Capítulo 13: "Explicaciones en víspera de una Boda"

Todavía no salía de mi asombro e incredulidad.

Todos. Cada uno de ellos, estaban aquí... con sus rostros iguales al mío. Edward, Esme, Carlisle, Rosalie, Emmett, Jasper y Alice. Todos ellos. ¿Cómo es qué estaban aquí? ¿Sabían algo de de la orden antes de qué me fuera precipitadamente?

Edward me miraba con incredulidad... y vi en sus ojos millones... no... Infinidades de preguntas.

No me había dado cuenta de qué todavía, toda mi familia (todos los de la Orden los calificaba así) presente en esta charla, hasta qué mi hermano me sacó de mis cavilaciones.

-¿Qué? – dijo incrédulo, al igual que todos en la sala. - ¿Lily? ¿Lo conoces?

A estas alturas, mus ojos ya derramaban lágrimas, por lo que ya no había vuelta atrás. Miré a Harry una vez, aun en estado de shock. Mi hermano se quedó unos segundos o minutos, no sé cuanto pasó, y lo entendió.

-Belle. – me dijo en un susurro. Y se acercó a abrazarme. Yo no lo detuve... es más, ni me moví para envolverlo en mis brazos. – ven, hermanita, vamos a servirte un poco de agua, ¿sí? – al ver qué no me movía, me tomo en brazos y me cargó en la cocina.

De lejos, pude escuchar la voz de Sirius y Remus. Parecían preocupados. Después vino la voz de Carlisle... eso si lo escuché:

-¿podría revisarla, por favor? – le dijo en tono médico. – soy médico especializado.

-por supuesto. – le dijo la voz de Lunático. En su tono de voz, no había ningún pesar. – pase a la cocina, por favor.

Se escucharon unos pasos, y cada vez se hacían más fuertes... y yo seguía mirando hacia la nada.

-¿Cómo se llama? – preguntó temeroso. En su voz, percibí un tono de obviedad.

-se llama Isabella. – le dijo mi hermano. – pero no le gustan qué le digan así. Le gustan Bella, Belle o Libell, que este último es la fusión de su primer y tercer nombre... pero yo siempre la llamo Bella o Lily, cómo a mamá.

-bien, gracias. – le contesto la voz del líder de los Cullen. - ¿Bella?

-Lo siento – le dije volviendo a llorar, esta vez, descontroladamente. No podía. – Lo siento, Carlisle, lo siento mucho. – lloriquee más y junte mis piernas en posición fetal.

No sé cuanto paso, quizá unos cuantos minutos, y cuantas personas ya habían a mi alrededor, pero me sorprendí al sentir una mano fría en mi hombro. Despacio, levanté la cabeza y miré quien estaba a mi lado.

Carlisle Cullen, me miraba con preocupación y asombro. Sus ojos dorados reflejaban preocupación, incredulidad, asombro y curiosidad.

-¿Isabella Swan? – preguntó un rato después. Yo solo me limité a asentí. Y llore nuevamente. –Bella... – me llamó. – no te preocupes, no te reprochamos nada... solo estamos asombrados de encontrarte aquí... ¿podría ser qué, cuando te calmes totalmente, nos contaras toda la verdad? En serio, no te juzgamos, pero debe haber un motivo para qué nos hayas mentido a nosotros.

Solo asentí, y busqué con la vista a mi hermano.

-¿Dónde está Harry? – pregunté con un hilo de voz, qué de seguro solamente Carlisle y los vampiros de la sala escucharon.

-¿Harry? – preguntó con curiosidad. Iba a decir algo más pero mi hermano había entrado por la puerta de la cocina Weasley.

Apenas lo ví, me eche a abrazarlo fuerte.

-ya, Bella, ya. – me consoló. – todo va a salir bien... yo estaré contigo si es necesario... recuerda... "ningún Potter deja a otro Potter solo" ¿recuerdas el lema qué nos dijo Sirius? Ese es el lema qué invento el papá del abuelo Charlus... y... ¿podrías aflojar tu agarre? Me estoy quedando sin aire. –dijo esto último, actuando. Yo le pegué un manotazo algo fuerte. - ¡oye! ¡Eso dolió, Lillian!

-¡no fue un cariñito, James! – Le grité-lloré. Y lo abracé más.

-uy, ya- dijo Canuto. – se parece a la típica guerra de sus padres: Potter vs. Evans. – y luego se echó a reír con ladrido de perro.

-¡cállate, perro pulgoso! – le dijo Lunático. Y mi humor mejoro con una risa cantarina.- ¡Bien! ¡Así te queremos ver, Fénix! – y se me iluminaron los ojos. Hace mucho qué no me llamaba por mi apodo de animaga.

-¡Lunático! – le dije yo. - ¡ya extrañaba qué me llamaras así! – después de eso, ya no había rastro de de qué había llorado.

... ... ... ... ... ...

Estaba bajando las escaleras con las sábanas de la recámara de Arthur y Molly cuando divisé a Rosalie y Alice, qué estaban vigilando cada detalle de donde había gente poniendo cosas en la carpa, cuando miraron a mi dirección. Me dijeron por medio de las manos qué me acercara. Iba en ello, cuando escuché una explosión en uno de los cuartos de arriba. Del susto, tiré todas las sábanas arriba de Edward y Emmett. Jasper, qué venía de ayudar a Arthur a poner mesas en la carpa, miró en dirección a sus hermanos y después miro a Alice y a Rosalie. Ellas me apuntaron con un dedo cómo diciendo "ella tiene la culpa", y Jasper se echó a reír cómo loco mientras señalaba a Emmett y a Edward saliendo de bajo de las sábanas.

-Lo siento, chicos. – me disculpé rápidamente, mientras veía a los gemelo bajando disimuladamente de la escaleta. - ¡Weasle`s! – les grité. Y ellos se asustaron y vinieron lentamente hacia mí. - ¿QUE LES DIJE CUANDO HACEN UNA BROMA? ¿QUE TIENEN QUÉ HACER PRIMERO?

-Buscarte e incluirte en ella – me contestaron al unisonó. – lo sabemos de memoria, pelirroja. – ese comentario no lo pasaron por alto los vampiros.

-¿Bella haciendo bromas? – dijo divertido el oso Emmett. Después se dio cuenta de algo que se paso por alto. - ¿pelirroja? ¿Qué es eso de pelirroja? Si Bella no es pelirroja.

Suspiré. Ya era hora.

-Fred, George. – les llamé. Ellos acudieron de inmediato con voz seria. Solté otro suspiro.- llamen a mi hermano, por favor, qué de seguro debe estar enrollándose con Mione.

-¡A la orden, mi Capitana! – dijeron las copias al unisonó. Y se marcharon dando tumbos iguales. Me giré hacia los hermanos Cullen y en un susurro, llamé a Carlisle y a Esme, qué venían de la cocina.

...-...-...-...-...-...-...

-¿por dónde empezar, Harry? – le pregunté con voz neutra.

-¿y si mejor no empiezas por el principio? – me dijo Edward con curiosidad y ternura. Lo miré escéptica.

-lo contaré yo, Lils. – dijo Harry. Y me miró. – si no te importa.

-adelante- le alenté. Una bromita para Harry. – te sabes mi historia y la tuya mas qué a tu mismo... y, ten cuidado de qué no te coman. – ante eso, mi hermano me puso cara de pocos amigos a la vez de qué los Cullen reían levemente.

Les contó todo, excepto lo de Cedric. Esa parte se la contaba yo a Edward. Con cada detalle qué les iba revelando mi hermano, se iban asombrando más. Estuvimos así durante unos quince o veinte minutos... hasta qué Harry terminó y Emmett preguntó.

-¿Cuántos años te faltarían para terminar el colegio? – preguntó,

-pues, - comencé. – este... creo qué me perdí casi dos años de colegio... pero igual... ya sé todo lo qué tengo que saber porque tío Charlie me ha estado preparando después de mi desastroso "dieciocho"

-y... – dijo Rose. - ¿Ese es tu verdadero aspecto? –me pregunto con curiosidad.

-no – le respondí con el entrecejo fruncido. – Cuando los conocí, antes había bebido una poción hecha por Severus Snape – escupí su nombre. – pero, fue un poco difícil cambiar mi aspecto al verdadero, qué fue hace unos días, por los efectos que produce la poción... ahora se me es más fácil transformarme en Bella Swan. – me concentré, cerrando mis ojos.

Sentí que mi pelo crecía y cambiaba el color; también qué crecía unos centímetros y la ropa se me ajustaba a cómo estaba antes de haber jugado con mi aspecto antes de descubrir qué eran parte de la Orden. Sentí que, por el ruido, estaban asombrados, excepto Harry, que estaba acostumbrado.

-abre los ojos. – dijo Edward en un susurro. – quiero verlos.

Los abrí, y él abrió los ojos, más asombrado qué antes.

-me gustan más estos ojos. – me dijo con una sonrisa. – Creo qué me gustan más las pelirrojas... – y yo, le sonreí anchamente. Después me di cuenta de qué estábamos solos en la sala. Tomé de la mandíbula a Edward, y lo besé. Lo besé cómo nunca antes.

... ... ... ... ... ... ... ... ...

Me desperté con el sol de lleno en mi cara, por lo qué pestañeé. Busqué mis anteojos tanteando con mi mano hasta encontrarlos. Me los puse y me senté en la cama... y de pronto, me acordé qué hoy era la boda de Bill y Fleur. Molly estará cómo loca...

Todos estábamos de aquí para allá... entrando sillas, viendo a Fleur, viendo la comida... cuando cayó la tarde y terminamos todos los preparativos, los invitados aparecían de apoco, por lo qué escuchaba desde la habitación donde estaba Fleur. Y era la dama de Honor. Alguien había tocado con los nudillos la puerta.

-¡si eres Bill, - le grité a la puerta con advertencia. – estás perdiendo tu tiempo! ¡No vas a ver a la novia hasta qué la estés esperando en el altar!

-Bella. – la inconfundible voz de mi prometido se oía del otro lado de la puerta. – ¿puedes salir?

-está bien. Espérame un momento. – me puse una bata color roja y señalé con mi varita la puerta. – Finite Incatatem. – hubo un pequeño destello y abrí la puerta, donde Edward me esperaba con una sonrisa, qué al verme se ensanchó. Se acerco y me besó. Al separarse, miró mis zapatos, qué los traía en la mano.

-¿no te caerás con esos tacos, Bella? – me preguntó contemplándome con la mirada de arriba abajo. Yo bufé.

-Edward, - le dije "molesta". – nunca he sido torpe... solo fingía... ¿no viste cómo corrí en la plaza sin caerme?

-cierto. – me respondió acercándose. Me besó y, luego, se oyó un carraspeo conjunto. Miré de donde había salido. Frente a mi estaban Harry, Mione (con cara de pocos amigos mirando a mi hermano) y los gemelos, estos últimos con cara divertida.

-¿puedes irte a un hotel, trilliza hija de otra madre? – me preguntaron los gemelos... para después mirarse sorprendidos. – eh... mejor no... No, no, no... – los dos al mismo tiempo.

Yo me reí tontamente, mire a mi hermano con advertencia y besé castamente a Edward en la mejilla. Mire hacia Mione y la arrastré hacia adentro de la habitación. Cerré la puerta y murmuré:

-¡Impedimenta! – y miré a Mione. – Tú, te pondrás este vestido... irás con Ginny y con Gabrielle. Yo me pondré el más oscuro.

Ella asintió y empezó a vestirse, al igual que las demás y yo.

Los vestidos de Ginny, Gabrielle y Mione eran de un color Azul eléctrico hechos por Madame Malkin, al igual que los trajes de los chicos. Yo usaba zapatillas de ballet, de color azul. Las demás, iban a usar zapatos normales de un tacón de cinco centímetros. Y yo llevaba puesto una malla color azul con una falda color celeste hielo y calzas color blanco con un toque de celeste, qué contrastaba con mi piel. Mi pelo lo había cambiado a color azul casi oscuro al igual que mis ojos, qué los había cambiado a un azul marino.

Estábamos todas listas para salir. Solo faltaba Monsieur Delacour, quien era el qué iba a entregar a Fleur a Bill en el altar... cómo un padre debería hacer con su hija...

... ... ... ...

Ya casi era la hora. Y Fleur estaba qué se moría de los nervios...

-ya cálmate, Fleur... – le dije tratando de tranquilizarla. – ya verás qué cuando lo veas esperándote en el altar, tu nerviosismo se irá.

-¡es es pogque tu no te estás casando ahoga mismo, bella! – me recriminó. – ¡no sabes lo qué estoy sintiendo! – yo la mire severamente y levanté mi mano izquierda, mostrándole el anillo de Elizabeth Masen.

-todavía no siento tu nerviosismo, por lo que- le dije divertida al ver su cara. – yo de seguro en un futuro, después de la guerra, me sentiré de igual manera, pero cuando mi nerviosismo se calma es porque esta Edward... cuando lo veo a él me lleno de una tranquilidad indescriptible... a todas nos pasa eso cuando estamos enamoradas. Incluso cuando el hombre del qué estas enamorada, no te corresponda... – concluí.

Inesperadamente, mi amiga, me abrazó, mientras me murmuraba "Ggacias, Bella... muchísimas ggacias". Yo le devolví el abrazo, mientras escuchaba cómo la música para que ya vayan saliendo las primeras tres damas, iniciaba... y empezó.

A estas alturas ya estábamos en el vestíbulo de la carpa. Las chicas ya estaban en mitad del pasillo hacia el altar. Mione iba al frente y Gabrielle y Ginny iban detrás.

Antes de qué concluyeran la caminata, la musica cambió. Era mi turno, y a los tres segundos, Fleur tenía qué caminar junto con su padre, directo a casarse con Bill Weasley.

Mis movimientos eran cómo una danza de Jazz y ballet harmonioso. Mientras me movía, un hechizo qué había usado Arabella Figg, quien me enseñó a hacerlo, había utilizado en la boda de mis padres soltaba, mientras caminaba, flores azules y blancas dejando la alfombra rosa llena de ellas. Mientras iba llegando al altar, mis movimientos iban incrementándose más por el lado del ballet, hasta solo hacer una danza del mismo... a estas alturas la melodía de fondo, la había ensayado cómo una coreografía de ballet... mientras qué mis movimientos iban más rápidos pero acordes a la melodía. Terminé mi danza con una inclinación hacia donde estaba Bill, quien me regaló una sonrisa en agradecimiento, y me fui al lado de Mione que estaba del otro lado del altar donde se encontraba Bill.

Miré por donde vine, donde caminaba, ahora, Fleur de la mano de su padre. E imaginándome mi boda con Edward, anhelando ser mi papá quien me entregue a él y no mi hermano... cosa qué tenía qué hacer él. Pues, era el único familiar de sangre más directa qué tenía vivo...después estaba tío Charlie, los Dursley y, al final de todo, Remus y Sirius.

Lloré con los votos de Bill y Fleur cómo una magdalena con una sonrisa qué no me podía quitar nadie.

La sala explotó en aplausos cuando Bill y Fleur se besaron con amor, sellando su amor y la unión de dos familias muy especiales.

... ... ... ... ...

-¡Harry! – le dije en medio de la multitud. - ¡ven a bailar con Mione! – le agarré del brazo y lo junté con mi amiga.

-¡Bella! – me reprochó mi hermano, con cara de pocos amigos. - ¡ya te dije un millón de veces que yo-no-bailo! – resaltó las últimas palabras. Yo lo ignoré. Justo estaban pasando "Waking Up In vegas" de Katy Perry. Me emocioné. La ví a Ginny hablando con los Cullen y le agarre justo en el estribillo. La saqué a bailar mientras cantábamos el estribillo de la canción, qué estaba terminando.

Los Cullen me miraban impresionados, siempre habían creído qué no me gustaba bailar y qué no sabía bailar.

De pronto, todo oscureció. Y un patronus se coló en medio de la carpa donde todos quedaron en silencio. Yo estaba del otro lado de donde estaba Edward. Lo miré y volví a mirar el patronus. Al lado mío estaba Harry y Mione, y a unos metros estaba Ron. Me limité a escuchar al patronus, qué le pertenecía a Kingsley.

-el ministerio ha caído... mortífagos van en camino.

Después de qué la voz de Kingsley se extinguiera, todo el mundo se alteró. Creí ver qué los Cullen querían llegar hasta mi, pero no podían esquivar a la gente porque eran muchos.

De pronto, escuché la voz de Hermione:

-¡Ron! – le gritó al pelirrojo quien la miró y corrió hacia donde estábamos. - ¡agárrense de mí!

Le hicimos caso los tres y un súbito mareo me llegó... por lo cual, percibí que nos habíamos aparecido.

Cuando fui conciente de que la sensación de mareo terminó, recorrí mi alrededor, que estaba lleno de gente caminando muy deprisa...

...era el centro de Londres.