Saludos amigos! Nuevo cap, nuevas emociones. Como siempre, mil mil gracias por sus comentarios. Me alegra mucho que os guste la manera en que voy desarrollando a este genial personaje (me encanta! se nota no?) Y bueno, he recibido comentarios diciendo que mi versión de Kylo Ren es un tanto mas oscura que otros fics. Puedo decir que yo no veo a Kylo como el clásico #badboy de una novela rosa. Me parece un pj de lo mas psicológico, más profundo (soy fan de la psicología y el estudio de la mente humana) En la película, como a penas estan introduciendo la saga, no se desarrolló del todo a Kylo Ren por obvias razones. Pero si dejan algunos hints o pistas de como mas o menos anda la cabeza de este hombrecito. Y en lo que a mi respecta, Kylo tiene algunos síntomas que entran dentro del especto del Trastorno Límite de la Personalidad. No, no esta loco, sólo es alguien muy humano, que a sufrido terriblemente por el pasado y lo oculta bajo la imagen de alguien malvado. Disfruten!
Capítulo Decimotercero: Vidas Cruzadas.
-Kylo Ren ha desaparecido.
Aquella frase salió de los casi inexistentes labios de Snoke con cierto tono extraño que ambos jóvenes aprendices no pudieron identificar. Al menos así lo sintió Xinia Ren, mientras el Supremo Líder les contaba las últimas noticias que involucraban al cabeza de los Caballeros de Ren.
Xinia miraba con confusión la pantalla en donde estaba la cara de Snoke, en aquella sala, dentro de la base Sith que se encontraba en Eriadu.
-¿Un accidente? ¿Que la nave explotó?¿Cómo que desapareció? ¿Y no se ha comunicado con nadie?
Las preguntas se agolpaban dolorosamente en la cabeza de la peliblanca, al recibir las primicias.
-¿Acaso... habrá muerto?
Sorpresivamente, esa posibilidad hizo que algo muy dentro de ella se estremeciera.
-No... no puede haber muerto...
-Maestro, ¿Aún no encuentran su cadáver en medio de los restos?- Preguntó N'riaj con un gesto gélido en la cara.
Xinia miró a su compañero con cierto recelo. Sabía que el chico arkaniano era muy competitivo y el que desapareciera o muriera Kylo Ren, lo único que haría sería limpiarle el camino para ser líder. Sabía que debajo de ese rostro frío se escondía un sentimiento de satisfacción.
-No. La cuadrilla del General Hux está buscando minusciosamente alguna cosa que nos aclare el qué sucedió en ese lugar- Contestó Snoke.
Darth Pziedus miró con cierta severidad a N'riaj, lo conocía muy bien y sabía que es lo que rondaba por la cabeza del muchacho.
-Ayer...- Continuó diciendo Snoke, -Noté a Kylo un poco extraño. No se si es mi imaginación pero igual quería hablar con ustedes de antemano. Todos sabemos que ese muchacho es bastante parco en palabras y no es de los que busca compañía para entablar conversaciones, es bastante solitario- A este punto el Sith inconscientemente se erguió más en la silla en donde estaba y entrelazó los dedos, -Pero pude ver que comió junto a ustedes en el almuerzo.
Ambos aprendices asintieron con la cabeza.
-¿Les mencionó algo?
Xinia movió los labios para contestar, no obstante, la lengua de su compañero arkaniano fue más rápida.
-No dijo casi nada. Solo escuchaba la conversación en silencio. Que yo recuerde, sólo preguntó que quien sería el que comandaría la cuadrilla a Gamorr y eso sólo porque yo lo mencioné.
La joven aprendiz de Sith miró a su compañero que hablaba, encogiéndose de hombros. Era verdad. En ese momento en que Kylo habló, ella pudo notar cierto oscuro interés en aquella misión en Gamorr. Como que si nada de lo que N'riaj y ella hablaban le interesara... sólo aquel pequeño detalle. Por un momento ella pudo notar un algo en sus ojos negros. Pero al parecer el muchacho arkaniano no.
¿Intuición femenina quizá?
Snoke notó aquella pequeña tribulación en Xinia.
-Ya veo, exclamó mirándola a los ojos, para luego voltear a Darth Pziedus, -Dentro de algunas horas, el General Hux me dará un informe final sobre lo que ocurrió. Si recuerdan algo o su compañero se llega a contactar con ustedes, se los agradeceré. Los mantendré informados. Por ahora me despido.
El rostro del Sith desapareció de la pantalla, terminando con la videollamada.
-No creo que ese muchacho esté muerto... - Comenzó a decir Darth Pziedus poniéndose en pie, -Seguro a sobrevivido.
N'riaj no dijo nada más y se dirigió a su habitación. Ambos dejaron a Xinia sola en la sala de estar, pensativa. La joven miraba por la enorme ventana en donde se apreciaba la vida nocturna de Eriadu, con sus grandes edificaciones de granito y las luces tintileantes que brillaban desde lejos.
Los ojos vetados de la hermosa nooriana parecían perdidos en la profundidad de la oscuridad que tenía enfrente, como si su mente se teletransportara a otro lugar. En su mente se coló la imagen de Kylo Ren asesinando a Narloch el herglic, en aquella misión simulada.
Parpadeó.
Su pecho se apretó de angustia. Ella admiraba mucho a su líder, pero conocía bien los riesgos del puesto en el que estaban, el camino que habían elegido. Eran soldados, y los soldados encaran a la muerte muchísimas veces, el que muriera uno de ellos súbitamente era hasta cierta forma algo esperado y entendible, pues a pesar de que estaba convencida de que el Lado Oscuro era el segmento más poderoso de la Fuerza, debía aceptar que el Lado Luminoso también contaba con personajes muy fuertes. Sin embargo, notaba con cierto miedo que el pensar en que Kylo Ren estuviese muerto le causaba más congoja y dolor que el imaginar que otro de sus compañeros cayese en batalla.
-"El apego es uno de los caminos fáciles hacia el Lado de la Luz..."
Xinia recordó aquellas palabras dichas por su maestro Pziedus, hace mucho tiempo cuando inició su entrenamiento.
-¿Porqué... porqué me pasa ésto..?
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Mientras tanto en el templo Akaya, base de los Sith, el Líder Supremo se levantó de su asiento, cruzando los brazos y ubicándolos en su espalda, mientras sus pensamientos se alejaban de aquel sitio, adentrándose en las profundidades de su mente. Al ver a los ojos de Xinia durante la videollamada, pudo confirmar sus sospechas. Snoke había sido el mentor de Kylo Ren por dieciseis años, lo conocía demasiado bien. El Sith recordaba como si fuese ayer la primera vez que se encontró con Ben Solo, cuando éste era sólo un jovencito de trece años, pero con el corazón tan lleno de dolor y rencor como el de un adulto que ha bebido de la amargura de la vida. El peso que Ben cargaba en el alma fue la clave de su conversión al Lado Oscuro.
Snoke tenía total conocimiento de la temeridad de Kylo Ren. El nieto de Darth Vader era sumamente fuerte y poseía grandes habilidades como digno heredero de los Skywalkers. Su manejo de la Fuerza era excepcional, aunque debía seguir puliéndose con educación Sith. También era un joven díscolo y atrevido; persistente y terco, rasgos que seguramente había heredado de sus padres. Pero su lealtad hacia la misión de los Sith había sido comprobada una y otra vez... pero algo recién... quizá había empañado ese compromiso. Desde su regreso de la StarKiller, desde su encuentro con aquella chica chatarrera...podía notar claramente cierta ligera inestabilidad en su discípulo.
-Kylo Ren... casi puedo asegurar que no estás muerto. Has ido a buscarla.
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El silencio sepulcral reinaba en la cabina de la pequeña nave de escape, mientras se adentraba a la oscuridad del espacio sideral, pero era interrumpido de cuando en cuando por un molesto "beep" que empezó a sonar hacía unos treinta segundos.
El pelinegro se apresuró a dejar la embarcación en piloto automático y se levantó de su asiento, caminando hacia la escotilla de entrada de la nave que por supuesto estaba cerrada. Alrededor habían ventanillas, por lo que el joven se asomó con cuidado y vio una pequeña figura robótica pegada al armazón de la nave. Buscó entre sus pertenencias y encontró mascarillas de oxígeno, tomando una para su infortunada víctima, que estaba desmayada sobre la silla del copiloto, con la frente Ren le instaló la mascarilla a Rey y luego se puso él una. Por unos instantes se quedó mirando la figura de la muchacha inconsciente, aprisionada con sogas y cinturones a aquella silla. Si... disfrutaría mucho el verla sufrir lentamente.
Nuevamente volvió a ponerse al lado de la ventanilla donde había visto al pequeño droide y deslizando la gruesa capa de vidrio, abrió el orificio y una fuerte ventizca se produjo al instante. Rapidamente, utilizando sus habilidades con la Fuerza, movió su mano hacia atrás, como un pescador que recoge con firmeza una caña y la criaturita robótica entró en la nave de un tirón. Volvió a cerrar la ventanilla e inmediatamente sacó su espada roja poniéndola peligrosamente cerca del droide naranja y blanco. Éste comenzó a temblar de terror y a hacer chillidos espantado.
Kylo Ren frunció el ceño.
-Y que ganas con seguirnos, si puedo destruirte en menos de un segundo.
BB-8 se revolvía asustado, pero miró hacia atrás, a donde estaba Rey recostada. Ren se quitó la mascarilla y carraspeó. Levantó el sable para partir en pedazos al molesto robot, pero se le cruzó una idea y el arma implacable que amenazaba al droide fue perdiendo altura para sorpresa de éste.
-No, aún no te mataré. Vas a servirme de mapa.
BB-8 lo miró confundido.
-Pero algún sistema de rastreo tienes. Si llegaras a comunicarte con Luke Skywalker- Y Kylo Ren apretó los dientes de rabia, -Te juro que ahora mismo la destazo- Y apuntó hacia la indefensa chica castaña quien aún no recobraba el conocimiento.
El robot otra vez comenzó a temblar asustado y a hacer pequeños ruidillos nerviosos como diciendo: "No, porfavor"
-Bien. Sólo tienes que cooperar. Y ambos vivirán por un tiempo prolongado.
Kylo lo miró con frialdad y lo tomó del suelo. BB-8 temblaba un poco, pero no se atrevió a atacar o inventar alguna cosa contra el aprendiz de Sith, pues temía por la vida de su adorada amiga. El muchacho procedió desactivar al droide quien se apagó y quedó quieto. Como todo un experto, abrió un compartimiento en el cuerpecito de la criaturilla y cortó un cable color azul, para descomponer su sistema de radar y evitar que contactara con el maestro de la chica secuestrada. Volvió a armar todo en su lugar y encender al robot, el cual dejó en el regazo de Rey.
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-En dónde... estoy...
Sumida en un sueño profundo debido al fuerte golpe, la mente de Rey divagaba entre sueños y vagos recuerdos de cuando era niña, su entrenamiento con Luke, sus amigos rebeldes y su batalla contra Kylo Ren en la Starkiller.
Entre aquellas memorias, Rey se vio así misma en un bosque. La vegetación era espesa y muy verde, árboles frondosos y brisa fresca. Caminaba en aquel bello paraje, admirando la belleza de la naturaleza, hasta que sintió gotas de lluvia caer en su rostro. Miró hacia el cielo, otrora azul, ahora se notaba grisáceo. Pronto comenzó a llover y la chica buscó refugio debajo de las ramas de lo que parecía un tupido almendro.
La chica se frotaba los brazos por el frío del chubasco, estaba empapada de pie a cabeza. Entonces escuchó sollozos de muy cerca.
-Quién... suena como... un niño...
Rey comenzó a mirar a su alrededor. La voz se escuchaba en los arbustos detrás del árbol en donde estaba, por lo que se asomó allí. Se encontró con un niño, al cual no le ponía más de ocho años. Pelo negro, piel blancuzca. Iba vestido con una playera azul, zapatillas y pantaloncillos café que estaban enlodados, puesto que estaba sentado en el suelo, con la cabeza mojada entre las piernas.
-Oye pequeño...- Le habló la muchacha, -¿Qué haces aquí solo en medio de la lluvia?
-Otra vez...- Susurró el niño arrastrando la voz, sin levantar la cabeza.
-¿Eh? ¿Qué sucede? Tranquilo, puedes contarme- Y la jovencita se acercó.
-...Otra vez están peleando por mí- Concluyó la frase el niño, -Odio que peleen. Odio escucharlos gritar- Y se echó a llorar otra vez.
Rey sintió un nudo en el corazón al ver la tristeza de aquel infante.
-No llores... - y se sentó a su lado, acariciando su cabeza, -Todo estará bien.
-No, no lo estará. Lo sé- contestó el niño, aún inclinado.
Rey suspiró. -Pero, ¿De quiénes hablas? ¿Tus padres?
El pequeño asintió moviendo la cabeza.
-Los adultos a veces discuten... no tienes que asustarte- Le dijo ella con ternura, -¿Porqué dices que pelean por tí?
A éste punto el niño pelinegro dejó de temblar. Entonces levantó la cabeza y para horror de Rey, su rostro estaba totalmente desfigurado y lleno de cicatrices que parecían severas quemaduras. La lluvia y el viento cesaron. Una llamarada de fuego irrumpió repentinamente alrededor de ellos, envolviéndolos en un infierno.
-...Porque yo... soy de la Oscuridad- Respondió el niño,mientras las llamas de fuego rojizo se reflejaban en sus ojos oscuros, con una voz que se escuchaba claramente doble, como si estuviera posesionado por algo.
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Un grito ahogado rompió el silencio de aquella cabina.
Prendida en sudor, Rey había abierto los ojos abruptamente, debido a aquella pesadilla. La cabeza le daba vueltas, se sentía terriblemente mareada y débil. Entonces se vio amarrada fuertemente a una silla. Su vista estaba algo nublada, pero pudo divisar un artefacto color blanco y naranja que se agitaba en su regazo al verla despierta.
-¿...BB-8?- Balbuceó con dificultad. Parpadeó varias veces y notó que estaba dentro de una nave, viajando por la galaxia, ya que frente a ella se veia el panorama por el parabrisas. A su lado alguien conducía; podía ver sus guantes negros sosteniendo el timón y de cuando en cuando apretando uno que otro botón.
Entonces recordó todo lo ocurrido anteriormente y el dolor de cabeza acrecentó. El miedo comenzó a colarse bajo su piel; respiraba entrecortadamente.
-No... él... me va a matar... me va a matar...
La mano derecha de Kylo Ren se estiró y tomó a BB-8, para ubicarlo sobre una ranura en el tablero de control.
-¡Déjalo!- Empezó a decir Rey, -¡No te atrevas a hacerle daño o...!
Usando la Fuerza, Kylo Ren creó un pulso que hizo que los amarres que retenían a Rey se apretaran más, causándole dolor.
-Te advierto que si intentas hacer una estupidez, como huir o contactarte con alguien- Empezó a decir el aprendiz oscuro, -Haré volar tu cabeza en pedazos- Y con su mano izquierda sacó un dispositivo remoto de un bolsillo de su atuendo. Rey notó que se trataba de un control para hacer detonar una bomba.
-La cinta explosiva que rodea tu cuello explotará en el mismo instante que presione este botón.
Un sudor frío recorrió la espalda de la muchacha. ¿Que había hecho para recibir tal trato y desprecio? Estaba asustada, furiosa y angustiada. ¿Adónde la estaría llevando Ren?
-¿Acaso es tanto su odio hacia mí?- Y posó su mirada en el joven que conducía la nave. Cualquier cosa que intentara, la llevaría a la muerte. Si robaba el control remoto de la bomba, igual sería muy fácil para Kylo Ren accionarla utilizando la Fuerza. No había escapatoria. O moría decapitada por el estallido o se sometía a las torturas que seguramente el oscuro muchacho estaba planeando para ella.
Un suspiro lleno de dolor se escapó de los labios de Rey. Sintió sus ojos arder por un momento, pero tomó una bocanada de aire y con fuerza sobrehumana se contuvo. No. No lloraría frente a él. Entonces el recuerdo de su pesadilla se coló en su mente otra vez y volvió a observar a Kylo Ren.
Sus ojos se abrieron de genuina sorpresa al darse cuenta del gran parecido que su agresor y el niño de su sueño tenían. Ahora todo tenía sentido. Desde aquel instante en que él había intentado leer su mente cuando la secuestró en la Starkiller, experimentaba esas visiones. Al principio pensó que sólo se trataban de alucinaciones... pero al ver el rostro de Kylo Ren nuevamente, cayó en cuenta de que no era así. No eran simples sueños nocturnos, se trataba de memorias que absorbió de la mente de Ren, deformadas en angustiosas pesadillas.
-Ese niño que lloraba... eras... tú Kylo Ren
El ruido de una sirena en la nave, hizo que Rey volviera a la realidad y saliera de su ensimismamiento.
Kylo Ren miró a una pantalla en el tablero y notó la poca cantidad de combustible que quedaba. El suero radioactivo que utilizaba la nave como motor se estaba agotando. Al ser un vehículo pequeño de escape, era lógico pensar que al exigirle viajar a su máxima velocidad significaría quemar más rápido ésta sustancia. Hasta ahora se había alejado lo más posible del Sector Meridional de la Galaxia, puesto que todos sus planetas estaban regidos por la desaparecida República, puesto que dirigirse a alguno significaba entrar en territorio enemigo. Además, buscaba de un sitio alejado, en donde estar a solas con su presa, alejado de intrusos rebeldes y muy especialmente de miembros de la Primera Orden, quienes seguro ya le estarían buscando. Sabía que sus mentores encontraron los restos de la nave que se encaminaba a Gamorr y que su cadáver no se encontraba entre los escombros.
Pero a pesar de haber dado la espalda a las órdenes de su Supremo Líder, Kylo Ren no sentía ningún tipo de remordimiento. Lo que estaba por hacer era más importante que los demás dijeran. Por fin se desharía de sentimientos inútiles; la muerte de Rey destruiría la Luz que aún quedaba en su corazón.
Estaba obsesionado con esa idea y nadie se lo impediría.
El paraje que ofrecía el Borde Exterior de la Galaxia parecía el más indicado, ya que se encontraba alejado de la civilización, siendo planetas muy rupestres los que se encontraban allí.
-Traza una ruta hacia Munto Codru- Ordenó Kylo Ren a BB-8, el cual estaba utilizando como mapa. Si en algún momento debía abandonar la nave, quería asegurarse de que ésta no guardara de ninguna forma un historial de navegación.
El pequeño androide obedeció, desplegando un mapa holográfico y ubicando las coordenadas. Primero que nada, Ren debía obtener combustible para la nave y aquel lugar habitado por los codru-ji parecía el lugar perfecto. Ese planeta simplón no contaba con presencia Republicana o Imperial, siendo totalmente neutral. Nadie en la galaxia parecía tener interés alguno allí.
Avistado el planeta, el heredero de Vader ingresó a la atmósfera grisácea. Al principio no se distinguía mucho, pero pasadas las espesas nubes pudieron observar un ecosistema de bosques y llanuras. Kylo ubicó en el mapa la ciudad principal, Tekkina, en donde había un puerto y muchos comercios. Buscó un sitio en donde su presencia no llamase mucho la atención, ya que quería evitar que alguien identificara la nave.
Aterrizó en una arboleda a unos kilómetros de la ciudad con sumo cuidado, cerciorándose de que no hubiesen aldeas o asentamientos codru-ji cerca. El joven apagó la nave e inmediatamente tomó a BB-8.
-¿Qué vas a hacerle?!- Preguntó Rey con severidad, aunque estaba muy nerviosa.
Kylo Ren no contestó, sino que desactivó a BB-8 y abrió la compuerta de la caja del motor de la nave y lo ocultó allí.
Rey se quedó observando y al ver que no le había hecho daño a su pequeño amigo, no dijo nada. Luego observó como su captor se acercó a ella y apretó los puños esperando lo peor. Pero cual no fue su sorpresa que éste soltó sus amarras.
-Quítate la ropa inmediatamente- le ordenó el aprendiz de Sith, mirándole a los ojos.
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