Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es de Ginny W31, yo solo hago la traducción
Capitulo 14
Durmiendo en el sofá.
Adormilada, abrí los ojos y permití que se ajustaran rápidamente a la luz, así podría ver que había sucedido y lo más importante donde estaba. Mi ansiedad desapareció rápidamente cuando vi que estaba acostada en el sillón de mi sala. Me senté con cuidado y en la oscuridad trate de ver si había alguien conmigo. No recuerdo que Edward se fuera.
Por lo que puedo decir, estaba sola. Empuje la cobija que me estaba cubriendo al suelo, me quede sentada y confundida por unos momentos, permitiendo que mi cerebro se despertara. Recuerdo haberme sentado en el sillón con Edward. Sorprendentemente pasamos varias horas sin discutir tanto. También es cierto que después que Edward puso su mano sobre mi vientre para sentir al bebe ya no volvimos a hablar. Fue un momento demasiado íntimo de alguna extraña manera, y no sabia que significaba. Lo ultimo que recuerdo fue que bostece y que él me dijo que me fuera a la cama que él se iría por si solo. Yo me rehúse y vagamente recuerdo que me pregunto donde guardaba las cobijas extras y como después me cobijo.
Gemí cuando mis pensamientos regresaban a él. Todavía no lo perdonaba. No podía olvidar lo que me había hecho, ni lo que me había dicho, pero me sentía obligada a darle una oportunidad como padre. Una vez que las cosas fueran más cómodas entre los dos, me sentaría con él y le preguntaría exactamente como seria su rol y asegurarme que no lo tomara a la ligera. También necesitaba decirle que no esperaba nada de él y que le agradecería que dejara de escabullirse sin decirme una palabra cuando me quedara dormida. Tenia el terrible habito de aparecer y desaparecer sin tomar en cuanta a nadie más y era muy frustrante. Aunque pensándolo bien la última vez que lo hizo fue cuando yo estuve hospitalizada.
Mi estomago gruño, recordándome exactamente la razón por la que me desperté a media noche. Con un suspiro me puse de pie y fui hacia la cocina. Encendí la luz y fui hacía el refrigerador para encontrar algo que satisficiera mi apetito. Saque un bote de yogurt y un poco de fruta, desearía que Edward siguiera aquí para tomarle la palabra de ir a cenar. Una gran cena se escuchaba mucho mejor que lo que me preparaba de comer en este momento.
Moví mi cabeza. Me debía de sentir realmente desesperada si estaba considerando ir a cenar con Edward. Necesitaba concéntrame en lo que era realmente importante en este momento… comida
Filete.
Realmente quería un tierno filete, sazonado con sal, cebolla, ajo y pimienta fresca. Tal vez envuelto en tocino y roseado con un poco de de azúcar morena. Servido con pan recién horneado… ohhh y una papa al horno. El pensar en papa al horno me hizo que se me antojara otra comida, puré de papa, con crema acida, cebollin, pedacitos de tocino y un poco de queso cheddar.
Se me hizo agua la boca y suspire cuando vi el plato que estaba en la mesa. Yogurt con moras azules y fresas que había recolectado la temporada pasada y de seguro ya no tenían sabor.
"Te vez como si alguien te dijera que 'Abercrombie and Fitch' cerraron sus puertas."
Me reí por lo bajo y levante la vista a Alice que entraba a la cocina. "No, eso seria como tu actuarías si alguien te dijera que Abercrombie y como sea, se fueron a la bancarrota. Dudo que yo me enterara."
"Cierto." Dijo, abrió la alacena y se sirvió un plato de cereal.
Le di un vistazo al reloj y me di cuenta que casi eran las dos de la mañana. "Lo lamento, te desperté."
Alice giro su cara hacia mí y sonrío de oreja a oreja. "Bella, ¿me veo como alguien que se acaba de despertar?"
"No." Admití al verla. Realmente no. Sus ojos brillaban y su sonrisa era enorme. "¿Qué estabas haciendo?"
Trajo su plato a la mesa y se sentó. "Llegue a casa hace veinte minutos."
Mis ojos vagaron al reloj y a Alice varias veces. Tal vez el hambre no fue lo que me despertó. "¿Pasaste una buena noche?"
"Si." Hizo una pausa y después me pregunto."¿Y tu?"
Entrecerré los ojos, de repente tuve mis sospechas. "¿Tu sabias que tu hermano vendría?"
"No." Alice llevo la cuchara a su boca cuando me contesto. "Hable con él esta mañana, bueno mas bien ayer en la mañana. Te iba a llamar." Volvió a llevarse la cuchara a la boca.
"Vino- sin avisar, si tengo que agregarlo.- Para llevarme a cenar." Apreté mi quijada, todavía irritada por su insolencia de presentarse sin avisar en mi casa.
Alice trago su comida y chillo. "¿Y a donde fueron?"
"No dije que saliéramos. No me llamo. ¡Diablos, ni siquiera pregunto!"
"Bella, no creo que lo hiciera adrede. Mi hermano no suele pensar en esas cosas antes de hacerlas."
"Alice eran casi las nueve de la noche."
Ella se rió. "Bueno, para él, probablemente es normal. Se fue a dormir cerca de las nueve de la mañana y estuvo trabajando desde el martes. Lo más seguro es que vino tan pronto como se despertó."
"De todas maneras debió de llamar antes de aparecerse aquí esperando yo estuviera dispuesta a salir corriendo." Me queje. De la misma forma que debió de hablarme antes de irse, añadí para mí. Mi enojo con él volvía a crecer mientras me movía en mi asiento con la explicación de Alice.
"Él no piensa en cosas de ese tipo." Alice hizo una pausa y ladeo su cabeza, su expresión se suavizo. "Pero tienes razón Bella. Él necesita prestar atención a cosas de ese tipo. Lo siento."
Lo único que pude hacer fue sacudir mi cabeza. En el poco tiempo que tenia de conocer a Edward, raramente parecía pensar las cosas, y se estaba convirtiendo en una excusa muy común, además el hecho que rara vez se molestaba en dar una explicación, aunque tenia que admitir que sus acciones eran entendibles…
Al menos Alice también lo reconocía.
Termine mi comida, levante el plato de la mesa y le desee buenas noches a Alice.
"Oh, Bella." Me llamo cuando empecé a caminar hacia mi habitación.
"¿Qué?"
"Solo quiero advertirte, cuando Edward se fue, me dijo que planeaba venir el sábado."
"¿Cuando se fue? Pero pensé que acababas de llegar."
Me sonrío. "Se sentía mal de irse cuando estabas dormida, así que se espero hasta que regrese a casa."
"Oh." Así que se quedo después de todo. Me sacudí el sentimiento calido y confuso que sentí al enterarme de ese hecho. En cambio puse los ojos en blanco; Edward me había acusado de tener tendencias acosadoras… no podía dejar de darme cuenta de la ironía de esto.
Mientras me dirigía a mi cama, me preguntaba como había cambiado mi percepción de él. Había pasado de lanzarme miradas asesinas, seños fruncidos, comentarios mordaces, a sonrisas ladeadas y cubrirme con una manta mientras dormía. No sabía que tenía que pensar sobre él. Aunque rápidamente me recordé que cualquier falsa interpretación de su carácter, era por su propia maldita culpa.
Me senté en mi escritorio y estaba a punto de jalarme el pelo, tanto figurativamente como literalmente. "Ángela, ¿Qué es lo que voy a hacer?" Le pregunte a mi asistente por la que seria la quinta vez en los últimos quince minutos.
"No lo se." Murmuro su respuesta, sacudió su cabeza y siguió revisando los papeles que traía en la mano.
Laurent había regresado de su viaje y llego a la oficina a medio día. Había tenido que aguantarme a soportarlo en una junta a la hora de mi almuerzo, mientras Jack escuchaba todo por el altavoz del teléfono. Ángela había ido a comprar algo para el almuerzo. En realidad todos habían salido a almorzar, excepto Jessica. Ella estaba sentada en recepción, contestando las llamadas. Incluso Mike se había ido de la oficina por hoy, buscaba un sistema para uno de nuestros clientes.
Eso significaba que no había nadie que pudiera interceder por mí. Yo no me había dado cuenta que tanto había interferido Mike por mi el lunes que almorzamos con Jack y Laurent. Recordando ese día, me di cuenta como me había ayudado a desviar los temas lejos de mí y hacia si mismo o otra gente de la oficina.
Realmente lo invitaría a almorzar un día de estos para agradecérselo. Realmente era mi amigo más de lo que yo pensaba.
Aparentemente en Oregón habían varios clientes que estaban inconformes con Newton Corp. Ninguno sentía que estuviera recibiendo una atención personal y el servicio que les prometimos. Se quejaban que dejaban mensajes para hablar con Mike o conmigo y nunca recibieron respuesta. También se quejaban de problemas con sus sistemas, y que tardábamos mucho en enviar un técnico a ayudarlos. Dawson estaba molesto por que escucho rumores que Newton Corp. no mantenía sus promesas, y el hecho que yo no estuve en la oficina y que les fue imposible localizarme, les confirmo sus sospechas. No tenia ni idea que les había prometido Laurent para que firmaran el contrato- lo único que sabia que yo estaba fuera de la cuenta.
Jack dijo que esperaba que las cosas se resolvieran sin problemas y que esperaba nuevos clientes para principios de año. Yo le recordé que yo empezaba mis vacaciones a partir del miércoles y que tendría un bebe en dos meses. Laurent sonrío mientras Jack simplemente dijo que necesitaba concentrarme en mi trabajo mientras todavía podía hacerlo. Él no podía revocar mis vacaciones. Era el tiempo que yo me había ganado. Y si no las tomaba antes de que acabara el año las perdería. Empecé a pensar en cuantas reuniones podría concertar durante mis vacaciones sin tener que preocuparme de los asuntos diarios de la oficina presionándome.
Cuando terminamos nuestra discusión, apreté el botón para terminar la llamada, aliviada de que acabara. Estaba tan perdida en mis pensamientos sobre mi precaria posición en la empresa, que me sobresalte cuando Laurent se puso de pie. Me vio fijamente, sus ojos oscuros estudiaban mi cara y me sonrío amenazadoramente. Me senté derecha y también lo fulmine con la mirada, rehusándome a dejarme pisotear. La sonrisa de Laurent solo se acrecentó. Se reclino hacia delante e incluso aunque estuviéramos solos me susurro. "Realmente estas haciendo las cosas increíblemente fáciles para mí señorita Swan, y te agradezco por eso." Y antes de que pudiera formar mi respuesta se fue.
Escuche a Ángela suspirar con fuerza, y me saco de mis pensamientos. Se estaba masajeando las sienes casi tan fuerte como yo.
Las dos habíamos estado buscando las órdenes de servicio y solución de problemas de las que algunos clientes se estaban quejando. Laurente tenía razón; había bastantes problemas.
"¿Como no estuve enterada de eso?"
Ángela negó con la cabeza. "Yo pienso que ya tenias demasiado en la cabeza."
"¡Pero alguien debió de decírmelo!"
"Lo se. Pero puedo apostar que nadie quiso molestarte por eso."
"¿Tu lo sabias?"
Ángela negó con la cabeza. "Bella te lo hubiera dicho."
Respire con fuerza. "Lo se, lo siento."
Ella me sonrío ligeramente.
Su afirmación que las personas no querían molestarme con pequeños problemas tal vez era cierta. Sin embargo, yo sabia que Ángela era muy amable para no decir; que yo debí de involúcrame más. Yo deje caer la bola. Yo era la responsable de las ventas de esta oficina, al igual de la satisfacción de los clientes. En su lugar yo había estado demasiado absorta en primero arreglar los asuntos de la oficina y después preocuparme en las ventas y en tercer lugar los clientes. Me había preocupado en asegurarme que Mike trabajar más que lo que coqueteaba. Había tenido a mi asistente desperdiciando mucho tiempo en estar cuidando a los empleados incluso a los técnicos de Mike, que ayudándome a hablar con los clientes.
Y si era completamente honesta conmigo misma, había estado más preocupada de Edward que de mi trabajo. Él parecía dominar mis pensamientos en un día cualquiera, aunque la mayoría de ellos eran el vano intento de de convencerme que la actitud de Edward sobre mi y el bebe no me importaba. Que gracioso cuanto tiempo puede desperdiciar una persona tratando de olvidar algo, que realmente preocuparse por el problema real.
Y por supuesto pase la mayor parte del tiempo pensando en el bebe.
El bebe todavía ni nacía, y ya me quitaba el tiempo de las cosas que antes hacia normalmente. Mi vida ya no era simple. Había más que mi trabajo y mis libros. El bebe no solo se estaba apoderando de mi cuerpo, sino que también consumía mi mente. No pasaban más de cinco minutos sin que de alguna forma pensara en el bebe. Ya fuera en el bebe o como me sentía, o algo sobre la familia Cullen, no importaba- en realidad toda mi vida se resumía en el bebe.
"Ángela, ¿Cómo voy a hacer esto?" Le pregunte.
"Todo va a estar bien Bella. En serio. Solo tenemos que reorganizar en como se van a hacer las cosas. Tal vez el que Laurent este aquí no sea tan malo, y tú podrías trabajar en ordenar la oficina. Eso es un trabajo de tiempo completo."
Mis ojos angustiados se encontraron con su mirada, y vi la confusión en la suya ya que mi mirada se empezaba a empañar. Moví suavemente mi cabeza. "No es eso a lo que me refiero. ¿Como voy a poder arreglarme en trabajar aquí y sacar la energía y el tiempo que necesito con el bebe?"
"Oh Bella. Bueno ya lo solucionaremos." Ángela susurro, su expresión se volvió al igual que la mía estiro su mano y sujeto la mía y la apretó. "Pero no importa lo que suceda, te prometo que no estas sola."
Y antes que la primera lagrima saliera de mis ojos, ella me jalo y me abrazo.
Alice dio un vistazo a mi cara cuando me recogió del trabajo unas horas después e insistió que Jasper ella y yo saliéramos a cenar, y que después los tres regresaríamos al departamento a ver una película. No me queje, en serio; desesperadamente deseba- no, necesitaba- una distracción.
El conocer un poco más a Jasper era agradable y los dos me mantuvieron entretenida, así que mis pensamientos no estaban enfocados solamente en el trabajo. Jasper poseía una aura tranquilizadora que hacia que me relajara y me sintiera cómoda. Por unos momentos logre olvidarme del trabajo.
Alice y Jasper me llevaron a un restaurante de mariscos, lo que no quito mi antojo de filete, y cuando Alice puso la película de 'The Dark Knight'. No fue la comedia ligera que yo secretamente ansiaba pero mejor que un drama romántico que temía, era la clase de fantasía en la que me podía perder.
Por segunda noche consecutiva me desperté en medio de la noche en el sillón. Apenas y podía recordar haber visto la película.
El sábado por la tarde tenía el departamento para mi sola. Alice trato de que fuera con ella de compras, incluso me prometió un viaje a 'Barnes and Noble' (Es una librería) pero yo me rehúse. Después intento convencerme de ir a un SPA con ella, recordándome mi promesa y tentándome con un maravilloso masaje de pies, peor le dije que lo único que quería era estar sola por algunas horas y tal vez dormir.
Alice resopló con irritación, murmurando que yo no era tan divertida como ella lo deseaba y que esperaba que cuando diera a luz me relajara un poco. Después cuando se iba me recordó que Edward vendría en algún momento de la tarde.
Al menos esta vez esperaba su visita.
Aproveche que estaba sola en el departamento para finalmente armarme de valor y hablarle a mi madre para decirle que no podría ir a Florida en Navidad. Ella no estuvo feliz y de pronto me encontré confesándole mi corta visita al hospital… y luego tratando de convencerla de que no viniera a verme. Odiaba como era capaz de sonsacarme de que tenía problemas médicos, cuando era capaz de ocultárselos a Charlie.
Sin embargo le prometí a Renee que no estaría sola en Navidad, aunque era en realidad mi intención, agradecí internamente que Charlie ya se había ido a Montana. Este hecho seria suficiente para mi madre para tratar de inmiscuirse en mi vida.
Alice no había mencionado a que hora Edward vendría, pero a las cuatro de la tarde, yo estaba mordiéndome el labio y mirando continuamente al reloj. Cinco minutos después y que yo había reorganizado algunas de las decoraciones navideñas, enderezado algunas del árbol, y dar dos vueltas por la sala, me senté en el sillón y volví a morder mi labio. No sabia que era lo que él estaba planeando. ¿Acaso planeaba llevarme a cenar como hace algunos días? ¿Qué haría yo si tenía algún detalle de llegar con flores ó chocolates suizos ó algo igualmente estúpido…? ¿Que se supone que tendría que hacer? ¿Como comportarme? Ese pensamiento era descabellado, ¿cierto? ¡Diablos! En realidad en este momento su hermana vivía conmigo.
Esos eran los pensamientos de menor importancia, en realidad cada uno pasó por mi mente en cuestión de segundos antes de preocuparme en otra cosa. Yo no esperaba que Edward hiciera nada, pero el hecho que era muy impredecible me molestaba más de lo que podía expresar.
Finalmente me obligué a comer un sándwich, y la comida pareció quedarse en mi estomago. Eran casi las cinco cuando escuche un golpe en la puerta. No estaba exactamente nerviosa. Más bien ansiosa. Con Edward no sabia que esperar. En la semana pasada, él había hecho cambiar la opinión que tenia de él. Y solo esperaba que volviera a ser el Edward que fue los meses pasados.
Mi boca se abrió cuando abrí la puerta y vi lo que me esperaba ahí. Por supuesto era Edward. Me miro un poco inseguro, y me sonrío. Pero lo que me sorprendió fue el hecho que estaba rodeado de bolsas.
"Hola." Lo salude un poco cautelosa.
Su sonrisa creció. "¿Puedo entrar?"
"Claro." Le dije y di un paso atrás para que entrara al departamento.
Entro cargando todas las bolsas y las dejo en el suelo cerca de la cocina. Después me miro, sus ojos estaban llenos de determinación. "Necesito las llaves de tu auto."
"¿Qué?"
"Tus llaves Bella. ¿Me las puedes dar, por favor?"
Cruce mis brazos sobre mi pecho, entrecerré los ojos y negué con la cabeza. "No Edward. No tienes razón para tocar mi auto. De todas formas ¿Para que las necesitas? ¿Y que es todo esto?" Estaba confundida e irritada con él. Y no tenía ni cinco minutos aquí. ¿Qué era lo que pensaba sobre él hace unos momentos? Ah si que constantemente hacia cosas que no esperaba.
Apretó sus dientes y su quijada se endureció, y su mano inmediatamente fue a sus desordenados cabellos. "Fui de compras. Pensé que probablemente lo mejor seria empezar a llevar cosas a mi apartamento, y cuando estuve aquí el otro día, me di cuenta que tu todavía no tienes nada, así que compre dos de todo. Y ahora necesita las llaves de tu auto para poder colocar el asiento ahí."
Moví ligeramente mi cabeza confundida. "¿Compraste una sillita para el auto?"
"Dos."
¿Dos de todo?
Di un vistazo a las bolsas que estaban en el suelo, e instantáneamente reconocí que la mayoría eran de 'Babies 'R Us' y gemí. Sospeche que el deseo de comprar era un desorden genético, y esperaba que mi hijo no lo heredada.
"Bella, tus llaves." Edward dijo de repente.
Volví a negar con mi cabeza. "Edward no necesito que lo instales hoy en mi auto."
Él resoplo con irritación. "Bien. ¿Quieres ver eso?" Pregunto y señalo a las bolsas.
Quería decirle que podía regresarlas a la tienda, pero me mordí la lengua. Obviamente él estaba haciendo un esfuerzo, pero me hacia preguntarme ¿Por qué? ¿Cuál era su motivo para esto?
"La habitación ext- diablos, supongo que necesita ser en mi habitación." Murmure. No podía hacer que lo dejara todo en la habitación en la que Alice dormía. Ella ya tenia la habitación patas para arriba con su 'organización' y 'decoración'.
Suspire mientras lo llevaba hacia mi habitación, recordándome de no sentirme culpable por no ofrecerle ayudarle a cargar con las bolsas. "Ponlas por ahí." Le dije señalando la pared a un lado de mi vestidor y Edward lo hizo como le indique.
Nos quedamos en mi habitación, viéndonos fijamente por un momento, la familiar tensión se hizo mas presente que nunca.
"¿Qué?" Edward pregunto. No estaba segura si él pensaba que yo estaba perdida en mis pensamientos ó si simplemente lo hizo para romper la tensión.
"Nada."
Otra vez sus dedos fueron a sus cabellos. "¿Te gustaría ver lo que compre?"
La respuesta a eso era un rotundo 'No' pero me mordí la lengua. Lo que realmente quería era saber por que compro todo esto. En lugar de eso, simplemente asentí con la cabeza y me senté en la cama cerca de la cabecera. Edward tomo la primera bolsa, y se sentó en la cama, y puso la bolsa en medio de nosotros. Luego lentamente empezó a enseñarme lo que compro.
Cuando empezó a sacar cada artículo, pude ver que parecía que Edward había comprado absolutamente todo lo que podría necesitar. Había cobijas, pequeñas toallas, toallitas, baberos, sabanas para la cuna, corta uñas, y chupones.
Edward había comprado algunas lociones para bebes bastante costosas de una compañía de la que jamás había escuchado, también jabones hipoalergénicos. Había un termómetro que solo necesitaba pasarse por la frente del bebe, una almohada en forma de 'u' para amamantarlo y un juego de cepillos para el cabello.
Y algo llamado 'Pasta para trasero' Y aunque el nombre era muy explicito, estaba sorprendida de que alguien llamara así una pomada para rozaduras. No sabia si era una excelente mercadotecnia o si la persona que lo escogió trataba de hacerse el chistoso. Se lo mostré a Edward y mis labios formaron una sonrisa y mis ojos formaron la pregunta.
Se encogió de hombros. "Pomada para rozaduras estaba en la lista. Y ¿Como no podía no comprar algo que se llama 'pomada para traseros'?"
Trate de esconder mi risa y en su lugar hice un resoplido muy impropio para una dama.
Edward se rió entre dientes antes de sacar algo de la sexta ó séptima bolsa y me enseño un cobertor.
Y después empezó a sacar la ropa.
Había montones de ropa, y saco un conjunto por vez para que yo pudiera verlo todo. Desde playeras y pequeños pantalones de mezclilla, hasta pijamas y calcetines, Edward pensó en todo. Y lo único que seguía pasando por mi mente era compro dos de todo.
Él estaba especialmente orgulloso de un pequeño uniforme de baseball de los Marines- incluida la gorra- y la puso con especial cuidado sobre la cama. Cuando hizo eso, me dijo que ese era de seis meses y que el segundo lo había comprado para doce meses. No pude evitar la visión del pequeño sentado en el piso con el uniforme y jugando con una pelota. La imagen me hizo sonreír.
Parecía que Edward supo de lo que estaba sonriendo, por que cuando me miro a los ojos pude ver el brillo de emoción bailando en los suyos. Por un momento me sentí extrañamente conectada con él.
Al menos fue práctico con su gasto doble. Me dije tratando de defender su gasto excesivo.
"¿Cómo supiste que comprar?" Le pregunte tratando de distraerme de su cautivante mirada.
"Le robe su lista a Alice." Admitió.
Asentí, incapaz de saber como reaccionar a eso. Quería reírme, pero se sentía… demasiado familiar. Me sentía más segura manteniendo a Edward a la distancia. No era el gran detalle que yo esperaba, pero era demasiado grande, y me encontré preguntándome que significaba. ¿Me estaba reiterando el hecho que no estábamos juntos y que el bebe sufriría el tener diferente hogares? ¿Ó me estaba demostrando que se preocupaba? ¿Ó había otra razón que todavía yo no pensaba?
Y fue cuando vi una última bolsa en el suelo. Todo estaba sobre la cama, la que ahora estaba cubierta de cosa de bebe, excepto por esa ultima bolsa. Me preguntaba por que Edward no la había tomado y me la había enseñado como todo lo demás.
Me puse de pie y camine para tomarla. "¿Qué es esto?" Me gire hacia él y lo mire cuestionándolo, me agache y la levante. La bolsa contenía una caja grande y algo pesada. Sin embargo, yo sabia lo suficiente de bebes para saber que no era el siento del auto que Edward había mencionado.
Puse la bolsa en la cama, le di otro vistazo a Edward que seguía sentado, con nerviosismo pasaba sus manos por su cabello y veía fijamente la bolsa, como si fuera morderlo. Contuve mi respiración y mire adentro de la bolsa y saque la caja, confundida, hasta que la comprensión me golpeo cuando me di cuenta que era lo que sostenía. Mi expresión formo una genuina sonrisa.
"Um Edward," Le dije mirándolo y disfrutando su incomodidad. "Dijiste que compraste dos de todo."
"Solo compre uno de esos."
Levante la ceja. "¿Estas seguro? ¿O hay algo que no me has dicho?"
Él sonrío y sus mejillas se sonrojaron. "Estoy seguro, sin embargo, yo- yo te pido una disculpa. No sabía si era algo que querías ó necesitabas. No hemos platicado ninguno de tus planes. Pero la mujer de la tienda dijo que era muy bueno, de lo mejor que hacen." Sus palabras salieron apresuradas, tartamudeo ligeramente por su nerviosismo.
Mis labios se torcieron y mire hacia otro lado para esconder mi diversión.
"Te lo agradezco." Le dije mientras vea el extractor de leche materna eléctrico. Vi la caja las palabras 'Extráela con estilo' se quedaron grabadas en mi mente. Finalmente las registre. No sabia que más podía decirle, pero la ridícula situación no se me olvidaba y empecé a reír. Rápidamente Edward se me unió y pronto me sentí cómoda con su presencia
Cuando dejamos de reír, vi de Edward a la enorme pila de cosas de bebe, al costoso extractor de leche que aun sostenía en mis manos. Fue cuando en realidad empecé a entender algo sobre él. Tenia varios días que me decía a mi misma que no debía de confiar en él, cuando me dijo que estaría cerca, pero aquí estaba solo para demostrarme que en realidad él estaba pensando en el futuro.
En realidad tuve que darle crédito por eso. Yo apenas y me permitía pensar en que pasaría en dos meses. Y al menos uno de los dos pensaba a largo plazo.
Poco después que me mostró todas sus compras, Edward anuncio que necesitaba irse, ya que tendría que trabajar temprano por la mañana.
Le di un vistazo a mi reloj, y me di cuenta que habíamos estado en mi habitación por casi tres horas. Y aunque no habíamos hablado mucho, pasamos el tiempo… otra vez… sin tratar de matarnos el uno al otro. Lo que de alguna forma era un progreso. Y el hecho que parecía que disfrutábamos el tiempo juntos, y me empezó a dar la pequeña esperanza que podríamos saber manejar la situación después que el bebe naciera.
Me puse de pie y lo acompañe a la puerta.
"¿Estas segura que no me puedes dar tus llaves para instalar la sillita?" Me pregunto.
Me reí entre dientes. "Estoy segura. Hay suficiente tiempo pare eso."
Edward asintió con la cabeza. "Mira, lo lamento. Tal vez me puse demasiado pesado cuando llegue. No pretendía asustarte."
"No me asustaste." Me apresure a decirle, y evite su mirada. Él solamente no había metido un enorme elefante en medio de mi vida, sino que también me había obligado a verlo. Y eso era lo que más me asustaba. ¿Quién hubiera pensado que un bebe seria lo más atemorizante en la vida de una persona?
Edward pareció estudiar mi cara por un momento y tuve el presentimiento que sabia que yo mentía, pero no tenia corazón para decirlo en voz alta. "¿Estas libre el martes para ir a cenar?"
Podría jurar que vi sus ojos verdes brillar cuando me pregunto, y tuve que sacudir mi cabeza para aclarar mis confusos pensamientos. "Yo… umm" Tartamudeé ¿Cual era el protocolo correcto en este tipo de situaciones? "No salgo en citas."
"Bella, tenemos muchas cosas que nos faltan discutir." Me dijo seriamente. "No pienso que haya nada malo en que salgamos a cenar y platicar." Di un vistazo a mi apartamento. "Tu sabes un lugar neutral."
Lentamente asentí con la cabeza y levante mi vista a él. Eso tenia sentido y era sincero. "Okay."
"Bien." Dijo y se relajo un poco. "Pasare a recogerte a las seis."
Lo único que pude hacer fue volver a asentir con la cabeza, él se dio la vuelta y salio por la puerta.
Esa noche intencionalmente me dormí en el sillón, demasiado perezosa para mover todas las cosas de mi cama.
Alice regreso el sábado muy tarde. Estaba cansada por todas las desveladas que tuvo en la semana y se despido pronto para irse a dormir. No fue hasta el domingo a medio día que salio de la habitación. Pareció que no noto la enorme pila de cosas de bebe sobre mi cama. Tampoco es como si estuviera de metiche en mi habitación. Pasamos la tarde sentadas en la sala viendo películas románticas que yo raramente disfrutaba. Me platico sobre su sábado con Jasper, y me pregunto como me fue con Edward, y fue ahí cuando se entero de todas las cosas que estaban sobre mi cama.
Al principio Alice frunció el ceño y comenzó a despotricar sobre la combinación de los colores y que no quedaba nada para que la gente pudiera regalarme en el baby shower. No creí que fuera buen momento para decirle que no quería ningún baby shower. Parecía que Alice realmente solo necesitaba sacarlo de su sistema, por que minutos después decidió que había otras cosas que me podrían regalar y que con más de una habitación para decorar probablemente podría encontrar algo que combinara con lo que compro Edward. Y por supuesto se dio cuenta que su hermano había comprado todo y grito satisfecha de que su hermano finalmente había entrado en razón. Su sonrisa claramente decía 'Te lo dije'.
Después de eso me senté en la cama mientras Alice revisaba cada una de las cosas. Ella sabía exactamente para que era cada cosa y me explico perfectamente para que servían algunas incluido un gotero. Con cada articulo que me explicaba, yo sentía una alarma que me obligaba a realmente pensar en el pequeño ser que llevaba dentro y lo que realmente necesitaría, y como era posible que algo tan pequeño necesitará tantas cosas. Alice pareció reconocer mi ataque de pánico, salto de la cama y me llevo a la cocina por algo de 'terapia alimentaria' como ella lo llamo.
Y aunque no era un filete, no se lo dije por que eso era lo que realmente tenia antojo. El sándwich de queso me ayudo a calmarme. Especialmente cuando me concentre en tratar de quitar lo quemado del pan. Realmente Alice no sabía cocinar. Para cuando termine de comer y que la cocina estuviera limpia, estaba tan cansada que no podía estar de pie ni un momento más, tome mi almohada de mi cama y me fui al sillón, insistiéndole a Alice que dejara las cosas sobre mi cama, se podían quedar ahí por otra noche.
El lunes lo pase en el trabajo, tratando de hacer algunas citas para el viernes, lunes y martes, aprovechando que eran mis vacaciones. También trate de evitar a Laurent, aunque me acorralo una vez, pero Mike parecía que estuvo vigilando, por que apareció enseguida, insistiendo que necesitaba mi opinión sobre uno de nuestros proyectos. Una vez que estuve a solas en la oficina de Mike, me dijo que tenia muchas sospechas de nuestro nuevo colega y que estaba preocupado por mí. Aparentemente Jack llamo a Mike el fin de semana y le menciono de pasada que era muy importante que él y Laurent se llevaran bien, ya que trabajarían juntos para implementar los cambios necesarios que se necesitarían en la oficina.
Otra vez me sonó como si yo estuviera a punto de irme. Mike también parecía pensarlo, y me aseguro que haría todo lo posible para que no fuera así. Cuando me fui a casa, estaba más estresada por el trabajo que la semana pasada, y otra vez Alice se dio cuenta.
Se pasó gran parte de la tarde tratando de distraerme y finalmente insistió que me tomara un baño de burbujas y me relajara. Mientras estaba en la tina, Alice recogió todo lo de mi cama, para que pudiera dormir ahí. Cuando me fui a la cama, daba vuelta por toda la cama incapaz de poder apagar mi cerebro, por todo el estrés de mi vida. A las once, me levante sabiendo que era imposible que durmiera, me fui a ver la televisión. Por cuarta noche consecutiva dormí en el sillón.
El martes fue casi igual que el lunes. Yo maneje al trabajo. Alice tenía planes con sus empleados, que esa tarde seria la fiesta navideña. Cuando lo menciono, yo sentí pánico. No tendríamos fiesta de navidad en la oficina. No había planeado nada. Cuando se lo dije a Ángela, ella me sonrío y me dijo que ella ya lo había organizado y que seria una fiesta informal el miércoles por la tarde y que no me preocupara. La abrace y le dije cuando apreciaba el que me cuidara.
A las cuatro, ya había hecho todo lo posiblemente que se podía hacer en un solo día, y me salí temprano. Ya había dicho que vendría mañana por la tarde para la fiesta navideña que Ángela había organizado, pero oficialmente yo ya estaba de vacaciones. El viernes Ángela y yo no reuniríamos con la cuenta de McIntyre – que realmente fue el catalizador para que nos mudáramos a Washington. Y necesitaba asegurarme que estuvieran contentos.
Cuando llegue a casa, me bañe y me cambie. Aunque en realidad no tenía la energía para realmente arreglarme mucho. No era una cita depuse de todo. Cenaría con Edward en algún lugar que seria territorio neutral para que fuera más fácil hablar.
Y teníamos muchas cosas que discutir- Si era capaz de poder llegar a ello. Realmente no quería hacerlo. El lidiar con 'que es lo que sigue' en lo que respecta a mi embarazo era un tema que deseaba evitar, aunque si lo hacia sabia que yo solita me arrinconaría contra la pared. Así como lo fue la decisión de detener o no el embarazo, fundamentalmente me arrincone. Un feto que tenia un poco ó nada de impacto en mi vida era más fácil, en mi mente, llegar a termino. Sin embargo una vez que el embarazo se sintió real, que mi estomago creció hasta el punto que mi ropa no me quedaba… fue tangible. Fue el momento de no retorno para mí. No me arrepiento de mi elección… bueno, todavía no. Sin embargo ¿que elección tomaba o dejaba de tomar en este momento?
Edward y yo teníamos que superar esta incomodidad. Necesitábamos hablar.
Así que antes que llegara, me forcé a mi misma a organizar mis pensamientos y hacer una lista. La lista no estaba completa, pero algo en lo que teníamos que pensar. Una parte de mí tenía miedo de que realmente habláramos de esos temas, hacia que el pánico empezara a apoderarse de mí, pero por otro lado tenia una pequeña esperanza que aliviaría algo de mi estrés- el compartir la carga, por decirlo de alguna forma.
Edward llego a las seis en punto, y mi estomago estaba hecho nudos cuando abrí la puerta.
"¿Lista para irnos?" Me pregunto educadamente.
Asentí. "¿A dónde vamos?" Le pregunte y di un vistazo a su apariencia. Estaba vestido muy bien. Una camisa azul con corbata y su chamarra de piel. Su cabello se veía un poco más domesticado que lo normal, y asumí que tal vez no hubiera pasado su mano por el cabello como normalmente lo hace. Aunque en el mismo momento que lo estaba pensando, Edward movió su mano y en cuestión de segundos, su mano estaba entre sus cobrizazos y sedosos cabellos. Casi me dio miedo reconocer que es muy posible mi escrutinio había inspirado su ansiedad. Me sentí obligada a ofrecerle una pequeña sonrisa.
"Alice menciono que tienes antojo de filete."
Sentí como el flujo de sangre se fue a mis mejillas ante la mención de mis antojos; me hacia sentir como la estereotipada mujer embarazada que mostraban en los programas de comedia, comiendo extrañas combinaciones de alimentos como pepinillos con helado. El antojo más extraño que tuve es queso cheddar con mantequilla de maní, y yo estaba segura que era mi cuerpo diciéndome que incrementara mi consumo de proteínas. Tenía días con el antojo de filete, pero era demasiado perezosa para cocinarlo y comida para llevar no se me antojaba. "¿Te lo dijo Alice?" No recordaba habérselo dicho.
"Ella dijo que anoche otra vez te dormiste en el sillón y que te escucho hablar dormida sobre comida."
No había ninguna duda sobre eso- mis mejillas se enrojecieron más. Odiaba hablar dormida, y todavía más cuando alguien me escuchaba. Mi compañera de la universidad siempre tenía alguna anécdota sobre eso.
Edward tomo mi silencio como una confesión- lo que por supuesto lo era. "Tenemos reservación en el Met."
"¿En serio? Eso suena maravilloso." Le dije genuinamente, sonreí y tome mi bolso y mi abrigo.
El Metropolitan Grill era muy conocido en Seattle por ser el mejor restaurante de carnes. Nunca había ido, peor era un lugar muy concurrido para reuniones de trabajo. Y aunque no estaba muy lejos de mi oficina, seguía llevando a mis clientes al Hilton.
Seguí a Edward a su auto. Había una respetable distancia entre nosotros, y no era precisamente incomoda. Edward rápidamente me abrió las puertas, incluida la del auto. A mi no me importaba como llamara la salida, pero se sentía como si fuera una cita. Me reí cuando subí al auto y me di cuenta del asiento de bebe que estaba atrás.
"¿Qué?" Me pregunto cuando se subió.
"En serio tienes un asiento de bebe."
Sonrío tímidamente y encendió el auto. Desearía que hubiera un poco más de luz, así podría ver sus mejillas ruborizarse, pero las luces de la calle no me permitían verlo bien. "Te dije que la tenia."
"Lo hiciste, pero realmente no lo creí."
Se rió entre dientes. Después hablo en tono serio. "¿Sabias que el sesenta por ciento de los asientos están mal instalados en los auto?"
"¿En serio?" No lo sabia y me impresionó que él si. Aunque otra parte de mí decidió que él implicaba que yo seria parte de ese porcentaje de sillas mal instaladas.
"Si, así que quería asegurarme de hacerlo bien antes de que realmente la necesite. Veo a los pacientes después de las cirugías todos los días. Y realmente no quieres estar doblada en el auto para hacerlo."
Eso me hizo sentirme un poco mejor. Por lo menos no dijo que lo arruinaría. Y otra vez me vi obligada a ser la primera en admitir que yo no sabia absolutamente nada sobre bebes y niños. Y me hizo preguntarme que tanto él sabia, pero deje la pregunta para más tarde. Tal vez una vez que termináramos de cenar. "Eres planificador." Deduje.
"Trato de serlo."
"Alice también es así. Sus listas están por todos lados, y es tan detallista en su agenda. Nunca conocí a nadie que estuviera casada con su Blackberry. Yo tengo una, pero no tiene cada detalle de mi vida como la de ella." Le dije con una sonrisa. "¿Eso es de familia?"
"Esme es muy meticulosa con su organización. Listas para todo, y ella estratégicamente planea y organiza cada aspecto de su vida. Alice lo heredo de ella. Y Emmett por el otro lado, nunca se prepara para nada. Nunca hacia tarea. Nunca estudiaba para los exámenes. No planea su carrera. Es exitoso, peor su vida siempre ha sido un embrollo, un feliz accidente. Yo trato de ser como Esme."
"Entonces ¿Eres más como tu mamá que como tu papá?
Se quedo en silencio por un momento y cuando contesto su tono fue un poco más duro. "Trato de ser como Esme y Carlisle. Desearía poder ser la mitad de lo buenos que son ellos."
Entrecerré los ojos al notar su agarre al volante se hacia más fuerte. Todo su cuerpo parecía rígido, y me pregunte que hice.
"Edward, ¿Dije algo que te molestara?" Tan pronto como las palabras salieron de mi boca, vi como su cuerpo se relajo un poco, pero su quijada seguía apretada. Me preguntaba si él solamente no se forzó a relajarse.
"No. No dijiste nada malo."
"Sabes, algunas cosas no son planeadas." Le dije y regrese la conversación a donde empezó. Y añadí. "Y no siempre son malas cosas."
Él asintió. "Tienes razón." Dijo suavemente. La tensión de su quijada finalmente desapareció, y dio un vistazo a mi abultado vientre.
Nos quedamos en silencio hasta que llegamos al restaurante. No era precisamente cómodo, pero al menos no estaba cargado de tensión ni animosidad.
Para cuando nos sentamos en el restaurante, volvíamos a hablar, aunque cosas sin sentido. Le pregunte si siempre había mucha nieve en Seattle- lo que aparentemente no era, pero si era muy frío- por lo general. Le pregunte sobre las más emocionante cirugía que había hecho- no podía ni siquiera repetir en mi mente las palabras que me dijo, y cuando trato de explicarme el procedimiento, tuve que detenerlo por que era demasiado nauseabundo para segur comiendo. Edward estaba muy divertido por eso. Me platico que cuando estaba creciendo, Carlisle, Emmett y él se trataban de superar el uno al otro con historias asquerosas durante la cena.
"Para cuando estábamos en la preparatoria, Irina, Kate y Tanya muy seguido estaban en nuestra casa para cenar…"
"Y déjame adivinar, fueron superados en numero por mujeres y dejaron de contar sus historias." Termine por él.
Edward sonrío de lado. "No, esas chicas sabían mejores historias que Carlisle, Emmett y yo juntos. Alice y Esme cenaban en la cocina."
Me reí, pero después hice una mueca.
"Bella, ¿Estas bien?"
"Si, estoy bien. Solo que necesito ir al baño." Me moví para ponerme de pie. En cuanto me pare, escuche sonar mi celular. Lo saque y al ver el identificador suspire. "Es tu hermana, habla con ella. Enseguida regreso." Le dije
"Hola Alice." Escuche que Edward le decía al teléfono, mientras yo iba hacia el baño.
Aproveche lo minutos que estuve en el baño para organizar mis pensamientos. La noche no iba de la forma que anticipe. Había esperado que fuera llena de estresantes conversaciones, incómodos silencios y tensión… mucha tensión. Sin embargo, realmente me estaba divirtiendo. Edward no era el patán como el que se había comportado antes. En realidad era agradable y odiaba tener que admitirlo.
No quería que fuera agradable.
No quería que me demostrara que en realidad era un hombre decente.
Por que si actuaba como el chico dulce, agradable y coqueto que conocí en el hotel en Mayo, entonces yo no seria capaz de sostener mi dolor, ira y desconfianza. Este Edward era el que había estado dos veces en mi apartamento y con el que había pasado una encantadora tarde y de seguro yo querría llegar a conocerlo mejor.
No, no, no, no, no. Me dije a mi misma. Por que sabia que en el momento que decidiera que él era un hombre decente, entonces solo seria peor cuando el verdadero Edward volviera a aparecer. Para mí, el enojado, y odioso hombre que vi en la boda de Emmett y en el restaurante con Esme, ese era el Edward real. ¿Por qué seria la fachada?
Doctor Jekyll y Mister Hyde.
Y parecía inevitable que el señor Hyde volvería a parecer en cualquier momento, y yo necesitaba estar preparada para eso cuando sucediera. Tenia que ser fuerte para poder tolerarlo. Si no lo hacia podría llegar a perder mucho más que mi dignidad.
Sin embargo, también decidí abandonar mi lista de asuntos de los que necesitábamos hablar. Si él no sacaba el tema del bebe y cómo íbamos a trabajar algunos de los asuntos más importantes, entonces y no seria quien nos regresara a la realidad. Después de todo es igualmente importante que nos conozcamos y que estemos cómodos en presencia del otro.
Cuando regrese a la mesa, la comida había llegado y Edward estaba sentado estoicamente, esperando por mí para comer. Sin embargo a juzgar por la mueca en su cara, parecía que no tendría que esperar demasiado para que su alter ego apareciera.
Me senté frente a mi plato, y con un pequeño movimiento de mi cabeza, gire mi atención a mi cena. Él se había puesto de pie cuando me vio y después se volvió a sentar al mismo tiempo que yo, y por varios minutos el único sonido que se escuchaba era el sonido de los cubiertos. La mano que sostenía mi cuchillo deseba poder cortar con el la tensión, pero yo creo que mi filete mignon era más tierno.
"¿No me vas a preguntar que fue lo que dijo Alice?" Pregunto finalmente.
"Oh, lo olvide." Levante la Mirada para encontrar la suya, y sentí como mi corazón se acelero con su intensidad. "¿Por qué llamo?"
"Quería que supieras que saldría hasta tarde esta noche con Jasper."
Asentí con la cabeza. Eso no era extraño. Parecía que Alice pasaba demasiado tiempo con Jasper. Por esa razón ella era una compañera agradable.
Volví a comer mi cena, tratando de disfrutar la carne perfectamente sazonada, pero seguía sintiendo la mirada de Edward en mí. Cuando me rehúse a encontrar su mirada, escuche como dejo sus cubiertos sobre el plato.
"Bella," Dijo y me forzó a regresar mi atención a él. "Alice no fue la única que llamo."
Entrecerré los ojos, y sentí como me puse rígida. Estaba dividida entre la curiosidad y el enojo. ¿Quien le dio el derecho de contestar mi teléfono? ¿Quién carajos se creía que era? Entonces mis pensamientos se empezaron a preguntar quien pudo llamar ¿Mike? ¿Laurent? ¿Jacob? Realmente podía ver como Edward no estaría muy contento de hablar con cualquiera de ellos.
"¿Y por que contestaste mi teléfono?"
Edward apretó su mano en puño y la abrió algunas veces, y desvío la mirada. "No tenia intención de hacerlo. Estaba hablando con Alice cuando entro otra llamada. Y la conteste sin siquiera pensarlo."
"¿Quien era?"
"Tu padre."
"¿Charlie?" Baje el tenedor. "¿Esta todo bien? ¿Que fue lo que dijo? ¿Dónde esta mi teléfono?" Le pregunte y alargué mi mano.
"Él esta bien. Solo llamo para ver como estabas." Edward resoplo y se rió. "Estaba un poco sorprendido de que yo contestara el teléfono."
"Me lo puedo imaginar." Le dije calmándome un poco. Seguía molesta, pero el imaginarme la reacción de Charlie cuando Edward le contesto, me divertía.
Edward volvió a verme, pero su expresión seguía seria, y después de un minuto se relajo. La diferencia era que sus ojos se suavizaron. "Le mentiste a Alice. Le dijiste que pasarías navidad con tu papa."
Mi expresión se cayó. Empecé a apretar la servilleta que tenia en el regazo.
"Lo lamento Bella." Dijo y su voz era apenas un susurro.
"¿Por qué?" Esa era la cuestión ¿Por qué se disculpaba? ¿Acaso tenia alguna idea de todo lo que hizo?
"Realmente debí de hacerte sentir mal si vas a pasar la navidad sola."
Apreté la servilleta cuando mi mano la cerré en un puño. "¿Acaso no lo sabes?"
"Se exactamente lo que dije y lo que hice. Nunca intente que te sintieras como una basura que se tirara a la basura. Esme jamás me lo perdonaría."
"Esme estaba ahí."
Me miro fijamente y frunció el seño con confusión. "¿Cuándo?"
Gire mi cara y vi hacia otro lado. Sentí el familiar escozor de las lagrimas por recordar ese sentimiento de rechazo, respire profundamente para poder pelear contra el. "En el restaurante. Cuando me dijiste que me mantuviera alejada de tu familia. Tu mamá estaba sentada justo ahí."
Edward negó con la cabeza. "Ella no escucho lo que dije. Si lo hubiera hecho, inmediatamente hubiera salido en tu defensa." Suspiro y vi comos sus dedos nerviosos recorrieron su cabello. "Y hubiera tenido razón."
Entrecerré los ojos.
"Lo que estoy tratando de decir es que nadie debería de pasar la navidad solo, y me gustaría que la pasaras con mi familia."
"Yo…" Mi voz se desvaneció; realmente no sabia que contestar. No sabía que era lo correcto.
Vi como el coqueto Edward regreso cuando su sonrisa torcida apareció en su cara, y sus ojos verdes brillaban por la luz tenue. "Te prometo que me portare bien. Realmente quiero que vayas."
Sin siquiera pensar en sus palabras, me encontré a mi misma asintiendo con la cabeza
"Gracias." Dijo sinceramente. Volvió a tomar sus cubiertos y siguió comiendo su cena, mientras yo decidía si pasar la navidad con su familia era lo que realmente deseaba hacer.
Para cuando estuvimos listos para marcharnos, yo estaba exhausta. Edward pago la cuenta y me llevo a casa. Tenia que pelear para que mis ojos se mantuvieran abiertos durante el trayecto. Él insistió no solo en acompañarme a la puerta, también en asegurase que estaba bien. Trate de recordarle que tenía cerca de treinta años y no tres.
"¿Te parece bien si me quedo hasta que Alice regrese?"
Gire los ojos. "No necesito a una niñera. Tengo mucho tiempo que me valgo por mi misma."
"Se que puede sonar cómo si lo pensara, pero en realimente no lo es. Solo me preocupas. En realidad es más por mi propia paz mental que algo contigo." A pesar de que Edward parecía casi tan cansado como yo me sentía, me di cuenta que era igual de terco que yo, y lo más seguro es que no cambiaria de parecer.
Suspire. "Bien. Normalmente Alice no llega tan tarde. Yo-" Mis palabras fueron cortadas por un bostezo. "Me voy a la cama." Mi gire hacia el pasillo, de repente me detuve y voltee hacia él. "Edward gracias por la cena."
"De nada. Buenas noches."
Justo antes de cerrar la puerta de mi habitación lo vi bostezar.
Me desperté horas después por causa de mi vejiga totalmente llena. Camine hacia la sala para ver si estaba sola. Parecía extrañamente apropiado para mí que estuviera dormido en mi sillón en lugar de mí. Después de usar el baño, silenciosamente camine hacia mi closet y tome una cobija para cubrirlo. Después me senté en la silla y me quede mirándolo dormir.
Había algo en las personas dormidas que los hacia parecer infantiles y vulnerables. Pensé en Edward y en todas las versiones que tenia sobre él, y otra vez me pregunte cual de todas esas versiones era la real. Incluso en la cena cuando se cerro en si mismo y yo pensé que se enfadaría irracionalmente, me había sorprendido. Estaba molesto que le mintiera a Alice, pero estaba más preocupado que yo estuviera sola.
Todavía no confiaba completamente en él. Sinceramente no sabía cuanto me tomaría en cambiar de parecer, pero pude sentir otra grieta en la pared que había construido entorno a mí.
Solo esperaba que una vez que la pared se destruyera, todavía estaría segura de la aniquilación.
Continuara…
Hola a todos: aqui me tienen con otro capitulo recien salidito del horno, son las tres de la mañana, asi que si ven un orror ortografico o una incoherencia, por favor disculpen. Espero que les siga gustando, este fue un capitulo muy largo 24 paginas de words, asi que espero que les guste. Nos leemos la proxima y cuidanse mucho. Gracias por todos los mensajes que me han enviado.
Ale Snape Li :)
17 Julio 2010
