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—¡Wow, se ve muy bonito! —comentó Sakura viendo a los lejos las luces encendidas del parque mecánico de una ciudad que quedaba cerca de Iwagakure, desde que se estaba quedando en Iwa no había visto esa atracción turística en funcionamiento.
Pero ahora que la veía era hermoso con todas aquellas luces de colores. Aun no se acostumbraba a tantas cosas modernas, Kakashi, el Sexto Hokage había llevado a Konoha un montón de artefactos modernos traídos de los países no ninjas. Poco a poco Konoha se iba modernizando sin embargo para comunicarse con Sasuke era todo un problema.
—Me gustaría llevar a los niños a ese lugar, pero sería gastar mucho dinero. —comentó ella lamentándose de su pobreza.
—Yo los invitaría pero me quedaría sin dinero. —Respondió Naruto, no se podía permitir esos lujos, después de que Sakura se fuera debía buscar un trabajo temporal.
Ella entornó los ojos y aclaro rápidamente —yo no lo estaba diciendo para que te ofrecieras, sólo era un comentario.
—Jeje, calma Sakura-chan, ¿pero que te parece si vamos nosotros dos?
Los dos estaban fuera de la casa donde alquilaban la habitación, la dueña de la casa estaba limpiando el piso y ellos estaban allí esperando a que se secara para poder entrar.
—¿Nosotros solos? —murmuró ella, —eso podría malinterpretarse.
Él sonrió divertido, —¿y quién lo va a malinterpretar?, estás enamorada de Sasuke y yo sé mi lugar, sólo iríamos, subiríamos a la estrella para ver la vista desde arriba y comeríamos un helado antes de regresar.
La simpleza con que el rubio explicó todo la convenció, igual si quería ir, Sasuke no tenía porque enterarse de eso.
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Una hora después paseaban alrededor de las atracciones mecánicas, observándolas y viendo como las demás personas se divertían en ellas.
—Nunca he subido a una cosa de esas.
—Yo tampoco. —admitió él.
Ella sonrió con diversión —entonces vamos a subir de una vez, pero eso sí, no vayas a estar chillando.
Tiró del brazo del rubio mientras él se quejaba, —eh, yo no chillo.
Hicieron una breve cola para subir a la estrella, la más alta de las atracciones, tenia forma de estrella de seis puntas y giraba lentamente en un punto fijo permitiéndoles apreciar la vista desde las alturas.
La aldea se veía oscura con un montón de luces provenientes de las casas.
—¡Mira, creo que esa es la casa donde nos estamos quedando! —exclamó Naruto inclinándose hacia adelante señalando con el dedo una luz amarilla en particular.
—¡Hey, quédate quieto! —lo regañó tirando de la tela trasera de la chaqueta para hacerlo sentarse.
El asiento donde estaban se tambaleó crispando más los nervios de la chica, Naruto era demasiado inquieto como para que ella pudiera relajarse, cada movimiento del ninja hacia que el asiento se meciera.
—Ah, está bien me quedare aquí sin moverme, —dijo al verla asustada.
Se recostó y el asiento se equilibro más, las brisa fría les golpeaba en la cara, Sakura se sostenía un mechón de cabello tratando de no despeinarse tanto.
Naruto la observó mientras ella le enseñaba varias constelaciones en el cielo, pero el rubio no prestaba atención a lo que decía, ella le parecía mucha más bonita que la primera vez que la vio cuando eran apenas unos chiquillos.
—¿Me estás escuchando?
—Eh, si, pero es que no la veo.
—Serás ciego, espera a cuando subamos nuevamente, quizás tienes problemas con tus ojos, se ven claramente.
Él se rió entre dientes, en la tercera y última vuelta ella volvió a mostrarle el cinturón de Orión, con la mano estirada Sakura le indicaba la posición de cada estrella.
Naruto estiró la mano tocando la que ella usaba, eso la hizo ruborizar levemente. —Con tu brazo no me dejas verlo.
Le dijo mientras hacía que bajara el brazo, no le soltó la mano al instante, —tienes la mano helada Sakura-chan —comentó frotándole la mano para darle calor.
Sakura no puedo evitar pensar en que Naruto era mucho más gentil que Sasuke, con el cual había tenido dos citas y él no le prestaba la mayor atención.
Mientras más tiempo pasaba con el rubio, más lo comparaba con Sasuke-kun.
Sakura salió de sus pensamientos cuando el joven encargado de juego mecánico le indicó que era su turno para bajar.
—Ah, sí, gracias. —respondió distraída.
Se alejaron del juego y Naruto propuso animadamente ir a comer el helado que le había prometido.
—Está haciendo frío y tú quieres comer helado, mejor volvamos ya. —respondió frotándose las manos.
—Ah, Sakura-chan no seas aburrida, te comprare algo caliente.
Caminaron unos pasos mientras él se quitaba la chaqueta, ni se le pasaba por la cabeza que él fuese a ofrecérsela, pensaba que él tenía calor.
—No, no hace falta Naruto. —Mintió porque le avergonzaba aceptarla.
Pero él insistió y se la colocó sobre los hombros, la prenda estaba calentita y contrario a lo que ella pensaba no olía mal, de hecho no solía a nada, estaba limpia.
Haruno se arropó con ella, Naruto caminaba a su lado sintiéndose muy bien, ese simple gesto de verla aferrada a su chaqueta lo hacía feliz.
"Que distinto seria si Sakura-chan fuera mi esposa"
Sakura se acercó a un joven que vendía chocolate caliente entre otras cosas y pidió uno para ella.
—Dame uno a mí también. —dijo Naruto sacando dos billetes para pagar ambas bebidas calientes.
—Pensé que tenías calor. —le dijo ella viendo como servían la bebida del rubio.
—Prefiero acompañarte estando parejos.
Se apoyaron en unas barandas lejos del bullicio de la gente —no pensé que fueses tan atento en esto de salir con una chica. —dijo antes de darle otra probaba a su chocolate.
Naruto la observó en silencio, le encantaba verla, su cara, su cabello, sus ojos, su sonrisa, eso sin mencionar su nuevas curvas, ella era muy linda.
—¿Qué? —le preguntó sin entender la mirada del joven sobre ella sin decirle nada.
Él negó con la cabeza, —nada, sabes Sakura-chan esto parece una cita, pero no te asustes, no lo asumiré como eso.
Ella cambió la cara de preocupación a una sonriente recordando los viejos tiempos. —bueno, ya que guardaremos esta salida en secreto, te cumpliré tú sueño adolecente.
Él la miró sin atreverse a decir nada que pudiera valer un golpe.
—Imagina que lo es, estamos aquí como en una cita, tengo tú chaqueta y no te puedo dar de comer porque ya me bebí todo mi chocolate, pero puedo hacer esto.
Se acercó al joven y alzándose de puntillas besó dulcemente la mejilla del joven. —Gracias por la invitación Naruto, la pase muy bien.
Se apartó como si nada, dejándolo muy sorprendido y con las mejillas ruborizadas, había sido una muy grata sorpresa sentir los labios tibios de la pelirosa en su mejilla.
—¡Vamos, regresemos a la casa! —dijo ella adelantándose.
Naruto sonrió siguiéndola.
"Después de tantos años y tantas cosas vividas, al fin tuve una cita con Sakura-chan"
