Parece que el trece me trajo mala suerte, me ha costado mucho escribir este capitulo. Se como quiero que acabe la historia pero no como organizar los capítulos para no contar todo en un capitulo xD, lo cual significa que me tengo que buscar con que rellenar el capitulo para que sea decentemente largo. Encima empece la autoescuela que me quita un monton de tiempo x.x asi que volvemos a cambiar el dia de la semana porque los findes me cuesta mucho escribir (fiesta fiestaaaaaa). A partir de ahora volveré a publicar los jueves o los viernes. Nuevamente muchas gracias por vuestros reviews y siento no haber actualizado a tiempo.
Un besazo a todos y a disfrutar del capitulo!
Kikenna Koi
ZoeUchiha
Nefario
Me despertó el ruido de una ambulancia. Para mi era un ruido familiar, de mis primeros meses como vampira cuando viajaba de gran ciudad a gran ciudad en busca de comida. Sin embargo me sorprendió porque eso significaba que ya estábamos en Tokio.
Me encontraba en una mullida cama en un dormitorio a oscuras. Sasuke dormía a mi lado, abrazado a la almohada. Parecía tan tranquilo. Me puse en pie con cuidado y me acerqué a una de las ventanas de la habitación. Debíamos estar en un rascacielos, en una de las plantas superiores, tal y como le gusta a los Condes. La luminosa Tokio se movía cargada de vida ante mí mientras los primeros rayos del amanecer se filtraban entre los edificios.
Chasquee la lengua cuando me vino a la cabeza el experimento de Tsunade. Me pregunté si abría funcionado. No sentía hambre, pero probablemente Sasuke me hubiese alimentado aun estando inconsciente. Observe a Sasuke, plácidamente dormido. Como siempre podía ver cada detalle de su rostro, cada partícula de su pelo, cada perfección y cada imperfección. Pero a diferencia de antes, no tenía unas ganas locas e insaciables de hincarle el diente.
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Lo cual no significa que no podamos hacerlo de vez en cuando.
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Me lleve la mano a la cabeza. Nunca me había dolido escuchar a la voz de la locura pero en esta ocasión me había causado una punzada de dolor. Intente encerrarla en el rincón más profundo de mi mente y volví a sentarme en la cama. Yo aun no había perdido la costumbre de respirar, a pesar de no necesitarlo. Sasuke había nacido siendo Conde por lo que no sabía ni siquiera en qué consistía aquello. Se mantenía inmóvil, como una estatua. Le contemple durante mucho tiempo mientras el sol terminaba de salir y comenzaba a bañar la habitación con su luz. Los ojos negros de él se abrieron de repente, sin que hubiese un paso intermedio entre el sueño y el despertar.
-Sakura – dijo simplemente mientras se sentaba con un rápido movimiento y me cogía una mano - ¿Cómo te encuentras?
-Estoy bien – y era cierto, me encontraba la mar de bien. Sentía una paz interior que hasta entonces nunca había sentido- ¿Cuánto tiempo he estado…dormida?
-Cuatro días, y más que dormida has estado inconsciente. Me temo que ha tenido que dolerte mucho – dijo acariciando con sus dedos el dorso de mi mano – De vez en cuando despertabas, empezabas a chillar y te quedabas inconsciente por el dolor… ¿Crees que ha funcionado?
-Aun puedo escuchar a la voz de la locura – conteste – Y me duele al escucharla, cosa que no sucedía antes. Pero si te sirve de consuelo – dije agarrando con ambas manos su suave rostro – ya no me pareces un aperitivo – concluí depositando mis labios sobre los suyos.
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Nunca los había sentido tan deliciosos.
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Él agarro con su mano derecha mi nuca y me apretó contra su pecho. Sus besos sabían a fuego y me producían tal placer que tal vez, solo tal vez, podía entender que le invitasen a canturrear versos a mi oído mientras lo hacíamos.
Hacía mucho que no lo hacíamos.
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Introduje mi lengua en su boca y la deslice por la suya tal y como yo sabía que a él le gustaba. Parecía tan hambriento como yo, hambriento de tenerme desnuda entre sus brazos, pues se deshizo de mi camisón con un erótico tirón que lo hizo añicos. Me recostó en la cama y se colocó sobre mí, agarrándome por las caderas y contemplándome. Le sonreí con cierta picardía y él me devolvió el gesto.
-Eres preciosa – afirmo mientras su rostro descendía hasta uno de mis pechos e introducía uno de mis pezones en su boca, lamiéndolo con pasión. Emití un leve gemido, para su regocijo, mientras su mano subía por mi pierna derecha hasta mi sexo y comenzaba a acariciar con suavidad los sensibles labios de mi entrepierna. Me mordí el labio con suavidad mientras notaba como su lengua azotaba mis pechos y su mano jugueteaba con mi clítoris.
-¿Está bien así? – Dijo mirándome, juguetón - ¿Te gusta? – no pude más que asentir y llevarme un dedo a la boca que mordí sin llegar a hacerme daño. Sasuke introdujo dos de sus dedos en mí haciendo que me arquease de placer y aprovecho mi boca abierta para introducir en ella otro dedo que lamí con gusto mientras sus hermanos se empeñaban en hacerme gemir.
Era fantástico sentir el bombeo de sus dedos dentro de mí, arquearme por las oleadas de placer que recorrían todo mi cuerpo. Su lengua pareció aburrirse de mis pechos y descendió depositando besos por todo mi torso hasta el ombligo donde se detuvo momentáneamente a dejar un rio de saliva que continuo hasta mi sexo. Beso con pasión el nacimiento de mis piernas y después, mirándome a los ojos con cierto aire de superioridad, deslizo su lengua por todo mi sexo acabando en el clítoris donde se ensaño con maña en lamerme. La embestida de placer me obligo a sentarme en la cama, con la mirada perdida en el techo, intentando disfrutar de cada latigazo de su lengua sobre mi cuerpo. Enrosque mis dedos en sus suaves cabellos mientras dejaba escapar suaves suspiros de placer.
-Sasuke – susurre. Él dejó su tarea, por desgracia y se situó entre mis piernas, subiendo sus manos por mi espalda, acariciándome, y besándome el cuello mientras comenzaba a penetrarme. Con un suspiro volví a dejarme caer sobre el colchón y me agarre a su formada espalda con ambas manos, apretándome a él.
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Nunca hasta entonces había sentido tanto placer estando con él. Cada embestida de su cuerpo contra el mío era como sentir una explosión en mi interior, como un flash de placer que me nublaba la vista con una intensa e inexplicable luz. Me preguntaba si el sentía lo mismo, y si era asi, cómo era posible que pudiese seguir repitiendo su delicioso vaivén sobre mí, porque yo era incapaz de moverme. Aunque la solución era bien sencilla: la única manera de seguir sintiendo era seguir moviéndose.
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Intente mover mis dedos agarrotados sobre su piel pero caza vez que lo intentaba su cuerpo volvía a introducirse profundamente en el mío dejándome nuevamente petrificada, ahogada entre tanto placer.
-¡Sss! – ni siquiera alcanzaba a gemir su nombre. Sentía su aliento en mi oído, su cálido rostro en el hueco de mi cuello y deseaba que me mordiese, deseaba darle tanto placer como el que él me daba- ¡Mmmm..muer…deme!
Sasuke me miro con sus profundos ojos negros, supongo que preguntándose si hablaba en serio. Agarré su rostro y lo reconduje a mi cuello. Se quedo mirándolo como si no hubiese nada más interesante en la tierra, lo que le hizo dejar de penetrarme. Me agarré con fuerza a su cuello y lo apreté contra mi, apretando mis piernas contra su cintura y moviéndome contra su cuerpo, lamiendo su suave oreja y la sensible piel que la conecta con el cuello. Sentí como un escalofrió le recorría y como acercaba su boca a mi cuello.
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No es que me produjera placer, pero no me molestaba ni me volvía loca de odio. Era un simple picotazo de mosquito, pero sentir como él se arqueaba de placer mientras me sujetaba entre sus brazos era todo lo que yo necesitaba para sentirme bien. Sentia sus dedos subir por mi espalda mientras volvia a retomar el movimiento continuo de sus caderas sobre las mias. Me tomo de la barbilla y bajo mi rostro de su oreja a su cuello, ladeando la cabeza para dejarme espacio. Bese con suavidad su blanca piel, lamiéndola despues con extrema lentitud logrando que se estremeciera, excitándole. Le morid con suavidad, sintiendo como su calida sangre comenzaba a deslizarse por mis labios. El ahogo un ronco gemido, aun mordiéndome, tensándose de placer y penetrándome con profundidad. Se agarro a mis caderas y se sento con las piernas cruzadas, conmigo encima. Nos abrazamos con fuerza mientras nos mordíamos, mientras disfrutábamos el uno del otro. Estuvimos mucho rato asi, no porque tomásemos mucho, sino porque lo hacíamos con lentitud, disfrutando de cada gota. Fui la primera en despegarse y él me imito instantáneamente. Me miro, con los ojos cargados de placer y los labios manchados de sangre. Agarre su rostro y lo acerque al mio dándole un sensual beso cargado de pasión.
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-El edificio tiene diecisiete plantas y tres subterráneas – me explicó Sasuke mientras depositaba una monísima maqueta del edificio sobre la mesa – Los sotanos serán obviamente para hombres lobo, la primera planta contiene los vestíbulos y aparcamientos para vehículos, la primera planta lo que serian las cocinas de nuestro antiguo aquelarre, segunda y tercera planta planta zonas comunes, y de la cuarta a la decima para dormitorios de vampiras.
-Te sobran un par de plantas – dije mientras examinaba la maqueta. Estabamos sentados ante una mesa de té circular. Era por la tarde y habíamos pasado toda la mañana disfrutando el uno del otro.
-Tampoco pienso utilizar todo el edificio, es imposible tener un aquelarre grande en una ciudad sin causar sospechas. Esto es solo provisional mientras encontramos un lugar donde establecernos definitivamente y conseguimos vampiras y hombres lobo – dijo dándole un sorbo a una taza de té rojo.
-¿Cuántos tenemos por ahora? – pregunte mirando con recelo la taza que tenia ante mí.
-Solo veinte vampiras y cincuenta hombres lobo.
Asentí. La verdad esperaba que tuviésemos menos. Sasuke trabajaba con rapidez, había encontrado y comprado el edificio inmediatamente y había convertido a más de medio centenar de personas que ya estaban trabajando a pleno rendimiento para nosotros.
-Solo he transformado a los hombres lobo – indico como si me leyese el pensamiento – Las vampiras necesitaba que fuesen experimentadas. Dentro de lo que cabe claro…Las veinte son nativas de aquí, de Tokio, conocen la zona y saben cazar sin llamar la atención. Tener vampiras neófitas siempre es un problema, por eso utilizábamos el método de captación por el que te encontraron a ti.
-Pero Tokio es una gran ciudad, seguro que hay vampiras de Itachi aquí captando vampiras y buscándonos.
-De Itachi, de Pain y de Zhuo, por lo que hemos averiguado – dijo mientras yo daba un sorbo desconfiado a la taza. Estaba rico – He estado pensando en posibles lugares para construir nuestro aquelarre pero ningún lugar me parece lo suficientemente alejado ni seguro.
-¿Cuánto tardaríamos en reunir un aquelarre igual de numeroso que el de Itachi?
-Un par de siglos – dijo negando con la cabeza – El numero tampoco importa demasiado en este caso, piensa que las vampiras de Itachi tienen muchos siglos de vida, son verdaderas veteranas que han luchado en muchas batallas a las ordenes de los condes de nuestro…del aquelarre de Itachi.
Di un golpe en la mesa con el puño cerrado, tras lo cual respire profundamente. Había sido como un tic nervioso, como si una parte de mi rugiera por destrozar algo.
-Es totalmente injusto que Itachi se quede nuestro aquelarre: eres hijo biológico de Fugaku, el no, tienes más derecho sobre el aquelarre que él.
-Creo que ya te dije en una ocasión que la única forma de desvincular a un aquelarre de su Conde es matándole.
-Eso no es del todo cierto – dijo Tsunade entrando sin esperar invitación. Me irrite, pero no por mi propio disgusto, si no por el de Sasuke que me llegó como si lo estuviese sintiendo yo misma- Las Condesas podíamos destituir Condes, era una de nuestras facultades. Aunque no estoy segura de que Sakura pueda realizarlo – dijo acercándose a mí y posando una mano sobre mi hombro - ¿Cómo te encuentras?
-Bien, aunque creo que no estoy curada del todo – dije con un hilo de desilusión – Aun puedo escuchar a la voz de la locura, aunque eso me produce dolor, y tengo pequeños brotes agresivos.
-La verdad después de ver la resistencia que tu cuerpo ponía a la nueva ponzoña me imagine que algo así ocurriría. Probablemente tengamos que darte otra dosis, pero esperaremos un tiempo para ver como evolucionas – se volvió hacia Sasuke e hizo una leve reverencia – Disculpa la intromisión, no era mi intención molestarte. Pero he estado pensando y hay algo que me inquieta.
-Habla – dijo Sasuke con indiferencia dándole un sorbo a su té.
-Se que lo único que te preocupa en este momento es crear un aquelarre donde no te encuentren pero creo que eso es algo iluso por tu parte. Los Condes llevan milenios intentando conseguir Condesas, no van a parar ahora solo porque tú te escondas bajo el océano o algo por el estilo.
-Eso ya lo sé pero tampoco hay mucho más que yo pueda hacer. No quiero pelear.
-Huir no es la respuesta en este caso. Tú mismo me dijiste que había vampiras de todos los condes por la ciudad, acabaran encontrándonos, posiblemente antes de lo que tú esperas. Nos atacaran, Sakura nos protegerá, sus vampiras morirán y ellos tendrán que marcharse porque, como tú mismo has pensado al elegir este lugar, no pueden montar un escándalo monumental en una ciudad llena de mortales. Y cuando eso ocurra se darán cuenta de que el problema es Sakura – dijo señalándome con la palma de la mano abierta – Intentaran envenenarla, cosa que no resultara porque yo puedo curarla, cualquier arma que usen yo tengo la respuesta a cada una de ellas. Solo hay una contra la que no podríamos hacer nada.
-El arma con el que te quitaron tus poderes – dije yo misma, sorprendiéndome de haber seguido el hilo de su razonamiento.
-Exacto.
-Eso es una locura – dijo Sasuke moviendo la taza rítmicamente con la mano, haciendo que los posos del té danzaran en su interior – Para empezar ellos no tienen ni idea de lo de las Condesas primordiales, igual que no lo tenía yo, y aunque lo tengan, ¿qué te hace pensar que la encontraran?
Tsunade aparto una silla para sentarse junto a nosotros.
-Ya os dije que fueron unos Condes determinados los que idearon el plan para destruirnos, entre ellos estaba Argus, tu antepasado, padre de Hiroto, que a su vez es padre de Souta, que es padre de Fugaku que es tu padre.
-Sí, me conozco el árbol genealógico, gracias.
-Con eso quiero decir que lo lógico es que los Condes que crearan el arma se la diesen a alguno de sus hijos, ¿no te parece?
-O tal vez la destruyeran pensando que no tendrían que volver a usarla.
-Tú y yo sabemos que eso es poco probable, Sasuke – dijo con cierto cansancio Tsunade – Te dejas llevar por tus deseos de que Sakura no pueda ser destruida, te mientes a ti mismo. ¡Piensa! ¿Y si el encargado de proteger el arma hubiese sido Argus? ¿Y si fuese uno de sus hijos quien la custodiara ahora, en absoluto secreto?
-Para empezar eres tú la que se deja llevar por sus deseos de recuperar sus poderes. Quieres que busquemos el arma, ¿verdad? Claro, ¡qué bien le vendría a la vieja Tsunade que nosotros perdiésemos el tiempo buscando un arma que no tiene por qué ser la respuesta a como perdió sus poderes! ¡Aun menos como recuperarlos!
-Sasuke – dije agarrándole una mano- Aunque eso es cierto, la teoría de Tsunade no es totalmente ilógica. Es una posibilidad más, una muy peligrosa posibilidad – dije dedicándole una mirada destinada a relajarle. Note como sus hombros se destensaban – No cierres puertas, menos ahora que no sabemos que vamos a hacer exactamente.
Sasuke suspiro y se levanto.
-La prioridad de mi hermano y los demás es la ponzoña. Para robarla solo necesitan un descuido nuestro, no complicarse la vida en busca de armas que le quiten los poderes a Sakura ni nada por el estilo. La respuesta correcta generalmente es la más sencilla así que dejad de conspirar – susurro algo así como "mujeres" y suspiró – Tengo asuntos que atender, nos veremos en la comida - dijo alejándose con inesperada impaciencia.
Suspire y vi por el rabillo del ojo como Tsunade miraba con impotencia la maqueta que había sobre la mesa.
-Tsunade, si no te causa dolor, me gustaría que me hablases sobre tu hogar.
-¿Mi hogar?
-Tu aquelarre – aclaré – Me encantaría saber cómo era.
-Pues era una verdadera necrópolis. Una verdadera ciudad de no muertos. No un simple castillo donde cada uno tiene una habitación, una ciudad donde cada vampira y hombre lobo tenía su propio hogar, donde había tiendas, teatros, baños públicos, circos de juegos, parques públicos, bibliotecas…
-¿Cómo ocultasteis algo así a los mortales?
-Antes no había tantos mortales. Pero de todos modos, mi necrópolis era subterránea, como la mayoría de las ciudades de los no muertos. En realidad todas teníamos una necrópolis, aunque la mayor de ellas era la de Citlaltzin, en América del sur. El Conde Ilhuitemoc vive en lo que queda de ella, en mitad de la selva del amazonas. Claro que ya no es ni remotamente lo que era, según tengo oído. Ya hay demasiados humanos por allí…
-¿Y por qué no hacemos nosotros un aquelarre subterráneo?
-Sencillamente porque una construcción subterránea ahora mismo llamaría demasiado la atención: o utilizamos maquinas enormes y difíciles de conseguir o unos diez mil hombres lobo trabajando noche y día. Eso si quieres tener un aquelarre decente en menos de un mes claro.
-¿Qué ocurrió con tu necrópolis? – pregunte apurando mi té.
-La hundieron. Yo no estuve presente pero después de escapar los Condes se enfurecieron por no encontrarme. Con la esperanza de que estuviese escondida en la propia necrópolis la destrozaron, se hundió en el océano. O eso me dijo mi vampira.
-¿No hay ninguna necrópolis desierta que podamos utilizar para refugiarnos?
-Posiblemente sí. No descartes que Sasuke esté buscando algo ya hecho.
Observe la tetera sobre la mesa y la tome para servirme una nueva taza. Me sentía muy tranquila, relajada, como si nada pudiera importunarme. ¿Qué había un par de Condes psicópatas buscándonos? ¿Qué puede que mi perfecto Conde se estuviese volviendo un adicto a mi? ¿Qué probablemente yo no había logrado curar mi ponzoña corrupta? Problemas insignificantes que se irían arreglando con el tiempo. Estaba totalmente convencida de que así seria.
-Tsunade, quiero que me instruyas.
-¿Qué te instruya? – preguntó. Hoy no estaba muy rápida, la pobre.
-Si. Enséñame a ser Condesa. Piensa en mí como en una hija, en una heredera. Y yo hare todo lo posible por ayudarte, aunque Sasuke no esté interesado en ello - concluí tomándole una mano y apretándosela con fuerza, intentando transmitirle la pacifica tranquilidad que me recorría – Todos necesitamos darle un sentido a nuestra vida, es lógico que el tuyo sea recuperar tus poderes. Y yo no tengo nada en contra, mientras eso no signifique que Sasuke y yo tengamos que separarnos, o nos dañe a alguno.
-Comenzaremos las clases mañana – dijo sin pararse a pensarlo ni un minuto – Tengo que organizar el temario – dijo con una sonrisa burlona. Soltó mi mano y se puso en pie, haciendo hondear su largo kimono tras de ella – Y quiero dejar algo claro: yo no deseo recuperar mis poderes para retomar mi posición, el tiempo de las Condesas quedo atrás. Solo quiero volver a ser yo misma.
Deje que se fuera y me quede sola en la pequeña y acogedora habitación.
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Aunque nos encontrábamos en una de las ciudades más grandes del mundo, yo me sentía como si estuviésemos solos en medio de la nada. El edificio siempre estaba en silencio y a los únicos a los que podía ver era a Tsunade y Sasuke. Y ninguno era el alma de la fiesta, la verdad.
Pronto tomamos una nueva rutina. Sasuke y yo desayunábamos a solas y no demasiado temprano, hablábamos de cosas banales y luego él se marchaba a hablar con sus vampiras y ejecutar sus planes de actuación. Sean los que sean, porque no me los contó y yo no pretendía preguntárselo. Cuando él se marchaba, llegaba Tsunade, que me soltaba largos discursos sobre control de masas, entrenamientos de vampiras, como seleccionar no muertos de confianza, etc, etc, etc. Yo habia pensado que el temario seria distinto, por lo que de vez en cuando me tomaba la libertad de preguntar algo que no venia a cuento con la lección pero que me interesaba más. Tsunade refunfuñaba cuando lo hacia, probablemente porque ya lo tenia pensado para otra clase, pero siempre me respondia.
En cuanto a mi querido cuñado, no teníamos demasiadas noticias sobre ellos. Sasuke no se atrevía a mandar a nadie a investigar directamente a nuestro aquelarre, Itachi seguramente estaría esperando que hiciésemos algo asi. Nuestras rastreadoras no habían encontrado signos de que hubiese algún grupo numeroso de no muertos cerca de Tokio, ni de que en la ciudad hubiese más vampiras de lo normal.
Parecia que Itachi, como buen inmortal, no tenia prisa.
-¿Y que hay de mi Erial? Al final nunca me dijiste mi porcentaje – interrumpi a Tsunade tras una aburrida media hora de monologo sobre por qué los hombres lobo eran tan bobos. Tsunade no refunfuño en esta ocasión, simplemente se quedo pensativa y apretó los labios.
-Esperaba que hablásemos de esto algo más adelante. Incluso despues de la segunda transfusión para terminar de curarte.
-¿Por qué? ¿Tan mal lo hice?
-Digamos que…te copiaste, por asi decirlo. No, no es correcto llamarlo asi…
-¿Qué me copie? ¿Cómo en un examen?
-Olvidalo. No es eso lo que ocurrió exactamente – suspiró - ¿Podrias poner un protector mental a nuestro alrededor como te enseñe? Si Sasuke me escucha decirte esto me matara probablemente – me preocupo el tono de su voz, no estaba asustada, pero tampoco bromeaba. Coloque el protector mental que guardaría la conversación en un lugar seguro para que Sasuke no pudiese verla ni ahora ni en un momento posterior.
-Listo.
-Bien, siempre has oído que Itachi y Sasuke mantienen una relación especial. Pueden comunicarse mentalmente y cosas por el estilo.
-Si.
-¿Cómo crees que sucedió eso?
-Son poderes de Sasuke, ¿no?
-No exactamente. Es cierto que puede hacerlo con cualquier Conde o no muerto, pero de forma muy esporádica, no continuada, como ocurre con Itachi…o contigo. Cada vez el pasa más tiempo en tu mente – asentí. Yo también lo habia notado – Eso es porque Sasuke se introdujo en la mente de Itachi mientras estaba en su Erial. Sasuke no tuvo erial, el nació tal y como es ahora, un Conde, por lo que le llamaba mucho la curiosidad. Cuando Fugaku decidió que Itachi ya podía pasar de hombre lobo a Conde, ordeno a Sasuke custodiarle mientras estaba en él erial. A él, y a mi, por eso se lo que te estoy contando ahora. No se que hizo Sasuke mientras estuvo dentro de Itachi, pero si se que ese es el motivo de la conexión.
-¿Insinuas que Sasuke estuvo en mi Erial?
-No lo insinuo, lo sé. Lo he visto. ¿Recuerdas la muestra de sangre que te tome?
-Si.
-Me la bebi e hice un tremendo esfuerzo para usar otro de mis viejos poderes de Condesa…
-Ver los recuerdos a partir de la sangre – concluí yo.
-Exacto. Recuerdos que tu propia mente tiene bloqueados, no por gusto, sino porque Sasuke los bloqueo. Yo no puedo liberarlos pero si puedo decirte lo que vi: tu estabas perdiendo tu prueba, ibas a morir.
-Lo poco que recordé de mi erial la verdad es que fue un tanto patético – suspiré – ¡Oh! ¡Un segundo! – dije chascando los dedos – Si tomo tu sangre vere mi erial a través de tus recuerdos - Tsunade refunfuño.
-Esperaba que no me lo pidieras.
-Si no quieres no tienes por qué hacerlo – me apresuré a decir.
-No, tranquila. Siempre es mejor verlo que explicarlo – dijo clavándose una de sus largas uñas en una de las venas de la muñeca y tendiéndomela para que bebiera. Apenas di un sorbo, no necesitaba más.
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-Ya es demasiado tarde.
-¡No! ¡No lo es! – tome una pala y un rastrillo que había apoyados contra la pared de la caseta - Volveré a colocar toda la tierra en su sitio y…
-La tierra esta mojada, el suelo agrietado, el pozo está seco, volverá a llover antes de que hagas el muro: ya es demasiado tarde.
-¡No! ¡No no es demasiado tarde! – corrí hacia el erial y hundí la pala en uno de los montones de tierra removida, lanzándola hacia su lugar original.
-Sakura – dijo el señor siniestro agarrando la pala – Ya no hay tiempo.
-¡Si lo hay! ¡Siempre lo hay! ¡Déjame intentarlo por favor! ¡Aprenderé de mis errores!
-Es demasiado tarde, Sakura – repitió nuevamente, y me dieron ganas de estamparle la pala en la cara.
-¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO!
Unas manos me agarraron por los hombros y yo me giré para mirar de quien se trataba. Sasuke estaba allí y mi corazón se ilumino de felicidad al verle.
-Dame la pala, Sakura – susurró.
-Dime que no es demasiado tarde, por favor – susurre yo también, tendiéndosela.
-No, claro que no lo es – dijo agarrando la pala con fuerza entre sus manos. ¡Iba a ayudarme con mi Erial!
Sin embargo eso no fue lo que sucedió. En un rápido movimiento dio un giro hacia donde estaba el tipo siniestro y, utilizando el impulso, le estampo la pala en todo el estomago, lanzándolo varios metros hacia atrás con un estruendo metalico.
-Rehaz el erial – ordenó Sasuke dirigiéndose a él.
-Esto no funciona asi – dijo el hombre siniestro con voz dolorida. Sasuke le estampo la pala en la cara, partiéndole la nariz y haciendo saltar sangre por todos lados.
-Rehaz el erial, ahora – volvió a ordenar. Yo miraba al tipo siniestro con el corazón en un puño. Le habia destrozado la cabeza, era imposible que se levantase. Sin embargo, las nubes que se habían empezado a juntar, anunciando una nueva llovizna, desaparecieron, la tierra volvió a su lugar y apareció un monton de rocas listas para construir un muro.
-Asi me gusta – asintió Sasuke dándole un ultimo palazo entre las costillas – Espero no tener que volver – dijo tirando la pala ensangrentada al suelo. Volvio a acercarse a mi y me tomo por los hombros – Esta vez lo haras bien, ¿verdad?
-Claro.
-Buena chica – dijo antes de desaparecer.
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Volvi a la realidad. Tsunade me miraba como si esperara que me diese un ataque o algo asi, pero yo me sentía igual de tranquila que antes.
-Sasuke hizo trampas – dije con tono asombrado.
-Si. Jamás había visto a un Conde que fuese capaz de alterar el erial de otro. Dudo que Sasuke sea consciente de hasta que punto es especial. El pobre siempre ha tenido demasiado miedo de su padre, si en lugar de Fugaku su progenitor hubiese sido Hiroto estoy segura de que Sasuke seria ahora mucho más poderoso, Hiroto le hubiese ayudado a cultivar sus poderes pero Fugaku solo se mantenía alerta para descubrir nuevos poderes y robárselos.
-¿Cuál es entonces el porcentaje de mi Erial?
-En tu primer intento, el que verdaderamente valia…tenias un 0, hubieses muerto. En el segundo, amañado por Sasuke, sacaste más de un 90%, no se cuanto exactamente.
-¡Oh! ¡Eso es mucho!
-Yo y mis hermanas teníamos el 100%. Teniamos todos los poderes. No se cuales se te habran negado a ti, por eso dije que cabia la posibilidad de que tu también pudieses destituir Condes, o puede que no.
-¿Y que tenía que ver esto con que me curases?
-Si eras una Condesa del 100%, y creeme, hubo momentos es los que estuve casi convencida de que era asi, no podríamos haberte curado. Simplemente serias…demasiado perfecta para que una simple ponzoña pudiera alterarte.
Era difícil asimilar que era tan patética que Sasuke habia tenido que amañar mi erial para no perderme.
-Pero entonces Sasuke me mintió. Dijo que Itachi y el tenían ese vinculo por un experimento de su padre.
-Puede que no fuese mentira – medito Tsunade – Puede que fuese el propio Fugaku el que le ordenase entrar al erial.
Me levante y fui hasta un mueble donde guardábamos los juegos de te y una caja llena de pastas. Volvi con ellas a la mesa y, tras ofrecérselas a Tsunade, me dedique a devorar las de chocolate.
-Si quieres podemos dejar la clase aquí por hoy.
-Tengo una duda más que necesito resolver para poder dormir tranquila por las noches – dije mirándola fijamente - ¿Qué es esa voz que escucho algunas veces?
-Simplemente eres tú. Lo que voy a contarte es solo una teoría que llevo meditando desde hace ya mucho tiempo pero, creo, es lo más lógico. La ponzoña defectuosa genera en ti una necesidad de sangre, destrucción y poder que bloquea todo lo demás. Cualquier habilidad que poseas que no sirva directamente a esa función es dispensable para tu mente y por tanto quedan arrojadas a un segundo plano. Con el tiempo, normalmente fomentado por la ingesta de sangre de Conde, esas habilidades que en un principio tu cuerpo desterró priorizando las que directamente servían a sus propósitos, esas habilidades van fortaleciéndose, ocupando más espacio en tu ser y, al no encontrar una salida natural o una respuesta en ti, que ni siquiera eres consciente de que las tienes, pues salen por otro medio: generan otra conciencia por asi decirlo que si las utiliza.
-Osea que una parte de mi mente utiliza sin que yo sea consciente de ello algunas de mis habilidades.
-Algo asi. Es tu mente la que te habla, Sakura.
-Me estas diciendo que estoy loca – dije con determinación mientras buscaba una pasta apetitosa en la caja.
-Tampoco es eso pero…
-¿Y se arreglara cuando este totalmente curada?
-Se supone que cuando tu cuerpo no te imponga prioridades entre tus poderes podras usarlos todos con mayor soltura y, si, acabara desapareciendo la voz.
-Pero eso también es pura especulación, ¿no?
-Me temo que si.
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Cuando concluían mis clases, normalmente Sasuke venia a verme. A veces comíamos, otras simplemente nos acurrucábamos en algún sofá y hablábamos, o leíamos algo juntos, o incluso le dejaba recitarme algo, a sabiendas de que el disfrutaba expresándome sus sentimientos asi. Tambien se quedaba algunas tardes conmigo, hacíamos planes sobre como organizar nuestro aquelarre cuando encontrásemos un lugar a donde transladarnos, o hacia traer cientos de cajas llenas de ropa para que eligiese la que quisiera. La mayoría de las tardes simplemente nos dedicábamos a disfrutar de la presencia del otro, en completo silencio.
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Claro que por las noches rompíamos el silencio con nuestros gemidos y el olor de nuestra sangre inundaba nuestro dormitorio. La primera semana intercambiamos sangre todas las noches, pero eso dejo totalmente agotado a Sasuke, por lo que le oblige a prometerme que no lo haríamos mas de dos veces por semana.
Ademas temia que su adicción creciera si tomaba demasiada sangre de mi.
-Itachi ha mandado un mensaje.
-¿Aquí? ¿Sabe donde estamos?
-No. Una vampira suya busco a una de las nuestras. Sabe que estamos en la ciudad pero tengo la esperanza de que no sepa donde.
-¿Qué decía su mensaje?
-Que si no le entrego al menos un vial de ponzoña destruirá todas mis cosas: los cuadros de mi madre, de la familia, mis libros, la ropa que guardo de mis antepasados, mis trabajos…todo.
-Solo es un vial, ¿Por qué no se lo das y listo?
-Porque eso significaría que permito que me chantajeen, abriría la puerta para que los demás también lo hicieran. Ademas, te recuerdo que Itachi sufre cierta osbsesion por destruirte, ¿para qué crees que usaría a su Condesa? ¿Y si contamina la ponzoña que yo le ofrezca?
-Creo que piensas demasiado mal de Itachi. El pobre solo quiere una Condesa.
-No voy a dársela. He perdido un aquelarre entero para tenerte a ti, no va a quedarse en con aquelarre y Condesa por no hacer nada.
-¿Eres consciente de que con esto nos condenas a la guerra?
-Por supuesto. Y a ese juego siempre gano yo.
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