CAPITULO 14. Lo que somos, lo que hay.

Antes de que nuestros caminos se volvieran a cruzar, lo recordaba realmente muy poco. Nunca había tenido el gusto de cruzar palabra con él. Lo poco que sabía era lo que en general todos conocían, que era un chico popular, el más inteligente de su curso, traía a media facultad detrás de él y si, era tan atractivo como ningún otro que hubiese visto antes. Los profesores lo alababan, incluso los míos, tanto que en algún punto de mi vida universitaria lo vi como rival. Yo tenía excelentes notas similares a las suyas, pero pasaba tan inadvertida ante todos a pesar de mi esfuerzo. Al parecer a todo mundo le simpatizaba por su cara bonita.

Si en aquel entonces alguien hubiese mencionado que en un futuro íbamos a terminar en un embrollo como el actual, besándonos y tocándonos en la cocina de mi casa, hubiese soltado una sonora carcajada. Nuestros caminos siempre fueron tan distintos, una casualidad en el trabajo y una mentira descarada de mi parte nos había llevado a ese punto. ¿Teníamos esperanza de continuar? No habíamos comenzado y ya me preocupaba que esto se volviera real, y de ser así, ¿nuestros caminos podían convertirse en compatibles?

Cerré los ojos mientras su bendita lengua se deslizaba entre mis pechos, bajando un poco más el escote para tener mayor acceso. Su delicioso toque provocaba que se me erizara la piel. En esos momentos sólo existíamos él y yo. Cualquier cosa o persona que hubiese estado ahí antes parecía algo tan lejano y sin importancia. Era patético darme cuenta hasta qué punto lo deseaba. El poco orgullo que tenía me decía que no podía mostrar esa ansiedad.

Entonces se separó y fui testigo de cómo los botones de mi blusa cedían ante él demasiado fácil. Me sentí demasiado desnuda, no es como si no hubiese estado con un chico antes, mientras esperaba por Neji en algún momento me aburrí y quise olvidarlo con alguien más. Pero era muy diferente estar así frente a Sasuke. Él notó cómo me cohibí cuando terminó con el último botón. Se detuvo y fijó esos hermosos ojos en los míos.

—¿Sakura?—susurró.

¿Qué se supone le iba a decir? ¿Qué me sentía tan fea en esos momentos? ¿En verdad él me miraba con deseo?

—¿Qué locura estamos haciendo?—pregunté casi tartamudeando. Una parte de mi quería que él retrocediera, si debamos ese paso nos meteríamos en un verdadero, serio y enorme problema.

El sonrió de medio lado y tomó mi mentón, me miró un poco confundido después de eso.

—¿Lo preguntas en serio?—asentí a su pregunta. Por Dios, ¿he dicho lo maravillosos que son sus ojos?

—Sasuke, sé lo que soy, y no soy para nada una modelo como tu ex. Si esto es una burla para ti te pido que pares—tenía que decirlo, estaba llena de inseguridades, y la sombra de su ex era suficiente para hacer tambalear mi confianza.

Entonces su expresión cambió, increíblemente parecía molesto.

—Eres tan tonta como para no darte cuenta lo hermosa que eres. Hace unos momentos nos tenías a Neji y a mi dándonos de golpes por ser alguien en tu vida, ¿acaso no eres tú la que se está burlando?—bajó su mano y recorrió con su índice la curva de mis pechos. Él me quería matar.

—Yo no soy tan hermosa–cuando su dedo llegó a la punta de uno de mis senos sentí que me faltaba el aire—¿En realidad te atraigo?-pregunté con la voz entrecortada- Claramente recuerdo que te has quejado de mi apariencia antes—reclamé. Esbozó una media sonrisa.

—No eres como las demás chicas, podría apostar que no tardas más de cinco minutos arreglándote, usualmente usas ropa demasiado holgada que no deja mostrar esas apetecibles curvas—llevó ambas manos a mis caderas— pero en parte lo agradezco, me gustaría ser el único que pueda ver tu cuerpo así, sin esas ropas.—Le di un ligero puñetazo.

—¿Ves? Sigues pensando que soy fea.

—¿Cómo rayos es que piensas que no eres hermosa? En realidad sólo tienes un problema con la moda, cosa que se puede solucionar. Y si lo que necesitas es que te alabe, bien, lo haré—se acercó y me besó fugazmente —¿Sabes que tienes los labios más apetecibles que he visto en una mujer? Joder Sakura, la primera vez que pude fijar mis ojos en ti—depositó otro beso en mis labios— cuando Fure nos presentó, me sentí un imbécil al quedarme viéndolos.

Me quedé con un inaudible "Oh" en la boca, nunca me di cuenta que él me miraba, recuerdo que en aquel entonces evadí su mirada pues estaba demasiado nerviosa por tenerlo ahí. Él luego besó mi nariz y continuó.

—Y no usualmente no llevas una gota de maquillaje, pero eres demasiado bonita y no lo necesitas.

Santo cielo.

–Deja de jugar—rogué, a pesar de que comenzaba a creerle seriamente.

Resopló y su mirada molesta volvió.

—En esos precisos momentos me tienes a tus pies ¡deja esa jodida inseguridad a un lado! Eres una mujer demasiado inteligente, puedes hacer cálculos matemáticos incomprensibles para todo el mundo, haznos un favor y ten más confianza en ti.

Escucharlo decir eso hizo que me sonrojara. Ciertamente yo era la inseguridad andando, desde niña había tenido más amor por los estudios que por salir con un chico. Cuando conocí a Neji, ya tenía ese complejo de patito feo, el cual se agravó con el hecho de estar siempre en la zona de amigos. Pero tampoco es como si me interesara mucho hacer mucho por mi apariencia, eso de pasar demasiado tiempo frente a un espejo, preparándome cada mañana, no era lo mío, me era más preciado dormir unos minutos más que tener mi cabello bajo control. Así era como parte de mi autoestima estaba por los suelos. Sin embargo era mi cerebro de lo que estaba más orgullosa. Y ahora él venía y me decía que era hermosa en esa forma. ¿Qué tan en contra podía ir de uno de los hombres mas atractivos que había conocido?

Lo jalé de la camisa suavemente.

—Haré que te arrepientas si me estas mintiendo—aseveré.

Tomó mi mano y la guió al lugar menos pensado, hasta tocar su entrepierna, por encima de sus pantalones. Abrí los ojos cuando me di cuenta lo que había ahí debajo. Estaba tan despierto y duro.

—¿Dudas—sus ojos se clavaron en los míos—cuanto te deseo ahora?—abrí la boca para decir algo pero puso uno de sus dedos en mis labios para callarme— y sólo para aumentar ese ego que no sé dónde tienes, pero deberías tenerlo muy alto, no es la primera vez que me pones así.

La idea de que esa no era la primera ocasión que se excitaba a causa mía me hacía estremecer. ¿Cuándo había sucedido? ¿Se había tocado por mí?

Sin proponérmelo ciertamente, apreté la mano y pude darme cuenta del gesto que provoqué con aquello. Cerró los ojos y elevó el mentón, gimiendo ligeramente. Ese sonido era cómo música.

—Por Dios, no hagas eso, provocarás que termine sin haber comenzado.

No sé de dónde saqué la idea de lamer el dedo con el que me silenciaba, mientras mi mano lo acariciaba por encima de los pantalones. Nuevamente hizo el mismo gesto, su respiración era pesada y podría jurar que era lo más erótico que había visto en mi vida.

Con lo último que dijo provocó que un gemido se me escapara. Y ni siquiera me estaba tocando.

Se acercó y con cuidado desató el sostén, luego pasó la lengua por cada uno de mis pechos. Y mientras con su boca hacía maravillas, me sentí hermosa y deseada. Al poco rato y con torpeza desabotoné su camisa. Era tan bello como recordaba, esta vez me di la oportunidad de acariciar su torso con mis manos, luego mi boca fue a su cuello y lamí toda la piel suya que tenía a mi alcance.

En esa posición sentía como su dureza rozaba en mi.

E inesperadamente, en ese preciso instante, la puerta principal chirrió. Alguien había entrado a la casa. Alguien que tenía llave y la confianza de entrar cuando le pegase la gana. La cara de sorpresa del Uchiha era de fotografía.

—¿Quién…?—susurró el chico, dejando el resto de la pregunta al aire mientras yo trataba de aclarar mi cabeza y descifrar para mi misma lo que estaba sucediendo.

—¿Sakura, estás en casa?—esa sin duda era la voz de mi madre desde el recibidor.

Jalé a Sasuke y en el camino recogí nuestras camisas, una puerta de la cocina conducía al cuarto de lavado, con sigilo arrastré ahí, cerrando la puerta de inmediato y haciéndole señas de que guardara silencio.

—¿Qué hace tu mamá aquí?—preguntó un poco molesto mientras tomaba la camisa que le extendía.

—Baja la voz—exigí en un susurro.

Por un segundo me quedé como boba observándolo. En realidad me sentía decepcionada por no poder continuar con lo que estábamos. Cuando comencé a vestirme, me di cuenta que faltaba el sostén.

—Joder—maldije y casi estrello mi frente contra la pared. No quería ni pensar qué pensaría mi madre si encontraba esa prenda en medio de la cocina.

—¿Qué pasa?

—Se me ha olvidado el sostén.

—¿Y? termina de vestirte, si salimos de pronto de aquí ella sin que pensará mal.

—¿Quieres que salga sin ropa interior?

Se acercó y comenzó a abotonar mi camisa, decepcionada le ayudé y en un pestañeo ya estábamos de nuevo en la cocina.

—Acepto que te ves demasiado sexy así—tuvo el descaro de pasar una de sus manos por mi pecho unos segundos antes de que mi madre nos encontrara.

—¡Ah! Aquí estas, pero mira nada más, ¡si es Sasuke! Qué maravilla verte de nuevo.

—Muy buen día señora—esa vocecilla dulzona que Uchiha usaba para engatusar mujeres se había hecho presente.

—¿Qué haces aquí mamá?

—Tu hermano me dijo que terminaste hospitalizada, ¿es que no planeabas decirme?

Con disimulo me acerqué a donde había dejado el sostén, justo en el suelo y a un lado de la nevera, la cual abrí para sacar algo mientras con el pie envié la prenda a un rincón donde nadie la viera.

—¿Agua?—pregunté sonriente.

—Señora, con todo respeto, necesita regañarla, ni siquiera a mi me hace caso, le encanta trabajar sin descanso y eso le hace mucho daño—se quejó mi supuesto novio, incluso su voz parecía lastimera. Rodé los ojos.

Me acerqué a mamá y la llevé a la sala, no iba a permitir que se diera cuenta que el chico aún seguía empalmado. Antes de abandonar la cocina, le hice una seña para que hiciera algo con su amiguito. El muy canalla bajó la vista, al darse cuenta me devolvió una sonrisa que me hizo por un segundo querer echar de la casa a mi madre y seguir con lo nuestro.

Conversamos un buen rato en la sala, tuve que aventarle uno de los cojines para que se cubriera antes de que mi madre lo viera. Se dedicó a sermonearme junto con ella. Después de una media hora se disculpó y tuvo que retirarse.

—Te acompaño—dije y lo llevé a la salida, necesitaba un minuto a solas con él.

Apenas estuvimos fuera de la vista de mi mamá, me jaló del brazo y me arrinconó. Tuve que callar un gemido, cuando sentí su cuerpo pegado al mío, si contábamos que sólo la delgada tela de nuestras camisas nos separaban, mis pezones estaban aún algo sensibles.

—Te necesito sólo para mi—susurró con una voz ronca, sus ojos tenían ese brillo que me hizo sentir como si fuese su presa—me besó ligeramente en los labios.

—Deberías irte—rogué, no quería que mi madre sospechara.

—Podría salir volver ahora y decirle a tu madre que nos de algo de privacidad—por la forma en que lo dijo no supe si realmente lo decía en serio.

—Serás idiota—lo empujé.

—¿Qué de malo tiene? Me deseas, te deseo—me jaló por la cintura y de nuevo sin un poco de vergüenza estrujó uno de mis pechos—¿debo mencionarle que somos novios?

Y entonces la burbuja que se había creado cuando eché a Neji de la casa, y que poco a poco no había hecho más que crecer con los besos y las caricias, se rompió.

Con nuestros recientes actos, no sabía cómo definir la situación en que nos encontrábamos. Se suponía que nuestro noviazgo era falso, y ahora había pasado a un nivel en que las cosas se me iban de las manos. Teníamos urgentemente que dejar las cosas en claro, pero ese no era el momento.

—Te veré mañana en el trabajo, ahora vete—rogué. Poco a poco cedió y se separó, dejándome por fin oportunidad para respirar.

—Suena divertido, podríamos continuar lo de antes sobre tu escritorio—la sonrisa pícara que ofrecía casi me hizo volver a flotar, pero no, tenía que tener la mente despejada por el momento.

—Vete—lo empujé ligeramente fuera cuando abrí la puerta.

Apenas estuvo fuera cerré por completo. Por un minuto me quedé estática a la puerta. Me acababa de crear nuevos problemas con lo que había sucedido.

Cuando volví a la sala mi madre tomaba una taza de té, pero me miraba de esa forma, cuando sabía que acababa de hacer una travesura.

—Perdón, no sabía que él estaba aquí, pero estaba tan cansada por haber ido de compras que me tomé el derecho de interrumpir.

—No hay problema, no has interrumpido nada—resoplé y me tiré al sofá.

—Sakura, soy tu madre, no me tomes por tonta—me asusté con ello y me giré a verla.

—No lo hago.

—¿Vas a negar que no estaban en algo cuando llegué? –Luego se rió, creí que estaría enojada pero parecía todo lo contrario— cuando los he encontrado ambos tenían los cabellos demasiado alborotados, ¿y dime, desde cuando amas andar sin sostén?

Juraría que me puse de mil colores ante la vergüenza que sentía. Obviamente ella lo había notado, y quien sabe cuántas cosas había imaginado.

.

.

El lunes muy temprano recibí una llamada del mismo Sasuke, apenas me estaba arreglando para ir a trabajar cuando sonó el móvil.

—Necesitas descansar al menos un par de días más. Fure incluso te autorizó la semana completa, ¿por qué no lo aprovechas? Demuestra un poco que no eres una adicta al trabajo—lo escuché decir al otro lado de la línea.

—Ya he estado varios días fuera, y me siento lo suficientemente bien físicamente.

—No sabes cómo me gusta oír eso, necesitas estar fuerte para lo que te espera—la forma en que lo hizo, la promesa que con ello iba incluida, hizo que mis piernas temblaran, tuve que sostenerme del tocador para no caer.

Por un momento me quedé sin palabras, ¿cómo se supone debía responder a aquello?

—¿Sakura, sigues ahí?—joder, incluso amaba la forma en que decía mi nombre.

—Si—respondí con la poca dignidad que me quedaba.

—¿Vas a quedarte a descansar?

—No puedo estar todo el día en casa, necesito aire—me quejé—estaría mejor en la oficina, así ayudo un poco con la carga de trabajo que se ha acumulado, mis chicos incluso trabajaron ayer domingo para sacar uno de los proyectos que dejé colgados.

—Lo estamos sacando adelante, y a ellos se les pagará muy bien esas horas extra. Ahora por favor, disfruta esto como si fueran las vacaciones que nunca te tomas. Pasaré a las tres de la tarde para ir a comer, ¿aceptas?

—Ya me he vestido para ir a trabajar.

—¿Me estas tentando? Quisiera estar ahí en estos momentos para quitarte esas ropas…

—¡Oh basta! Te veo en la tarde—no lo dejé seguir hablando y colgué.

Sólo escucharlo por teléfono me había puesto acalorada. Me sentía muy tonta al dejarme llevar así por algo que aún no habíamos definido siquiera.

Traté de mantenerme toda la mañana ocupada, salí a correr, limpié toda la casa, tomé un largo baño y por la tarde me dispuse a organizar la ropa en mi closet. Si tanto Ino como él decían que mis ropas eran más grandes de lo que debía usarlas, tal vez debía comprar ropa de una talla menos. Pero era difícil decirle adiós a las cómodas prendas holgadas. Tenía entonces que ir de compras después.

Así que cuando tocaron a la puerta, yo ya estaba lista en la sala esperando por Sasuke. Apenas abrí y me jaló por la cintura, solté un pequeño grito el cual fue acallado por sus labios.

—Basta—dije cuando se separó—Eres demasiado con esto—me quejé.

—No entiendo—tenía esa sonrisa descarada de nuevo, por un momento cometí el error de fijarme en sus atrayentes ojos negros y la respuesta que tenía en la punta de la lengua se desvaneció—Prometí que te llevaría a comer, ¿vamos entonces?

.

.

—Debes estar bromeando—solté cuando el mesero se retiró. Ahora lo veía como si fuese un ser de otro mundo. Él estaba de broma.

—Pensé que ya lo habías notado—se defendió.

—Es increíble, te he llevado a comer a mi casa y no me he dado cuenta que eras así de raro.

—¿Raro? ¿Es eso un insulto?—puso los ojos en blanco.

—No, debería mejor decir, anormal, sabía que algún defecto tendrías, no podías ser tan perfecto.

—Espera, yo soy perfecto.

—Finges serlo, de haber sabido antes este curioso detalle tuyo, te habría clasificado en otra categoría.

—¿Es decir que hasta hace unos momentos me considerabas perfecto?—preguntó divertido.

—No te creas tanto, apenas habías llegado al nivel de "un poco bien".

—Pues ¿sabes? No me importa como me tengas ahora catalogado, me encargaré de convencerte de mi perfección-alzó una ceja de una manera demasiado sexy-puedo ser muchas cosas, no sólo soy un sensual ingeniero con maestría en Arquitectura, con un IQ por encima de la media, ¿debo decir que atractivo? No, soy un poco humilde, me ahorraré eso pues ya conoces de mí esa cualidad.

—Pero vegetariano—interrumpí—no puedes disfrutar de uno de los placeres de la vida como lo es la carne—me quejé.

De inmediato ese brillo en sus ojos reapareció.

—¿Placeres de la carne dijiste?

Gemí molesta.

—¿Dónde tenías guardada toda esa perversión este tiempo?¿Debería añadir un defecto más a la lista?

Entonces soltó una carcajada, la más pura y sincera que le hubiese escuchado jamás. Y por tonto que parezca, un simple acto como él me hizo de nuevo mirarlo como boba. Amaba incluso como reía, de esas pocas ocasiones que lo hacía.

Casi rió hasta las lágrimas, lo dejé continuar y no dejé de mirarlo, cuando paró, me miró con una intensidad que agradecí estar sentada en ese momento.

—Deberías probar también, dejar la carne, es saludable.

—La carne es deliciosa, y no cambiaré mi postura. Y si de cosas saludables hablamos, ¿por qué entonces el otro día en casa de tus padres te atiborraste de pastelillos?

—Eran de mamá, no podía negarme—dijo en un tono fingiendo inútilmente inocencia.

—Patrañas.

—No podía negarme, así como tu tampoco te negaste a tener a tu madre el otro día en casa y me botaste.

Lo miré detenidamente.

—Obviamente no le pediría que se fuera, es mi madre.

—Debería entender que su hija y su novio necesitan tiempo a solas—de nuevo mencionaba lo del noviazgo, no pude evitar sentir una punzada, que por el momento traté de ignorar, si íbamos a hablar sobre nuestra situación, no quería que fuese en un lugar tan público como un restaurante.

—Ella terminó por darse cuenta—resoplé— e incluso me pidió disculpas por interrumpir, fue algo demasiado bizarro.

De nuevo estaba ahí él como esa risa.

—La perdono entonces.

En ese momento regresó el mesero con nuestras bebidas y por un instante el mantuvo su boca cerrada. El resto de la comida fue igual, no sé si le encantaba estarme provocando, o simplemente esa era su naturaleza. Siempre le había gustado llevarme la contraria, pero ahora que le había añadido detalles perversos al asunto, parecía divertirle más de lo normal.

Cuando terminamos le pedí me llevara a las boutiques que habíamos visitado justo en un inicio, cuando necesitaba un vestido para acompañarlo a la fiesta de Karin.

—¿Segura que no es por lo que dije ayer?—preguntó por segunda vez cuando entramos al establecimiento.

—¿Estarías mejor con tu conciencia si te digo que no de nuevo? Pero seré sincera, no eres el único que se ha quejado de mis ropas, y también creo que hace un buen tiempo no compro nada nuevo, así que de alguna manera debo gastar los miles que gano—él tenía esa media sonrisa de autosuficiencia que odié.

Mientras una de las encargadas del lugar se acercaba a nosotros, él me tomó desprevenida y me susurró algo al oído.

—No me importa lo que vistas, creo que te di a entender que de todas formas me encantará quitártelo.

Rogué al cielo porque la chica no hubiese escuchado aquello.

Estar de compras con él me recordó el infierno que fue la última vez, a pesar de lo que había dicho, se mostraba demasiado crítico ante los conjuntos que elegía. Me probé tanta ropa pude y la dependienta se mostró siempre paciente en llevar más ropa al vestidor.

Cuando entre la ropa que elegí, me topé con un vestido negro tipo coctel que yo no recordaba haber echado a la pila, terminé por maldecir a Sasuke. A regañadientes me lo probé, pero era tan apretado que sentí que me sofocaba al inicio, ya cuando terminé de acomodarlo, pude respirar con mayor libertad, sin embargo al verme al espejo mis pechos decían lo contrario. Y ni hablar del trasero, ahí frente al espejo podía jurar que se me veían las bragas. Eso era definitivamente el tipo de ropas demasiado reveladoras que yo nunca usaría. Pero entonces una idea estúpida se me ocurrió. Me deshice de la cola de caballo que llevaba y dejé mi cabello completamente suelto.

Salí del probador, él se encontraba sobre un sofá, sentado en una posición en que parecía descansar con la cabeza hacía atrás. Me aclaré la garganta para que notara mi presencia.

—Es extraño, no recuerdo haber elegido este vestido para probármelo.

Cuando por fin me miró, supe que mi osadía había valido la pena. Y justo cuando tragó saliva, me sentí en verdad poderosa. Se mantuvo con esa expresión tan seria mientras me recorría con la mirada de pies a cabeza.

—Debo aceptar que fue mi idea, pero debo reconocer que tal vez me equivoqué.

Al escucharlo hablar por fin y decir aquello me decepcioné. Él lo notó y continuó hablando.

—No, no es porque no me encante como se te ve. Me podrías causar un paro cardíaco. Además ¿de verdad crees que en mi sano juicio te dejaría ir por la calle con eso puesto? Los ojos de todos estarían sobre ti—se levantó de donde estaba y se acercó hasta quedar en frente—que te veas linda para los demás es bueno, pero un vestido como ese, quiero ser el único que te lo vea puesto.

De no ser porque la empleada del lugar llegó con más ropa, él no se hubiese detenido sólo con estar ahí mirándome. O tal vez yo era quien hubiese hecho algo.

Durante el camino de regreso en el coche, pedí que se detuviera en un parque cercano a mi casa. Para ese entonces ya era de noche pero había mucha iluminación.

—¿Por qué nos detenemos aquí?—preguntó algo extrañado. Le hice una seña de que me acompañara y se sentara a un costado de mi en una banca.

—Si vamos a continuar con este jueguito y toda esa tensión, necesitamos que dejemos las cosas en claro—solté por fin, era el momento de hablar de ello.

—¿Qué juego?—por su tono ahora si parecía serio, pero su pregunta no lo parecía.

—De la noche a la mañana te has mostrado tan pervertido que hasta podría molestarme.

Ladeó la cabeza hacía un lado, luego hacía el otro, observándome con detenimiento.

—Por lo que sé, para que ese jueguito funcione se necesita de dos.

—Ese también es el problema, creo que me he sumido en esto tanto como tu, pero parece que yo si tengo algo presente que tu no.

Resopló con fastidio y luego se acomodó, cruzado de brazos y con esa posición algo arrogante.

—¿Qué cosa?

Gemí en reclamo.

—¡Lo obvio!

—¿Qué es para ti lo obvio? Me gustas, y al parecer también te gusto, te deseo y creo que eso es mutuo.

Desesperada no lo dejé continuar.

—¡Nuestro noviazgo es falso!—solté sin más— no se supone que debamos estar deseando besarnos y tocarnos cuando se supone que esto lo iniciamos por un acuerdo donde fingiríamos ser novios.

En esa ocasión no contestó, se quedó ahí por un buen rato sólo mirándome con esos ojos negros que comenzaba a detestar en esos momentos a pesar de lo mucho que me encantaran.

—¿Y bien?—volví a hablar.

Se levantó de donde estaba, puso las manos en los bolsillos y parecía que miraba a ningún punto, pensativo.

Me molestaba su silencio. Si no comenzaba a hablar, me marcharía del lugar y lo dejaría solo. Entonces giró sobre sus talones y me enfrentó

—Pensé que lo tenías claro, ¿crees que con todo lo que he hecho podría estar aún estar fingiendo?

—Necesito que seamos claros, porque yo aún no sé que pueda considerar como real o que no, necesito que lo digas.

Se revolvió el cabello, se le veía algo desesperado, luego me miró de nuevo e hizo algo que no esperaba, se inclinó y tomó mi mano.

—Lo haré de la manera correcta entonces.

N/A: ¡Hola de nuevo! :D Lo advertí, este Sasuke se estaba volviendo cursi ;o;

Lamento si esperaban un lemon en este capítulo! xD Pero quien sabe, como traen esas hormonas puede que se haga una limonada de limones en los próximos :v

Aunque advierto, se viene el drama! (¿qué? ¿apoco creyeron que no habría drama aquí?) Y se viene una nueva mentira, no más bien, una omisión..mentira…ah como sea, se siente igual.

En el pasado capítulo resultaron varias personitas de Venezuela, Colombia principalmente, aunque también México. Justamente hace unos años, cuando comencé con esto de los fanfics (allá por el 2010) conocí un par de lectoras de esos países, y hasta el día de hoy mantengo amistad con ellas :')

Ahora bien, malas noticias: el siguiente capítulo puede que tarde un poco más que este, y así serán los siguientes :c

¿Reviews, jitomatazos, reclamaciones?