Nada me pertenece. A veces hasta dudo que me pertenezca mi propia vida.
"YOUR SONG" - Chapter 14
"Jugando al gato y al ratón"
Cuando Ron abrió los ojos unas horas más tarde ya era completamente de día. Calculó por la luz que se filtraba a través de las cortinas que no podía ser más tarde de las siete de la mañana. Sin embargo, toda la habitación estaba en silencio. Se giró lentamente en la cama para comprobar que Hermione no había huido durante su sueño. Pero no, allí estaba ella plácidamente dormida.
"Lástima que cuando se levante me vaya a mandar a freír monas"-pensó cansinamente.
Había estado tan cerca de conseguir su sueño, lo había tenido en la mano... y lo había dejado escapar por su estupidez. La quería, había un millón de razones por las que se había enamorado de ella, por las que hubiera sacrificado su propia vida. Pero no se había atrevido a decir nada. Ninguna.
Mientras meditaba en todo aquello, no podía dejar de mirar a la chica. Porque, a pesar de todo, seguía siendo la visión más hermosa que se podía imaginar para empezar el día de una forma perfecta.
Hermione sonrió con los ojos aún cerrados.
- Deja ya de mirarme, me vas a gastar- dijo repentinamente.
Ron dio un respingo al tiempo que ella abría los ojos.
- ¿Cómo lo...?- empezó a preguntar.
- Intuición- dijo ella mientras se encogía de hombros.
Sin dejar de sonreir, acercó su cara a la del chico y susurró:
- ¿No me vas a dar los buenos días?
Ron se quedó a cuadros: aquello era lo último que esperaba después de su metedura de pata de unas horas antes.
- ¿No estás... enfadada conmigo?
-¿Enfadada¿por qué debería estarlo?
- Porque ayer me comporté como un imbécil- dijo Ron sonrojándose y bajando la mirada.
-¿Imbécil? No digas tonterías Ronnie- dijo ella atrayéndolo hacia sí y dándole un tierno beso en los labios- si eres el chico más encantador del mundo
Ron no pudo contener su alegría y la abrazó, rodando sobre ella y empezando a besarla como si estuviera dispuesto a recuperar en aquel instante todo el tiempo perdido durante los siete cursos en el colegio.
Estaban tan concentrados el uno en el otro que tardaron en darse cuenta de que alguien había abierto la puerta de la habitación.
- ¿Hooolaaa¿Chicas¿No hay nadie aquí?- resonó la voz de Sarah - ¿Herm?
Los pasos de la chica empezaron a acercarse a la cama donde estaban y Ron miró a Hermione con cara de desesperación mientras se cubría con el edredón.
- ¿Herm¿Estás dormida?
Sarah se acercaba y Hermione empujó a Ron hacia el borde de la cama con tanto ímpetu que el chico se cayó al suelo con un sonoro golpe.
- Creo que me acabo de romper la cadera- jadeó él
- ¡No seas quejica y métete debajo de la cama!
Sarah descorrió las cortinas justo cuando Ron desaparecía bajo los faldones.
- ¡Hola Sarah¡Cuánto tiempo¿Qué tal ayer? - preguntó Hermione atropelladamente y con una gran sonrisa mientras se incorporaba de un salto.
Sarah se quedó estática mirándola con una ceja alzada y rápidamente dirigió su mirada hacia el techo.
- ¿Estás bien? - preguntó- Oí un golpe.
- Sí, sí. Estoy estupendamente. Gracias por preguntar.
- ¿Sabes donde estás las otras?
- No tengo ni idea... ¿por qué no dejas de mirar el techo?
- Einnn... porque estás un poco... desnuda.
Hermione se sonrojó al tiempo que se tapaba con lás sabanas.
- Jeje lo siento. Por la noche estaba demasiado calient...digooo... acalorada y... estaba sudando... quiero decir, por el calor y entonces decidí desnudarme porque...
- Ya me hago una idea- respondió la morena mirándola como si estuviese loca, y añadió- voy a desayunar algo. Si vienen las otras diles que estoy en el comedor.
Se dio la vuelta y cuando se disponía a marchar, dijo con tono de sorna.
- ¿Sabes Herm? Porque te conozco y sé que sería lo último que harías en tu vida, pero si estuviera hablando con Ginny o Mary pensaría que tienes un chico escondido debajo de la cama- y riéndose, desapareció por las escaleras.
Hermione suspiró y asomó la cabeza debajo de la cama.
- ¿Estás bien Ronnie?
- Bueno, quizá haya perdido un par de neuronas por falta de oxígeno. Y el suelo estaba tan frío que me van a tener que amputar un testículo, pero por lo demás...
- No seas bobo- rió cariñosamente. - De todas formas deberías marcharte. Alguien más podría entrar y verte aquí.
- Mmmm... Herm
-¿Sí?
- ¿Podrías pasarme una manta?
- ¿Una manta¿Pretendes dormir la siesta ahí debajo?
- No. Es que... estoy desnudo.
-Ya... ¿y qué?
- Y me da vergüenza que me veas.
- Pero si ya te vi...
-Pero no con tanta luz.
La chica suspiró y le alcanzó una manta. Ron salió completamente envuelto y empezó a vestirse debajo de ella. Cada poco tropezaba con los pantalones.
-Date prisa- le animó ella.
Cuando acabó de ponerse la ropa, le dio un rápido beso y salió disparado por la puerta.
Antes de bajar hacia el descansillo, echó un vistazo para comprobar que nadie le viera y tomó las escaleras que conducían al cuarto de los chicos. Estaba tan alelado pensando en la noche anterior que no vio a Harry salir de la habitación y tropezó con él.
- ¡Ron¿Dónde estabas?- le preguntó el moreno
- Eeeeh... buscándote... para desayunar.
Harry alzó una ceja.
- Pues... estaba en mi cama. Ya sabes, la que está al lado de la ventana.
Ron se dio un golpe en la frente:
- ¡Seré bobo!- exclamó con simulado fastidio- ¡y yo buscándote en el campo de Quidditch! Ciertamente, tenía más sentido lo de la cama. Lo tendré presente la próxima vez: a las siete de la mañana de un sábado, Harry suele estar durmiendo.
- Eeen... si, como casi toda la gente normal- respondió su amigo mirándolo de refilón al tiempo que alzaba una ceja- ¿estás bien?
-¡Perfectamente! - dijo con risa nerviosa - ¿qué te hace pensar que no estoy bien? Porque no tengo por qué no estarlo jejejeje...
- Vale...- contestó el moreno escéptico- ¿entonces vamos a desayunar?
- Sí...- dijo Ron con fastidio mientras volvía a bajar las escaleras. La ducha fría con que llevaba un rato soñando tendría que esperar.
Comenzaron a desayunar en silencio, cada uno con la mente vagando por los sucesos de la noche anterior. Un rato después llegó Neville, con el pelo húmedo y signos de haber dormido poco aquella noche.
- ¡Vaya! Otro trasnochador- exclamó Harry como si la cosa no fuera con él -¿noche movidita, amigo?
- Dímelo tú- respondió Neville con una mueca burlona- porque cuando yo me acosté tu cama todavía estaba vacía.
El moreno se sonrojó ante la observación: pensaba que su ausencia había pasado desapercibida.
- ¿Ah no?- preguntó quitándole importancia y sin dejar de mirar a los cereales para disimular su turbación- ¿estás seguro? Porque creo que te equivocas. Yo volví antes de...
- Segurísimo... te oí llegar.
Harry levanto la cara mostrando un gesto interrogante.
- ¿Me oíste?
- Lo dificil sería no haberte oído... te comiste el marco de la puerta al entrar, tropezaste con la cama de Dean, tiraste los libros que tenías encima de la mesita y pisaste al gato de Hermione.
- ¿Hermione¿Que pasa con Hermione?-exclamó Ron saliendo de su ensoñación repentinamente.
- Ron, de verdad, deberías hacértelo mirar.Darías de comer a muchos profesionales de la psiquiatría- contestó Harry con una sonrisa.
- Tú no cambies de tema, Potter- Neville le estaba dirigiendo una mirada escrutadora- ¿vas a contarnos a qué te dedicaste hasta esas horas?
- Eeeh... yo... estuve... ¡Ron llegó más tarde que yo!
Ambos dirigieron las miradas hacia el pelirrojo.
- Jejeje así soy yo-contestó el aludido- soy el que más tarde se acuesta y el que más temprano se levanta. Esto de aspirar a ser un profesional del Quidditch es muy sacrificado. Hay que entrenar a todas horas.
Antes de que a los otros les diera tiempo a replicar, entraron Dean y Seamus y se sentaron junto a ellos, que se concentraron nuevamente en sus respectivos desayunos.
- Vaya, vaya- exclamó Dean estudiando la escena- parece que alguien tuvo una noche intensa.
Al decir esto, Harry se atragantó con los cereales, Neville volcó una jarra de zumo sobre el mantel y Ron se untó la mano con mermelada.
Dean y Seamus empezaron a reirse estrepitosamente.
- La verdad es que me refería a Ron, chicos - les dijo a los otros- pero por lo que veo no es el único que va a tener que dar explicaciones.
-¿Y qué pasa conmigo?- preguntó el pelirrojo mosqueado.
-Dímelo tú, Casanova- Dean se estaba divirtiendo mucho- llevas la misma ropa de ayer por la noche.
Ron bajó la vista y comprobó con fastidio que el chico tenía razón. Llevaba la camisa y los pantalones del disfraz de Drácula.
- Es que estaba tan cansado que ni me desvestí al acostarme- fue la única explicación plausible que se le ocurrió en aquel instante.
- ¿Y por qué no te cambiaste hoy al levantarte?- preguntó Neville inocentemente.
- Seguía cansado- le respondió el chico bruscamente y con gesto de "tú de parte de quién estás".
- Vale...- intervino Seamus por primera vez- ... pero eso no explica que lleves la camisa del revés cuando ayer la llevabas bien puesta.
Ron se sonrojó violentamente mientras los demás se carcajeaban, pero afortunadamente fue el propio Dean el que desvió el tema:
- Y tú, Longbottom, no sé de qué te ríes - la risa del chico se cortó en seco- porque tampoco te quedaste corto. Estábamos en la Sala Común cuando subiste a acostarte.
- Oh, a eso de ... ¿las once?- preguntó esperanzado, deseando que todo fuera un farol.
- Las cuatro y media-respondió Dean sin inmutarse.
-¿De veras¡Qué rápido pasa el tiempo en este colegio!
Pero Harry y Ron no pensaban dejarle escapar así como así:
- ¿Así que las cuatro y media eh, señor inquisidor "mirad-que-responsable-y-modosito-soy"?- preguntó el pelirrojo con sorna.
Pero Neville se vio salvado al entrar en el Comedor Sarah, Ginny y Hermione. Ésta le dedicó una sonrisa disimulada a Ron al pasar junto a él. Luego las tres fueron a sentarse al otro extremo de la mesa.
- ¿Sabéis...?- comenzó a preguntar Dean, pero al ver que sus amigos estaban distraidos cambió el tono- ¡EH¡VOSOTROS¡DESPERTAD!
Los aludidos le miraron como si estuviera loco.
- Joder, no sé que os habrá pasado por la noche pero estáis los tres agilipollados-todos desviaron las miradas- ¿sabéis de qué me enteré?
- ¿Un cotilleo?- preguntó Seamus emocionado, como si le fueran a dar un regalo de Navidad por adelantado.
- Sí- exclamó Dean gesticulando y aplaudiendo para burlarse de él - del Corazón de Bruja. ¡No te jode, el marujón este!
Seamus bajó la cabeza sonrojado.
- El caso es...-continuó el chico acercándose a los otros y bajando la voz como si estuvieran conspirando contra el gobierno- ... que Lavender me contó que Parvati le dijo que Padma se enteró de que ...
- Al grano- cortó Harry, que empezaba a estar impaciente.
-Bueno, que ayer vieron a Hermione en actitud extremadamente cariñosa con un tío. Dicen que se estaban dando el lote en el jardín y que incluso... ¡entraron juntos en el castillo!
Ron sintió que un trozo de tostada se le quedaba atravesada en la garganta. ¿Hermione había pasado la noche con un chico¿SU HERMIONE? Cuando ya estaba dispuesto a salir varita en mano a la caza de aquel malnacido, cayó en la cuenta de que él había pasado la noche con la chica. Era a él a quien habían visto con ella. Dio un suspiro de alivio.
Mierda. Le habían visto con ella.
Harry y Neville interpretaron su turbación erroneamente y le dirigieron miradas de preocupación y compasión.
- ¿Y... se sabe quien era él?- preguntó intentando simular que no le interesaba demasiado.
- No...- el pelirrojo suspiró aliviado-... pero dijeron que era muy alto y tremendamente atractivo.
Ron sintió que la vanidad empezaba a aplastar el resto de sus preocupaciones.
- ¿Eso dijeron¿Y algo más¿Parecía... no sé... inteligente y simpático? Apuesto a que tenía aspecto de deportista profesional- remató, henchido de orgullo.
- Ron-susurró Harry con tono paternal mientras le agarraba el brazo- deja de torturarte. Seguro que no es más que un malentendido. A lo mejor la vieron hablar con Roger y lo interpretaron mal.
- ¿Hablar?-exclamó Dean emocionado-¡qué va! Las palabras exactas fueron que se estaban metiendo la lengua hasta la garg...
- Ya nos damos por enterados- interrumpió Neville con mirada glacial.
Ron empezaba a divertirse. Le gustaba eso de que la gente se preocupara por saber quién era él. Le gustaba sentirse, por una vez, el centro de antención, y saber que tenía un secreto que nadie más conocía. Bueno, nadie aparte de Hermione. Un secreto de los dos. Sintió que el estómago le empezaba a levitar.
Aunque no sabía como tomarse el que sus amigos dieran por hecho que el chico "tremendamente atractivo" no podía ser él.
- En cualquier caso...- siguió Dean- no fue la única. También vieron a Ginny ir hacia los invernaderos. Acompañada.
El estómago de Ron volvió a su sitio repentinamente. Aquello ya no le parecía gracioso.
- ¡Repite eso!
- Pues que le vieron ir... bueno, hacia allí. En brazos de un chico moreno. No sé nada más.
- ¿Un chico moreno, eh? - bajó la mirada enfurecida hacia el borde de la mesa.
-Yo... puedo explicártelo... no es lo que parece- comenzó a defenderse Neville, pero Ron le interrumpió.
- ¡TÚ!- dijo señalando acusadoramente a Harry- ¡Y TE HACES LLAMAR MI AMIGO!
-¿Yo qué?- preguntó el aludido, sorprendido.
- ¿Qúe le hiciste a mi hermana?
Harry no salía de su asombro mientras Ron no dejaba de dar voces.
- ¿No ves que eres mucho mayor que ella¡Eso es perversión de menores!
- No sé de qué me hablas, pero en cualquier caso Ginny ya es mayorcita para...
- ¡Y lo reconoces sin ningún pudor! Tienes más cara que espalda.
La gente en el comedor empezaba a girar la cabeza hacia ellos, curiosos hacia el espectáculo que estaban dando. Al fondo de la mesa, Hermione intercambió una mirada con Ginny y ambas se encogieron de hombros sin saber de qué iba la cosa.
- Ron, yo... - Neville intentaba intervenir- ...
- Tranquilo, ya sé que tú no tienes nada que ver
- No, pero es que yo... fui yo el que la llevó en ...
- Neville- Ron le encaró directamente- no intentes encubrirlo. Debería haber pensado en ello antes de hacer lo que quiera que haya hecho con mi hermanita.
o0o0o0o0o0o0o00o0o0o0o0o00o
- Ginny¿se puede saber qué le pasa a tu hermano?- preguntó Sarah mientras miraban como Ron cruzaba por encima de la mesa para agarrar a Harry por el cuello de la túnica y sacudirlo.
- Mmmm... no estoy muy segura... pero yo diría que está intentando matar a Harry- dijo sin inmutarse apenas.
- Oh, y supongo que eso es normal...
- Cuando duerme poco sí.
Hermione, que observaba obnubilada la escena, se sobresaltó.
- ¿Dormir poco¿Por qué habría de dormir poco¿QUÉ SABES?- dijo mirando con cara de psicópata a la pelirroja.
Las chicas le miraron extrañadas.
- Bueno, era sólo una opinión- finalizó.
- Joder, como está el panorama. Van a tener que echaros Valium a todos en el desayuno.
- Buenos días- Mary acababa de tomar asiento junto a ellas. Tenía el pelo revuelto (algo poco usual en ella) y las ojeras le llegaban hasta la nariz.
- Parece que alguien está de resaca- dijo Ginny divertida.
- Pues parece mal. Ayer no bebí.
- Mmmm... ¿mala noche?
La rubia la crucificó con la mirada.
- Vale, vale, ya lo pillo. Me voy antes de que me echéis un maleficio alguna de las tres- dijo la pelirroja levantándose.
- ¡Eh!- se quejó Sarah - que yo estoy como siempre.
- Por eso mismo. Tú no necesitas una noche de insomnio para estar de un humor de perros. ¡Ciao!
Y desapareció corriendo por la puerta del comedor.
Hermione seguía turbada por el fallo de unos minutos antes y Sarah se concentró taciturna en su magdalena. Mary agradeció el autismo de sus amigas: por una vez no tenía ganas de hablar. Comenzó a revolver la leche con un movimiento automático mientras su mirada vagaba por el Comedor semilleno. Sin embargo, y aunque quería evitarlo, no tardó mucho en dirigir su atención hacia la mesa más alejada de todas: la de Slytherin. En contra de su voluntad, comenzó a buscar entre los alumnos a Draco Malfoy, pero lo hizo de una manera tan instintiva que se sobresaltó cuando el rubio apareció en su campo de visión. Intentó desviar la mirada, pretendiendo dar la sensación de que curioseaba sin más pero no pudo evitar fijar su vista en él. El rubio estaba apoyado sobre una mano, ignorando aparentemente el discurso de sus compañeros de mesa, y sus ojos parecían extraviados. Entonces Mary se dio cuenta de que no estaba despistado sin más, sino que tenia la mirada fija en un punto concreto.
En ella.
Cuando le devolvió la mirada, el chico no varió ni un ápice la expresión grave y reflexiva que tenía en su rostro. Aunque serio, sus ojos desprendían una calidez que nunca le había visto. Nunca hasta ahora. Libre de máscaras y artificios.
Por alguna razón que se escapaba a su comprensión, aquella mirada le asustó más que nunca.
o0o0o0o0o0o0o0o0o00o0o0
Ginny subió a toda prisa las escaleras que conducían a la entrada de su Sala Común. No se había dado cuenta de que le faltaba el libro de texto hasta que había llegado al invernadero para la clase de Herbología, la primera de aquel lunes postfestivo. Esperaba llegar a tiempo: a la profesora Sprout le incomodaban en exceso los retrasos. Pronunció la contraseña con voz entrecortada por la carrera y atravesó la estancia en pocas zancadas. Iba tan concentrada que no se dio cuenta de que allí había alguien más hasta que lo tenía encima. Del impulso del golpe salió despedida hacia atrás.
- ¡Hey! Deberías ir con más cuidado Gin. Podrías hacerte daño, o atropellar a alguien.
Neville, sonriente, le tendía una mano para ayudarle a levantarse.
- ¿No te explicó Filch lo de los límites de velocidad?
Ginny estaba demasiado turbada para contestar. Ignorando la mano del chico, se levantó de un salto y subió las escaleras de tres en tres.
Neville se quedó mirando cómo ella se alejaba, con la mirada perdida y el corazón en un puño.
Una vez en su cuarto, Ginny ignoró el libro que había subido a buscar y se tiró en plancha sobre su cama. Enterró la cabeza en la almohada intentando ignorar todas las dudas que le rondaban por la cabeza. Pero no podía.
No lograba entender del todo qué había pasado la noche del viernes en el invernadero.
No sabía como habían llegado allí juntos, ni cómo habían acabado tendidos el uno junto al otro. No sabía cómo habían acabado abriendo sus corazones y contando secretos que nadie más conocía. No sabía cómo habían acabado sus labios tan cerca que el más leve movimiento los hubiera unido, ni tampoco cómo se había roto aquella cercanía.
Pero lo que desde luego ignoraba era por qué se había sentido ella en aquel momento como si le hubieran arrancado un brazo. ¿Realmente le importaba tanto que Neville no hubiera querido besarla? Porque... ¿había estado a punto de besarle, no? Y él se había apartado... ¿Se había engañado al pensar que aquel beso debía ser la culminación de una noche casi perfecta?
Estaba confusa porque no sabía si realmente iba a besarle porque parecía inevitable, o porque ella deseaba besarle. No estaba segura de seguir viéndolo solo como a un amigo, pero tampoco de verlo de otra forma.
Aún así, él no había querido besarla. Era imposible que no se hubiera dado cuenta de sus intenciones, y se había apartado deliberadamente. Sintió una profunda desazón al pensar eso. No se consideraba creída ni arrogante, nunca se había visto así. Pero nunca la habían rechazado. ¿Era eso lo que le pasaba¿Le dolía que la rechazaran por primera vez en su vida?
Intentó conformarse con eso, pero algo en el fondo de su corazón le decía que esa era una simple excusa para no enfrentarse a la explicación más lógica. La que parpadeaba en su cerebro como un cartel de neón en una discoteca.
Que estaba enamorada de Neville y que él la había rechazado.
o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Neville desvió sus pasos del sendero principal para dirigirse al invernadero especial de recuperación. Iba tan distraído que se sorprendió cuando levantó la vista y se encontró con la pared de cristal. El corazón le empezó a latir violentamente al recordar que unas horas antes había estado allí con Ginny. Con su mejor amiga por la que sentía algo mucho más profundo.
Empujó suavemente la puerta de entrada y se dejó envolver por el ambiente impregnado de aromas florales. Ya se había acostumbrado a aquel aroma embriagador pero aquel día adquiría un significado especial. Al ver que no había nadie más allí, se dejó caer encima de un montón de cojines y aspiró profundamente.
La noche anterior había sido maravillosa, y al mismo tiempo dolorosa. Porque era peor tenerla tan cerca sabiendo que nunca podría ser suya... Y estaba seguro de que nunca lo sería. Ya había pasado casi un mes desde que se le declarara y no había recibido ninguna señal por parte de ella que indicara que podía sentir lo mismo.
O quizá... no, seguro que se lo había imaginado. Había creído ver en un momento dado que ella acercaba su cara a la de él. Estaba tan cerca que podía contar las pecas de su nariz. Y él se había asustado y la había apartado. ¿Por qué? Si en aquel momento se hubiera acercado a la chica, podría haberla besado. Quizá ella le hubiera dejado... se sentía vulnerable.
Pero no era eso lo que quería él. No quería aprovecharse de un momento de debilidad. La hubiese tenido esa noche, si, y hubiera sido sin duda la más maravillosa de su vida. Pero... ¿qué hubiera pasado después? Al día siguiente harían por olvidarlo y su relación ya no volvería a ser la misma. Ginny se arrepentiría de haber sucumbido y lo culparía a él.
Pero la hubiera tenido esa noche. No podía dejar de pensarlo. ¿Por qué había sido tan racional¿Por qué no había hecho caso a las voces que gritaban en su cabeza, una y otra vez, que la agarrara y la besara como si le fuera la vida en ello?
La puerta se abrió con un chasquido y entró la profesora Sprout, que se quedó mirándolo extrañada.
-Ya hablé con el profesor Lupin- le dijo, obviando el hecho de que él estuviera tirado en el suelo con la mente en otro sitio - dijo que no había problema en que te tomaras estas horas libres para ayudarme siempre que te pusieras al día con tus deberes.
El chico asintió poco convencido.
- ¿Estás bien Neville? Te veo distraído. ¿Alguna complicación con el trabajo o algo?.
El moreno suspiró.
- ¿Complicaciones yo? Nunca.
o00o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
- ¿Harry¡Haaaarry¿Dónde estás?
Ron recorría el pasillo de las mazmorras buscando el rastro del moreno, a quien había perdido de vista hacía un rato. Quería tener una charla en serio con él. De hermano mayor a pretendiente pervertido.
- ¡Vamos Harry¡No seas crío! Sal y hablemos de hombre a hombre.
A su lado, se abrió una puerta y alguien tiró de él hacia el interior de una estancia en penumbra. El pelirrojo escrutó en la oscuridad con dificultad.
- ¿Harry¿Eres tú?
- Ssschhh... podrían oirnos y eso supondría un castigo monumental.
- ¿Herm¿Qué.. que hacemos aq..?
No pudo continuar porque los labios de la chica estaban presionando los suyos.
Cuando se separaron Ron tenía aspecto de haber olvidado cómo había llegado hasta allí.
- ¿Y bien, que hacías?
- ¿Hummmm?
- Llevas un rato dando voces.
- Hummmm... oh¡sí! Se me olvidaba, tengo que buscar a Harry.
- ¿Y para qué necesitas a Harry?- le dijo la chica con voz melosa mientras se ponía de puntillas para besuquearle el cuello.
- Mmmmm... si no dejas de hacer eso no voy a ...mmm...no, tengo que ir porque me tiene que ...mmm...explicar... que... Ginny...mmmm eso me gusta... pero Harry...oh.
Los labios de Hermione volvieron a cubrir los suyos y Ron olvidó quién era Harry.
o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Harry asomó la cabeza por detrás del muro donde acababa el pasillo principal y comenzaba el pasadizo que conducía a la mazmorra. Hacía un rato que había despistado a Ron, pero ahora tocaba clase de pociones y era inevitable que se encontrara con él. Pero su amigo no se atrevería a decirle nada si Snape, o algún Slytherin, estaban delante. Por eso tenía que llegar al aula antes que él.
Fue caminando despacio, procurando no hacer ruido: no le extrañaría que el pelirrojo estuviese escondido detrás de una estatua o en algún recoveco. A lo lejos vio un grupo de alumnos de Slytherin que cruzaban el pasillo hacia el aula de pociones: ya debía ser casi la hora.
- ¡Tú!- alguien le agarró por el hombro- sucio pervierteniñas.
Al chico se le paró el corazón por unos instantes, hasta que oyó risas. Al girarse se encontró con Dean y Seamus.
- ¿Cómo te atreves a tocar a mi hermanita¿No ves que todavía lleva pañales?- dijo Dean gesticulando para imitar a Ron.
Harry no pudo evitar reirse también. Realmente la actitud sobreprotectora de Ron era un poco ridícula. Tendría que acostumbrarse a convivir con la idea de que su "hermanita" era una chica muy guapa y con muchos admiradores.
De repente se abrió una puerta por delante de ellos y salió Hermione al pasillo, riéndose mientras alguien la agarraba por el brazo.
- ¡Para ya! Es la hora de ir a clase- dijo la chica sin parar de reir coquetamente- Snape nos matará.
- Oh, eso sería terrible- dijo una voz familiar desde el interior del aula sin parar de tirar de la chica hacia dentro.
- Alguien podría vern...- Hermione vio de repente a Harry, Dean y Seamus, que la miraban con los ojos como platos a pocos metros de ella.
En ese momento salió Ron atropelladamente dispuesto a abalanzarse sobre la chica, pero se quedó parado al ver su gesto.
Hermione puso cara de enfado y se giró hacia Ron con el dedo en alto, en actitud amenazante.
- ¡Y que sea la última vez que me haces perder el tiempo sólo para matar a una estúpida araña!- dijo la chica con tono desafiante y en voz suficientemente alta para que lo oyeran todos los que contemplaban la escena.
Y girando bruscamente, se encaminó hacia el aula de pociones.
Ron se quedó un rato mirándola mientras se alejaba, temeroso de dar la cara ante sus amigos. Finalmente tuvo que dirigirse hacia ellos, que todavía no habían reaccionado.
- Bueno... ya sabéis el asco que me dan esos bichos- dijo levantando los brazos a modo de excusa- y justo pasaba Hermione por aquí y...
- Justo Hermione- repitió Dean alzando una ceja - y justo en una de las mazmorras que están a oscuras. ¿Querrías explicarnos cómo viste la araña¿Con unas gafas de visión nocturna?.
Ron empezó a sudar profusamente mientras Dean le escrutaba con la mirada. Seamus observaba la escena curioso y Harry se mantenía en un discreto segundo plano.
- Yoyo... yoyoyo...nosotros...
- Ronnie- dijo Dean acercándose a él con gesto triunfal y acorralándolo contra la pared- no nacimos ayer. Sabemos perfectamente qué hacías ahí dentro.
Ron tragó saliva con dificultad.
- ¿Lo... sabéis?
- ¿Lo sabemos?- preguntó Seamus por lo bajo a Dean.
- Lo sabemos- confirmó el chico.
- Lo sabemos, claro que lo sabemos- repitió Seamus.
- Bu-bueno veréis yo... nosotros... yo no os dije nada porque esperaba el momento adecuado y..- el pelirrojo estaba pasándolo realmente mal.
Dean le interrumpió.
- Ronnie... es normal que hagas algo así. Era totalmente previsible.
- ¿Ah si?
- Claro. Era normal que con la jugosa información que os di esta mañana estuvieras deseando saber quién era el chico misterioso que pasó la noche con Hermione.
Ron estaba aún más descolocado.
- ¿Y por eso...?- indagó.
- ... y por eso la has recluido en esta mazmorra. Para interrogarla e intentar averiguar quien era el afortunado- acabó Dean con gesto triunfal.
- ¿Eso hice¡Oh¡Eso hice¡Exactamente eso!- el pelirrojo suspiró aliviado- Eres un as, Dean. No se te escapa una.
- Lo sé- exclamó el chico orgulloso mientras se daba golpecitos en el pecho - aunque he de decir que era bastante evidente. Hasta Seamus lo habría sospechado.
- No, la verdad es que no- contestó el aludido riendo avergonzado- yo habría dicho que quizá están saliendo en secreto y que se habían escondido ahí para darse el lote sin que los viéramos. Pero nunca se me dio bien jugar a los detectives jajaja.
- Es evidente que no- contestó Dean carcajeándose - ¡saliendo en secreto! Qué tontería.
- Sí, que tontería jejejeje- coreó Ron mientras se secaba las gotas de sudor que chorreaban por su nuca.
- Bueno, deberíamos irnos ya- dijo Seamus apresurando el paso hacia el aula mientras Dean le seguía.
Harry se dispuso a aprovechar para seguirlos también pero Ron le agarró por el brazo.
- Tú y yo tenemos aún una charla pendiente, Potter.
- ¿Ahora?
- Ahora
- Mira Ron, si realmente estuviera saliendo con Ginny, no tendría ningún problema en contártelo. Pero es que no es así, de verdad.
Ron bajó la mirada.
- ¿Lo dices en serio?
- ¡Claro!- dijo Harry poniéndole la mano en el hombro.
Ninguno había visto que no estaban solos en el pasillo.
- ¡Vaya¡Una reconciliación! Adoro las historias de amor con final feliz- Malfoy sonreía mientras Parkinson, Crabbe, Goyle y Zabini le coreaban con sus risas.
Harry decidió que era mejor ignorarlos.
- Ronnie- prosiguió en voz baja- eres mi mejor amigo y no te ocultaría nada. El día que tenga novia tu serás el primero en saberlo.
- ¡Qué escena tan enternecedora!- seguía diciendo el Slytherin, aunque no oía nada de lo que decían.
Justo en ese momento Sarah y Mary aparecieron por el pasillo. La morena tardó sólo unos segundos en darse cuenta de lo que pasaba.
- Oh, Harry, cariño, estás aquí - dijo Sarah acercándosele y colgándose de su cuello- llevo un buen rato buscándote.
- Sarah, no es un buen moment...
No pudo seguir porque la morena le besó nuevamente delante de todos. De repente el pasillo se quedó en silencio. Harry no reaccionaba después de lo que acababa de pasar y Mary, Draco y Pansy Parkinson intentaban asimilar lo que estaban viendo, mientras los otros Slytherin intercambiaban miradas de asentimiento.
Fue la voz de Ron la que rompió el silencio.
- ¡ASÍ QUE TU MEJOR AMIGO¡ASÍ QUE NO HAY SECRETOS PARA MI!
- Ron... yo...
- ¡Ajá¡Ahora lo entiendo¡Estás usándola para encubrir tu relación con Ginny!
Todas las miradas se giraron interrogantes hacia el moreno, que estaba completamente sonrojado.
- ¿QUÉ INSINÚAS? - preguntó Sarah fingiendo montar en cólera- ¡Harry y yo nos queremos!. ¿Qué tiene que ver Ginny con todo esto?.
Sarah y Ron se enzarzaron en una discusión en la que ella defendía los sentimientos de Harry hacia ella mientras Ron, olvidándose de sus prejuicios de unos minutos antes, los reclamaba para su hermana. Mientras tanto, la cara de los demás era un poema.
- ¿Pero no era lesbiana?- preguntó Pansy inclinándose hacia sus compañeros.
Blaise Zabini se encogió de hombros.
- Lo es.- explicó Goyle con aires de entendido- Está discutiendo con Weasley por el amor de Ginny.
- ¿Pero esa no es la hermana de Weasley?
- Cosas más raras se han visto.
- Yo creo que discuten porque a los dos les gusta Harry- argumentó Crabbe.
- ¿Y entonces esa tal Ginny?
- Creo que Summers la usa de tapadera para ocultar su heterosexualidad.
- Sois una panda de imbéciles- susurró Draco sin mirarlos- deberíais escucharos.
La voz sibilante de Snape se oyó por encima de los gritos de todos ellos.
- Es una bonita historia. ¿Por qué no escriben un guión para una telenovela? Pero les ruego que no sea durante el horario de MI lección. Veinte puntos menos para Gryffindor.
- ¿Qué¿Por qué? Los de Slytherin también están fuera de...
- Es evidente que el señor Malfoy y sus compañeros intentan imponer orden- dijo dando media vuelta y alejándose por el pasillo.
Draco les miró profundamente pero ningún resto de sonrisa apareció en sus labios. Lanzó una última mirada a Mary y, encogiéndose de hombros, se dirigió al aula.
o00o0o0o0o00o0o0o0o00o000
- Y deben dejarlo cocer 19 minutos exactamente. Este paso es muy importante para que el ojo de astracán haga su efecto...
Ron luchaba contra el sopor mientras Snape escribía las instrucciones de la poción en la pizarra. Apenas había dormido por la noche y habían sido dos días llenos de emociones. Era ahora cuando empezaba a notar el cansancio. Aunque desde luego no se quejaba de no haber dormido.
Miró disimuladamente de reojo hacia su compañera de pupitre y no pudo evitar sonreir como un bobo. Hermione estaba concentrada, como siempre, en las explicaciones del profesor y se afanaba en copiar cada punto y cada coma en su pergamino. Nada en su gesto delataba que aquel día fuera especial, o diferente a los anteriores. Pero él sabía que lo era.
Ella no pareció darse cuenta de que la observaba.
-... ese será el momento exacto en que deben añadir el extracto de sándalo y...
El profesor seguía de espaldas y Ron se incorporó un poco en el asiento. Cogió su pluma y se dispuso a copiar algo: era el año de los ÉXTASIS y debía concentrarse para mejorar sus notas. De repente notó una mano en su rodilla y dio un pequeño respingo. Miró hacia Hermione, que seguía copiando lo que decía Snape con gesto imperturbable.
Aunque la comisura de sus labios estaba levemente curvada en un amago de sonrisa burlona.
Ron le echó una mirada de "no juegues con fuego" pero no le sirvió de nada porque los ojos de ambos no se encontraron.
Tendría que seguir copiando con la mano de ella en la rodilla. Bueno, podría acostumbrarse.
Sin embargo, Hermione no se conformó y empezó a subir la mano por el muslo. Esta vez el respingo de Ron se oyó en el silencio del aula.
- Oh bien, un voluntario- Snape sonrió arrogantemente - señor Weasley¿puede decirnos qué propiedades tiene esta hierba?.
- Disculpe profesor... ¿a qué ...hummm- la mano de la chica seguía ascendiendo- hierba se ... aaahhh... refiere exactamente?
El rostro de Ron se había vuelto del color de su pelo y esto empeoró cuando empezaron a oirse risitas entre los alumnos de Slytherin.
- ¿Entonces... no estaba atendiendo a la explicación?
- No, quiero decir sí pero esa última parte no la ooooiiiiiiii- Hermione reía por lo bajo al comprobar el efecto que sus caricias tenían sobre el chico.
- Señorita Granger, estoy seguro de que está deseando alardear de sus conocimientos. ¿Querría decirle a su ... compañero..- el profesor hizo tanto hincapié en esa última palabra que Ron dudó de si había visto algo - de qué estábamos hablando?.
- Si, profesor. La belladona es una planta venenosa de flores violetas y...
- Sé lo que es la belladona- interrumpió el pelirrojo mosqueado- ya le dije que era sólo que no había oido el nombre de la planta.
- Bien, entonces podrá explicarnos qué se extrae de ella y para qué sirve.
Snape le miró expectante con una ceja alzada y Hermione también se volvió hacia él, curiosa. Ron se incorporó en su asiento, perdiendo el contacto con la mano de la chica y cogió aire. Sabía lo que era. Hermione se lo había explicado en cierta ocasión y, como casi todo lo que ella le decía, lo había memorizado sin ningún esfuerzo.
- De la belladona se extrae una sustancia, la...ooh..
Ahí estaba su mano otra vez. Y muy, muy arriba. Si la desplazaba unos centímetros llegaría a zona peligrosa. Y lo peor era que ella no había movido ni un músculo de la cara.
Snape seguía esperando, deseando que fallara para restar puntos a la casa y dejarlo en ridículo. Parecía divertirle mucho la situación.
-... se extrae la atropina, que se utiliza para elaborar pociones...medicinales..- la mano se desplazó un poco y a Ron se le quedó la mente en blanco.
-De acuerdo, cinco puntos menos para Gryffindor por no estar antendiendo en clase. Ahora, pónganse a hacer la ...
Ron se incorporó de un salto antes de que el profesor pudiera terminar la frase. Si seguía un segundo más sentado podía perder el control por completo.
- ... la tarea. ¿Se puede saber qué le pasa ahora, señor Weasley?
- Na-nada. Quería llegar al armario de los materiales antes que los demás. Estoy deseando ponerme ya a hacer la poción...-dirigió una mirada disimulada a la pizarra-... de curación de enfermedades cutáneas.
Snape volvió a alzar las cejas pero no dijo nada. Se sentó en su mesa en silencio sin quitarle la mirada de encima en un buen rato. Cuando volvió a su sitio Hermione tenía una imperceptible expresión de triunfo.
- No deberías haber hecho eso.
- ¿Ah no? - preguntó ella desafiante.
- No. Ahora tendré que vengarme- dijo mirándola fijamente.
La chica se encogió de hombros.
- Me parece justo.
o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Harry volcó el contenido del frasco en el caldero mientras Neville removía el líquido en sentido antihorario, como indicaban las instrucciones. Tenía que vigilar a su compañero continuamente porque, aunque había mejorado mucho en el último año, Pociones seguía siendo una asignatura que se le resistía. Lástima que para estudiar Herbología necesitara aprobar el ÉXTASIS de Pociones. Además, había muchas probabilidades de que tuviera que probar él la poción al terminar la clase.
Miró hacia la mesa de delante: Hermione estaba riñendo a Ron por algo, como siempre, mientras él se frotaba la nuca en un gesto de arrepentimiento típico suyo. En cualquier caso, parecía que las encendidas peleas de las últimas semanas habían amainado. Era buena señal.
- Harry... el sándalo...
Dio un respingo al oir la voz de Neville y tomó el ingrediente correspondiente, pesando la cantidad necesaria. Oyó a Hermione reirse tímidamente y volvió a levantar la vista hacia el pupitre de delante. Ron le decía algo al oído mientras le ponía una mano en el brazo. Ella volvió a reirse, un poco más alto esta vez.
- Señorita Granger¿qué tiene de gracioso ver cómo hierve su poción?
- Na-nada señor - se disculpó ella - es el vapor, que me hace cosquillas en la nariz.
Snape añadió algo que Harry no oyó por encima de las risas de los Slytherin, pero notó que su amiga se sonrojaba. Probablemente hubiera restado otros cinco puntos a la casa: no importaba, Hermione los recuperaría antes de que acabase el día.
Cogió las colas de escreguto y separó tres, metiéndolas en el mortero. Aquella clase le aburría mortalmente: no tenía nada que ver con la de DCAO. Esa si que era una clase de verdad, sobre todo desde que había vuelto Lupin. Allí aprendían cosas realmente útiles.¿Para qué quería saber hacer una poción para las erupciones cutáneas? Cuando tuviera una, iría al medimago, no se haría él su propia pomada.
Se sobresaltó al oir a alguien dar voces:
- ¿QUÉ HACES¡AHORA HABÍA QUE ECHAR LAS ESCAMAS DE DRAGÓN¡LLEVAS TRES DÍAS AGILIPOLLADA!
Snape dio un respingo.
- Señorita Summers. ¿Algún problema?
Sarah se sonrojó al ver que toda la clase la miraba. Tenía a Mary sujeta por el cuello de la túnica y la estaba vapuleando.
- No, no, señor. Es que me lo estoy tomando demasiado en serio.
- Eso está bien, pero no implica que deba asesinar a su compañera ni interrumpir a todos sus compañeros.
Sarah se limitó a asentir, dejando caer a Mary sobre la silla y se afanó en arreglar la poción. Parecía azorada. En un momento dado, sus ojos se cruzaron con los de Harry y ambos desviaron la mirada.
- Harry... perdona pero... ¿acabaste de machacar eso?.
El chico se sobresaltó. Se había quedado traspuesto mirando la escena. Se le había olvidado completamente lo que tenía entre manos. Empezó a machacar enérgicamente con el mortero y lo vació en el caldero mientras Neville lo miraba preocupado.
- ¿Qué te pasa, Harry? Llevas todo el día en las nubes.
El moreno le devolvió la mirada ruborizado.
- Na-nada Nev - sonrió- es la falta de sueño. Estoy bien.
- Dije que estás en las nubes, no que parezca que estás mal. Más bien todo lo contrario- dijo Neville sonriendo- además... creo que tienes algo que contarme.
- ¿Qué...¡Oh, eso!
- Sí, eso.
Harry bajó la voz.
- Es una broma que le estamos gastando a Malfoy y compañía. Para que me dejen en paz. Sar.. Summers se hace pasar por mi novia a cambio de entrenamientos particulares de Quidditch.
Neville alzó una ceja divertido.
- ¿Cómo de particulares?
- ¡Oh, no tan particulares! Sólo... individuales... a medias pòrque también estarán los demás por ahí y... no a solas jejeje.
El chico asintió poco convencido.
- Entiendo. Y supongo que lo de no quitarle el ojo de encima en todo el día es parte de la actuación.
- ¿Qué? Yo no la miré.
Neville le miró elocuentemente.
- Bueno, quizá un poco... bueno, no sé. No suelo darme cuenta de hacia donde miro. Es totalmente involuntario.
Su interlocutor alzó una mano en gesto de rendición.
- ¡Yo no dije nada!
Cuando comenzó a hervir la poción, Harry se sentó y miró el reloj para calcular el tiempo. Puso la cabeza entre las manos mientras su compañero repasaba unos apuntes de Herbología. Neville tenía razón, quizá había dedicado demasiado tiempo a darle vueltas a aquel asunto. ¿Por qué le preocupaba tanto¿Por qué no dejaba de pensar en ello¿Por qué se ruborizaba sólo de recordar los acontecimientos de la noche anterior? Era sólo teatro.
Sin darse cuenta su mirada se dirigió a la mesa donde Sarah y Mary se afanaban en conseguir que el aspecto de su poción fuera lo más parecido posible a la realidad. El color fucsia que tenía no era un buen indicador.
Sarah parecía enfadada y seguía riñendo a su compañera, aunque ésta vez más discretamente. Hacía un par de años que las conocía y era habitual ver a la morena enfadada, o gritando, sobre todo aleccionando a Mary que era como su hermana pequeña.
De repente la rubia empezó a reirse ante el gesto de su amiga y Sarah no pudo mantener el tipo. Se sentó rendida y sonrió, ampliando su sonrisa hasta que se convirtió en una risa abierta y franca. Harry pensó que estaba muy guapa cuando reía. Nunca la había visto así. O al menos, nunca se había fijado.
- Harry... ¿te estás riendo solo?
Harry se encogió de hombros sin desviar la mirada de las chicas.
Neville se inclinó sobre su caldero sin poder evitar sonreir él también.
o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Durante la cena, todos estuvieron más silenciosos de lo habitual, menos Dean Thomas que relataba alegremente historias de otros alumnos y profesores del colegio. Algunos se reían, pero la mayoría estaban perdidos en sus propios pensamientos. Ron se había sentado varios asientos separado de Hermione para evitar incidentes como el de la clase de Pociones pero no pudo evitar intercambiar con ella miradas de complicidad durante toda la cena. Aún no había decidido cómo se vengaría: quizá se le ocurriera alguna idea cuando se encontraran de madrugada, como las noches anteriores, en la Sala de los Menesteres. La castaña pareció adivinar sus pensamientos y, aprovechando que todos estaban distraidos, le sacó la lengua casi imperceptiblemente. Ron se sonrojó.
Miró a Harry. Había notado a su amigo un poco raro los últimos días, a pesar de que apenas le había hecho caso. Le había dicho que no estaba con Ginny y le había explicado el pacto con Sarah, aunque nadie más debía saber en qué consistía. Bueno, sus compañeras lo sabían y Neville también. Pero Dean, Seamus y los demás creían que tenían una relación de verdad y continuamente bromeaban al respecto. No era dificil ver a Harry ruborizado, pero nunca pensó que fuera a verla a ella así. Eso sí, se ponía roja pero quienquiera que se metiera con ella lo acababa pagando.
Su amigo estaba revolviendo las judías, mirándolas como si fueran la cosa más interesante del mundo. En ese momento Sarah, que estaba enfrente de él, le pidió por lo bajo que le pasara la sal. Harry se ruborizó y sin levantar la vista del plato cogió el salero y se lo alcanzó con tanto ímpetu que estuvo a punto de darle un puñetazo en la nariz.
Ron no pudo evitar reirse por lo bajo.
- ¿Qué es tan gracioso?- le preguntó Ginny, que estaba a su lado.
- Harry- se limitó a contestar.
Su hermana asintió y volvió a concentrarse en su comida. También ella llevaba unos días rara. Supuso que tenía que ver con su cita furtiva en los invernaderos. Decidió que ya indagaría en otro momento.
- Un momento de atención, por favor- Dumbledore se había puesto en pie y golpeaba su copa - tengo algo que deciros.
Casi todos en el comedor levantaron la vista hacia el director del colegio.
- Como sabéis este año, como novedad, vamos a impartir en el colegio clases voluntarias de idiomas. Una buena educación pasa por controlar al menos dos lenguas. Como es imposible impartir todos los idiomas que existen, recordaréis que os pasamos unas encuestas para saber qué idioma querías aprender cada uno. Pues bien, hemos decidido impartir los tres más votados: francés, español y japonés. Ahora está en vuestras manos escoger el que preferís y apuntaros a las clases, que tendrán lugar los sábados por la mañana, a partir del próximo - un murmullo de desaprobación recorrió la sala.- Ahora daremos la bienvenida a los jóvenes que han aceptado impartir dichas clases en nuestro colegio.
Las puertas del comedor se abrieron de par en par y entraron dos chicos y una chica. El primero era un joven bastante alto, de rasgos orientales, que sonreía sin cesar a todo el mundo. El segundo chico era más alto que el primero, moreno y de ojos oscuros, con un bonito bronceado. La chica era rubia y alta, y enseguida atrajo todas las miradas. Aunque hacía unos años que no la veía, Ron no tuvo duda de quién era.
- Saludad a vuestros nuevos profesores: Satoshi Nagoya, Daniel Moreno y Fleur Delacour.
Los tres se dirigieron en fila hacia la mesa de los profesores. Al pasar cerca de él, Fleur desvió la mirada hacia él y se quedó mirándolo fijamente, como si le sonara de algo y no se diera cuenta de qué. Finalmente le sonrió.
Ron se quedó embobado mirándola y le sonrió a su vez. Sus rasgos eran más maduros, pero por lo demás seguía tan hermosa como siempre. Le empezó a palpitar el corazón a un ritmo frenético.
Un poco más allá, Hermione se levantó con tanta brusquedad que tiró la silla.
- Voy a hacer los deberes- dijo con tono glacial.
Ron la observó marcharse, preguntándose el porqué de aquel comportamiento y con parte del pensamiento puesto todavía en la nueva incorporación del profesorado de Hogwarts.
- ¿A qué vino eso?- preguntó Sarah sorprendida.
Varios de sus compañeros se encogieron de hombros y Ron bajó la vista al plato pensando que quizá su actitud había tenido algo que ver.
Mary, que no había abierto la boca en toda la cena, negó con la cabeza.
- ¿Nadie se ha fijado? - preguntó sin variar un ápice su gesto - estaba llorando.
o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o CONTINUARÁ o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Bueno, como podéis ver es un capítulo sencillito a la par que prometedor. Espero que os haya gustado y que me mandéis reviews con vuestra opinión. También podéis dejarme el título de vuestros fics, me encantaría leerlos y mis ratos libres y dejaros un rr.
Por lo demás, me han dicho que ahora está prohibido contestar reviews y que la págnia multa a quien lo hace. Me suena un poco a leyenda urbana, pero mientras no esté segura prefiero no arriesgarme. Me tengo que conformar con agradecer vuestro apoyo y fidelidad. Muchas gracias a todos los que seguís mi historia en el anonimato y gracias a:
- Lucy Malfoy
- DrEaM-KaT
- Kixa
- Japi
- Jilly
- LuuLuu
- Mely Weasley
- Rosely
- Lil Granger
- Sarah-keyko
- AnnMalfoy12
-Annie
- Lucy-masl
- AuraDrko
- Korishiteru
- Marilyn
- ArwenWood
- Nakumi Black
Muchas gracias y hasta pronto:):):)
