Hola a toodos... como les habia dicho con mi racha de actualizaciones espero que me perdonen por haber abandonado las historia =)... bueno como siempre mil gracias por leer mi fic... y como siempre les pido dejen reviews... asi sé si es que les esta gustando =) saludos a todos
Cris
Hogsmeade
-te digo que me dijo que no- repuso James cansinamente –ella dijo "no, anda tú con tus amigos"- repitió imitándola.
-pero eso no significa que no quiera ir contigo, tal vez sintió que tu la estabas invitando por obligación- intervino Remus
-eso es totalmente ilógico
-ya te lo he dicho, lo que ellas hacen nunca tiene sentido- terció Sirius
-vuélvela a invitar mañana por la mañana y dile que tu quieres que ella vaya contigo
-¿y si no quiere?- preguntó –Lily no es como todas, ella dijo que no por algo, lo sé
-entonces no la invites
-si, será lo mejor- aseguró, más para él mismo que para sus acompañantes- voy a ducharme, me sigo sintiendo cochino por la lluvia.
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"¿porque no le dije simplemente que Sí y terminaba con el asunto?" se preguntaba mientras se metía a la cama, pudo haberle dicho que sí a James y haber hablado con Seth luego, pero no, ella tenía que cumplir su palabra.
-¿estas durmiendo?- preguntó Mary
-no- respondió Lily
-¿hiciste la redacción que nos dejaron en encantamiento?
-no
Pasó medio minuto antes de que se vuelva a escucha la voz de Mary.
-¿Qué esta pasando contigo, Lily? Me preocupas
-no hay nada de que preocuparse
-creo que el que te juntes con James Potter no es una gran idea…
-eso no es cierto, simplemente lo olvide; él no tiene nada que ver
-siempre pensé que Snape era una mala influencia para ti y no solo lo decía yo, muchos los pensaban, pero ahora… no lo sé, te veo distinta, cambiada…
-¿y James tiene la culpa de eso?, no me malinterpretes, pero ¿Por qué Seth no podría ser el culpable, si lo estoy tratando a la par con James?
-¿entonces Seth es el culpable?
-¡no!- respondió comenzando a molestarse –lo siento- agregó rápidamente retractándose –no es tu culpa que me hayas agarrado en un mal momento; mira, te soy muy sincera, sólo han sido estos días que han pasado volando y que me la he pasado distraída, pero ya no más, sí me he dado cuenta, no seguiré así, es una promesa
-espero- contestó Mary, pero hizo caso omiso a aquello, tratando de aparentar que no lo escucho dijo:
-buenas noches
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-¿nos vamos ya?- preguntó Peter, quien se estaba terminando de vestir
-sí, a menos que pretendas no llegar junto con el resto- respondió Remus
-nosotros vamos a demorarnos un poco más, pero vallan avanzando- informó James –Canuto se ha quedado en mi casa éste verano ¿recuerdan?, no tiene permiso, pero iremos por la casa de los gritos y nos encontramos en las tres escobas.
-¿seguros?- preguntó Remus
-completamente, tu eres Prefecto, no puedes venir con nosotros y Peter te hará compañía ¿verdad Colagusano?
-claro- repuso Peter
-vamos entonces- sugirió Remus dándose media vuelta y despidiéndose con la mano –nos vemos allá
-solo en un rato- aseguró Sirius
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-te estaba buscando- dijo con una sonrisa Seth
-eeh, si yo también a ti- respondió Lily sin ninguna convicción
-curioso, no parece- comentó el Ravenclaw al encontrarla al final de la mesa de Gryffindor
-no se de que hablas- repuso haciéndose la desentendida -¿ya desayunaste?
-si acabo de terminar- respondió sentándose al lado de la pelirroja -¿tienes tu autorización?
-si, está en mi bolsillo- repuso mientras terminaba de tomar su jugo de calabaza
-genial, iremos a Zonkos y luego a Honeydukes ¿te parece bien?
-suena divertido- aprobó con una sonrisa mientras buscaba con la mirada a los Merodeadores, como le gustaba llamarlos ahora.
-¿nos vamos?
-claro
Se levantaron y se adjuntaron al montón de alumnos en cola esperando a ser aprobados para poder salir del castillo.
-Lily, ¿Cómo estas?- saludó amablemente Remus
-¡Remus!- se exaltó la pelirroja
-hola
-no esperaba encontrarte aquí, pensé que estarías con James y Sirius- comentó Lily tratando de hacerle olvidar su reacción, no tenía nada de malo ir con su amigo a Hogsmeade y también le dijo que no a James, a eso no se le puede llamar "jugar con los sentimientos", además Remus la conocía, sabía que ella no era así.
-no, no irán- respondió sin importancia –ponte en esta fila Emily, ésta tiene menos gente- dijo hacia un chica de tercero
-¿Qué? ¿Por qué?, pensé que James iría
-¡Lupin!- llamó la profesora McGonagall –ven un momento
-nos vemos luego- se apresuró a decir mientras seguía a la apurada profesora y dejaba a Peter haciendo cola por un momento.
-¿esperabas encontrarte con Potter?- preguntó Seth, aunque aquello no parecía molestarle.
-no, solo fue extraño
-¿Por qué?
-él… bueno, no tiene importancia de todas formas, no ha venido; además si queremos llegar a ir, debemos ponernos en la fila- señaló hacia la cola de gente que se había formado, ahora más grande.
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-¿necesitaremos la capa?- le preguntó James a Sirius sacándola de su baúl
-no lo creo, ¿Cuántas son las posibilidades que nos encontremos a un profesor en un pueblo? Si ellos ni siquiera van –argumentó su compañero guardándole de vuelta la capa.
-buen punto, entonces solo el mapa
-de acuerdo, vamos entonces
Salieron de la sala común tranquilamente como era costumbre en ellos, caminaron hasta el rellano del primer piso sin importar que no llevaran sus autorizaciones, para ése entonces casi no había gente, pero James se detuvo.
-¿Qué pasa?
-quiero marcar un nuevo atajo- dijo mientras apuntaba el mapa con su mano.
-¿Cómo lo descubriste?- preguntó Sirius mientras seguía a su amigo
-ayer, con Lily- respondió como si aquello no fuera importante
-¿con Evans? ¿Y porque no nos lo contaste?, pensé que después de la lluvia…- pero se calló –oh, por eso no estabas mojado.
-sí, por eso no estaba mojado; sígueme- lo condujo por la discreta puerta hacia el ya conocido frutero. -guía a las cocinas
-genial- repuso Sirius mientras se apoyaba en una de las paredes con los brazos cruzados
-¿Qué?- preguntó James al notar el dejo de sarcasmo en su voz
-nada
-estoy confundido ¿Por qué estas molesto?
-quedamos en hacer esto juntos Cornamenta, no es por nada, pero ahora casi no veo a Peter, Remus estuvo pasando demasiado tiempo con Evans últimamente, y ahora tu también
-¿Qué es lo que quieres decir?
-¡que no somos un cuarteto!- dijo –ya no más, al menos
Paso un minuto antes que pudiera digerir aquello, no se lo esperaba y menos que fuera Sirius el que se lo dijera, por lo general era él quien lo apoyaba, nunca habían tenido una pelea; era la primera vez que sentía que las cosas no habían estado yendo bien y no se había dado cuenta en lo absoluto.
-no digo que sea tu culpa Cornamenta, en serio, sólo que… tenía que soltarlo- dijo tratando de aflojar un poco las cosas –fue un especie de vomito verbal.
-pero estas en lo correcto…
-no lo dije solo por ti, quise decir todos, hemos estado muy distanciados...
-es extraño, siento que no he hablado con Colagusano desde hace años
-ahora vez a lo que me refiero…-dijo con una sonrisa –es bueno a veces vomitar entonces
-ni que lo digas- comentó James –y mejor si le vomitas a tu amigo
-a mi mejor amigo- aclaró
-siempre- dijo sacando su varita -¿me ayudas?
-claro –respondió sacando su varita también
-¿listo?
-"juramos que realmente hemos encontrado un nuevo pasadizo" dijeron al mismo tiempo apuntando hacia el mapa con su varita
-de todas formas no hubieras podido hacerlo sin mí, se necesitan como mínimo dos merodeadores.
-¿por eso tu histeria de… "quedamos en hacerlo juntos"?
-James…
-¡era broma!- dijo riendo, volvió a mirar el mapa –a ver si nos encuentra
-ahí estamos, en medio de la nada- señalo dos motas con sus nombres en ellas.
-caminemos alrededor para guiar el camino- puntualizó Sirius.
Luego de un rato de caminar sobre sus propios pasos y marcar el pasadizo decidieron entrar a las cocinas para puntualizar que ahí era a donde los guiaban y quienes estaban ahí.
-listo ¿algo más?
-no, creo que ya podemos irnos- respondió sonriendo.
Salieron del nuevo marcado pasadizo y salieron del castillo hacia el bosque, caminaron hasta el Sauce boxeador, entraron y siguieron el ya muy bien conocido camino que los guiaba a la casa de los gritos, "la casa mas embrujada de Gran Bretaña", si tan solo supieran, que es uno de sus mejores amigos el que causa todo ese miedo…
-¡genial!- se quejó Sirius dándose un lapo en la cabeza -¿Cómo vamos a salir de la casa sin que nadie nos vea, si no traemos tu capa?
-¿Quién fue le que dijo: "para que llevarla y no sé que de los profesores"?
-¡lo tengo!, podemos decir que estábamos probando nuestra valentía ¿verdad?, todos nos conocen…
-si es una buena posibilidad, pero sería mucho mejor si no nos vieran; así que vallamos con cuidado –dijo mientras comenzaba a caminar hasta la puerta trasera de la casa y salía por ella.
-a la cuenta de tres corremos- informó Sirius mientras abría la puerta -¡TRES! –gritó y comenzó a correr por el húmedo camino que los guiaba hasta el único pueblo de magos en Inglaterra. James riendo comenzó a correr también para tratar de alcanzarlo, sabía que Sirius era intrépido y que no se conformaría con una tranquila salida a escondidas, si lo veían salir de la casa de los gritos era mucho mejor para él.
La humedad hizo que al tratar de parar en una superficie plana los dos cayeran y se estrellaran el uno contra el otro.
-tenemos que hacerlo de nuevo- comentó Sirius mientras reía a carcajada limpia y se levantaba.
-sí, pero ahora tenemos que ir a buscar a Lunatico y Colagusano, y hablar del asunto del cuarteto- repuso James
Se encaminaron entonces hacia las tres escobas donde sabían los estaban esperando, probablemente con una mesa reservada para que no vean a Sirius, aunque el que lo castiguen no sería un problema para él, todos se preguntarían como fue que llego ahí sin autorización y sin ir por donde todos ellos acostumbran ir.
-James, Sirius- escucharon sus nombres al entrar a las tres escobas; era Kaitlin, quien los llamaba con la mano para que se acercaran donde ella y Marie estaban sentadas.
Los dos amigos se miraron y no les quedó de otra que ir un momento con ellas.
-Hola chicas ¿Cómo están?- preguntó Sirius
-bien- respondió Kaitlin con una sonrisa, a comparación de Marie, quien no lo hizo y se dedicaba a mirar su cerveza de mantequilla.
-¿pasa algo?- preguntó James hacia Kaitlin; no podía preguntárselo a Marie, porque claro que sí sabía lo que le pasaba, ella había visto como él y Lily casi se besaban; pero se sentía mal por ella, sabía también que tenía sentimientos hacia él, sentimientos que él definitivamente no correspondía.
-Lupin y Pettigrew nos pidieron que les dijéramos que se habían ido a comprar grajeas de todos los sabores –informó Kaitlin, más hacia Sirius que hacia él, los dos amigos les agradecieron y salieron hacia Honeydukes.
-…todavía no puedo creer que no hayan hecho nada ¿sabes?
-¡estoy contigo! Es tan extraño que se queden sin hacer nada…
-para mí que nos espera una muy grande- comentó James –por algo se están demorando tanto ¿verdad?
-¿tienes algo en mente?
-no lo he pensado aún ¿tu?
-yo tengo una gran idea, sólo tenemos que aguardar a ver que es lo mejor que ellos nos pueden hacer y ver si vale la pena- respondió sonriendo mientras habría la puerta y pasaban hacia Honeydukes, se adentraron hasta llegar a donde se encontraban sus amigos.
-¡por fin!- exclamó Remus –ya empezaba a creer que había otro licántropo en la casa
-y eso que hicimos carrera hasta acá con James
-hablando de carreras, hoy es noche de grajeas ¡ah!- dijo Remus levantando el paquete.
-¡noche de grajeas será!- repuso James, levantando la mirada hacia la puerta cuando se abrió y entraba por ella la profesora McGonagall seguida de cerca por Lily y Seth Bloom.
-¡oh no!- exclamó en voz alta haciendo llamar la atención de sus compañeros, quienes reían por un chiste que él no había escuchado –es McGonagall
-y Evans y Bloom- puntualizó Sirius señalándolos
-¡escóndete Canuto!- ordenó Remus mientras se iba, tratando de llamar la atención de la profesora.
-por ahí Canuto- señaló Peter hacia la parte de atrás del establecimiento, donde se hacía el chocolate y preparaban los dulces –anda con él Cornamenta, yo me quedo con Lunatico.
-creo que están exagerando- comenzó Sirius
-no, yo creo que no te estas dando cuenta que te van a mandar a detención y si te ve, nos bajaran puntos… puede que la profesora sea joven, pero no es tarada- dijo James mientras jalaba de su amigo y lo guiaba hasta la parte trasera, donde felizmente no había nadie.
-¡mi querida profesora!- escucharon que decía la dueña del lugar -por fin lograste venir, sabes que te he estado esperando- continuaba
-sí, es que no tienes idea de lo atareada que he estado, con todos los alumnos… pero siempre hago tiempo para venir a una de mis tiendas favoritas.
-todavía recuerdo cuando solías venir a pedirme que te mostrar como se hace mi chocolate.
-oh, sí y todavía me gustaría saber…- rió la profesora
-oh, no- susurraron al unísono.
-¿quieres de verdad?- rió -pasa, te mostraré, sólo por los viejos tiempos…- escucharon pasos encaminarse hacia ellos.
-¡profesora!- llamó un desesperado Remus –quería saber si podría revisar el encantamiento, err, convocador múltiple, últimamente…- no siguieron escuchando, los dos comenzaron a buscar desesperadamente una salida o un lugar donde pudieran esconderse.
-ven, mira; parece que hay un sótano- susurró llamándolo Sirius
-será luego Lupin, cuando estemos en el colegio- escucharon a la profesora.
-esa es nuestra señal, ¡tírate! Yo lo haré justo después de ti- murmuró James, luego de que Sirius saltara escucho un golpe secó, eso debió haberle dolido, pero no tenia tiempo para preguntas y sin pensarlo se dejó caer, no sin antes asegurarse que con su peso la puerta se cerraría.
Un dolor en las piernas, estruendo sordo y en arañazo en el brazo le hizo saber que había caído al lado de Sirius donde también se quejaba de dolor.
-¿estas bien?- preguntó
-sí, solo una torcedura de brazo ¿tu?- contestó Sirius en la oscuridad
-piernas adoloridas, pero todo en orden; ¡no veo nada!- se quejó –Lumos- dijo cuando sacó su varita, la cual iluminó un poco el lugar, su amigo hizo lo mismo.
-¿A dónde nos guiará éste pasadizo?
-no veo otra salida que seguirlo…- respondió sin mucho animo
-¿Qué pasa contigo Cornamenta? ¡Una nueva aventura y tú la desaprovechas!
-no, claro que no, vamos- dijo con una sonrisa encaminándose junto con Sirius.
Había estado en lo correcto al pensar que Lily le había dicho que no para ir juntos por una razón, una que tenía nombre y apellido, Seth Bloom, le molestaba pensar en él y en ella en una sola oración, le molestaba admitirlo y sobre todo le molestaba que ella pasara tiempo con él; sí, debía reconocerlo estaba celoso y de ninguna manera se lo podía decir a Sirius, porque él le respondería que ese no es un sentimiento de un Merodeador, sino mas bien de un mediocre.
Tal vez a Lily le gustaba Bloom y aunque él no lo aprobara, no había nada que él pudiera hacer; sólo, quizá, dejarla estar con él, porque, por muchas cosas que él sea, no era perverso, creía en el amor y si ella no era para James Potter, alguien debía ser.
