Disclaimer: Obviamente, no soy J. K. Rowling así que no gano nada de dinero escribiendo esto. Sólo la satisfacción de crear una historia en la que Hermione no está con Ron.
Trece
Hermione se despertó más tarde de lo usual ese domingo pero no le importó. Rodó sobre su cama quedando boca abajo y colocó su rostro sobre la almohada mientras ocultaba una sonrisa. Jamás en su vida hubiera imaginado que se sentiría tan emocionada por salir con Draco… ¡Tenía una cita con Draco Malfoy! Rió suavemente sintiéndose feliz.
No iba a decir que lo que había sucedido la noche anterior estaba bien ni que había actuado de la manera más responsable, pero como había pensado anteriormente no se arrepentía en absoluto… Aunque eso no quería decir que iba a dejar que algo así volviese a ocurrir.
Se sentó en la cama y corrió un poco las cortinas para ver si las demás chicas con las que compartían el cuarto aún dormían y se alivió al comprobar que así era. Sin hacer ruido se levantó, buscó una muda de ropa y se dirigió al baño a tomar una ducha antes de dirigirse a la puerta principal del colegio donde se encontraría con Draco.
Se desvistió con velocidad y se metió bajo el agua. Decidió que ese día usaría una poción alisadora para su cabello y así no se vería tan tupido. No es que lo hiciera por Draco, más bien por ella misma, porque quería verse bien… ¿A quién quería engañar? Lo hacía por él.
Una vez que se vistió y peinó salió del baño. Lavender ya estaba despierta, esperando a que ella desocupase el baño.
-Buenos días, Hermione- la saludó sonriendo- ¿Una cita?- inquirió pícaramente.
-Saldré con un amigo- fue todo lo que contestó.
Si admitía que tenía una cita con Draco Malfoy en menos de quince minutos todo el colegio ya se habría enterado.
Comenzó a caminar hacia la puerta pero la voz de Lavender la detuvo de nuevo.
-¿Es verdad que anoche besaste a Harry?
Hermione no se volteó dudando en contestar. Podría mentir y decir que no pero era una pésima mentirosa y, además, ya se había ruborizado. Se volteó a verla, decidida a enfrentar la situación.
-No significó nada- contestó finalmente- Harry y yo sólo somos amigos. ¿Cómo… cómo te enteraste?
Lavender le sonrió.
-Es difícil no enterarse cuando Harry y Ginny se gritan a todo pulmón- contestó ella- Creo que todo el colegio ya se enteró. ¿Es verdad que ella tenía amordazado a Corner mientras le daba azotes?
Hermione abrió grande los ojos ante tal comentario.
-¡Por Merlín! ¡No! ¿De dónde sacaste eso?
-Es un rumor de los tantos que corren- respondió Lavender encogiéndose de hombros. - ¿Entonces era él quien tenía el látigo?
-No tienes que creer todo lo que oyes- le aconsejó Hermion- Nadie amordazó a nadie ni tampoco tenían látigos. Ahora, si me disculpas, me tengo que ir porque se me hace tarde.
-Hermione, una cosa más- la detuvo de nuevo su compañera.
-¿Qué sucede?
-Eh…- titubeó la joven mordiéndose nerviosamente el labio inferior- Ron… ¿Ron va a salir contigo en una cita?
Hermione sonrió.
-No. Ron y yo somos amigos solamente. Pero creo que sería una buena idea que lo invitaras tú a hacer algo juntos… Tal vez él acepte y, dentro de un tiempo, quiera volver a estar contigo como antes.
La sonrisa de Lavender fue de pura felicidad.
-¡Gracias! ¡Eso haré!- le aseguró Lavender.
-De nada. Nos vemos.
Hermione salió del cuarto y se apresuró a bajar las escaleras. Estaba por atravesar la sala común corriendo cuando la voz de Harry la detuvo.
-¡Hermione, espera!
Ella se detuvo conteniendo las ganas de insultar a su amigo. Todavía no lo perdonaba por lo que le había dicho anoche pero no pensaba dejar que nada arruinase ese día.
-Hola, Harry- lo saludó seriamente- ¿Qué sucede?
Harry se acercó a ella. Se lo veía nervioso. Bajó la mirada al suelo mientras se pasaba la mano por sus ya alborotados cabellos.
-Yo… Yo quería disculparme por lo que sucedió anoche- dijo alzando la vista- Lo siento, de verdad. No tenía derecho a decirte nada de eso… Es que… eres mi amiga, te quiero y me preocupo por ti.
-Gracias, Harry. Acepto tus disculpas. Y, no tienes que preocuparte, sé cuidarme sola. Después de todo lo que pasamos le temo a muy pocas cosas.
-Sí, lo sé. Eres muy valiente…- hizo una pausa y volvió a mirar al suelo- Entonces… Draco Malfoy, ¿Eh?
-Sí. Draco Malfoy- contestó ella siguiéndole el juego.
-Y… ¿Desde cuándo ustedes… eh... salen?
Hermione se vio sin saber qué contestar. Ella nunca había salido con él y todo lo que había sucedido entre ellos había sido producto del momento. Y tampoco quería decirle a Harry que había sido Draco quien le había enviado aquellas cartas.
-Harry… Se me está haciendo tarde… Me tengo que ir. Nos vemos luego.
Y antes de que su amigo pudiera añadir algo más salió de la sala común. Cuando llegó a la puerta principal del castillo Draco ya estaba esperándola mirando a todos lados con una clara expresión de preocupación que se relajó convirtiéndose en una sonrisa cuando la vio llegar.
-Hola- la saludó él sin acercársele demasiado con sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón.
-Hola, Malfoy.- respondió ella recatadamente con un repentino ataque de timidez.
¡Por Merlín! La noche anterior le había permitido a aquel chico hacerle cosas que jamás hubiera imaginado posibles y ahora no podía hablarle sin sonrojarse.
-¿Cómo dormiste anoche?- preguntó él.
-Bien… Eh… Siento haber tardado. Primero me detuvo Lavender y luego Harry…
-¿Potter?- inquirió Draco molesto.
Sin darle tiempo a reaccionar la tomó del brazo con brusquedad y la arrastró hacia uno de los costados. Ella intentó zafarse pero el agarre era demasiado fuerte. Draco abrió una de las puertas y la empujó al interior con poca delicadeza. Era un armario donde se guardaban escobas y otros productos de limpieza, algo estrecho y oscuro. Ella comenzó a protestar pero él se adueñó de su boca evitándolo. Intentó librarse, apartar la boca pero Draco la apretó contra el muro mientras que una de sus manos comenzaba a vagar por sus piernas.
-¡No!- gritó sobre sus labios mientras detenía aquella mano con la suya.
Draco se apartó un poco y le susurró al oído:
-Anoche no me decías que no.
El calor de ese aliento allí le envió un escalofrío.
-Pero anoche no fuiste tan bruto- le espetó ella.
Lo sintió suspirar agachando la cabeza sobre el hombro de ella. Así permaneció durante unos instantes hasta que volvió a levantarla y depositó un tierno beso en la mejilla de ella.
-Lo siento, Hermione- le dijo- Es que me enferma cuando hablas de Potter…
Hermione sonrió. ¿Acaso quería decir que él estaba celoso de Harry? No entendía porqué eso la ponía tan feliz pero era así. Comenzaba a gustarle cada vez más Draco, tanto como sus besos cuando no se comportaba bruscamente.
Fue ella la que ahora buscó sus labios en la oscuridad el cuarto. Primero los rozó suavemente contra los suyos para luego presionar un poco más dando pequeños besos consecutivos que poco a poco se volvieron más necesitados de pasión. Draco mordió su labio inferior y luego pasó su lengua justo allí antes de adentrarla en su boca y acariciar la de ella.
No supo muy bien cuánto tiempo estuvieron besándose de ese modo tan apasionado y desinhibido, pero tampoco le importó. Sólo se dedicó a disfrutar de aquellos besos que la dejaban enardecida.
Cuando él se separó, ambos estaban con la respiración agitada y el corazón acelerado. A pesar de no verse sabía que debería tener los labios rojos y los ojos brillantes a causa de la pasión.
-Creo que se nos hizo tarde- dijo Draco después de aclararse la garganta.
-¿Tarde para qué?- preguntó ella.
-Ya veras… creo que aún tenemos tiempo.
Sin darle más explicaciones la tomó de la mano y la llevó fuera de armario hacia lo que sería su cita.
