Presente
—Eso a sido todo, es que... arrgg... me sentí tan impotente Hale, te juro que quiero reventar a patadas el trasero de doc... que me haga daño a mi... ¿pero a Bo? ¿a mi BoBo? —preguntó con rabia.
—Vamos, calma pequeña —le pasó un brazo por encima —¿qué te parece si te llevo a un sitio que te va a encantar y olvidamos malos tiempos?
En el centro comercial, Joep y Lauren hablaban de fusionar sus tesis, pero aunque Lauren disfrutaba de la charla, estaba en alerta. Tenía la misma sensación extraña que cuando estaba con Bo en la cafetería, sabía que alguien, mejor dicho algo, la estaba acechando de cerca, por ello que aunque sonreía estaba preparada para pelear. Cinco mesas en diagonal hacia el lado izquierdo de Lauren, pues estaba a espaldas de dicha presencia, una figura de pelo oscuro, con gorro y gabardina de color rojo y una camiseta de manga larga, combinada con los pantalones negros, metidos en las botas del mismo color se frotaba el entrecejo con los dedos indice y pulgar. Se encontraba de espaldas a Lauren con los ojos cerrados. Una figura familiar se encontraba delante de ella.
—Cómo odio a los humanos...—bufó con resignación —panda de seres miserables, acabaría con todos ellos si de mi dependiese, empezando por esa humana —arrugó con fuerza una servilleta mientras intentaba digerir el duro golpe que le resultaba el haber caído en una trampa por una súcubo y una humana.
—Admítelo, te hicieron la envolvente jajajaja —rió con ganas —además, admite que la súcubo te la coló bien colada, nadie habría sospechado nada.
—Escuchame bien, maldito Houdini —lo agarró con una mano de la camisa y con el índice de la otra mano lo acusó —te envié allí dentro con la misión de que te integraras en ese dúo y sacaras información de todo aquello que dijeran, dejaran de decir u hicieran o no ¿y qué haces? Vas y caes en su maldita trampa —lo suelta —de verdad, creo que me habría aportado más información Bruce.
—Primero, no soy Houdini, soy Vex, segundo, soy un mesmer, no un puto detector de mentiras y tercero ¿en serio te piensas que un jodido ogro de dos metros y medio como Bruce va a pasar desapercibido? Por cierto, más te vale acostumbrarte a los humanos, más concretamente a la morenita de ojos azules y a la doctora rubia.
—No pienso rebajarme a la altura de esas ratas de laboratorio, no son más que la parte más baja de la cadena alimenticia —comentó aquella mujer con arrogancia.
—Pues Bo no opina lo mismo, más bien piensa lo contrario —Vex fijó su mirada en Lauren — ¿sabes? Deberías darle una oportunidad, la doctora no es tan mala cómo parece, a demás de lista.
—La súcubo posee más poder incluso que su abuelo, el rey de la sangre... pero aún es vulnerable a los ataques de la Morrigan Vex, sólo es cuestión de tiempo que acabe habiendo una desgracia... —el tono de su voz pareció disiparse entre el barullo de las voces cercanas de la gente.
—Vaya, es la primera vez en toda la conversación que cambia el tono de tu voz hablando de Bo ¿por casualidad la súcubo no habrá ablandado tu frío y duro corazón de acero, verdad? —preguntó Vex con un ápice picarón en su tono de voz y mirada.
—Vex... —exclamó aquella mujer con un tono de ultimátum —una broma más cómo esa, una más nada más, y te juro por mi santa madre, que en paz descanse, que te desollo vivo.
Vex estalló en carcajadas en ese momento, parecía divertirse con las amenazas de aquella mujer, que no parecía estar de buen humor.
—jajajajaja pues para no haberte ablandado el corazón bastante que te preocupas por ella —continuó con el juego de molestar a la mujer.
—No, me preocupo lo justo y necesario, nada más y vayámonos de aquí, no hacemos más que perder el tiempo —se levantó y con altivez se colocó bien el abrigo.
Joep estaba hablando con Lauren cuando algo, mejor dicho, alguien acalló sus palabras, parecía hipnotizado. Lauren extrañada, giró medio torso para ver con sus propios ojos que era lo que había dejado a aquel hombre sin palabras. Una descarga de adrenalina disparó su frecuencia cardíaca al descubrir a Vex a un par de mesas de la suya, la había estado espiando. Pero su preocupación esta vez, no parecía ser Vex, sino la mujer que lo acompañaba. Si Vex parecía sospechoso, aquella mujer
se llevaba todas las papeletas de serlo. La sangre se le heló en el instante en que reconoció a la mujer, era la misma que había entrado en el baño aquella misma mañana "esto, ya no es casualidad" dijo Lauren para si misma. ¿Qué vinculo tenían esa mujer y Vex? ¿y por qué la seguía a ella? Eran dos de las tantas preguntas que pasaron por la cabeza de Lauren. En un pub muy alejado del Dal, del centro comercial y casa de Bo, se encontraban Hale y Kenzi, a Kenzi se le cayó la boca al suelo cuando entró en aquel pub, que manchaba de violeta chillón hermosos sofás, sillones y hamacas que eran de un blanco virginal cuando las luces ultravioleta no los mancillaban. Fuera del pub, en la parte trasera se encontraba la piscina.
—¡Damn negga! ¿por qué no me enseñaste éste lugar antes? —preguntó Kenzi asombrada.
—No sabía si te iba a gustar —se encogió de hombros.
—¿Qué si me iba a gustar? ¡negro, por favor! ¡esto es el puto cuelo, el paraíso en la tierra! —exclamó Kenzi cual si fuera una niña pequeña en un puesto de chuches.
Hale observaba con ternura a la pequeña humana disfrutar, eso en el fondo le reconfortó, pues sabía, aunque no la conocía en profundidad que había sufrido más de lo que sus labios decían. En la casa de Bo, Dyson se entregaba completamente a Bo, sus jadeos junto a sus envites dejaban claro que en el fondo sentía algo por la súcubo. Bo, por el contrario ni sentía ni mostraba un mínimo ápice de sentimiento por Dyson, aunque no por falta de intención, pues intentaba complacerlo entregándose a él casi por completo. Por desgracia, Dyson probablemente no llegaría jamás al vacío y casi gélido corazón de Bo. Bo intentaba centrar toda su atención en Dyson, le arañaba, mordía, le pegaba más a ella pero no encontraba la satisfacción que buscaba, sus jadeos eran de estrés y sus gemidos fingidos. En su mente, trataba de borrar aquellas imágenes del sueño de aquella mañana con Lauren, pero mientras más se esforzaba por olvidar aquella noche de pasión, lo cierto es que solamente conseguía avivar esos recuerdos. Con fuerza se aferraba con la mano derecha a la mesa de la cocina y con la izquierda intentaba pegarse más a Dyson, mientras que sus piernas se aferraron a la cintura de éste. Dyson parecía estar llegando casi al final, pues sus embestidas eran cada vez con más fuerza y rapidez. Bo, finalmente decidió rendirse, estaba cansada de luchar contra aquellos recuerdos, su cerebro se había sobre calentado y le estaba produciendo un terrible dolor de cabeza. Si tan solo segundos antes de rendirse al recuerdo de aquel sueño, hubiera sabido las consecuencias, no se habría permitido abandonar.
—¡AAHH BO! —exclamó el lobo llegando al final.
—¡OOHH DDDLAUREN! —finalmente parecía haber tenido un orgasmo verdadero.
—Estupendo Bo, estupendo —el lobo salió de Bo completamente decepcionado y se puso la ropa con dolor, rabia y resignación.
—Oh...mierda —musitó —, Dyson espera por favor —rogó a la vez que se bajaba del pollo de la cocina para pararle.
—No me toques, Bo —levantó la mano dejando claro que no quería que se acercase a él —¿sabes? La próxima vez que te tires a alguien, intenta decir su nombre, no el de tu amante —y con el orgullo por el suelo salió de casa de Bo.
—¡NO ES MI AMANTE! —gritó con la esperanza de que Dyson la escuchara, pero dedujo que la había escuchado medio barrio, menos Dyson.
En Muzik, que así se llamaba el pub donde se encontraban Hale y Kenzi, Hale recordó que Kenzi, aquella mañana le había pedido que si le ayudaba con un favor, pero nunca llegó a completar la información.
—Oye Kenzi, ésta mañana me pediste que te ayudara con un asunto, pero después no me diste más información, dime ¿qué asunto es? ¿que necesitas que haga? —preguntó el sireno, copa en mano con toda su atención puesta en la joven rusa.
—Veras... es que... después de lo que sucedió esta tarde con Lauren, no estoy segura de que sea la mejor idea —sus palabras se tiñeron de resentimiento cuando recordó a Bo llorando en sus brazos.
—Kenzi... —Hale posó su mano derecha en la rodilla izquierda de Kenzi y la apretó con cariño —yo estaba con Lauren cuando ocurrió, y créeme cuando te digo que ella lo siente de todo corazón, aunque no me lo contó, lo está pasando mal y Bo no paraba de llamar, ella por estas fechas recibe llamadas de un numero que parece acosarla, lo se porque en los cinco años que lleva con los Fae, todos, y cuando digo todos me refiero a Dyson, Trick y yo hemos vivido esos duros momentos durante estas fechas.
—Está bien Hale... —su tono de voz sonó con resignación — verás, mi … —bufó al costarle, pues al final se había decidido por no hacerlo, pero Hale la convenció — plan, era el siguiente, mañana le pediré a Bo que me deje la casa con la escusa de que te quedas conmigo.
—¿Qué? —preguntó sorprendido Hale.
—Espera por favor, dejame explicarte el plan todo seguido sin interrupciones —calló un momento a ver si Hale lo había entendido, como vio que si, continuó — le pido a Bo la casa desde el viernes hasta el domingo, ella le irá a pedir la casa a Dyson, entonces Dyson se encargará de decirle a Bo que no puede prestarle la casa porque él te la prestó a Trick, le pedirá la casa entonces a Trick y Trick le dirá que no puede, porque él le ha prestado a un amigo la casa el fin de semana porque no tiene donde dormir, si el plan sale bien, irá como último recurso a la casa de Lauren y espero que esa maldita doctora... acepte que se quede a dormir con ella porque si no... —la ira brilló en sus ojos.
—Ok, ok, lo he entendido, no hace falta enfadarse antes de tiempo ¿si? —le dio unas palmaditas en la espalda.
En el Dal, Dyson entraba con mala cara y le pidió a Trick un chupito de ron miel. Quien viera al hombre lobo de lejos se alejaría de él, Trick le sirvió el chupito y se sirvió uno a él mismo y miró a Dyson a los ojos sin miedo en su mirada.
—No estás sólo en ésto —le posó su mano izquierda en el hombro derecho —si necesitas un tabernero que te escuche estaré dispuesto —le apretó el hombro.
—¿Sabes? —se bebió el chupito y su cara no cambió de expresión, parecía estar en stand bye— creo que será mejor que directamente me des la botella... porque el dolor... y la vergüenza que siento ahora mismo, no lo cura un solo chupito.
—Cuéntame, te escucho —dio la vuelta a la barra y se sentó a su lado.
—¿Sabes cuando... lo das todo por una persona, pero sin embargo esa persona... —no llegó a terminar la frase, se resignó a bufar y esconder su rostro en sus antebrazos —olvidame Trick, dejame la botella... y tirame a una cuneta —musitó.
