Hola a todos. Aquí sigue la acción. Allá vamos
Capítulo 14. Érase la primera prueba
La noche transcurrió sin más incidentes. Cuando a la mañana siguiente despertaron todos, se encontraron en el comedor con que alguien se había tomado la molestia de prepararles el desayuno
- No sé por qué no me sorprende esto – dijo Apple –. Esperemos que no intente envenenarnos
- Tranquila, Apple – se adelantó Blondie –. Yo seré la catadora oficial
Esta rápidamente se sentó como había hecho Madeline la noche anterior. Se sirvió un vaso de leche y bebió un poco
- ¿Y bien? – preguntó Cupido – ¿Está envenenada?
Blondie no respondió. Parecía haberse quedado paralizada
- Esto... ¿Blondie? – preguntó Apple pasando su mano por delante de sus ojos – ¿Estás bien?
De pronto, a Blondie le brillaban los ojos
- ¡No está envenenada! – exclamó emocionada mientras tomaba las manos de Apple – ¡Es la mejor leche que he tomado nunca! ¡Debe ser de vacas que se alimentan de pastos frescos!
Todos los demás se sorprendieron. Una vez convencidos de que los alimentos no estaban envenenados, todos desayunaron sin perder el tiempo. Cupido se dio cuenta de la cara que tenía Dexter
- No deberías preocuparte, Dex – le dijo Cupido – Lograremos rescatarla
- No es eso lo que me tiene preocupado – respondió el príncipe –. Temo por lo que nos esté preparando Silfax
- Sea lo que sea le haremos frente, hermanito – intervino Daring –. Eso es lo que debe hacer un príncipe
- Un príncipe – murmuró Cupido mientras observaba a Dexter con una mirada fugaz–Un príncipe rescatando a su princesa
De alguna manera, le había parecido guapo. Esa mirada a través de sus gafas, ese pelo castaño sedoso,… ella se podría pasar mirándole horas.
Entonces reparó en que Duchess y Apple la estaban mirando. Ella se apresuró a volver a adoptar su mirada habitual. Aunque algo tenían que sospechar ambas, ya que Apple sonrió y Duchess reprimió una risita.
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Hunter paseaba por las ramas del árbol. El tiempo al anochecer había sido bueno, por lo que dormir en aquella especie de refugio que preparó se le había hecho bastante agradable.
Se asomó a ver a Ashlynn, que estaba dormida en el otro compartimento del refugio. La princesa aun se hallaba dormida, con su antifaz a escasos metros
- Buenos días, calabacita – dijo Hunter dándole unos toquecitos en la espalda –. Espero que hayas disfrutado de un sueño reparador
Ashlynn reaccionó a los toquecitos, desperezándose, pero aun con los ojos cerrados
- ¿Ya se ha vuelto a convertir mi carroza en una calabaza? – preguntó somnolienta
Hunter rió por lo bajo
- Nada de eso, mi princesa – le respondió –. Tanto tu carroza como tu príncipe siguen aquí
Ashlynn abrió los ojos lentamente. Entonces vio a Hunter mirándola
- Ya lo sabía, mi príncipe–dijo sonriendo–Solo quería saber si seguías ahí
- Sabes que siempre estaré a tu lado–dijo Hunter mientras la besaba–Vamos, hay que desayunar, tenemos a unos amigos que necesitan nuestra ayuda
Ashlynn asintió, mientras Hunter le tendía algunas manzanas verdes
- Las he cogido del árbol en que hemos instalado nuestro refugio–dijo–Tranquila, no están envenenadas
- Si lo estuvieran, Apple no tardaría en venir por aquí–dijo Ashlynn mientras cogía una y le daba el primer mordisco
Una vez hubo terminado, Ambos dispusieron a descender del árbol, aun dando la espalda al bosque en donde estaba la mansión misteriosa
- ¿Necesitas que te ayude a bajar?–preguntó Hunter sonriendo
- Ya te he dicho que quiero apañármelas yo sola–respondió Ashlynn con un tono juguetón de molestia–No voy a ser la típica princesa que necesita ayuda para todo
Hunter rió, mientras veía como Ashlynn descendía torpemente del árbol, pero afortunadamente sin tropezar. Una vez abajo, Hunter habló:
- Bien, es hora de ver en qué podemos ayudar a nuestros ami… ¡eh! ¿qué ha pasado?
Ambos miraron sorprendidos al bosque. Lo que vieron les dejó sin palabras.
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Cuando hubieron terminado el desayuno, todos se prepararon para salir al exterior de la mansión
- Es hora de saber a qué tenemos que enfrentarnos – dijo Apple – No olvidéis, tenemos que estar preparados para lo que sea
Pero cuando abrieron la puerta, se encontraron con una sorpresa que los dejó mudos
Todo el bosque había cambiado. Seguía habiendo árboles, pero también había zonas pantanosas, otras zonas de montaña, árboles de otras especies y hasta un riachuelo.
- ¿Cómo ha podido cambiar tanto el paisaje en una sola noche? – preguntó Cedar
- Esto no ha sido un cambio repentino – dijo Humphrey mientras miraba su detector –. Ha habido magia de por medio
- Has acertado – dijo entonces la voz de Silfax, quien hizo su aparición
Dexter apretó los puños al verlo. De buena gana habría ido a zarandearle para que le dijera donde estaba Raven, pero sabía que esto solo era una imagen suya, así que no podría tocarlo
- Me he permitido acondicionar un poco más este terreno para la prueba que os voy a proponer – dijo mientras movía una de sus manos, la cual brillaba con una luz morada –. Gracias a mis poderes recuperados ha sido fácil
- Sí, ya sé – dijo molesta Apple – ¿Nos vas a decir de una vez en qué consiste esa prueba?
- Hay gente que se va a dormir si esto sigue siendo tan aburrido – dijo Briar
Silfax rió
- Yendo al grano, como debe ser – dijo –. No esperaba menos de un escuadrón de rescate como este. Pues bien, aquí tenéis la prueba que tenéis que realizar
Silfax se sacó un objeto del bolsillo. Era una perla
- ¡Es preciosa! – dijo Duchess, a quien le brillaban los ojos – ¡Tiene que ser mía!
- ¡Ni hablar! – intervino Lizzie – ¡Yo la he visto primero!
- ¿Tú? – preguntó Duchess mientras empujaba a Lizzie – ¿Y quién te crees que eres para reclamar algo mío?
- ¡La futura reina de corazones! – exclamó Lizzie, quien a su vez empujó a Duchess – ¡Y si te interpones en mi camino, haré que te corten la cabeza!
- ¡Inténtalo! – gritó Duchess desafiante
Ambas se miraron friamente, estando a punto de pelearse
- Vamos, damiselas – dijo Daring, que gentilmente se interpuso entre ambas –. Unas princesas tan hermosas no deberían pelearse
- ¡Métete en tus asuntos! – le gritaron ambas al unísono, en un tono tan fuerte que le hizo caer al suelo
- Parece que se van a pelear – dijo Cedar
- Vamos a tener que separarlas – dijo Cerise
Pero Apple fue la que intervino, visiblemente molesta
- ¡Lizzie, Duchess, ya está bien! – gritó en un tono que atemorizaba – ¡No estáis aquí para pelearos por una perla! ¡Y aunque lo estuvieseis, no tendría sentido discutir por una que no podéis coger!
Ambas se sorprendieron por el tono autoritario e intimidante que estaba empleando Apple. Razonaron lo que les dijo y se separaron, no sin antes lanzarse mutuas miradas de reproche
- Esto ya es otra cosa – dijo Apple, más aliviada
- Bien, ¿qué tiene que ver esa perla con la prueba? – preguntó Hopper
- Vuestra primera prueba consistirá en reunir antes de que se ponga el sol todas las perlas que he escondido en este bosque – explicó Silfax – Hay en total mil perlas como esta
Al escuchar la cantidad de perlas, los ojos de Duchess y Lizzie brillaron
- Así que la prueba va de buscar – dijo alegremente Madeline – ¡Me encanta!
- ¿Y qué pasará si al ocaso no hemos reunido esas perlas? – preguntó Cerise
Silfax puso una sonrisa siniestra
- Que quedaréis petrificados para siempre – dijo mientras reía de forma maléfica
Todos se quedaron mudos de asombro
- Yo de vosotros empezaría a buscar ya – dijo Silfax –. Volveremos a vernos si lográis pasar esta prueba
Seguidamente se desvaneció
- ¡Si no nos damos prisa nos van a dejar de piedraaaaaaaaa! – canturreó Sparrow
- ¡Yo reuniré esas perlas! – dijo Duchess, mientras se alejaba corriendo –. Y cuando lo haga me las quedaré todas
- ¡No si yo las consigo primero! – gritó Lizzie mientras seguía a Duchess – ¡Y serán para mi!
El resto del grupo se preparó
- Ya habéis oído – dijo Apple –. Empecemos a buscar esas perlas
Todos asintieron
- Aguanta, Raven – dijo Dexter por lo bajo –. Solventaremos esto lo antes que podamos
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Kitty estaba escondida tras la mansión, y había escuchado la prueba de Silfax, pero aunque hubiera perlas de por medio, había algo que le importaba más que eso
- Esta será la perfecta ocasión para fotografiar a Cerise sin su capucha – dijo frotándose las manos –. Voy a seguirla y cuando baje la guardia… ¡Flash! A veces me sorprendo de lo inteligente que soy
La gata se hizo invisible. La consecución de su objetivo estaba en camino
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Raven se despertó. Recordó que se había quedado sin fuerzas tratando de escapar. Vio entonces que alguien se había tomado la molestia de llevarle el desayuno. No podía más, tenía que volver a intentar fugarse de aquel sitio.
A pesar de haberse quedado dormida, no se sentía como si hubiera recuperado fuerzas. Al contrario, se sentía incluso más débil que antes.
Como pudo, se incorporó y se dispuso a desayunar. Si no recuperaba fuerzas, no tendría poderes suficientes como para volver a intentar abrir la cerradura de aquella celda.
Una vez hubo comido, se dispuso a concentrarse de nuevo para usar sus poderes. Por fortuna nadie había logrado apreciar las señales en la cerradura de su intento de fuga del día anterior, pero eso no significaba que no debiera actuar con cautela. Con cuidado se dispuso nuevamente a tratar de abrir la puerta.
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Todos se pusieron a buscar perlas de inmediato. Daring y Dexter buscaban por el suelo, Apple y Briar entre los árboles, Hopper, transformado en rana y Duchess convertida en cisne buscaban en las zonas de agua. Lizzie y Lilly buscaban en las zonas más elevadas. Sparrow y Humphrey en las cuevas. Cedar y Cerise por los arbustos. Madeline en...
¡Madeline! ¿Qué haces tomando tranquilamente el té?
- ¡Ah, vamos Er Deivi! – dijo ella con toda tranquilidad –. Buscar tantas perlas es un trabajo muy largo
Lo sé. Pero no pretenderás quedarte parada mientras los demás buscan- Pero, ¿esto hará que estemos más cerca de rescatar a Raven?
Te lo garantizo. Siento no poder daros un atajo. Aunque podría sugerirte que prestes atención a las hormigasMadeline meditó unos segundos
- ¡Estupendo! – dijo Madeline muy contenta – ¡Sé hablar algo del idioma de las hormigas! ¡Gracias, Er Deivi!
Madeline se puso a buscar animadamente hormigas por el suelo.
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Silfax reía desde su refugio
- Puede que sean muchos, pero será imposible que logren reunir las mil perlas antes de que llegue el ocaso–dijo Silfax mientras reía a carcajadas–Muy pronto se habrán convertido todos en estatuas de piedra ¡Y entonces no podrán salvar a su amiga!
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Ashlynn y Hunter, ya provistos con sus "disfraces" veían a los demás buscar perlas
- Parece que la prueba consiste en buscar perlas por todo el terreno – observó Ashlynn –¿Qué podemos hacer, Hunter?
- Deberíamos ayudarles a encontrarlas, pero de una manera que no sepan que les estamos echando una mano
- ¿Y si las buscamos a escondidas y se las dejamos donde puedan encontrarlas? – preguntó Ashlynn
- Es muy arriesgado, nos exponemos a que nos vean – dijo Hunter –. Aunque se me está ocurriendo una idea ¡Pesky!
La traviesa ardilla que solía acompañar a Hunter hizo de repente su aparición. De repente, al ver a la pareja disfrazada hizo amago de partirse de risa
- ¡Ni se te ocurra reírte, Pesky! – protestó Hunter, malhumorado –. No te he llamado para que te rías de nosotros. Atiende a lo que voy a decirte
Pesky paró de hacer muecas y atendió a Hunter
- Escúchame bien – le dijo –. Necesitamos que ayudes a nuestros amigos a encontrar perlas por el bosque. Pero no deben saber que se las has dado tú, ¿entiendes?
Pesky asintió, aunque parecía actuar con demasiada calma para lo que era habitual, y sin más demora se encaramó al árbol más próximo y se dispuso a desplazarse entre las ramas
- Te ha hecho caso sin hacer bromas – dijo Ashlynn –. Es curioso
- Y tanto – dijo Hunter –. Se ve que por fin ha entendido cuando es importante que no haga travesuras
Pero tan pronto Hunter acabó de hablar, una lluvia de bellotas cayó sobre su cabeza. Este quedó desconcertado tan pronto cesó, pero lo entendió enseguida
-¡Pesky! – bramó enfadado
La ardilla estaba en la rama del árbol haciéndole muecas. Después siguió su camino para ayudar a los demás
- Si no fuera porque nos va a ayudar ahora mismo le daría su merecido – murmuró Hunter
- Vamos, no seas tan duro – dijo Ashlynn casi a punto de soltar una risita –. Solo está bromeando. Mientras deberíamos ver si somos capaces de ayudarles nosotros también
- De acuerdo – dijo Hunter –. Espero que no nos descubran o nuestro plan de incógnito se irá por los suelos
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Los amigos seguían buscando perlas. Blondie era la que llevaba la cuenta de las que le iban trayendo, mientras que Duchess y Lizzie seguían molestándose la una a la otra
- Yo seré la que consiga más perlas – dijo Duchess –. Ya he debido pasar de las cincuenta
- ¿Solo cincuenta? – dijo despectivamente Lizzie –. Yo llevo sesenta y dos
Duchess enfureció
- No tardaré en alcanzarte, ya lo verás – dijo mientras redoblaba sus esfuerzos en la búsqueda
Cedar se fijó en que Madeline se había arrodillado frente a un hormiguero
- ¿Qué haces, Maddie? ¿Estás buscando dentro del hormiguero? – le preguntó
- No, no quiero molestar a las hormigas – contestó Madeline –. Les estoy pidiendo que nos ayuden, aunque no sé si me entienden bien. Hace años que no hablo el idioma de las hormigas y el acento no me sale muy bien
Cedar miró incrédula como Madeline parecía estar susurrando cosas en un idioma que no entendía a las hormigas, las cuales movían las antenas
- No te entretengas mucho, no tenemos demasiado tiempo – dijo Cedar mientras se disponía a seguir buscando perlas.
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Pasaban las horas del día, llegando a la media tarde, y todos seguían reuniendo aquellas joyas. Blondie había sido relevada por Cedar, y la cuenta seguía
- Llevamos seiscientas veinticinco – dijo tras terminar de contar –. Creo que no lo lograremos
Dexter rebuscaba entre unos matorrales
- ¿Dónde estarán estas perlas? – preguntó preocupado –. Si no las conseguimos, no podremos rescatar a Raven
De pronto, algo le cayó en la cabeza
- ¡Eh! – gritó mientras se agachaba a observar qué le había caído – ¿Qué es esto?
Pero antes que dijera lo viera bien, más cosas le cayeron en la cabeza
- ¡Esto ya pasa de castaño oscuro! – gritó Dexter mientras miraba a las alturas – ¿Dónde estás, Silfax?
Pero de repente, se dio cuenta que lo que le habían caído en la cabeza eran... perlas
- ¿Cómo es posible? – se preguntó –. Bueno, es igual, ya lo averiguaré. Raven es más importante
Dexter recogió las perlas y se las llevó a Cedar, mientras Pesky se reía entre las ramas de los árboles.
Briar rebuscaba en un nido de pájaros, recogiendo de él otra perla
- Si no lo logramos, el tiempo que pasó durmiendo mi madre no será nada comparado con lo que nos espera – dijo mientras bajaba
De pronto, se fijó en que junto a ella había un radiocassette
- ¿Eh? ¿Qué hará esto en mitad del bosque? Bueno, supongo que no hará daño a nadie si lo pongo en marcha
Al pulsar el botón de encendido, del aparato brotó una música estridente que la asustó y la hizo retroceder, tropezando y cayendo al suelo
- ¡Ay, qué daño con la caída! – dijo.
Entonces se fijó en que había caído sobre varias perlas
- ¡Qué suerte! – dijo –. Voy a llevárselas a Cedar
Briar se alejó llevándose las perlas, mientras Ashlynn se asomaba tras un árbol
- Sabía que Briar no se resistiría ante un radiocassette – dijo
Mientras tanto, Daring buscaba en el hueco de un árbol, sacando de él una perla
- ¡Ah, que aburrimiento! – dijo mientras se miraba en el espejo –. Ojalá estuviésemos frente a un desafío
De repente, observó que en el espejo se veían varias perlas. Rápidamente se dio la vuelta
- ¡Más perlas! – dijo mientras las recogía –. Aunque es curioso que no las viese antes
Mientras se alejaba, Hunter se asomaba entre unos arbustos
- Sabía que Daring se miraría al espejo tarde o temprano – dijo
Cedar se preocupaba
- Llevamos solo setecientas quince – dijo mientras miraba el sol –. Y queda solo media hora para el ocaso
Los demás ya no eran capaces de encontrar más perlas
- Hemos fracasado – dijo Apple, arrodillándose –. Jamás rescataremos a Raven
- Nunca se da uno por vencido hasta que ha llegado el último segundo – dijo Madeline
Todos miraron. Maddie iba al frente de una fila de hormigas
- ¿Qué haces, Madeline? – le preguntó Cerise
- Las hormigas me han ayudado a encontrar perlas – dijo – ¡Mirad!
Todos contemplaron con asombro como las hormigas cargaban como podían un gran número de perlas
- ¡Es genial! – dijo Blondie – ¿Cuántas hay?
Madeline se puso a hablar con una de las hormigas. Entonces dijo:
- Hay doscientas ochenta y cuatro
- ¿Doscientas ochenta y cuatro? – preguntó Blondie –. Veamos, si las juntamos con las setecientas quince que tenemos suman... ¡Novecientas noventa y nueve!
- ¿¡Qué!? – preguntó Apple – ¡Nos falta una! ¡Hay que encontrarla de inmediato!
Todos echaron a correr en busca de la perla que les faltaba, pero no eran capaces de localizarla
Dexter se puso a mirar al sol. Estaban en pleno ocaso. El príncipe sintió sus pies petrificarse
- Ahora sí que hemos fallado – se lamentó –. Lo siento Raven
Kitty aun no había empezado a petrificarse. Seguía siendo invisible
- Esta es mi oportunidad. Me acercaré a Cerise y le quitaré la capucha ¡Se va a enterar esta caperucita roja!
La gata echó a correr hacia donde estaban Cerise, cuyos pies también habían empezado a petrificarse. Pero en el trayecto tropezó con algo y cayó al suelo. Y ese algo con que tropezó echó a rodar hasta llegar junto a Cerise
- ¡Eh, mirad, creo que la tengo! – gritó Cerise mientras la cogía – ¡Es la perla que falta!
- ¡Sombretástico! – gritó Madeline – ¡Ya no nos quedaremos de piedra!
Efectivamente, todos empezaron a despetrificarse. Seguidamente se pusieron a dar vivas de alegría
- Espéranos, Raven – dijo Dexter –. Ya estamos más cerca de ti
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Hola a todos. Siento la tardanza, pero una vez más no he estado sobrado de tiempo.
La prueba está basada en la que tuvo que realizar Bobalicón en el cuento "La reina de las abejas", escrito por los Hermanos Grimm.
Llegó el momento de los agradecimientos:
Trunks: gracias por tu review. La historia sigue
Bien, esto es todo por ahora ¿Qué pasará ahora? ¿Podrá escapar Raven? ¿En qué consistirá la siguiente prueba? ¿Ayudarán de nuevo Ashlynn y Hunter? Y sobre todo ¿Alguien pillará in fraganti a Kitty?
Nos veremos en el próximo episodio. Espero vuestras reviews
