Capítulo XIV.- por Saki Aiza.

Los celos estaban afectando a la familia Shadows-Aiza.

Tess por un lado y Ariel por el otro.

Al fin harto de no poder concentrarse en su trabajo, Tess se apartó del escritorio, hastiado. No podía sacarse de la mente la odiosa idea de que Anji haría lo que fuera por quitarle a Saki, pero tampoco quería que sus hijos se enteraran de aquello a pesar que Anji los conocía y les simpatizaba. Él sabía que Saki no estaba interesada en lo absoluto en Anji, por más expresivo y elegante que fuera, y él, Theseus Shadows fuera alguien más bien reservado y oscuro. Sin embargo, no se sentía tranquilo.

Por otro lado, Ariel no podía evitar sentirse incómodo al ver a Hayate muy cerca de Jazmín mientras iban al salón de clases. Él se quedó callado mientras Alejandra escuchaba con interés lo que Hayate y Jaz hablaban.

-…y Akiko no pudo venir porque está en exámenes finales. Por supuesto, como Daibu y yo vinimos, poco faltó para que ella hiciera una pataleta de esas.

-No me extraña. Hace siglos que no nos vemos.

-Cosas de chicas.

-¿Y Daibu?

-Bueno, él está ahora mismo con Papá, así que creo que deben de estar visitando al tuyo.

-Ah… ya llegamos –y Jaz tocó a la puerta del Club de Sistemas, pero nadie le abrió. Como había sospechado, sólo Daisuke estaba allí, navegando en la Internet.

-Oye, Dai, ¿qué haces? –preguntó Jazmín, al fin desesperándose y abriendo la puerta.

-Haciendo un pastel –respondió éste lacónicamente. –Obvio que estoy navegando en Internet.

-No tienes que ser tan grosero, Dai –dijo Alejandra, ofuscándose. –Sobre todo porque tienes visita.

El misterioso Wakabayashi se volteó y se sorprendió al ver a Hayate. Claro, sólo fue capaz de mencionar el nombre del chico Ozora antes de apresurarse a apagar el computador y salir con la gente que había ido a recogerlo.

-¿Cómo has estado, Daisuke-kun? –preguntó Hayate como si nada.

-Bien. ¿Y tus hermanos?

-Aki se quedó en Barcelona y Daibu está con mi papá. De hecho creo que van a tu casa en este instante.

-Jaz, nos tenemos que ir –dijo Ariel, su voz un poco alterada. –Ale y yo tenemos que irnos temprano a casa.

-¿Qué? –dijeron todos, incluyendo a Alejandra.

-Sí… Tenemos que irnos a casa temprano. Órdenes de mi mamá –y después de despedirse de todos, Ariel se fue, seguido de Alejandra, que no entendía nada.

-Adiós, Ari –dijo Jaz, que no sabía cómo sentirse en ese instante: si contenta porque los hermanos Ozora estaban en Alemania o confundida por la actitud de su mejor amigo.

-¿Qué le pasa a tu amigo, Jaz? Se veía nervioso –dijo Hayate, rascándose la barbilla.

-Vaya uno a saber. Ariel es a veces más misterioso que Daisuke –respondió la chica, confundida.

-Ni tan misterioso –dijo Daisuke, enarcando una de sus cejas.

-Bueno… ¿Vamos a tu casa o qué? Apuesto a que tus padres deben de estar esperándote.

-Sí, supongo –y Jaz, Dai y Hayate se fueron a casa de los dos primeros. Entretanto, Alejandra le reclamó a su hermano por mentir.

-¿Qué te pasa, eh? Pareciera como si fueras un marido celoso, ¿sabes? Al lado tuyo Othello era fresco y descomplicado.

-No es nada…

-No creas que nací ayer, cabeza hueca –dijo Alejandra, dándole un fuerte pisotón a su hermano. –Es obvio que estás celoso.

-¡Ay! Es que sé que Jaz no saldría con Johann ni porque él fuera la última Coca-Cola premiada del desierto de La Guajira, pero no sé por qué me molesta que Ozora Hayate actúe así con Jaz…

-¿Y es que acaso tienes el derecho de elegir los amigos de ella?

-No…

-¡Entonces deja ya de ser un idiota, Ariel! Deja de celarla. Si ni siquiera son novios…

-Sí… Tienes razón –admitió Ariel finalmente. –Otra vez estoy actuando como idiota.

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Por otro lado, ya la grabación del CD de Saki estaba por terminar, pero ahora había otro asunto por arreglar: El video del primer sencillo.

-¿Qué se va a hacer en el video? –preguntó Saki, pues estaba con el productor, el director y muchas otras personas en la sala de juntas.

-Bueno, como Espejismo es movida, pienso que podríamos mezclar algo futurista con algo de baile –dijo el productor. –El problema es… ¿Quién más podría salir en el video?

Así siguieron discutiendo, y ya tenían la idea muy clara… Pero tendrían que salir dos hombres diferentes para cada escena, pues en la una Saki saldría con un traje negro que aunque no revelador, era algo ajustado, y en la otra escena saldría con un grupo detrás bailando y en algunas escenas de esa parte bailando con alguien al ritmo de la canción… Vestida con pantalones anchos y una ombliguera blanca. Al menos esa era la idea.

-¡Tengo una idea! –dijo Saki finalmente. –Para la parte del pasillo y la 'sala de máquinas' podría pedirle a Tess que salga. Estoy segura de que fuera de aceptar, eso haría que su vieja chispa de músico despierte.

-¿Y quién más…?

-Tendría que preguntarle si querría –y por un momento Saki salió de la sala de juntas y marcó a un celular.

-Hola, Wakabayashi-kun.

-¿Quién es?

-No me digas que ya olvidaste a tu vieja amiga la futbolista colombiana.

-Ah… Saki. Creí que eras otra persona.

-Lo dudo. Sigo siendo la misma. Llamo para preguntarte una cosa.

-¿Qué es?

-Pasa que voy a grabar el video del primer sencillo de mi nuevo CD… Y necesito a alguien que sepa bailar.

-Pues le digo a Lily entonces… Pero creo que va a estar ocupada.

-Baka… Me refiero a ti.

Pero si no sé bailar! –Wakabayashi gritó a través del celular.

-No me mientas. Te conozco desde hace mucho tiempo, y hemos estado en fiestas incluso desde antes que te ennoviaras con Lily. Somos casi hermanos… Y recuerdo que eras de los pocos que sabían bailar bien.

-Estoy oxidado.

-Esas cosas no se olvidan. Créeme. Creí que había olvidado bailar, pero no es así. Anda, Wakabayashi-kun… Que no va a ser nada comprometedor. Es como si bailaras en una fiesta.

-Vale. Voy en un rato allá.

-Arigato gozaimasu! ¡Nos vemos aquí entonces!

-Claro. Adiós –y se terminó la llamada. Momentos después Saki marcó al celular de su esposo, aunque éste se demoró en contestar.

-¿Hola? Habla Shadows.

-Hola, Tess.

Saki! ¿Te pasó algo?

-No. Estoy muy bien. Sólo llamaba a preguntarte una cosita.

-¿Qué es?

-Voy a grabar el video del primer sencillo y necesito un bailarín con el que me pueda acoplar al 100. Ya tengo otro, pero con él la cosa no es tan complicada.

-¿Quién es el otro que bailará?

-Wakabayashi-kun.

-Tú sabrás por qué lo elegiste, pero, ¿para qué me llamaste?

-Ya te dije. Una parte del video es futurista y creo que tú serías perfecto para ello. Además, yo no sería capaz de usar los pasos en esa instancia con Wakabayashi-kun.

-Y eso que tú y él son amigos desde hace mucho tiempo.

-Sí, pero… -y Saki se animó a decirlo al fin. –No podría bailar sensualmente con él. No soy capaz… Y contigo es mucho más fácil.

-Ah, ya… -y Tess dejó escapar una pequeña carcajada. Sin embargo, el tono de la risa del suizo no le agradó a Saki. Como músico que era, la colombiana se dio cuenta que algo no andaba bien con sólo escuchar la risa de su esposo.

-Tess, ¿qué te pasa?

-¿Por qué la pregunta?

-No soy tonta. Algo en tu voz denota que no andas bien.

-Sé que no eres tonta, Saki… Sin embargo, sabes que estoy preocupado por lo que Anji pueda hacer.

-Y lo más extraño es que él no ha aparecido por aquí desde hace días.

-Por acá tampoco…

-Igual trataré de no estar sola. Ya llamé a Wakabayashi-kun para que venga. ¿Podrías venir también? Así nos iríamos juntos también.

-Voy para allá –y Tess colgó.

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Entretanto, Ari y Alejandra caminaban hacia su casa. Después de haber admitido que era un idiota, Ariel se mantuvo callado, tratando de mantener su mente en blanco en vano. Entretanto, Alejandra cantaba una canción que le encantaba.

-C'mon, c'mon, turn a little faster. C'mon, c'mon, the world will follow after. C'mon, c'mon, 'coz everybody's after love… (Accidentally in Love de Counting Crows… ¿Viste Shrek 2?)

-Estás animada…

-Ni que fuera caricatura.

-Olvídalo –y Ariel volvió a su meditabunda y triste actitud. Cuando llegaron a casa, se sorprendieron de ver que sólo Ta-kun y Zio estaban ahí.

-¡Naaaa! –exclamó el gatito, saltando al hombro de su amito.

-Hola, Ta-kun.

-Hola, gatito lindo –dijo Alejandra, imitando a Piolín. -¿Y papá?

-Na, na –el gatito negó con la cabeza.

-Debe ser que no está –y Ariel se dirigió a la cocina. En efecto, había una nota con la letra de Tess, avisando que volvería un poco tarde, pues tenía que ir al estudio de grabación.

-Así que papá y mamá se demoran. ¿Qué vamos a cenar, Ari?

-No sé por qué te preocupas. Ambos sabemos cocinar, ¿no?

-Pues…

-No te preocupes. O podemos cocinar o romper nuestras alcancías y pedir algo de comer.

-¡Ni loca que estuviera! Prefiero ahorrar mi plata para comprarme ese video de anime que tanto quiero.

-Vale –y entre los dos chicos se prepararon un omelette.

Rato después, tanto Ariel como Alejandra estaban haciendo sus deberes, pero un graznido del cuervo de Tess les asustó.

"¿Qué pasará como para que Zio esté nerviosa?" –pensó Ariel, yendo hacia la percha del ave. Otra vez Zio graznó, y de un salto se subió al hombro del chico. "Creo que tiene un mal presentimiento."

Alejandra no había oído nada, pero su hermano tenía un oído sensible, por lo que estuvo atento a cualquier sonido sospechoso.

El ladrido del perro del vecino de al lado… Una puerta cerrándose… Alguien metiendo algo en el buzón de la casa Shadows-Aiza…

-¡Eso es! –y Ariel abrió la puerta… Para ver que Anji estaba dejando algo en el buzón. Por supuesto, lo reconoció de inmediato, pero Zio se lanzó hacia el japonés como flecha.

-¿Qué rayos…? –murmuró Anji antes que el cuervo lo atacara. Ariel trató desesperadamente de detener a Zio, pero no sólo el cuervo hembra había atacado al 'amigo' de su padre; Ta-kun también se había lanzado al ataque.

-¡No! ¡Zio, Ta-kun, deténganse en este instante! –dijo el chico al fin, gritando y lastimándose la garganta. Por suerte ambos animales hicieron caso y volvieron a la casa. –Lo siento, señor Mito… Es que no sé por qué lo atacaron.

-No te preocupes –dijo el japonés. –Sólo vine a dejar una carta aquí para tu padre. Es probable que las mascotas de tu casa hayan creído que yo era un ladrón.

Aunque la verdad era que Anji sospechaba que Testament había aleccionado a Zio para atacarlo… Pero si así era, ¿por qué el gatito también le mordió la pantorrilla?

El japonés se fue, dejando a Ariel algo preocupado. El chico entró a la casa, y vio que Zio otra vez estaba en su percha y Ta-kun en la cocina comiéndose algunas croquetas.

"¿Por qué atacaron al señor Mito? Ni que fuera una mala persona… ¿O sí?" –e impulsado por la curiosidad, el chico Shadows sacó lo que Anji había puesto en el buzón. En efecto, iba dirigida a Tess, y el chico no se atrevió a abrir la carta, pues buen sabía que la curiosidad mató al pato (recuerden que adoro los gatos).

Por lo tanto Ariel dejó la carta sobre el escritorio de Tess y subió a su habitación a terminar sus deberes.

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Por otro lado, Lily estaba conversando con Tsubasa, mientras Hayate, Daibu, Daisuke y Jazmín estaban en su propia conversación, en la habitación de Jaz.

-… y Akiko le dijo que si no la dejaba en paz le diría a papá que anotara un gol con su cabeza –dijo Daibu, el hermano de Hayate. Prácticamente idéntico a él y a su padre y tío, Daibu tenía un rasgo poco usual en los Ozora-Nakasawa: Era una polvorilla, y además llevaba puesta una boina al revés (como Jun en Proyecto K5 o Twister en Rocket Power).

-Esa frase me suena –admitió Jaz, hasta que recordó que se la oyó decir a la mamá de Ariel. -¡Ya sé! ¿Saben quién es Saki Aiza?

-Me parecer haber oído algo de ella… -dijo Hayate, rascándose la barbilla. -¿No es una futbolista colombiana?

-Además de músico –agregó Daibu, quien era un adicto a la música.

-Y además es la mamá de Ariel y Alejandra –dijo Daisuke, cruzándose de brazos.

-Bueno… ¿Qué con ella?

-Una vez le oí a ella decir algo parecido a otra persona.

-Debe ser de temperamento fuerte entonces –dijo Hayate.

-No… Para nada. En realidad es muy amiga de mis padres y es muy buena con nosotros.

Hayate y Daibu se encogieron de hombros. Los Wakabayashi sabían qué decían.

-Oye… Con respecto a tu amigo Ariel, me dio la impresión que estaba celoso.

-Pueda que sí, pueda que no –dijo Daisuke.

-No creo… Sencillamente es algo tímido –respondió Jazmín. –Además, él no tendría por qué celarme.

-En eso no estoy de acuerdo –murmuró el mayor de los Ozora, aunque nadie alcanzó a escucharle.

-Rayos… Por ir con papá no conocí a tus amigos, Jaz –dijo Daibu, chascando los dedos. –Pero bueno, supongo que mañana será.

-Eso espero. Además, Dai y Ari tiene entrenamiento de fútbol mañana.

-¿Acaso él también juega fútbol?

-De tal palo tal astilla.

-¿Acaso el papá de él es futbolista?

-No –respondió Daisuke, sin dejarle tiempo de contestar a su hermana. –En realidad es músico, y además es mi profesor en la escuela.

-Ah… Cierto que nos dijiste que la mamá de él es futbolista.

-Y una buena, por cierto.

Sin embargo, alguien tocó a la puerta.

-Hayate-kun, Daibu-kun, ya nos vamos –dijo Tsubasa a través de la puerta.

-Sí, papá –y después de despedirse de Jaz y Dai, Hayate y Daibu se fueron con su padre, aunque Hayate le dio un amistoso abrazo a la chicha Wakabayashi.

-Nos veremos mañana.

Sin embargo, Jaz se sorprendió de no ver a su padre en casa.

-Mamá, ¿Dónde está mi papá? –preguntó ella a Lily.

-Pasa que Saki le pidió un favor importante y fue a la disquera donde ella está trabajando.

-¿Y eso?

-Sabes que ella y tu papá son amigos desde hace mucho tiempo, y sabe una cosa que sólo ella, tu papá y yo sabemos bien. Por eso ella le pidió un favor importante.

-¿Y qué es eso?

-Bueno… -Lily comenzó a decir, como si tuviera un chisme muy importante que contar (y que conste que no es chismosa) –Pasa que tu papá va a salir en el video del primer sencillo de Saki… Bailando.

-¿Y le permitiste hacer eso como si nada?

-Sé que nada malo va a pasar. Saki es como una hermana para tu papá.

-Y eso que ella ya tiene un hermano. Eso me lo contó Ariel.

-Así es.

-¿Y no crees que habrá problemas con la otra gente allá?

-No lo creo. Saki sabe cómo dejar a la gente en su lugar… -y en ese momento recordó la extraña actitud de su amiga. Algo parecía no andar bien con ella, pero no sabía qué era.

-¿Mamá?

-Ah, lo siento, hija. Me distraje por un instante.

-Se nota.

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Entretanto, Genzo, Saki y Tess estaban en la disquera, hablando del plan. Genzo se sintió muy aliviado al saber de los planes del video, pues aunque Saki era casi como una hermana para él, no sabría cómo responderle a Lily si le hubiera tocado la parte 'futurista.' Tess aceptó fácilmente el participar en el video, aunque tendría que hablar con la escuela para que le pusieran un suplente mientras tanto.

-No saben cuánto se los agradezco a los dos, muchachos –dijo la colombiana. –Realmente no sabía qué hacer.

-Bueno… Al menos Lily estuvo de acuerdo. Sin embargo, tendré que meterme a clases intensivas de baile una vez más. Como te dije, estoy oxidado, y es que desde que soy padre no he ido a una sola fiesta.

-Y no sólo por ello. Tu trabajo es difícil –admitió Tess. –Aunque bueno, tampoco he ido a fiestas de esas desde que estaba en la universidad.

-Pero sí bailabas en los videos de tus canciones.

-Rara vez.

-En todo caso… Me huele a que nos va a ir bien.

-Yo pienso lo mismo –dijo otra voz, sorprendiendo a los tres. Uno de los tres estaba confundido, mientras que los otros dos estaban de mal humor.

-¿Qué haces aquí, Anji? –dijo Tess, frío como el hielo.

-Vaya manera de saludar a un viejo amigo, Testament –dijo Anji, sonriendo cínicamente.

-¿Quién es él? –preguntó Genzo en un susurro a Saki.

-¿Recuerdas cuando alguien me cortó la llamada? Fue él. Era antes un amigo de Tess, pero ahora llegó a causar problemas.

-Veo… Además se nota que es japonés.

-Él mancha el honor de los del país del Sol Naciente.

Entretanto, Anji dijo sencillamente que había ido a ver a Saki, pero Tess no era un tonto.

-Sé a qué viniste, Anji. Ni creas que dejaré que te acerques a mi esposa otra vez.

-¿Y cómo piensas detenerlo si tu humilde trabajo de profesor no te da tiempo para nada?

-No me busques que me vas a encontrar…

-Pues ya que me viste, vete por donde viniste –dijo Saki, enojada. –Y si vuelves a intentar hacerme algo, Mito Anji, juro que te va a costar.

-Pagaría cualquier precio, Saki. Ya te lo dije y no lo voy a repetir.

-No sé quién seas, y no sé cuáles son tus intenciones, pero no soporto que se metan con mis amigos –Genzo dijo finalmente. –Si es necesario, intervendré para defender a mi amiga Saki.

Por supuesto, Anji reconoció a Genzo.

-Vaya, si es el mismísimo Wakabayashi Genzo. Me sorprende que te ofrezcas a defender a Saki cuando mundo y medio sabe que no ves más allá de tu familia y tus propios intereses.

Sin embargo, ya Saki estaba harta. Tan rápida como era, corrió y le propinó una patada a Anji en la espalda como si rematara con su más poderoso disparo. Si él hubiese estado alerta, podría haber detenido a la colombiana gracias a sus habilidades para las artes marciales, pero Saki lo cogió por sorpresa y cayó al suelo.

-Ni se te ocurra volver a acercarte a mí o a mi familia, Mito Anji. Ya me harté de que me aceches como un cazador a su presa. Si no puedes entender que estoy felizmente casada, entonces vete al diablo –dijo la futbolista, furiosa.

-Está bien… Está bien. Sé cuándo rendirme –y Anji se fue del lugar, con una mano sobre su espalda.

Pero eso no sería lo último que verían de él—el problema estaba apenas empezando.

NOTAS:

-Othello es una obra de Shakespeare, cuyo protagonista es un marido extremadamente celoso. Aunque supongo que ya lo sabían.

-Gracias a Lily por darme permiso para poner a Wakabayashi-kun a bailar.

-¿Por qué Zio y Ta-kun atacaron a Anji? Yo creo que fue instinto.