiabiertos al ver a la novia, estaba radiante y decir que estaba hermosa era muy poco. Inuoe Orihime ese día era la mujer más bella que había habitado la tierra y en ese momento con su bella sonrisa solo deseaba convertirse en la mujer de Uryuu Ishida, quería ser feliz a su lado, formar una familia con él. Su corazón latía cada vez mar rápido al saber que su sueño muy pronto se haría realidad.

"Sora, hermano, hoy voy a formar una familia, por favor cuídanos, danos tu bendición desde el cielo", pensó una emocionada Orihime mientras se acercaba al altar, sin dejar ni un momento de mirar a Uryuu, quien solo podía verla a ella, ya nada mas existía para él.

—Esto es realmente hermoso —dijo Hinamori con un brillo especial en sus ojos, nunca había asistido a una boda, solo las veía por la televisión junto a Rukia—. Ojala dure para siempre.

Hitsugaya la escucho y apretó la mano de su chica con fuerza.

—Ojala —susurró el albino también.

Ninguno de ellos se imaginaba realmente que volver a lograr esa paz y alegría iba a tener un alto precio, nadie de los allí presentes se podía imaginar lo que iba a suceder.

Continuara…

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Uf, si que me tarde mucho en publicar y la verdad es que me costo mucho hacer este capitulo, pero estoy satisfecha, creo que deje plasmado lo que quería transmitir. Lindos los momentos Hitsuhina ¿No? Espero les haya agradado.

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Los meses pasan lentamente pero con precisión, mientras Ichigo e Hitsugaya buscan materializar las pruebas contra Aizen al igual que comienzan a buscar el paradero de Kisuke Urahara sin sospechar que están muy cerca de él. Hisagui y Rangiku se vuelven más unidos y él la ayuda a lo referido a su embarazado, Soi Fog se muestra confundida por sus sentimientos hacia Byakuya, Kiyone decide al fin dejarle a Ukitake el video que Hiyori y Shinji prepararon, mientras que Aizen decide acercarse más a Momo. Y Rukia luego de una salida junto a Ichigo escucha algo que no debía escuchar.

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Gracias por leer y por sus lindos comentarios. Gracias.

¡Hasta el próximo capitulo!