Capitulo XIV.- Secreto.
Disculpe…- lo dice Inuyasha.
Querido Inuyasha, cuanto tiempo…- lo murmura aquella persona.
¿Kikio…?.- lo pregunta.
¿Qué demonios?... ¿Kikio?...
¿no piensas saludarme Inuyasha?.- lo pregunta esta cínicamente.
¿Qué demonios estas haciendo aquí?.- se lo pregunta sin rodeos.
He venido a apoyar un familiar.- se lo dice, y es verdad, viene a apoyar a un familiar cosa que es por obligación.
Tan solo aléjate de mí y de Kagome…- lo dice este, retirándose de aquel lugar.
Inuyasha siempre tan sexy, y pensar que esa noche se encuentra envidiablemente sensual, con aquella camisa blanca desabrochada los primeros tres botones, el pantalón negro ajustado mostrando el contorno de su trasero y esas piernas al igual que sus músculos fuertes.
Bueno ya después se ara cargo de Inuyasha, ahora a ver aquella chiquilla que tiene como prima, aunque le lleva dos o tres años a su prima esta se sigue comportando como chiquilla encaprichándose con cualquier cosa, importándole muy poco las consecuencias, por eso su tío Naraku la mando, aparte que necesita averiguar algo.
Entra al ascensor, ya después de instalarse en su habitación tendría tiempo de hablar con su prima…
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Comienzan a tocar en su puerta, lo cual da como contestación un "voy" para ir hacia la puerta ha abrir, ¿Quién estará tocando?... ¿será Sanguito?, sabía que ella no resiste ante sus encantos.
Sanguito amor…- lo dice al abrir la puerta sin fijarse quien esta enfrente de él.
No soy tú amor baka, soy tú hermano…- lo contesta este molesto, guardándose aquel impulso de golpear el rostro de su hermano.
¿Cuándo llegaste?.- lo pregunta este algo desilusionado, el esperaba a Sanguito no ha ese baka.
Hace una hora…- se lo contesta al entrar a la habitación-quiero hablar contigo.- se lo dice como orden.
Antes de que me regañes no he hecho nada malo…- lo dice como autodefensa, siempre que Inuyasha utiliza aquellas palabras hay algo que lo perjudica.
¡Feh!, cállate y escucha…- se lo dice.
Bien…- lo dice este, sentándose enfrente de su hermano como perro apunto de ser castigado.
Comienza a decirle todo, lo relacionado con Mitsuki y el hecho de querer deshacerse de ella, la pelea de Hoyo y todo lo involucrado hasta que Kikio esta en el mismo hotel
No me gustaría estar e tus zapatos…- lo concluye Miroku después de escuchar todo lo queso hermano le acaba de decir.
Déjate de babosadas.- se lo dice- haz el favor de deshacerte de esa que contrataste, si Kagome le sucede algo, el pescuezo que pienso sacrificar será el tuyo…- lo termina de decir, para salir de la habitación
Glup, esta seguro que Inuyasha cumplirá con aquella amenaza… y lo que realmente le conviene es deshacerse de aquella hermosa mujer.
Pero ¿Cómo?.
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Mmmm… que delicioso se siente estar en aquel jacuzzi relajando todos sus músculos, sabe que debe de esperar a Inuyasha, pero unos minutos de adelanto no le afectaría.
Recarga cómodamente su cabeza en el borde de la tina, dejando que todas aquellas burbujas que salen por los orificios le den a su cuerpo desnudo debajo de aquella agua llena de espuma.
Cierra sus ojos, escuchando atentamente aquel agradable silencio, el crujir de las llamas al consumir las velas que la rodean, las encontró con suerte debajo del mueble de aquel baño, prendiéndolas.
La puerta de aquella habitación comienza a abrirse lentamente, dejando pasar aquel individuo, con mucho cuidado cierra la puerta, caminando por aquel pasillo, llegando hasta donde se ve la cama matrimonial desocupada, una luz se ve en el baño, la puerta se encuentra emparejada, del mismo cuidado con la que abrió la puerta principal comienza a empujar la puerta del baño, viendo como la cabeza de Kagome se encuentra recargada en la horrilla de la tina, con sus ojos cerrados.
Con mucho cuidado se acerca hacia donde se encuentra teniendo una vista magnifica de aquella pelinegra.
Siente como alguien se encuentra observándola obligándola abrir sus ojos.
Lo primero que se escucha por toda la habitación es un grito… para seguir con unos sollozos.
Hey pequeña… solo soy yo…- lo dice aquella suave voz, hincándose alado de la tina, tomando la mano de su Kagome entre las suyas.
¡Baka!, me asustaste.- se lo reprocha con aquellas lágrimas en sus ojos, dejando que este la tome entre sus brazos, sacándola de la tina.
¿Quién podría ser?.- se lo pregunta suavemente.
No lo se, pero me asustaste…- lo murmura dejando que este la lleve a la cama, aun con las gotas de agua en su cuerpo.
Prometo no asustarte mas, pero anda Kobito deje de llorar…- se lo dice, al dejarla en la cama, magnifica visión que tiene de su esposa, antes que nada debe de asegurarse de poner el letrero que dice "No molestar" o bien "Non déranger" en francés.
Kagome por su parte toma una toalla y comienza a secarse, por un momento tuvo la sensación de que aquel hombre que estaba en el baño era Hoyo, por eso se asusto, y al ver que es Inuyasha sintió un gran alivio… lo mas seguro es que el embarazo comience a afectarle un poco.
Mmmm ¿Qué haces?...- lo murmura una suave voz detrás de ella, dejando que unos labios comiencen a posarse en su cuello desnudo.
Estoy secándome…- lo contesta – por culpa de que alguien interrumpió mi baño.- lo ultimo lo dice como reproche, que le costaba a Inuyasha no asustarla y bañarse con ella.
Ya pedí la cena…- lo informa mientras empuja con sumo cuidado a Kagome hacia la cama, tan solo para que quede de acostada – y así podré tener a mi esposa para mi…- lo murmura al inclinarse a besar los labios de Kagome, lentamente, sin importar que esta se encuentre desnuda debajo de él.
Un par de suspiros se dejan escuchar por la habitación, observando como la camisa de aquel ojidorado ya se encuentra en el piso, la tolla de la chica que hace unos momentos servía para secar aquel cuerpo, ya esta haciéndole compañía a los pantalones de aquel hombre en el piso.
Un pequeño gemido se escucha salir de los labios de Kagome, que mantiene sus ojos cerrados dejando que aquellas caricias que se presentan en su cuello se hagan cada vez mas prolongadas.
Sus besos comienzan a bajar desde la garganta de Kagome hasta el valle de aquellos deliciosos senos, sintiendo como estos cada vez comienzan con las transformaciones para que su pequeño pueda tomar leche de aquel lugar.
Continua hacia el ombligo de Kagome, saboreando la piel a su paso, puede escuchar como esta deja escapar una serie de suspiros, siente como aquel ombligo comienza botarse a causa de aquel pequeño que lleva su Kagome, si mal no recuerda debe de tener cinco meses.
No esta seguro de continuar, la pancita de Kagome cada vez crece más y aquello le alegra, pero ¿y si daña al pequeño?...
Regresa hacia los labios de Kagome, colocándose encima de ella sin hace ningún peso sobre ella que pueda lastimarla, tan solo disfrutando de aquellos dulces labios.
Con sumo cuidado se acuesta a lado de la chica, quedando de perfil, observando a su esposa como mantiene los ojos cerrados, la respiración sube y baja con algo de dificultad, pareciera que también ella tiene problemas por mantenerse tranquila, aquella mujer le hace despertar todos sus sentidos y apagar otros en cambio.
Si continuo puedo hacerte daño…- lo menciona este, dándole suaves caricias en el cuerpo de la chica, delineando con sus dedos cada contorno.
¿Por qué?.- lo pregunta Kagome con un suspiro.
Por el bebé Koshii, recuerda que estás embarazada de nuestro pequeño…- se lo dice, dándole un beso en cada parpado.
Yo…yo… quería que continuaras…- lo dice con aquella voz de niña chiquita, como si quisiera seguir probando de aquel chocolate que le es prohibido.
Inuyasha suelta un pesado suspiro.
Yo también koshii, yo también.-
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¿Qué demonios haces aquí?.- lo pregunta al abrirle la puerta aquella mujer que detesta aunque sean familiares.
Vigilarte ¿Qué mas?.- se lo contesta en forma sarcástica.
¡no soy ninguna chiquilla!.- lo chilla.
Déjame decirte querida que te comportas como una.- se lo contesta al pasar dentro de aquella habitación.
¡eso no es cierto!.- lo grita al ver como su "adorada" prima toma asiento en la cama.
¿Entonces por que el tío Naraku me mando?.- se lo pregunta
Para fastidiarme.- lo contesta esta.
Aparte de eso, tengo que hacer otras cosas.- se lo informa, observando el rostro de fastidio de su prima.
¿así cuales?.- se lo pregunta
Algo con Kagome Higurashi, y por supuesto tratar de conquistar a Inuyasha Taisho…- lo concluye con una amplia sonrisa.
¿¡¿Qué?!?.- lo pregunta y grita Mitsuki
Como escuchaste pequeña prima, ese hombre es mió…- se lo vuelve a repetir con otras palabras.
No, no, y ¡NO!...- lo grita algo histérica aquella mujer.
Oh ya comprendo…- lo murmura Kikio, sin quistar aquel semblante de seguridad- ¿lo quieres verdad?.- se lo pregunta, comprobando que sus palabras son ciertas al ver la cara de su prima – lo siento quería pero Inuyasha ha sido mió mucho antes de que llegaras tú.- lo concluye con aquella sonrisa de maldad.
¡Arg! Como detesta a su prima, siempre ella le quita todo, TODO, absolutamente todo, y esta claro que Inuyasha Taisho será suyo, solo suyo.
Si eso es verdad, ¿Por qué se caso con Kagome y no contigo?.- lo pregunta ahora ¿Quién es la que sonríe?.
Un golpe bajo para Kikio.
Antes de que esta responda la pregunta, llaman a la puerta interrumpiendo aquella "pequeña y agradable" conversación de familiares.
Hoyo…- lo murmura aquella mujer de ojos verdes.
Necesitamos hablar.- lo dice este en tono de orden, sin importarle que aquella otra mujer este presente.
¿podrías esperar?.- lo pregunta Mitsuki, no quiere que su prima se entere de sus planes, sería capaz de estropearlos.
Si.- lo contesta este, esperando a que la otra mujer los deje solos.
Parece que Kikio capta aquella indirecta, para salir de la habitación y decir un "adiós querida prima".
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Apenas los rayos solares comienzan a entrar por aquella gran ventana cubierta por dos cortinas una transparente debajo de la otra sumamente obscura, apenas haciendo notar que es de día.
Kagome gira por aquella gran cama, dejando que Inuyasha la estreche entre sus brazos aun dormido, sin importarle que los trozos de leña de aquella chimenean estén dando sus últimos signos de vida.
Kagome se estira un poco mas, enrollando de manera mas intima sus piernas desnudas con las del chico, dejando que sus brazos se acomoden en aquel amplio pecho.
Unos pocos minutos después escucha como un quejido sale de los labios de su Kagome, alarmándolo, abriendo sus ojos de un golpe y así observar a su esposa si tiene algún daño o si él lo causo.
¿Qué tienes?.- lo pregunta el ojidorado.
Nada…- lo contesta esta, acurrucándose un poco mas hacia el chico, pero otro quejido se hace presente.
eso no es nada…- se lo contesta y reprocha, separándose de aquella mujer.
Es que el bebé se esta moviendo…- lo confiesa con un tono soñador.
mí…mí… be…be….bé…- lo balbucea dejando ver aquellos ojos daros que se encuentran brillando como el astro rey.
Se esta haciendo notar…- lo dice Kagome, dejando que Inuyasha deslice una de sus manos por su cuerpo desnudo hasta aquella panza, siento de nuevo otra patada, observando los ojos de su Inuyasha demasiado ilusionados y soñadores, sin creer que aquello es real.
Podríamos quedarnos en la cama a seguir disfrutando de este pequeño….- lo murmura Inuyasha extasiado por aquellas raciones que tiene aquel pequeño dentro de su madre.
mmmm… suena perfecto…- lo dice esta, dejando que Inuyasha la mantenga con aquellas suaves caricias.
Desayunamos en la terraza… nos damos un baño de burbujas y si quieres bajamos a la piscina a besarnos en aquella gran alberca…- lo ultimo lo murmura de forma sensual cerca del oído del chica.
Kagome tan solo suelta un pequeño ronroneo al escuchar todas aquellas palabras e imaginarse aquellas acciones, estando entre los brazos de Inuyasha se siente como si estuviera en el paraíso, del cual nunca quisiera bajar.
Inuyasha da un pequeño beso en los labios de su Kagome, saliendo de la cama dirigiéndose hacia aquel baño, para prepararlo mientras habla por teléfono a pedir aquella orden de desayuno, conociendo a su pequeña mujer debe de tener algún que otro antojo que este claro esta le cumplirá.
Escucha como este cuelga el teléfono y el chorro de agua que hay en el baño, lo mas seguro es que este preparando la tina para ambos.
Toma entre sus brazos aquella suave almohada, cerrando sus ojos y con un suspiro se abraza hacia ella, dejando que el aroma masculino se impregne en ella…
Se siente la mujer más feliz del planeta, estando Inuyasha a su lado no hay ninguna pesadilla y nada que temer, aunque solo teme que aquella mujer Mitsuki pueda arrebatarlo de sus brazos… pero ella ara todo para retenerlo con ella.
Sale del baño observando a su esposa dándole la espalda, dejando que aquella sabana blanca delinee su figura, desde las nalgas redondas que se ven hasta las piernas finas, regresando su vista a la espalda desnuda de esta, con aquel cabello azabache desparramado por la cama.
Oh kami… eres como un ángel…- lo menciona Inuyasha con aquella profunda voz.
Kagome se ríe ante aquel comentario y por el tono que utiliza su Inuyasha, y si el supiera lo que piensa ella de él, bien podría decirle "y tu pareces un sueño"
Anda mujer ven a mis brazos…- lo dice este, observando como su esposa se estira perezosamente en la cama, dejando que una pulsada se haga presente por todo su cuerpo, sintiendo aquel calor recorrerlo de pies a cabeza.
Cárgame ¿si?.- se lo pide Kagome.
Esa mujer lo altera de pies a cabeza, y eso es que apenas llevan ocho meses de casados, algunas ocasiones siente como si apenas llevaran una semana y aquel fuego sigue fluyendo o bien sigue aumentando al paso de los días.
Me siento sola…- escucha que lo dice esta, dejando que aquella sabana blanca comience a caer por un costado dejándola ante sus ojos desnuda, traga un poco de saliva ante aquella visión…
Le fascina la idea de tener a Inuyasha en aquella forma, siempre ha sido débil cuando ella usa todos aquellos encantos, aunque debe de reconocer que también es débil ante las insinuaciones, besos y caricias de su esposo.
Ve como su Inuyasha camina hacia ella, para tomarla entre sus brazos dejando que ella se sujete por su cuello, y así llevarla hasta el baño, donde se escuchan aquellas risas por parte de Kagome, después algunos suspiros y para terminar aquellos gemidos seguidos por el nombre del chico.
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Señor Naraku, ¿espera noticias pronto?.- lo pregunta aquel hombre que vine a visitarlo, según lo que pudo darle de información a su jefe fue el hecho de que pronto saldría de la cárcel.
Quiero que localices a mi sobrina Kikio y le digas que haga el trabajo lo antes posible, si resulta ser verdaderas mis sospechas aquella venganza se detiene ¿entendido?.- lo informa aquel hombre de cabello un poco ya blanco a causa de lo años.
Si señor…. ¿pero que sospechas?.- lo pregunta aquel hombre.
Pronto se sabrá todo… también quiero saber mas acerca de la perla… de Shikón…- lo concluye con un suspiro.
Si.- lo contesta este.
Muy pronto sabría la verdad, si resultara ser cierto lo que piensa… podría ser un milagro, el nunca tuvo la oportunidad de tener algo relacionado, algo suyo… pero ahora podría tener aquella posibilidad, no es que no quiera vengarse, pero todo depende de aquella confirmación…
Muy pronto saldría de la cárcel… muy pronto se verían las caras… muy pronto…
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¡que lindo!.- lo exclama Kagome…
Vamos mujer, quiero tenerte en esa alberca para mi solito…- lo dice este conduciendo a la chica a dejar aquellas toallas en el pasto artificial, y así deshacerse de aquella bata que cubre a su esposa, al traer un bello conjunto de maternidad.
Apenas comienzan a caminar hacia la escalera de aquella alberca, Inuyasha es el primero en bajar por ella, dejando que el agua le llegue hasta el abdomen, cubriendo aquel traje de baño.
Con cuidado deja que Kagome comience a descender por la escalera, sosteniéndola fuertemente, por cualquier cosa, ya que esta llegue a tocar el azulejo de la alberca que bien el agua le llega un poco arriba de la barriga del bebé.
Una vez ya dentro de aquella alberca, Kagome se sostiene de los brazos de su Inuyasha, había algo no que no ha dicho y es el hecho de que le teme un poco al agua y mas estando en ese tipo de alberca, muy baja por un lado y por el otro demasiado onda.
Anda vamos un poco más hacia aya.- lo dice Inuyasha, guiando a su Kagome hacia el agua un poco más profunda.
Siente como su esposa comienza a detenerse, ¿acaso no quiere nadar un rato?, se lo pregunta mentalmente al sentir como esta se mantiene estática entre sus brazos.
¿sucede algo, kag?.- lo pregunta este.
Etto, ¿no podemos quedarnos aquí?.- se lo pregunta, es que sentir el agua llegar un poco mas arriba de su barbilla le causa miedo.
¿Qué tienes cariño?.- se lo pregunta ahora de forma demasiado cariñosa sabiendo bien que las mujeres embarazadas son algo sentimentales.
Etto… yo….- lo comienza a balbucear la misma Kagome – hay algo que debo de confesarte…- lo concluye rápidamente.
¿Qué sucede?.- se lo pregunta
Yo no se nadar…- lo confiesa de una vez por todas.
¿Por qué no me lo dijiste antes?.- lo reprocha el ojidorado.
Es que… contigo no tengo miedo…- lo murmura, algo avergonzada.
Oh cariño, si hubiera sabido antes no insisto en venir…- lo dice guiando a Kagome caminar hacia la horrilla.
Espera…- lo dice esta al parar a su esposa en medio de aquella extensa piscina- no quiero irme, quiero estar aquí contigo… pero necesito que estés conmigo…- lo termina diciendo con un leve sonrojo en sus mejillas.
¿me estas diciendo que quieres estar en este lugar sin saber nadar?.- se lo pregunta el mismo pelinegro sin entender bien a su esposa.
Ve como esta siente afirmativamente, acercándose a el lo suficiente para rodear su cuello con los brazos bronceados de la chica.
Mmmm, puedo enseñarte a nadar…- lo murmura este, dejando que su esposa se pegue a su cuerpo.
Me encantaría…- lo murmura esta de la misma forma, mostrándole un sonrisa.
Deja que su pequeña Kagome se incline a besar sus labios, apenas es demasiado temprano para que alguna alma esté cerca de la piscina cosa que bien podría estar haciendo algunas cosillas con su Kagome.
Haciendo algunos movimientos con sus pies comienza a caminar, lo suficiente para que su Kagome solo se mantenga entre sus brazos agarrada mientras sus labios estén unidos.
Se escucha un leve gemino salir de los labios del mismo Inuyasha, deslizando aquellos labios hacia el cuello de la chica, dejando que esta se mantenga en suspiros.
Un chapuzón a lo lejos hace que Kagome recobre la cordura en si misma, obligándose a separar lo suficiente de su esposo pero sin salirse de aquellos brazos.
Aquí no…- lo murmura entre aquella voz entrecortada.
¿Por qué no?.- lo reprocha este con aquel toque de seductor.
Le dan ganas de matar a su esposo o mejor ahogarlo, ¿Cómo puede preguntarle eso?!, ¿¡que no ve que están en un lugar publico?!.
Anda Koshii te enseñare a nadar… - lo murmura este para irse a un lugar mas profundo, esta segura que entre los brazos de su Inuyasha no le pasara nada malo, así que le confía su vida.
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Apenas a pasado una larga semana donde tuvo que contarle algunos otros secretos a Inuyasha, por ejemplo el del agua… recordando que cuando estaba chica por culpa de algún fantasma casi la ahogan al aprender a nadar con su abuelo Saito, cosa que este se ocupo de ella y ya no la obligo a nada mas, su abuelo siempre entendió el don de su abuela y el suyo, aunque nunca estuvo de acuerdo ante la actitud de su mamá.
Inuyasha le comprendió de la misma forma que lo hizo su abuelo, solo que esté algunas veces que iban a la piscina trataba de enseñarle, aunque se canso y prefirió mantenerla entre sus brazos todo el tiempo que duraran dentro de aquella piscina.
En el transcurso de esa semana pudo ver a Hoyo cosa que no le sorprendió ya que su Inuyasha le confeso aquello al igual que la llegada de Kikio y Mitsuki.
Aunque se siente algo celosa de que ambas estén detrás de su Inuyasha, pero en algunas ocasiones este también se siente celoso de Hoyo aunque ambos ya se explicaron que no hay nada entre esos tres, que solo se aman entre ellos y aquello la mantiene tranquila.
En la semana sufrió una pequeña herida en la mano cosa que Inuyasha se puso como paranoico… atendiéndola hasta casi la lleva a un hospital por una cortada demasiado chica.
Un hombre demasiado terco, cosa que le dijo Miroku al verlo en aquel estado, pero ni modo son las consecuencias de pre-papá, aunque a Rin tampoco le va bien, dice que Sesshomaru la mantiene sin hacer nada, cosa que le desespera de gran manera y ella que se muere de ganas de estar con su esposo y este no le deja hacer nada de nada… pobre Rin, pero ellas tienen la culpa por enamorarse de aquellos par de bakas Taisho, pero ni que hacer ambas los adoran y así será.
Vamos cariño, tenemos una reservación.- se escucha la voz del chico desde el baño.
Si.- lo contesta afirmativamente, al verse en el espejo, maquillada suavemente y con aquel vestido de noche, aunque con aquella panza de cinco meses no se puede hacer mucho con su figura.
Te ves hermosa ¿lo sabias?.- lo murmura esta apareciendo detrás de la chica.
Shiii…- lo contesta está al mimarse entre los brazos de su esposo, dejando que este le comience a dar pequeños besos en su hombro desnudo.
Vamos hermosura…- lo concluye el mismo Inuyasha, tomando entre sus manos aquellos dos abrigos, a causa de la firma de negocios en la misma Francia.
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Señor, le ha llegado esta carta…- lo dice aquel individuo, entrando aquella gran estancia.
Déjala y retírate.- lo ordena aquel hombre de voz demasiado grave, apenas hace dos días esta en libertad y quiere gozar de ella.
Si señor…- lo contesta este y cumple lo ordenado.
Ahora vera que le mando su sobrina Kikio, necesita aquella información para proceder de aquella manera y mejor que comprobarlo por medio de un papel, los análisis los mando hacer antes de salir y ahora ya están listos el momento de la verdad ha llegado.
Comienza a abrir aquel sobre y mirar el contenido mientras desdobla aquella hoja, lo primero que ve es su nombre Naraku Takeguada y el de Kagome Higurashi, comienza a leer aquella hoja y termina… sabiendo.
Kagome es mi nieta….- lo murmura en aquella habitación, dejando que aquel papel comience a caer lentamente hacia el suelo.
Continuaraaaa!!!.
¡¡Hola!!, buf este capitulo si que me costo mucho, pero mucho acabarlo, pensaba dejarlo para otro momento o de por si ya no continuar la historia lo admito, es que hay muchas cosas en mi cabeza respecto a la historia que me he hecho bolas… sobre todo estos eventos que están sucediendo y el que ya termine y no se como va a acabar.
Bueno como ven no la he abandonado todavía y espero que no, aunque créanme mi hermanasa mili, se ha encargado en que continué este capitulo día y noche, no deja de decirme por el y aquí lo tienen, espero que lo disfruten…
Muchas gracias por sus comentarios.
Lamento no responderles nada, pero como dije en el otro fic ando en exámenes y no tengo tiempo de nada, por mi este capitulo lo pondría hasta el fin de semana pero como ya les dije CIERTA personita ¬¬ anda que quiere el capitulo!.
Muchas gracias por sus comentarios….
Se despide
Fesabi
