Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi...aunque nuestro sueño frustrado sea tener a Ranma xp
¿Cómo sobrevivir a nuestra relación?
por
Freya & Sakura.
Hola chicos! Por suerte fanfiction. net ya se arregló
esperamos que no vuelva a pasar lo mismo luego de publicar jejeje :
-P…
Ya estoy mejor de la mano xP así que volvimos a la
carga de nuevo con nuestros fanfics… pronto habrá noticias
de nuevos fanfics que estamos comenzando a escribir… : -)
Antes de dejarlos con el nuevo capi les aviso que hay escenas lemon, así que por salud propia los menores o quienes sean sensibles a estas escenas están advertidos ; -)
Sakura
Capítulo 8: El mejor regalo. Segunda parte.
Simbología
"blablabla" Lo que piensa el personaje.
- …. – Lo
que dice el personaje.
Cambio de escena -----------------------
El atardecer comenzaba a caer sobre el pueblo, cuando Ranma y Akane volvieron a la habitación.
Akane entró en ésta aún riendo sonoramente.- ¡Vamos admítelo! No puedes evitar ponerte...- la boca de la chica se curvó en una provocativa media sonrisa.-...mmm ¿cómo decirlo?... ¿cariñoso?...-
- O.. ¡oe! Ya creo que es suficiente… - protestó el muchacho bastante sonrojado. Desde que habían salido de los cambiadores que estaba molestándolo por algo que había sucedido dentro del manantial de aguas termales.
- Pero si es la verdad...- respondió Akane sonriendo traviesamente.- No fui yo quien te estuvo acosando...vamos Ranma dilo...dime que no puedes controlarte cuando estoy cerca tuyo...- agregó sacándole la lengua al chico.
Ranma cerró la puerta y se acercó a la joven que rápidamente se alejó unos pasos. – Kuso… ¿quieres que intente hacer lo mismo ahora?… - sonrió malicioso mirándola sugestivamente.
- No tienes que intentarlo...- Akane sacó rápidamente de su pequeño bolso la parte superior de su traje de baño, luego dejó caer al piso el bolso.- te la regalo...- rió lanzando la prenda hacia el muchacho.
El muchacho rió divertido tomando la prenda para luego comenzar a jugar con ella con un dedo moviéndola en el aire. – Te equivocas koishii… yo no quería esto… sino otra cosa… - guiñó un ojo acercándose tres pasos a la mujer.
- ¿Lo admites? – sonrió con picardía la chica moviéndose rápidamente hacia atrás para alejarse de su novio.- Tienes que admitirlo...soy irresistible para ti...-
Ranma, impaciente avanzó en largos pasos hacia ella hasta atraparla entre sus brazos. De sus dedos se deslizó la prenda hasta caer en el suelo. – Estas en mis manos ahora... onna… - susurró sensual el muchacho de la trenza mirándola intensamente.
- ¿Y qué puede pasarme?- sonrió Akane subiendo y bajando despacio sus manos por el torso de Ranma.- ¿Debo sentir miedo?...- murmuró con su tono de voz más sensual.
- Quien sabe… - susurró ronco Ranma acariciando el contorno de la muchacha completamente deleitado. -…en cuanto a tu pregunta anterior... – comenzó a hablar de nuevo mientras acariciaba con dos de sus dedos los labios de la chica. -….me vuelves loco… casi hasta el punto de cometer delirios… como lo que casi hice abajo… - admitió con voz gutural mirando los rojos labios de su prometida. Eran demasiado tentadores. Lentamente se acercó hasta casi rozarlos. Sus ojos brillaban del deseo.
Las manos de Akane se deslizaron suavemente hasta perderse entre los cabellos de muchacho.- También me pasa lo mismo...Ranma...- habló con sus labios casi pegados a los de su novio.- lo sabes...te amo...- suspiró sintiéndose dominada por la fuerte necesidad que nacía en lo más profundo de su ser. La necesidad de amarlo, de acariciarlo sin límites, de hacer suyo hasta el último centímetro de su cuerpo. Cerró los ojos dejando que sus labios se acariciaran instintivamente, con leves movimientos que incitaban cada uno de sus sentidos.
El muchacho abrió lentamente los ojos. Sabía a lo que podían llegar si seguían así. Con delicadeza la tomó de los hombros, separándose algunos centímetros de su rostro. La miró haciéndole entender porque se había detenido. Quiso hablar pero la joven con un dedo tapó su boca para impedírselo. No necesitaba explicarlo, ella quería. Estaba segura.
Akane sonrió, sabía que Ranma deseaba lo mismo que ella. La mirada llena de amor y confianza que él le estaba dedicando, aumentaba su seguridad; no darían pie atrás, no esta vez.
Delicadamente acarició las mejillas del muchacho, la calidez de su piel la invitada a recorrerla lentamente.- Te amo...- susurró mirándolo con dulzura.- quiero estar a tu lado siempre Ranma.- con las manos algo temblorosas comenzó a abrir la camisa del chico.
Ranma observó como su prometida lentamente terminaba de desabotonar su camisa. Sus finas y blancas manos rozaron su pecho mientras la quitaba por completo. Con especial atención la chica le acarició los pectorales. Él la miró complacido, su inocencia al acariciarlo, sus dedos finos rozando su piel, su calidez, provocaban que un delicioso escalofrío recorriera lentamente todo su ser. Sonriendo tiernamente, el ojiazul, tomó las manos de su prometida para luego mirarla fijamente a los ojos y besarlas con extrema delicadeza. Sus labios levemente húmedos rozaron contra la piel de porcelana de su novia. Después de besar sus manos las soltó despacio para luego mirar con especial atención la blusa de la muchacha. Sus dedos se dirigieron a los botones de ésta. Mirándola intensamente comenzó a desabrocharlos.– Yo también te amo… hime-sama.. – habló ronco observando con especial deleite el comienzo de sus senos mientras iba por la mitad de la camisa.
Akane respondió con una sonrisa, su mirada estaba totalmente perdida en la profundidad azul de los ojos del muchacho, quería observarlo, grabar en su memoria y en su corazón cada uno de sus movimientos, cada una de sus palabras y miradas; pasara lo que pasara sabía que nunca podría olvidar ni el más pequeño de los gestos y palabras de amor que él le regalara ese atardecer.
Él se inclinó lentamente acercándose a su rostro, los labios de Akane encontraron fácilmente los de su prometido, uniéndose ambos en un suave y tierno beso. Sin dejar de besarla, el muchacho, continuó desabotonando su blusa, avanzaba lentamente deteniéndose entre cada botón para acariciar con deleite cada fracción de su piel.
- Ranma...- gimió entre besos, excitada llevó una de sus manos hacia la nuca del muchacho instándolo a profundizar el beso. Todo su cuerpo vibró cuando la lengua del chico penetró en su boca llenándola de su embriagante sabor. Akane se arrimó más a él entregándose al apasionado jugueteo de sus bocas con total abandono.
El joven de la trenza acarició la figura de su novia disfrutando cada centímetro de su piel. Recorrió la tersa piel que olía a rosas, cerró los ojos transportándose a otro mundo, donde solo estaban ellos dos. Su aroma lo hacía delirar, cosquilleos recorrían por completo su cuerpo instándolo a seguir acariciándola.
Sus manos se posaron más allá de la espalda de la chica. Ardientes, las yemas de sus dedos rozaron repetidas veces por debajo de la falda de Akane. Luego de unos segundos se separó de la boca de la joven para tomar la blusa y deslizarla por su cuerpo hasta quitársela por completo. Un sonrojo leve invadió las mejillas del muchacho. El contraste del sostén negro de encajes y la piel blanca de su prometida llamó altamente su atención, haciendo que se detuviera para observarla por unos segundos totalmente embelesado.
Akane bajó la mirada notando el centro de atención de su novio.- ¿Por qué te pones rojo?- sonrió algo avergonzada.- Ya me habías visto antes incluso con menos ropa...Ranma... ¿te gusta el color?..- rió suavemente acariciando el fuerte pecho del muchacho.
- Etto… hai… me gusta como te queda.. lo haces bonito.. – sonrió acercando sus dedos a los pechos de la joven para acariciar lentamente el comienzo de éstos. Con un poco más de atrevimiento deslizó uno de sus dedos despacio por uno de los costados del sostén. Realmente deseaba quitárselo.
La chica tomó la mano de Ranma alejándola con delicadeza de sus pechos.- Yo...etto...- musitó mirándolo traviesamente. Manteniéndole la mirada llevó sus manos hacia atrás para desabrochar el sostén, lentamente lo quitó para luego dejarlo caer.- ¿Te sigue gustando lo que ves? – preguntó mordiendo levemente su labio inferior.
Ranma sintió como todo su cuerpo se tensionaba, parecía que casi se le iba la respiración. El destello del atardecer, los leves rayos que se colaban por el ventanal de la habitación iluminaron la perfecta figura de su prometida. Parecía una especie de deidad, totalmente entregada, solo para él. Sus manos se acercaron temblorosas hacia los senos de la joven, era la segunda oportunidad que tenía en el día para apreciarlos. Realmente había sido un idiota años atrás cuando se burlaba de ellos. Eran hermosos, turgentes, necesitaba llenarse de ellos. Una de sus manos abarcó por completo uno de ellos, con especial delicadeza lo masajeó, el calor comenzaba a invadirlo cuando sintió que el pezón se erguía producto de la excitación de la muchacha.
Fijó sus ojos en los ojos avellana de ella. Ambos estaban furiosamente sonrojados y respiraban agitados a causa de la excitación del momento. – Eres preciosa koishii… hoy te lo dije y te lo vuelvo a repetir… me gustan mucho… - jadeó presionando un poco más sus dedos en el pecho de la chica.
- Ranma...- un gemido ahogado escapó de los labios de
ella, todo su cuerpo temblaba en respuesta al suave roce de las manos
de Ranma sobre su piel.
Se sentía absolutamente dominada
por su cuerpo y el fuerte deseo que nacía en sus entrañas;
necesitaba con desesperación cada una de sus caricias. Segundo
a segundo, el deseo que sentía por él parecía
quemarla por dentro. Sus manos se deslizaron deseosas por el fuerte
torso del muchacho subiendo y bajando lentamente deleitándose
con la dureza de sus músculos.
Él paso delicadamente sus manos por debajo de sus senos, abarcándolos con leves movimientos, deslizando sus manos deseoso por cada centímetro de su piel.
Akane se abrazó con fuerza a Ranma cuando sintió sus cálidos dedos presionar suavemente sus pezones. – Ranma...Ranma...-jadeó agitada, la leve caricia había desatado un fuerte escalofrío que recorrió con rápidez todo su cuerpo, era como si una llamarada se hubiese paseado por todo su interior deteniéndose y encendiéndose con más fuerza entre sus piernas.
- Akane… - dijo Ranma entre suspiros sintiendo como la joven se aferraba a él como si de eso dependiese su vida. Lentamente movió sus manos hasta posicionarlas nuevamente sobre la pequeña falda de su prometida. Sus dedos se deslizaron sobre el cierre de la prenda para abrirlo despacio. Luego de eso bajó con suavidad la falda hasta que cedió y cayó perezosamente por sus torneadas piernas. Sonriendo complacido observó las bragas que estaba utilizando, eran del mismo color que el sostén. Traviesamente jugó estirando levemente el elástico de éstas.
– Me gusta mucho como te queda este color koishii.. – sonrió seductor dejando de jugar con la braga para posicionar su mano sobre las nalgas de la chica.
Furiosamente sonrojada, Akane, lo miró a los ojos.- Acabas de sonar muy pervertido...- susurró algo tímida.
Los ojos de Ranma brillaban intensamente mientras la miraban con picardía, su mirada la seducía, se sentía hipnotizada por el cálido resplandor azul. Ignorando su timidez tomó al muchacho por la cintura, acercándolo un poco más hacia ella.- Es injusto...que estés tan vestido...- sonrió traviesamente antes de desatar los pantalones de Ranma.
Subió la mirada encontrándose con el rostro sonrojado de su novio.- Me gusta mucho como queda ese color en tus mejillas anata...- sonrió traviesamente aumentando el rubor en las mejillas del muchacho.
Lentamente acarició su trabajado abdomen descendiendo sus
manos por este hasta tomar la cintura de los pantalones del muchacho
junto con sus boxers, despacio comenzó a bajar ambas prendas
sin despegar su mirada de la de Ranma. Finalmente sus ropas cayeron
al piso. Akane retrocedió un poco dejando que Ranma se moviera
para deshacerse totalmente de éstas.
Ese fue el instante
que la chica aprovechó para observar a su prometido
completamente desnudo por primera vez y sin que esto fuese algo
accidental.
Su mirada llena de pasión recorrió una y otra vez su bronceado y fornido cuerpo, deleitándose con la visión de sus anchos hombros, sus fuertes brazos, y su trabajado abdomen. Cada parte de su cuerpo aumentaba la angustiante necesidad que sentía de estar entre sus brazos, de sentirlo acariciándola, amándola, haciéndola suya por completo.
Discretamente bajó la mirada, logrando aumentar con creces el rubor de su rostro frente a la evidente excitación del muchacho. Rápidamente volvió a subir la mirada esperando no haber sido tan evidente.
Ranma hervía del calor provocado por la mirada de la chica. Estaba completamente desnudo. Eso solamente había sucedido la primera vez, cuando se conocieron. Pero estaban en una situación completamente diferente. Miró el lugar donde ella había observado con anterioridad para luego subir su mirada y observarla. Aunque después de todo no tenía por qué sentirse así, en los ojos de su prometida había deseo. Sonriendo más confiado y con el ego por las nubes el muchacho caminó lentamente observando con sensualidad a la joven. Le quedaba solamente aquella pequeña braga color negro.
- ¿Te gusto? – sonrió provocativamente mientras colocaba dos de sus dedos en los costados de la ropa interior para comenzar a juguetear nuevamente con el elástico.
La chica no respondió, su rostro estaba teñido de un color rosáceo. – Ahora vamos a estar iguales koishii… - sonrió divertido mientras se ponía de cuclillas para deslizar con lentitud y especial deleite la prenda interior. Aprovechó la oportunidad para acariciar y delimitar su figura con sus manos, mientras hacía esto intercalaba algunos besos. Finalmente dejó que la prenda cayera al suelo. Colocando nuevamente sus manos en las piernas de la joven subió despacio rozando sus dedos por éstas, sus muslos, caderas y finalmente su entallada cintura.
- Interesante recorrido… el mejor de mi vida... – guiñó un ojo el pelinegro fijando su vista en los turgentes pechos de su novia. – Creo que estaremos más cómodos allí…¿na? – sonrió pícaro tomándola de la mano para dirigirse a la cama. Rápidamente la destendió moviendo el cobertor y las sábanas. Luego, ambos se sentaron. El muchacho de la trenza la penetró con la mirada. Sus ojos centelleaban al observar la delicada figura que tenía frente suyo.
- Sí, me gustas mucho...- susurró Akane subiendo una de sus manos para acariciar sus mejillas.- Muchas veces pensé en cómo sería...no pienses que planeé esto, pero desde hace algunos meses imaginaba mucho que haríamos tú y yo en un momento como este...- uno de sus dedos delineó delicadamente los labios de Ranma.- voy a recordarlo hasta el último día de mi vida, anata.-
- Yo también lo había pensado… pero nunca quise hablarte de esto por miedo a que te disgustaras… tampoco quería forzarte a nada… y además no creo que en nuestra casa se diera una oportunidad como ésta... – sonrió un poco resignado. – De todas formas disfrutemos este momento koishii… yo también lo tendré en mi memoria para siempre… - susurró ronco acercándose al rostro de la chica para besar las comisuras de sus labios. – Exactamente no sé como es que debería hacer esto… pero lo haré desde el fondo de mi corazón… todo lo que siento por ti te lo demostraré ahora, mi amor… aprenderemos juntos… ¿na? – sonrió dulcemente acariciando la mejilla de la joven.
- Hai...- respondió Akane correspondiendo con ternura a la caricia del muchacho con un leve movimiento de su rostro.- Creo que estaríamos más cómodos de otra forma...- sonrió moviéndose lentamente sobre la cama hasta quedar tendida sobre esta.- ¿prefieres quedarte sentado allí? – pregunto mirándolo sensualmente.
Ranma observó la figura de su novia con anhelo. Una sensación de ardor y presión invadió su ser. Verla de ese modo hacía que cada fibra de su cuerpo se tensionara, la deseaba, levemente mordió sus labios, estaba demasiado excitado. Rápidamente se subió a la cama y en un rápido movimiento dejó a la chica debajo suyo. Con mucho cuidado centró su peso en sus piernas y brazos. Los pechos de ella rozaban contra sus pectorales provocándole sensaciones placenteras, deseaba hacerla suya. Lo necesitaba. Lo quería, con todo su ser. – Es peligroso provocarme así koishii, estás jugando con fuego… - murmuró sonriendo traviesamente para observarla intensamente.
- Me gusta el peligro...- susurró Akane, sus labios rozaron los bordes de la boca de Ranma y continuaron deslizándose por sus mejillas.- tal vez quiero quemarme...- las manos de la chica recorrieron con deseo la espalda del muchacho hasta posarse sobre su firme trasero. Lentamente lo presionó- Vale la pena...- agregó mirándolo pícaramente a los ojos.
El muchacho sonrió malicioso, sin dejar de mirarla
descendió hasta colocar su rostro entre los pechos de su
prometida. Embriagado por su aroma a flores besó con suavidad
los contornos de éstos, provocando escalofríos en todo
el cuerpo de Akane. – Entonces nos quemaremos juntos koishii… -
susurró ronco subiendo la mirada.
Lentamente comenzó
a recorrerlos con su lengua, besando y lamiendo la dulzura virginal
del cuerpo de su prometida. La joven gimió complacida
arqueándose levemente. Esto incentivó a Ranma para que
continuara con más afán su tarea. Quería
escuchar su nombre de sus labios, hacerla gemir, suspirar,
proporcionarle placer, hasta que el cansancio los venciera a ambos.
Suaves gemidos escaparon una y otra vez de los labios de Akane, su cuerpo había dejado totalmente de lado la timidez dejándose llevar solo por la fuerza de la pasión y el instinto. Sentía que su cuerpo ya no le pertenecía, estaba entregada por entero a su cada leve roce que él le regalara, se había rendido frente a sus enloquecedoras caricias.
Caricias que la hacían arder y temblar entre sus brazos; fuertes y nuevas sensaciones la invadían segundo a segundo, nunca se había sentido tan deseosa y desesperada por tenerlo cada vez más cerca, quería hacerlo temblar, enloquecerlo de amor por ella, deseaba con todo su corazón liberar toda la pasión y el amor por ella que nacían en el interior de su alma.
Los fuertes latidos de su corazón llenaban la habitación. Deseosa atrajo la cabeza del muchacho aún más hacia sus pechos. Su boca se movía de forma ardiente, hambrienta, parecía querer hacer suyo hasta el último centímetro de sus pechos, los cuales subían y bajaban siguiendo el ritmo de su agitada respiración.
El pelinegro sonrió satisfecho, luego de besar los senos de la joven comenzó a bajar lentamente en un recorrido de besos hasta llegar a su abdomen. La piel ardiente de Akane y sus gemidos lo invitaban a seguir, a ir más allá. Apoyó sus manos en sus muslos rozando con sus húmedos labios el bajo vientre de la chica. La sensación de presión y el deseo que lo consumía aumentaban cada vez que se acercaba a la intimidad de la muchacha. Apoyando sus manos nuevamente en la cama, de un rápido movimiento hizo que la chica girara y quedara recostada sobre él.
Sus manos se posaron en la espalda de Akane para comenzar a descender con lentitud. Sus dedos eran fuego, calientes, abrasaban de pasión cada centímetro de la piel de la joven. Una sonrisa complaciente se formó en su rostro cuando sus dedos se posicionaron en el trasero de su prometida. Delicadamente lo pellizcó, arrancando un suspiro de deleite de la boca de la muchacha. Lleno de deseo comenzó a masajearlo, abarcándolo con ambas manos, llenándose de su piel. Totalmente hambriento y ávido por tener más de ella.
- Mmm...¿Te gusta eso? – suspiró casi gimiendo.- A mi me encanta...- susurró Akane frotando su cuerpo lentamente sobre Ranma. Sonriéndole, el muchacho, continuó con sus apasionadas caricias, presionando, atrayéndola deseoso por las nalgas contra su cuerpo.
El contacto con el vibrante ardor de su virilidad la hizo gemir su nombre con fuerza, el roce con su piel desnuda encendía fuego en su propia piel. Mirándolo a los ojos acercó sus húmedos labios hacia su cuello regalándole una serie de ardientes besos y mordidas, los roncos gemidos de Ranma y sus apasionadas caricias que recorrían una y otra vez su cuerpo, la incitaban a más. Quería más de él, ansiaba sentir su calor y fundirse en el hasta que los dos fueran un solo ser.
Caricia a caricia comenzaba a sentirse cada vez más desinhibida, y libre. Era totalmente libre entre sus brazos, pero a la vez formaba parte de él, de su otra mitad; estaba segura que no existía en el mundo otro hombre capaz de hacerle sentir las intensas sensaciones que se apoderaban una y otra vez de su cuerpo. Habían nacido para estar juntos, él era suyo y de igual forma ella le pertenecía.
En un recorrido de besos su boca descendió por su torso, como una dulce tortura su lengua recorrió cada centímetro de la ardiente piel de su prometido. Despacio deslizó su boca hasta el pezón masculino, lo acarició suavemente entre sus labios, saboreándolo, disfrutando del sabor de su piel.
Sonriente apoyó su barbilla sobre el torso del muchacho, la intensa mirada azul que recibió hizo arder y temblar todo su cuerpo.- ¿Esto te gusta más? – preguntó moviéndose hasta quedar sentada a horcajadas sobre su prometido, lentamente se acomodó.- ¿o prefieres esto? – mordiendo levemente su labio inferior movió con suavidad sus caderas acariciando su palpitante y húmeda intimidad contra el ardor de Ranma.
Ranma jadeó totalmente excitado, al rozar su virilidad contra la intimidad de su prometida, sintió perfectamente su delicioso y humedo ardor, fuertes choques de electricidad, que recorrieron por completo su cuerpo, lo hicieron estremecerse fuertemente. La presión en su bajo vientre aumentaba a cada segundo y su excitación era tan grande que comenzaba a ser dolorosa, necesitaba fundirse en ella, poseerla, hacerla suya una y otra vez.
– Ak… Akane… estoy muriéndome… - murmuró guturalmente. Sus manos recorrieron repetidas veces las caderas y el trasero de la muchacha. Tomándola de las nalgas hizo que el roce entre sus intimidades fuera más prolongado.
Akane ahogó en su garganta un pequeño gemido. Las manos de Ranma tomándola posesivamente por la caderas para aumentar la cercanía y duración del delicioso roce, lograban aumentar rápidamente su excitación. Sonriendo maliciosamente la joven comenzó a mover sus caderas ondulantemente, simulando el vaivén de la cópula.
El muchacho mientras acariciaba la piel tersa de la chica seguía sus movmientos, en una especie de danza que todavía no llegaba a estar completa. Luego de unos minutos con esa exquisita tortura, respirando agitado, el joven de la trenza colocó nuevamente a la chica debajo suyo. Con una intensa mirada recorrió todo su cuerpo, sus ojos eran llamaradas azules que ardían del deseo. Apoyando sus piernas en la cama alrededor de la chica comenzó a acariciar sus muslos. Sus dedos se movían en círculos ardientes. Mirándola pícaramente acercó dos de sus dedos a su boca y los mojó con su húmeda saliva. Nuevamente comenzó a juguetear cerca de la intimidad de la chica, cada vez acercándose más a ésta. Despacio acercó su boca y sopló la zona donde sus dedos la habían recorrido. Un agudo gemido salió de la boca de la chica.
Sus dedos nuevamente volvieron a la parte interna de sus muslos. Mirándola intensamente pidió en silencio la autorización para seguir. La muchacha le devolvió la mirada con un brillo especial en sus ojos, sus ojos castaños centellearon, asintió mirándolo acalorada. Entendiendo la respuesta, Ranma comenzó a acariciar la ardiente humedad de su prometida. Suavemente uno de sus dedos se deslizó en la entrada femenina. El cuerpo de la mujer se arqueó en respuesta. El muchacho se encendió aun más, su novia se asemejaba a una diosa con movimientos felinos, en su estrecha cintura brillaron los últimos rayos solares del día. – Eres hermosa… la más preciosa de todas… - susurró roncamente acariciando las ardientes y humedas profundidades femeninas.
La chica atrajo con deseo a Ranma hacia ella, apoderándose de su boca, poseyéndola, adueñándose por completo de ella. Los gemidos de Akane quedaron ahogados en medio del ardor de los besos, su cuerpo despertaba a las más maravillosas sensaciones que había sentido en toda su vida. Atrapada en medio de la más deliciosa tortura, se sintió al borde del abismo cuando los dedos de Ranma acariciaron lentamente su centro de placer. Agitada separó sus labios de los de él.- Ra...Ran...Ranma...estoy muriendo...-balbuceó llena de excitación.
- Yo... yo también… - respondió agitado el muchacho de la trenza retirando su dedo de la intimidad de la joven para luego comenzar a subir y bajar sus manos por su cuerpo, pasando por sus pechos, su abdomen hasta llegar al bajo vientre nuevamente. – Ak... Akane… tú… ¿estás lista? – preguntó jadeando mientras su miembro vibrante rozaba las caderas de la chica.
Akane mordió suavemente su labio inferior, delicadamente
separó un poco más sus piernas permitiendo que el
muchacho se acomodara entre éstas.
A pesar de que todo su
cuerpo se consumía en un torbellino de excitantes sensaciones
y emociones, Ranma no dejaba de mirarla con adoración. Las
manos de la chica acariciaron suavemente su espalda. Los labios de
ambos se juntaron en una suave caricia, segundo a segundo los suaves
besos dieron paso a ardientes e intimas caricias. El deseo los
invadía por completo, Akane sentía como aumentaba el
incesante palpitar entre sus piernas, estaba húmeda, llena de
anhelo, se sentía dolorosamente vacía, necesitaba a
Ranma, quería sentirse llena de él y ser suya por
siempre.
Apenas separando sus labios murmuró- Soy tuya Ranma...te amo...-suavemente lo envolvió con sus piernas invitándolo a la mutua entrega.
Ranma miró dulcemente a su prometida. – Yo también te amo koishii… tú me perteneces como yo a ti... – respondió acariciando su frente. Amoldándose sobre las caderas de la chica se colocó en la entrada femenina. Lentamente y con cuidado la penetró, el calor invadió todo su cuerpo seguido de fuertes espasmos, la humedad suave y ardiente de la joven lo atrapó, presionándolo, haciéndolo estremecer. Sin moverse miró a la chica a los ojos, esperando una respuesta, necesitaba saber si todo estaba bien.
Cuando él se sumergió en su cuerpo, Akane perdió la conciencia de todo lo que rodeaba, todo dejó de existir, toda su atención estaba centrada en Ranma, en su mirada y en la maravillosa sensación que le provocaba el sentir su fuerte cuerpo sobre el suyo, amándola, poseyéndola.
Se aferró a él casi como si de eso dependiera su vida, sus manos recorrieron con desesperación cada centímetro de su espalda. Se sentía colmada, el ardor de su sexo la hacía vibrar por dentro, podía sentir como cada uno de sus músculos se contraía presionándolo, buscando llenarse por completo de él.
Con sus piernas lo acercó un poco más hacia ella, sus caderas se arquearon levemente para acogerlo aún más en su interior, lo escuchó gemir sintiendo como su sexo palpitaban con mayor frenesí alrededor de él. Jadeante lo miró a los ojos, nuevamente presionó con sus piernas.- No pares...- susurró cerca del oído del muchacho.
El joven de la trenza movió un poco más su cuerpo hacia la chica terminando de penetrarla por completo. En ese momento sintió como le mordía uno de sus hombros a modo de amortiguación. Las uñas de la joven se enterraron levemente en su espalda. Nuevamente la observó, Akane asintió para que continuara. Ranma se acercó a su boca y lamió sus labios mientras comenzaba a mecerse suavemente sobre ella. La chica imitó sus movimientos buscándolo, atrayéndolo a su cuerpo con deseo una y otra vez tratando de fundirlo en su interior. Ambas siluetas se movieron en una danza erótica, ardiente, llena de pasión, amor y lujuria, sus cuerpos comenzaban a sudar a causa del febril deseo de sus almas.
Con el paso de los segundos las embestidas del muchacho se hicieron más fuertes y profundas, Akane deslizó sus manos por su espalda acariciando con pasión su piel ardiente y húmeda por el sudor. Ella se movió contra él siguiendo su ritmo, acoplándose a la perfección a cada uno de sus placenteros embistes. Cerró los ojos dejándose llevar por la pasión y el placer que él sembraba en el interior de su cuerpo. Excitada subió sus manos hasta la nuca del muchacho acercándolo a su rostro para besarlo con todo el ardor que llenaba su ser.
Ranma le correspondió con el mismo ardor, sus lenguas se entrelazaron entregándose a un sensual baile, que se encendía aún más con cada una de las ahora rápidas embestidas del muchacho.
Las olas de placer desatadas en su interior se avivaban segundo a segundo, con cada caricia, con cada beso.
Suavemente separaron sus labios, sus jadeantes respiraciones se acariciaron. Ella fijó su mirada en la del muchacho. Sus labios estaban entreabiertos y respiraba con agitación, el sudor perlaba su piel dándole un aspecto casi mágico.
Deseoso, Ranma la estrechó entre sus brazos, hundiéndose
cada vez con mayor profundidad y anhelo en su cuerpo, aumentando su
velocidad a medida que aumentaba la urgencia de su deseo.
El
cuerpo de Akane se movía instintivamente, de forma salvaje,
con afiebrada pasión, buscando conocer el límite de las
maravillosas sensaciones que Ranma había hecho nacer en su
cuerpo.
El muchacho de la trenza bajó la cabeza para acercar su boca al pálido cuello de su prometida, con avidez comenzó a lamerlo, deseando llenarse de la dulzura que emanaba la chica. Segundos después mordisqueó con suavidad su piel, atrapando entre sus labios la piel tibia y tersa de la joven.
Los movimientos aumentaban gradualmente, la furia de la pasión los envolvía a ambos en un caluroso frenesí. Ranma dejó de prestar atención a su cuello para observarla detenidamente, sus movimientos perfectos la asemejaban a una especie de deidad del paraíso, su hermosa figura resaltaba en la oscuridad que comenzaba a expandirse en la alcoba. El chico jadeó excitado al observar los húmedos labios de la chica, levemente separados buscando llenar su pecho de aire. Sus senos se movían a causa de la agitación. Era irresistiblemente hermosa. Una verdadera diosa a sus ojos.
El sonido de los violentos latidos de sus corazones reinaba por completo en la habitación hasta que Akane jadeó su nombre con voz trémula, llena de excitación. Su cuerpo era fuego, estaba ardiendo por él y con él en una mutua entrega. El rostro del muchacho se acercó al suyo apoderándose de cada uno de sus gemidos con besos llenos de pasión.
Los jadeos de la chica rápidamente se convirtieron en incontrolables gritos de placer, sus gritos se mezclaron con los roncos gemidos de Ranma. Con una fuerte y profunda embestida el muchacho se entregó al placer arrastrado entre sus brazos a su novia.
Sin fuerzas apoyó su cuerpo por completo sobre el de la chica, las piernas de Akane se deslizaron lentamente liberándolo de su apasionado abrazo, dando paso a un lleno de amor y emoción. Las manos de la mujer lentamente acariciaron la espalda de Ranma.- Te amo...- susurró jadeante apoyando su rostro en el hombro del muchacho.
- Yo también... Akane… - sonrió el ojiazul besando dulcemente la frente de su novia. – Este fue el mejor cumpleaños de mi vida… el mejor regalo que podría haber recibido… eres tú… - suspiró acariciando con extrema delicadeza el sedoso cabello de la chica.
- Si insistes en eso no volveré a pensar en comprarte algo nunca más – sonrió traviesamente la chica.- Solo necesitaré pensar en que lugar convertirme en tu regalo...- agregó mirándolo con cierta coquetería.
- Entonces ve pensando para los próximos años… - jadeó ronco mirándola intensamente. - ¿y también podré elegir lo que uses de ropa interior para esa ocasión…? – sonrió sugerente acariciando los labios de su novia.
La chica rodó lentamente sobre la cama dejando al muchacho debajo suyo. - ¿Solo para tu cumpleaños?... ¿tan poco te gustó? – preguntó fingiendo cierta decepción.
- Mm… por mí todos los días koishii… - murmuró ronco sin despegar su mirada de la chica. – Pero tendríamos que planear como despistar a nuestros padres… creo que en casa sería casi imposible... – sonrió bastante resignado. – Demo… algo haremos… ¿na? – agregó besando la barbilla de su prometida.
- Podríamos casarnos...- bromeó Akane.- así podrías exigir tus derechos de esposo.- agregó mirándolo de forma juguetona.- creo que tendremos que inventar viajes bastante seguido...- susurró acurrucándose entre los brazos de Ranma.- esto me agrada mucho...-
- Casémonos entonces... – respondió Ranma en el mismo tono que la muchacha, pero con algo de seriedad en su rostro.
- ¿Ahora? Pero no tengo vestido de novia, anata...- contestó Akane acariciando lentamente el pecho de Ranma.
- No es necesario… - sonrió en respuesta jugando con algunas hebras del cabello de la chica.
- Sabes que quiero casarme contigo, pero aún somos muy jóvenes y recién estamos comenzando nuestra carrera, puedo esperar todo el tiempo del mundo si sigues besando tan bien...- suspiró inevitablemente al recordar los besos de su prometido.
Ranma sonrió orgulloso. Su ego había crecido al cien por ciento. – Mm… sabía que lograría dominar esa técnica también.. – rió divertido. - ¿En verdad te gustó como te besé koishii?... a mi me gustaron mucho tus caricias... – respondió ronco mirándola intensamente. Una marca roja en el cuello de la chica llamó su atención. "Rayos… cuando lo vea me matará…"
- Siempre me ha gusta...- la chica se interrumpió al ver la mirada nerviosa que su novio le estaba dedicando - ¿Nani?- preguntó curiosa.
- Na… nandemonai… - balbuceó dejando de mirarla allí.
Akane se separó rápidamente del muchacho sentándose a su lado.- ¿Qué le pasó a mi cuello? – preguntó llevando su mano instintivamente hacia el lugar
- No es nada… solo observaba lo hermoso que es.. – respondió tratando de parecer convincente. Distraídamente miró hacia otro lado.
Akane encendió rápidamente la luz de la habitación, luego volteó para mirar su reflejo en el espejo que estaba casi frente a ella, al enfocar la mirada notó una marca roja bastante notaria en su cuello.- Ranma...- protestó mirando al muchacho- Baka mira como me...- sus quejas se silenciaron cuando notó el hombro de su prometido, en el que se notaban claras secuelas de cierto momento.- Olvídalo...no importa...- sonrió nerviosamente bastante roja.
- ¿Qué pasó?... – preguntó Ranma tratando de mirar su hombro. Algunas magulladuras producto de las mordidas de la chica se exhibían notoriamente. Riendo divertido observó a su prometida. Estaba furiosamente sonrojada. – Oe… koishii… creo que no deberías quejarte… supongo que también estaré igual en la espalda... – comentó para luego mirarla intensamente. – Eres una tigresa salvaje… -
- ¡Ranma!..- refunfuñó la chica bastante avergonzada.- ¿Lo dices solo por las mordidas?...-suavemente volvió a deslizarse sobre el cuerpo del muchacho.- ¿o estas recordando otras cosas?- susurró con su tono de voz más sensual.
- Por ambas cosas… - respondió sensual acariciando la cintura de su prometida. -…debo admitir que me gustó mucho… tu faceta de tigresa... – agregó guiñándole un ojo divertido.
Una de las manos de Akane se deslizó hacia la coleta del muchacho, suavemente acarició sus cabellos.- En ese caso...le haces honor al significado de tu nombre...Ran...ma...- susurró rozando lentamente sus labios sobre los de Ranma.
- Este caballo salvaje acepta a una sola jinete para cabalgarlo… la cual es muy hermosa… y puede hacerlo cuantas veces ella desee… - respondió sugerente lamiendo el labio inferior de la joven.
Akane rió suavemente, sus labios aún se rozaban con los del chico.- Mas le vale...sabes que no me gusta compartir...y créeme lo haría, pero muero de hambre...- respondió mirando sonriente al chico.-¿Tú no?-
- Esta bien… entonces lo dejamos para después… - respondió sonriendo satisfecho. – Yo también… ¿cenamos aquí o bajamos? – preguntó poniéndose de pie para buscar sus boxers.
Akane observó sonrojada como su novio se desplazaba por la habitación, él era un verdadero espectáculo para toda mujer que tuviese la suerte de verlo, sus anchos hombros y su musculosa espalda, la que terminaba en su perfecto trasero, seguido de sus fuertes piernas. Suavemente y sin dejar de mirarlo se puso de pie para tomar la camisa que Ranma había usado; siguiéndolo con la mirada se la puso.
- ¿Akane¿escuchaste mi pregunta? – preguntó Ranma aún de espaldas colocándose sus boxers. Luego de eso volteó sorprendiéndose al encontrarse con su novia vistiendo su camisa. "Chikuso… se ve hermosa… rayos… creo que se me fue el hambre… ¡je!". Levemente se sonrojó. La prenda cubría a la chica hasta un poco más allá de los muslos, alcanzando a tapar discretamente sus nalgas.
El rubor en las mejillas de la chica aumentó considerablemente al notar la forma en que la miraba Ranma.- Hai...etto...cenemos aquí...yo...deja de mirarme así...- habló mordiendo suavemente su labio inferior para contener su risa.
- Mm… ¿y si antes de eso tenemos un aperitivo..? – propuso mirándola tentadoramente.
- ¿Por qué no lo dejamos para el postre? – preguntó Akane acercándose hasta quedar frente a él.
- Um… entonces deja de vestirte así para seducirme koishii… si quieres cenar.. – respondió el muchacho de la trenza mirándola seductor.
- Si tanto te afecta la camisa puedo quitármela...- rió pícaramente la muchacha llevando sus manos hacia los botones de esta.
Ranma sonrió malicioso caminando hacia la chica. – Puedo ayudarte si así lo deseas… - respondió recorriendo de arriba a abajo la figura de la joven.
- Deja eso, baka...- comentó entre risas Akane tomando las manos de su novio antes de que estas alcanzaran los botones de su camisa.- Anata, pide la cena...-sonrió mirándolo con dulzura.
- Está bien… - sonrió Ranma besando la mano de la muchacha. Rápidamente tomó el teléfono y ordenó la cena observando la delicada figura de la chica ordenando un poco la habitación. "Desearía quedarme aquí para siempre con ella… mañana ya tendremos que ir a casa… kuso…"
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Cerca de las diez de la noche cuatro cansadas figuras se acercaban al hotel del pueblo. Luego de la fingida pelea entre Ryoga y Mousse los muchachos lograron desviar el camino lo suficiente como para que no tuvieran más opción que seguir esa dirección
La amazona dirigió una gélida mirada a su esposo- Mousse idiota...Shampoo estar agotada, si no lograr conseguir una habitación decente yo asesinarte.-
El joven-pato se acomodó los lentes. – Creo que estoy viendo una casa enorme… parece un edificio… ¿será un hotel? – respondió con una enorme sonrisa. – ¡Prometo que conseguiré la mejor habitación para ti mi hermosa Shampoo! – espetó tomando las manos de su esposa.
- Entonces apurémonos… ya estoy cansada de caminar.. – gruñó Ukyo lanzándole una mirada asesina a su novio mientras avanzaban.
- ¡Hai! – sonrió entusiasta Ryoga tomando la mochila de su novia para ayudarla un poco.- Seguro hay habitaciones...- agregó.
Shampoo soltó rápidamente la mano de su esposo, con algo de brusquedad le lanzó su mochila- Tú seguirme y traer las cosas rápido...- habló dirigiéndose bastante molesta hacia el hotel.
En pocos minutos los cuatro jóvenes estaban en la recepción del hotel.
Ukyo leyó atentamente la promoción para las parejas en luna de miel, sonriendo afablemente se dirigió a la joven. – Necesitamos dos habitaciones para recién casados… ¿hay lugar? – preguntó.
- Sí, justamente nos quedan solo dos suites… - comentó la mujer dándoles un papel para que registraran sus datos. Una sonrisa se formó en su rostro, el día anterior uno de los clientes había llegado en iguales condiciones que ellos. Por la reacción que tuvo el muchacho prefirió dejar a un lado la curiosidad.
Luego de escribir la planilla, tomaron las llaves y se dirigieron hacia el tercer piso a las habitaciones 314 y 316. Ryoga se había colocado a un lado de Ukyo al igual que Mousse junto con su esposa. Confiados esperaban compartir las habitaciones con las chicas.
- Shampoo y yo dormiremos en la 314… si quieren vayan a la otra habitación, me da lo mismo… y si no quieren hacerlo, púdranse… - sentenció fríamente abriendo el cuarto.
- Shampoo estar de acuerdo, poco importarme como ustedes arreglárselas para dormir..- agregó la amazona recuperando su mochila e ignorando por completo la mirada de cachorro abandonado que tenía su esposo.
Rápidamente entro en la habitación, seguida de Ukyo, de un brusco portazo cerraron la puerta.
- Kuso...-masculló resignado Ryoga dirigiéndose a la habitación seguido por Mousse.- Tú y tus grandiosas ideas...-
- ¡¡¡Shampooo!!!... ¡por favor te prometo que no te molestaré pero déjame entrar! – exclamó con tono lastimero el cegatón golpeando la puerta. Nadie atendió su petición y se resbaló en esta para quedar sentado. Aún sus manos golpeaban la entrada. En ese momento una amazona furiosa abrió el cerrojo y golpeó sonoramente al muchacho con sus bomboris dejándolo inconsciente. Seguido de esto cerró la puerta dirigiéndole una mirada asesina a Ryoga para que no intentara lo mismo.
El joven del colmillo, resignado, arrastró a Mousse hasta la habitación.
- Grandioso...pasar una noche entera con este idiota en la misma habitación...nunca más lo sigo en ninguna de sus tontas ideas...- suspiró resignado.
Sí, la noche sería larga, pero no por las razón que realmente deseaba.
Continuará
Notas de las autoras:
Que pena.. jeje xDD me tocó hacer notas justo en este capi xDD en fin… esperamos que les haya gustado la manera que desarrollamos el capítulo… después de hacerlos sufrir bastante los dejamos liberarse… y vaya que se liberaron, ne? xP
Pobrecito Ranma… hasta lo marcaron xDD bueno Akane también xD… el caballo salvaje hizo meritos, eh? xp quien fuera Akane… : P
Ahora nuevamente tenemos a nuestros 6
personajes nuevamente juntos… o.o ¿descubrirán a
Ranma y Akane¿o lograran disimular su felicidad? xP
¿Ukyo
y Shampoo fueron malas? Los perdonaran rápido o tardarán?
xD
Hagan sus apuestas xDD todo será respondido en el próximo capítulo: -D
Muchas gracias por leernos chicos… esperamos que nos dejen un review para saber si les gustó : -) o para cualquier sugerencia… ustedes saben : -D
Besos,
Sakura
Palabras en japonés:
koishii: amada, mi amor
onna: mujer
hime-sama:princesa
hai:
sí
etto: interjección de duda ¿uhm?
anata:
signfica tú, pero es usado por las esposas para referirse a
sus maridos (querido)
demo: pero
Nani¿qué?
Nandemonai:
no es nada, no tiene importancia
baka: idiota
oe: Oye,
hey
kuso:mierda
ne/na: Significa ¿No?,¿Correcto?,¿Ves?,
etc. Denota preguntas que requieren una respuesta afirmativa.Ne lo
usan las chicas y Na los chicos.
