Los personajes son propiedad de Tite Kubo.

Advertencias: Puede contener OoC.

La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.


Gracias por sus comentarios: HOTARU SATURN BLACK, Akisa, ALEXZHA, Kuniko04.

Disculpen la mega demora y lo corto del capítulo, pero perdí el rumbo que quería darle a la historia, sin embargo esta vez no pienso dejar esta historia sin terminar.


ALGUIEN PARA RECORDAR

Capítulo 14.- Herida

Hanataro miraba como el zombi caminaba hacia él de una manera tan terrorífica. Estaba muy asustado como para moverse, sin embargo se obligó a recordar que era un miembro del Gotei Trece y sobre todo que necesitaba ayudar a sus amigos, así que tomó el mango de su Zanpakuto y la desenvainó.

Aún con las manos temblorosas corrió hacia el infectado y logró degollarlo, la cabeza cayó muy cerca de sus pies. Hanataro se asustó cuando la boca del zombi seguía moviéndose, intentando morderlo.

De repente una espada se clavó en el cerebro, que aún seguía emitiendo impulsos. El Shinigami alzó la vista y se sorprendió de ver al capitán Kyoraku.

—¡Comandante! —exclamó con alegría, sorpresa y un poco de nerviosismo por tener a tan importante figura frente a él.

—Hanataro recuerda que lo principal es atacar al cerebro de ellos. —le recordó Kyoraku mientras volvía a guardar su espada.

—Sí, lo siento. —se disculpó el chico haciendo una reverencia.

—¿Qué haces saliendo solo? —preguntó el comandante. —¿Qué no sabes que es peligroso por los zombis que andan sueltos?

Hanataro dudó sobre si debía ser sincero o no, pero el recordar cómo había actuado anteriormente entendió que lo mejor era decirle la verdad.

—Ne necesito ayudar a Ichigo y Rukia a salvar a Ashido, ahora más que nada siento que hay posibilidades para encontrar una cura.

—¿A qué te refieres? —preguntó el capitán.

—A que uno de los zombis me reconoció, me llamó amigo y en lugar de atacarme salió huyendo. —comentó el chico de la cuarta división.

Kyoraku encontró muy interesante y muy placentera la información.

IOIOIOIOIOIOIOIO

La figura imponente de Soi Fong estaba frente a Ichigo, Rukia y Ashido. Ikkaku, Yumichika y Renji supieron que no sería nada fácil luchar contra ella, pero no se detendrían, sin embargo no pudieron moverse de sus lugares ya que un grupo numeroso de ninjas los rodearon.

Los tenientes y el oficial comenzaron una batalla contra ese escuadrón.

—Entréguenme a ese zombi y su castigo no será tan severo. —dijo Soi Fong apuntando a Ashido.

El Shinigami de cabello caoba veía todo con confusión, no entendía porque querían capturarlo, si él ya no intentaba comerse a las personas, él quería cambiar, ayudar a los demás y estar con Rukia.

—Jamás te entregaremos a Ashido. —señaló Ichigo desenvainando a Zanguetsu.

—¿Por qué insisten tanto en protegerlo? —la capitana no comprendía porque tanto interés en un infectado, después de todo ellos ya no pensaban no sentían nada.

—Porque es nuestro amigo. —indicó Rukia. —porque él es diferente.

Soi Fong rió de forma burlona, ya no tenía caso hablar con ellos, les haría entender por las malas que no era bueno desobedecer las reglas.

Soi empuñó su arma en forma sellada, y después de dar un chasquido de dedos, con el cual aparecieron Shinigamis rodeando a Rukia e Ichigo, atacó a Ichigo.

Ichigo y Soi se enfrascaron en una fuerte batalla, uno por proteger la amistad y otro por el respeto por las reglas.

Rukia también comenzó a luchar contra los Shinigamis del segundo escuadrón, tratando de no alejarse mucho de Ashido.

Él se vio rodeado de algunos shinigamis que dudaban en atacarlo, pues tenían miedo de ser infectados. Ashido los veía fijamente y alternando miradas de unos a otros, su instinto le indicaba que los atacará, podía oler su carne fresca desde esa distancia, podía percibir su sangre, todo lo llamaba a morderlos y degustarlos; pero una parte de su conciencia, aquella que estaba despertando, le dictaba que no lo hiciera, lo obligaba a contenerse.

Uno de cabello negro fue el primero en atreverse a levantar su espada contra el zombi, que no hizo nada por defenderse, si ese era su final lo aceptaría, no quería dejar de existir, pero ya no quería arrebatar más vidas, por Rukia, por ella cambiaría, aunque fuera en su final.

La sangre salpicó su rostro y parte de sus brazos, pero no era la suya, era sangre roja y la de él ya era negra.

Bajó un poco la mirada y vio frente a él a Rukia, que tenía atravesada una espada en su abdomen.

¿Qué era eso que estaba sintiendo dentro de él?¿Acaso era dolor?¿miedo?

No lo sabía con exactitud, pero no era agradable. Se preguntó ¿por qué ella había arriesgado su vida por él? , por él que ya no era una persona, que ya no tenía vida.

—Rukia. —dijo mientras ella seguía luchando contra los últimos shinigamis, a quienes los detuvo con Kido restrictivo, pues no los quería dañar.

No sabía qué hacer, volteó hacia los lados buscando ayuda, pero todos estaban ocupados en sus batallas, miró de nuevo a Rukia quien ya estaba agachada en el piso con una mano en la herida.

Se acercó más a ella y haciendo gran esfuerzo la tomó entre sus brazos. Rukia se sorprendió pero no dijo nada.

Él sintió el cuerpo menudo de la chica recostarse sobre su pecho, podía sentir su calidez y los latidos de su corazón.

Ashido escuchó pasos de otras personas acercándose, supo que era momento de alejarse de ahí, necesitaba ponerla a salvo, quería protegerla. Comenzó a caminar lo más rápido que podía, alejándose del lugar.

Unos Shinigamis intentaron seguirlos, pero Shinji les bloqueó el camino. Él confiaba en Ichigo y si estaba arriesgando su vida por protegerlo, él también lo haría.

—Si no quieren perder sus vidas no den un paso más. —comentó Shinji. Los shinigamis se retiraron.

IOIOIOIOIOIOIOIO

Ashido se detuvo al llegar a un callejón solitario, donde se ocultó detrás de unas cajas, y depositó a Rukia en el suelo, sentándose junto a ella.

—Gracias. —le susurró, en el camino ella se había estado curando con Kido y había logrado cerrar la herida, sin embargo había perdido mucha sangre y estaba débil.

Ella cerró los ojos y se recargó en la pared.

Ashido la veía preocupado, sus ojos comenzaron a arder, ansiando derramar lágrimas, pero sus conductos lagrimales estaban secos.

No le gustaba verla así de pálida, le recordaba a las personas cuando estaban a punto de morir entre sus manos. Y él no quería que ella muriera.

Veía fijamente a la pared cuando sintió algo apoyarse en su brazo, al voltear vio que era Rukia quien se había recargado en él.

Pudo sentir su débil respiración en su piel, algo en su cerebro despertó, pues en él se encendieron nuevas sensaciones, no sabía descifrarlo pero era algo más que el simple instinto de comer y de matar.

Le gustaba tenerla cerca, sentir su piel, escuchar sus latidos, percibir su aroma. Deseaba tenerla siempre a su lado.

Ashido cerró los ojos, ellos no dormían, pero a veces después de varios días, sus mentes no podían soportar más el peso y simplemente colapsaban, y ya había llegado el turno de él, se dejó caer en ese estado de inconciencia mientras se preguntaba si llegado el momento sería capaz de dejar ir a Rukia.


Disculpen que no ahonde en las batallas, pero en esta historia me quiero centrar más en lo que empieza a sentir Ashido.

Saludos…