¡Al fin! Después de dos semanas, por fin tuve el tiempo de terminar este capítulo. La ventaja es que ya estoy trabajando en los siguientes capítulos, solo me falta hacerles unas mejoras. Sin embargo las subiré ya que tenga tiempo de nuevo, así que no os desesperéis que pronto regresaré con más.
Descargo de responsabilidad, yo no poseo nada de CM excepto los personajes que puedan aparecer a lo largo de la historia.
García y JJ continuaron conversando mientras Henry y Reid seguían volando la cometa. Inclusive en más de una ocasión, García también la voló y parecía más entusiasmada que el mismo Henry.
Después de jugar un rato más comenzaron a comer el refrigerio que JJ había preparado, el cual consistía en sándwiches, limonada, fruta y poco de tarta.
García aprovechó el momento para darle las buenas noticias a Reid sobre la visita de Emily y del novio de ella. En toda la media hora que estuvieron comiendo no paró de hablar de cómo sería el novio doctor de Emily y cómo sería su acento.
Tío Spencer –le susurró Henry a Reid y él bajó la cabeza para escucharlo-. ¿Por qué la tía Penélope habla tanto sobre el acento del novio de la tía Emily?
Lo que sucede es que a tu tía le agradan las personas extranjeras –le contestó susurrando.
¿Qué significa extra…extran…
¿Extranjero? –Henry asintió-. Significa que es de otro país o de un lugar diferente al donde tú vives –García miró su reloj de mano.
Aunque me gustaría quedarme un rato más –se levantó-, tengo que irme. Aún tengo que decírselo a Morgan –se acercó a Henry y lo besó en la mejilla y después hizo lo mismo con Reid. Se acercó a JJ –será mejor que apartes a la niñera, porque si tenemos suerte el siguiente domingo seremos tú, Blake, Emily, Beth y yo, será un día completo dedicado a las chicas.
No será necesario –dijo Reid mientras mordía su manzana- yo puedo cuidarlo.
No te preocupes Reid –dijo JJ-, no quiero que pases tu domingo cuidando de Henry, seguramente tienes otras cosas que hacer.
No es ningún problema, además, no es como si hiciese mucho últimamente.
¿Tú que dices Henry? –preguntó García.
¡Eso sería genial! Además podríamos continuar nuestra guerra tío Spencer –Reid se sobresaltó.
Henry, shh.
¿cuál guerra? –dijo JJ.
Ninguna –se apresuró a decir Henry y JJ lo miró.
Ok, por esta vez lo dejaré pasar.
Bueno hermosuras, me voy. Disfruten de su día –se fue.
Tal vez sea mejor irnos también –dijo JJ-. Aún tengo cosas que hacer en la casa y Henry tiene que hacer su tarea.
¿Tengo que hacerla? –dijo Henry.
Sabes mejor que nadie que sí.
Pero, ¿y si no entiendo?
No te preocupes Henry –dijo Reid-, yo te ayudo.
Ok –se terminó el sándwich.
¿Porque no vas por la cometa cariño? –dijo JJ-. Tu tío y yo recogeremos esto –el niño corrió por su cometa. Reid comenzó a colocar algunas cosas en la canasta solo con su mano derecha-. Oye Reid –tomó su mano izquierda.
Auch –apartó su mano-. Perdón JJ, es solo que…
Lo sabía –le dijo mientras seguía guardando las cosas-, te lastimaste la mano cuando recuperaste la cometa ¿verdad?
¿Cómo lo supiste?
No fue tan difícil, por tu micro expresión de dolor que hiciste cuando Henry tomo tu mano –lo miró y le sonrió-, tal vez deberíamos llevarte al doctor, puede que tengas una fractura.
No está fracturada.
¿Cómo lo sabes?
Porque ya antes he sufrido fracturas –JJ dejó de guardar las cosas y lo miró, pero antes de que dijese algo Henry regreso con su cometa en las manos.
Ya estoy listo.
Que bien cariño –tomó algunas cosas y Reid otras solo con su mano derecha y con la izquierda tomó la mano de Henry. Llegaron a casa en pocos minutos. Henry se había quedado dormido en el camino. Después JJ llevó a Henry a su habitación y Reid metió las cosas dentro de la casa.
Gracias por meter las cosas –dijo JJ mientras entraba en la cocina-, aunque no tenías que hacerlo.
Quise hacerlo, no es como si no tuviese mano.
Pero aun te duele, ten –le tendió una pastilla- es diclofenaco, ayudara con la inflamación –él tomó la pastilla y JJ le pasó un vaso con agua.
Gracias.
Solo espera a que encuentre el bálsamo y te lo untaré en la muñeca –comenzó a hurgar en un cajón.
JJ, en serio no tienes que hacerlo.
Yo quiero hacerlo –le sonrió. Después siguió revolviendo el cajón-. ¡Lo encontré! Espérame aquí, iré por una venda –salió de la cocina y al poco rato regresó con una venda-. Siéntate –Reid lo hizo. JJ comenzó a aplicar suavemente el bálsamo en la muñeca de Reid.
Vaya que estas preparada, auch.
Lo siento. Si bueno, es que al tener un hijo tan activo como Henry, tengo que tener este tipo de cosas, solo por si acaso –comenzó a vendar la muñeca de Reid- dime si te aprieto demasiado –comenzó a vendarlo, aún a pesar de que le estaba doliendo, Reid no dijo nada. En esos momentos mientras veía a JJ concentrada, por algún motivo se olvidó del dolor que sentía y no podía dejar de verla. Se quedó pensando en cómo sería vivir con alguien como ella.
Reid ¿me oyes? –JJ le pasó una mano frente a sus ojos y Reid espabiló.
¿Eh, qué?
Tu sí que te hundes en tus pensamientos –se rió-. Te estaba preguntando que ¿si no lo sientes apretado?
¿El qué? –JJ levantó una ceja y Reid entendió-. ¡Oh, no, está muy bien gracias! –Reid guardó silencio.
¿En serio está bien? –Reid se tocó el vendaje.
Sí, es solo que se siente raro.
No te preocupes, el calor del bálsamo desaparece con el tiempo –en ese momento no era el único calor que sentía en esos momentos.
No es eso. A lo que me refiero es… que se siente raro que alguien se ocupe de cosas como estas –seguía frotando su muñeca.
Bueno –dijo JJ y tomó su mano con las suyas- esa es la ventaja de tener a personas que te quieren y se preocupan por ti –Reid sonrió y colocó su mano sobre las de ella. Levantó su mirada y cuando vio sus ojos azules sintió una opresión en su pecho y sintió que le faltaba el aire. Mantuvieron su mirada e imperceptiblemente, o al menos eso parecía, Reid comenzó a acercar su cara a la de ella, y sonó el teléfono, los dos se soltaron y JJ se levantó rápidamente y corrió hacia la sala. Reid sabía que algo había pasado, puesto que había un teléfono en la cocina. Suspiró y se pasó la mano por su cabello.
¿Qué te está sucediendo? –se preguntó a sí mismo.
Cuando JJ vio los profundos ojos marrones de Reid, por un momento sintió que algo despertó dentro de ella, algo que no había sentido desde hace algún tiempo. Tal vez esa fuese la razón que no supiese qué era. Pero porqué se sentía tan ofuscada con Reid. ¿Por qué en el momento en el que Reid la había tocado había sentido una corriente eléctrica por su piel?
Mientras más lo veía, sentía que aquella corriente se extendía por todo su cuerpo. Por un segundo, solo por un segundo se preguntó ¿Cómo sería si Reid la besaba en ese momento? Antes de que ese pensamiento fuese más lejos el teléfono sonó y con eso una razón para alejarse de los pensamientos que la abrumaban en ese instante.
Lo que más quería en ese momento era alejarse de Reid para que su mente se tranquilizara. Y lo primero que pensó fue en teléfono de la sala.
Diga –dijo mientras se cubría los ojos con su mano.
Hija, soy yo.
Hola mamá, ¿Cómo van las cosas con el señor Harris?
Muy bien, de hecho, es por eso que te hablo. Joe va a llevarme a pasear en el yate de su amigo, así que llegaré un poco tarde.
¡¿En serió?! Que bien mamá. Diviértete, solo no se agoten quieren.
¿Qué quieres decir con ese comentario Jennifer?
Nada, te veo después. Cuídate y salúdame al señor Harris.
Claro que sí hija. Si necesitas algo tendré el teléfono encendido. Bye –colgó. En ese momento salió Reid de la cocina con su teléfono en la mano.
¿Ocurrió algo?
No, la librería me mandó un mensaje diciéndome que mi encargo ya había llegado. ¿Te molestaría si vengo más tarde para ayudar a Henry con su tarea? Solo me tomaría un par de horas.
Claro que no Reid, además no creo que Henry vaya a despertar pronto. Tómate el tiempo que necesites, bastante hemos tomado de tu día libre Henry y yo para todavía quitarte más tiempo.
Sabes muy bien que eso no me importa –le sonrió un momento-. Bueno, con permiso y gracias de nuevo por la venda y la pastilla, ya no me duele mucho.
Es bueno escucharlo –Reid comenzó a moverse torpemente, pero en esos momentos no sabía qué hacer, después de lo que estuvo a punto de hacer inconscientemente. Después de despedirse se retiró, al menos estando lejos de ella en esos momentos haría que su cerebro regresara a su estado racional.
Por fin estaban a pocos días de que fuese día de gracias. La ventaja de ese fin de semana es que por fin llegaría Emily después de estar tanto tiempo fuera. Aún no había dicho que día llegaría, pero si mencionó que pasaría el tiempo suficiente en compañía de sus amigos.
Era las 7 pm del sábado antes de ser día de gracias, la campanilla del ascensor sonó y de sus puertas salieron los integrantes del equipo de UAC. Todos tenían cara de estar exhaustos y no era para menos. Después de tratar con un secuestrador de mujeres y que además había amenazado que continuaría, les tocó trabajar a contrarreloj.
¿Qué harán este fin de semana? –preguntó Morgan.
Dormir –dijo Blake.
Prepararnos para el juego de mañana –dijo Rossi.
Es cierto –comenzó a decir JJ- mañana es la final ¿verdad?
Si, los niños han trabajado muy duro para llegar hasta aquí.
No te preocupes Rossi todo saldrá bien –dijo Morgan-, además nos tendrán a nosotros dándoles ánimos para que se motiven. ¿Y tú que harás chico? –le preguntó a Reid.
Tengo que leer dos artículos.
¿En serio te la pasaras leyendo artículos en tu rato libre?
No es lo que crees. Son artículos de titulación de doctorado. Un maestro de la universidad de Nueva York me contactó hace unos días para que le diera mi opinión sobre su estudio de las moléculas de…
Ok, detente, ya te entendí –en ese momento abrieron las puertas y se encontraron con García.
¡Hola chicos! ¿Qué tal el viaje de regreso?
Como siempre –dijo Blake.
¿Quién está en la sala de juntas García? –preguntó Hotch, en ese momento todos vieron una figura en la sala.
Oh, sí señor. Antes de que ustedes llegaran, vino un agente que quiere verlos.
¿Te dijo quién era?
No, me dijo que era un asunto importante que solo podía tratar con ustedes –todos se vieron entre si y se encaminaron hacia la sala.
¿En qué puedo ayudarle… -dijo Hotch cuando entró, pero se calló cuando vio que aquella persona no era otra más que Emily.
¡Emily! –dijo JJ y corrió a abrazarla.
Niña traviesa –le dijo Morgan a García-. ¿Por qué simplemente no nos dijiste que Emily ya estaba aquí?
¿Dónde quedaba la diversión?
¿En serio vienes de visita de amistad? –preguntó Rossi mientras la abrazaba y le besaba las mejillas.
Claro que sí, ya se los había dicho.
¿Y dónde está? –preguntó Morgan.
¿Quién?
¿Cómo que Quién? Tu novio obviamente.
Es cierto –comenzó Reid-. García estuvo mareándonos todos estos días que porque vendría tu novio Peter, el doctor inglés.
¿En serio? –miró a García.
¿Qué? Sabes que tengo debilidad por los ingleses –todos rieron.
Bueno Peter llegara después, tuvo una emergencia en el hospital, pero me dijo que vendría lo más pronto posible –después comenzaron a charlar un poco y Hotch se retiró para terminar el informe del caso.
Muy bien chicas –dijo García-. Es hora de irnos.
¿Irnos? ¿A dónde? –preguntó Blake.
A una noche de chicas obviamente.
Lo siento García –dijo JJ-, no puedo hoy. Aprovechando que tenemos mañana libre, mamá iba ir a la cabaña del señor Harris a pasar la noche y el día de mañana –hizo una pausa- con él.
Parece que las cosas entre tu mamá y el señor Harris van viento en popa –dijo Rossi.
Demasiado bien creo yo, pero es feliz y eso es lo importante.
Entonces tendremos que reprogramarla –dijo Emily.
No será necesario –dijo Reid-. Yo puedo cuidar de Henry, JJ, ya te lo había dicho.
Pero dijiste que tenías cosas que hacer, además en este caso, fuiste el que menos durmió en este caso.
Ya estoy acostumbrado.
Reid tiene razón JJ –dijo Morgan-. No todos los días Emily nos honra con su visita.
Pero…
Solo dame tiempo de ir por los artículos a mi departamento y de tomar un baño rápido y te veo en tu casa –JJ pensó un momento-. Puedes tomarlo como un pago por haberme ayudado con mi muñeca hace unos días.
Está bien, pero solo será un par de horas ¿ok?
¿No te suena a deja vú? –le susurró Morgan a Rossi y él sonrió.
Reid no tardó tanto en llegar a su departamento, lo bueno es que había dejado los artículos en el comedor. Tomó una ducha rápida y después de meter en su bolsa su instrumental de limpieza dental, se fue a casa de JJ.
García ya estaba allí cuando él llegó. Se le notaba muy impaciente, en comparación de JJ, que no paraba de darle instrucciones a Reid, las cuales por cierto, eran las mismas que le decía siempre que se quedaba con Henry.
Bueno –dijo finalmente JJ-, eso es todo, creo que no se me olvida nada. ¿Recuerdas todo lo que te he dicho? –Reid levantó una ceja.
¡Vámonos JJ! –García comenzó a impacientarse más- sabes muy bien que a Reid no se le olvida nada. Es más –engancho su brazo con el de ella-, probablemente el ya recordaba todo desde un principio, ¿no es así Reid? –asintió.
Ok, bueno –besó a Henry en la frente-. Pórtate bien con el tío Spence.
Ok –después pasó de nuevo a Reid-. Solo serán unas cuantas horas, solo platicaremos un poco y…
No tienes que explicarme nada, ve y diviértete, nosotros estaremos bien.
Bueno…
¡Ya es suficiente! –García jaló a JJ fuera de la casa y prácticamente la empujó al asiento del copiloto-. ¡Los veo mañana! –les gritó a Reid y a Henry. Después subió a su auto y arrancó antes de que JJ se pudiese arrepentir. Reid y Henry vieron como Esther viraba hacia la izquierda y se perdía.
¿Tienes todo listo? –Reid le preguntó Henry.
Sí, mi mamá guardo todo en mi baúl de juguetes.
Perfecto. Vamos, hay que preparar a nuestros ejércitos –los dos entraron.
Después de haber recreado la batalla de la invasión de Napoleón a España, de una forma adecuada para un niño, Reid le dio de cenar a Henry, lo bañó y lo acostó a la hora impuesta por JJ. Hasta él sabía que no debía de meterse en problemas por no obedecer a una mujer como ella.
Eran las 9 pm cuando se sentó en el sofá a leer los artículos. A pesar de que el leía más rápido que ninguno, pero él algunas veces se detenía a analizar más profundamente los artículos que leía. Después de terminar de leer los dos artículos miró el reloj de la sala y faltaban 15 minutos para que fuese la 1 am.
Se talló los ojos y subió a la habitación de Henry solo para ver que dormía pacíficamente. Tenía descubierto un pie y Reid entró sigilosamente y lo arropó. Henry se movió un poco pero continuó dormido. Reid sonrió, le acarició la cabeza y le beso la frente. Posteriormente pasó al cuarto de baño para lavarse los dientes y finalmente terminó con su enjuague bucal de menta.
Después bajó las escaleras para dirigirse al sofá, ya que el cuarto para invitados ahora lo ocupaba la mamá de JJ. Antes de sentarse en el sofá escuchó que un auto paraba frente a la casa. Miró un poco por la ventana y vio que JJ salía de un taxi. Después salió el conductor del taxi. Reid salió de la casa pensando que algo no iba bien.
Hola Spence –JJ arrastraba un poco las palabras.
¿Sucede algo? –le preguntó al taxista.
No nada –dijo el taxista que parecía hindú-. Solo quería asegurarme que llegara bien a la puerta de su casa.
No se preocupe, yo me ocupare. ¿Se le debe algo?
No. Una señorita rubia me pagó para traerla. Que tenga buenas noches señor –se despidió y se subió a su taxi.
¿Qué haces despierto tan tarde? –le preguntó JJ a Reid-. ¿No me digas que me estabas esperando?
En absoluto.
Que malo –acercó un dedo a la cara de Reid y le picó la nariz, después dejó caer su cara en el pecho de Reid-. Tengo sueño.
Vámonos adentro antes de que algún vecino piense algo erróneo –como pudo, Reid encaminó a JJ dentro de la casa. Una vez dentro la sentó en el sofá-. Espera aquí, te traeré un poco de agua –JJ asintió. Cuando Reid regresó, JJ estaba profundamente dormida. Regresó a la cocina para dejar el vaso. Para no despertar a JJ y no dejarla en el sofá, Reid la cargó-. Bueno, al menos esta vez llegaste más temprano que la vez pasada –dijo en voz baja –subió lentamente las escaleras y entró a la habitación de ella. La recostó en su cama y le quitó los zapatos y el saco, lo sorprendente es que no se había despertado para nada. La arropó y por impulso le besó suavemente la frente –descansa –le susurró. Después como impulsada por un resorte, JJ lo agarró del cuello y lo besó en los labios. Reid abrió los ojos como platos y no movió ni un solo músculo. Y así de rápido como se movió para besarlo, rápidamente se recostó de nuevo sin decir ni una palabra. Reid se quedó un momento en el mismo sitio sin moverse. Cuando por fin reaccionó salió de la habitación lo más rápida y sigilosamente que pudo. Bajó a la sala y se sentó en el sofá. No sabía que pensar, no sabía si era bueno o malo. Lo que si sabía, es que se había sentido muy bien. Después de cavilar un poco más, al final decidió no darle tanta importancia y mejor se acostó a dormir.
Reid se levantó a las 7 am, mas por costumbre que porque en fuese necesario. Lo bueno es que sabía muy bien dónde encontrar todo en esa casa. Tomó una aspirina del botiquín y un vaso de agua y las colocó en la cómoda de la habitación de JJ.
Después de doblar las mantas y guardarlas, se dio cuenta de que ya eran las 8 am. El partido de Jack comenzaría a las 9 am. Entró a la habitación de Henry y lo movió para despertarlo. Aunque Henry se movió y balbuceó algunas cosas, no se despertó.
Vamos Henry, tenemos que llegar a tiempo para el partido –en ese momento Henry abrió los ojos y parpadeó algunas veces para que sus ojos se acostumbraran a la luz-. Buenos días.
Buenos días tío Spencer –bostezó y se talló los ojos.
Arriba Henry, a cambiarse, recuerda que hoy es el partido de Jack y le prometiste a Jack que estarías allí temprano para ayudarle a practicar.
¡Es cierto! –se levantó rápidamente de la cama. Reid ayudó a Henry a ponerse ropa limpia y a dejar su ropa en el cesto de la ropa sucia.
Por cierto Henry, tu mamá se durmió un poco tarde y probablemente o mejor dicho, seguramente tendrá dolor de cabeza –le bajó la camisa-, así que no vayas a gritar hasta que lleguemos al partido.
Ok.
Muy bien. ¿quieres cereal para desayunar?
¿Pueden ser con malvaviscos?
Claro que si –bajaron los dos.
JJ abrió los ojos lentamente, sentía que su cabeza estallaba y la luz lastimaba sus ojos. Se cubrió los ojos con su mano, cuando su vista se acostumbró a la luz, por fin se dio cuenta que estaba vestida con su ropa de la noche anterior, de hecho no recordaba cómo había llegado a su habitación. Giró su cabeza hacia la izquierda y vio el vaso con agua y las aspirinas.
Gracias Spence –sonrió y se tragó las aspirinas. Le llegó un olor esquicito de huevos, tocino y café y por un momento se preguntó si su madre había regresado. Siguiendo el olor a comida se dirigió a la cocina-. Pensé que estarías más tiempo con el señor Harris –dijo mientras entraba a la cocina, pero a quien vio cocinando no fue a su mamá sino a Reid.
Buenos días –dijo mientras preparaba una tasa de café-. ¿Por qué estaría con tu vecino? –se acercó a ella y le tendió la tasa- ¿café?
Gracias, perdón creí que eras mi mamá –bebió de su café-. Vaya, está muy bueno.
Gracias –colocó un plato con huevos y tocino en la mesa a un lado de Henry, quien estaba comiendo su cereal-. Por favor –sacó la silla y JJ se sentó.
Gracias –se sentó y Reid regresó a la cocina para preparar su desayuno.
Tú me ayudaste a llegar a la cama, verdad -no era una pregunta.
Sí.
Ya veo. Perdón por levantarte.
No te preocupes, estaba levantado.
Wow Spence, esto está delicioso. No sabía que supieses cocinar. Eres una caja de sorpresas –en ese momento Reid recordó lo que su padre le había dicho.
Eso creo.
Oye Spence ¿me lavé los dientes ayer?
¿Por qué?
Porque cuando me desperté sentí el sabor a menta en mi boca –en ese momento Reid se quemó la palma de la mano.
¡Auch! –apagó la estufa y se enjuago la mano.
¿Qué sucedió? –JJ se acercó a él-. Eso se ve doloroso, espera un momento –sacó un tubo de bálsamo para las quemaduras.
¿Cuántas de esas cosas tienes?
Mi madre siempre me ha dicho que hay que estar preparada para todo.
Tu madre tiene razón, auch.
Vamos, no seas llorón –Reid sintió las suaves manos de JJ y recordó el beso, rápidamente quitó su mano.
Creo que es suficiente, gracias –regresó a la cocina antes de que JJ se diese cuenta que se había sonrojado-. Por cierto ¿Cómo está tu cabeza? –JJ regresó a su lugar.
Mejor, gracias por las aspirinas.
Después de que terminaron de desayunar se dirigieron al partido. Todos ya estaban allí, las chicas destacaban de entre toda la gente porque todas tenían lentes para sol. Reid aparcó la camioneta de JJ, mientras que JJ se acomodaba sus lentes de sol. Los tres salieron y Henry levantó la cabeza para buscar a Jack.
¡Ya vi a Jack! –gritó Henry y JJ se puso una mano en la cabeza- ¡¿Puedo ir con él?!
Está bien, pero no grites –corrió en dirección a Jack.
¿Parece que aún no ha mejorado esa resaca?
Solo un poco.
Bueno al menos esta vez llegaste más temprano –llegaron con los demás-. ¿Cómo están chicas? –les dijo con su voz un poco elevada.
¿En serio tienes que gritar? –dijo García y Reid sonrió.
Y eso no es nada baby girl, se pondrá peor para ustedes.
¿No sería mejor que se fueran a casa? –les comentó Reid.
No, y no es discutible –replicó García.
Es cierto –dijo Emily-, ¿cuantas veces podremos ver una final de futbol con dos agentes del FBI como entrenadores?
Mamá –llegó Henry corriendo-. ¡Ya va a comenzar el partido!
Henry, cariño ¿no te dije que no gritaras?
Pero el tío Spencer me dijo que podría gritar aquí –todas las chicas lo vieron.
¿Qué? No es mi culpa que se "durmieran" tarde. Además estamos aquí para darle ánimos al equipo ¡No es así Morgan!
¡Sí! –comenzaron aplaudir y a ovacionar porque en ese momento salieron los equipos y las chicas se sujetaron la cabeza.
Hay que mencionar que todo el partido fue un infierno para las chicas, quienes apenas pudieron soportar aquel clamor. Ya que la final la ganó el equipo de Jack con un marcador de 6-5. Al poco rato se les unió Rossi.
Hola, ¿qué tal están? –le dirigió la pregunta a las chicas.
¿En serio quieres saberlo? –dijo Blake y Rossi sonrió.
¿En serio no pueden hacer que las personas se callen por un momento? –preguntó García.
¿No lo sientes como un Deja vú? –le preguntó Rossi a Morgan.
Sí, solo que esta vez Blake también está involucrada –los dos rieron.
Parece que se divierten –dijo una voz detrás de ellos.
¡¿Sara?! –dijo Reid.
Hola –estaba acompañada por su esposo Simon.
Buenos días –dijo él.
Buenos días –respondieron todos.
¿Qué hacen aquí? –preguntó JJ.
Pasábamos por aquí cuando los vimos, es que vivimos a unas calles por aquí cerca.
¿En serio?
Si nos mudamos hace dos semanas –en ese momento llegó Molly acompañada de Lucy y Jane.
Hola JJ -dijo Molly.
Hola Molly.
¿Así que ella es la ex de Reid? –le susurró García a Morgan quien asintió.
¿Y a qué equipo ovacionaban? –preguntó Simon.
Al del uniforme azul –dijo Rossi.
Henry –dijo JJ quien se había dado cuenta que Jane no se sentía muy a gusto -, ¿Por qué no te llevas a Lucy y a Jane a conocer a Jack? –Henry asintió y tomó de la mano a Lucy quien tomó la mano de Jane y todos se fueron.
¿Se dieron cuenta, verdad? –nadie dijo nada.
¿Cómo está? –preguntó Reid.
Mejor. La terapia ha ayudado mucho, pero aun así se le hace difícil hablar con otras personas mayores que no seamos nosotros –dijo Simon-. Ojalá me hubiese dado cuenta antes de la persona que consideraba mi amigo.
No te culpes por eso –le dijo Rossi-. Esa clase de persona son expertos en engañar a la gente.
Rossi tiene razón –dijo Blake-. Además ella los tiene a ustedes para salir adelante –les sonrió-. ¿por cierto donde está Ana?
La tiene Brandon –dijo Molly-. Se encontró con un amigo suyo cuando veníamos y se quedó platicando con él.
Es increíble que recuerden el nombre de nosotros –dijo maravillado Simon-. Yo apenas y recuerdo el nombre de mis clientes.
Pero es que siempre has sido malo para recordar los nombres. Recuerdas cuando salíamos en nuestra primera cita, en toda la velada no recordaste el nombre del camarero.
Y aun no lo recuerdo –todos rieron. En ese momento Reid sintió que alguien le jalaba el saco, al bajar la mirada Henry estaba allí.
Tío Spencer, ¿podrías hacer un poco de magia para nosotros? Jane dice que le gusta la magia.
Claro, por qué no –Henry lo tiró de la mano que no estaba lastimada. Todos vieron como Reid se preparaba para su acto de magia. Se subió las mangas a la altura de codo y después Lucy miró dentro de sus mangas. De uno de sus bolsillos del pantalón sacó un pañuelo de color amarillo claro. Se los mostró de los lados, después lo hizo bolita, la apretó en el puño de su mano y la cuando extendió ya no estaba, todos los niños estaban fascinados. Después Reid le dijo algo a Henry y él corrió hacia Morgan.
Tío Morgan, dice mi tío Spencer que si me puedes dar su pañuelo que está en su bolsa derecha del pantalón –Morgan miró a los demás y todos esperaron. Morgan metió su mano a su bolsillo y sacó una bolita amarilla y cuando la extendió, era el pañuelo de Reid.
¿Pero cómo…? –miró a Reid quien estaba sonriendo.
Tío Morgan –Morgan le dio el pañuelo a Henry y regresó con los demás. Siguieron viendo a Reid, quien después de cubrir su mano con el pañuelo sacó de ella un dulce de malvavisco cubierto de chocolate y se lo dio a Jane quien lo aceptó con una sonrisa y después lo abrazó.
¿Pero qué demonios…? –dijo Molly- ¿Cómo lo hizo?
Ni idea –dijo Morgan.
Parece que Spencer aún lo recuerda –dijo Sara y todos guardaron silencio para ver si continuaba pero no lo hizo-. Sabe, si hace algunos años antes me hubiesen dicho que vería a Spencer conviviendo con niños no me lo hubiese creído.
Si, últimamente Reid nos ha sorprendido en varios aspectos –dijo Rossi.
Mientras todos estaban charlando, alguien los estaba observando oculto en un árbol o mejor dicho alguien del equipo estaba siendo observado.
Vaya hermanito –dijo aquel personaje- parece que tus gustos no han cambiado ni un poco, te siguen gustando las rubias. Muy pronto nos veremos señorita, bueno si es que mi bobo hermano no cambia de opinión.
