- ¡Necesito a alguien! -
Salió de la habitación en busca de quién fuera a revisar a Karin, él era el que menos sabía de su situación y desconocía la gravedad en la que se encontraba, si es que así era.
- ¿Qué sucede? -
Volvió su mirada al azabache sin dejar su tarea de curar las heridas de los shinobis. El resto de los presentes lo volteó a ver sorprendidos, pues a pesar que su voz parecía ser la misma de siempre, alcanzaron a notar la preocupación.
- Se desmayó -
Shizune y el resto de los presentes habían notado la salida de la Haruno, habían quedado desconcertados, no estaban seguros de lo sucedido, pero al haber visto a Naruto salir tras de ella, pensaron en dejar las cosas en sus manos.
Al ser la única doctora en el sitio, decidió atender a la pelirroja, pues aquellos heridos de más gravedad ya habían sido atendidos y se encontraban descansando, en cuanto al resto podría esperar… sabía que la situación de la chica no era muy buena.
- ¡Sakura-chan! -
Ella seguía corriendo a pesar de los llamados, sentía la necesidad de alejarse tanto como le fuera posible de aquellos que sabían sus sentimientos, de los que con ella convivía constantemente, de todo lo que conocía…
- ¡Sakura-chan! -
Quería alcanzarla, quería consolarla, él mejor que nadie sabía lo que era un amor no correspondido; al ser ella aquella a quién quería, lo que menos deseaba para ella era su sufrimiento. Con esfuerzo alcanzarlo a detenerla.
- Sakura-chan… por favor… -
Ella peleaba aún por huir pero él no se lo permitió y terminó arrojándose en los brazos de rubio derramando lágrimas en la chamarra naranja del shinobi que la abrazaba.
- Naruto… Sasuke-kun… Sasuke-kun… -
- Lo sé – acarició sus cabellos rosados – Pero no llores, hay que estar contentos por que al menos volvió a Konoha.
Era cierto, al menos debería estar feliz por ello, pero por más que lo pensaba, le dolía profundamente recordar aquella escena… Lloró en los brazos de aquel quien siempre estuvo a su lado durante largo rato.
- ¿Cómo está? -
Vio como aquella que atendía a la pelirroja se levantaba de su lecho y se acercaba hacia él con una expresión en el rostro que no le daba buena espina al azabache.
- Aún está muy débil. Muchas de sus células fueron dañadas o eliminadas y tardarán en regenerarse -
Le sorprendía oír aquellas palabras pues hacía tan solo unos minutos Karin le hablaba e inclusive se había sentado sobre la cama.
- El daño es muy grave… Tsunade-sama podría curarla enseguida, es la mejor en regeneración de células… pero ella está aún débil y no sé si tu… amiga, aguante hasta que Tsunade-sama esté bien -
Esas palabras eran desalentadoras, él mismo había visto la gravedad de la Kage y dudaba que pronto estuviera lo suficientemente fuerte para sanar a Karin… ¡Ah! ¡Que mujer tan terca! Si no se hubiera levantado… ¡No! Si él no hubiera llegado reprochándole nada, no habría hecho ese esfuerzo para contestarle… ¿De que servía pensar así? necesitaba buscar una solución.
- ¿Cómo están sus niveles de chakra? -
- Algo bajos -
Esa pregunta la desconcertó, de todas las preguntas que esperaba esa no era una de ellas.
- ¿Habrá alguna forma de subirlos con rapidez? -
- Si, existen algunas hierbas que ayudan a que el chakra se recupere más rápido, en este instante se prepara la infusión para Tsunade-sama, pero me temo que… no hay suficientes -
- Dásela a ella –
Su petición no era algo que fuera aceptado con facilidad, así que tenía que dar una explicación a su petición…
- Ella tiene la habilidad de transmitir un chakra curativo, si reestableces su chakra, podremos hacer que Tsunade aproveche esa habilidad para que no solo recupere su chakra, si no también será curada – dio media vuelta y se dirigió a la puerta, antes de salir paró su andar - Dale a ella las hierbas, cuando recupere sus niveles de chakra, deja que descanse un momento y has que Tsunade le muerda el brazo, procura que sea donde tenga menos marcas.
Fuera de la aldea, un alvino caminaba con paso cansado hacia el bosque, acuestas llevaba una gran espada y antes de perder de vista lo que quedaba de Konoha, volvió su mirada hacia ella… subiendo sus pupilas observó la luna llena que iluminaba el lugar.
- En este lugar dejo mis dos ambiciones – dio un suspiro – Tendré que buscar… un nuevo reto…
Sus pasos volvieron a su cansado caminar perdiéndose en la obscuridad del bosque, donde los rayos plateados no alcanzaban la silueta derrotada del Hozuki.
Shizune, dudosa, actuó como el Uchiha se lo pidió, fue sorprendente tanto para ella como para Tsunade observar aquella extraña habilidad.
Una hora más tarde, Tsunade fue puesta al tanto de los sucesos y el Uchiha fue directamente a pedirle que ayudara a Karin.
- ¿Qué le pasó? -
- Fue dañada por las micro bombas -
- A pesar de estos años no puedo negarte la ayuda después de esto último – dijo la rubia levantándose repentinamente – Pero no pienses que te quedarás sin castigo.
Tsunade que se había recuperado lo suficiente como para rehacer su jutsu rejuvenecedor y levantarse de la cama, se dirigió de inmediato a aquella habitación, detrás de ella la siguieron Shizune, Juugo y Sasuke…
- Salgan de aquí – se dirigió bruscamente a los varones – Solo me interrumpirán.
Al decir esto, la Godaime se dirigió al lecho y revisó a la pelirroja, notó sus signos vitales, el estado de la chica… su cara se tornó seria.
- Salgan ahora, ya les daré aviso -
Intranquilidad, impotencia, desesperación, cualquiera daría a notar alguna de estas emociones por alguien a quien se ama… Sasuke permaneció frío, indiferente y obedeció… su secuaz lo siguió, una vez fuera, el Uchiha no detuvo su andar y salió del hospital; todos lo vieron, pero no se atrevieron a interferir en su camino.
Sentados en un tronco bajo la luz de la luna, el Uzumaki aún intentaba consolar a Sakura, ella había parado de llorar y poco a poco se alejó de los brazos de su amigo, aquel que siempre había estado a su lado.
- Iré a casa -
- ¿Estas mejor Sakura-chan? -
- Si, pero quiero ir a casa… o lo que queda de ella. Seguramente mis padres ya volvieron a la aldea y estarán preocupados -
- Te acompañaré -
- Gracias Naruto pero me gustaría caminar… -
- Iré, no puedo dejarte sola -
- Gracias -
Ambos se levantaron y comenzaron su andar, ambos tristes, ambos melancólicos… tanto en tan solo un día…
Salió de la habitación, él era el único despierto, solo estaba acompañado de Juugo en la sala de espera, el resto se hallaba en alguna habitación o se había retirado a su casa.
- He podido regenerar sus células, fue sencillo pero me temo que quedaron algunos daños -
No habló, pero en su mirada podía notarse las preguntas que asaltaban su cabeza en esos instantes.
- El bebé está bien por ahora, temo que al nacer presente alguna discapacidad, pero no es seguro, aún es pequeño y apenas se está formando eso le da ventaja – hizo una pausa se dirigió a uno de los sillones tomando una botella de sake que sacó de algún escondite del hospital y se empinó un trago – Ella por otro lado… estará débil un tiempo, la tendré en observación al menos una semana… ella… podría morir en el parto. Regeneré sus células, pero recibió mucho daño en su sistema, si esperaran uno o dos años estaría como nueva, pero el embarazo le roba muchas vitaminas, defensas, fuerzas, energías…
- ¿Qué tan altas son las probabilidades? -
- Cincuenta, cincuenta - se empinó otro trago más largo – En algunas semanas, por el exterior se verá normal, pero por dentro tiene problemas, necesitará un cuidado estricto para que tenga más posibilidades de salvarse.
Dio la espalda, tres pasos al frente… su compañero recién despertaba y se colocó tras de él para seguirlo, un pensamiento… se retiró del hospital.
Pasó la semana… ¿rápida? ¿Lenta? Todo relativo… todo el tiempo el azabache estuvo ocupado salía y entraba de la aldea, aún lo mantenían como sospechoso. ¿Suiguetsu? Sasuke supuso lo que el Hozuki hizo, después de todo, lo había visto salir por la ventana del hospital.
Sakura evitaba encontrarse con él e inclusive procuraba no quedarse a solas con Naruto, aún tenía que acomodar muchas cosas… Naruto la quería, ella jamás correspondió por su amor por Sasuke, pero ahora que estaba perdida esa oportunidad… confusión.
El dolor se desvanecía día con día, al menos el del cuerpo… todos los días esperaba una visita, al menos una visita de él… nunca lo vio llegar al hospital, ni si quiera un recado. La mejor medicina, se dice, es la felicidad… una sola visita la habría hecho feliz, pero sin ella, se sentía peor que cuando aquellas bombas celulares detonaron.
Más de una vez intentó hablar con Sasuke, no solo él, si no sus conocidos, pero cabe resaltar que él fue el más insistente, aun cuando pasaba ratos tratando de animar a la Haruno.
Al fin llegó el momento en que Karin saliera del hospital, esperaba que al menos ese día él llegara… decepción. ¿Qué había pasado con Sasuke? ¿A dónde la llevarían? Cargándola la llevó por la aldea hasta… ella miró una barda, deteriorada sin duda, no por la lucha pasada, se notaba de años… en ésta barda había algo particular… el emblema Uchiha. La puerta se abrió y el naranjizo la bajó, tras la puerta estaba él…
- Ven -
Oír su voz nuevamente… esa semana había sido una eternidad a pesar de que muchas veces permaneció dormida.
La vio, se le estrujó el corazón… la llamó y con delicadeza tomó su mano y la condujo dentro de aquel barrio. Pasaron por varias casas, todas destrozadas, el lugar estaba vacío, era amplio…
Cada casa llevaba el símbolo Uchiha más de una vez, sentía en parte, algo de escalofrío pero por otro lado… le llegó un aire agradable, tal vez nostálgico. El camino no fue largo y llegaron a una casa, la más grande que había visto ahí dentro y se pararon enfrente, él abrió la puerta sin soltar su mano y la invitó a pasar.
- Viviremos aquí -
¿Qué fue lo que oyó? ¿Viviremos? ¿Fue algo en plural? Zumbándole los oídos con aquellas palabras siguió al azabache por la casa hasta un pasillo, la casa era tradicional, muy bonita a pesar de varios daños notables… ¡Ah! ¿Cómo podía seguir cayendo en estúpidas ilusiones? No sería la primera vez que vivirían juntos… seguramente, una vez más alejados…
Antes de entrar por el pasillo, él le había hecho una seña a Juugo y éste obedeció la orden… Llegando frente a una puerta, él la abrió y dejó ver a la pelirroja cuya mano aún sostenía, una limpia habitación, a pesar del desgaste de la casa, el cuarto parecía como nuevo.
Un bello arreglo sin duda, una habitación muy amplia pero… ¡Alto! Las sorpresas para ella llegaban una tras otra… ese lugar no era solo para ella… era para una pareja… Su mirada se plantó en el Uchiha, con tan solo sus ojos pudo hacerle una y mil preguntas.
- Esta será nuestra habitación -
La única respuesta que recibió de él, y sin embargo la había dejado sin habla, estaba pasmada… ¿Había oído bien? ¿Estaba soñando? ¿A caso no se trataba de alguna maldita broma?
Tras haberle hablado la llevó hasta la cama donde la sentó, ella no puso objeción, no preguntó nada y ni siquiera lo volvió a mirar. Se paró frente a ella, a cierta distancia… segundos silenciosos.
- Tus cosas están el closet – señaló uno a un costado de la habitación – El baño es aquella puerta – señaló el lado opuesto – Será mejor que descanses un poco, aún estas débil… con tiempo conocerás el resto de la casa.
- Sasuke… - lo detuvo antes de que éste diera media vuelta - ¿Qué será de ahora en adelante?
- Te veré al rato -
Quiso detenerlo, pero no lo intentó, sabía que sería inútil. Miró su alrededor, estaba sola en aquella habitación, así como aquella vez cuando Sasuke la había dejado en esa aldea… Según las palabras del Uchiha, estarían juntos, vivirían juntos, dormirían juntos. Pero el vacío seguía ahí, pues ella lo amaba y el no le correspondía.
Los días pasaron, las semanas… Sasuke estaba constantemente fuera de la casa, Juugo de vez en cuando lo acompañaba y la pregunta del paradero de Suiguetsu se hizo en una ocasión, sin embargo solo fue resuelta con un "Quiso irse"
Karin no sabía lo que él hacía fuera de la casa, a veces se le restringía ir a ciertas partes de la casa, en aquellas ocasiones, él estaba allí, pero ella ni siquiera podía disfrutar el sentirlo las pocas veces que permanecía en casa, pues ya sea por el daño de las micro bombas o por el embarazo, había perdido su habilidad de presenciar los chakras, solo de vez en cuando, su habilidad regresaba.
Estar en una aldea desconocida, donde la mayor parte del tiempo se hallaba sola en la casa, sin u habilidad de percibir personas… jamás se había sentido tan sola… ¡Alto! No lo estaba, llevaba consigo un ser, lleva en su vientre a… Los recuerdos desde la niñez asaltaron su cabeza, recordaba los sueños de casarse y tener hijos tuvieron lugar en ella alguna vez, cuando era una estúpida niña, conforme creció, esos deseos desaparecieron e inclusive los repudió… Cuando lo conoció a él, ni por un segundo pasó por su cabeza aquellos deseos de la niñez, solo deseaba que él correspondiera las acciones de ella y cuando al fin sucedió… lo amó.
A pesar de saber de su embarazo, no pensó directamente en los sueños de la infancia, pero si lo reflexionaba… su deseo era simplemente estar a su lado; desgraciadamente, al mismo tiempo que se sentía afortunada al estarlo, la hacía sentirse desdichada, pues él, no la amaba.
En total pasaron 2 meses desde el ataque de Madara, recientemente Sasuke había llevado a Karin al hospital para que le hicieran un chequeo, pues a pesar de estar ausente o lejos de ella, nunca faltó en llevarla a los chequeos, tanto mensuales por el embarazo, como los semanales por su esto; siempre fue él quien la llevó.
Aparentemente todo iba bien, pero para estar seguros, se le mandó hacer algunos análisis a Karin, éstos tardarían un día, pues todavía no tenían todo el equipo médico necesario para atenderla adecuadamente, muchos de éstos aparatos habían quedado destrozados en las batallas pasadas.
Ese día, Karin, como de costumbre, se encontró en la biblioteca de la casa, el único pasatiempo disponible en ese lugar, era la lectura, a ella le gustaba, no fue algo que recientemente hiciera, pero ya no era con fines de investigación para experimentos, ahora solo era una simple lectura. Mientras daba la vuelta una hoja de un ancho libro, percibió una presencia fuera de la casa, no era Sasuke, ni era Jugo… ésta presencia entró en el recinto y ella, desconcertada, asistió a la habitación donde se hallaba.
Antes de llegar a la habitación donde se hallaba el intruso, su habilidad volvió a desvanecerse… entró en la sala, no vio a nadie.
- ¿Quién hubiera pensado que así te verías más linda? -
No podía equivocarse, había reconocido su chakra desde que lo percibió, era la misma voz pero… ese comentario no debía estar en su boca. Volvió la mirada a su derecha, más no giró su cuerpo. De detrás de una puerta, salió una silueta, en el rostro de ella una sonrisa burlona.
- ¿Se te acabaron los insultos que ahora planeas burlarte de otra forma Suiguetsu? -
Después de dos meses de no verla… ya estaba tranquilo, se veía bien y ella aún estaba con ánimos de responder cualquier insulto que el le hiciera, pero… el había hablado con la verdad, además de aquella vez en el hospital, jamás la había percibido más hermosa, era verdad, no parecía aquella joven rebelde con esas ropas pero… su mirada, que se había suavizado cada vez más con cada mes que pasaba, seguía manteniendo su esencia, aquella que le gustaba.
- Hablo en serio, te ves muy linda -
Dio algunos pasos para acercarse a ella, antes de estar a un metro la rodeó hasta estar de frente y la miró a los ojos, de esa forma era posible que le creyera.
- Pero… ¿de que diablos hablas? -
- ¿Tan insegura te sientes de ti misma? -
- No desconfío de mí, desconfío de ti -
- Puedo asegurarte que lo que digo es verdad, después de todo… -
Sacudió su cabeza con una sonrisa en el rostro, recordaba que se había prometido no volver, pero el deseo de obtener a Samaheda no cesaba o… tal vez era el deseo de ver a Karin. Cuando al fin decidió ir a Konoha, se propuso no cruzarse en el camino de sus antiguos compañeros, pero cuando iba en busca de Kizame-sempai se topó con cierto lugar repleto del símbolo Uchiha, no dudó en que ella estaría ahí y el arduo deseo de saber que ella estuviera bien lo llevó a donde ahora se encontraba.
- …tú fuiste mi razón de volver -
- Dime la verdad ¿A que volviste? -
- ¿De verdad nunca te diste cuenta? -
Verlo tan de repente diciéndole aquellas palabras… no le creía en lo mas mínimo, nada que ella recordaba había sido pauta para si quiera pensar que ese halago fuera real en lo más mínimo. Tras la pregunta del Hozuki, ella lo miró con interrogativa.
- Siempre he estado enamorado de ti –
Soltó un suspiro de alivio, al fin se había liberado de esa carga de hace años. La miró a los ojos al confesarse y de esa forma notó cierta expresión de impresión en su rostro.
- Te molestaba con el fin de que me hicieras caso, sabía que si me acercaba a ti con intenciones amorosas sería un rechazo completo, por que tú detestabas esas cosas ¿No? -
Cierto, en ese entonces, cualquiera que se le hubiera acercado con esas intenciones le habría pateado el trasero y lo habría humillado… ¡Que confuso!
- Solo así podía estar cerca de ti – dijo dando un paso hacia ella – Cuando él llegó, supe tus intenciones, por eso no dejaba que te le acercaras, por que no quería que te enamoras de él, quería que me vieras a mi.
- Si sabes lo que siento por él ¿Por qué vienes a decirme esto? Más ahora que espero un hijo de él -
- Por que necesitaba liberarme y necesitaba robar lo que no me atreví en aquel entonces -
Mientras decía éstas palabras, él se acercó hasta ella, la tomó por la cintura sin despegar en ningún momento la mirada de los brillantes rubíes de ella.
Sintió las manos de él tomarla y a pesar de su impresión dio un paso hacia atrás soltándose de inmediato.
- De verdad te ves hermosa embarazada -
Ella retrocedió, pero posteriormente a la última frase volvió a acercarla a él sin darle tiempo de volverse a soltar o articulara palabra alguna. Solo así tomó su barbilla y la besó tiernamente, al fin obtenía algo que había querido desde hace mucho, aunque no de la forma que él imaginaba.
Esas palabras… ese atrevimiento… quedó en shock sin poder moverse y mientras sentía aquellos cálidos labios mil pensamientos cruzaron su cabeza: Alejarse, pero su cuerpo no respondía; un engaño, estaba claro que él hablaba en serio; un farsante, no, ella había sentido su chakra, sin duda se trataba de Suiguetsu.
Tras la puerta, en la salida, Sasuke vio lo que sucedió. Desde que el Hozuki entró a la casa él se había dado cuenta, pues recién llegaba al lugar, pero decidió esperar, decidió ver lo que Suiguetsu tramaba… un beso.
Sé que parece que habrá NaruSaku, pero quiero dejar en claro que Naruto me agrada como para dejarlo con la ¡#$¿ de Sakura.
