Inglaterra ha servido cerveza a Canadá y están hablando de algo de trabajo. Francia baja por las escaleras, bañado, vestido, peinado, arreglado y perfumado, acariciando el barandal como si fuera la princesa del cuento.

—Ohh... mis dos países favoritos... allô!

—Así que Muse va a presentar la canción oficial de los juegos olímpicos que van a ser geniales, ya lo verás, han preparado una canción llamada Survival que... —se detiene Inglaterra callándose para volverse a Francia un segundo—. Que os va a poner la piel de gallina —sigue "ignorándole" con media sonrisa.

Francia se acerca a él por la espalda, le da un beso en la cabeza y se sienta a su lado con media sonrisa también, el inglés traga saliva y se tensa un poco, Canadá sonríe por todos los demás.

—¿De qué hablaban? —pregunta Francia poniéndole una mano en la pierna con sutileza, mirando a Canadá.

—Ya lo verás, me encantó cuando la oí y como va a ser la tercera vez que London es la anfitriona de los juegos olímpicos, aunque Paris era la favorita y son los numero treinta serán brillliant.

Francia hace los ojos en blanco y le aprieta un poco la pierna, mirándole de reojo.

—Él hizo trampa para que le dieran la sede —le señala, cerrándole un ojo a Canadá con una sonrisa pícara.

—Sabes que no, ¡tú estabas en el comité! Aunque dijeron todo eso de la equivocación de Grecia en los votos, fue por que sois unos llorones y Spain ni te cuento —le pica el inglés.

—Honestamente consideré que podía intercambiarle los juegos olímpicos por otras... actividades —mira a Inglaterra sonriendo—. Además de que eran demasiado trabajo para mi...

—Yes, yes... of course... —le saca la lengua canadá les mira alternadamente—. Pero bueno, ese no es el caso. Tengo que contaros algo importante a los dos.

Francia levanta un brazo y se lo pasa por detrás de los hombros a Inglaterra, abrazándole abiertamente.

—¿Contarnos quoi?

—Por qué estais aquí exactamente y por qué va a venir hoy Switzerland con Liechtenstein y Austria —mira a Francia, pero no se quita.

—Bien... cuéntanos entonces.

—Vereis... ellos tres tienen un problema muy grave y es que al parecer Liechtenstein siente cierto... encandilamiento por Austria —explica. Francia levanta las cejas y sonríe. Canadá le mira interesado como si le dijera cualquier otra cosa como que Italia ahora ha decidido salir con Hungría.

—Oh la laaa... Suisse! ¿Estás seguro de que Autriche aun está vivo?

—Of course, Switzerland estaba muy nervioso y un poco incómodo con eso —responde y le asiente—. Of course lo está, ¡no seas tonto!

—¿Estás seguro? ¿Hablaste con él? Estoy seguro de que Suisse le mataría por muchísimo menos —sonríe cínicamente.

—Si Austria hubiera muerto Switzerland no hubiera insistido en que hoy vendría.

—Si entiendes que es una broma, ¿verdad? —sube la mano y le acaricia un poco el pelo, bajándola otra vez unos instantes después, para solo abrazarle de los hombros.

—Yes —le sonríe.

—Bien, entonces... Liechtenstein tiene un enamoramiento por Autriche, realmente no lo habría esperado. ¿Cómo va a resolverlo?

Inglaterra sonríe y le señala a Francia hacia Canadá sutilmente con la cabeza, él levanta las cejas.

—Ohhh... vaya. Adorable idea, ciertamente... si es que funciona —Francia se gira con Canadá.

—Lo que le he dicho a Switzerland es que Canadá puede ayudar a Liechtenstein —explica Inglaterra—. Porque Canada estuvo en su misma situacion... I'm sorry —se vuelve al canadiense.

—¿Canadá estuvo en su misma situación? —Francia levanta las cejas y mira a Canadá sorprendido.

—Contigo —explica el inglés y Canadá levanta las cejas.

Pa... Pardón? —mira a Inglaterra, esperando que aclare, puesto que no recuerda jamás haber estado en una situación semejante.

Wait... you knew it? —pregunta Canadá como el más sorprendido. Francia levanta las cejas aún mucho, mucho más al escuchar a Canadá decir eso. Inglaterra también volviéndose a él.

What?

—N-nunca me dijiste que lo sabías... —responde Canadá mirando a Inglaterra un poco desolado.

Non, non... non. QUOI? —Francia mira a Canadá con ojos como platos y luego a Inglaterra con ojos de furia contenida. Le quita el brazo de encima.

—¿Sa-saberlo? ¡Yo me lo inventé! —responde Inglaterra. Francia se gira con Canadá de nuevo, genuinamente sorprendido.

—Oh... —responde el canadiense sintiéndose un poco incómodo ahora mismo.

Canada? —pregunta Francia con voz extremadamente suave, para lo tenso que está.

O... Oui? —pregunta Canadá mirándose las manos. Francia traga saliva.

What the hell is the meaning of thiss? —pregunta el inglés con mucho menos tacto.

—Mírame —pide Francia mirándole, ignorando al inglés.

Canadá se mantiene un poquito reticente y parpadea, sonrojándose un poco y levantando la vista tímidamente.

—¿Cuándo fue eso? —pregunta suavemente mirándole a los ojos.

—Hace mucho tiempo ya —responde suavemente y vuelve a bajar la vista.

—Mírame... —vuelve a pedir y se levanta caminando hasta él—, no es nada de qué avergonzarte.

—Yo creía que nadie se había dado cuenta nunca —explica sin mirarle. Inglaterra está literalmente FLIPANDO.

Mon petit chien... —Francia se sienta junto a él y le pone una mano en la cara—, nunca debiste pasar por algo así solo.

—Estaban... Pasando muchas cosas a la vez.. La guerra de la independencia de mon frére... Seychelles...

Francia se lleva la mano que tiene libre a los ojos, apretándolos.

—Aun así... —hoy Canadá está empeñado en que Francia se sienta una mierda.

—Y creía que por eso firmáste el tratado de París — explica refiriéndose a cuando Quebec pasó a ser inglesa, poco antes de la guerra de la independencia de Estados Unidos, es decir, cuando Inglaterra se llevó a Canadá.

El canadiense mira a Inglaterra, que está como si le acabará de pasar un camión por encima.

—Por la reina... —susurra Inglaterra que no tiene NI IDEA de qué hacer. Francia traga saliva, porque además esta es una parte de la historia que detesta y le lastima.

—Pero no teneís de qué preocuparos, todo eso ya pasó hace mucho y ya lo superé—sonríe un poquito el canadiense tratando de relajar el ambiente.

Canada... lo que... —traga saliva otra vez y baja la mano que tiene en su cabeza hasta su mejilla y luego a su barbilla, levantándole la cabeza—. Je suis desolé... si... si hubiera sabido... Yo... —suspira —, realmente tengo que confesar que jamás me di cuenta de eso y por ello te pido disculpas.

—Non, non, France, no pasa nada, yo sé que... todo fue muy complicado —responde sonriéndole para que no se sienta mal. Inglaterra se pasa una mano por el pelo aun devastado. Francia se muerde el labio y niega con la cabeza, abrazándole.

—Sí que pasa... claro que pasa, tu eres mon petit chien, yo debí saberlo... —le susurra al oído.

—De verdad no tenéis que preocuparos —Canadá le abraza de vuelta frotándole la espalda e Inglaterra se levanta sentándose del otro lado de Canadá y le da un abrazo también.

—Siempre hemos sido un par de idiotas, mon amour, pero te queremos mucho, muchísimo... —le besa la mejilla y le abraza más fuerte.

—Yo lo sé —Canadá sonríe un poco y se sorprende un poco de que Inglaterra le esté abrazando—. Thank you

—Si lo hubiera sabido hubiera sido un poco menos duro contigo —confiesa Inglaterra. Francia aprieta los ojos y aprieta más a Canadá en el abrazo.

—¿Menos duro con él? —pregunta el francés.

—No, no lo creo, si lo hubieras sabido me hubieras castigado de por vida y habríais peleado aun más —responde Canada—. De verdad que todo está bien ahora.

Francia se separa un poquito mirando a Inglaterra fijamente quien aprieta los ojos esta vez, soltando al canadiense, tenso.

—Todos cometimos errores en esos tiempos —susurra Francia tomando a Canadá de una mano, buscando a Inglaterra con la otra.

—Por eso hoy vamos a arreglarlos —asegura Inglaterra con determinación sin dejar que Francia le agarre—. Liechtenstein es una chica estupenda y voy a conseguir para ti que puedas hablar con ella. Atando a Switzerland si es necesario, ok?

Well, pero... yo no la conozco mucho —sonríe tímidamente Canadá.

—Escúchame, tienes que disparar con ella. Ella lo hace muy bien, Switzerland la ha enseñado, pero seguro puedes impresionarla... y tienes que hablarles de los deportes de invierno, en su casa hay mucha nieve por que viven en las montañas, son cosas que tenéis en común. Y sé discreto y educado.

Francia se muerde el labio al ver que Inglaterra no le deja agarrarle, aunque se lo deja pasar.

—Disparar... es un poco extremo, ¿aun te acuerdas de cómo hacerlo? —le mira, pensando que la última persona que debe haberle enseñado a disparar fue Inglaterra.

Yes —asiente—. A veces disparamos a algunas latas con mon frére y... siempre jugamos a Resident Evil.

—Oh, he jugado a ese de ir a matar rusos, un drama, no se puede ir por el bosque, no me gustó —asegura Inglaterra.

Suisse va a adorarte! —asegura el francés sonriéndole—... y va a admirar tu orden y dedicación, tu manera educada de hacer las cosas y además, que no seas pomposo y presumido, sino que te mantengas siempre trabajando constantemente sin intentar sobresalir demasiado.

—Ese es otro —le responde a Inglaterra— pero si... tu... ¿tú crees? —le pregunta a Francia un poco emocionadillo ahora.

—Estoy seguro... pero SEGURO que vas a gustarle ahora que lo pienso. No eres tan espectacular como Amerique, pero tienes una economía sólida, un gobierno muy estable y has ayudado a la gente que no tiene país por décadas! Y... los deportes de invierno son muy importantes, cher, tienes que hablar de... ¿cómo se llama esa ridiculez que juegan con una piedra y... el hielo?

Hockey? —pregunta mirándole de reojo.

—Además vamos a decir que has traído Toblerone de postre —asegura Inglaterra—. Lo he comprado antes en el súper expresamente.

—Oh... no hables jamás del chocolate belga! —indica Francia y luego mira a Inglaterra — ¡Hablo de ese juego de las piedras grandes, tu también lo juegas! uno en que la lanzan... es como boliche! —insiste.

—Y a partir de ahora tu queso favorito es... well, puede seguir siendo el cheddar, pero luego el emmental —sigue Inglaterra.

—Oh, y tienes que hablarle de Roger Federer, diciendo que es tu ídolo personal. Eso va a encantarle... —sigue Francia.

Curling? —pregunta intentando esquivar el tema del queso.

—¡Eso es! ¡Curling! ¡A él también le gusta mucho! —sentencia y luego se queda pensando.

—¿Pero por qué tengo que agradarle tanto a Suisse?

—Por cierto... Deberías también quizás decir que te interesa la música... —Francia se lleva una mano a la barbilla—, porque de hecho, es muy importante que no sólo te ganes a Suisse, sino a Autriche.

—No estoy seguro de que eso sea una buena idea, a no ser que lo tengas muy claro, Austria será capaz de hacerte un examen —responde el inglés.

—Entonces tiene que hacer algo que le agrade a Autriche, al menos ser especialmente educado con él o decir que le gustan sus ojos o algo... si no le gusta a Autriche, Suisse no va a ir a ningún lado.

—No creo que eso sea una buena idea tampoco, Switzerlando podría sentirse intimidado si habla de que le gusta alguna cualidad física de Austria —valora Inglaterra.

Merde... bueno, pues entonces sígue las instrucciones de Angleterre —Francia se cruza de brazos —, el parece ser el experto.

Francia se echa para atrás, mirándoles a ambos un poco ofendido porque Inglaterra desecha todas sus ideas.

—Pues entonces di que te interesaría saber más de música, pero es una pena que no lo sabes... —propone mirando a Inglaterra fijamente—. Eso o puedes ignorar a Autriche como propone Angleterre.

—Yo no he dicho que le ignore —responde el inglés.

—Entonces di lo que tiene que hacer, sabelotodo.

—Pues yo que sé, di que le detestas —señala a Francia—. Seguro eso le complace.

Francia mira a Inglaterra con la boca abierta un poco desconsolado.

—Ehm... —vacila Canadá.

Fantastique.. —susurra negando con la cabeza pasándose una mano por el pelo y mirando al suelo.

—Yo, creo que no quiero hacer eso —responde Canadá. Francia suspira pensando que es verdad, quizás funcionaría que le dijera que le detesta (está bastante hecho polvo de por si por lo anterior). Automáticamente, Francia sube las piernas al sillón, haciéndose bolita y mordiéndose la uña del dedo gordo

—Aun así, tú no te preocupes por ellos y céntrate en Liechtenstein —responde Inglaterra.

—Y Ahora, por que no subes a lavarte un poco, peinarte y a volver a afeitarte —propone Inglaterra mirando a Francia de reojo quien mira a Canadá y asiente.

El menor suspira y se levanta, arrastrando un poco los pies, pero obediente.

—Me gusta tu chaqueta... —indica Francia antes de que salga.

Merci —responde. Francia le sonríe un poquito mirándole salir e Inglaterra le mira de reojo.

Francia se abraza las piernas y recarga la barbilla en sus rodillas arrugando sus pantalones, por cierto.

Are you ok? Yo no tenía ni idea...

El francés cierra los ojos y niega con la cabeza.

—Debí darme cuenta... dieu, ¿cómo es que no me di cuenta? —se lamenta.

El británico se le acerca y le abraza un poco pasándole un brazo por encima de los hombros.

—Todo eso fue un poco... Esa época fue complicada y él siempre fue muy discreto.

—Pero soy yo... cher, yo debía saberlo, él... —traga saliva y cierra los ojos y se le sale una lagrimita que limpia con la mano abierta—. Quizás sí debería odiarme como tú lo dices —susurra.

—No seas dramático, yo casi no dejaba que le vieras.

Levanta la cara y le mira con sus ojos azules, los verdes le devuelven la mirada sonriendo un poquito.

—Eras horrible, él me necesitaba —se le deja caer encima apretando los ojos y hundiendo la cara en su cuello, más relajado.

El británico aprieta los ojos con fuerza por que esto también le duele a él.

—Esa época no me gusta... todos la pasamos fatal.

—Yes, pero yo estaba muy enojado y... —asume la culpa—. Quería fastidiarte, no sabía que le estaba haciendo daño a él, yo no habría permitido que te le acercaras ni aun para ayudarle.

—Y yo hice un montón de estupideces —admite también su parte y luego levanta la cara y le mira sonriendo de lado.

Inglaterra le mira sin sonreír ahora porque es un poco duro, pero no quiere que se sienta mal.

—Al final, quizás le hayas ayudado también, sin quererlo... alejándole de mí y quitando el problema. Debe haberla pasado mal, pero eso le hizo más fuerte —le pasa una mano por la mejilla, el inglés baja la vista.

Maybe... No tenía ni idea, no le habría dicho a Switzerland de forma tan frívola de haberlo sabido.

—Lo que quiere decir esto, es que Canada realmente podrá ayudarle a Liechtenstein, cher —indica Francia—, él es un buen chico, que pocas veces tiene la oportunidad de ser el protagonista o que alguien le admire o le haga caso por saber cómo hacer las cosas.

Inglaterra suspira pensando en ello.

Angleterre... —susurra cambiando el tono de voz y acercándose más a él.

What? —pregunta.

—Yo… realmente… necesito un beso —pide casi en una súplica.

El inglés parpadea mirándole desfrunciendo el ceño y sonrojándose un poco. Francia le mira a los ojos con absoluta transparencia, parpadeando rápidamente.

—Ah... Yo... —vacila nervioso.

—Donde quieras, como quieras... sólo dame un beso —cierra los ojos e inclina la cabeza.

Inglaterra uelve a parpadear y traga saliva nervioso, mirándole y sonrojándose más.

—Sólo un besito, cher.. —susurra.

I... —vacila aun acercándose un poquito de forma casi imperceptible.

Francia abre los ojos y le mira, entreabriendo los labios. El británico baja la vista y suspira rendido, a lo que el galo sonríe más y se acerca a él para ir por su beso. Inglaterra se echa para atrás, asustado, paralizando al de ojos azules quien aprieta los ojos y se queda inmóvil. En cuanto nota que no le mira, Inglaterra se acerca y le da un beso en los labios muy rápido, separándose casi automáticamente.

El francés sonríe un poquito, llevándose la mano a los labios mientras el de ojos verdes mira hacia el lado contrario, de brazos cruzados, con el ceño fruncido y sonrojadillo.

Merci —levanta una mano y le acaricia la mejilla.

Shut up, ugly frog. I hate you —responde, sin mirarle.

Je t'aime aussi —sentencia Francia mirándole a la cara.

—No he dicho love, he dicho hate —replica sin mirarle.

—Aun así, quizás me odias... pero también me amas —se acerca a él y le acaricia la mejilla con la barba.

—¡No es verdad! —descruza los brazos y tiembla un poco.

—Es absolutamente cierto, mon amour —sonríe acercando la boca a la suya pero sin acercarla del todo.

Of course not! —trata de girar la cara para alejarse y acaba por poner los labios sobre los suyos sin querer.

Francia sonríe más, abriendo los labios, capturando los de Inglaterra, que se tensa más, agarrándose a los bordes del sofá, sin saber cómo ha acabado en estas.

El francés le pasa la lengua por los labios, levantando una mano y tomándolo de la nuca, cerrando los ojos consiguiendo que el británico termine por cerrar los ojos y sacar la lengua para tocar la suya, buscándole. Se relaja besándole con firmeza e Inglaterra se lo devuelve como si tuvieran toda la eternidad, viviendo a subirle las endorfinas de la sesión de sexo que han tenido antes en un beso completamente reparador, porque Francia se olvida del mundo entero a excepción del inglés y el beso.

Pueden estar así hoooooras otra vez a menos que Suiza toque el timbre.


Aceite siempre se toma una eternidad para publicar. Aceite lo siente.