Nota Orientadora: Pre – Silent Hill Origins.
Silent Hill: De puño y letra, con alma y corazón.
Chapter XIV – De la Invocación Divina.
To: Dahlia Gilliespie.
"Consiste en pedirle ayuda o inspiración a una divinidad para comenzar un trabajo"
—Pueden ir en paz.
Resonó con eco en la silenciosa estancia, de inmediato sonaron las campanadas que daban termino a la misa nocturna. Ya estaba oscuro afuera, la lluvia se dejaba caer sin reticencia sobre el pequeño y lúgubre pueblo de Silent Hill.
Las bancas, gastadas por el tiempo y el uso, crujían a medida que la gente asistente a la liturgia se retiraba con cuidado. Los colores sobrios se apoderaban del pasillo central de la iglesia Balkan, las personas caminaban parsimoniosamente tratando de emitir el ruido mínimo a cada paso. Los hombres portaban sombreros que se ponían cuando estaban a punto de salir de la iglesia. Las mujeres cubrían sus rostros, evitando el contacto visual con las personas. Tomaban de la mano a sus hijos y sus esposos abrían los paraguas que se empapaban con la lluvia estruendosa.
Pasaba el tiempo mientras que los últimos asistentes cerraban las puertas de madera para sumir a la iglesia en un sepulcral silencio. El párroco de turno, el señor Warren Halloway, se arrodilló frente el altar, entrelazó las manos, orando con devoción. Las llamas de los cirios parecían tomar cada vez más intensidad mientras su vida útil se consumía lentamente.
Un rechinido de madera le advirtió que no estaba solo. Giró la cabeza hacia la puerta detrás de él. Entre las sombras se ocultó una mujer de cabello castaño cubierto por una manta blanca, llevaba vestimentas extrañas de colores oscuros. Le dirigió una mirada gélida y se perdió en la oscura estancia hasta el confesionario.
El párroco sólo se puso de pie y se arregló la túnica. Caminando lentamente hacia el encuentro con esa extraña mujer. Tomó asiento en una banca de terciopelo purpura y abrió una pequeña ventanilla de madera que conectaba con el otro cubículo. La rejilla con un decorado de cruz era lo único que separaba al párroco de aquella mujer.
—No te vi hoy en primera fila, Dahlia —Susurró Warren con la vista perdida en uno de los cuadros decorativos de la iglesia.
—Es un día especial —Respondió ella con tono críptico—. Dios me ha indicado el camino que debo seguir.
— ¿Estás lista? —Preguntó con indiferencia—. Hemos esperado mucho tiempo.
—La paciencia es una virtud muy sagrada —Dejó salir el aire lentamente mientras la capilla se quedaba nuevamente en silencio—. Además, la espera trae muchas recompensas. Es necesario.
— ¿Te estas arrepintiendo? —Consultó. Dahlia dejó entre ver algo de asombro en sus ojos, como si la hubieran descubierto—. ¿Te das cuenta de lo que conllevaría?
—Alessa es mi hija —Le miró de reojo, como si le doliera que tratasen a su hija como un simple objeto, pero jamás lo diría—. Las dos estamos listas. Esta noche se llevará a cabo lo que hemos esperado por años. La llegada de nuestro Dios.
—Muy bien, espero que no falles —Warren se puso de pie caminando hacia el interior de la sacristía.
El silencio se hacía presente una vez más. Dahlia seguía allí petrificada. Minutos después se puso de pie caminando entremedio de dos hileras de bancas, hasta el centro de la iglesia. Miró vagamente el altar iluminado a veces por algún relámpago. Se preguntó si era demasiado pronto o demasiado tarde. Suspiró y ladeó la cabeza indecisa. Finalmente terminó caminando hacia el altar.
Apoyó sus cansadas y adoloridas rodillas sobre la dura madera, cubriendo su cabeza mejor con el chal blanco.
—Dios… —Comenzó su plegaria, tropezando las palabras con predeterminación, como si temiera rogarle—. Guíame, sólo tú puedes hacerlo. Necesito que me ayudes.
Miró un momento la cruz en el altar, el Mesías, el símbolo de la religión cristiana que fue sacrificado para la salvación estaba allí, con la cara retorcida y la sangre escurriendo por sus heridas. Y por más que admiraba la imagen, no era a él a quien le rogaba. Aunque la intención fuese la misma.
La salvación de la humanidad. Traer nuevamente al Mesías.
No ese Mesías.
—No me mires así —Se levantó rápidamente, cambiando su rostro por uno de severidad—. Tú padre también lo hizo ¿no? Te envió a este mundo para salvar al resto de sus ciervos ¿Por qué yo no podría hacer lo mismo?
Dahlia clavó sus ojos furiosos en los de la estatua, como si realmente la estuviera desafiando. Se sintió poderosa y a la vez estúpida por estar hablando con una insignificante figura que, para ella, no representaba nada.
—Jamás lo entenderías ¡Nadie logra entenderlo! —Su voz otrora y gastada por el tiempo resonó con fuerza en la callada iglesia—. Cuando veas los resultados finales, te darás cuenta de que yo tenía razón.
Se dio la vuelta caminando como una sombra entre las penumbras de los pilares decorados simétricamente. Abrió la puerta de madera de la entrada, pero antes se giró, contemplando una vez más la imagen. Alzó la mano, como si sostuviera una copa invisible.
—En tu honor —Sonrió crípticamente perdiéndose entre la lluvia de la cuidad.
La neblina comenzó a formarse lentamente. Como si ella formara el verdadero camino hacia la máxima gloria divina.
"Y de las tinieblas, vinieron las manos que llegaron a través de la naturaleza, moldeando a los hombres"
"Cuando Dios creó al Mundo, vio que era bueno ¿Qué dirá ahora?"
From: Lord Alfred Tennyson y el escritor irlandés George Bernard Shaw
N/A: Vale, hay algo que me intriga en todo esto ¿Cuál de todas las formas posibles para el nombre de Dahlia es la correcta para esta Dahlia? Encontré tantas maneras, pero no recuerdo cual era la que salía en el juego. Dhalia, Dahlia, Dalia, Dalhia y muchas otras que ya me confundí xD
Lo que sea, voy a decir que no me gusta este personaje y por ese resquemor irracional es que le dedico este capítulo, yo quería investigarla un poco más para trata de entenderla, pero he fallado D: whatever~
El soundtrack de este capítulo es: Dance with night wind – SH3 OST
¡Eso sería, gente!
Próximo Capitulo:Nihil Novum Sub Sole & Dum Vivimus, Vivamus con Cynthia Velásquez.
Un beso para todos los que se pasan por aquí.
¡Nos vemos!
