¡Y todo por culpa de mi madre!
Autora: Black-song 11
Disclaimer: Los personajes no son míos, son propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia que leerán sí es mía y los personajes inventados también.
Advertencias: AU, OCC, OOC.
Capítulo XIV: ¿Hipocresía? ¡No, señor!
Sasuke y Sakura llevaban las cajas hacia el auto de Temari, el pelinegro llevaba tres cajas y la chica dos. Las amigas de la Haruno no podían evitar no quitar su vista de encima del trasero del Uchiha, hasta Hinata tenía la boca abierta sin despegar los ojos, pero con su siempre marcado sonrojo.
Las rubias no dejaban de mandarle piropos nada decentes al chico, quien ya comenzaba a molestarse, a Sakura sólo le resbalaba una enorme gota en la frente y miraba a sus amigas como si estuvieran locas, pero tan pronto dirigió su mirada a lo que sus amigas no dejaban de apreciar, casi se golpea en la frente.
El pelinegro terminó de dejar las cajas en la cajuela del auto levantó la cabeza y lo primero que vio fueron tres miradas sobre él; entrecerró los ojos y las ignoró, como siempre. Se acercó a Sakura y le dio un abrazo de despedida, no querían separarse, ambos se sentían bien en los brazos del otro.
Ella hundió su cabeza en el hombro de él, mientras que el pelinegro la abrazaba por la cintura, estuvieron así por largo rato, en silencio, disfrutando de la compañía del otro.
— ¡Ya suéltalo, Sakura!— El grito de Ino los hizo volver a ambos a la realidad de golpe.
— ¡Lo asfixiarás! —Luego del grito de Temari las dos soltaron estruendosas carcajadas, Sakura tenía unas infinitas ganas de golpear a sus amigas, en especial a Ino que era la que empezaba todo el revuelo.
— Sakura—La llamó Sasuke con su tono de voz serio, ella volteó a verlo y él la tomó del brazo y la acercó a su cuerpo, se inclinó y le dio un pequeño beso en la frente.
Las chicas se callaron de inmediato y miraron a la pareja expectantes esperando porque pasara algo más.
—Buena suerte—Se despidió él y entró al edificio, la chica se quedó siguiéndolo con la mirada mientras se tocaba la frente sin creerlo. Un sonoro suspiro se hizo escuchar y Sakura miró a sus amigas con furia mientras las trataba de matar con la mirada.
— ¡Qué suerte! —Gritó Temari haciéndose la mártir— Ya quisiera yo que mi novio hiciera la mitad de lo que seguramente Sasuke-kun te hizo a ti—Ambas rubias soltaron carcajadas burlonas por el doble sentido de las palabras, mientras que Hinata seguía en su especie de transe.
— ¡Vámonos de una vez! —Gritó la Haruno frustrada por ser el centro de las burlas en la conversación, las chicas subieron al auto y partieron justo a tiempo para ser vistas por una pequeña niña de cabellos rosado que lanzo un gruñido de frustración y se adentró al departamento resignada.
La niña subió al piso en donde se encontraba su departamento y vio a sus padres cruzados de brazos mirándola con burla sabiendo que había fracasado en su inútil intento por detener sus planes.
—Muy tarde, hija—Empezó a hablar Ryuichi—el plan ya está en marcha.
—Resígnate porque ya nada podrá pararlo—Prosiguió hablando la mujer, ambos esposos voltearon adentrándose al departamento. Pero ellos no sabían que Mitsuko entendía que no lo tenía todo perdido, todavía quedaba un pequeño factor que sus padres ignoraban. Que ella era muy terca.
Siguió a sus padres adentrándose al departamento y tomó el teléfono que había en la sala, su madre se lo quitó en un intento por detenerla al creer que trataría de sabotear el plan, pero la niña puso su típica cara de cachorro mojado y haciendo uso de todos sus dotes de actuación empezó a llorar.
— ¡Yo sólo quería llamar a nii-san, pero ustedes me lo están impidiendo! ¡Son malos, malos! — La pareja se miró entre ellos y se resignaron, Hiroshi estaba del lado de ellos, él no iba a hacer nada para arruinar el plan. Sumire le entregó el teléfono a su pequeña hija y ésta dejó de llorar.
Sakura se encontraba mirando por la ventana del automóvil distraídamente, suspiró por milésima vez y sus amigas no dejaban de mirarla; Temari iba al volante pero aun así de vez en cuando la miraba por el espejo retrovisor.
— ¡Muy bien, chicas!—Gritó Ino llamando la atención de sus amigas— ¡Cuando lleguemos a mi casa vamos a tener una fiesta de pijamas!—Gritó alegre alzando los brazos emocionada, las demás asintieron felices, pero Sakura sólo fingía la sonrisa.
Luego de otros diez minutos de trayecto llegaron a la casa de Ino, la cual era bella y gande, las paredes estaban pintadas de un azul claro y de las ventanas colgaban unos maseteros con bellas flores de distintos colores.
— ¡Qué cruel eres, cerda!—Regañó la Haruno entrecerrando los ojos mirando a su amiga con reproche.
— ¿De qué hablas, frentona? —Preguntó frunciendo el ceño algo molesta. Las otras dos negaron con la cabeza, pero no intentaron detener la inevitable pelea entre ellas que se avecinaba, estaban acostumbradas a todo ese jaleo.
— ¡Sabes que cada planta que tienes bajo tu cuidado termina muriendo! —Regañó Sakura pensando en las pobres flores que prontamente conocerían la muerte. La rubia gruñó molesta y apuntó a las flores que la otra chica defendía.
— ¡Ésas flores llevan más de un mes bajo mi cuidado!—Contrarrestó poniéndose roja de la ira.
Hinata y Temari estaban más preocupadas descargando las cajas de su amiga que escuchando su patética disputa por unas flores que se veían bastante sanas.
Cuando dejaron de discutir, Sakura e Ino ayudaron a descargar las demás cajas; la rubia no dejaba de echarle en cara lo idiota que era su amiga por dejar a semejante espécimen como el Uchiha por una tonta pelea con su madre, y como siempre se ponían a discutir, y a veces los insultos no eran nada decentes.
— ¡Qué cansada estoy! —Se quejó Temari dejándose caer sobre uno de los sofás de su amiga para luego llevar una botella de agua a su boca y empezar a beber de ella.
— ¡Sí, frentona! —Gritó Ino desde la cocina— ¿Qué tienes en esas cajas? ¡¿Rocas?!
Sakura quién estaba sentada junto a Temari rio divertida y negó con su cabeza, sus amigas la vieron caminar hacia una de las cajas y la abrió sacando un grueso libro cuya tapa decía: "Anatomía del cuerpo humano I".
— ¿Ya estás estudiando, Sakura? —Preguntó la pelinegra mirando los demás libros que habían dentro de esa caja descubriendo que todos trataban de medicina.
— ¿Qué esperaban? Desde los nueve años que leo esta clase de cosas—Dijo con una marcada sonrisa en su rostro para luego abrazar el libro y sentarse en el piso para guardarlo.
—Sí, olvide que eras más nerd que los chicos que rechazabas en la escuela—Comentó Ino divertida saliendo de la cocina con una charola con pequeños platos con muchas frutas cortadas en cuadritos.
—No, Ino—Contrarrestó la mayor del grupo—recuerda que los nerds no se atrevían a confesarse. —Corrigió agitando sus manos restando importancia a lo que decía.
—No querían salir más humillados—Agregó la rubia repartiendo los platillos. A Sakura le incomodó un poco el tema, ya que ella no había comentado con sus amigas lo que había pasado con Sasuke antes de que su madre se metiera.
Luego de un rato de ayudar a Sakura a acomodar sus cosas en la habitación que su amiga le había prestado, todas se sentaron en el comedor alrededor de la mesa a hablar de todo lo que había pasado desde que se vieron.
—Dime, Hinata. —Comenzó a hablar la Haruno con una sonrisa pícara en sus labios mirando a su amiga con los ojos entrecerrados— ¿Quién es tu novio? —Las demás miraron a su amiga impresionadas y la pelinegra se sonrojó toda.
—S-Se llama Naruto—Respondió jugando con sus dedos muy nerviosa—Lo conocí cuando fui a casa de Neji nii-san.
— ¿Cómo lo supiste, frentona? —Preguntó la rubia mirando a su amiga intrigada, la mencionada sólo se limitó a apuntar el lindo anillo que adornaba uno de los dedos de la Hyuga y esta se sonrojó todavía más.
— ¡¿Ya te pidió matrimonio?! —Gritó Temari apoyando sus manos en la mesa mirando de cerca la joya que lucía algo costosa.
—Sí, —Dijo Hinata mirando el anillo más sonrojada que antes— llevamos saliendo dos años.
Las demás chicas querían matar a la pelinegra por no haberles dicho antes que tenía novio y ésta se disculpó de inmediato alegando que le daba demasiada vergüenza para admitirlo.
—Ya te interrogaremos más tarde—la regañó Ino para luego voltear la cabeza hacia donde estaba Sakura y sonrió divertida. —por ahora tenemos algo más grande que discutir.
La Haruno se sintió cohibida al tener las miradas de sus amigas sobre ella y miró hacia otro lado, de todas formas ya sabía lo que le preguntarían. Sus amigas se pararon de sus asientos al mismo tiempo y se acercaron a ella provocando que Sakura se cohibiera todavía más.
—Quiero que nos cuentes el chisme de principio a fin—comenzó Temari poniendo sus manos en sus caderas agachándose para mirar a su amiga más de cerca.
—Con lujo de detalles—prosiguió la rubia repitiendo la acción de su amiga.
—Y sin rodeos—finalizó Hinata sujetando a Sakura de los hombros temiendo que se les escapara.
La chica empezó su relato desde que recibió al Uchiha en la cena hasta que se fue de su casa tras enojarse con Sumire; no había omitido ni un solo pensamiento, ni un sentimiento, ni un mínimo detalle, como si toda la historia hubiese ocurrido ayer. Sus amigas la miraron emocionadas, pero Hinata sintió que había algo que no la convencía del todo. Conocía a Sakura, ella siempre se había caracterizado por no enamorarse a primera vista de los hombres, porque su mala experiencia le había hecho detestarlos.
—Sakura-chan, —habló la Hyuga para tratar de aclarar su duda, sus amigas la miraron raro por interrumpir sus gritos de júbilo al saber que a su amiguita finalmente le había llegado el amor— según tu versión, no llegaste a hablar mucho con él, ¿Verdad?
—Sí, ¿Por qué? —Hinata cerró los ojos y se cruzó de brazos y recordó cada rechazo que había presenciado por parte de la chica. No le cabía en la cabeza lo que ella había relatado.
— ¿Entonces por qué con él fue diferente? —Preguntó luego de una larga pausa; sus amigas aún no entendían a lo que se refería e Ino le pidió que fuera más clara. —Tú dices que odias a los superficiales, pero acabas de decirnos que te has convertido en una de ellos.
Sakura no podía creer lo que su amiga estaba diciendo, bajó la cabeza y recordó la primera impresión que tuvo de Sasuke. Pero lo que la hiso sorprenderse más fue lo que pensó cuando su madre le propuso el reto, ella pensó que no sería capaz de completar los cinco meses y medio que ella le había dicho.
—"Mucho reto para mí" —Recordó en voz alta llamando la atención de sus amigas.
— ¿Qué? —Preguntó Hinata al ver que ya había reaccionado.
—Eso fue lo que pensé cuando mi madre propuso el tiempo—Dijo impactada y se tapó la boca más sorprendida y entendió todo lo que su amiga había sospechado.
—Ahora entiendo—Habló Temari sin quitar la vista de encima de sus amigas—bien pensado, Hinata.
— ¡Esperen que yo aún no entiendo! —Reclamó la rubia agitando sus manos en señal de que se detuvieran, miró a Sakura y luego a sus otras dos amigas— ¿Te refieres a que la frentona siempre ha presumido ser muy profunda y romántica en cuanto a las relaciones amorosas, pero en el fondo todo el tiempo ha sido igual o incluso más superficial que nosotras? —Preguntó y sus amigas asintieron varias veces con la cabeza—Entonces eso te hace hipócrita, frentona.
Sakura no podía entender lo que le estaba pasando; si bien, es cierto que a ella le atraía el Uchiha, nunca imaginó que lo que ella sentía era algo más que sólo atracción física, a ella le atraía también por el hecho de que era alguien que representaba un reto para ella; alguien que, a diferencia de los demás, nunca se humillo por ella, él la respetaba y la consolaba a su manera. Pero nunca llegaron a ser amigos, Sakura ni siquiera llegó a tener una conversación que pudiese ser considerada larga.
El timbre de la casa sonó sacándolas a todas de sus pensamientos, miraron la hora y al ver que ya era muy tarde se asustaron y pensaron que podía ser un ladrón o un violador y toda esa clase de cosas. Bastante estúpidas en realidad porque un ladrón o un violador no tocaría el timbre.
Ino se puso de pie, pero se escondió tras Hinata y ambas se encaminaron, pero antes de llegar a la puerta la pelinegra se escondió tras Temari quien posteriormente se posicionó tras Sakura. La chica al ver que no podía esconderse detrás de nadie, tomó un florero de vidrio y lo consideró como su arma. La mayor del grupo estiró un poco la mano para abrir la puerta, la mirada asustada e intrigada de todas las chicas estaba sobre la puerta. Cuando se logró ver la silueta de un hombre alto la muchacha que estaba al frente de ese grupo de cobardes levantó el florero dispuesta a rompérselo en la cabeza al intruso y cuando lo iba a hacer algo la detuvo.
— ¡Sakura! ¡¿Qué haces?! —Se escuchó una voz bastante conocida para todas, fijaron su vista en la cara del hombre viendo que sólo se trataba del hermano mayor de la Haruno. Hiroshi.
—¡Nii-san!—gritó enojada.—¡Casi nos matas del susto!—Le reclamó a su hermano, pero la dueña de casa la apartó de la vista del hombre y lo invitó a pasar.
—¿Qué haces aquí, Hiroshi-kun?—preguntó la Hyuga sonriendo nerviosa por la mirada de odio que Sakura le mandaba a su hermano.
—Minako-chan me llamó pidiéndome ayuda.—explicó mirando a su hermana menor quien dejó de lanzarle miradas de odio para ponerle más atención—Al parecer mamá y papá tienen un nuevo plan…—no pudo terminar la frase porque Sakura caminó hacia él desconfiada y lo agarró de la camisa atrayéndolo hacia ella.
—¡¿Por qué debería confiar en ti?!—gritó enfurecida. Sus amigas se acercaron a ellos para tratar de alejar a la chica de su hermano mayor, pero todo fue inútil— ¡Tú estás del lado de mamá y papá! ¡No puedo confiar en ti! —siguió gritando, pero el sonido del viento, indicando que se avecinaba una fuerte tormenta eléctrica, se hizo escuchar azotando las ventanas haciendo que los vidrios de estas temblaran.
Un trueno, era lo único que se oía en su nueva casa; todas las luces estaban apagadas, pero aun así no estaba del todo a oscuras, la luz de los relámpagos que no cesaban eran lo que iluminaban su momento de soledad. Se removió en la cama, no podía quedarse dormido pues el sonido de un nuevo trueno se hizo escuchar con fuerza. Gruñó con frustración, algo no quería que el tuviera una vida tranquila. La imagen de la chica que lo había abandonado ese día apareció en su mente, frunció el ceño y prendió el televisor que estaba frente a su cama.
Estuvo más de quince minutos cambiando de canales, pero fue inútil, nada lo entretenía. Apagó el televisor y lanzó el control remoto, no podía creer lo aburrida que era su vida ahora que esa apuesta no lo ataba a la chica.
Finalmente se sentía cansado y cuando estaba a punto de dormir, el teléfono suena.
—¿Hola?—preguntó con evidente molestia, la persona al otro lado de la línea sólo rió.
—¿Interrumpo algo?—la voz de la mujer que hablaba sonó algo picaresca y demostraba confianza, confianza que jamás había existido entre ellos dos, empezando porque el pelinegro ni siquiera sabía de quien se trataba. —Antes de que lo preguntes me presentaré: Mi nombre es Yamamoto Yushiko, soy amiga de Sakura…
—Sakura se mudó—la interrumpió el chico por lo que la joven al otro lado de la línea soltó una carcajada.
—Pues qué bien, porque quiero hablar contigo.
Continuará~
¡Uff! ¡Por fin lo terminé! No saben la de cosas que no me dejaban terminarlo (Agradézcanselo al anime Mirai Nikki xDD que es tan bueno que me distrae).
¡Yushiko contactó a Sasuke! ¿Para qué será? XD tendrán que esperar un poco más para saberlo.
:( Quería que este capítulo tuviera nueve hojas de Word, pero sólo llegué a las seis, no quería retrasarme más.
¡Agradezco muchísimo sus reviews, tanto los de ésta historia como los de la que estoy editando! Espero que hayan disfrutado el capítulo.
Les adelantaré que ésta historia está por llegar a su fin :(. No exageremos, no será en los próximos tres capítulos, pero no creo llegar a los veinte xD y si lo hago es porque me pase escribiendo capítulos cortos.
En fin. Que estén bien, mucho éxito en todo lo que se propongan y espero que sigan la historia hasta el final n_n.
¡Nos estamos leyendo!
