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*M por temas de adultos*

Un Rey Eterno para el Trono de Reyes

Por Try Another Time

Eero y las chicas regresaron al gran salón. Al llegar tomaron asiento en algunos de los escombros mientras esperaban por el regreso de los demás.

Illya pensó en que debía hacer mientras esperaban por lo que decidió preguntarle algunas cosas a Eero. "Eero como es la ciudad en la que viviremos?"

Eero se mostró curioso de la pregunta. "Fuyuki es una ciudad grande y llena de misterios gracias a las familias mágicas que viven en ella. Sera más tranquila que usualmente gracias a los sucesos de la última guerra por el grial. Al menos hasta que la siguiente guerra comience."

"La guerra en la que papa lucho. El abuelo lo acuso de traidor por algo que hizo durante la guerra. ¿Puedes decirme que fue lo que papa hizo?" Pregunto Illya tratando de saber un poco más sobre los sucesos de la guerra.

Eero pudo notar que era un tema en el cual Illya tenía interés por lo que no se negó a responderle. "El destruyo el grial para impedir que algo maligno que se esconde en el grial escapara. Es un ser que busca cubrir al mundo en desesperación y caos. Debemos destruir la guerra por completo y eliminar ese ser. El precio que papa tuvo que pagar fue alto pues la destrucción del grial tomo muchas vidas y dejo su cuerpo en un estado crítico. Desde ahora debes disfrutar todo el tiempo que puedas junto a él."

"A que te refieres?" Pregunto Illya.

"Aunque me duela admitirlo dentro de uno años él nos dejara. No podemos salvarlo porque así él lo quiere. Se culpa de muchas cosas y considera que su muerte puede ser la forma de pagar por todo. No hay forma de salvarlo." Admitió Eero.

"No, no porque…" Gritaba Illya mientras agarraba la vestimenta de Eero. "Mama no regreso y ahora papa morirá."

"Illya detente. Él no ha muerto aún, si te digo esto es para que pienses en vivir cada segundo a su lado al máximo. Atesora cada momento junto a él y no pienses en el momento que él nos deje. Sella, Leysritt, Artoria, yo y todos los demás estaremos contigo cuando el momento llegue. Se que duele, pero vivir lamentando algo como esto no es lo que él quiere para ti." Dijo Eero mientras la abrazaba.

Leysritt veía la escena con una mezcla de tristeza y entendimiento. No quería ver a Illya llorar, pero de alguna manera entendía que quizás permitirle saber el futuro que le esperaba a su padre era algo que la ayudaría a afrontar esta situación. "Quizás es mejor que lo sepa desde ahora a que lo sepa más tarde." Pensó Leysritt.

Illya siguió llorando por varios minutos mientras Eero la abrazaba.

Pocos minutos más tarde

Kiritsugu había regresado de su investigación además de haber dejado varios explosivos en el camino de regreso. Al llegar se encontró con Illya acurrucada entre los brazos de Leysritt, las marcas de lágrimas le decía que algo había ocurrido por lo que se acercó a su hija.

"Que pasa?" Pregunto Kiritsugu.

"En verdad morirás?" Pregunto Illya.

Kiritsugu miro en dirección a Eero. El chico asintió apenado. "Entonces sabes lo que hice para que esto ocurriera. No podía sacrificar al mundo y a ti. Si no hubiera hecho lo que hice tu hubieras sido una víctima más de ese ser. Tú y tu madre son las personas más preciadas para mí. Me arrepiento de no haberla podido salvarla, pero ahora debo tomar la responsabilidad por mis actos. Antes de que ese momento llegue viviré todo lo que pueda contigo mi pequeña Illya." Dijo Kiritsugu mientras le acariciaba la cabeza.

Illya no pudo negar que aún se sentía herida pero el ver a su padre dedicarle esa sonrisa la hacía sentir mejor. "Promete que estaremos juntos hasta que ese día llegue." Dijo Illya mientras tomaba su mano derecha.

"Así lo hare. Dejare mi trabajo para dedicarme solo a ti. Hasta el último de mis días estaré junto a ti." Dijo Kiritsugu.

Illya lo abrazo mientras que Eero fijo su mirada en el saco que Kiritsugu había traído con él. "Conseguiste algo por lo que parece." Dijo Eero.

Kiritsugu volteo a verlo y su mirada se tornó seria. "Alguien escapo."

"A que te refieres?" Pregunto Eero.

"Los Matou. Alguien escapo y escribieron sobre tener un heredero para la siguiente guerra." Explico Kiritsugu.

Eero sintió como esas palabras le caían como un balde de agua fría. "Quien fue?" Pregunto Eero.

"Byakuya, pero no parecía ser solo él. Es un inútil por su cuenta por lo que creo que algo más ocurrió esa noche. ¿Sabes algo sobre el basándote en tus memorias?" Pregunto Kiritsugu.

"Nunca tuve el disgusto de encontrarme con el padre de Shinji, pero me imagino que son parecidos. ¿Crees que Zouken pudo haber dejado un plan de contingencia en caso su cuerpo principal fuera destruido?" Pregunto Eero.

"Es una posibilidad, pero tal parece que está débil si eso fue lo que ocurrió. En la carta confirmaba que se iría de Japón hasta que la guerra comenzara. ¿Quién es este Shinji del que hablas?"

"Patético, infeliz y alguien que debí eliminar sin pensarlo mucho durante ese tiempo. Era un maestro durante esa guerra, pero lo hacía robando los hechizos de comando de Sakura. Si Zouken quedo vivo de alguna manera de seguro tratara de hacer algo con Shinji para reemplazar a Sakura." Dedujo Eero pues Zouken no dejaría que alguien como Shinji hiciera lo que quisiera después de haber visto de lo que Eero era capaz. "Tal parece mis problemas solo aumentan."

"Parece ser que sí. ¿Qué haremos entonces?" Pregunto Kiritsugu.

"Por el momento ya sabemos que hay que estar alerta. Gilgamesh y Kotomine no actuaran por el momento. Los Matou no harán su entrada hasta la guerra por lo que solamente nos queda hacer preparaciones desde ahora. Solo espero que Julien no aparezca ahora pues eso es otro problema que hay que resolver. Esperemos por las chicas y marchémonos, ya hemos durado bastante en este lugar." Dijo Eero.

Kiritsugu asintió y tomo el saco antes de entregárselo a Leysritt. "Esto es lo que encontré. ¿Podrías asegurarte de que es seguro?"

"Si." Leysritt dejo a Illya y se enfocó en revisar el saco. Por varios minutos Leysritt reviso los contenidos cuidadosamente mientras buscaba alguna señal de peligro. "Todo parece estar en orden."

"Bien preparémonos para irnos. Las chicas regresaran pronto." Dijo Eero mientras una cadenas tomaban la bolsa. "Illya dale el último adiós a este lugar. Cuando salgan de mi habilidad estaremos de vuelta en Japón."

Illya pudo notar que el tema de los Matou había causado que la actitud de su padre y Eero se tornara más fría. "Estoy bien de esta manera. Con papa de regreso no necesito nada más." Admitió Illya.

Kiritsugu solo pudo sonreír. "Está bien. Nos veremos en Japón." Dijo Kiritsugu antes de entregársela a Leysritt.

"No toquen el pilar de cristal mientras estén hay. Si Sella despierta no se asusten. Nos vemos en Japón." Dijo Eero antes de transportarlas a aquella realidad de bolsillo.

"Se nota de que detestas a los Matou con fervor." Dijo Kiritsugu.

"Lo que le hicieron a Sakura no tiene perdón. Shinji y Zouken son dos de las personas que más detesto. Debí haber destruido la casa completamente solo para asegurarme de que nadie escapara. Ahora tengo que preocuparme de lo que el anciano pueda estar planeando. Fui descuidado esta vez, pero la próxima no dejare nada a la suerte." Dijo Eero mientras apretaba sus puños.

"Te entiendo por ahora hay que salir de este lugar." Dijo Kiritsugu mientras sacaba su última caja de cigarrillos y la dejaba caer en el piso antes de aplastarla. "Creo que ya no tengo ganas de fumar."

"Eso es algo que no espere ver." Admitió Eero.

Los dos esperaron unos minutos más hasta que vieron como las tres chicas llegaban con montones de libros. Eero se mostró feliz con los resultados por lo que rápidamente varias cadenas se encargaron de tomar cada libro que las tres traían.

"Gracias por eso Eero." Dijo Artoria.

"Donde esta Illya?" Pregunto Leonne.

"Realidad infinita. La sacaremos a todas una vez estemos en Japón." Dijo Eero. "Gracias por su ayuda."

"No hay de qué." Respondió Leonne.

"Es un placer ayudarte." Dijo Artoria.

"Me debes una cena." Dijo Alice.

Eero aguanto las ganas de reír al escuchar tal deseo. "En verdad eres Artoria sin reservaciones." Pensó el chico. "Está bien." Dijo Eero antes de dar la vuelta y comenzar a caminar afuera del edificio.

Los demás lo siguieron mientras que Kiritsugu sacaba un detonador. Caminaron por varios minutos hasta estar a una distancia segura.

"Bien es hora de que desaparezcas." Dijo Kiritsugu antes de apretar el detonador.

Varias explosiones comenzaron a ocurrir a lo largo de la edificación mientras el grupo veía como el fuego lo comenzaba a consumir.

"Solo para estar seguro." Dijo Eero antes de hacer invocar su arco. Era el mismo que usaba el espíritu heroico EMIYA solo en color carmesí con algunas runas engravadas.

"Que usaras de flechas?" Pregunto Artoria al ver como Eero tomaba posición.

"Estas." Dijo el joven antes de crear tres flecha de flamas en su mano derecha. Las flechas ardían con furia y parecían bastante inestables. Su forma, aunque no muy clara por su inestabilidad era similar a taladros. "No puedo usar mis espadas como Archer lo haría, pero estas son similares en fuerza."

Eero apunto al cielo y comenzó a jalar la cuerda hacia atrás. "Esto es por todo lo que le hiciste a Illya malnacido." Pensó el joven antes de soltar la cuerda. La fuerza con la cual los proyectiles salieron fue increíble. El suelo alrededor de Eero se quebró un poco.

Tres proyectiles tomaron altura antes de descender a toda velocidad y desviarse a diferentes partes de la edificación. Las flechas atravesaron el techo de la edificación con poca dificultad hasta llegar al primer piso donde su estabilidad termino.

*Boom* Tres pilares de fuego fueron seguidos por tres explosiones de similar magnitud. No tenían la capacidad para destruir una ciudad, pero si para eliminar un edificio como este.

El resto del grupo miro con asombro como el edificio que una vez pudo ser visto a lo lejos era completamente consumido por el fuego hasta que no quedara resto alguno de lo que alguna vez fue el castillo Einzbern.

"Creo que terminamos." Dijo Kiritsugu.

"Eso creo." Pensó Artoria.

Las chicas invocaron sus caballos y todos partieron del lugar. Ya nada podría ser salvado de aquel lugar.


Momentos antes de tal explosión

Desde una ventana en lo alto del castillo, una figura femenina tétrica miraba como el grupo se marchó. No era un cuerpo real por lo cual no podía afectar al mundo físico, pero si comunicarse con él. Angra Mainyu utilizando la forma de Irisviel Einzbern vigilo al grupo.

En sus planes nunca estuvo que Illya fuera rescatada por Kiritsugu, pero nada podía hacer. Este Eero o como fuera que se llamara había logrado algo que nunca vio y estaba seguro de que si no jugaba todas sus cartas contra el perdería nuevamente. Quizás algo mucho peor.

"Que comiencen las preparaciones para nuestra guerra, Eero. Que todos sean testigos de una guerra sin igual." Pensó el primer sirviente vengador. Esta sería su jugada más despiadada en contra de la humanidad.


Horas después, Fuyuki

Mashu esperaba ansiosa por el regreso del grupo. Sakura estaba más o menos en el mismo estado. El estrés de no saber que ocurría con los demás era algo casi imposible de soportar en especial para Mashu. Gudao siempre necesito ser protegido, pero ahora él podía luchar lo cual no era algo común. Le tomaría tiempo a Mashu el acostumbrarse a esto aun cuando todavía era incapaz de siquiera invocar su escudo.

Flashback

Algunas horas habían pasado desde que el grupo se marchó. Mashu se encontraba paseando por los alrededores de la mansión junto a Sakura. Las dos hablaron de algunas cosas, pero sobre todo Sakura hablo sobre su familia, en especial su hermana. En verdad la quería ver, pero entendía que no era el momento adecuado.

"Prometimos volver a vernos cuando fuera posible. Pero veo que no será posible por el momento." Dijo Sakura.

"Te entiendo. Yo también tengo a algunas personas que quiero ver de nuevo, pero eso tendrá que esperar." Respondió Mashu. Pensaba en Fou, el doctor Dr. Romaní y Da Vinci.

"Mashu me dijiste que eras un pseudo sirviente. ¿Como funciona eso?" Pregunto Sakura tratando de cambiar el tema.

"Bueno para ser uno necesitas un espíritu heroico y ser compatible con él. A través de un proceso ese espíritu heroico reside en tu cuerpo y gracias a ello puedes usar sus habilidades, aunque son más débiles que si fuera un sirviente normal. En muchos casos el espíritu toma control total de tu cuerpo, pero en mi caso Galahad me cedió todo el control." Explico Mashu.

"Entonces ya no puedes transformarte ahora que Galahad ya no está?" Pregunto Sakura.

Mashu le respondió al tratar de invocar su escudo, pero solo una descarga de color purpura ocurrió en su mano. "No. Tal parece que he perdido mi estado como Pseudo sirviente o algo esta pasando con mis habilidades como uno." Respondió Mashu.

"Tal vez necesitas tiempo y práctica. Artoria y las demás practicaron bastante antes de marcharse con Eero." Dijo Sakura.

"Quizás sea eso. De todos modos, no puedo quejarme de esta situación. Mi vida ya no corre peligro como antes y puedo llevar una vida normal." Dijo Mashu. Pero la realidad es que en verdad no quería que este estado sin poderes durara mucho. Quería poder ayudar a Gudao, aunque ya no estuvieran peleando contra Goetia por el momento.

Flashback Termina

Su espera no tardo mucho pues pudieron escuchar el trotar de dos animales.

"Regresaron!" Grito Sakura al salir corriendo desde su asiento en la sala de la mansión.

"Espérame!" Grito Mashu al seguirla.