-1La pelea alcanza su máximo poco después de empezada, los maestros fuego pronto lanzan sus flamas, los pocos maestros tierra de su lado ponen una pared para evitarlas, las hondas dejan caer proyectiles desde atrás de esta, varios alcanzan una cabeza, un brazo o el estomago, luego viene el contraataque cientos de pequeñas piedras son generadas y lanzadas por los Dai Li, Jin no tiene ningún problema en girar las espadas tan rápido como le sea posible y avanzar, incluso llegando a acabar con un maestro fuego al volver la defensa un ataque provisional, pero muchos son golpeados, no todas son mortales, pero todas sangran.

Jin esta unos pasos mas adelante que el Espíritu Azul.

Evitar las flamas es algo por mucho mas complicado que las piedras, la energia de estas muchas veces alcanza aunque se evite la fuente. Y genera heridas.

Debe haber pasado ya un minuto, Jin logra ir por su segundo maestro fuego y por su primer Agente, sus pies se quedan mucho tiempo en el mismo lugar cuando lo atraviesa y otro la atrapa, una roca viniendo hacia ella, un golpe de espada le libera un pie y Jin se tira hacia atrás para evitar el guantelete de piedra.

Smellerbee le salvo la vida de nuevo, Jin se incorpora tan rápido como puede, las espadas desvian de su camino una piedra en el movimiento de recuperación.

Longshot se queda sin flechas antes de encontrar al escuadrón que debe venir del desierto, aunque allá a los lejos se ve una tormenta de arena y el arquero puede imaginar de que se trata.

Utiliza la lanza con dos o tres soldados de la Nación de Fuego, los capaces de controlar el fuego están siendo empatados por los maestros tierra que trajo.

Luego tiene que arrojar la lanza a un Maestro Fuego que esta apunto de acabar con un aliado.

Se ve forzado a utilizar unas armas que esperaba guardar como un recuerdo, no es la ocasión para ponerse memorabilico, la lanza había colgado de su hombro junto con el carcaj, en su espalda llevaba los ganchos de Jet.

Los pone en sus manos conciente de que no puede fallar al usarlos, pronto un soldado cae por medio de uno de ellos y su cuello es atravesado por el otro, luego una pierna es atrapada por uno, la espalda atravesada por el otro, los ganchos en verdad fluyen como se esperaba. La tormenta de arena llega, la mayoría de los defensores que han salido a combatir a los rebeldes es derrotada en instantes. Luego la gran muralla se abre. Longshot y un par de arqueros tienen ahora blancos sobre la muralla, nadie debe atravesar la muralla o intenarlo hasta que la mayoría de los que están sobre ella estén muertos, dos soldados lo intentas de cualquier manera y la muralla se cierra sobre ellos, uno logra cruzar, el otro no.

Las flechas empiezan a llover hacia arriba, las piedras hacia abajo, los maestros tierra las esquivan, las flechas regularmente encuentran blancos. Una capa de arena los cubre. La muralla se abre de nuevo y entonces es cuando el ejercito empieza a cruzar.

Seis minutos después del cruce la muralla externa esta en manos de los rebeldes, allí es donde el numero es mayor, dejan la mitad de los hombres apostados allí, la otra mitad avanza mas hacia la ciudad.

Es parte de la trampa, cuando un destacamento fresco de Dai Lis y Maestros Fuego va hacia la muralla saben que la trampa resulto. Cubiertos por la arena la mitad que "avanzo" a la ciudad permanece oculta, los Dai Li y maestros Fuego se ven superados por la mitad que se quedo en la muralla, pero aun así la voz de Longshot se escucha. Como siempre el escucharla indica algo.

-Proyectiles.-Es todo lo que dice. Flechas, lanzas, Piedras por supuesto vuelan desde la nube de arena y la muralla. La mayor parte del destacamento cae en ese momento los que quedan se ven confundidos entre atacar el nubarrón o seguir a la muralla, en esa confusión los hombres de la muralla los embisten.

La nube avanza a la muralla interna. Allí usan explosivos para hacer el trabajo sucio.

Pedazos de muralla con adornos flameado vuelan por los aires y los defensores que solían estar sobre esta también. De nuevo una mitad se queda a rematar, la otra sigue avanzando. Cuando han subido a la mitad del circulo bajo encuentran un poco de resistencia, pero un grupo de hombres liderados por uno con traje de masajista pero apariencia de mendigo les ayudan.

Cuando esta escaramuza termina la mitad que se quedo a acabar con la defensa de la muralla interna los alcanza.

El camino no se detiene hasta el Palacio.

Con todas las casas es imposible saber si los treinta maestros tierra están haciendo todo tal y como estaba programado.

Los barcos están a tal distancia que los Maestros Tierra en ellos empiezan a ayudar en el ataque, para estas alturas otros dos destacamentos han venido a ayudar a los defensores del Muelle. Los rebeldes replegados están ahora con sus espaldas al mar.

La llegada de los maestros tierra facilita las cosas, eso y que un grupo considerable de aldeanos y de soldados del Reino Tierra atacan desde atrás. Toma cuatro minutos acabar con la resistencia en el muelle, pero una vez terminada aun quedan unos cinco minutos para el eclipse, la mayor parte de los maestros fuego están en el Palacio, el tiempo no va tan mal.

Jin esta algo detrás de Smellerbee cuando unos 20 Dai Li y 40 Soldados (No maestros) y 10 Maestros Fuego les cierran el paso, no muy lejos de allí la otra parte del ejercito que ha logrado llegar hasta allí.

Longshot logra ver la mascara del Espíritu Azul antes de que un numero considerable de enemigos se ponga en medio. Su grupo es reforzado por unos hombres que estaban limpiando el muro interno y la ciudad en el circulo bajo de enemigos, son hombres sucios y feroces, es una tribu liderada por una mujer gorda.

Las catapultas dentro de la ciudad empiezan a disparar. Los Dai Li protegen el campo, las catapultas además apuntan al lugar correcto.

Los proyectiles son madera incendiada.

Las filas de rebeldes se ven menguadas.

Jin no se queda estática cuando los disparos de catapultas empiezan, tampoco el Espíritu Azul ni el viejo ny algunos de sus guerreros cercanos, se intercalan en las filas enemigas y usan la sorpresa de esta acción para provocar tanta sangre como pueden.

Están rodeados es cierto, pero siguen peleando. Longshot usa sus flechas sabiamente, su lado del ataque choca con la última línea de defensa mientras el trata de ubicar las catapultas del otro lado de la pared e inutilizarlas con sus flechas. Cuando oye el crujir de una toma los ganchos y se une a la fuerza de choque. Ve a unos nueve, no uno cae, son ocho guerreros al centro, la chica de las dos espadas y el Espíritu Azul entre ellos, unos quince hacen un ataque-defensa a la vez (Tan pocos quedan que su movimiento hace las dos cosas) del otro lado del bloque, el lado de Longshot debe tener treinta y cinco guerreros. Son poco mas de cincuenta efectivos, ya con eso tienen una desventaja, las tropas imperiales aquí son de Elite.

Longshot deja de contar cabezas y se entrega completamente a la batalla.

Jin hace lo que puede contra los maestros, la verdad es que apenas y ha podido derrotar a tres, del último no esta seguro si lo mato. Es difícil mover los pies cuando hay tan poco espacio. Una roca viene directo hacia ella, para lograr acertar en el golpe que pone en el piso al cuarto se deja desprotegida, una sombra veloz se cruza entre la piedra y ella. El cuerpo del hombre viejo la impacta y la lleva al piso, el hombre tiene una sonrisa a pesar de la grave y mortal herida en su pecho.

-Morí libre hija.-Le dice.-Todos los que aquí peleamos morimos libres; pero tu debes continuar…viviendo…libre.

Es todo lo que dice, Jin lo escucha todo y el receso acaba, tiene que ponerse de pie de nuevo, en el proceso el quinto cae, esta vez un maestro fuego. Jin quiere acabar con el maldito Dai Li que mato a su primer maestro, a su salvador en aquella oscura noche. Smellerbee le quita la oportunidad, muy adelantada corta primero el brazo luego la cabeza del responsable.

Jin observa, aun hay muchos enemigos en el campo.

No ha terminado, esta lejos de terminar.

El Eclipse inicia.

Los muy pocos maestros fuego que quedan caen al momento. Los guerreros fuego también se ven debilitados de cierta manera quizá es solo algo moral. Pero caen. Pronto todos los cuerpos están tan pegados entre si que Jin tiene que mover las espadas peligrosamente cerca de su cuerpo.

No pasa mucho antes de que los Dai Li finalmente caigan.

Las puertas se abren.

Los Maestros Fuego están corriendo. Las flechas de Longshot los alcanzan.

Las dagas de Smellerbee los alcanzan.

Jin no pierde la oportunidad de usar una daga que encontró en el cuerpo del viejo. También alcanza a uno. EL ejercito avanza, están ya en los patios imperiales. La ayuda de los treinta maestros tierra no ha llegado. 50 efectivos se las verán negras con las fuerzas colocadas en el Palacio.

Jin voltea hacia atrás. Lo que no se debe hacer en una batalla. Muchos cadáveres. Amigos y enemigos. Algunos que se habían quedado a rematar enemigos avanzan ya, algunos que se habían quedado atrás o habían rehuido a la confrontación en las puertas de los jardines también avanzan. A lo lejos se ve una mancha.

Jin reconoce la bandera de Omashu sobre esa mancha.

No se queda a esperarlos claro, avanza junto a las últimas líneas del ataque inicial.

De la derecha surge un grupo no muy numeroso de los jardines, los maestros tierra que se debían infiltrar al fin están allí. No llegaron a tiempo para la pelea por la puerta pero ahora aun pueden ser de ayuda.

Jin llega a las escaleras, llenas de cuerpos de maestros fuego.

Luego a los salones que parecen patios techados por si mismos. Mas y mas maestros fuego. Finalmente frente a ella encuentra a los hombres del primer ataque reunidos. No planean separarse.

-Long Fen debe haberse resguardado en los salones del rey, allí puede tener una defensa que al menos nos doble en numero. Pero por ahora puede ser nuestra única oportunidad, si logramos matarlo tendremos ventaja moral.

-Ventaja numérica ya tienen.-Dice un hombre vigoroso entrando al salón en ese momento. Es el general de Omashu.-40 maestros tierra de Omashu y 20 guerreros habiles están aquí. Si mis calculos no fallan ustedes aun superan los cincuenta efectivos.

La sonrisa en los presentes no es fingida a pesar del dolor en sus cuerpos y mentes.

No se quedan allí mucho mas tiempo.

Con los treinta infiltrados los números del los rebeldes se acercan a los ciento cincuenta.

Finalmente llegan a la puerta de los salones del Rey. Un explosivo la vuela. Antes que el polvo y el humo se dispersen el ataque inicia.