Nos vamos a casar", "nos vamos a casar"… Cuatro palabras, cuatro simples palabras, pero que resonaban con fuerza en su cabeza.
Todo el mundo a su alrededor estaba ya en pie, felicitando a la feliz pareja. ¿Cómo eran capaces de mostrar alegría? Era el chico que le había roto el corazón y su familia parecía haber olvidado ya lo ocurrido.
Se levantó, sin que nadie se fijase en ella, y subió las escaleras, caminando a oscuras hacia su cuarto. La ventaja de ser la única hija era que no tenía que compartirlo con nadie.
Se tumbó mirando el techo con los brazos a los lados de sus costados. Hacía tiempo que no se sentía así, pero no era capaz de derramar una lágrima. Tal vez se debiera a que ya había llorado todo lo que se podía por la persona de la que sigues enamorado.
De pronto, alguien irrumpió en su habitación.
-¿Ginny?- exclamó alguien en un susurro. Estupendo, Chang-. Yo… verás, no sé qué decirte- la pelirroja pudo notar cómo se hundía la orilla de su cama por el peso de la invasora, la que estaba sentada dándole la espalda-, mi intención nunca fue hacerte daño, y la de Harry tampoco. Lo he visto llorar muchas veces por ti, por todo lo que te estaba haciendo.
¿A qué venía todo aquello?, ¿acaso pretendía que ella se sintiese culpable? No había sido ella la infiel. Ni la que hizo que otra persona viviera una mentira durante meses.
Silencio. Solo se escuchaba el tic tac de su reloj. Más silencio. Aquello empezó a resultar incómodo.
-Mira, Chang- se incorporó en la cama- no sé a qué has venido, ¿no tienes bastante con venir cada jueves a mi casa y sentarte frente a mí, que ahora también te dedicas a colarte en mi dormitorio?
-Yo… disculpa- se limitó a levantarse y salir disparada de allí.
A Ginny le pareció escuchar cómo murmuraba otra disculpa el segundo previo antes de salir, aunque no estaba segura. Y, ¿podía ser que encima se sintiese mal por haber sido grosera con la chica?
Volvió a tumbarse, tapándose el rostro con la almohada.
Aquella noche, Luna apenas podía cerrar los ojos, al menos para intentar dormir un poco. Hacía dos horas que había regresado a su casa, después de estar en una discoteca con Theodore Nott. Bailando. Parecía un chico tímido. Y guapo. El muchacho tenía el cabello de color castaño y unos profundos ojos azules. Era alto, al menos, veinte centímetros más que ella. Sus manos eran grandes, aunque suaves, le gustaba lo que con ellas le hacía sentir cuando la tocaba.
Solo había algo que no le gustaba de Theo, y era su padre. Físicamente no se parecían mucho, seguramente su reciente amigo habría heredado la belleza de su madre. Y eso era algo positivo, si se diera un aire a aquel ser monstruoso, no podría siquiera mirarlo.
Aquello era complicado, se sentía atraída por el hijo de su violador, ¿cómo iba a resolver todo aquello?
Se dio media vuelta en la cama y, gracias a la luz de la luna que iluminaba parcialmente su habitación, pudo ver la chaqueta de Nott. Tenía que devolvérsela a su propietario. Eso significaba que iba a verlo. Pronto. Y, con esos pensamientos y una sonrisa en sus labios, consiguió dormir.
-Mami- la pequeña corrió al lado de su madre-, la abuela quiere que vayamos a su mansión, para que conozcamos al abuelo Lucius- sonrió.
-¿Qué?- exclamaron los padres de la niña a la par y miraron a Cissy, la que solo se encogió de hombros y sonrió.
-Eso no creo que vaya a ser posible, madre- espetó el rubio-, no creo que vaya a ser una visita agradable.
-Draco, por Merlín, hace… ¿cuánto hace que no ves a tu padre?- pensó unos instantes.
-No creo que eso importe mucho ahora- estaba malhumorado-, mira, cuando aparezcamos los tres- se señaló a sí mismo, a su hija y a Hermione- se va a volver como loco, ¿piensas acaso que nos va a recibir con una sonrisa y nos va a invitar a té y galletitas?- se pasó una mano por el pelo limpio-, no sé qué ha pasado por tu cabeza para que se te haya ocurrido eso.
-Draco, si digo todo esto, es porque sé que no se lo va a tomar mal- su hijo abrió la boca, pero ella levantó la mano para que no la interrumpiese-, ayer me decidí a contarle lo de Luce. Y también sabe quién es la madre- miró a Hermione con una sonrisa, la que no daba crédito a todo aquello.
-Si nos disculpáis un momento- Draco agarró del codo a su madre y fueron en busca de una solitaria habitación.
Pasaron unos segundos.
-Oye, mami- Luce sacó de su ensoñamiento a su madre-, ¿por qué Draco a la abuela Narcisa no le dice mamá? Es raro que le diga madre.
-Uhm, no sé, Luce, eso deberías preguntárselo a él.
-Ya… pero yo puedo seguir llamándote mamá, ¿no?
-Claro, cariño- la castaña bajó la vista para mirarla-, no dejes de llamarme mamá. Suena mejor que madre, ¿no crees?- la pequeña solo pudo asentir con la cabeza.
Draco y la señora Malfoy fueron hasta la cocina y él cerró la puerta.
-No voy a volver a entrar a esa casa, madre- el rubio, nada más acabar Hogwarts, había abandonado su hogar, si a aquello se le podía considerarse un hogar, y no había regresado más. Solía ser su madre la que lo visitara a él. Y otras veces, quedaban en algún restaurante para almorzar y pasar un rato juntos.
-Draco, por favor, tu padre te extraña- el chico sonrió, sarcástico-. Es en serio, hijo, me gustaría veros juntos de nuevo.
-¿Y Luce?, ¿cómo voy a llevarla allí?, ¿y a Granger?, nos va a matar a todos.
-No digas sandeces. Mira… se podría decir que la salud de tu padre es… delicada- su rostro se tornó triste, incluso aparentaba más edad-, su cabeza no funciona muy bien y a veces parece que olvida las cosas, como lo del estatus de sangre. Cuando le conté lo de Luce, su alegró de tener una nieta.
-¿Y qué hay de Granger? Si intenta hacerle algo delante de Luce…
-Eso no pasará- lo interrumpió- no sabe ni dónde tiene la varita, se la he escondido.
-No me convence todo esto- se dio la vuelta, llevándose las manos a la nuca.
-Bueno, voy a explicarle todo esto a Hermione- y salió en de la cocina.
Blaise Zabini estaba sentado en un enorme sofá de piel, desayunando y pensando en el libro que Luce le había prestado. Blancanieves y los siete enanitos. Las ilustraciones eran buenas y la historia resultaba entretenida, aquello de que el beso de un príncipe rompiese la maldición… Nunca hubiese imaginado que un simple beso sirviera para tal cosa.
Aunque todo se puede mejorar, hubiese resultado más interesante si Blancanieves se lo hubiese montado con los enanitos. Pero bueno, no dejaba de ser un cuento para niños.
Le pareció que tocaron a la puerta. ¿Quién podía ser tan temprano? Desde fuera le pareció oír una voz femenina. Con una sonrisa, se encaminó a abrir. Seguramente sería alguna de sus conquistas, no podría estar sin él. Abrió la puerta y se sorprendió.
-¿Weas…?- la chica no le dejó terminar la frase, se alzó sobre la punta de sus pies y estampó sus labios contra los de él, besándolo con frenesí.
-Chicas- se las encontró sentadas en el sofá y agarradas de la mano- Draco dice que no hay problema.
-Yo no he dicho eso- entró tras su madre. La castaña lo miró.
-Ya… no estoy muy segura, no me gustaría volver allí y que Luce entrase a esa casa- Granger le tocó el pelo, con cariño.
-Bueno, a grandes males, grandes remedios, ¿no?- Cissy sonrió- ¿y qué os parece si vamos a un lugar público y repleto de gente? ¿Las Tres Escobas?
Narcisa la miraba, esperando una respuesta. Pero Hermione no la miraba a ella, sino a Draco, el que tenía en ella clavados sus ojos grises.
-¿Qué haces aquí?- susurró Blaise mientras la chica mordisqueaba su cuello.
-¿No te alegras de verme?- le levantó la camiseta para besar y lamer sus marcados abdominales.
-Mu-mucho, mucho- cerró los ojos. Nunca hubiese esperado esta reacción de la pelirroja, él quería llevársela a la cama, pero creía que iba a tenerlo complicado con ella.
-Eso pensaba yo- agarró su mano y lo condujo hacia el sofá- ponte cómodo.
Zabini se sentó, apoyando la espalda en el sofá. Ginny se sentó sobre él y se desabrochó la camisa, dejando ver un sujetador de encaje negro. Blaise no sabía qué hacer, no era la primera vez que una chica se abalanzaba sobre él, de hecho, le encantaba que ellas tomasen la iniciativa.
¿Pero Weasley? Nunca imaginó que fuese a ser tan sencillo tenerla semidesnuda sobre él. Clavó la vista en sus pechos, eran pequeños pero firmes. Ella seguía besándolo, por lo que decidió entrar en acción.
Deslizó una mano bajo el sostén para acariciar uno de sus senos. Entonces prestó atención a los sonidos que escapaban de la boca de la chica. No eran gemidos, eran sollozos.
El moreno colocó ambas manos en su cuello y la alejó un poco de él, para observarla. Tenía los ojos cerrados, pero por sus mejillas resbalaban las lágrimas.
-¿Tan malo beso?- bromeó. Lo que consiguió que la chica dejase escapar una risa-. Venga, vístete y me cuentas qué pasa.
Ginny se sentó a su lado y se abotonó la camisa.
-Lo siento, no debería haber venido.
-Entonces, ¿por qué lo has hecho?- no dejaba de observarla.
-No lo sé- se secó las lágrimas con el dorso de la mano-, me sentía mal y… y pensé que estaría bien venir a verte. Solo… solo quería pasar un buen rato.
-Oh, así que solo soy un mero objeto sexual- la miró, fingiendo sentirse ofendido- , ¿cierto?
-Zabini- le devolvió la mirada-, sinceramente, no sé cómo explicarte esto, creo que ha sido peor venir.
-¿Es por Potter?- ella no retiraba la mirada-, no digas más. Algo ha pasado con él, ¿lo has visto? Algo ha tenido que ocurrir, entonces has decidido venir aquí a buscar consuelo, ¿me equivoco?
-Vaya, no sé cómo has podido deducir todo eso, la verdad. Me has dejado sin palabras.
-Bueno, pues dado que has venido a utilizarme- se puso en pie y le tendió un vaso de zumo de naranja-, me merezco una explicación, así que ya puedes empezar tu relato sobre lo tuyo con Potter.
La chica lo miró unos segundos, dio un sorbo al zumo y decidió contarle su historia. No tenía nada que perder.
Narcisa Malfoy iba encaminando la marcha, llevando a su nieta de la mano. Mientras Hermione y Draco se encontraban a unos pasos por detrás, ambos iban pensando que todo aquello era una auténtica locura.
-Bien- la señora Malfoy consultó su reloj de muñeca-, he dicho a Lucius que nos veremos en cinco minutos, apresurémonos, no le gusta la impuntualidad- tomó con firmeza la mano de la niña y siguieron avanzando, dejando algo atrás a los otros dos.
-Entonces no sales con Weasley- comentó el rubio, con aire distraído. Ella lo miró.
-¿Acaso te importa eso?
-En absoluto, Granger. Eso solo que, como estabas tan colgada por él, algo que nunca entenderé- fingió un escalofrío-, imaginé que se ofreció a ser un padre para tu hija y dejar a Brown.
-Tampoco hubiese aceptado su propuesta si la hubiese hecho, Malfoy- dijo- no me parecería justo para nadie, no quería que Luce pensase que su padre es otro, yo quería que ella supiese la verdad.
-Vaya, interesante- se llevó una mano a la barbilla-, entonces ¿eso quiere decir que no has estado con nadie en este tiempo?- la miró con una perspicaz sonrisa.
-No es de tu incumbencia- se mostró tajante.
-Entonces es que no. Interesante. Entonces a eso se debe siempre tu malhumorado carácter, Granger.
-¿Qué sabrás tú?- empezaba a enfadarse.
-No hay más que ver cómo estás ahora, y no te he hecho nada- la señaló-, podrías probarlo de vez en cuando, te vendría bien.
-Para que lo sepas, sí he salido con chicos y no pienso decir más, eso no es de tu incumbencia- hizo una pausa-. ¿Y qué hay de ti?, ¿muchas chicas?
-No quiero parecer arrogante ni nada por el estilo- se peinó el cabello con los dedos-, pero sí, ha habido bastantes.
-Claro que no- rodó los ojos-, y, ¿qué hay de Greengrass?
-Astoria y yo ya no estamos juntos, ¿recuerdas? Te conté lo ocurrido con Luce- Hermione iba a preguntar algo más, pero la interrumpieron.
Narcisa y Luce estaban en la puerta de Las Tres Escobas, haciéndoles señales con la mano para que se diesen prisa.
-¡Chicos, vamos!- exclamó la mayor de ellas-, hace un rato que os estamos llamando. Draco y Hermione se miraron un segundo, luego, echaron a andar, hasta situarse junto a ellas. Narcisa abrió la puerta de aquel bar.
¡Hola, hola! Aquí les dejo el siguiente capítulo! Espero que sea de su agrado.
Gracias a las personas que van leyendo mi historia :)
A las chicas que no tienen cuenta, respondo por aquí a sus reviews:
HARMONY-15: Ay, muchísimas gracias, me alegra que te guste mi fic! Gracias, de veras, al final me vas a sacar los colores jaja
Bel: sí! Hacia mucho que la dejé en el olvido, pero no lo haré de nuevo, quiero terminarla.
Jajaja sii, en Potterfics tiene muchos favoritos pero bueno, no me importa. Aquí en Fanfiction el nivel es mucho más alto que en Potterfics y es normal que tenga menos seguidores ajaja
Besos y hasta la próxima actualización!
