PARTE 14
-las mataría si pudiera- le asegure enfurecida.
-no, mi señorita Rosalie, fue mi culpa- susurró tan bajo casi siendo inaudible, trataba de controlarse, su temperatura aumentaba, su respiración era errática, cerro los ojos para no ver mientras me acomodaba encima de él lamiendo las heridas de su pecho; estaba cada vez más reclinado sobre el sillón, causando que me posicionase más arriba de él- pensaron que…-suspiró pesadamente, lamí la parte sensible en su cuello, él cicatrizaba rápido, pero aún había rastros de sangre. Era deliciosa, sumada con el sabor de su traspiración se convertía en un manjar.
-¿pensaron que?- le pregunte, y con mis manos recorrí su tonificada figura, adora la forma de cada músculo, como se había convertido en un perfecto prototipo de macho, era absolutamente enorme, en estatura, tamaño y forma; con sus manos tomo mi cadera acomodándome para que mis piernas se abriesen sobre su regazo, sentía como su erección presionaba sobre mi centro, estaba tan excitado como yo, esa humedad tan conocida estaba empapando mi ropa interior.
-hummm…-le costaba gesticular algo, su respiración se volvió más pesado, con mi mano recline su cabeza para que sienta mientras le introducía mi lengua dentro de su oreja- ¡haaa! Si, que te iba a atacar-sonrío, pero me detuve en el instante ¿a que se refería con eso? ¿Atacarme?, él vio mi rostro y pareció arrepentirse de lo que había dicho- no, no se preocupe, es que Alice tuvo una visión y ellas son tan inocentes- habló rápidamente.
-no entiendo ¿Por qué pensaron que ibas a lastimarme?- seguí confundida, no importa lo que pase, jamás duraría de su amor hacía mi, no soy el estúpido de Edward, nosotros nos amamos y no tengo miedo hacia algo que él me haga, siempre me va a gustar lo que él haga conmigo.
-ella vio que usted gritaba y yo estaba encima ……-explicó, pero no entendí a lo que se refería-teníamos sexo, mi señorita Rosalie, y ellas no sabían que era eso, son una tontas.
-¿sexo?-sabía que el momento había llegado, durante todos estos años he visto su cuerpo desnudo, pero nunca pudimos concretar nada, lo único que pude hacer fue fantasear como sería que me tocara y yo lo tocase de esa manera, pero si Alice tuvo la visión significa que la decisión esta tomada, al fin lo haríamos. Creo que me quede mucho tiempo pensando que él se mostró preocupado.
-no voy a hacer nada que usted no quiera, jamás lo haré- creyó que me estaba arrepintiendo, y trato de moverme de su regazo; sostuve con más fuerza su cabeza y él me miró extrañado.
-no, no , yo quiero tener sexo contigo- se lo recalque, nunca fui tímida y con él menos, él conocía toda la extensión de mi cuerpo, cada curva y cuales eran mis lugares erógenos, él me conocía. Él me dio esas pícaras sonrisas suyas que me derriten, tomo mi rostro entre sus manos, eran tan grandes y tan calientes, era exacto para mí, me acerco hacía él y me beso. Fue como somos nosotros, salvaje e intenso, no necesitaba mi permiso para nada, metió su lengua dentro de mi boca, el calor de su aliento era avasallador, su corazón palpitaba descontroladamente y mi humedad aumentaba; enrosque mis piernas en su cadera, refregándome sobre su erección, gimió ante la maniobra, pero en ningún momento soltó mis labios. Me abrazo para acercarme aún más hacia él, y nuestras caderas se movieron al compás, teníamos nuestro propio ritmo, acoplados en una perfecta sincronía, podía sentir como aún con nuestras ropas puestas él tocaba clítoris, estimulándolo y causando que pidiese más, no pude hace otra cosa que tomar de su rostro y presionarlo hacia mí, necesitaba cada parte de él, lo necesitaba ahora. Trato de revestirme, pero su control no era muy bueno, ya que me arranco de un tirón despedazándolo.
-opppss….lo siento-murmuró mientras bajaba hacia mi cuello, su lengua recorrió, adoro cuando se comporta como un perro.
-humm…humm-creo que dije, no lo sé, su hermosa boca estaba enfocada en mi cuello, dejando marcas de amor sobre mi piel, aunque es muy improbable que lo logre no lo desalentaba. Sostuvo mis caderas, que hasta sería doloroso como lo hizo, pero me gustaba tanto que se entregara a sus instintos más primitivos y me llevase con él en eso, que no me importaba, sabíamos exactamente lo que estábamos haciendo. Sin dejar de lamerme, me tiró hacia el piso delicadamente, y él se coloco encima mió; era tanto el placer del contacto de su lengua en mi piel que no podía mantener los ojos abiertos, bajo hacia la altura de mis pechos, y me arranco el corpiño y los lamió en forma desesperada, su erección estaba cada más grande entre sus pantalones y amenazaba con romperlos, mis pezones se hicieron cada vez más sensibles, y me estaba agobiando tanto el placer, que mi centro estaba cada vez con más calor y palpitaba casi dolorosamente. Mientras que mordía uno delicadamente, con sus dedos pellizcaba el otro, clave mis uñas y grite por tanta emociones juntas, puede ser que esto es lo que haya visto Alice. Gruño en respuesta, y siguió su camino, besando y lamiendo mi estómago hasta que llego hacia su destino, mi vagina, la lamió por encima de la tela, temblé por el contacto, creo que también la rompió porque al segundo sentí como boca se posaba sobre mis labios inferiores, los abrió con su lengua, degustando cada uno de mis pliegues, no podía soportar tanto placer, me frustre cuando se alejo de mi momentáneamente.
-creo que he encontrado a mi mejor amiguito- murmuró juguetonamente, no entendí porque lo dijo, cuando sentí que se volvió aproximar hacia mí, introduciendo su lengua hasta lo más profundo, ¡ho! ¡por lo más sagrado!, me estaba cogiendo con su lengua, entraba y salía, y con su dedo masajeaba mi clítoris, en la parte baja de mi estómago, sentí como un globo se formaba y quería explotar. Moví mis caderas al ritmo de su lengua subiendo mis piernas por sobre sus hombros para obtener mayor efecto, mayor acceso.
-ven, Emmett- le suplique, me estaba volviendo loca- ya no aguanto.- pude sentir como una sonrisa se formo sobre su rostro.
-sus deseos son ordenes- dijo con voz ronca, noté la misma desesperación en él, no aguantábamos más, se volvió a subir acomodándose entre mis piernas, sentí su miembro sobre mi centro ¿Cuándo se saco el pantalón? Y mirándome directamente a los ojos, que estaban llenos de lujuria y pasión, se introdujo dentro mió. Creo que tendría que sentir dolor pero el placer era más potente, me envolvía toda, su carne era grande y tan fogosa, parecía que me quemaba dentro de mí pero al mismo tiempo era un ardor tan hermoso, tan excitante. Se dedico a besarme con locura el cuello, mientras que dentro de mí se movía lentamente, tratando de encontrar la perfecta concordancia, pero nacimos para estar juntos y lo logramos al instante, cuando mis gemidos aumentaron, él aumento sus envestidas. Era tanto el éxtasis del momento, que mi cuerpo tenía que liberarlo y sin querer le clave las uñas de tal manera que lo lastime, sentí el olor a su sangre y me excito aún más, las palpitaciones en mi vagina se hacia cada vez más fuertes, la contracción en mi estómago se hizo más fuerte.
-¡mierda! Rose, me voy a volver loco- jadeo en mi oído, todo su cuerpo estaba en llamas y causaba que mi cuerpo también lo este. No aguantaba más, necesitaba que haga más, que sigua así, que sea más rudo.
-¡más rápido, más fuerte!- le grite, prácticamente ordenándole.
Y así lo hizo, me encanta mi perro, siempre hace lo que le ordeno, me gusta cuando las cosas salen como yo quiero.
Espero que les haya gustado, de ahora en más hasta llegar a la parte 23(si no conté mal) voy a subir un capítulo por día para que no se aburran tanto, no voy a dejar mis otras historias de lado, pero no voy subirlas tan rápido como esta, eso es todo. El próximo punto de vista es de Jasper.
Los personajes no me pertenecen tan solo la historia.
