Demonio de ojos verdes II

Después de un pacífico almuerzo (dentro de lo que cabe), Maria y Tsubasa habían ido a hacer sus maletas como lo habían acordado y ya abajo, la peli-azul había sido la encargada de buscar un taxi mientras que ella se quedaba a cargo de las maletas. Encontrar una unidad tan rápido fue bastante satisfactorio, ver que el taxista tenía dobles intenciones con la japonesa no tanto.

Entonces, a donde la llevo señorita…s —Al último segundo y después de poner la maleta en su lugar dentro de la cajuela, notó la presencia de Maria, quién le mandó una mirada fulminante al ver las dobles intenciones del hombre con la japonesa por sus notables rasgos asiáticos, su poco control del inglés y su destacable atractivo.

Sin pensarlo mucho, Maria tomó la mano de Tsubasa con la suya y entrelazó sus dedos, la costumbre que ya tenían pero que en esta vez se vio más remarcada. Tsubasa no le vio mayor problema, al contrario, intensificó el agarre antes de mirarle con cara de duda, no había entendido lo que había pedido el taxista pero suponía que debía dar la dirección… que no tenía.

Bueno, nos gustaría ir a nuestro nuevo departamento—Remarcó la palabra en plural antes de alzar la barbilla triunfante—La dirección vendría siendo…

Arreglándoselas para sacar el papel que le había dado Ogawa sin soltar su agarre con Tsubasa, le dio la dirección al hombre quien chasqueando la lengua (y de mala gana) les llevó al lugar.

La diosa dentro de Maria se alzó orgullosa al ver como salió airosa y ahuyentó al tipejo que se la quiso dar de grande.

La diosa dentro de Maria prendió su ser en llamas cuando el arrendatario reveló ser fan de Tsubasa y no perdió tiempo de halagarla.

Caminó con pasos pesados y dejó crecer una notable aura asesina que hizo que el arrendatario saliera huyendo despavorido de una manera que la densa sakimori no lo notara.

No debería, pero después de haber besado a la menor mientras dormía, la mayor sentía que nadie más que no fuese ella misma, tenía el derecho de fijar sus ojos en la Kazanari de una manera que no fuese laboral/profesional, después de todo, nadie quería que despertara un verdadero demonio de ojos verdes al cual comúnmente llamaban celos, y muchos saben lo peligrosos que pueden ser.

Ahora imagínense al pobre idiota que intente ligar a Tsubasa Kazanari cuando a lado Maria Cadenzavna Eve puede destrozarte con el Airgetlám.


Perdonen si se les hace muy corto, pero no pude hacer más, Maria celosa no es tan divertida como Tsubasa (o al menos para mi) además de que no tuve mucho tiempo para escribir hoy, rogando por poder subirles Seducción (y si lo hago es milagro) pero bueh~~ estoy algo apresurada así que sin nada más que dedicarles este capítulo a Nijiro-kun y a Guest por comentar y mandarles un fuerte abrazo a todos los demás lectores, me despido.

Nos vemos mañana con el capítulo 15 de Curso