Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Horikoshi-sensei, a excepción de los Oc's, que son míos. Yo sólo uso a sus bebés para emparejarlos y hacer historias cursis.
Nota: Notas al final x2 xdxd
Alas de Hielo
XIII
Fuyumi de verdad debía de tener otro poder además del hielo, porque...
—Pica esto, por favor. —Pide en tanto le pasa una cebolla y ella se dirige a cuidar que los demás vegetales en la sartén no se quemen.
Porque, ¿como explica el hecho de que le obedece tan fácilmente en todas las órdenes que le diera?
—Eres malvada. —Declara, sonriendo nervioso.
La albina le dedica una mueca dulce de falsa inocencia, y no tiene más palabras que soltar luego del ataque crítico que sufre por culpa de su belleza helada. Y obedientemente corta con rapidez en vegetal para no sufrir de un ataque de llanto por culpa de éste, y para pasárselo a ella.
—Tienes algún poder para controlar a las personas, ¿no es así? —inquiere en broma, entrecerrando los ojos en dirección a Fuyumi. Ésta deja de revolver la salsa y le mira con seriedad.
—¿Cómo lo descubriste?
Hawks se atraganta con su saliva, y la fémina se ríe.
—Es broma, es broma —aclara, parando de carcajearse de la desgracia del rubio. Éste suspira aliviado—. Pero en serio te lo creíste.
—Con lo fácil que me dominas, pues sí.
—Eso sonó a sadomasoquismo.
—Sí, y no me retracto.
Fuyumi se vuelve a reír. Él le sigue mientras juega ágilmente con el cuchillo que hace un momento estaba usando para picar verduras.
—¿Es la primera vez que cocinas con alguien más? —aventura suavemente ella, mirándole jugar con el peligroso artilugio filoso.
—Mm... ¿Qué me dices tú? —Pregunta, desviando la interrogación y observándole con desdén—. ¿Alguna vez Shōto o Endeavor cocinaron contigo? ¿Ahorraban en gas usando sus Quirks?
La joven no puede evitar reír al imaginarse a su padre y su hermano friendo huevos y tocino con su fuego. Eso la hace feliz hasta que se da cuenta de un recuerdo algo frío que domina su cabeza.
—No —contesta, calmada. Él siente que su tono es melancólico y triste a pesar de traer encima una sonrisa—. En realidad solo cocinábamos mamá y yo. Y cuando ella se fue... sólo quedé yo.
—Ah, ya veo... —murmura algo incómodo por la situación, y se le ocurre una idea enseguida—. Y, ¿qué hay de ella ahora? ¿Dónde está?
—Bueno... Papá la llevó a un hospital psiquiátrico luego de que derramó agua hirviendo en la cara de Shōto —explica y apunta con un dedo su ojo izquierdo en referencia su hermanito. Hawks asiente en silencio, comprendiendo—, y sigue allí. Creo que ya han pasado diez años de eso.
—O sea que tú-
—Sí —interrumpe, con una sonrisa lastimera—. Llevo diez años cocinando sola.
Se forma un gran silencio, hasta que el héroe de la nada deja clavado con fuerza el cuchillo en una tabla y espanta a Fuyumi con ello. En cambio él solamente sonríe de oreja a oreja.
—¡Pues me alegro de ser la primera persona en todo este tiempo en ayudarte a cocinar! ¡O ser tu esclavo en la cocina!
Fuyumi no sabe si reír o ignorar todo y continuar revolviendo la comida. Al final decide hacer lo último sin dejar de sonreír.
—Eso sonó más horrible que lo del sadomasoquismo.
—Lo sé, y tampoco me retracto.
Y ambos ríen animados ante la broma tan ridícula.
—Bien... —suspira Hawks, dirigiéndose al refrigerador a observar todo su interior, y una gran sonrisa se dibuja en su cara en tanto vuelve su vista a la muchacha—. Oye, ¿alguna vez has hecho un pastel?
La albina apaga la estufa al ver que la comida ya ha terminado de cocinarse, y lo ve a él, con clara confusión en la cara.
—¿Un pastel? —Repite, aturdida. El pollo asiente—. Pues... sí, lo he hecho, pero-
—¡Entonces hagamos uno! —Sugiere de lo más feliz, sacando lo necesario del electrodoméstico para ponerlo sobre la mesa. Fuyumi sólo observa sin saber qué decir o qué cara poner—. ¡Será divertido! Además, compensaría el que pereció en tu departamento.
Ante esa mención la chica vuelve a mirarle, seriamente aunque con sorpresa.
—¿Aún recuerdas eso?
—Nunca olvidaría ese pastel —declara, exagerando su pérdida y poniendo una mano en el pecho mientras cierra los ojos—. Fue un gran compañero.
Fuyu quiere rodar los ojos ante ese acto tan melodramático y exagerado.
—Entonces... está bien —acepta, no muy convencida de la situación, pero definitivamente no quiere negarse a comer pastel. Y sonríe animada hacia el héroe—. Hagamos ese pastel.
—¡Manos a la obra!
Y luego de una disputa pequeña sobre las cantidades de azúcar que debía usarse —donde él decía que mientras más mejor—, junto con algo así como una guerra de harina donde terminaron llenos de manchas blancas en todas partes, además de sonrisas que hicieron que les doliera el rostro durante un rato y risas que los ahogaron, finalmente la masa en una fuente con forma hizo que todos sus esfuerzos y demás mezclas desechadas en el tacho de basura por culpa de plumas que tenían valiesen totalmente la pena.
—Esto fue refrescante. —Comenta Hawks se ver dentro del horno su creación.
Fuyumi asiente con una gran sonrisa de satisfacción y orgullo. En tanto, a él vuelve a prendérsele el foco para volver a decir algo que definitivamente arruinará el buen momento.
—¿Podríamos considerar a este pastel como nuestro hijo? Digo, lo hicimos juntos, ¿no?
La fémina queda estática en su lugar, con un enorme sonrojo en la cara completa.
—Pero eso sería macabro —reitera Hawks, pensativo—, porque si lo consideramos así y lo comemos luego, eso definitivamente no estaría bien. Estaríamos comiendo a nuestro hijo.
Ahora Fuyumi está pálida.
—M-mejor comamos la cena mientras se hornea eso. —Sugiere la albina, antes de que él vuelva a decir cualquier otra cosa estúpida con respecto al dulce. O que decida traumarla con alguna idea rara que su mente imaginativa hará que vea con lujo de detalle.
. . .
—¿Cerveza? —sugiere Hawks en tanto le extiende una botella a la albina.
Ella mira el objeto durante un rato, y luego lo agarra, algo temblorosa. Su rostro muestra indecisión total y eso le llama la atención al muchacho.
—¿No tomas cerveza? —interroga con tintes de burla.
—No exactamente, sólo la he probado un par de veces, y fue en la universidad —sincera apenada—. Y no tengo muy buenos recuerdos de ese tiempo.
—¿Eres intolerante al alcohol?
—No, es más bien... algo diferente, pero... —titubea, y se muerde la lengua antes de seguir hablando. Al final sólo suspira y abre la botella—. Una no me hará daño.
—Esa es la actitud.
Lo que sucede después es cosa de que Fuyumi se ha terminado su bebida cuando Hawks apenas iba por el quinto trago. Y pedía una más luego de la última, una tras otra, tomándolas de golpe como si fueran simples tragos agua. Y a la séptima botella el héroe ya se había dado cuenta de por qué ella no se llevaba bien con el alcohol.
—Creo que ya es bueno por hoy. —Comenta nerviosamente a la par que aleja con lentitud la cerveza de Fuyumi.
Ella parpadea un par de veces, volviendo a la realidad luego de un momento mirando un punto inexistente en la mesa, ahora viendo hacia él. Sus ojos turquesa le observan más cansados que nunca y sus mejillas estaban teñidas de tenue rosa, que, a opinión de él, le quedaban de lo más lindo.
—¿Tú crees? —interroga con tono apagado. No es sarcasmo, de verdad había preguntado eso.
—Sí —contesta, tratando de ser persuasivo y que ella deje de mirar hacia la botella llena de alcohol—. Estás ebria, Fuyumi-san.
—No lo estoy —declara con tono de niña pequeña, y hace un ligero puchero. Luego pone los codos sobre la mesa y apoya las mejillas en sus manos, logrando hacer una cara divertida—. Además es tu culpa.
—¿Mi culpa? —repite, divertido e incrédulo. La fémina le mira con seriedad.
—Sí, tu culpa —reitera, molesta—. ¿Por qué tienes tanto alcohol en tu casa?
—Bueno... —se siente acorralado con esa interrogación, y su cabeza no busca forma de evitarla, así que sólo le queda intentar responder de la forma más natural en él—. Uno nunca sabe cuándo le entrarán ganas de beber. —Suelta como excusa, y sonríe con inocencia.
Fuyumi tiene una idea de la razón, aunque no es del todo alegre. Cansada, se recuesta sobre la superficie del mueble, usando sus brazos como almohada y sin dejar de ver hacia él.
—¿Será para ahogar malos recuerdos? —aventura con suavidad, refiriéndose específicamente a su trabajo de héroe. Porque ella no es ignorante en esa parte (y, como dijo, tampoco está tan ebria como para olvidarlo), sabe lo mucho que han de sufrir y culparse los profesionales de esa área en todas esas veces que no logren salvar a todas las personas.
En cambio, Hawks no contesta, y sólo bebe un sorbo, para después sonreír de lado cortando con el ambiente deprimente.
—O para aturdir a un acompañante.
Cri.
Cri.
Cri.
—Siento que me preocupo por nada... —piensa en voz alta con monotonía, y él se carcajea de su expresión helada—. Y tú eres un idiota. Creí que eras diferente. —Suelta de lo más sincera.
Hawks se atraganta con su bebida, comenzando a toser.
—Sólo era una broma —declara una vez deja de ahogarse, tratando de sonar despreocupado mientras retoma su respiración normal—. No haría eso nunca.
Fuyumi vuelve a calmar su repentino enojo hacia el héroe, e interiormente suspira aliviada. Quiere abofetearse por eso pero sabe que parecerá una loca. Así que sólo le queda quedarse callada otra vez.
Hasta que...
—Especialmente porque me casaré contigo.
Cri.
Cri.
Cri.
Fuyumi Todoroki quiere saber cómo ese grillo aparece en los momentos más adecuados, y también quiere saber por qué su corazón late como si hubiese corrido una larga maratón. Además, su rostro arde horrible y es asquerosamente incómodo mantener la mirada sobre el joven hombre.
Finalmente oculta su expresión avergonzada entre sus brazos.
—¿Sigues con eso?
Esa es la única pregunta que se le ocurre soltar.
—Por supuesto, porque quiero casarme con la persona que amo.
Y esa es la única respuesta que puede darle.
Y todo es culpa del maldito alcohol. O eso piensan los dos.
Hasta que Fuyumi suspira y se yergue de golpe, mirándole con seriedad, o un intento de ella, ya que sus mejillas y sus orejas siguen rojas como sus peculiares mechones de cabello. Hawks evita decirle lo tierna que le parece, no quiere convertirse en pollo congelado.
Ella respira profundo, y se acomoda los lentes antes de preguntar;
—¿Por qué a mí?
Y bueno, esa pregunta toma por sorpresa al muchacho. Él, que apenas puede pensar claramente en algo congruente gracias a la bebida, y que de verdad siente que quiere decirle lo muy hermosa que se ve a pesar de estar usando un suéter rosa del tipo que alguna vez usó su abuelita.
Y lo único que puede hacer es sonreír de lado y guiñar un ojo en su dirección de manera coqueta.
—Porque eres hermosa.
—Ah, ya. Es algo que me han dicho desde la secundaria, sabes. —Declara entre dientes.
—Pero no hablo de lo físico —aclara tranquilo, con una sonrisa radiante—. Lo que digo es que todo dentro de ti es precioso, eres una persona increíble —termina de lo más animado, y ella se siente halagada, hasta que ve de nuevo esa sonrisa altanera—. Además, el hermoso físicamente aquí soy yo.
Fuyumi ya se lo esperaba. Así que sólo le queda suspirar y aprender a soportar esa actitud tan suya.
—Aunque no digo que seas fea tampoco —continúa el rubio, empezando a divagar—. Si me permites decir, pienso que deberías trabajar como modelo. Tienes un cuerpo que cualquier chica envidiaría.
—... Si te digo la verdad, ahora mismo estoy entre la duda de congelarte e irme, o simplemente abofetearte por descarado.
—Haz la segunda, por favor. La puedo soportar.
Fuyumi enseguida se pone de pie y va hasta él, dispuesta a darle el golpe. Aunque éste velozmente vuela varios metros, escapando del ataque y viéndola con claro espanto.
—¿Estabas hablando en serio con lo de la bofetada? —inquiere sorprendido.
—Pues claro, te lo mereces —suelta de lo más directa, y camina hasta él con mano en alto—. Tranquilo. Imagina que estaré matando un mosquito en tu mejilla.
Hawks vuelve a volar para evitar el golpe.
—Eso no funciona cuando ya sé la verdadera razón. —Declara exasperado, y esquiva otro ataque.
—¡Quédate quieto!
—¡En mi cara no! Ya te dije que de eso vivo.
—Sólo será un golpecito, por todas las cosas embarazosas que me has hecho pasar.
—No. Me niego.
Y antes de poder volar lejos de la fémina, ésta le congela la mayoría de sus plumas encajándolas al suelo. Y justo en el momento en el que Hawks se desprende de éstas ella ya se le ha lanzado encima evitando su huida y aplicándole una llave en suelo.
—¿Dónde aprendiste eso? —interroga débilmente ante el dolor de su brazo siendo torcido en su espalda. Tampoco puede mover las piernas porque ella está arrodillada sobre éstas y su otra mano es amenazada con ser congelada.
—Soy la hija del gran héroe Endeavor —declara con tintes venenosos, sarcasmo y obviedad entre ellos, y sonríe de manera perversa—. ¿Creías que solamente era una chica indefensa?
—Sí te soy sincero... Síp —afirma de lo más fresco, aceptando su caída y dejando de forcejear—. Y para serte más sincero, no te veo corriendo muy seguido.
—... ¿Estás diciéndome gorda?
Con esas palabras dobla más el brazo masculino.
—¡Auch! No, no, no, no, no, no, no, no —niega rápidamente, y luego guarda silencio—. Bueno sí. ¡Pero a ti te queda bien, Fuyumi-san!
Fuyumi Todoroki ahora sí que desea tener una sartén para volver a dejarle inconsciente.
Continuará.
N/A: Se suponía que habría beso en este capítulo, but... inspiración-chan me dejó varada allí mismo :'D
(Seguramente habrá en el próximo, ahr
Y les doy doble capítulo porque soy buena gente (?)
-Melody.
