Les recuerdo que nada es mío, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a MrsK81, yo solo traduzco.
Gracias a mi compañera de armas y amiga Erica Castelo por corregir mis horrores.
Capítulo 13 – Déjame resolver esto
EPOV
Nuestro viaje a casa no fue nada parecido al primero. No estábamos solos en la cabina, esta vez había una aeromoza trabajando en el vuelo, y no fui lo bastante valiente como para siquiera intentar algo mientras estaba patrullando. A Bella le desagradó al instante, y aseguró que me estaba follando descaradamente con la mirada. Tal vez lo estaba, tal vez no. No me importaba si lo hacía o no… estaba muy ocupado follando a mi esposa con la mirada.
Nos pusimos cómodos y vimos un par de películas, tomamos una siesta, y comimos el almuerzo, cena o lo que demonios fuera. Todavía estaba oscuro cuando aterrizamos en las afueras de Seattle, pero las luces de la ciudad eran un severo contraste con la tranquilidad que habíamos experimentado en los últimos diez días.
Estaba lloviendo, por supuesto, pero Emmett y Carlisle estaban parados fuera del coche y parecían estar envueltos en una acalorada discusión sobre algo. Carlisle levantó su mano y le hacía gestos a Emmett, que sostuvo sus manos en alto y sacudió su cabeza. Los dos se detuvieron en el momento que nos vieron a Bella y a mí acercarnos.
"Bienvenidos a casa. ¿La pasaron bien?" Carlisle preguntó mientras Emmett y yo metíamos nuestro equipaje en el maletero.
"De verdad, fue realmente genial," dijo Bella con tristeza. "No queríamos regresar a casa."
"Estoy seguro que no," Carlisle sonrió, y todos nos metimos en el coche.
La radio se encendió automáticamente cuando encendió el coche, pero Emmett estiró su mano rápidamente para apagarla. "Así que… um… ¿ustedes dos estuvieron completamente solos? ¿Nadie más estuvo cerca?" Preguntó Emmett, tratando de actuar como si nada, pero vi a Carlisle volverse bruscamente para mirarlo.
"Hubo uno o dos miembros del personal, pero rara vez los vimos. Fue increíblemente privado," respondí, y los observé cuidadosamente.
"¿Y vieron televisión, o leyeron algunos periódicos? ¿Tenían acceso a internet?" Emmett preguntó, y fruncí el ceño.
"¿En serio, Emmett? ¿Preguntas si pasamos nuestra luna de miel viendo las noticias del día y revisando nuestro correo electrónico?" Bella soltó una risita, pero Emmett apenas si consiguió sonreír.
"¿Qué pasa?" Pregunté, y Carlisle suspiró.
"Tal vez sea mejor si discutimos esto cuando volvamos a casa," dijo.
"¿Discutir qué? ¿Qué está pasando?" Bella preguntó.
En el fondo ya lo sabía. Solo habría una razón por la que Emmett me estaba preguntando sobre los medios, y eso era porque habían publicado algo que esperaba que no hubiéramos visto.
"¿La prensa?" Pregunté, y Emmett asintió.
"¿A qué te refieres con 'la prensa'?" Bella preguntó y parecía ansiosa.
"Unas cuantas fotos de ti y Bella han aparecido en línea y en los periódicos de hoy. El Palacio de Buckingham logró persuadir a los tabloides y sitios web más respetables a que pixelaran el rostro de Bella, pero algunos se negaron. Me temo que está claro como el día que eres tú, Edward. Muéstrale, Emmett."
Emmett estiró su mano hacia atrás y me entregó uno de los periódicos locales. En la página principal nos vi a Bella y a mí sentados en la playa; su brazo estaba entrelazado con el mío y su cabeza en mi hombro. En la siguiente foto la estaba besando, y había un acercamiento a mi mano izquierda, asegurándose de mostrarle al mundo mi anillo de matrimonio—estas fueron tomadas ayer por la mañana.
"¿Pero cómo las tomaron, estábamos solos por amor de Dios?" Bella gritó.
"El bote," susurré, y ella puso su rostro en sus manos. "Lo siento, amor, pensé que era solo otra excursión. Nunca consideré que pudiera ser…" Rodeé sus hombros con mi brazo y miré nuevamente a Emmett. "¿Qué tanto saben?"
"La verdad es que no mucho. El palacio de Buckingham no hará ningún comentario. Trataron de hablar con el centro turístico y con Richard Branson, pero ellos también se negaron a revelar algo. Obviamente, suponen que estás casado, pero no tienen idea de quién es Bella. Todavía no, de todos modos." Carlisle mantuvo sus ojos en la carretera mientras hablaba.
"Puede que resulte en nada, Edward. Me refiero a que, no tienen razón para siquiera considerar a Forks, pero estaremos preparados en caso de que lo hagan," dijo Emmett. "Los protegeré, chicos."
Bella estaba callada. Le pregunté, "¿Estás bien, amor?"
"¿Crees que nos encuentren?" Preguntó en voz baja y levantó la vista para mirarme, con lágrimas en sus ojos.
"Honestamente, no lo sé. Si siguen los movimientos de mis padres se enterarán que vinieron a Seattle… todo lo que se requiere es que una persona te reconozca y le cuente a alguien más… podríamos ser afortunados." Estaba siendo optimista en el mejor de los casos.
"Estaremos bien. O sea, tenía que suceder en algún momento, ¿cierto? Al menos conseguimos disfrutar nuestra boda, y nuestra luna de miel. Sabía qué esperar contigo, Edward." Trato de sonreír pero podía ver que estaba abrumada. "Estaremos bien."
Lo estaríamos, en ello tenía una fe inquebrantable, pero indudablemente las cosas se iban a poner más difíciles.
BPOV
Consideraba nuestra puta burbuja realmente reventada. ¿De verdad nos encontrarían? ¿Alguien reconocería mi rostro y los pondría sobre aviso? ¿Perdería mi trabajo?
Edward estaba haciendo un buen trabajo al verse calmado, pero no quería incrementar su estrés al entrar en pánico, así que hice lo mejor que pude para actuar tan tranquilamente como fuera posible. Por dentro, estaba muerta de miedo.
Pedí leer el artículo; necesitaba saber qué exactamente se había publicado. Cuando le eché otro vistazo a las fotos, en realidad fue un momento agridulce. Si las circunstancias hubieran sido diferentes, habrían sido realmente tiernas y unas que me hubiese gustado volver a ver en unos años. Pero definitivamente, no eran unas que quisiera que todo el mundo viera.
Después de más de un año de especulaciones y cientos de avistamientos, finalmente han surgido fotos del nieto de la reina Elizabeth—Edward, de vacaciones en la isla privada de Sir Richard Branson en el Caribe.
Tomadas apenas ayer, el antes príncipe se ve relajado y contento mientras comparte un momento algo íntimo, con una hasta ahora, mujer anónima. Los dos se besaron y abrazaron antes de volver a entrar a su bungaló.
Edward, quién conmocionó al mundo al renunciar a todos los vínculos con su familia y a su futuro como monarca británico en enero del año pasado; fue visto usando una anillo de matrimonio, lo que lleva a especular que hay mucho más detrás su partida de lo que declara el palacio de Buckingham.
Todavía no hay información que indique dónde ha estado viviendo desde que dejó Londres, pero con un titular como este, es de esperarse que el interés aumente una vez más cuando los medios del mundo compitan para ser los primeros en descubrir la verdad de una vez por todas.
Para cuando se publicó este artículo, ni el palacio de Buckingham, ni nadie vinculado con Necker Island hizo algún comentario. Sin embargo, se espera una declaración en algún momento.
No fue tan malo como esperaba, por lo que no me provocó ningún estrés adicional. No tenían idea de quién era yo o dónde vivíamos. Pero, estaba segura que eso cambiaría en poco tiempo.
"¿Las fotos en internet son prácticamente iguales a estas?" Pregunté, pensando en los otros momentos que habíamos compartido que habrían provocado un alboroto aún más grande.
"Sí, son las mismas reimprimidas… debe haber sido solo ese día. Supongo que eso es lo único bueno en todo esto; los encontraron cuando se preparaban para irse. De verdad lo siento chicos, no es a lo que querían volver a casa," Emmett dijo con tristeza.
"Tal vez sea sensato llamar a tu padre, Edward. Sé que no pueden proporcionar seguridad o ayuda financiera, pero pueden ayudar con los medios. Después de todo, entre más rápido se resuelva esto mejor para ellos. No les gustaría que la prensa se enterara de Bella y sacara sus propias y locas conclusiones." Carlisle tamborileó sus dedos en el volante mientras hablaba. "Su renuencia a retratar sus verdaderas circunstancias personales tal vez funcione a tu favor."
Edward asintió. "Lo haré, Carlisle, es una buena idea."
Mis padres, Esme, Alice, Jasper, y Rose estaban esperando nuestro regreso en nuestra casa. Mamá y Esme se veían preocupadas y regañaron a Emmett por decirnos tan pronto como habíamos aterrizado.
"Es una bienvenida de mierda para ustedes dos," dijo mamá y nos abrazó a ambos. "Pero no tienen por qué preocuparse, el apoyo que tienen de todos es increíble."
"¿A qué te refieres?" Pregunté.
"Bueno, después de las fotos… muchos estaban preocupados por las consecuencias para la ciudad. Nadie quería que la prensa plagara el lugar, por lo que todos prácticamente cerraron filas alrededor de ustedes. Si alguien viene harán su mejor esfuerzo por convencerlos de que toda su información son pendejadas." Sonrió mi papá. "Tal vez no haga mucha diferencia pero…"
"El apoyo es bienvenido de todas formas," aceptó Edward.
"Ahora, dejemos eso a un lado por lo pronto. Queremos que nos cuenten todo sobre su luna de miel," Esme dijo emocionada. "Estoy muy celosa. Diez días en su propia isla privada."
"Solo editen los detalles sórdidos," añadió mi mamá con una sonrisa. "A tu padre casi le da un síncope cuando los periódicos mencionaron que ustedes dos 'estaban compartiendo un momento íntimo'. Aunque, estoy segura que las que vimos eran aburridas en comparación con lo que podría haberse publicado."
Solté una risita nerviosa y me sonrojé. Joder, si solo supieran lo que en realidad estuvimos haciendo. Será un milagro si a Edward le queda algo de esperma.
"Jesús, Bella. Vamos, no quiero escuchar eso." Papá sacudió su cabeza y se alejó murmurando. "Trata de matarme, lo juro por Dios."
Era agradable saber que algunas cosas no han cambiado, incluso en un momento como este.
~x~
No tuve mucho tiempo para solo ocultarme y esperar que estuviéramos a salvo. Volví al trabajo unos días después y decir que esa mierda fue espantosa, es quedarse corto. A dondequiera que iba era sometida a miradas de soslayo y susurros. Estudiantes, maestros, e incluso los putos padres se morían por preguntarme cualquier cosa relacionada con Edward. Era extraño, porque la mayoría ya sabía sobre nosotros, pero aun así, las fotos parecieron despertar su curiosidad y empezaba a pasarme factura.
Hasta ahora, me había rehusado a responder preguntas de nada más que trabajo de escuela, y los niños empezaban a encabronarme.
"Bien, ¿tienen alguna pregunta?" Pregunté y me senté en el borde del escritorio. Se levantó cada una de las manos en el salón y suspiré. "De acuerdo, voy a decirlo en otras palabras… ¿tienen alguna pregunta sobre lo que hemos estado discutiendo hoy?"
Con un murmullo de molestia, todas las manos cayeron excepto por una.
"Señorita Swan… quiero decir… señora… um… lo siento… ¿Puedo preguntar solo una cosa?" Una niña preguntó. "Es solo que todo esto es en realidad, realmente asombroso…"
"¿Qué quieres preguntar?" Cedí, con la esperanza que si les daba algunas respuestas dejarían el tema por ahora.
"¿Él de verdad renunció a todo por usted?"
Suspiré y sacudí mi cabeza. "No. Es una historia larga y personal que solo él puede compartir… no yo." Sonreí. "¿Alguien más?"
"Aunque, lo conoció cuando era un príncipe."
"Éramos amigos, sí," me burlé en mi interior. Amigos, sí, claro.
"¿Quiere ser una princesa?"
"¿Conoció a la reina?"
"¿James es también bien parecido?"
"¿Fue al palacio de Buckingham?"
El bombardeo de preguntas me puso nerviosa, y respondí lo mejor que pude y luego les dije que había terminado. "Muy bien, es suficiente. Tengo trabajo que hacer, así que volvamos al tema del que se supone que estuviéramos hablando."
A pesar de mis protestas, Edward aún insistió en recogerme del trabajo y hoy estaba aquí esperándome como siempre. Había estado trabajando en una de las propiedades de Esme; los dos tratábamos de mantener cierto grado de normalidad en nuestras vidas. Quedarnos en casa nos habría dejado a ambos inquietos por las constantes historias y especulaciones.
"¿Sigue la locura en la escuela?" Preguntó mientras viajábamos a casa.
"Sí, me siento como si todos estuvieran hablando de mí." Suspiré. "Pensé que si respondía a unas cuantas de las preguntas de los estudiantes, tal vez los calmaría. Pero fue como arrojar sangre al agua para atraer a los peces pequeños y luego darme cuenta que los putos tiburones han venido a cazar."
Edward se rio y echó un vistazo por el espejo retrovisor, su rostro cambiando en seguida a un ceño fruncido.
"¿Qué?" Pregunté y me volví para mirar por mí misma. Vi una SUV negra detrás de nosotros.
"Ese coche estaba detrás de mí cuando conduje hacia la escuela a recogerte," dijo en voz baja. "Estoy seguro que no es nada… pero quizás deberíamos llamar a tu padre. Solo por si acaso."
No nos detuvimos cuando pasamos por nuestro camino de entrada. Edward mantuvo la velocidad apenas bajo el límite, claramente tratando de forzar que el vehículo nos rebasara y calmara nuestras preocupaciones.
"Vamos hacia Port Angeles, Charlie," Edward dijo con firmeza. "Voy a llamar a Emmett y decirle que nos encuentre ahí." Le dio a papá el número de las placas, y le pidió si podía investigarlas.
"Claro, te devolveré la llamada. Conduzcan despacio, si no los están siguiendo, tal vez los rebasen…"
"Él ya está haciendo eso," le dije.
"Tengan cuidado, y llamen si intentan algo… ¿quieren que vaya por ustedes?" Papá sonaba preocupado, sus lealtades como padre y a hacer su trabajo pesando en su mente…
"No, pueden argumentar que solo estaban conduciendo a Port Angeles, y si los detienes solo hará surgir más dudas sobre tus verdaderos motivos," le dijo Edward. "Lo último que necesitamos es que hagan la conexión entre Bella y tú. No tendremos oportunidad de mantenerla fuera de todo esto si eso sucede."
Después que papá colgó, Edward me pidió que llamara a Emmett. Planeó que nos encontráramos en una cafetería a las afueras de Port Angeles.
"¿Quién crees que sea?" Pregunté nerviosa, mirando al coche constantemente.
"Probablemente la prensa. No te preocupes, Bella, solo quieren fotos de nosotros." Sin importar nuestra velocidad, la SUV no nos rebasó. En vez de eso, él o ella mantuvo una distancia constante con nuestra camioneta y supe que definitivamente nos estaba siguiendo.
"¿Por qué no te detienes?"
"Puede que no se hayan dado cuenta que los vimos. Si me detengo aquí en medio de la nada, lo sabrán y preferiría intentar engañarlos una vez que lleguemos a Port Angeles." Edward estaba serio y su ceño estaba fruncido mientras hablaba.
Papá habló y nos dijo que era un vehículo rentado, contratado en Sea Tac ayer por la tarde. "Voy a llamar a la policía de Seattle y pedirles si pueden conseguirme los detalles… estoy seguro que me harán una cortesía profesional si les explico. ¿Cuál es el plan en Port Angeles?"
"Vamos a cambiar de coches si podemos y viajar de regreso en el de Emmett. ¿Te importaría darte una vuelta por nuestra casa, y asegurarte que ninguno esté por ahí?" La pregunta de Edward me tomó desprevenida. La idea de alguien merodeando por el bosque esperando sacar una foto, me mató del susto.
"Claro, no hay problema. ¿Estás bien, Bella?" Mi papá preguntó en voz baja.
"Estoy bien," le mentí, y vi que Edward me miró con tristeza.
Después de colgar nuevamente, estiró su mano y pasó sus dedos por mi rostro. "Bella, por favor, no te preocupes, amor. Yo resolveré esto."
"¿Cómo?" Mi voz tembló. "Ya te han encontrado. No solo se van a ir si saben que aquí es dónde vives."
"Todavía no sé cómo, pero lo resolveré. Lo prometo." Agarró mi mano y la besó. "Lo prometo."
Encontramos la cafetería y nos detuvimos en una parte concurrida del estacionamiento. Para mi sorpresa el coche no se detuvo, pasó directamente.
"No se detuvo, Edward," le dije emocionada.
"Apostaría a que está dando la vuelta mientras hablamos… no lo hará evidente y se detendrá aquí, encontrará un lugar para estacionarse donde pueda ver cuando nos vayamos." Edward me saco del coche y caminó rápidamente al interior de la cafetería.
Era un lugar pequeño de mierda, con solo unas cuantas personas dentro. Él se deslizó dentro de una cabina en una esquina privada, y mantuvo su rostro oculto de la camarera cuando se acercó.
"Solo café, por favor," le dije y nos sirvió dos tazas antes de alejarse, sin darse cuenta de la presencia de Edward.
"¿Ahora qué?" Traté de disfrazar el sabor de un café realmente malo con mucho endulzante. "Este puto café está rancio."
Edward se rio una vez y sacudió su cabeza después de tomar un sorbo. "Sí, de verdad lo está. Cuando Emmett llegue, vas a salir con él y puede llevarte a casa."
"Maldición, no lo creo, Edward. Ya sea que todos nos metamos en el coche de Emmett, o nosotros conducimos el de él, y él se lleva la camioneta. No voy a dejarte." Crucé los brazos sobre mi pecho y lo fulminé con la mirada.
"Tan jodidamente obstinada," murmuró. "Quiero mantenerte a salvo, Bella. Quiero mantenerte fuera de esto, y estando conmigo, ellos pueden encontrarte."
"Soy tu esposa, sabía exactamente a lo que me estaba enfrentando, y maldita sea, no vas a ir solo a ningún lado. ¿Qué pasa si no son reporteros? ¿Eh? ¿Qué pasa si son de la mafia o incluso Al-Qaeda?" Mi imaginación voló con visiones de Edward siendo secuestrado y mantenido como rehén por una recompensa.
"¿La mafia? ¿En serio, Bella?" Edward sonrió con suficiencia. "Eres malditamente adorable."
"Hablo en serio, Edward. Joder, te amo demasiado para dejar que algo te pase. Hasta que no sepas exactamente con qué estamos lidiando, quiero que tengas cuidado."
"Está bien, lo haré." El rostro de Edward se enterneció y apretó mis manos sobre la mesa. "Dios, te amo."
Emmett, Rose y Jasper llegaron unos diez minutos más tarde. Emmett echó una mirada cautelosa por la cafetería, antes de que todos se sentaran con nosotros.
"¿Viste la SUV?" Edward preguntó y él asintió.
"Sí, está estacionada un poco más abajo por esta calle. Están en el lugar perfecto para verte tan pronto salgas del estacionamiento," dijo Emmett en voz baja.
"¿Qué van a hacer?" Rose preguntó.
"Jazz puede volver con Edward y Bella, en mi coche. Tú y yo, Rose, vamos a llevar a esos molestos cabroncetes de gira por Port Angeles." Emmett y Edward intercambiaron llaves. "Nos iremos primero y nos aseguraremos que nos sigan. Tan pronto como estemos fuera de vista, Rose les enviará un mensaje y ustedes se irán. Vayan directamente a la casa de los padres de Bella."
Nunca antes había visto este lado de Emmett. Incluso en Londres, siempre parecía tomar su responsabilidad de cuidar de Edward con una actitud muy relajada. Pero ahora, estaba siendo firme, organizado y completamente serio. Saber que estaba ahí para proteger a Edward me tranquilizó por completo.
"Probablemente nos detendremos en alguna parte, una vez que ustedes estén en casa, y saldremos de la camioneta. Dejándolos que piensen que siguieron la camioneta equivocada… o si son inteligentes, sabrán que hicimos un cambio. Como sea, les da a ustedes un poco de espacio para respirar." Emmett se puso de pie y miró de nuevo alrededor. "Tan pronto como logremos el objetivo, los llamaremos."
"Gracias, Em," dijo Edward con sinceridad.
"Todos esos años escuchando a Peter hablar y hablar finalmente dieron frutos." Sonrió y le tendió su mano a Rose. "Ven, Rose. Sube tu capucha, no pueden ver que eres rubia o esto nunca funcionará."
"Siento que soy parte de una puta misión secreta," dijo Rose con una sonrisa de suficiencia. "Te llamaré luego, Bella."
Los vimos dejar la cafetería, y alejarse en el coche.
"Entonces, ¿esperamos?" Verifiqué.
"Por ahora." Edward me envolvió con su brazo. "Saldremos pronto de aquí. Dios, ni siquiera puedo contar el número de veces que tuvimos que hacer esto cuando todavía estaba en Londres."
"¿Quieres que conduzca?" Jasper preguntó. "Puedes sentarte con Bella en la parte de atrás."
"Eso sería genial, Jazz, gracias. Tan rápido como gustes." Edward le guiñó un ojo y le dio las llaves. "No le diré a Alice si tú no lo haces. ¿Dónde está ella, de todos modos? Pensé que estaría aquí en un parpadeo."
"Quería hacerlo, pero ella y Esme desempeñan un papel tan importante para la recaudación de fondos de la fundación, que la prensa podría reconocerlas. Emmett dijo que era muy arriesgado…" Jasper sonrió. "Están tratando de idear una distracción mientras hablamos. Tengo miedo de pensar en qué se les ocurrirá, ella puede ser un poco excesiva algunas veces."
Mi teléfono sonó y lo vi rápidamente.
La SUV nos está siguiendo, Em dice que se vayan ahora.
"Vámonos." Edward arrojó algo de dinero en la mesa, y me sacó en seguida de la cafetería. Sus ojos recorrieron el estacionamiento y luego subimos al coche.
Jasper salió sin detenerse del estacionamiento para no llamar la atención, y entonces, tan pronto como estuvimos en la autopista piso con fuerza el acelerador. Después de unos diez minutos, llamó a Rose y la puso en altavoz.
El vozarrón de Emmett se escuchó en el teléfono antes de que Rose tuviera la oportunidad de decir algo. "¿Están bien, chicos?"
"Sí. Nadie nos sigue. ¿Qué hay de ustedes dos?" Edward preguntó.
Emmett se echó a reír. "Los cabrones nos están siguiendo por toda la ciudad. Vamos a detenernos en el muelle tan pronto como sepamos que están en Forks. Dejarlos ver que han sido embaucados."
Escuché la risita de Rose. "Me siento como un agente secreto, Bella. Hale, Rose Hale. Con licencia para matar."
"Na, nena. Yo soy el que debería ser Bond. Tú puedes ser la compañera sexy," Emmett la contradijo.
"Ni eres sofisticado ni lo suficientemente encantador para ser Bond. Si acaso, eres el compinche pendejo al que terminan disparándole," Rose se burló, y de inmediato empezaron a discutir.
"Dejaremos que ustedes decidan eso," dijo Edward. "Voy a colgar."
"Están jodidamente locos." Sacudí mi cabeza. "Pero han sido geniales esta noche."
"Sin duda tenemos buenos amigos," Edward concordó.
El viaje de vuelta a Forks fue tenso pero rápido. No pude mirar al velocímetro—los árboles pasaban a toda velocidad por la ventanilla a ritmo aterrador. Edward me abrazaba con fuerza a su costado, pero él nunca se relajó. Sus ojos miraban constantemente por la ventana trasera, asegurándose que no tuviéramos visitas indeseadas.
Mi papá llamó otra vez con más malas noticias. "Había un coche estacionado al final de su camino de entrada. Era otro coche rentado de la misma compañía, con otro conductor. Le pedí su identificación y es un reportero británico de nombre Ben Cheney. De acuerdo a sus credenciales, trabaja como independiente."
Edward suspiró. "Lo conozco. Me ha entrevistado antes… por lo general trabaja en todos los eventos del palacio. Tiene muy buenas conexiones. Maldita sea."
"Le pregunté qué asuntos tenía en Forks, pero fue muy evasivo. Dijo que había tenido un problema con su sistema de navegación y estaba tratando de reajustarlo. Lo hice que se moviera, pero espero que regrese." La voz de mi papá era sombría. "¿Dónde están ahora?"
"A unos cinco minutos. ¿Qué coche era?" Edward preguntó.
"Un Ford Taurus azul marino," respondió papá. "Van a venir aquí, ¿verdad?"
"Sí."
"Aquí los voy a estar esperando. Solo por si acaso." Con eso papá colgó.
Al pasar nuevamente por nuestro camino de entrada, Edward maldijo, "El maldito pendejo ya regresó."
Jasper siguió derecho a toda velocidad, y Edward se veía furioso. "Cuando lleguemos con tus padres, entrarás en seguida, Bella."
"Contigo…" Mi voz se cortó por los nervios. "Vas a venir conmigo, ¿verdad?"
Sacudió su cabeza. "No, voy a arreglar esto."
"Edward, ¿no me escuchaste en la cafetería?" Empecé a protestar pero me interrumpió bruscamente.
"Ben Cheney es un reportero, Bella. He hablado con él en varias ocasiones. Si nos encontró, otros lo harán y tengo que ponerle fin a la maldita histeria."
"Joder, no seas estúpido, Edward," siseé.
"Jasper va a estar conmigo, y Cheney no intentará nada. Quiere que hable, ¿recuerdas? No voy a discutir esto, Bella, ni te estoy pidiendo permiso. Quiero que entres y me dejes manejar esto." Nunca lo había escuchado que me hablara así, y por mucho que mi lado obstinado quería discutir, no lo hice. No esta vez.
"Bien," murmuré. "Pero, quiero que tomes puta nota que no estoy contenta. Y Jasper, si algo le pasa, joder, voy a matarte."
"Va a estar bien, Bella. No te preocupes por él," Jasper se detuvo afuera de la casa de mis padres.
"¿Por qué no puedo ir contigo?" Le rogué.
"Porque no los quiero cerca de ti, amor. Por favor, por favor, déjame resolver esto. Necesito arreglar la situación."
Lo observé mientras me pedía en silencio que confiara en él. "Por favor, ten cuidado," susurré, y lo besé. "¿Por favor?"
"Lo prometo."
Cerré la puerta con fuerza y entré directamente a la casa.
"¿Dónde está Edward?" Papá preguntó cuando vio que estaba sola.
"Resolviendo las cosas." Gruñí.
"¿Cómo?"
"No tengo una puta idea, y en realidad no quiero pensar en eso." Entré dando pisotones a la sala y me senté en el sofá con mi mamá.
¿Qué, por todos los cielos, podría hacer él para resolver este puñetero desastre? Lo que sea que tuviera planeado, le rogaba a Dios que funcionara.
Pues tal parece que se reventó la burbuja :( A alguien por ahí le pareció extraño ese bote que vio Edward y sí, eran paparazzi. Ahora ya saben dónde está. ¿Qué tendrá planeado Edward para resolver la situación? Bueno, eso lo veremos en el próximo capítulo, espero que les haya gustado y como siempre, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y en qué creen que se convertirá ahora la vida de Edward y Bella, después de haber sido descubiertos. Recuerden que el ritmo de actualización de las historias lo marcan ustedes ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: alejandra1987, Brenda Cullenn, freedom2604, DrakiSwan, Techu, Merce, Stephanie, Twilight Raquel-Carolay, Cary, Laliscg, Manligrez, Sther Evans, PRISOL, Gabriela Cullen, Isa Labra Cullen, YessyVL13, ELIZABETH, Yoliki, BereB, Lizdayanna, Adriu, patymdn, injoa, sandy56, lagie, dushakis, Ninee95, Sky TwiCullen, Lady Grigori, Melany, Maryluna, Pili, rjnavajas, Ali-Lu Kuran Hale, FreyjaSeidr, maries24, debynoe12, JessMel, bbluelilas, Liz Vidal, glow0718, Tata XOXO, lady blue vampire, EriCastelo, saraipineda44, tulgarita, Mafer, Alma Figueroa, Diablillo07, Milh Llop y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, espero que pronto ;)
