Disclaimer:ninguno de los personajes de ´Naruto´ me pertenecen, pero la historia es completamente mía.
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NOTA: Pecadores es mi primer fic largo, les pido paciencia ya que nunca he escrito una historia de capítulos.
ººº
"" "Purple Haze was in my brain,
lately things don't seem the same,
actin' funny but I don't know why
'scuse me while I kiss the sky."
Por algún motivo esa canción de Jimi Hendrix se reproduce en mi cabeza en estos momentos. Tal vez sea porque así siento mi cerebro en estos momentos, envuelto en una densa bruma.
Mierda.
La maldita es espesa.
Mi cerebro no puede conectar ningún pensamiento para crear una idea decente. Creo que comprendo al idiota de Naruto cuando la atrapo haciendo algo malo.
— ¿Teme? — oh, genial. Si puedo escuchar tan nítidamente al Dobe de Naruto eso significa que todo esto es real. Esto realmente está pasando. Sakura se acaba de enterar de la peor manera de mi pequeña omisión.
Oh, carajos.
Me siento enfermo. Creo que mi presión arterial esta por los suelos.
— ¿La conoces, Teme? — solo puedo asentir. No puedo dejar de mirar a una muy confundida Sakura.
Esto no va a terminar bien. Lo presiento.
— ¿Sasuke qué haces aquí? — oh, bueno. Esto se va a poner interesante, pero de mala forma.
—Sakura tenemos…
—Cariño, se que debes estar muy emocionada por conocer a tus ídolos y todo eso… — no he ni empezado a hablar cuando entra este tipo, me interrumpe, toma a Sakura del brazo para sacarla y le dice cosas… Oh, carajos, esto cada vez se torna peor — Pero estas molestando y te tienes que ir.
—Pero… — aprieta un poco más su agarre y la empuja un poco. La ira me saca de mi aturdimiento.
Veo rojo y a ese pequeño pedazo de mierda lo quiero aplastar.
¡¿CÓMO SE ATREVE ESE MALDITO HIJO DE PUTA A MALTRATARLA?!
—Suéltala — le gruño al tipo, quien de inmediato se congela y me mira sorprendido. Me levanto rápidamente y voy hacia ellos — Suéltala de inmediato — le digo gélidamente y él obedece. No espero a que se vaya, tomo la mano de Sakura y comienzo a dirigirme hacia la puerta.
— ¡Hey! ¿A dónde crees…? — la mirada que le lanzo a Kiba lo calla y lo deja en su sitio.
Me preocupa lo frías que están las manos de Cerezo.
"Purple Haze all around,
don't know if I'm coming up or down.
Am I happy or in misery?
Whatever it is, that girl put a spell on me.
Help me help me
Oh no no... no "
Y la canción vuelve retumbar. Y me hace pensar en qué clase de hechizo Cerezo me envolvió porque, sinceramente, hace unos meses atrás no estaría actuando como lo estoy haciendo ahora.
Y eso SI que es preocupante.
Mientras caminamos, por uno de los largos e interminables pasillos hacia el camerino que nos toco, miro por encima de mi hombro y creo ver como los engranajes en la cabeza de Sakura funcionan. Vuelvo a mirar al frente y al cruzar una esquina por fin veo el condenado camerino con el "The Sinners" en la puerta. La abro, hago que Sakura entre primero y cierro la puerta detrás de mí.
Apoyado en la puerta solo la miro en el centro de la habitación mientras absorbe todo a su alrededor. Va hacia una mesa de café que hay enfrente de un enorme sofá beige y ojea las revistas que más temprano trajo Kakashi, toma una que tiene un artículo sobre nosotros en las páginas centrales. Como parece que ha pasado una eternidad y aun me ignora, me muevo lentamente por miedo asustarla, me siento como si estuviera encerrado en el mismo cuarto con un tigre, me dejo caer en uno de los pufs que hay aquí y solo espero a que el infierno se desate.
Jump… Ahora se porque le gustan tanto estas cosas a Kiba, son bastantes cómodas. Creo que, después de todo, si voy a dejar a Naruto comprar algunos. No suena tan mal como hace un par de años.
—Así que… — me sobresalto cuando habla. Señala las revistas y la habitación.
—Si — le confirmo. Se lo que quiere decir — Sakura…
— ¿Por qué me mentiste?
—No lo hice — es cierto, solo omití algunas cosas.
—Sasuke, creo recordar si me hubieras dicho que… que… — toma de nuevo la revista — Eras y cito "Una famosa estrella del rock, cantante principal de "The Sinners" uno de los mejores, más talentosos y galardonados grupos musicales del momento… — eso es exactamente lo que omití — Millonario, playboy, chico malo…" bueno eso ya lo sospechaba, no soy tan estúpida… — oh, mierda. Está tomando las cosas como no son — Si… Creo poder recordar algo como eso.
—Sakura. No te mentí…
— ¡No me creas estúpida, Sasuke! — los ánimos ya se caldearon.
— ¡No lo hice!
—¡Me dijiste que trabajabas en el negocio familiar! ¡No me dijiste que eras músico y todo lo demás!
—¡La música es el negocio familiar!
—¿Qué? — bien, esta desorientada y no enojada. Eso es un avance.
—Casi toda mi familia tiene que ver con ella… Así que, técnicamente, no te mentí. Solo omití algunas cosas.
— ¡¿Y porque lo hiciste?! — adiós confusión, hola de nuevo enojo.
—Es complicado.
— ¡Que excusa de mierda!
—No lo es — me aprieto la nariz. No quiero perder el control.
— ¡Entonces explícamelo!
—En estos momentos no puedo… — un dolor me cruza la cara. Mierda. No vi venir esa cachetada.
"Purple Haze was in my eyes,
don't know if it's day or night,
you've got me blowing, blowing my mind
is it tomorrow or just the end of time?"
— ¡JODETE! — no sé cómo pero lo siguiente que sé, después de la cachetada, es que Sakura sale de la habitación echa una furia.
Quedó tan atónito que reacciono unos segundos después. Y voy tras ella.
— ¡Sakura! — la llamo pero ya está cruzando la esquina. Wow, es rápida.
Corro para alcanzarla, la veo atravesar la puerta principal del estudio donde se están llevando acaba las audiciones.
Mierda, esos malditos converse, que adornan mis fantasías, hoy juegan en mi contra.
Doy un rápido paseo por el estacionamiento pero nada. No hay señales de ella. Como tengo que volver adentro, suspendo mi búsqueda.
Troto hacia el jodido edificio.
Este día no puede ser peor.
—Hola hermanito —
OH, PUTA MIERDA.
¿Qué hice para merecer esto?
—Itachi.
Ya sé porque esa frase es prohibida.
Esta maldita, solo por eso.
"Oh!
Help me!
Ah, yeah! Purple haze
I don't know
Tell me
Tell me
(Purple haaaaaze)
(Purple haaaaaze)
Blowin' my mind"
Sehh… No creo que la niebla me ayude ahora.
— ¿Problemas? — ya que querrá. Siempre hay algo detrás de su "preocupación fraternal". Hoy se va a llevar una gran decepción y si sigue molestando probablemente se lleve un buen golpe.
—No.
—Me parece…
—Metete tu opinión por el culo — lo dejo atrás y regreso a la puta tortura. No sin antes recordar el final del poema que inspira esa canción.
"¡Ayúdame!
Ah, sí, neblina púrpura.
Oh, no, oh, ¡ayúdame!
Dime, nena, dime.
No puedo seguir así.
Me haces perder la cabeza… nena.
No, no, no, duele, nena"
Sip, no me gusta lo cercano que se siente.
Odio el soundtrack del día de hoy.""
Sentado en la silla adirondack de dos puestos en medio de la oscuridad de la terraza de la suite, bebiendo una copa de Talisker, improvisando con la Gibson ES-335 que compre en "Mr. Crow" y acompañado por el pequeño monstruo naranja que se encuentra echado ocupando el otro puesto al lado mío, he repasado los sucesos de esta tarde una y otra vez en mi cabeza y aun no he podido digerirlo. Es que ¿cuáles eran las posibilidades de que esto sucediera? Bueno, lo mismo pensé sobre las posibilidades de que de alguna forma Naruto consiguiera algún día salirse con la suya y aquí se encuentra a mi lado la prueba de que… Bueno, me equivoco y no tengo ni la más puta idea sobre posibilidades, por lo que veo.
— ¿Sabes en que anda el idiota de tu dueño? — le pregunto a la alimaña dejo de tocar la guitarra por el momento. Él levanta la cabeza y solo me mira. Creo que debo aprenderme su nombre, es evidente que no se va a ir a ningún lado — Jump ¿No sabes nada? — ladea la cabeza — Solo espero que no sea nada ilegal o que lo mande al hospital — su respuesta es solo un suspiro — Ya se equivocara el cabeza hueca ese — si no fuera imposible creería que lo vi asentir con su peluda cabeza… Pero qué se yo de las imposibilidades. Mírenme ahora, hablando con un perro que no me agrada. Le doy un trago a mi Talisker y vuelvo a improvisar con mi guitarra y el cachorro vuelve a dormitar.
Sabes que tu vida va mal cuando tu única compañía en una mala noche es el perro de tu amigo, ni siquiera es la mascota de los dos, pero no, solo hay un dueño y no eres tú. Y cuando comienzas a hablarle al perro como si te entendiera y comprendiera, te hace preguntarte ¿En qué momento jodiste tu camino y en medio de una bifurcación, tomaste una mala dirección y el puto camino se retorció tanto? Justo como estoy yo en esta noche, solo y hablándole a un perro que ni siquiera es mío ¿Jump? ¿Cuándo? Tsk, mejor dejo esos pensamientos deprimentes de lado. Lo último que necesito es motivos para suicidarme…
Nock-Nock-Nock
¡Argh! Lo que faltaba. Visitas.
— ¡Susuu…!— ¡Carajos! Itachi y el estúpido apodo que me puso cuando era niño.
Mmm, en vez de suicidio esta noche tal vez cometa homicidio-suicidio. Es un mejor plan. Menos patético.
Nock-Nock-Nock
— ¡Susu! — ¿Por qué simplemente no me cae un rayo o me abducen los aliens y ya? No es necesaria toda esta tortura. Y si solo lo ignoro… — Se que estas ahí — solo le falta la voz macabra y estaríamos en una película de terror de los 80´s. Tsk, ya estoy en una película de terror, al ver en lo que he caído.
Nock-Nock
—Sasuke.
Nock-Nock
—Sasuke — Argh, se me olvidaba. Ignorarlo solo empeora las cosas.
Nock-Nock
— ¡YA VOY! — mi grito hace que la bola de pelos salte del maldito susto — Lo lamen… — whoa ¿En serio pensaba disculparme con la cosa naranja? Estoy peor de lo que pensaba.
Nock-Nock
—¡Ábreme que ya te escuche! — si solo sospechara del humor con el que ando esta noche, no presionaría y si que menos sugeriría eso.
— ¡YA VOY! ¡YA VOY! — Vuelvo a asustar a mi reciente compañero de piso — Shhh, tranquilo — le digo. Dejo la Gibson ocupando mi lugar en la silla, mi trago en el suelo a un lado de esta y voy a abrirle la puerta al pesado de mi hermano, que la sigue golpeando pera esta vez suavemente al ritmo de la música de una de las tantas películas de Bond. Si no estuviera tan cabreado hasta trataría de averiguar cuál es.
— ¡Por fin, Susu! — exclama y me golpea la frente con su dedo indice antes de entrar. Si supiera como odio ese apodo no me llamaría así… Que digo, ya lo sabe y por eso me llama así.
—Juro que a veces puedes ser peor que Naruto — me vuelve a dar su, ya tradicional, golpecito en la frente.
—Ohh, pero si aun sigues aquí — a quien carajo le habla… Ahh, ya veo al perro. Cierro la puerta y lo veo ponerse en cuclillas para acariciarlo — El amargado de mi hermano te dejo quedar — ruedo los ojos. Han pasado varios años y los dos hemos crecido, pero aun me trata igual como cuando éramos niños, y lo peor es que a mi madre le parece adorable.
Jump.
Madres, quien las entiende.
De niños nos regañaba, ahora le parece dulce.
Ya comprendo porque dicen que la hipocresía tiene un rostro familiar.
—El ogro malo no te ha hecho nada malo por lo que veo — al menos no pone una voz estúpida como el resto de las personas.
—Todos los ogros son malos.
— ¿Según quien?
—La mitología europea.
— ¿Y tú como lo sabes?
—Por las clases que tuvimos con la señorita Schulze.
—Mmm… ¿Era la castaña sexy?
—No. Esa era la señorita Martens.
—Oh, cierto. Entonces, no la recuerdo.
—Obviamente — y pensar en todo el dinero que gastaron nuestro padres en las malditas clases extracurriculares. Jump, que desperdicio. Bueno, desperdicio en el caso de Itachi, al menos yo las recuerdo.
— ¿Cómo te va con Susu?
—Sigue aquí ¿No? — Argh, no creo soportarlo por mucho.
— ¿Cómo lo aguantas? — ignora mi negro humor y mi tono de voz.
— ¿A qué viniste, Itachi? — voy directo al asunto.
—A ver como estas — ¿Jump? Esto es más desconcertante que su conversación con el perro.
—No ha habido cambios desde que nos vimos en la tarde.
—Claro que sí. Estas tocando guitarra, sentado en una silla en la terraza, a oscuras, bebiendo whisky, si mal no recuerdo que es tu licor favorito, y tu única compañía es un pequeño cachorro que no es tuyo. Susu, eso grita "mala noche". Y me preocupas — ¿Cómo rayos lo sabe? Argh, este día solo puede empeorar. Y como reza uno de mis tatuajes "Lo que no cura el whisky, no tiene cura." Y este día no tiene cura.
Sabias palabras, Mark Twain. Sabias palabras.
— ¿Por qué te preocupo? — es lo único que no comprendo del todo.
—Naruto me conto lo sucedido en la tarde…
—¡Claro que lo hizo! — no puede dejar de meterse en mis asuntos, es como una compulsión la del rubio — Maldito bocón — digo exasperado.
—Solo estaba preocupado…
—Claro que lo estaba — destilo más sarcasmo y seria Kakashi — Ese bastardo no necesita una razón para andar de chismoso.
—No es así, Susu — sigue acariciando al perro. Me desespera su tranquilidad.
—Oh, por favor ¿Tú que sabes?
—Que tienes problemas de faldas.
— ¡¿Qué?! — ¿De dónde demonios salió eso?
Como ya lo descubrí los primeros días, la molestia naranja es inteligente, a penas el ambiente se caldea, deja la sala y vuelve a la terraza.
Itachi se pone de pie y me evalúa entornando sus ojos.
—No los tengo — eso es basura. Las mujeres no representan ningún problema para mí, por el contrario, ellas son las que me ruegan que las folle ¿Qué en el puto mundo lo hace pensar esa mierda?
Suspira y entra a la cocina.
— ¿El incidente de ayer fue con una chica, cierto?
—Si — ¿Y eso qué?
—Entonces, si tienes problemas de faldas. ¿De quién son estos pudines?
—De Naruto.
—Entonces me los puedo comer.
—Si — responde aunque sé que no es una pregunta — Y no tengo problemas con las mujeres.
—Yo no dije eso, tonto — alzo una ceja.
—Eso es lo que quiere decir "problemas de faldas" — él busca algo en las gavetas de la cocina.
—No, Sasuke. Eso no fue lo que te quise decir — ese tono condescendiente con el que me responde, me hace querer golpearlo. Parece como si yo tuviera cinco años — Para que me entiendas… — saca una cuchara para postres de una de ellas — Lo que te quiero decir es que tú no tienes problemas con las mujeres… — se lleva a la boca una gran cucharada de pudin de queso — No padeces de esos problemas cuando eres rico, famoso y, en especial, si estas en una banda de rock… — Otra cucharada. Tsk, no puede terminar de decir lo que tienes que decir y después comer — Cuando tienes todo eso, las mujeres te sobran. ¡Rayos! Puedes elegir la que te plazca entre miles que te besan los pies… — la última cucharada de postre. ¡Por fin va a hablar claro! — Lo tuyo, hermanito es mucho peor — abre otro pudin ¡Oh, por el amor al cielo! No puede dejar eso — Tú tienes problemas con UNA mujer ¿Lo entiendes? — cucharada de pudin, esta vez es de limón a juzgar por el color.
—Tu sabiduría es deslumbrante — no encuentro otra forma de contestarle que no sea sarcásticamente.
—Claro que sí lo es — evidentemente mi sarcasmo le es indiferente.
—Ujum ¿Y según tú eso es peor porque…? — usualmente si le sigo el juego es más fácil deshacerme de él.
—Porque, mi pequeño y no tan dulce hermano… — otra maldita cucharada del segundo condenado pudin — Eso significa, que esta chica es importante para ti — Ja. Que mal esta. No tiene ni la menor idea.
Pues sí, estoy algo afectado por todo esto, solo un poco, nada serio. Y que si estaba sentado en medio de la terraza a oscuras, bebiendo whisky, improvisando tocadas melancólicas, acompañado de un perro que ni siquiera es mío y pensando si las cosas con Cerezo tiene algún remedio y que si no es así, el solo pensamiento, me provoca ahogarme en Jim Beam ¿Y qué? Eso no quiere decir nada… Oh, mierda a quien engaño. Eso quiere decir mucho, pero no voy a dejar que Itachi gane.
—Sabes, deberías dejar de joder con esas modelitos tontas, su idiotez te la están contagiando — al parecer no solo las jodidas ETS se transmiten por el sexo, sino, también la estupidez. Sé que es difícil de creer pero, hace años atrás, Itachi solía ser el orgullo de mi padre y el futuro de la familia Uchiha. Ahora, pues, esta delirando en mi cocina mientras se atosiga de pudin.
Triste. Muy triste.
—Whoa. Aun tienes sentido del humor. No estás tan mal como lo pensaba — se lleva otra cucharada a la boca — Pero tus bromas no me van a desviar del tema.
— ¿Y ese seria?
—La primera pena de amor de mi hermanito menor — lo dice con cierto tono nostálgico que me enferma. Y se lleva la última cucharada de pudin a la boca.
—Jump. Yo no sufro por mujeres.
—Entonces díselo a tu cara — abre otro pudin, sin lugar a duda es de banana. Se me había olvidado lo rápido que come estas cosas.
—Jump. Como sea — cucharada — Piensa lo que quieras — y con la cucharada a medio camino de su boca y me mira directamente a los ojos, puedo apreciar como todo rastro de humor se ha ido, por lo tanto lo siguiente que dirá va muy en serio.
—Hay una ley universal Sasuke — sonrisa de lado... Argh. Me queda mejor a mi — Todo hombre se enamora al menos una vez en la vida. Tarde o temprano siempre lo hace. Nunca puede escapar — no puedo evitar reírme. Es que como se le ocurre eso. ¿Yo enamorado? Jump, el azúcar de esos pudines ya lo están haciendo alucinar — Ríete todo lo que quieras. Pero a la vida de todo hombre, incluso a la de el cabron mujeriego mas hijo de puta, llega una mujer que pondrá las cosas patas arribas, y es esa la que nos hace sufrir, llorar, renegar y maldecir. Y es, precisamente, de ella de quien nos enamoramos y a quien amamos — suspira. Y reanuda su labor de acabar con el pudin — Míralo como uno de los deberes de estar vivo en este mundo enfermo y retorcido — sonrisa y otra cucharada. Y no me equivoque con lo de "va en serio". Mierda santa, ni sé que decir a eso. Y él maldito lo sabe por la sonrisa triunfante que tiene. Y de repente me asalta una duda.
— ¿Cómo lo sabes?
—Solo confórmate con saber que conozco esa ley universal — hay algo que no me cuadra aquí.
—Itachi — le advierto. Él suspira.
— ¿Te acuerdas de las tres reglas de la vida de las que nos hablo el maestro Hiruzen Sarutobi en una de sus clases de filosofía?
—Las recuerdo. Paradoja, humor y cambio.
—¿Y que dice la tercera?
—Nada se mantiene igual. El mundo cambia constantemente, la inconstancia es una de las cualidades de la vida.
—Bueno, ahí lo tienes — eso es cierto, la vida es una serie de cambios. Pero sé que hay algo más que me está ocultando — Así que ¿Qué te hace pensar que tu vida es diferente, que eres la excepción de esa regla?
—Jump — aun así, me está ocultando algo.
—Bueno, es hora de que me marche — se come lo ultimo del pudin de banana — Me llevo esto para el camino — toma el ultimo pudin que queda, definitivamente es de chocolate — Nos vemos, Susu — me despeina el cabello a modo de despedida — Despídeme del pequeño.
—Jump — y se va.
Algunas cosas no cambian. Como por ejemplo que tu hermano mayor te gane en algunas cosas.
Lo que más me consterna es con la seguridad con la que lo dijo. Algo que solo se obtiene con la experiencia de vivirlo personalmente. Y obviamente ignoro algún evento importante que ha ocurrido en la vida de mi hermano mayor.
¿Cómo carajos no lo sé?
Argh, genial. Solo eso necesitaba para terminar este día de mierda. Sentirme un mal hermano.
Maldita culpabilidad de mierda.
ººº
Después de pasar varias horas andando sin rumbo por la ciudad, tratando de aclaras mi mente, finalmente decido volver a casa. Es de noche, no sé qué horas serán pero el cielo está oscuro. Y aun no puedo creer lo que ha pasado. Sasuke es una de las más grandes estrellas de la música en la actualidad y eso yo no lo sabía, para ser sincera, ni siquiera lo sospechaba. Lo más absurdo del asunto es que he vivido con Ino, prácticamente, desde siempre y no puedo comprender como es que nunca me inmute por conocer los rostros de los hombres de la banda de rock que la trastornan desde hace años. Es que… Mierda ¿Cuál improbable es eso? Que termines enredada de alguna forma con el líder de la banda de la cual tu mejor amiga y compañera de piso se mantiene hablando casi todos los días y tú ni lo sospeches ¡¿AH?! Eso es como para hacerte volar la mente.
Siento como si mi vida se hubiera convertido en una de esas películas para chicas.
Lo peor es que, a pesar de que camine y camine por horas, y que incluso fui como a dos centros comerciales a distraerme, aun no he podido digerir las cosas, es que aun no cabe en mi cabeza como es que todo esto paso y ni lo vi venir. Es que si tan solo hubiera tenido una advertencia todo sería más fácil, pero no, por supuesto que me tenía que enterar de golpe.
Argh. Debo comenzar a ser muchísimo más consciente de lo que me rodea.
Ni he terminado de meter la llave en la cerradura, cuando Ino ya está abriendo la puerta.
¡OH, CIELOS! ¡CÓMO ME PUDE OLVIDAR DE ELLA!
Y por la expresión de su cara se que está molesta.
—Sakura tienes mucho que explicar — suena como a una madre enojada con su hija porque hizo algo malo.
Este día de por si largo, se va a poner aun mas por lo que veo. No hay forma de que Ino deje esta pequeña charla para mañana.
—Lo sé — me bloquea el paso y no tiene intensiones de moverse de su lugar — Y lo hare cuando me dejes entrar — reacciona y se mueve hacia un lado. Entro y me dejo caer al sofá. Cierro los ojos por un momento — Habla — abro los ojos y la veo parada frente a mí con los brazos cruzados.
—¿Por dónde quieres empezar? — así es más fácil.
—Solo para confirmar ¿Conoces al ultra sexy y dios del rock Sasuke Uchiha, el cantante principal y líder de "The Sinners"?
—Si — suspiro — Y no — por cómo me mira es mejor que me explique — Si lo conozco pero no tenía ni idea de quién es él — me mira dudando — ¡Lo juro!
—Déjame a ver si entiendo lo que dices — se aprieta el puente de la nariz y lleva su otra mano a las caderas — ¿De algún modo conociste a una de las personas más famosas del planeta tierra y no lo sabías?
—Si.
— ¿Cómo es siquiera eso posible, Sakura? — toma asiento.
—Porque a diferencia de ti, yo no paso cada momento pendiente de lo que pasa en el mundo del espectáculo.
—No es a cada momento — gira su cabeza para otro lado indignada— Pero eso no es necesario para saber quién es él.
—¿Te acuerdas haces unos meses cuando íbamos en el tren camino a cuidar de mi abuela, te dije que no sabía quiénes eran ellos, cuando los mencionaste y que casi te da un infarto por la sorpresa? — vuelve a mirar de frente y asiente — Pues así es como eso pasa, Ino.
—Pero…
—¿Alguna vez me enseñaste alguna fotografía de ellos?
—Nouh — responde como una niña. Exasperante.
—Correcto ¡¿Entonces como carajos iba yo a saber que Sasuke era uno de ellos?!
—Pero…
— ¡No, Ino! ¡Pero nada! — tomo una buena bocana de aire para contener mi carácter — Sabes muy bien que ese tipo de cosas me tienen sin cuidado, como tú misma lo has señalado.
—A decir verdad, a veces pareces que vivieras debajo de una piedra — asiento, aunque no quiero — Así que si podrías no saber quién era.
Nos quedamos en silencio por unos momentos.
—Y dime — la miro — ¿Cómo lo conociste? — sus ojos brillan por saber el chisme completo. Esa es la Ino de siempre. Y por primera vez desde la tarde me rio.
—En el hotel — como este es un tema algo peligroso, mejor cuido lo que le digo. No quiero que se entere de cuáles fueron las condiciones exactas en las que lo conocí.
— ¿Y?
— ¿Y qué?
— ¡Frente! — lloriquea — Dame más detalles — aquí voy, espero no meter la pata.
—Pues, estaba haciendo una de las tareas que me asignaron — ella asiente, se encuentra al borde del sillón — Necesitaba una mano y él me ayudo — obviamente me voy por nuestro tercer encuentro, el más apto para todas las edades.
—Que caballero — suspira. Si solo supiera.
— ¿Y nunca escuchaste chismes sobre él, mientras trabajabas?
—Ya te he dicho que no me interesan esas cosas — cuando lo va a entender.
—Bueno, bueno — rueda los ojos — ¿Y entonces?
— ¿Y entonces qué? — ¿Qué más quiere saber?
— ¡Eres insufrible! — hace pucheros y me frunce el ceño.
— ¿Has las condenadas preguntas? ¿O esperas que te lea la mente? — Argh. Ella es la insufrible.
—Quiero saber ¿Cómo siguieron en contacto? ¿Si salieron? Oh, oh ¿Tuvieron una cita? ¿Ya te acostaste con él? Oh, mierda ¿Es cierto que lo tiene enorm…?
— ¡INO! — trato de evitarlo, pero termino riendo. Ella es incorregible.
— ¿Qué?
—No vayas hacia allá, pervertida — ¡Oh, bien! ¡Ahora sueno como él!
—Solo responde lo que te haga sentir cómoda.
—Veamos — rememoro sus preguntas — Si, estuvimos en contacto. No, no salimos ni tuvimos citas, de lo contrario ya lo sabrías por la prensa — lo cual es cierto. Solo cenamos en casa de la abuela — Claramente no he tenido sexo con él — solo imaginado y fantaseado — Y la última pregunta dedúcela tu misma — y esa respuesta ya la sé, pero ni muerta se la pienso contestar. Si lo he visto desnudo, solo que no como ella se lo imaginaria.
—Ok — piensa su siguiente pregunta — Y en lo mucho o poco que hablaron ¿Nunca dijo o hizo algo que te hiciera sospechar?
—Nop — en eso también pensé esta tarde, pero nada. Todo era perfectamente normal en lo que a él se refería — Además estuve demasiado ocupada con todo lo de la abuela.
—Cierto — piensa algo más — Dime ¿Cómo te sentiste cuando lo viste allí? Es que eso fue como ¡BOOM! ¡Sorpresa, soy famoso! Toda una locura.
—Si — suspiro — Una maldita locura. Fue como si un camión Buick me golpeara.
—Oh, pobrecita — salta a mi lado y mi abraza.
—Pero ¿Cómo se sintió? — creo que en vez de ser modelo debería ser periodista, tiene un talento natural que fastidia.
—Pues… Como si hubiera entrado a otra dimensión — ella asiente. Me recuesto del todo en el sofá — Un momento estaba llevándote tu número de identificación…
—Gracias por eso — asiento en respuesta.
—Y al otro lo veo allí, sentado en la mesa de los jueces.
—Oh, sí. Vi la cara que pusiste — si, ya me lo imagino — No estaba segura de lo que estaba ocurriendo, hasta que él se fue contigo de la sala. Fue como… — hace un gesto raro y exagerado con las manos — Ya sabes — mmm... no estoy segura sobre eso — Como de puta madre — ohhh, ya lo veo.
—Sip. Como si el mundo se hubiera puesto de cabeza.
— ¡EXACTO!
—Si, así fue. Exactamente.
—¿Y qué paso después de que se fueron?
—Me llevo a un cuarto… — mueve las cejas de manera sugestiva — No es como lo piensas — reprime una risa — Creo que era… ¿Cómo le dicen a ese cuarto…?
—Camerino.
—Sí, creo que era uno de esos — ella asiente — Ahí, habían varias chaquetas y abrigos, unos instrumentos y un montón de revistas. Era algo caótico.
—¡Wow! — dice alucinada — Eso debe ser increíble.
—Como sea —ok… esa no era la reacción que esperaba — Le pregunte qué era lo que pasaba y todo eso.
—¿Y qué te dijo?
—Que era complicado ¡Lo puedes creer! — solo recordarlo me da un coraje — ¿Complicado? ¿Qué es tan complicado que no lo puede explicar? Para mí las cosas son muy sencillas. Él mintió y me vio la cara de tonta.
— ¿Quién sabe, frentezota? Tal vez las cosas si son complicadas y no son como las estas pensando — ¿Qué carajos? — Mira. Lo único que digo es que debes ponerte en su posición.
— ¿Cómo así? — hago todo el esfuerzo del mundo para no explotar.
—Él se mueve en un medio difícil. Solo piénsalo y no deseches las cosas tan pronto.
—Aja. Y él por qué no me pudo decir eso ¿Ah?
—Bueno, eso si no lo sé.
—Y si…
—Cerda, dejemos las cosas así. No quiero hablar más del tema por el día de hoy — ya me tiene cansada.
—De acuerdo.
—Ahh, si. Se me olvido preguntarte como te fue — no tiene que decirlo, el brillo en sus ojos y su sonrisa me lo dice.
—¡OH SANTOS CIELOS, FRENTE! ¡PASE A LA OTRA RONDA! — aplaude a modo de celebración.
—Eso es asombroso — asiente rápidamente.
—Mañana toman la decisión final.
—Lo vas a conseguir, cerda.
—Eso espero — me extraña que no esté más confiada. Usualmente no duda de ella misma.
—Así será. Ya lo veras.
—Gracias — me sonríe.
—Solo digo lo evidente.
— ¿Pizza?
—Nah. Solo quiero una ducha y dormir.
—Esa es una buena idea. Yo también debería hacerlo para estar bien descansada para mañana.
—Entonces buenas noches, Cerda.
—Dulces sueños, Frente.
ººº
Después de que Itachi se marchara, volví a la terraza y reanude lo que había dejado, pero ya no estaba de humor para tocar la Gibson, así que solamente me senté allí en la silla, acompañado por la plaga naranja y me bebí el whisky de a poco. Cerré los ojos y deje que la brisa me acariciara. En algún punto la bola de pelos se aburrió y se marcho al interior de la suite. Me quede otro rato, cuando volví a abrir los ojos y mire el firmamento, vi lo nublado que estaba. Cuando las primeras pequeñas gotas de lluvia comenzaron a caer, recogí las cosas y decidí volver adentro.
La lluvia se adueño de lo que quedaba de la noche y seguramente seguiría así toda la madrugada. Como no estoy cansado ni tengo sueño, voy a mi habitación por el libro que estaba leyendo semanas atrás y que deje de leer por la locura que era mi horario. Antes de retomar la lectura, tomo mi Ipod y lo conecto a la base del sistema de sonido y comienza a sonar "Los nocturnos" de Chopin, una de mis obras favoritas de la música clásica. Abro el libro y trato de recordar donde me quede, mientras paso las páginas buscando la correcta, la encuentro muy fácilmente porque mi separador es la foto de Cerezo y de Nana. La tomo y me quedo observándola. La dejo a un lado y comienzo a leer, pero a cada rato la fotografía me desconcentra, una y otra vez intento concentrarme en la lectura pero es inútil, mi mente siempre vuelve a ella. Me doy por vencido y vuelvo a coger la foto y a mirarla.
— ¿Estas tan mal?
— ¡MIERDA! — salto al escuchar la voz de Naruto detrás de mí. No lo sentí llegar.
—Tranquilo — levanta ambas manos.
—Casi me matas de un susto — le recrimino, llevando mi mano libre al pecho. Él se ríe. Lo fulmino con la mirada — ¿Y por qué pregustas eso?
—Por como mirabas la fotografía y por la canción que suena — pongo más atención y escucho "Down" de Jason Walker.
—No estaba consciente de que sonaba.
¿Cuánto tiempo he pasado contemplando la foto, que ni siquiera me di cuenta cuando las canciones pasaron?
— ¿Muy introspectivo? ¿Huh?
—Jump, algo así — le doy otra mirada a la foto. Introspectivo se queda corto.
—Es hermosa — lo miro confundido — La fotografía… Y la chica.
—Jump — también se queda corto.
—No vas a hablar ¿Cierto?
—Jump.
—Bien. Como quieras, Teme. Ahógate con tus sentimientos — tsk, dramático.
—Jump.
—Hablo enserio.
—Jump — me frunce el seño, pero no va a conseguir nada de mí. No pasa mucho antes de que se rinda. Suspira y se pasa las manos por el cabello.
—Deberías hablar más con Jiraiya. Obviamente tienes problemas para comunicar lo que sientes — yo soy incomunicativo y él es de más de comunicativo. Ying Yang. Equilibrio. Y toda esa basura.
— ¿Aun está con vida? — cambia de tema, preguntando por la cosa.
—Si.
—Bien. Descansa.
—Lo mismo te digo.
Al menos él ya no ha vuelto a tener más pesadillas.
Eso siempre es bueno.
Vuelvo a poner la foto dentro del libro, me levanto y apago la música.
De la habitación del tonto, oigo la bulla que hace la bola de pelos porque su dueño está de regreso. Después de unos minutos reina el silencio de nuevo en la suite.
Lo extraño de esta noche es que estoy agotado pero no tengo sueño e irme a la cama para mirar las paredes o el techo no me suena atractivo. Así que sin más opciones enciendo la tv y trato de hallar algo interesante que ver. Gracias al cielo están dando "Dr. House". Cuando se acaba reanudo el zapping, cambio tantos canales que me mareo un poco, es una terrible idea pasar tan rápido de canales cuando estas acostado sobre tu estomago y la única luz que hay en la habitación proviene de la televisión. Voy por mi segunda ronda cuando veo que está a punto de comenzar "Sons of Anarchy" y menos mal porque aun no tengo sueño; esta es la serie favorita de Kiba, habló tanto de ella en la última gira que el resto de la banda terminamos viéndola desde el principio, fue una gran distracción.
Después de ver a "Daria" y a "Hey, Arnold" tengo que escribir algo. Me levanto algo entumido y voy a mi habitación para buscar algo de papel y algo con que escribir. Y en mi mesa de noche, el primer lugar donde busco, hallo las dos cosas, mi vieja libreta negra y una lapicera de tinta azul. Regreso a la sala y enciendo una de las lámparas. Apenas toco el papel mi mano y las letras fluyen.
"Dos de la mañana,
sentado en la oscuridad,
escribiendo y pensando en ti,
mientras duermes en tu cama, lejos de mí.
Y me pregunto si piensas en mí.
Y si puedes sentirme cuando yo pienso en ti.
Y también me pregunto si miras las estrellas al igual que yo,
sentado en la oscuridad mientras pienso en ti."
Termino de escribir y releo el poema varias veces. Generalmente las canciones comienzan así, con un poema… Mmm, aunque no sé si a este lo convierta en una.
A veces no sé, si el poema se convierte en canción o la canción se convierte en poema.
Dejo la libreta y la lapicera en la mesita del café, e inmediatamente me pesan los parpados. A pesar del sueño que siento apago la tv y la lámpara, y me voy a la cama. Finalmente mi cerebro se está apagando y podre dormir.
ººº
Hace como cuarenta minutos me despertó la llamada de mi abuela, y hace cuarenta minutos que hablamos, bueno ella ha hablado yo no, del mismo tema. Sasuke Uchiha. Aunque mi abuela no lo ha confirmado ni lo ha negado, se que Ino la llamo anoche ¿Cómo no me di cuenta de ello? Pues fácil, a penas toque la almohada dormí como un lirón, hasta esta llamada que no veo la hora de terminar o al menos de cambiar de tema.
—Ujum, abuela.
—Nada de "Ujum" — su molestia es palpable atreves del móvil — Deja de ser obstinada y habla con él — y dale con lo mismo. Al parecer Ino y mi abuela o están confabuladas a favor de Sasuke, o son demasiado buenas personas — ¿A quién saldrías tan cabezona? — ¡ARGH! ¡¿A quién?! ¡PUES A ELLA! Quien desde hace más de media hora insiste con el mismo tema ¿Y pregunta eso? —Todo el mundo nos equivocamos. Y todo el mundo tenemos derecho a defendernos. Además tú también tienes secretos — whoa, realmente debe importarle.
—Si, pero…
—Nada de peros. Secretos son secretos.
—Abuela…
—Solo piénsalo.
—Ya te dije…
—Adivina ¿Qué? — obviamente ya dio por zanjado el tema. Y como siempre tiene la última palabra.
—No sé ¿Qué?
—Adivina.
—No sé.
—Trata — me quedo en silencio — Sakura.
—No lo sé. Dímelo tú.
—Aguafiestas — otra vez callo. Ella suspira irritada — ¡Argh, bien! Te tengo un pequeño regalo de agradecimiento.
— ¿Por qué? — ahora, esto sí que me confundió. ¡Vaya, cambio de tema!
—Pues por haber dejado tu vida de lado y venir a cuidarme.
—No tienes que…
—Ya lo hice, así que aguántate — ¿Me deja otra opción?
—Ok, pero ¿Qué es?
—Es una sorpresa, Sakura — dice como si hablara con un niño pequeño — Y si te digo se arruinaría ¿No lo crees?
—Entonces para que me dices que hay una sorpresa — a veces, realmente, no la entiendo… Bueno, mejor dicho casi todas las veces. Maneja el mundo según sus reglas, las cuales por cierto son algo bipolares.
—Porque el hecho de que te vaya a dar algo no es la sorpresa — dice algo irritada — Lo que te voy a dar es la sorpresa ¿No lo entiendes? — ¡Perdón su majestad!
—Porque no eres más clara — eso sería una inmensa ayuda para los demás que no estamos en su cabeza.
—Claro que lo soy — y además se indigna — Si fuera más clara te lo tendría que dibujar — suspira exasperada.
—Ujum.
—Solo espera la condenada sorpresa.
— ¿A qué horas llega la sorpresa?
—A más tardar en las primeras horas de la noche.
—Está bien, la estaré esperando.
—Te va a gustar.
—Aun no lo he visto.
—Pero obviamente te va a gustar — como siempre tan confiada — Después hablamos porque tengo que sacar a pasear a Mimí antes de que me dé a mí una de sus sorpresas.
—Cuídate, abuela.
—Como siempre — y cuelga. Y yo me rio.
¿Cuál será la sorpresa?
Teniendo en cuenta mi historial con los regalos sorpresas, aun no supero de la conmoción que me dejo la caja fucsia, de repente no me siento tan emocionada.
Habrá que esperar.
ººº
Después de dormir unas cuantas horas, me despierto no completamente descansado, pero algo es algo. Al levantarme noto que no me cambie la ropa por un pijama, al menos me quite los zapatos antes de meterme a la cama.
Al salir veo a Naruto desayunando con cereal.
—Buenos días, Teme — saluda sonriente e inmediatamente me molesta su energía positiva.
—Jump.
—Supongo que alguien no tuvo una buena noche, por lo que veo — que come que adivina.
— ¿Por qué lo dices? — aunque tenga razón, no pienso dársela.
—Tu cara de constipado.
—Jump — para mi asombro, no me molesta más. Tal vez este día no va a ser tan malo.
Me preparo un buen café, en mi cafetera Moka Bialetti, prefiero mil veces el café hecho de forma tradicional, me encanta como queda su sabor. Mientras espero a que la maquina haga su trabajo, comienzo a preparar unas tostadas, les pongo algo de jamón de pavo, queso y una rodaja de tomate.
— ¿No sé cómo puedes comer eso? — de repente dice Naruto, mirando las tostadas sospechosamente — Eso no califica como desayuno.
— ¿Y según tu, el desayuno es un bowl lleno de cereales para niños?
—Son saludables — se defiende.
—Lo serian si no estuvieran saturados de azúcar.
—Tiene algo de azúcar, para darle sabor.
—Ja. Algo de azúcar. Naruto, eso es azúcar con hojuelas de colores.
— ¿Y el tuyo si es saludable?
—Las tostadas son de granos integrales, el jamón de pavo es bajo en grasa y el tomate es un vegetal rico en vitaminas y minerales — enumero con los dedos — Esto aquí es un desayuno saludable y balanceado — señalo mi plato — Eso que tiene ahí es diabetes en hojuelas — señalo su plato.
—Como sea, al menos el mío es delicioso.
—Díselo a tu pene en unos años cuando no se te pare — mira su plato y se encoje de hombros.
—Para eso está el viagra.
—Tu pene y tu corazón, eres un puto genio.
—Deja de pensar en mi polla, es raro.
—Que no digas que no te lo advertí — la cosa es que sé que en unos años seguiré siendo amigo del Dobe para mi pesar. Es que esta amistad es como un chicle que se pega a tu zapato.
Volvemos a sumirnos en el silencio. Él termina su arcoíris en un bowl, se levanta de la barra y se va a la sala. Al momento mi café está listo y lo sirvo, con mi desayuno ya completo, ahora soy yo el que toma asiento en la barra para comerlo.
—Esto es muy bueno, Teme — miro sobre mi hombro y lo veo leyendo la libreta que deje esta madrugada en la mesa de café.
—Sí.
—En especial este último poema ¿Ya nos veo componiéndole la…?
—No — lo detengo.
—No ¿Qué? — me mira confundido.
—No va a ser una canción.
— ¿Por qué?
—Porque no quiero.
—Teme…
—No.
—Eres imposible. Esto sería una buena canción…
—Ya dije que no. Fin de la discusión.
—¡Argh! ¿No se cuál es tu puto problema?
—Jump.
—Voy a sacar a pasear a Kurama, antes de irnos — deja la habitación molesto.
¡Cierto! Hoy tengo que volver a la misma tortura de ayer. Solo espero que la chica que se quede con el rol para el video no sea un dolor en el culo. Aunque, tal vez no sea tan malo toda esta cosa de la audición… Mmm, se me acaba de ocurrir una muy buena idea.
ººº
La tarde paso y nada de la sorpresa por parte de mi abuela, pero si por parte de Ino. Ella y otra chica fueron las que se quedaron con la audición y van a estar en el próximo video de "The Sinners" la banda de Sasuke.
Mientras espero a que Ino se decida por que va a comer para poder ordenar, suena el citofono y atiendo.
— ¿Si?
— ¿Se encuentra la señorita… — oigo como pasa unas hojas de papel — Sakura Haruno?
—Sí, soy yo.
—Oh, bien. Tenemos una entrega para usted.
— ¿Pueden subirla, por favor?
—Ehh, no se puede — ¿Qué me regalo mi abuela que no se puede subir? Un millón de cosas me pasan por la mente, y por locas que sean, todas son posibles.
—Está bien. Bajo en un momento.
— ¿Quién es, Frente? — pregunta Ino sumamente concentrada en los menús.
—La sorpresa de la abuela — gira la cabeza para verme tan rápido que me sorprende que no haya sufrido un latigazo en el cuello.
— ¡Mueve el culo! — ni puede seguir sus movimientos con la mirada, un momento estaba sentada meditando sus opciones de comida y al otro esta empujándome por la puerta. Todo el camino hasta la puerta de la calle me empuja, casi me caigo por la escaleras. Algún día Ino me matara, de eso estoy segura.
Me da un último empujón fuerte para que salga por la puerta, es un milagro que no me haya ido de bruces contra el suelo. Voy a gritarle, cuando veo el regalo de mi abuela y me quedo en Shock.
—Oh. Mi. Cielo — solo puedo susurrar.
No puedo creer lo que tengo ante mis ojos.
—¿Cuál es…? — la cerda se pasma por un momento, mientras su cerebro procesa lo que está pasando — ¡MIERDA! ¡UN AUTO!
Y mejor no lo pude haberlo expresado.
¡MIERDA! ¡MI ABUELA ME ACABA DE REGALAR UN AUTO!
ººº
Cuando finalmente me libro de mis obligaciones, no pierdo tiempo en salir de la disquera, antes de que algo más resulte y me tenga que quedar más tiempo. Afortunadamente mi móvil se quedo sin carga, así nadie me puede localizar y ni interrumpir la misión que me propuse esta noche. Voy a tomar las riendas y arreglar este asunto de mierda, de una vez por todas.
Varios minutos después llego a la calle del edificio de Cerezo y lo primero que veo es a ella subiendo a un auto con un sujeto que no conozco y que de inmediato me cae como una patada en el culo. Como no tengo nada mejor que hacer aparco a una distancia discreta de ellos y espero para saber cuál es mi papel en el desenlace de esta noche.
ººº
— ¿Señorita? — el señor de la entrega me baja de mi nube.
— ¿Seguro que es para mí?
—Si, según los datos — me enseña la hoja y constato de que si, allí figuran los datos míos y los de mi abuela.
¡Y vaya que regalito!
—Oh. Wow — dice Ino, saliendo de trance en el que estaba.
— ¿Puede firmar? — asiento y firmo, aun mirando el auto.
—Tiene que probarlo para asegurar de que entregamos el auto en buenas condiciones — y asiento una vez más — Como no puedo estacionar aquí el camión, mi hijo se hará cargo de esta parte — y apenas noto el chico de mi edad que acompaña al señor.
—No hay problema — al instante comienzan a bajarlo del remolque.
—Es un Volskwagen Beetle Cabriolet del 60, con motor trasero, tracción trasera, llantas de cara blanca. Debe tener cuidado con las manijas, molduras, espejos retrovisores y las tapas de las ruedas porque son cromadas… — el chico decía otras cosas sobre el auto pero deje de escuchar porque lo único que puedo hacer es contemplar mi auto.
¡Cielos, es hermoso!
—Estaré en la calle de abajo — el señor le dice a su hijo y este asiente.
— ¿Lista para un recorrido? — me pregunta el chico.
—¡Sí! — Ino responde con un grito antes de que yo lo pueda hacer.
El chico me da las llaves, pero le digo que prefiero que lo haga él, así yo sabré como hacer las cosas cuando sea mi turno.
Los tres abordamos el auto y comenzamos con el recorrido.
Veinte minutos después estábamos de regreso frente a mi edificio. Y como era de esperar, Ino coqueteo con el chico todo el camino, pero cuando un mensaje de texto le llego al móvil, salió corriendo hacia la casa apenas el auto se detuvo, no entendí nada de lo que farfullo pero supongo que lo que sea que decía en ese mensaje debía ser muy importante ya que la hizo alejarse de un chico lindo. Y aquella salida tan exabrupta de mi amiga nos hizo reírnos. Después de unos segundos, bajamos del auto. El chico me dijo que si hacia el favor de darle su número a Ino y yo acepte, como no hay donde apuntarlo, termine guardándolo en mi móvil. Me dio otras indicaciones sobre el auto, se despidió y se fue.
Estaba a punto d entrar en mi edificio, cuando alguien sale de las sombras.
—Lindo auto — algo en su tono gélido me hace estremecer.
— ¿Qué haces aquí, Sasuke?— y por la intensidad de su mirada es más que obvio que su alter ego, el Sr. Oscuro y peligroso, también está presente esta noche.
ººº
— ¿Es tuyo? — ella asiente. Me paro a un lado del cabrio blanco y lo admiro. Otro lindo auto, a diferencia del Mini Cooper de su abuela, este ha sido restaurado, pero es un magnífico trabajo el que han hecho — ¿Modelo del 60?
—¿Qué quieres?
—Aclarar las cosas — continuo mirando el auto, pero por el tono tenso de su voz y su postura sé que no está feliz de verme, a diferencia del chico que se fue hace unos momentos.
—Yo no quiero hablar contigo.
—La cosa es, Sakura, que me vas a escuchar quieras o no — digo calmado. Me inclino y veo el interior café claro, sencillos pero hermosos acabados por lo que veo.
— ¿Qué? ¿Me vas a obligar? — pregunta con mofa.
—Si es necesario, si.
—Aquí está la cosa, Sr. Oscuro y peligroso — oh, ese apodo. Ya me había olvidado de él. Debo preguntarle cual es la historia que hay detrás de él — Me importa una mierda lo que tengas que decirme — se gira para entrar al edificio.
—Te lo advertí — me muevo rápido y la alzo en mis hombros.
—¡SASUKE! — la ira con la que me grita me causa risa — ¡Bájame, ahora mismo!
—Te dije que vamos a hablar — camino hasta mi auto, ella trata de golpearme con sus piernas y las inmovilizo con la mano que tengo libre.
—¡¿Qué estás haciendo?!
—Haciéndote entrar en razón — abro la puerta del pasajero y la meto allí, aseguro la puerta para que no la abra y rápidamente abro la puerta del conductor y entro.
— ¿Me estas secuestrando? — pregunta conmocionada.
—Jump — tal vez esto se vea como un secuestro, pero no lo es… A quien engaño. La estoy secuestrando.
