Y pasadas las festividades de año nuevo, una recuperación en el hospital, mi semestre terminado les dejo el capítulo 14. Tómenlo como mi regalo de navidad y año nuevo, entre mis propósitos está tener más tiempo para escribirles y traerles más rápido continuaciones de calidad, espero les guste y los dejo con este capítulo


Capítulo 14: Lo merezco

Hiroshi Nakano estaba de pie frente al edificio de NG Records, le había pedido a Mr. K que lo encontrara lo antes posible en ese lugar. En menos de 10 minutos una lujosa camioneta se detuvo frente al guitarrista y lo hizo pasar. Dentro estaba Mr. K, aun le afectado por la pérdida de Shuichi, a pesar de ser su carácter frío y duro hacia él, le estimaba y le estimaba demasiado. Probablemente era uno de los más afectados con la repentina desaparición del cantante pues había aprendido a verlo como su amigo, su compañero. Cuando Nakano lo había llamado esa mañana, su reciente entusiasmo y efusividad lo intrigó en ese momento, si bien Hiroshi era el más deprimido con la supuesta muerte del cantante, este repentino cambio de ánimo solo podía deberse a una sola cosa.

— ¿Dónde está el chico? —

— Mr. K, ¿cómo lo supo? —

— Tú mejor amigo, "the pinkie boy is dead", ¿por qué otra cosa estarías tan feliz?— Nakano lo miró, para ser su manager los conocía demasiado bien. Sonrío levemente y se quitó las gafas, incitando a Nakano a que le dijera lo que pasaba.

—Él me llamó anoche, está vivo y está bien— La emoción contenida en su cara era evidente más sin embargo Mr. K no mostró mejoría alguna, necesitaba saber más.

— ¿Dónde y con quién está? —

— Esto, yo no lo sé, no me lo dijo —

— Hay que ir por él, rastrearé la llamada y…—

—No, no puedo permitirlo. Shuichi está en un viaje de sanación, las cosas con Yuki lo hicieron colapsar, Mr. K hay cosas que él aún no supera, como lo de Ask, él ahora está bien, volverá pronto. Dijo que lo llamaría cuando fuera a regresar. —

—Bien, debemos avisar a Thoma de esto —

—Eso fue otra cosa que me pidió, no quiere que Seguchi se entere de esto, porque se lo dirá a Yuki, y Shu quiere alejarse de él por completo, me pidió que solo lo supiera el equipo de Bad Luck, me falta decirle a Suguru, por favor ¿podría decírselo a Sakano? —

—Yes —

El auto se detuvo un segundo y el tecladista de la banda subió a la camioneta. Ahora estaban ahí dos de los miembros originales de Bad Luck. Hiroshi le contó el suceso de la llamada y Suguru se sintió aliviado. Miró a Nakano mientras unas fervientes ganas de abrazar al guitarrista se apoderaban de él.

—Shindou está con vida, ¿podría ser esto mejor? Ya podemos estar tranquilos— comentó el tripulante de menor edad.

— Pero no podemos dormirnos en los laureles, hay que preparar su regreso — El manager intervino. Quería un regreso en grande de la banda, sin embargo el guitarrista intervino

— No, creo que lo mejor es esperar a Shuichi para saber que hacer, de seguro trae un montón de ideas nueva, además se supone que estamos de vacaciones, unas vacaciones muy ajetreadas—

—Creo que Nakano tiene razón, además no sabemos si Shindou quiera usar las canciones que compuso en su periodo oscuro—

—Well kids, necesito arreglar unos asuntos, tendré que dejarlos aquí, los veré cuando tengan más noticias de Shindou— Los músicos bajaron en una avenida, cerca de la casa de Nakano. El guitarrista miró a su compañero, hacía algunos días atrás lo había besado, pero no había hablado con él al respecto. ¿Qué había pensado?, ¿Qué pasaba? ¿Qué sentía? No podía quedarse con la duda.

—Suguru, tengo que preguntarte algo — El chico tembló al ver a su compañero, lo quería y no iba a negarlo, trataría de luchar por él, pero cómo hacerlo, si él apenas era un niño en esas cuestiones. Nunca se había enamorado de alguien.

—Dime Nakano— Desvió su mirada al suelo, no podía con esa presión en sus hombros, su espina dorsal era recorrida por escalofríos y las manos le temblaban, quería decir tanto y a la vez nada. Cuando no sabes lo que sientes difícilmente puedes lidiar con eso, precisamente era lo que pensaba el tecladista en ese momento.

—Yo quería disculparme, por darte ese beso, no debí haberte incomodado, yo, lo lamento. —

—No tienes que disculparte, yo, bueno, no sé como decírtelo, yo… — Fujisaki no encontraba las palabras precisas, trataba de mirarlo pero no podía sostener sus ojos en él, dentro de él sentía como su estómago daba un vuelco, su garganta se cerró y no pudo articular palabra, sus piernas temblaban. Cuando el guitarrista se percató del estado emocional del tecladista se sintió un criminal, un jugador, lo había ilusionado aunque no lo hizo con la intención de dañarlo.

—Fujisaki, tu estás enamorado de mi ¿cierto? — El chico se ruborizó hasta las orejas, bajó la mirada como si pudiera esconderla entre la tierra, tímidamente buscó la mano del guitarrista y la estrechó mientras asentía con la cabeza, Hiro pudo sentir la calidez de su persona, pequeña, frágil, tenue, justo como era Ayaka, ellos eran tan semejantes que en otras circunstancias él habría escogido a Suguru, pero amaba a la chica con todo su ser y Suguru era su amigo, su compañero.

—Discúlpame Suguru, yo, realmente lo lamento— Suguru soltó la mano de Nakano abruptamente y algo en él se quebró.

—No, no hay necesidad de disculparse, yo sé que tú y Ayaka están saliendo y que la amas— Estaba fingiendo, necesitaba crearse la mentira de que era fuerte para que Nakano no se preocupara por él.

—Suguru tú eres especial para mi, pero no puedo. — Hiro lo abrazó, Fujisaki intentó repeler el abrazo pero al final cedió, después de todo, lo quería. Saber que no sería correspondido lo golpeaba fuertemente y sus ojos no dudaron en llover, Hiro lo estrechó a él y dejó que se desahogara. Después de todo, él también había sufrido antes por amor, su historia con Ayaka no se había escrito sola, también habían tenido sus baches, por eso lo entendió. La noche consumió el lugar, el tiempo y el sueño cubrió a los habitantes, todos durmieron por igual, todos soñaron con el porvenir, todos.

Cierto cantante acababa de despertar de un extraño sueño, estaba Eiri, frío y punzocortante como siempre lo fue, un amante quién le enseñó el valor de los sentimientos por alguien a base de llanto y dolor. La persona más importante para él. Shindou Shuichi podía ver a su ex pareja en una vitrina de cristal lejos de si, lo sentía a millas de distancia pero en la misma habitación. Tan engreído, tan egoísta, como siempre fue solo que ahora ya no le hacía daño. ¿Qué significaba ese sueño? No lo sabía. Miró a su alrededor y vio un peluche color rosa con la forma de un conejo. Kumagoro representaba ahora más de lo que pudo representar en el pasado dando pie a un posible futuro prometedor. ¿Era acaso un símbolo del capítulo cerrado con Yuki Eiri y el inicio de unas notas musicales al lado de Sakuma Ryuichi? Probablemente. Habían pasado ya algunos cuantos días después de la declaración de Ryuichi y a pesar de que habían cruzado miradas y palabras junto a Noriko, no había una respuesta por parte del vocalista de Bad Luck. Ya no era su ídolo, ese por quién babeaba mientras veía los videos de Nittle Grasper, ni tampoco su maestro a la hora de verlo cantar en vivo, mucho menos el compañero de compañía en NG. Las cosas habían cambiado, sin duda tampoco era el amigo entrañable pues se había convertido en alguien que le tendía la mano para sacarlo completamente del hoyo donde estaba y abrirle su corazón para que morara en él. Ryuichi estaba enamorado de él y despertaba en Shindou sentimientos confusos. Sabía que le tenía un cariño evidente pero ¿podría acaso ese cariño convertirse en la pieza faltante en su interior? ¿Podría Ryuchi transformarse en más que un amante como lo fue Eiri en el pasado y curar esas heridas que se resistían a sanar provocadas por la soledad?

Sonó la puerta de la habitación, aún era algo temprano pero Shuichi ya estaba levantado, se había dado una ducha y había preparado su equipaje, esa noche debía dejar el hotel para volver a su vida en Japón. El cantante se apresuró a abrir la puerta. No se esperó ver a su colega del otro lado del portal.

─Buenos días Shuichi─

─Hola Ryuichi, ¿quieres pasar? ─ Su voz denotaba algo de duda, pues verlo lo inquietaba.

─No, preferiría que me acompañaras a desayunar, hay un restaurant cerca de aquí, ¿te apetece?─

─amm, yo, si, vamos─ Sakuma llevó al peli rosa a un restaurant frente al mar, desayunaron tranquilamente sin tocar temas sentimentales. Acabada la comida Shuichi decidió ir a la playa por última vez, Ryuichi no dudó en acompañarlo pues sabía que los momentos al lado de ese niño eran sumamente especiales para él y aunque la incertidumbre lo estaba matando por dentro, reflejaba un semblante tranquilo para que Shuichi entrara en confianza y no se sintiera intimidado. Shuichi corrió a mojarse los pies, a sentir por última vez el agua tibia de Hawái, entonces miró a Sakuma qué estaba pensativo sentado frente al mar, se veía serio. Ryuichi rara vez se mostraba serio fuera del escenario, para él la vida era como un juego enorme y permanente, pero esta vez estaba diferente, callado. Con las manos en la barbilla y la mirada perdida. Shuichi salió del mar un poco y se sentó al lado de Sakuma, lo miró y le dijo:

─ ¿En qué piensas?─

─ En ti, en mí, en la gente, en la vida, en NG─

─No deberías preocuparte por cosas que no puedes controlar─

─No me preocupo Shu, simplemente pienso en que mañana estaremos de vuelta en Japón, volveremos a NG records, Noriko y yo empezaremos a grabar el nuevo disco de Nittle Grasper y tú volverás con Eiri, es todo─ Esas palabras se clavaron en la mente de Shuichi, no había tenido tiempo de reflexionar las cosas, en los últimos años se había hospedado en la casa de Eiri, y estaba seguro que no quería volver ahí. No quería pensar en un reencuentro con él, se sentía frágil aun, sin fuerza suficiente, después lo miró, ahí estaba, tan cerca de él, tan perfecto. No dudó en tomarlo de la mano, Ryuichi sonrío.

—Sabes, sobre lo que te dije antes, no es necesario que me des una respuesta, podré entender si decides darme una negativa, pero evítame esa pena —

—Ya lo pensé y tomé mi decisión— Ryuichi se paralizó, sabía que el momento de la respuesta sería difícil, pero no imaginó que sería tan rápido. El cantante se puso de pie y le dio frente al peli rosa, le dio un último vistazo y pudo comprobar que no era el mismo. Este viaje lo había cambiado y se notaba en su aspecto, en su mirada. Entendía el episodio por el que acababa de pasar y sentía por el una profunda admiración.

—Te escucho Shu—

—Mañana regresamos a Japón, tienes razón, pero no tiene que ser igual. Regresaremos a NG, pero ya no volveré con Eiri, ya no estaré atormentado porque estaré contigo Ryuichi, quiero estar contigo, elijo quererte. Tú has estado siempre para mi y yo para ti, has sido el chico que soñó conmigo y mucho tiempo soñé con estar a tu lado, y yo ya no quiero perder eso. He recorrido muchas millas en el mundo y he sentido lo que es llorar por amor. Pero nunca la paz, la felicidad y la alegría que siento a tu lado y que se vieron aumentadas en estos días. Ryuichi Sakuma, quiero formar un nosotros contigo. — Ryuichi se acercó a él lentamente y lo abrazó, tomó su mentón y lo besó con una calidez que invitaban a su nueva pareja a no querer separase. De todos modos ¿por qué separarse si el dolor había sido borrado? Lo merecían, merecían esa felicidad, esa relación, ese momento. Se merecían el uno al otro.


¿Y bien? ¿Qué les pareció?