-Dime, Yui, ¿no te parece raro que Akari tenga un potencial mágico tan grande?

Yui no dijo nada, se quedó mirando a Kyubey con odio.

-El poder latente de una chica mágica se determina en función del efecto relativo del papel que juega en el destino. Lo hubiera entendido si fuera la princesa de un país o algo parecido a una heroína. Pero me desconcertaba que Akaza Akari, con su vida normal y corriente, fuera el centro colectivo de todo. Además, su poder no ha hecho más que aumentar cada vez más rápido durante el último medio año, y en especial durante esta última semana. ¿No te parece raro todo esto?

-¿Qué quieres decir?

-Tú eres la causa.

-¿Qué?

-Desde el mismo día en el que Kyoko se convirtió en chica mágica, quisiste proteger a Akari, ocultándole esto. Tiempo después, al entrar Akari en la secundaria, su presencia fue opacada por Chinatsu y las demás chicas, haciendo que ella perdiera protagonismo. Eso hizo que Akari se esforzara para tener más presencia inútilmente. Cuanto más se esforzaba en tener presencia, más ignorada era por todas las chicas, incluyéndote a ti. Eso hizo que en Akari creciera un gran anhelo para importarle a alguien, lo que ocurrió con la muerte de Kyoko. Siempre pensaste en proteger a las demás chicas ocultándoles lo de la magia, para que no corrieran peligro, pero con la muerte de Kyoko, sentiste una obligación aún mayor de protegerlas para que no acabaran igual que ella, rellenando así, ese hueco de importarle a alguien que tanto deseaba Akari. – En ese momento Yui empezó a comprenderlo. – Por fin a alguien le importaba, eso que tanto había deseado, despertando así un gran potencial mágico dentro suyo, el cual aumentó considerablemente cuando descubriste que Sakurako era una chica mágica. En ese momento creíste que Sakurako ya estaba condenada, que no podías hacer nada por ella, lo cual hizo que tu deseo de proteger a tus amigas creciera aún más, pero repartiéndolo sólo entre dos personas en vez de tres, haciendo que Akari y Himawari ocuparan toda esa importancia, por eso el poder de Himawari era mucho más grande que el de Sakurako. Paralelamente a esto, el anhelo de Akari de importarle a alguien y de ser útil iba aumentando todavía más, sintiéndose una inútil al dejar que sus amigas lucharan contra las brujas y no hacer nada ella para ayudar. Y cuando Himawari se convirtió en chica mágica, tu deseo de proteger a tus amigas aumentó aún más que antes, recayendo esta vez todo ese peso sólo sobre Akari, consiguiendo así toda esa importancia que ella quería, lo que hizo que consiguiera el potencial mágico más grande de la historia.

-Entonces, estás diciendo… Que si no hubiéramos ignorado a Akari…

-Nunca hubiera llegado a tener el potencial que tiene ahora. Buen trabajo, Yui. Tú, Kyoko, Chinatsu, y las chicas del consejo estudiantil, sois las responsables de haber convertido a Akari en la bruja más poderosa que jamás haya existido.

Kawashita yakusoku wasurenai yo

Me wo toji tashikameru

Oshiyoseta yami furiharatte susumu yo

MAHOU SHOUJO AKARI MAGICA

Itsu ni nattara nakushita mirai wo

Watashi koko de mata miru koto dekiru no?

Afuredashita fuan no kage wo

Nando demo saite kono sekai ayundekou

Tomedonaku kizamareta toki wa ima hajimari tsuge

Kawaranai omoi wo nose

Tozasareta tobira akeyou

Mezameta kokoro wa hashiridashita mirai wo egaku tame

Muzukashii michi de tachidomatte mo sora wa

Kirei na aosa de itsumo mattete kureru

Dakara kowakunai

Mou nani ga attemo kujikenai

CAPÍTULO 11: Lo único que me queda para guiarme

Soy Akaza Akari. Soy el tipo de estudiante de instituto normal que podrías encontrar en cualquier parte. Tengo algo de falta de presencia, por lo que mis amigas a veces se burlan de mí, pero no pasa nada. A veces las amigas también se burlan entre sí, no creo que sea nada malo. Además, aunque a veces me molesten, no las cambiaría por nada en el mundo.

-Chicas, ya es muy tarde, ¿no? ¿Y si volvemos a casa? – Dijo Akari. Sin embargo, no obtuvo respuesta. Las otras tres chicas del club estaban calladas haciendo cada una algo distinto, Kyoko leyendo manga, Yui haciendo deberes, y Chinatsu bebiendo té. – ¿Chicas?

Cuando Kyoko terminó de leer el manga, vio que el Sol se estaba poniendo.

-Chicas, ya es muy tarde. ¿Volvemos a casa ya?

-Sí. – Respondieron Yui y Chinatsu, dejando a Akari un poco desconcertada.

Las cuatro chicas recogieron sus cosas y salieron del club. A Akari le extrañaba que no le hicieran caso, pero en ese momento se acordó de algo.

-Ah, por cierto, Kyoko-chan, ya me he leído el manga de Mirakurun que me pasaste. Me ha gustado mucho, es muy bueno. – Pero Kyoko no le respondió. – ¿K-Kyoko-chan?

-Por cierto, Chinachu, ¿ya te has leído el manga de Mirakurun que te dejé?

Chinatsu miró a Kyoko molesta.

-Te he dicho muchas veces que no me llames Chinachu.

-Entonces te llamaré Mirakurun.

-¡Tampoco quiero que me llames así!

-¡Venga, no seas así, Mirakurun! – Kyoko se pegó a Chinatsu y la empezó a achuchar sin dejarla escapar.

-¡Ah! ¡Yui-senpai!

-¡Basta! – Yui le dio un puñetazo en la cabeza a Kyoko.

-¡Ay! ¡Yui, eso duele! – Dijo la rubia llevándose las manos a la cabeza.

-¡Yui-senpai! – Chinatsu abrazó a Yui claramente emocionada mientras Kyoko miraba haciendo un puchero.

-¡Chicas! ¡Qué estoy aquí!

-En fin, ¿te lo has leído o qué? – Preguntó Kyoko retomando su paso.

-Sí.

-¿Y qué tal?

-Qué quieres que te diga… No me ha parecido nada del otro mundo.

-¿¡Pero como puedes decir eso!? ¡Si ese es el mejor capítulo de todos!

-Pero si todos los capítulos son iguales.

-¡Eso no es cierto!

-¡Chicas, ya es suficiente! ¡Dejad de ignorarme! ¡No tiene gracia!

Pero ninguna de las chicas le hacía caso. Seguían discutiendo entre ellas como si Akari no estuviese allí.

-¡Ya basta! ¡Parad! – Gritó Akari al borde de las lágrimas. – ¡Chinatsu-chan! ¡Yui-chan! ¡Kyoko-chan!

Pero las chicas siguieron andando ignorando completamente a Akari. En un ataque de rabia, Akari tomó a Kyoko del hombro y la giró para gritarle que le hiciera caso, pero se horrorizó al ver que Kyoko, en vez de cara tenía una calavera.

-¡Aaaaaaaaaah!

Akari se despertó de inmediato, respirando rápidamente debido al susto. Después de varios segundos, al recuperar la respiración normal Akari susurró:

-Es verdad, no podía ser real. Kyoko-chan está muerta. – Una vez ya con su mente despejada, Akari se extrañó de estar en su cama. No recordaba haberse ido a dormir. – ¿Cómo he llegado aquí? ¿Qué día es hoy? – Akari miró el calendario. – Viernes… – En ese momento recuperó la memoria. – ¡Es verdad! Sakurako-chan y yo estábamos luchando contra la bruja en la que se había convertido Himawari-chan… Ella me cogió, y después…

Después de eso Akari no recordaba nada. ¿Cómo había llegado hasta su cama? Akari rápidamente cogió su móvil y llamó a Sakurako. El tono del móvil empezó a sonar. Con cada tono, Akari iba asustándose cada vez más, pensando en la peor de las situaciones. Finalmente sonó el contestador. Akari, intentando mantener la calma, volvió a llamar, pero volvió a pasar lo mismo. Akari se empezó a poner nerviosa. Hacía un momento estaba luchando contra la bruja de Himawari y de pronto estaba en su cama. No sabía ni cómo había llegado hasta allí ni cómo había terminado la batalla, pero alguien tenía que haberla traído, y tenía que haber sido una chica mágica. De repente, Akari pensó en la otra única chica mágica que conocía.

-Yui-chan…

Akari llamó a Yui, esperando que ésta sí respondiera. El tono sonó unas cuantas veces. Akari ya empezaba a pensar que Yui no respondería, pero cuando iba a colgar, oyó una voz al otro lado del teléfono.

-Sí.

-¡Yui-chan!

-Akari…

-Yui-chan, ¿tienes idea de lo que ha pasado? Sakurako-chan y yo estábamos luchando contra la bruja de Himawari-chan… Ésta me ha cogido, y después me he despertado en mi cama. ¿Sabes qué ha pasado?

Yui tardó unos segundos en responder.

-Akari… – Hubo un largo silencio. – Omuro-san ha muerto. – Akari abrió enormemente los ojos al escuchar aquello. – Decidió sacrificarse para acabar con la bruja en la que se había convertido Furutani-san. No pude detenerla… Lo siento…

A Akari le empezaron a caer por las mejillas algunas lágrimas, y Yui pudo oír al otro lado del teléfono que Akari empezaba a sollozar.

-Entiendo…

Akari colgó. Se llevó las manos a la cara y empezó a llorar, intentando no hacer ruido.

-Himawari-chan y Sakurako-chan han muerto…

-No sé de qué te sorprendes. Todo este tiempo ha habido señales de que todo acabaría así.

-¿¡Y a ti te da igual!? ¡Si ellas han muerto ha sido por tu culpa!

-Ay… – Kyubey suspiró, algo poco habitual en él. – Te voy a poner un ejemplo. ¿Te sientes superior al ganado? ¿Tienes idea de cómo llega la comida hasta tu mesa?

Kyubey miró fijamente a Akari, haciéndole ver visiones de mataderos, con vacas, pollos y cerdos, muertos. Colgados, despellejados, decapitados…

-¡Para!

-Esa reacción no tiene sentido. Si crees que lo que te acabo de mostrar ha sido cruel entonces no tienes ni idea de qué va todo esto. – Kyubey siguió mostrándole imágenes a Akari, comparando el estado de las vacas en granjas, bien alimentadas y cuidadas, con la de las salvajes, delgadas debido a la desnutrición. – Al escoger formar parte de la familia humana, el ganado puede alimentarse a placer sin quedar expuesto a las fuerzas de la naturaleza y a la supervivencia del más apto. Vacas, cerdos y aves tienen generalmente una tasa de reproducción muy superior a la de los animales salvajes. ¿No te parece que los seres humanos tenéis la relación simbiótica perfecta con ellos?

-¿Entonces para vosotros no somos más que ganado?

-En realidad, a vosotros, los seres humanos, os tratamos mucho mejor de lo que vosotros tratáis al ganado. Aunque puede que no sea el mejor de los tratos, reconocemos vuestra condición de seres sensibles cuando renegociamos con vosotros. – Akari no decía nada. – ¿No me crees? ¿Y si te lo enseño? Te mostraré el camino que los incubators y la humanidad hemos recorrido juntos hasta ahora. – Kyubey le enseñó a Akari imágenes de humanos primitivos, en la prehistoria, yendo avanzando poco a poco en el tiempo. – Nos involucramos con vuestro mundo antes incluso de vuestra historia documentada. A lo largo de la historia, incontables chicas han hecho contratos con incubators, han cumplido sus deseos y finalmente se han perdido en la desesperación. – Seguía diciendo Kyubey mientras le mostraba a Akari algunas de estas chicas. Cleopatra, Juana de Arco… – Siempre comienza con un deseo que se hace realidad y siempre acaba con maldiciones que llevan a la desesperación. Se trata de un ciclo que han repetido innumerables chicas mágicas. Esto incluye a chicas que han cambiado vuestra historia para siempre conduciendo a vuestra sociedad a una nueva era.

-¡Basta ya! ¡Todas… ¡Todas confiaban en ti! ¡Confiaban en ti y las traicionaste!

-No somos nosotros quienes las traicionamos. Son sus deseos. No importa cuál sea el deseo. Siempre que se trata de algo irracional, distorsiona la realidad de algún modo al hacerse realidad. Si consideras traición al resultado de esa acción, entonces el error sería pedir el deseo en primer lugar. Pero yo no lo consideraría una insensatez. También podría decirse que sus sacrificios han hecho avanzar la historia de la humanidad. – Las imágenes desaparecieron y Akari ya volvía a ver su habitación. Respiraba muy rápidamente y estaba impactada debido a lo que acababa de ver y escuchar. – Todas las lágrimas que se han derramado hasta ahora han servido para sentar los cimientos sobre los cuales se basa vuestra sociedad actual, vuestro estilo de vida actual. Si puedes llegar a comprenderlo, ¿cómo puedes anteponer el destino de unos pocos humanos al del conjunto de la humanidad?

-No puedo creer que hables en serio. ¿De verdad no has sentido nada viendo como sufrían esas chicas todo este tiempo? ¿Es qué no comprendes por todo lo que han tenido que pasar?

-Si pudiéramos comprenderlo no habríamos tenido que venir hasta este planeta para empezar. En nuestra civilización, las emociones se consideran simplemente como un desorden mental sumamente extraño. Por eso nos sorprendimos tanto cuando os encontramos. Un mundo en el que todos los individuos coexistieran cargando cada uno con sus propias emociones ni siquiera se nos había pasado por la cabeza.

Akari no dijo nada durante un buen rato. Tenía que asimilar todo aquello. Después de casi un minuto sin hablar, dijo:

-Sal de aquí.

-¿Sigues sin entenderlo? Los incubators y los seres humanos nos hemos ayudado mutuamente los unos a los otros. Vosotros nos habéis ayudado a contrarrestar la entropía del universo y nosotros os hemos ayudado a progresar socialmente. Si no hubiéramos venido nunca a este mundo seguramente seguiríais viviendo en cuevas. No puedo creer que aún no lo hayas entendido. Después de todo lo que te he mostrado y explicado no puedo entender que no…

-Tengo que cambiarme de ropa. Sal de aquí.

Al día siguiente

Chinatsu llamó al timbre de la casa de Akari, para indicarle que ya había llegado y que tenían que ir a la escuela. Akari salió, claramente deprimida, pero se sorprendió al no ver a Yui.

-¿Eh? ¿Y Yui-chan?

-Me ha dicho que no se encuentra bien y no va a venir hoy. Espero que después no nos diga que se ha ido a Europa… – Dijo Chinatsu mezclando ironía y tristeza.

-Chinatsu-chan… Lo siento, yo tampoco me encuentro bien, tampoco voy a venir. Ve tú sola.

-¿Eh? ¡E-Espera! ¡Akari-cha…

Antes de que Chinatsu pudiera terminar ni siquiera el chan, Akari ya había vuelto a entrar en casa, cerrando la puerta tras de sí.

-¿Akari?

-¡Ah! ¡Onee-chan!

-¿Qué haces? ¿No vas a la escuela?

-Ah, s-sí, claro… Es que… Me he dejado un libro. Voy a buscarlo y ahora marcho.

Akari subió corriendo a la habitación, mientras su hermana la miraba preocupada. Sabía que le estaba ocultando algo, y eso la hacía sufrir. ¿Qué le estaba ocultando? ¿Y por qué no se lo contaba? ¿Acaso no confiaba en ella? En la habitación, Akari miró a través de la ventana para comprobar si Chinatsu se había ido. Al comprobar que era así, Akari contó 10 segundos para fingir que cogía el supuesto libro que se había dejado, y después bajó las escaleras corriendo fingiendo que iba a llegar tarde a la escuela.

-¡Bueno, me voy! ¡Adiós onee-chan! – Dijo Akari mientras salía por la puerta con una sonrisa muy forzada. Akane lo notó.

-Akari… ¿Qué me estás ocultando? – Dijo para sí misma, preocupada.

Una vez fuera, Akari puso rumbo, no a la escuela, sino a casa de Yui. Cuando llegó allí, llamó al timbre. Después de varios segundos, Yui contestó a través del interfono.

-¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estás en la escuela?

-¿Por qué no lo estás tú? – Dijo Akari con la mirada seria.

Unos segundos después, Yui abrió.

-¿Qué quieres? – Dijo desde la puerta.

-Veo que estás bien, con lo cual intuyo que lo de que estabas enferma fue una mentira para ocultarle a Chinatsu algo relacionado con las chicas mágicas, ¿me equivoco?

-¿Y qué si es así? – Dijo Yui seria y algo extrañada.

-Yui-chan… A mí puedes contármelo. ¿Qué ocurre?

Yui estuvo dudando bastantes segundos si contárselo o no.

-Pasa. – Dijo finalmente abriendo la puerta del todo y haciéndose a un lado para que Akari entrara.

Akari entró y Yui cerró la puerta tras ella. Al llegar al comedor, Akari se extrañó y se sorprendió al ver que estaba el suelo lleno de mapas de diferentes zonas de la ciudad, con muchas marcas por todos sitios, y varios papeles con listas de algo.

-¿Qué es todo esto?

-Mañana aparecerá en esta ciudad una Noche de Walpurgis.

-¿Una qué?

-Las Noches de Walpurgis son las brujas más poderosas que existen. Kyoko murió luchando contra una de ellas… – Esto asustó un poco a Akari. – Al final pude derrotarla… Pero Kyubey dice que esta es mucho más poderosa que aquella, y que es imposible que pueda derrotarla sola.

Akari estaba asustada y preocupada, pero intentó forzar una sonrisa.

-Entonces…

Yui miró a Akari seria.

-No.

-¿Eh? Pero si aún no…

-Sé perfectamente lo que ibas a decir. Querías hacer un contrato con Kyubey, ¿verdad? – Akari no dijo nada, pero se podía ver en su mirada que Yui había acertado. – No voy a permitirlo.

-Pero Yui-chan, tú misma acabas de decir que no podrás con esa bruja.

-Por eso estoy haciendo todo esto. – Yui hizo unos segundos de silencio. – Aquella vez… Cometimos un error.

-¿Eh?

-Kyoko y yo luchamos contra esa bruja solo al 70%. Cuando creímos que la habíamos matado, nos cogió por sorpresa y mató a Kyoko. Solo entonces luché con todas mis fuerzas… No voy a cometer el mismo error. Voy a utilizar todo el armamento que pueda. Mejor que sobre qué no que falte. Estoy recogiendo tanques, misiles, bombas y todo tipo de armas del ejército y las estoy repartiendo por la ciudad para atacar cuando aparezca la bruja.

-¿Qu-Qué? – Akari miró el mapa. – ¿¡Y todas estas marcas son dónde vas a colocar las bombas?

-Así es.

-¿Estás loca? ¿Quieres destruir la ciudad entera? ¡Seguro que así causas más daño tú que la bruja!

-Crearé un escudo de energía alrededor de las explosiones para que afecten lo menos posible a la ciudad. Aun así, la otra bruja era tan poderosa que hizo que la toda la gente de la ciudad se escondiera en su casa o en lugares públicos cubiertos, como cines o gimnasios. Si esta bruja es tan poderosa como dice Kyubey, mandarán a todos los habitantes a los refugios, y ya me he asegurado de no colocar explosivos cerca de ellos.

-Pero Yui-chan, si no puedes con ella…

-Estoy juntando todas estas armas para asegurarme precisamente que podré con ella. Si juntamos toda la potencia de estas armas, tienen más potencia que las dos bombas atómicas juntas. Es imposible que sobreviva a eso. Además, también voy a atacar con toda mi magia. Por favor, no te involucres, Akari. Si lo haces, tarde o temprano acabarás como Furutani-san, Omuro-san… Y Kyoko.

-Pero Kyubey me ha dicho que las chicas mágicas se convierten en brujas cuando caen en la desesperación, y ya sabes lo positiva, optimista y alegre que soy yo siempre. Es imposible que me pase eso.

-Ojalá fuera tan fácil como eso. – Yui hizo una pausa. – Cuando pides un deseo, se genera una cantidad de esperanza, pero al mismo tiempo se genera otra cantidad igual de desesperación para mantener el equilibrio en el universo. Si tú eres la beneficiaria de esa esperanza, otra persona sufrirá una cantidad igual de desesperación. Pero si el beneficiario de ese deseo es otra persona, tú serás quién sufra esa desesperación, como le pasó a Furutani-san… Y como me podría haber pasado a mí…

-¿Eh?

-Un día, una bruja infectó a Kyoko y la obligó a tirarse desde lo alto de un edificio. Por suerte, Kyubey me avisó antes de que saltara, y fui hacia allí, pero justo cuando llegué, saltó. No tuve tiempo de pensar en el deseo, así que simplemente pedí salvarla. Al hacerlo, el tiempo se detuvo, justo antes de que Kyoko se estampara contra el suelo y pude salvarla. Pero casi un año después, murió luchando contra la Noche de Walpurgis. Kyubey me dijo poco después que al morir Kyoko, yo me salvé, ya que como he dicho, cuando pides un deseo para beneficiar a otra persona, tarde o temprano tú sufrirás las consecuencias. Al pedir salvar a Kyoko, yo tendría que haber muerto, pero al morir ella, la misma persona a la que pedí salvar, se contrarrestó el efecto del deseo, manteniendo el equilibrio del universo. – Akari se quedó mirando a Yui. – Mi deseo no sirvió para nada. Me convertí en chica mágica por nada. Me pasó lo mismo que a Furutani-san, por eso me enfadé tanto con ella cuando pidió revivir a Omuro-san, porque no pude salvarla… Intenté protegerla… Pero no pude… Y ahora está muerta… Y también Omuro-san… Y Kyoko… Todas están muertas… – A Yui le empezaron a caer lágrimas por las mejillas. – No pude salvar a ninguna…

Yui abrazó a Akari.

-Yui-chan…

-Por favor… Déjame salvarte a ti. No quiero perderte a ti también.

Después de unos segundos, Akari también abrazó a Yui, dando a entender que le haría caso. Las dos se quedaron abrazadas durante un rato.


Ya desde la madrugada empezaron a crearse gigantescas nubes negras que en menos de media hora cubrieron completamente la ciudad, al mismo tiempo que empezaron a soplar ráfagas de viento cada vez más fuertes. El gobierno municipal dio órdenes de evacuar inmediatamente a toda la gente de la ciudad a edificios que pudieran servir como refugios. En menos de una hora, todos los habitantes ya estaban en los refugios. Todos excepto una persona: Yui. Ella se encontraba en medio de un gran descampado, dándole una visión de 360 grados de la ciudad, lo que le permitiría ver la bruja en el mismo momento en el que apareciera.

Incluso siendo chica mágica le costaba mantener el equilibrio, ya que el viento era muchísimo más fuerte que el que provocó la última Noche de Walpurgis. Yui oyó un fuerte ruido que le hizo mirar de dónde venía. A lo lejos, un bloque de pisos acababa de derrumbarse. Por suerte, ya no quedaba nadie allí.

-¿Incluso antes de aparecer ya ha destruido un edificio? Realmente es más poderosa que la otra.

Otro ruido mucho más fuerte que el anterior, parecido a un trueno, se dejó escuchar. Yui miró hacia donde procedía. Una silueta negra gigante se iba formando a lo lejos. A medida que la bruja se iba viendo cada vez mejor, el suelo empezó a temblar cada vez más fuerte. Yui pudo ver como decenas de edificios se desprendían del suelo y salían volando. Finalmente, la bruja se dejó ver por completo. Era igual que la otra, excepto por dos diferencias. La primera es que ésta se encontraba boca abajo, y la segunda era el tamaño. Si la otra bruja medía unos 60 metros, ésta medía unos 300. La bruja separó los engranajes que tenía en lugar de piernas, y un segundo después los volvió a juntar, haciendo estallar entre llamas todos los edificios que estaban volando.

-Realmente es más grande que la de la otra vez. – Dijo Yui sin inmutarse. – Pero aun así… – Yui se transformó en chica mágica. – Voy a derrotarte.

Yui hizo aparecer de golpe todas las armas del ejército que había escondido en esa zona. Alrededor suyo aparecieron más de 100 misiles, bazucas y proyectiles. Yui cogió uno y lo disparó contra la bruja, pero antes de que le alcanzara paró el tiempo. Rápidamente cogió otro y disparó de nuevo, deteniéndolo otra vez antes de alcanzar a la bruja. Repitió lo mismo con todas las demás armas. Cuando las hubo disparado todas, volvió a activar el tiempo de nuevo, chocando todos los misiles contra la bruja al mismo tiempo, causando una enorme explosión que mandó la bruja volando unos quilómetros, pero sin causarle ningún daño. La bruja empezó a reír de manera escalofriante igual que la otra. Sin perder tiempo, Yui fue rápidamente hacia el siguiente lugar dónde había colocado más armas de alcance aéreo, activándolas rápidamente. Al chocar contra la bruja le hicieron cambiar de dirección levemente, pero no le hicieron ningún daño. Yui corrió hacia el siguiente lugar y volvió a disparar, volviendo a cambiar la dirección en la que iba la bruja, dirigiéndola hacia un parque donde había colocado todos los explosivos del ejército que había encontrado. Bombas, dinamita, TNT, C-4… Todas las armas del ejército que no fueran portátiles como sí lo eran lanzacohetes o los bazucas estaban allí. Cuando la bruja se colocó encima del parque, Yui creó un escudo de energía envolviendo a la bruja y el parque.

-Ahora sí que se ha acabado todo.

Yui sacó del bolsillo detonador y lo activó, haciendo explotar una bomba que estaba dentro del escudo, causando una reacción en cadena que hizo explotar todas las bombas que estuvieran a su lado, provocando, como dijo Yui, una explosión más potente que las dos bombas atómicas juntas. Tan potente era la explosión, que a Yui le costaba mantener la integridad del escudo, sin embrago, se esforzaba al máximo para conseguirlo, ya que sin el escudo, toda la ciudad desaparecería, y además, la energía se dispersaría. Al concentrar toda la energía de la explosión en un espacio tan reducido se aseguraba que la bruja no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir. Después de más de un minuto, la explosión fue perdiendo intensidad, haciendo que Yui pudiera rebajar la potencia del escudo sin miedo a destruir la ciudad. Pero en ese momento, el escudo fue destruido desde dentro, sorprendiendo a Yui, hacia la cual se dirigió inmediatamente una silueta negra con capa y una espada. Era un familiar de la bruja con la silueta de Himawari convertida en chica mágica. Antes de que Yui tuviera tiempo de reaccionar, el familiar le cortó el brazo derecho a Yui, dejándola en estado de shock. Rápidamente, después de Himawari, vino otro familiar con la apariencia de Sakurako, con un fusil, igual que los que llevaba ella, y le disparó a Yui, mandándola volando lejos, chocando contra uno de los pocos edificios que aún quedaban en pie. Aterrorizada, y con un gran dolor por perder el brazo, Yui pudo ver como la bruja salía de la explosión completamente ilesa.

-No… No puede ser… Eso… Es impo…

Antes de que Yui pudiera terminar la frase, se le apareció delante suyo un familiar con la apariencia de Kyoko, el cual disparó a Yui un ataque de energía.


En el refugio, la gente intentaba mantener la calma ante el fuerte ruido proveniente del exterior y algunos temblores, si bien no muy fuertes, sí bastante preocupantes. Akari, que no podía dejar de pensar en Yui, se levantó de allí.

-¿Eh? Akari, ¿dónde vas? – Preguntó Akane.

-Tengo que ir al baño. – Mintió ésta.

Fuera de la estancia principal, Akari pudo ver a través de las ventanas a la bruja.

-¡Di-Dios mío, es enorme! ¿Realmente podrá Yui vencerla sola?

-Si te dijera que no, ¿acaso me creerías? – Respondió Kyubey, que estaba a su lado. – Llegados a este punto, ya no puedo decir nada más para convencerte. Puedes verlo tú misma.

Akari veía que la bruja estaba completamente ilesa, aún con todas las armas que Yui le había disparado.

-Si Kyoko-chan, Sakurako-chan y Himawari-chan siguieran vivas… ¿Todas juntas hubieran podido derrotarla?

-Puede ser. ¿Por qué?

Akari bajó la cabeza.

-Aunque pida revivirlas… Tarde o temprano volverían a morir otra vez, ¿verdad?

-Así es. Y tú también morirías. Todo lo que Yui ha hecho para protegerte no habría servido de nada. Pero al menos podríais derrotar a la bruja. ¿Estarías dispuesta a eso?

Akari apretó su puño.

-¿Por qué? Esto es injusto… ¡Si no se hubieran convertido en chicas mágicas no hubieran… – Akari se detuvo de golpe y abrió los ojos enormemente.

-¿Akari?

-Claro… Eso es…


Las "sombras" de Kyoko, Himawari y Sakurako estaban apaleando a Yui, atacándola con las armas que solían llevar las chicas y con ataques de energía. Yui no podía defenderse. A parte de que le faltaba el brazo derecho, había gastado casi toda su magia en mantener el escudo activo, y además eran 3 contra 1. Lo único que podía hacer Yui era gritar de dolor cada vez que recibía un ataque por parte de los familiares.

El familiar de Sakurako la atacó con su fusil, mandándola volando lejos. Después, el de Himawari le dio una fuerte patada en la barriga, mandándola a más de 50 metros de altura. Justo antes de caer, apareció el de Kyoko, que la lanzó un inmenso ataque de energía, haciéndola atravesar el edificio que tenía detrás, destruyéndolo de paso. Yui cayó al suelo completamente derrotada, apenas podía abrir los ojos, pero podía escuchar perfectamente a la bruja reírse.

-Así no puedo luchar… Tengo que curarme… Regenerarme el brazo… Pero… Me queda muy poca magia… Si lo hago… Si lo hago, me convertiré en bruja… Entonces… Todo lo que he hecho no habrá servido para nada… Pero si me rindo… ¡Será lo mismo! ¡Nada de lo que he hecho ha servido para nada! – Yui empezó a llorar. – Kyoko… Furutani-san… Omuro-san… Akari… – La Gema del Alma de Yui empezó a oscurecerse. – Lo siento… No os he podido salvar… A ninguna…

Yui cerró los ojos y esperó su fatal destino, pero de pronto, alguien tomó su mano.

-Ya es suficiente, Yui-chan.

-Akari… ¿Qué haces aquí? – Akari se levantó. Yui pudo ver entonces a Kyubey a su lado. – ¡No! ¡No me digas que…

Akari miró a Yui con una sonrisa.

-Yui-chan… Voy a convertirme en una chica mágica.

Itsuka kimi ga hitomi ni tomosu ai no hikari ga

Toki wo koete

Horobi isogu sekai no yume wo

Tashika ni hitotsu kowasu darou

Tamerai wo nomihoshite

Kimi ga nozomu mono wa nani?

Konna yokubukai akogare no yukue ni

Hakanai ashita wa aru no?

Kodomo no koro yume ni miteta

Inishie no mahou no you ni

Yami sae kudaku chikara de

Hohoemu kimi ni aitai

Obieru kono te no naka ni wa

Taorareta hana no yuuki

Omoi dake ga tayoru subete

Hikari wo yobisamasu negai