Rendición de una reina pacifista II
Al cabo de unos minutos de cortada la comunicación, desde la entrada de la mansión apareció caminando tranquilamente la chica que había sido llamada desde los móvil suit, usaba uno de sus vestidos más formales, blanco con decoraciones doradas, muy inflado y con un pequeño chal que cubría sus hombros y la parte superior de su cuerpo, su cabello suelto se movió fuertemente cuando ese aparato se puso frente a ella apuntando con su enorme arma.
- Por favor no dispare con esa cosa – dijo la chica sería y confiada con sus ojos azules abiertos firmemente – no podré resistencia alguna, así que no haga más destrozos de los necesarios – dijo levantando los brazos en forma de rendición mientras daba algunos pasos fuera de la mansión – pueden disparar con un arma normal, será suficiente.
- Me sorprende su valentía o su poco miedo ante la muerte, pero le daré una buena noticia: hemos decidido hacer un cambio de planes.
Fue entonces cuando al lado de Relena llegaron dos automóviles negros de los que bajaron dos personas vestidas de guardaespaldas – por favor por aquí – le habían indicado llevándola en silencio y sin que ella pusiera resistencia. Cuando terminaron de subir al automóvil se pusieron en marcha.
En el automóvil, Relena iba escoltada con dos caballeros, uno en la parte delantera del auto y uno a su lado.
- Pensamos que esos pilotos haría más por defenderla, además tiene a los preventivos para su cuidado – le pregunto uno de los nuevos guardaespaldas que la acompañaba.
- Si se refiere a los pilotos de los gundams, aunque es verdad que los veo frecuentemente, no crea todo lo que lee en los noticiarios – le dijo con una sonrisa algo burlona , engañando al chico que estaba frente a sus ojos – y no olvide que los preventores no funcionan solos, ellos tienen que obedecer órdenes, órdenes que yo les doy – le aclaró las dudas del soldado que la acompañaba.
- Aún así... Si tratan de intervenir usted morirá antes de lo planeado – le indico el chico mostrándole el arma que afirmaba fuertemente en una de sus manos.
- No hay problema – dijo la chica tan sería como al inicio – ya le dije que no pondré resistencia alguna y sé que ellos no harán nada en contra de mis decisiones – le comunico tranquilizándolo.
- Esperamos que así sea – dijo guardando el arma esas lejos de la ministra, pero sin soltarla.
El automóvil avanzo un buen tiempo por las calles en las cuales nadie transitaba desde el aviso que se le había indicado a las personas correr a las Zonas de protección después de la primera aparición del grupo Terraus y hasta ese momento, no se daba la autorización para que volviera a su vida normal.
La ministra miro por la ventana del automóvil, se dirigían a las afueras de la ciudad definitivamente, hacia el lado en la que se estaban construyendo nuevas mansiones y casas aristocráticas. Debía mantenerse con vida hasta encontrar al responsable de todo esto, el miembro de la ESUN que los había traicionado, después de eso comunicarlo y cumplir con su propia misión.
El automóvil se detuvo en una de las mansiones que se encontraba en la zona y la invitaron a bajar, sin poner resistencia o provocar molestias, así lo hizo y se adentró a la casa en la que la esperaban. Una vez adentro no se detuvo a observar las decoraciones ni los ornatos de aquella gran mansión, más si con cuidado de no ser notada se percató de las entradas y los pasillos por los que iba pasando, pero no era fácil memorizar todo ya mucho menos imaginarse que habría detrás del gran número de puertas cerradas que dejaba atrás con cada uno de sus pasos. Sus pasos firmes no sonaban en la alfombra que cubría todo el suelo y se dio cuenta que habían avanzado mucho cuando llegaron a un elevador que los llevo a las plantas más bajas. Por el tiempo que les tomó, supo que estaban bajo tierra, era como la historia con Marimella ¿otra mansión blindada? No pudo evitar llevar la mirada al cielo con un gesto de cansancio y astio, pero antes de que los guardaespalda se dieran cuenta, volvió a su seriedad.
Uno de los hombres de negro la saco de su ensimismamiento cuando le indico que habían llegado a destino, ya habían descendido tres pisos y recorrido otro largo pasillo que contaba con muchas puertas más, aunque no tantas como el primero. Frente a ella había dos puertas blancas adornadas con detalles de construcción y pensó automáticamente en lo narcisista que tenía que ser el dueño de ese establecimiento para tener algo así. Las puertas fueron abiertas por sus acompañantes y ella aprieto con fuerza sus manos frente a su cuerpo antes de dar un paso dentro de la habitación.
Se encontró con un grupo de hombres sentados al rededor de una larga mesa, la mayoría de ellos hombres de edad, hombres que más de una vez había tenido la oportunidad de ver en sus normales funciones en la actual ESSUN
- Que bueno que ha llegado a salvo, Relena querida. – dijo el pelirrojo que se encontraba en la cabecera del grupo mientras se levantaba para darle la bienvenida con un ademán, aunque sin dejar su lugar.
- Señor Marleckirn – le dijo luego de reconocerlo, vaya que se había tomado mal el rechazo a su propuesta de matrimonio para hacer todo eso.
- Veo que te encuentras sorprendida por la noticia Relena – le contesto el pelirrojo con una sonrisa, pero ella sólo lo miraba seriamente – la verdad es que no quiero matar a tan linda ave – le dijo con confianza y galantería – por eso te propongo nuevamente que gobiernes este universo junto a mi, el nuevo regidor de Terraus.
- Ni lo sueñes – le respondió sin ánimos de batallar más y antes de que el pudiera de terminar de hablar – mis intenciones para con usted no han cambiado de las expresadas anoche en la fiesta – le indico sin ánimos algunos de hablar más del tema.
- Cambiará de opinión al ver que es lo que ocurrirá con toda tu época de paz – le indico sentándose nuevamente.
Si esas palabras la alteraron no se notó para nada, porque todas sus facciones permanecieron igual de serias que en un principio, pero podía saber con sólo mirar las sonrisas de los presentes que ese chico no mentía y aunque no quisieran una masacre, si eran capaces de matarla a ella, también sería capaces de matar a unos cuantos más.
- No entiendo como ustedes, los mismo hombres que trabajaban para crear esta época pacífica, sean los responsables de que esta esté en riesgo – se atrevió a hablar la chica ya que todos la miraban.
- Bueno eso es sencillo – le respondió uno de los hombres viejos que ahí se encontraban – no estamos de acuerdo como se está llevando este gobierno – se rieron todos.
- ¿Quiere decir que se está logrando paz de manera equivocada o que no esta conforme con ala parte que a usted le tocó? – le indico la chica con una sonrisa burlona haciendo que los hombres ahí presentes se enojarán.
- Niños como ustedes no tienen idea de lo necesarias que son las guerras para la economía y el orden del universo – le indico otro hombre que usaba un atuendo militar.
- ¿Para el universo o para su propia economía y poder, ex teniente? – le replico la chica nuevamente.
En ese momento varios de los hombres se levantaron de sus asientos para explicarle lo mal que estaban las condiciones de las colonias y de la tierra sin las guerras, la cantidad de personas que morían de hambre al no tener que hacer y los muchos otros que no se encontraban capacitados para trabajar por culpa de que se habían preparado para la guerra en vez de estudiar algo para la época que actualmente estaban viviendo.
- Lo único que estoy viendo señores es que todos ustedes y sus intereses familiares salieron muy afectados con el término de la guerra y para tenerlo de vuelta quieren crear su propia guerra y sus leyes con ella.
- No puede culparlos señorita Relena – dijo el pelirrojo tomando el control nuevamente – después de todo, ellos han vivido toda su vida así. Entre guerras y batallas en las cuales aprendieron a ganarse la vida, sólo usted ha encontrado un beneficio de esta paz y entendemos que no nos pueda comprender. Pero no tenemos prioridad alguna de que lo comprenda.
- ¿entonces por que se molestaron en traerme aquí? – pregunto la chica ya más sería y enojadas que nunca, no tenían ni una pizca de moral esas personas, estaban ahí jactándose de que destruir un par de colonias y traer de nuevo una guerra les beneficiaba económicamente, mientras que frente a las personas fingían ser creadores y luchadores por la paz que ella misma promovía.
- Usted que alguna ve fue la reina de las Naciones Unidas al guiar a la Fundación Romefeller – le dijo el pelirrojo explicando la situación con calma – es la dama indicada para comenzar con esta nueva época de guerra – la chica simplemente lo miro tan firme como se había mantenido desde un principio.
- Si usted se une a nosotros gobernaremos el mundo completamente con nuestras armas y con su poder político – le indico uno de los hombre más viejos que se encontraban ahí.
- No me uniría con ustedes ni sus causas egoístas aunque me cueste la vida – le dijo simplemente la ministra, dejando en claro que no perdieran el tiempo invitándola a algo como eso.
- Jajaja eso ya lo esperábamos de usted señorita – le indico otro de los señores – por eso es que la hemos traído hasta aquí, si usted no se une a nuestros planes nos veremos obligados a matarla, cosa que provocará que los pocos partidarios que le quedan quieran venganza y comiencen por sí solos una guerra.
- A sí que no les importa tener enemigos desde el principio – pregunto la chica curiosa de todo esto.
- No se equivoca, a nosotros no nos importa no tener más aliados o enemigos, pues este es una mundo desarmado, no existen los gundam que se puedan oponer y las personas de las calles sólo podrán gritar y quejarse, fuera de algunos guerrilleros, no existe nadie que pueda oponerse a nosotros. Si pelean o se rinden de todas formas tendremos el poder de todo el universo que es todo lo que queremos.
- Ya veo – suspiro la chica - señor Dunhou, Limeiter, Antrewer ... – comenzó a nombrar todo los miembros de la ESSUN que ahí se encontraban mientras tranquilamente caminaba por la habitación hasta llegar a la parte de atrás de la sala y pararse frente al líder de todos – señor Marlerick – dijo finalmente con una sonrisa amable – todos ustedes miembros de la ESSUN han sido mis compañeros en estos años y sé lo bien que trabajan y la seriedad con la que toman sus planes, de verdad ha sido un gusto trabajar con ustedes todo este tiempo – les dijo con haciendo una pequeña reverencia levantando ambos lados de su vestido – aunque me entristece mucho que no sepan bien con quién tratan después de todos estos años – les dijo levantándose rápidamente y lanzando al suelo una bomba de luz encandilando a todos.
- ¡deténganla! – grito a los guardias el pelirrojo que hasta ese momento creía que ella se iba a rendir – No dejen que se escapé! – grito nuevamente cuando pudo ver que la chica había huido por una pequeña puerta trasera.
La ministra estaba corriendo por los pasillos a toda la velocidad que sus zapatos le permitían, coloco la espalda contra la pared y vio como algunos hombres de negro corrían buscándola - ¿ahora qué? – se pregunto a sí misma y entro en una de las habitaciones que tenía cerca, en ella se encontró con toda una cocina repleta de personas en sus labores – vaya suerte la mía – se agachó para avanzar por debajo de las mesas – el tiempo en el que se agachó fue el correcto porque justo entraron dos hombres preguntando por ella.
Siguió su camino como pudo sin meter el menor ruido, aunque eso era bastante difícil con el gran vestido y los altos zapatos que en definitiva no la ayudaban. Escucho como los hombres se ponían a revisar la cocina y los lugares en los que se podía esconder, si seguía así pronto la encontrarían. Metió con cuidado la mano en el bolsillo secreto de la parte de atrás, que bueno que se les había ocurrido eso a Sally, y otra bomba de luz, la tiro suavemente para que rodara por el suelo de la cocina hasta el otro lado de la sala y cerró los ojos esperando que explotara.
Cuando lo hizo escapo a la puerta siguiente llego a un a habitación que parecía un comedor, avanzo por ella y se metió en uno de los muebles que ahí se encontraban, debía llegar al ascensor lo antes posible, debía volver al primer piso, pero seguro que el ascensor estaría más que resguardado, ¿cómo lo haría? Miro su reloj de pulsera y toco un botón en él. – chicos... – dijo tratando de que su voz no se escucha tan alterada como se encontraba – escucharon todos los nombres de los miembros de la ESSUN cierto? – vio como se prendía un a luz en el reloj, eso indicaba que si lo habían hecho – bien – les dijo más firme y tranquila, por lo menos su cometido se había cumplido – lástima que esta cosa sólo tenga micrófono – se dijo a sí misma mientras respiraba profundo y trataba de escuchar que ocurría en el exterior.
El desorden que había causado su perdida aún se mantenía y se escuchaban los gritos de los líderes que querían encontrarla y no podían entender como había desaparecido. Espero en silencio, aún no era el tiempo de salir de su escondite, aún debía esperar la señal de los demás. Se sentó en silencio esperar.
Hola! bueno como estuve mucho tiempo desaparecida estoy aprovechando el poco tiempo que tengo disponible para escribir, antes de que el trabajo me obligue a desaparecer nuevamente.
Muchas gracias por tu reviews Lica, Siempre me ánimas a escribir! Espero que te guste.
dejen reviews! Me gustan mucho sus comentarios y opiniones sobre la historia, y estala voy inventando a medida que escribo así que algunas ideas no me vienen de nada mal!
