No puede faltar el descargo de responsabilidad :P Nada es mío, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de la historia es, Drotuno, yo solo traduzco.
Y como siempre le doy la bienvenida y le agradezco a mi compañera de armas, mi querida Beta Erica Castelo. Gracias por ayudarme a mejor la calidad de mis traducciones.
Capítulo 14 – Tu rostro de luz
I'm waking up with my wings. (1)
There's no way I can sleep my way through a fight,
And I think I'm gonna like what tomorrow brings.
Look at my eyes,
Don't even know who I am.
That's how I spend all my worthless time on the floor,
Waiting for you to tell me I'm a man.
But you and your face of light.
It's a brilliant roman candle that separates the day from the night.
You and your face of light
"Face of Light" by Rival Sons
EDWARD
"Que me jodan," siseé, mi cabeza cayendo hacia atrás a las baldosas de la ducha. "Bella… ángel…"
Su risa fue baja, malvada, y arrojó su aliento por mi polla. El murmullo vibró suavemente, y mi polla se removió al sentirlo. Mi mano se introdujo en su cabello mojado y lo sujetó con fuerza. No para lastimarla sino para impedir que yo embistiera hacia adelante… o me resbalara y me rompiera el trasero. Cualquiera era posible a estas alturas. Estábamos resbaladizos y calientes, y no había mucho espacio, pero había sido incapaz de dejarla ir cuando sonó la alarma.
No me atreví a bajar la maldita vista. El ver su hermosa boca sobre mí me enviaría a la cima. Por el momento, me permití sentir, solo ser. Tomé, aunque era egoísta; era lo que un tipo cretino haría, pero no pude evitarlo. Ella se sentía tan malditamente bien, y necesitaba una distracción más para hacer frente al día. Y no era como si yo no diera. Anoche mi chica se había corrido como un tren de carga más de una vez. Había perdido la cuenta después de tres, y eso no incluía la fenomenal follada en el escritorio de su oficina después del show.
"Bella, Bella, Bella," gemí, cometiendo el estúpido error de al fin mirar a esos increíbles ojos oscuros mirándome, a esos perfectos labios sobre mí. "Estoy… estoy…"
Ella murmuró otra vez, y estaba acabado, joder, simplemente arruinado. Me corrí con fuerza, dejando escapar un patético sonido que hizo eco en esa pequeña ducha. Estoy bastante seguro que soné como un animal herido, pero me importa-una-mierda estaba en ese momento tocando el fondo de su garganta, dejándome incapaz de ver, mucho menos de importarme los sonidos que estaba haciendo.
Bufé una carcajada que no tenía nada que ver con humor, un temblor recorrió todo mi cuerpo. Prácticamente me mecí, pero las manos de Bella subieron por mi cuerpo, manteniéndome contra las baldosas.
"No te muevas, ángel. Puedo derribarnos a ambos," jadeé, sonriendo al escuchar su adorable risita. "Eso fue… estoy… Sí, estoy jodidamente estúpido."
Pude sentir su sonrisa contra la piel de mi garganta, y su suave voz. "No te dejaría caer, cariño."
"Mmm," murmuré, al fin pudiendo ver claramente. "Esta ducha no fue hecha para dos personas."
Ella se echó a reír, dándose la vuelta para enjuagar su cabello. "Honestamente, Edward, considerando que era la ducha de mi papá… preferiría no pensar en ello."
Bufando una carcajada, cerré la llave del agua y alcancé una toalla. La aseguré alrededor de mi cintura, agarrando otra para dársela a Bella. Habíamos dejado el bar después del show y nos sorprendió que pudimos llegar a mi departamento, pero había sido idea de ella, ya que no sabíamos si Mike iba a regresar al departamento de ella o no. Y los dos teníamos un compromiso hoy.
La idea me hizo fruncir el ceño al salir de la ducha hacia la alfombra. Entrando a la parte principal del departamento, le dejé a ella el baño. Rebusqué en los cajones y mi armario, tratando de encontrar algo apropiado para este día.
Elegí un bóxer, y una vez que me los puse, me senté en la orilla de la cama. Me llegó el aroma de ambos de la noche anterior. Era algo reconfortante y perfecto, sexy y sensual. Era un aroma que ahora asociaba con Bella. Éramos nosotros. Y ahora que el video y el concierto habían terminado, era un aroma del que pronto carecería por meses. Sería remplazado por el olor estéril de habitaciones de hotel o el espacio cerrado de un autobús de gira, sin mencionar los olores que contiene un avión. El tiempo caería sobre nosotros, y esa mierda me asustaba.
"¿Edward?"
Sus pies aparecieron en mi visión mientras miraba furioso el suelo. Mis codos descansaban en mis rodillas, pero estiré mis brazos para ponerla entre mis piernas. Encaje azul marino y algo sedoso apenas la cubría, pero mis ojos la admiraron. Mis dedos se arrastraron sobre su tatuaje, jugueteando con el piercing en su ombligo, y por último mi mirada recorrió su gloriosa figura hasta su lindo rostro.
"Joder, simplemente eres… todos los malditos sueños que he tenido."
Resopló en una risita. "Dices eso porque todavía tienes el cerebro frito por la ducha."
"Sí. Sí, lo está." Su adorable sonrisa me hizo acercarme y besar su vientre, pero mi miedo seguía ahí. Y no ayudaba que hoy sería… difícil.
"¿Estás bien?" Preguntó en la cima de mi cabeza, sus dedos pasando por mi cabello lentamente.
Di un suspiro profundo en su estómago, girando mi cabeza hacia un lado. El latido de su corazón era firme, tranquilizador, y su piel estaba caliente. Encogí un hombro, pero debí haber sabido que ella no lo dejaría así. Me empujó hasta que finalmente me eché un poco hacia atrás.
"Háblame."
"No estoy seguro sobre lo de hoy, Bella," declaré, frunciendo el ceño hacia mis manos. "No… quiero hacerlo."
"No tienes que hacerlo," dijo ella, y lancé mi mirada de vuelta hacia ella. "Deberías, pero no tienes que hacerlo."
Entrecerrando mis ojos al ver su dulce sonrisa fingiendo inocencia, murmuré, "No es justo, ángel."
Se echó a reír, agarrando cada lado de mi rostro en sus manos. "Mira, voy a estar contigo, pero de verdad tienes que hablar con tu mamá, cariño. No necesitas que te lo diga. Y tu hermano y Rose estarán ahí."
"Lo sé, lo sé," refunfuñé, resoplando cuando ella me apachurró el rostro. "Bewwa…"
Su risa fue muy graciosa. "Oh, si los fans de Masen pudieran ver esta mierda."
"Cierra la boca." Me eché a reír a pesar de todo, sacudiendo mi cabeza. Joder, eran momentos como este los que me hacían amarla muchísimo. Mi risa murió rápidamente, y la miré suplicante. "Sin embargo, es en el country club." Estaba lloriqueando. Sabía que estaba lloriqueando, pero mi orgullo seguía herido con relación a mi madre.
"¿Y?" Se burló, encogiendo un hombro, y su toque en mi rostro fue un poco más firme. "Edward, podrías comprar y vender a casi a todos ellos, así que no me digas que es por la gente de dinero." Suspiró cuando no dije nada. "Sé que te juzgan, pero demonios, a mí también me juzgarán, considerando que no me conocen. Realmente tienes que entrar ahí como… Bueno, como Masen. Úsalo para entrar a ese lugar con su acostumbrado aire de dominación. Te lo he dicho antes, y te lo diré de nuevo… te apoderas de los lugares a los que entras, y cualquier mirada o susurro será de deseo y celos. Y en realidad, ¿a quién le importa una mierda lo que piensen? Pero con relación a tu mamá, cariño, de verdad tienes que olvidar lo que pasó. Nadie fue honesto sobre todo lo que pasó con tu papá—en especial tu papá—así que tienes que darle a ella una oportunidad, ¿de acuerdo?"
Asentí, girando mi cabeza en sus manos para besar el interior de su muñeca. Era tan jodidamente fácil actuar frente a cientos, incluso miles de personas, pero la mera idea de entrar al club para ver a mi madre me tenía arrepintiéndome de ir.
"Además," dijo ella con una sonrisa. "Casi estoy deseando verte vestido formalmente."
Riéndome entre dientes, sacudí mi cabeza, sintiendo mi rostro calentarse con eso. "Me han dicho que me veo bien."
Se echó a reír, apartándose de mí, y metiendo su mano en mi armario solo para salir con un traje azul marino todavía con el plástico de la tintorería. Demonios, no lo había usado desde una de las premieres de Heidi.
"Traje de pingüino," le dije en broma.
"Vístete, Edward," me ordenó, rodándome los ojos y entrando nuevamente al baño.
Hice lo que me dijo, odiando cada segundo. No era la parte del traje sino lo de prepararme para el country club, para estar cara a cara con mi madre. Hice y deshice el nudo de mi corbata, refunfuñando porque nunca quedaba bien, pero el sonido de tacones en mis pisos de madera hizo que me girara.
La sonrisa que curveó mi rostro tiene que haber sido malvada, porque Bella simplemente se rio de mí. Estaba jodidamente despampanante. Era un sencillo vestido negro, pero ella solo hacía que se viera más… simplemente más.
"Nunca había visto un ángel en negro. Te ves hermosa, Bella. Vamos a saltarnos ese almuerzo, y te llevaré a dónde demonios quieras."
Se sonrojó pero sacudió su cabeza al mismo tiempo que alcanzaba mi corbata. "Cierra la boca, Edward. Vamos a ir. Ahora, quédate quieto."
Sonriendo al ver su actitud de 'sin pendejadas', me recargué en mi cómoda. Sus ojos eran cálidos, dulces, y centrados en el nudo que estaba haciendo. No pude contenerme; una vez que el nudo estuvo derecho, levantó sus manos para arreglar mi cuello, y mis manos se posaron en sus caderas.
"Puedes hacerlo, Edward."
Tragando con nerviosismo, asentí, solo para apartarme y moverme nervioso. Tiré de mi corbata y mi cuello, abotoné mi saco, y tiré de mis puños, al darme cuenta que con traje o sin él… no todos mis tatuajes podrían ocultarse. La telaraña en el dorso de mi mano era un claro recordatorio de lo diferente que era a la gente que estaba a punto de ver.
"Basta, cariño," se rio entre dientes. "Te ves muy guapo." Su diversión fue remplazada por simpatía. "Relájate, y si te pones nervioso, solo toma mi mano." Dio un paso atrás y me tendió su mano, pero sus ojos bajaron por mi traje hasta mis zapatos, donde soltó una risita. "Así que… Masen nos acompañará al almuerzo," supuso con una adorable ceja levantada.
Me moví nervioso, dando unos golpecitos con mis Docs. "Puedes sacar al hombre de la banda…"
Riendo suavemente, agarró mi mano y tiró para que la siguiera. "Vámonos, Edward."
Rose nos había ofrecido los servicios de Tony, pero me negué. Quería conducir, por ninguna otra razón más que darme una sensación de control. Si la mierda salía mal, entonces querría salir de una puta vez de ahí. El viaje fue en silencio, con la ocasional canción viniendo de los altavoces de mi coche.
Bella parecía relajada mientras miraba por la ventanilla, pero me di cuenta de que en realidad no mucho la ponía nerviosa. Estaba tan cómoda consigo misma. Se conocía, su posición sobre casi todo, y honestamente no le importaba lo que la gente pensaba de ella. No los extraños, de todos modos. Tenía un pequeño círculo, y ese círculo contaba. Cualquiera fuera de ellos simplemente no importaba.
Me detuve en el country club, optando por estacionar mi propio coche, tan solo porque necesitaba un segundo antes de que tuviera que enfrentar esta mierda.
Bella esperó pacientemente, y giré mi mirada hacia ella. "¿Siempre fuiste así? ¿Tan… jodidamente calmada con todo?"
Resopló soltando una carcajada, pero sacudió su cabeza. "No, no siempre. Yo solo…" Tomó una respiración profunda y la dejó salir, el humor desapareciendo de su expresión. "Cuando has pasado cosas realmente difíciles, entonces cosas como estas, incluso si son incómodas, en realidad no alteran mis nervios, ¿sabes?"
"¿Tu papá?"
"Sí," respondió, asintiendo ligeramente al mismo tiempo que arrugaba el medio de su nariz de la forma que me gustaba tanto. Encogió un hombro. "Edward, la vida es atemorizante, corta e impredecible. Son todas esas cosas. Son muchas de esas cosas como para no aprovechar situaciones como esta. Cuando veas a tu mamá, solo sé honesto. Vas a irte por meses, y creo que te arrepentirías de no verla, de no decirle, al menos de esa forma, sabes que lo intentaste." Señaló con su dedo a la ventana. "Estas personas… no cuentan. Ellos no saben nada de ti… de ella… de tu papá. Solo… olvida que existen. Trátalos como si fueran miembros de tu audiencia… los que solo ven la mierda en la superficie."
"Tú estableces las prioridades mejor que yo," mencioné con un tono gruñón, pero sonreí cuando se acercó para dejar un beso en mi mejilla.
"Tal vez." Sonrió contra mi mandíbula. "¿Estoy nerviosa por conocer a tu madre? Sí, solo porque te amo, y te quiero feliz, así que espero que su opinión de mí no te moleste. ¿Pero cambiaría su opinión de mí lo que siento por ti? No señor. Ni en sueños."
Una sonrisa se extendió por mi rostro que no pude contener. "También te amo, ángel."
Su expresión fue adorable, preguntándome en silencio, Entonces… ¿cuál es el problema?
Con un profundo suspiro, abrí la puerta del coche y lo rodeé para abrir la de Bella. Tomé su mano en la mía mientras nos acercábamos al edificio. El portero nos vio venir, y lo observé por un momento para esbozar una sonrisa.
"Masen. Bienvenido de nuevo, señor," me saludó.
"Paul." Asentí y le di una sonrisa. Era un fan, aunque lo disuadieron de decir algo, lo que me molestaba inmensamente, pero perdería su trabajo. También ocultaba cada pequeño tatuaje que tenía—una vez más… política laboral.
"Su madre está en el comedor privado, y el señor y la señora Cullen ya están con ella."
Agradeciéndole, guie a Bella hacia el restaurante, preparándome para las miradas y los susurros a los que debería estar acostumbrado pero no lo estaba. La anfitriona tomó nuestros abrigos, y me transformé en el personaje de Masen, tan solo para pasar por el comedor.
Había olvidado por completo que papá no estaría, que su ausencia y el rumor de dónde estaba en realidad habrían salido a la luz. Cómo… no tenía idea, pero las amigas de mi madre probablemente no eran tan reservadas como ella supuso que eran.
La anfitriona alcanzó la puerta del comedor privado, abriéndola para nosotros con una expresión de superioridad en todo su rostro.
Cuando se encontró con mi dura mirada, la suavizó un poco, pero no pude evitar decir, "Apreciaría enormemente..." Le eché un vistazo a su placa. "Susan… que nos interrumpan lo menos posible, así que si puedes pasar eso…" Le dije lo bastante fuerte para llamar la atención de mi familia, e ignoré la risa de Emmett y el jadeo de mi madre.
"Sí, señor… um, Masen."
Bella contuvo su sonrisa como una campeona, su pulgar frotando un círculo continuo sobre el tatuaje en el dorso de mi mano. Una y otra vez, era casi hipnótico pero también tranquilizador. Y ni siquiera podía expresar con palabras lo agradecido que estaba de que estuviera conmigo.
Entrando en la sala, escuché que Susan cerró la puerta suavemente detrás de nosotros. Emmett se levantó de su silla, atrayéndome en un brusco abrazo.
"Relájate, hermanito," susurró en mi oído, apartándose para volverse hacia Bella. "¡Bella!" Sonrió y luego dio un silbido bajo. "Bueno, maldición… te ves…"
"Cierra la boca, Emmett," Rose suspiró con impaciencia, pero su mirada en Bella era suave y amable. "Bella…" Abrazó a mi chica, susurrándole suavemente al oído.
Miré hacia la mesa, esperando que mi madre siguiera sentada, pero no lo estaba. Estaba de pie frente a mí, moviéndose nerviosa sobre sus pies. Fueron sus grandes y gordas lágrimas las que me hicieron sentir como un cretino.
"Mamá, yo…"
Antes de que pudiera parpadear, se apresuró hacia mí, envolviéndome con sus brazos con tanta fuerza que me sacó el aire.
"Edward Anthony Masen Cullen," sollozó, apartándose para tomar mi rostro entre sus manos. "Tú…" Se sorbió la nariz, suspiró, y luego se relajó un poco. "¡No sé si besarte o ponerte sobre mi rodilla!"
Bella dio un suave resoplido, haciendo que Emmett se riera. "Diría que la segunda opción, nos darían unas fotos de mierda increíbles para filtrar. ¡Esperen! Dejen que saque mi teléfono."
Rose le dio un manotazo a mi hermano, rodándole los ojos y arrebatándole el teléfono cuando de verdad lo sacó de su bolsillo.
Frunciéndole el ceño a mi madre, simplemente me encogí de hombros. "Supongo que tenemos… que hablar." Mamá examinó mi rostro y asintió, pero se volvió hacia Bella, de modo que le hice un gesto a mi chica para que se acercara. "Mamá, ella es Bella Swan. Ángel, ella es Esme Cullen… mi madre."
La expresión de cariño captó la atención de mi madre, pero le ofreció a Bella su mano. "Es un placer conocerte, Bella. He escuchado mucho sobre ti por Emmett y Rose."
El rostro de Bella se sonrojó un poco, pero sonrió sinceramente. "También es un placer conocerla, señora Cullen."
"Por favor, llámame Esme," mamá insistió amablemente y luego volvió su penetrante mirada nuevamente hacia mí. "Swan… Swan… ¿de dónde conozco ese apellido?"
"Chainsaw Charlie Swan, mamá," Emmett habló con una enorme sonrisa.
"¿El músico de blues?" Mamá miró a Bella boquiabierta con algo parecido al respeto y asombro. "Lo vi tocar una vez… hace mucho tiempo. Era muy bueno. También recuerdo lo de su muerte. Algo terrible. Lamento tu pérdida, Bella."
"Gracias," Bella susurró en shock, sus hermosos ojos muy abiertos cuando me lanzó una mirada.
Mamá se rio suavemente. "Mis muchachos no son los únicos que aprecian la buena música." Se volvió hacia mí, palmeando mi rostro, pero el humor desapareció del momento, sobre todo cuando un par de camareros entraron a la habitación. "Me tomé la libertad de ordenar por nosotros porque quería las menos interrupciones posibles."
Asintiendo, tomé una respiración profunda pero caminé hacia la mesa para sacarle una silla a Bella, dejando un beso en la cima de su cabeza, tan solo para disfrutar de su olor, el aroma que me tranquilizaba. El beso no pasó desapercibido… por nadie en la habitación—mi madre, los camareros, Rose, o Emmett. Los dos últimos estaban acostumbrados, pero mi madre, no tanto. Solo había tratado con Heidi un puñado de veces, e incluso esas fueron en grandes fiestas, nada tan íntimo como esto, pero yo nunca, jamás había mostrado algo de afecto hacía ella en público, además de tomarla de la mano. Simplemente no era como Heidi y yo habíamos sido. A Heidi le gustaba que la vieran en público pero no quería afecto en público. Con Bella, simplemente no podía contenerme, y mi chica estaba cómoda sin importar lo que hiciera.
Tomé mi asiento a un lado de Bella, y en seguida, su mano se posó en mi pierna no solo para evitar que rebotara sino para reconfortarme. Entrelacé nuestros dedos. Una vez que la comida fue servida, los camareros dejaron la habitación. Hubo un silencio sobrecogedor, y no pude soportarlo. Quitándome el saco, enrollé mis mangas y aflojé mi corbata.
"Maldito traje de pingüino," murmuré, sacudiendo la cabeza al escuchar la suave risa de Bella.
"Edward, el lenguaje."
"Mis disculpas, mamá, pero tal vez quieras prepararte. No será la última vez antes de que termine el almuerzo," le aconsejé, haciendo una mueca al pensar en la verdad de ello, pero agarré un tenedor, solo para volverme hacia ella. "Antes de que haga esto… decirte lo que pasó. Yo solo… ¿Lo sabías? ¿Sobre papá?" Mis ojos recorrieron todo su rostro, y con solo fruncir el ceño por los nervios, el acomodar la servilleta en su regazo y su mirada inexpresiva hacia el plato frente a ella, sabía la respuesta, pero esperé.
Tomó una respiración profunda, mirando a Emmett y luego a mí. "Sí. No quería reconocerlo, pero sí. Lo vi suceder, pero… deben entender, que comenzó hace tanto tiempo que poco a poco se convirtió en la norma, y no me di cuenta que tu padre había perdido el control. Demonios, probablemente siempre estuvo ahí, pero no tan grave como en los últimos años. Lo ocultó. Todos los días, lo ocultó de mí."
Le lancé una mirada a Rose al otro lado de la mesa, que había adivinado exactamente eso. Incluso lo había dicho en Charlie's Pub, pero no alardearía. Esa no era mi cuñada. No quería tener razón, y en su rostro había simpatía y un poco de ira.
Asintiendo, me permití asimilar eso mientras tomaba unos bocados de comida. En realidad no quería, ni podía de verdad degustarla. "Sí, eso fue lo que me dijo él… justo antes de irse a rehabilitación."
Lanzando un vistazo rápido en dirección a Bella, me di cuenta que ella estaría escuchando los detalles de esa noche por primera vez junto con mi madre. Lo que sabía era solo lo básico. Con esa idea, tomé una respiración profunda y me preparé.
Mirando a mamá, dije, "La noche del accidente, vi a papá. Todos lo vimos." Hice un gesto hacia Rose y Emmett con mi tenedor. "El mánager de Heidi había organizado una gala en un hotel en el centro—algo para caridad pero usando su anuncio de ropa. Acabábamos de regresar a la ciudad, y no la había visto, así que me encontré con ella ahí. Todos fuimos. Prácticamente nos fuimos directamente del aeropuerto. Supongo que les envió una invitación a ustedes."
"Lo hizo," mamá respondió, "pero yo no pude ir. Fue la misma noche de la fiesta de cumpleaños de la señora Bower. Había formado parte del equipo organizador, de modo que tenía que ir."
Asentí. "Sí, bueno… papá fue. Y para cuando llegamos ahí él ya estaba completamente ebrio." Suspirando profundamente, continué. "Heidi estaba ocupada… relacionándose." Solté un resoplido, rodando los ojos al recordar que James estaba ahí, sin mencionar el coprotagonista de la película de Heidi, Peter Grisham. "Me senté con papá, y me tomé unas cervezas con él, aunque él estaba tomando vodka tonics como si no hubiera mañana."
Solté mi tenedor con algo de fuerza, pero mis manos se cerraron en puños en mi regazo. La mano de Bella cubrió la mía con gentileza, y abrí mis dedos a fin de entrelazarlos con los de ella.
"No lo sabía, mamá," le dije. "No sabía que estaba de turno en el hospital. No sabía que condujo. Creí que había tomado un taxi a casa, o al menos dejar que Rose lo llevara, ya que ella no estaba bebiendo esa noche."
"¿Cómo podrías haberlo sabido, hijo?" Mamá preguntó. "Él no iba a decírtelo. Y es seguro que no hubiese reconocido que estaba demasiado ebrio para conducir, mucho menos para ir al hospital."
Asintiendo de acuerdo, continué. "Se quedó en el bar, sin importar lo que hiciera. Traté de hacerle compañía, simplemente porque no era su escena habitual. No conocía a nadie, y fue genial que fuera, ¿sabes?" Pregunté, abriendo mi boca solo para cerrarla después de un momento. Quería decirle que había estado muy emocionado de que estuviera ahí, ya que pocas veces asistía a galas de mi mundo.
Volviéndome hacia mi derecha, miré a Bella a los ojos. Ella lo entendió. Al instante. Sabía lo que había significado tener a mi papá ahí, tan solo porque no le gustaba todo eso de la fama y celebridad. Me sonrió con tristeza, acariciando mi brazo para alentarme.
Mordí mi labio inferior, mirando furioso a mi plato. "Estaba muy cansado. Acabábamos de llegar de una gira en Japón, y joder, estaba listo para pasar tiempo en casa antes de empezar a grabar. Meses en casa en Seattle sonaban como el cielo para mí. Los descansos eran tan pocos, que esperaba ansioso este. Las cervezas y el par de copas de champán que me había tomado me tenían relajado, demasiado relajado, en realidad, porque estaba jodidamente agotado y realmente no había comido nada. Le dije a Heidi que la vería en casa, y Rose, Emmett, y yo fuimos a ver si papá quería un aventón a casa, y entonces… su teléfono sonó."
Lo que no añadí, porque era irrelevante, fue que a Heidi no le había importado si estaba o no ahí. Me recibió entusiasmada, me presumió con todos sus colegas, pero me dejó ir a la primera oportunidad. Sabiendo lo que sé hoy, podía ver que muy probablemente se cogió a James o a Peter… demonios, tal vez a ambos. No me importaba. No quería saber. Y era jodidamente seguro que no quería saber los detalles. Terminó siendo lo mejor de todos modos, y esa idea me hizo llevar la mano de Bella a mis labios por un momento.
"Pensé que tal vez eras tú," le dije a mi mamá, y asintió. "Pero él no se quedó mucho tiempo, y se levantó y pagó su cuenta. Pensé que se iría con nosotros. Dijo que tenía que ir al baño, así que le dije que nos encontrara afuera." Sacudiendo lentamente mi cabeza, añadí, "No se presentó."
"Se fue." La suposición de mamá fue certera, y asentí, mi mirada todavía en mi plato que apenas si había tocado.
"Se fue," susurré, mirando en su dirección. "Me evitó o se olvidó por completo de nosotros en su ebrio estupor, pero nunca se presentó. Yo… yo… traté de llamar a su móvil, pero no respondió. Para cuando trajeron el coche de Rose, casi había decidido ir a buscarlo, pero él me llamó." Cerrando mis ojos con fuerza, sacudí mi cabeza para aclararla, pero dejé escapar un suspiro. "Estaba frenético. De verdad, se cagaba del susto. Podía escuchar el sonido del coche pitando, pero él me estaba gritando que fuera por él, sobre un accidente. Pensé que la única razón por la que fue a mí que llamó fue porque acababa de llamarle. Simplemente presionó el botón para responder la llamada. Si hubiese sido de otro forma, no hubiese funcionado."
Miré a mi mamá, que estaba con los ojos muy abiertos al pensar en las posibilidades, lo que pudiera haber sido.
Mirando a Rose, suspiré, pero tenía que terminar la historia. "Nos metimos en el coche, y Rose tomó la calle que daba al estacionamiento, tratando de encontrarlo. No llegó lejos, eso era seguro, y afortunadamente había poco tráfico a esas horas de la noche. Se había pasado una luz roja unas cuadras arriba, impactándose lateralmente con una minivan en la intersección, enviándola a… a una especie de fuente o piscina. Demonios, todavía no habían llamado a la policía. El puto momento fue perfecto." Susurré la última oración con asombro, porque de otra forma nunca hubiésemos podido conseguir que funcionara esa mierda.
"¿Qué hay del otro conductor?" Bella preguntó en voz baja, pero su voz me asustó un poco.
Volviéndome hacia ella, le dije, "La mamá de Bree…"
Bella asintió, frunciendo un poco el ceño.
"Ni siquiera había salido del coche todavía, pero había sido ella quién llamó a la policía. La bolsa de aire la salvó de cualquier herida, pero cuando golpeó la fuente, el lado de Bree colisionó con la estatua en el medio, así que… sus heridas fueron… considerables. También la giró por lo que no estaba de frente al Mercedes de mi papá. Mierda, nunca nos vio llegar… o quién salió del coche, así que…" Me encogí de hombros, mirando a mi madre. "Papá era… un maldito desastre. Había salido del coche, agarró a Emmett, y le estaba suplicando… No," gemí, mi mano agarrando mi cabello al mismo tiempo que sacudía mi cabeza. "No suplicando. Estaba sollozando. Estaba absolutamente aterrorizado. Se acercó a mí con ojos salvajes, y… y él… agarró mi camiseta, suplicándome que lo ayudara. Que había estado de turno. Estaba… trastornado y completamente borracho, pero me asustó, mamá. Yo solo…
"Cuando el sonido de las sirenas comenzó a acercarse, maldición, se volvió loco. Simplemente… perdió su mierda. Yo… no pude… no…" Balbuceé buscando las palabras correctas, tragando con nerviosismo. "Me congelé por un segundo, pero cuando vi que se detuvo la patrulla de policía, seguida de la ambulancia, sujeté el brazo de papá. Le dije que si me hacía cargo de eso, él tenía que conseguir ayuda, que tenía que dejar de beber; lo obligué a hacerme una puta promesa. Y la hizo; me lo prometió. Aunque, no lo dijo en serio; solo quería ayuda en el momento. Rompió su promesa, dejó de ir a las reuniones.
"Todo… todo lo que podía ver era su miedo, y el solo pensar en lo que te ocurriría a ti si lo atraparan… todo fue demasiado, pero… sabía… sabía que yo podía lidiar con ello mejor de lo que él podría. También sabía que no… afectaría mi reputación. Les dije a Emmett y a Rose que metieran su trasero en el coche de ella. Yo… Cuando enfrenté al oficial, simplemente le dije que yo había estado conduciendo. Todo encajó. Fallé en el alcoholímetro, debido a que había bebido, y papá y yo somos casi de la misma estatura, así que el asiento del Mercedes no se movió. Sacaron a Bree de la van y estaba bien, solo su brazo roto y unos cuantos cortes. Su mamá estaba bien, de modo que Rose fue rápida en llamar a Jenks para ponerse a trabajar, sin mencionar hacer el papel de testigo de todo, porque habíamos estado muy cerca, y permití que me arrestaran. Y todo lo hice como… Masen. Hice mi papel. Les dije que había dejado la fiesta en el coche de mi papá, que habían tratado de detenerme, y que pensé que podría conducir. Al ser yo… bueno, yo, se lo creyeron—ni siquiera lo cuestionaron. Estrella de rock, Masen, conocido por beber y divertirse y acciones salvajes… los policías se enorgullecieron cuando me pusieron las esposas. Creyeron cada maldita palabra."
Encogí un hombro cuando terminé.
Bella envolvió un brazo alrededor de mis hombros, susurrándome al oído, "Sigue siendo algo estúpido, Edward. Valiente y comprensible, pero estúpido."
Sonriendo, asentí, inclinándome hacia su beso en mi mandíbula. "Sí, lo sé."
Ella sonrió contra mi mejilla pero luego se apartó. Mi madre estaba callada pero nos observaba con una mirada indescifrable en los ojos.
Mamá miró lentamente en torno a la mesa, solo para detenerse en Bella. "Bella, vas a tener que disculparme…" Miró a Emmett, luego a Rose, y finalmente a mí. "Todos ustedes son unos insensatos y… y… ni siquiera sé qué decir. Bella tiene razón. Estúpidos. Valientes pero malditamente estúpidos. ¿Tienen idea de lo que pudo haber sucedido si se hubieran dado cuenta que mentían? ¿La tienen? Más problemas de los que asumieron, y lo saben." Sacudió su cabeza despacio, jugando nuevamente con la servilleta en su regazo, sus ojos mirando hacia abajo. "Es un maldito tonto. ¡No puedo creer que les haya pedido eso… a sus propios hijos!"
Mi corazón se rompió al ver las lágrimas cayendo por su rostro cuando finalmente me miró.
"Mamá, yo…"
Estiró sus manos, acercándome a fin de besar mi frente. "Estúpido, estúpido, estúpido," sollozó contra mi piel. "¿Siquiera lo pensó? ¡¿Qué hay si esa madre y la niñita hubieran muerto?! ¡Habría enviado a mi muchacho a la cárcel! ¡Todo porque fue un borracho cobarde! ¡Quiero retorcer su maldito cuello!"
Quería reír al escuchar sus palabras, pero no pude. No había nada gracioso en esta mierda. Ni un poco. Por las acciones de mi padre, mi madre estaba sufriendo.
"Lo siento," susurré una vez que se apartó, pero todavía tenía mi rostro entre sus manos. "No debí haberlo hecho, pero…"
"Pero nada, hijo," me dijo con firme voz. "Tienes razón, no debiste, pero tu padre nunca, jamás debió haberte puesto en esa posición."
Abrí mi boca para decir algo.
"Mi dulce niño, escúchame; Estoy muy consciente que lo hubieras hecho por cualquiera en esta mesa. Y por más valiente que eso te haga, por más leal que eso te vuelva para tus amigos y familia… Edward, tú tienes tu carrera y una vida por delante. No era tu responsabilidad sufrir por él."
"Sufrir," me burlé, rodando los ojos y sacudiendo mi cabeza. "No sufrí, mamá. Demonios, tenía mi propia habitación, dormí bien, sin mencionar que la terapia fue un lugar en el que pude sacar algunas cosas de mi pecho, y… aprendí en quién podía y no podía confiar."
Los dedos de Bella se deslizaron en los míos, y encogí un hombro cuando miré a mi linda chica.
Mamá frunció el ceño. "Siempre fuiste demasiado bueno para esa Heidi. Puedes untar glaseado sobre mierda, pero eso no lo convierte en pastel."
A pesar de la tensión en la habitación, esa declaración viniendo de mi madre se escuchó muy graciosa. La mesa rompió en suaves risas, solo para estallar por completo en carcajadas.
Apreté delicadamente los dedos de Bella pero me volví hacia mi madre, diciendo, "Estoy bien ahora, mamá. Créeme."
Mamá sonrió con suficiencia, mirando de Bella a mí. "Eso veo."
Nos callamos cuando los camareros entraron nuevamente a la habitación, solo para ver qué necesitábamos. Sirvieron algo de agua, se llevaron algunos de los platos, y se fueron rápidamente. Nuestra sala se quedó en silencio una vez que la puerta se cerró.
Mamá alejó su plato de ella, tomando sus manos sobre la mesa. "Muy bien, ustedes tres," dijo, señalando a Rose, Emmett, y luego a mí. "¿Cuándo se van?"
Rose me miró pero respondió en voz baja. "Vamos a arrancar la gira en Boston. Saldremos en dos semanas… bueno, diez días, supongo."
Mamá asintió solemnemente. "Entonces, no estarán en casa para Acción de Gracias… ¿Qué hay de Navidad y Año Nuevo?"
Sacudí mi cabeza con tristeza, mi corazón dolía porque iba a dejar sola a mamá con esta mierda con papá. E… iba a dejar lo mejor que me había pasado en la vida.
"Mamá, estoy… desearía que fuera diferente, pero probablemente no regresaremos hasta bien entrado febrero, y eso será solo por unos cuantos días."
"Puedo darte el itinerario, Esme," ofreció Rose. "Si recuerdo correctamente, vamos a estar en Providence, Rhode Island, para Acción de Gracias y en Nueva York para Navidad. El Año Nuevo… no estoy segura… ¿Nashville? Le echaré un vistazo."
"Te conseguiremos un boleto de avión, mamá," ofreció Emmett. "A dónde quieras ir. A ti también, Bella." Le guiñó un ojo cuando mi chica le sonrió.
"Bueno, tal vez podamos pensar en algo, pero…" La voz de mamá se apagó, su rostro estaba muy triste, y estaba seguro que incluso tenía miedo de hacer planes debido a la situación de mi papá. "¿Has hablado con tu padre?"
"No desde que ingresó," respondí en voz baja, "pero iba a ir al día de la familia… mañana. ¿Vas a ir?"
Me dio un vuelco el corazón cuando sacudió su cabeza diciendo que no.
"Odio esta mierda," murmuré, sacudiendo la cabeza. Solté la mano de Bella a fin de pasar mis dedos por mi cabello. "Me siento… culpable. Siento que de alguna forma la jodí."
"¡No lo hiciste!" Bella de pronto habló, y su rostro estaba fiero y enojado cuando giré mi cabeza de golpe hacia ella. Su rostro se ruborizó de un color rosa, pero sacudió su cabeza. "Lo siento," susurró, "pero no la jodiste, Edward. Lo siento, Esme… pero ninguno de ustedes lo hizo." Tomó una respiración profunda y continuó. "Tu papá tiene un problema, pero no es culpa de ustedes." Dio unos golpecitos con su dedo en su sien. "Su cabeza… no está muy bien. Él… de ninguna jodida manera podría haber tomado una buena decisión. Pensaba que tú y Emmett lo odiaban. Estaba convencido que su esposa lo iba a dejar, aun así no podía dejar de pedir otro trago. Todo eso es su responsabilidad. Y si de verdad está usando la rehabilitación para mejorar, no solo para calmarlos a todos ustedes, entonces pronto tendrá que resarcir muchas cosas."
"Los doce pasos," supuse, asintiendo ligeramente.
"Sí," dijo con un suspiro, su dulce nariz arrugándose un poco. "No es de mi incumbencia, lo sé, pero… por lo que he visto, todos ustedes trataron de ayudarlo."
"Yo no, Bella," mamá admitió en voz baja, sus ojos llenándose de lágrimas. "Lo ignoré."
La sonrisa de Bella fue amable y triste pero probablemente lo más hermoso que había visto. "No, confiaste en tu esposo. Querías ver lo bueno, no lo malo. Sucede en estas situaciones. Es perfectamente normal. Sin embargo, todos ustedes tendrán un gran camino por delante cuando él acuda a ustedes, y lo hará…"
"Si realmente lo está intentando," añadí con amargura.
"Si realmente lo está intentando," concordó, asintiendo, y tomó mi mano otra vez. Se la di voluntariamente.
Cuando miré a mi madre, solté un resoplido al ver su rostro confundido. "Bella estaba estudiando para ser psicóloga," le dije pero me volví para besar la mejilla de Bella, solo para susurrar en su oído. "Una terapeuta malditamente sexy, te lo digo."
Bella rodó los ojos, empujándome juguetonamente de su cuello.
"Mamá…" Emmett empezó a hablar, su actitud normalmente feliz desapareció. "Ven con nosotros mañana."
Sacudió su cabeza diciendo que no, y mi enorme hermano de actitud relajada parecía querer llorar. "No puedo, oso. Simplemente no puedo. No después de escuchar toda la historia. Me mintió, me convenció de que mi hijo más joven era responsable de todo, cuando mi corazón, mi alma, no lo creía. Él… los puso a ustedes tres en el más terrible apuro sin pensar en lo que pudo haber sucedido. Pudo haber matado a esa niñita, pudo haber enviado a mi muchachito a prisión, él pudo haber muerto, y pudo haber perdido su licencia médica, y mientras que la última está en la parte más baja de la lista de prioridades…" Bufó una carcajada sin humor. "Si creyó que las cosas ya estaban mal, entonces el que le quitaran la licencia, su carrera, lo arruinaría. Si no pudiera practicar medicina… conozco a tu padre… sentiría que su vida ha terminado."
"Lo que probablemente haya provocado su pánico esa noche para empezar," Rose añadió con tristeza.
"Probablemente." La voz de mamá fue baja y cansada. "Tengo mucho qué pensar con relación a su padre, y a fin de hacer eso, necesito… tiempo."
Emmett y yo nos miramos asustados, con miradas de pánico. Éramos hombres adultos, pero la idea de que el matrimonio de nuestros padres estuviera ahora inestable, en peligro, hizo que ambos nos pusiéramos jodidamente nerviosos.
Antes de que pudiera decir algo más, la voz amable y gentil de Bella preguntó, "¿Te gustaría que mañana le diéramos un mensaje?"
La sonrisa de mamá fue cálida pero titubeante, y asintió. "Solo díganle… solo díganle la verdad, que no estoy lista."
Asentimos, y miré a la mesa. No habíamos comido mucho, pero en realidad no estaba hambriento. Y por las miradas inexpresivas alrededor de la mesa, no estaba solo, aunque me preocupaba Bella.
Los camareros del club entraron una vez más a la sala, y mamá les dijo que limpiaran la mesa, que habíamos terminado. Lo hicieron en completo silencio, pero pude ver que una de las chicas me reconoció. Sus ojos la traicionaron, sin mencionar que sus manos temblaron, pero no tenía deseos de hacer el papel. Simplemente no podía. Ella y otro tipo llenaron sus bandejas y dejaron nuevamente la sala.
Mi mamá se puso de pie, que fue la señal de que habíamos terminado, y todos hicimos lo que ella. Se acercó de nuevo, abrazándome con fuerza, solo para apartarse y tomar mi rostro entre sus manos.
"Edward, tú… Por favor, por favor, cuídate, campeón." Alcanzó a Emmett cuando él se puso a un lado, diciendo, "Tú también. Cuídense el uno al otro. No lo digo lo suficiente, pero estoy muy orgullosa de ustedes… sin importar lo que han llegado a creer. ¿De acuerdo?" Los dos asentimos, y ella nos dio una pequeña sonrisa de suficiencia. "Dicho eso… Impresiónenlos, chicos."
~ooo~MBtM~ooo~
(1) Despierto con mis alas
No hay forma de que pueda dormir durante una pelea
Y creo que me gustará lo que traiga mañana
Mírame a los ojos,
Ni siquiera sé quién soy
Así fue como pasé todo mi tiempo desperdiciado en el piso,
Esperando a que me dijeras que soy un hombre.
Pero tú, y tu rostro de luz.
Son una brillante luz romana que separa el día de la noche
Tú, y tu rostro de luz
Al fin conocemos la historia completa del accidente, y sin duda tenemos algo que decir al respecto. ¿Qué opinión tienen de Carlisle ahora, de Esme? Edward hizo lo que creyó era la mejor, pero ya vio que tarde o temprano lo de su papá saldría a la luz y es lo mejor, para que pudiera buscar la ayuda que necesita. Ya lo hizo, la pregunta que todos se hacen es, ¿lo hizo solo para quedar bien con ellos, tranquilizarlos, o porque realmente quiere mejorar? Supongo que el tiempo lo dirá. ¿Y qué piensan de la actitud de Esme al respecto? Edward y Emmett temen que el matrimonio de sus padres termine por esto, ¿será así? ¿Ustedes qué creen? Y pues bueno, en cuanto a Esme y Bella al parecer todo salió bien, y Esme recibió bien a la mujer de la vida de su hijo. Espero que hayan disfrutado del capítulo y que me digan qué les pareció, qué fue lo que más les gustó y su opinión sobre lo que ya comenté. Si no saben qué decir con un simple gracias me conformo, o una carita feliz. Solo recuerden que decir gracias no cuesta nada y sí nos anima a seguir compartiendo estas historias con ustedes.
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: somas, Tecupi, Karen CullenPattz, Sheei Luquee, nnuma76, alejandra1987, Helen, Milh Llop, saraipineda44, Cathaysa, injoa, beakis, lagie, Techu, Cary, Belli swan dwyer, EmmBe, Antonia, Srher Evans, Edward y Bella Cullen 08, PRISOL, Lady Grigori, patymdn, Gabriela Cullen, Maribel, Ali-Lu Kuran Hale, Jess Herondale Cullen, Laliscg, Noelia, Nadiia16, andyG, LicetSalvatore, ELIZABETH, Tata XOXO, Liz Vidal, Manligrez, rosy canul, tulgarita, freedom2604, rjnavajas, myaenriquez02, lizdayanna, krisr0405, Ericastelo, kaja0507, Shikara65, Sully YM, Pili, Mafer, glow0718, Nanny Swan, bbluelilas, Pam Malfoy Black, Yoliki, Adriu, y algunos anónimos.
