ADVERTENCIA: En los capítulos siguientes, comenzará a tener contenido de lenguaje altisonante, violencia, sexo y explícita.
Rumiko Takahashi es la propietaria de los personajes que aquí se presentan. Yo solo los tomo prestados y creo una historia diferente con ellos.
/
CAPITULO XIV
»UN NUEVO PUPILO«
Estaba oscuro, una chica corría desesperada, por las calles mojadas de Meguro. El clima definitivamente no estaba a su favor llovía a cantaros y aunado a eso tenía que atravesar por un parque para poder llegar a su casa. Detrás de ella una horrible criatura aparece. Era un Sapo del tamaño de una persona. La chica gritaba aterrada ya que la criatura no dejaba de decir que se veía apetitosa y que la quería para poder comérsela.
Y cuando ella pensó que ya por fin se libraría de él, al no poder ver bien por dónde pisaba se tropieza y cae inevitablemente al suelo, en ese momento, el sapo da un brinco quedando a centímetros de ella. La chica lo ve y grita horrorizada y por el miedo que sentía, se paralizo por completo, viendo esa cara de lujuria y malvada del sapo. Finalmente la chica reacciona y lanza una patada en la cara en el medio de los ojos logrando que el sapo los cerrar y tratara de sobarse. En eso abre los ojos y sin que la chica lograra avanzar mucho, lanza su enorme lengua, logrando atraparla de una pierna, la mete a su enorme boca y la traga.
No pasaron segundos cuando recibe un golpe en la cabeza, propiciado por un abanico cerrado – Eres un idiota – lo observa cómo se relamía – eso es asqueroso
– Oye eso me dolió – decía sobándose la cabeza y observando a la chica de ojos rojos
– No se supone que te las comas imbécil
– Ya hemos juntado muchas chicas, ya me tocaba una de tantas
– Eso díselo en persona, a ver si está de acuerdo contigo, y si me pides que abogue por ti, estas muy equivocado.
– Mmm – refunfuñe – Y bien Kagura, para que quiere el amo Naraku tantas mujeres
La chica de cabellera negra y ojos rojos voltea a verlo con indiferencia – Eso a ti no te importa y has tu trabajo bien – toma de su broche de plumas una de ellas y lo lanza para subir a la misma – Y eso implica que no te las comas – y se desaparece.
-/-
-/-
-/-
Era una mañana tan normal como otras. El monje se encontraba ayudando en la limpieza del templo como de costumbre, en esta ocasión se había levantado más temprano que de costumbre, los demás integrantes del templo Shinagawa aún se encontraban en el interior de la casa. Desde su regreso de Kōtō, tenía una sensación muy extraña. Y por alguna razón siempre terminaba observando su mano derecha, sentía un hormigueo dentro de ella y tenía un mal presentimiento de ello, pero al no estar tan seguro de que es lo que se trataba prefería no decir nada. Anteriormente Kagome le había preguntado si algo le afligía, pero para no preocuparla prefería no decir nada, al menos no hasta estar seguro de que se trataba.
En ese momento Miroku se encontraba observando nuevamente su mano, sentía ese hormigueo nuevamente - ¿Me pregunto qué será? – al estar tan ensimismado en su mente, no se percató de que una joven de cabellos azabache se acercaba a su presencia.
– Monje Miroku, sucede algo con su mano – me acerco a él, el cual se encontraba demasiado preocupado para mi perspectiva.
El monje levanta su cara para observarme – Oh. Ohayō Srita Kagome…Emm...No, no sucede nada con mi mano.
– ¿Seguro? porque no es la primera vez que se encuentra observándola – insisto
– Si, seguro
– Bueno, si usted lo dice – lo observo y agrego – Pero, creo que no está demás mencionarle, que si algo estuviera sucediendo, siéntase con la total confianza en contármelo, somos amigos y los amigos estamos para ayudarnos unos a otros. Además, nos has ayudado bastante en todo esto, así que no dudes en decirnos si algo te inquieta
El monje Miroku sonrió amablemente – Muchas gracias Srita. Kagome
Los dos nos habíamos sentado en la banca que se encontraba debajo del árbol sagrado. Nos quedamos un momento contemplando como las hojas comenzaban a caer, sin duda alguna se acercaba el cambio de estación, el otoño se aproximaba.
Todo estaba muy tranquilo cuando de pronto siento como algo se posiciona en mi glúteo y siento como es frotado.
En cuestión de segundos me levanto, lanzo una cachetada al monje Miroku – no tiene remedio monje libidinoso – y me adentro a la casa para desayunar y terminar de alistarme para irme a la escuela. Dejando al monje con mi mano pintada en su rostro.
-%-
-%-
-%-
El monje Miroku se encontraba en el santuario, realizando sus oraciones. Entonces el Abuelo entra al mismo – ¿Meditando Monje Miroku?
El monje voltea para verlo – Así es, las oraciones son las que me mantienen tranquilo
– ¿Qué lo inquieta? ¿Aun la mano?
El monje regresa a su posición anterior – Veo que es usted muy observador, ¿Ya se lo había dicho?
– Si, ya
– Debo confesar que si me preocupa algo. Esta sensación no es normal – observo el monje su mano – Y mucho me temo que no es nada bueno.
– Mmm. Entiendo – se coloca sus brazos en su espalda – avísame si ocurre algún cambio
– Sí, claro. Y no le diga nada a sus nietos – hace una pausa – no quisiera que se preocupen por mi
– Si, así lo desea - el abuelo se retiraba, pero antes de salir – Monje Miroku un amigo de hace muchos años me dijo que mandaría a su hijo a que lo entrenáramos
El monje voltea – ¿A su hijo?
Afirma – Mmm… así es, viene de Chūō del templo Tsukiji Hongwanji
Miroku al escucharlo voltea sorprendido – Se refiere del templo de la deidad de...
– Asi es, Kagutsuchi la deidad de fuego – agrega el abuelo.
El monje queda algo atónito por lo que acaba de escuchar – Y por qué mandarían a su hijo con nosotros
– Bueno, él sabe que Kagome está protegiendo a la perla y por qué saben de los ataques de los Yokai. Y su hijo jamás ha visto a uno.
– Pero si no me equivoco ellos son…
– Si, lo son, pero solo ha visto a su familia no a otros
– Ooh, comprendo
El abuelo termina marchándose por completo del santuario, dejando a un Miroku muy asombrado por lo antes dicho.
-/-
-/-
-/-
Me encontraba en el salón de clases, ya en la última clase. En esta ocasión no me quedaría con la Sra. Kaede, antes de salir mamá me había encargado que fuera por Sōta y de allí pasara a comprar algo para la cena.
Observo a través de la ventana. En la mañana estaba completamente despejado y ahora las nubes comienzan a hacer acto de presencia. – Que mal, parece que en cualquier momento va a llover. Lo bueno que no hice caso a las noticias y traje mi paraguas – giro hacia el profesor que estaba dando la clase, Matemáticas. - ¿Por qué nos darán matemáticas? Sé que existen algunas cosas que necesitamos, ¿pero lo demás para qué? Además los números son fríos… ¿Fríos? – Llega a mis recuerdos la imagen de Sesshomaru con sus fríos y calculadores ojos – Como olvidarlos. Aunque cuando nos estábamos enfrentando. Que por cierto sigo molida. Creo que pude notar un cambio en sus ojos, parecía que en lugar de unos témpanos de hielo eran dos llamas intensas de fuego.
El timbre que anuncia el final de la clase logra hacerme regresar a la realidad. Recojo mis cosas y me dirijo hacia los lockers junto con Ayumi
– Kagome-chan, deberíamos de ir mañana a comer con las chicas ¿qué dices?
– Si, Ayumi, me parece bien.
– Tenemos mucho tiempo que no salimos juntas – se detiene – demás nos debes de contar como vas con el chico exterminador de plagas – me guiña el ojo
Pongo mi cara de resignación y rio un poco al respecto – si claro. – Termino de cambiarme mis zapatos y me dirijo a la salida – Bueno Ayumi, me voy, tengo que ir por Sōta, Jā ne.
Cuando llego a la salida de la escuela, al salir me encuentro con InuYasha recargado en la barda de la misma – InuYasha….Hola…No te esperaba.
InuYasha vestía sus típicos botines negros, su pantalón negro y una camisa negra de manga larga, arremangada. Y su cabello como siempre, de lado.- Se están desapareciendo últimamente muchas personas – hace pausa – y todas mujeres.
Me enternece – InuYasha…Te preocupaste por mí y preferiste venir por mí – le sonrió
InuYasha se apena y dirige su mirada al cielo – Si claro, vámonos entonces – comienza a caminar y antes de que lográramos alejarnos, Sango nos alcanza.
– Kagome-chan, InuYasha, esperen
– Hola Sango – decimos los dos en unísono – vamos por Sōta a su escuela, de allí a comprar unas cosas que faltan para la cena y luego a casa. ¿Quieres venir?
– Si claro
– Pues iremos por el enano y después de compras.
-%-
-%-
-%-
Ya habíamos llegado por Sōta, nos encontrábamos afuera de la escuela esperándolo. Observo a InuYasha algo intranquilo, así que decido romper el silencio – ¿Y sabes qué clase de demonio está provocando estas desapariciones?
– Iie…Aun no logro identificarlo. Ya que las victimas desaparecen en diferentes zonas.
– Es horrible lo que está pasando. Debemos de buscarlo todos así será más fácil – comenta Sango
– Sí, creo que Sango tiene razón – Identifico a Sōta acercándose a la entrada – Sōta-san – alzo mi mano y la agito de un lado a otro.
Sōta al vernos corre hasta quedar frente a nosotros – Oneesan, InuYasha, Sango ¿qué hacen aquí?
– ¿No es obvio? vinimos por ti, mamá me pidió que pasara, además, vamos a comprar algo para la cena.
– Muy bien, vamos entonces.
-%-
-%-
-%-
Por fin habíamos terminado las compras para la cena. Los cuatro veníamos subiendo por las largas escalinatas. Que por más que las subo sigo sin acostumbrarme. Siempre se me hacen eternas. Hasta que por fin llego antes junto con Sango, Sōta e InuYasha venían unos cuantos escalones debajo de nosotras. Al último peldaño y veo que Miroku se encontraba practicando con un niño. Me detengo giro hacia Sango quien venía a mi ritmo y las dos cruzamos miradas – ¿Miroku con un niño? – Sango solo se encoje de hombros.
Sōta e InuYasha al percatarse de nuestra reacción. Sōta pregunta curioso – ¿Oneesan que sucede? - Ambos al alcanzarme me observaban y al no obtener respuesta de mi ni de Sango, voltean hacia donde observábamos – ¿Eh que hace un niño con Miroku? – pregunta Sōta.
– ¿Desde cuándo Miroku tiene discípulos nuevos? – pregunta InuYasha
– Creo que desde hoy – respondo. Los cuatro comenzamos a acercarnos.
Miroku nos percata – Oh. Hola chicos, ¿qué tal su día? –
– Bien, sin muchos cambios – agrego – y el tuyo, creo que te entretuviste con un nuevo discípulo - comento
– He, sí. Chicos, les presento a Shippo Kitsune. Y como su nombre lo dice. Es un Kitsune
Sōta no entendió muy bien – ¿qué es un Kitsune?
InuYasha contesta esta vez – Es un zorro demonio, eran muy comunes hace muchos años. Me impresiona que sigan vivimos – observa detenidamente a Shippo. Quien aparentaba un niño normal. Cabellera marrón alborotada recogida en una coleta mediante un lazo azul verdoso. – Pero sus orejas se ven normales y no encuentro su cola por ningún lado.
– ¿Qué me ves perro sarnoso?
– ¿Cómo me llamaste? – se molesta InuYasha
– Perro sarnoso, eso es lo que eres ¿no? – se cruza de brazos – Y si mi cola no se ve, es porque he aprendido a ocultar mi apariencia demoniaca.
Después de escucharlo hablar y ver lo adorable que se veía me agacho quedando a su altura – Sin duda eres un niño adorable – le sonrío – mi nombre es Kagome Higurashi. Él es Sōta Higurashi mi hermanito – señalo a mi hermano – ella es Sango Muramaki – la señalo - y ese Idiota que ves allá es InuYasha
– ¿Kagome por qué me dices Idiota? – refunfuña InuYasha
– Porque solo un idiota como tú, se pone a pelear con un niño – recrimino
Se cruza de brazos y mirando al cielo – Hmp – reniega.
Volteo a verlo nuevamente – Eres adorable, ven aquí – lo tomo en mis brazos para acariciarlo
Sōta voltea donde Miroku – ¿Y por qué esta el aquí Monje? ¿No es algo pequeño para empezar a entrenarlo?
El pequeño Shippo que se encontraba preso en mis brazos le responde – No soy pequeño, que mi apariencia adorable no te engañe.
Miroku mira algo divertida la escena – Un viejo amigo de tu abuelo le pidió que lo entrenara. Debido a las apariciones de los Yokai en este tiempo.
Me encontraba haciéndole cariños al pequeño Shippo entonces escucho a Miroku mencionar lo anterior – ¿Cómo, un viejo amigo del abuelo? – miro a Sōta y cruzamos miradas.
– Hmp – afirma Miroku
– ¿No lo conoces amiga? – me pregunta Sango
– No – respondo
En eso el abuelo sale de la casa – veo que ya todos conocieron a Shippo Kitsune
– Si Ojiisan, ¿pero de dónde viene? ¿Y no es muy pequeño? – comenta Sōta
Shippo reacciona nuevamente – que no soy pequeño – aún permanecía en mis brazos.
– Bueno, el viene de la familia Kitsune y como su nombre lo dice es uno zorro demonio. Muchos de ellos se extinguieron hace muchos años, pero en la ciudad de Chūō en el templo Tsukiji Hongwanji donde tienen la protección de Kagutsuchi. La deidad de fuego. Ellos quedaron en ese templo protegiéndolo y a su vez permitiendo su existencia aun en este mundo.
– Así, que vienes del templo que protege la Deidad del Fuego – Confirma Sango mirándolo.
– Y como los Yokai están apareciendo más de lo normal, el padre de Shippo cree que debe aprender a defenderse para poder a su vez defender su templo – agrega Miroku
Miro a Shippo quien a su vez cruza su mirada conmigo - ¿entonces tienes muchos años chiquitín?
Shippo se sonroja – no me digas Chiquitín. Y si tengo muchos años
Sonrío – Bueno pues para mi pareces un niño de 6 años. Pero nosotros te enseñaremos a pelear, de eso puedes estar seguro – Volteo a ver a InuYasha – ¿Nee InuYasha?
– Y ese que me va a enseñar a mí – recrimina Shippo.
InuYasha se acerca nuevamente a Shippo y como aún permanecía en mis brazos quedo en la misma altura – Mira enano de cuatro patas, más vale que me respetes – y le golpea la cabeza – tengo más años que tu – dice orgulloso.
– – digo bastante molesta.
Él se encoje un poco, temiendo un poco por su vida – El me provoco.
– Tu pareces más un niño de 5 años que Shippo, eres un adulto compórtate como tal.
– Si InuBaka, compórtate como adulto, yo soy un niño indefenso, abusivo – Be-da
– uuui, enano del demonio.
Mientras nosotros peleábamos el abuelo, Sango, Sōta y Miroku solo observaban.
El abuelo solo suspira de resignación – Y pensar que InuYasha es el más grande de todos nosotros.
– Pero es solo un adolescente, a lo que podemos ver – agrega Miroku
– InuYasha todo el tiempo actúa como uno – agrega Sango
– Eso no es adolescente, es un niño – dice Sōta – eso hasta yo lo sé y solo tengo 8 años.
– Bueno será mejor que entremos, Sōta, tu mamá espera las cosas para la cena – agrega Miroku
– Ah si – Sōta se acerca a mi toma las cosas de la cena y se adentra junto con Miroku, Sango y el abuelo a la casa. Dejándonos a nosotros tres aun alegando.
-%-
-%-
-%-
Tras una cena muy entretenida. Nos encontrábamos degustando un delicioso té de jazmín.
El abuelo decide hablar primero – Chicos, ¿están todos enterados de las desapariciones que están ocurriendo en Meguro?
– Si – responde Miroku – las víctimas han ido en aumento
El pequeño Shippo que apenas se había incorporado a nosotros me pregunta inocentemente – ¿A qué desapariciones se refieren?
Le respondo – Bueno Shippo, desde hace un tiempo se han estado desapareciendo personas en la región de Meguro. Mujeres para ser precisos.
– Uii… eso sí que da miedo – responde algo temeroso
– Bueno pequeño Shippo – comenta Sango – el ataque de los demonios ha aumentado mucho desde el inicio de año.
– ¿De verdad? – dice temeroso
InuYasha se cruza de brazos – He… ¿Qué no dices que eres muy valiente? Enano – dice maliciosamente
– Claro que si lo soy – dice tratando de escucharse muy valiente pero su voz lo delata.
Pongo cara molesta hacia InuYasha – Oye, deja de molestar a Shippo – miro al pequeño Kitsune – Es normal que estén temeroso, todos lo estuvimos en su momento. Pero necesitamos enfrentar nuestros miedos y combatir a estos demonios.
– Me sorprende que un niño como Shippo se enfrente contra estos demonios – agrega Sōta – Yo apenas tengo 8 años y aún me asustan.
– Bien, entonces que piensan hacer chicos – habla el abuelo – ¿alguna idea?
– Creo que, debemos ir a Meguro – dice Miroku
– Me parece buena idea Miroku – responde InuYasha – Si vamos a inspeccionar y nos dividimos seguro encontraremos algo.
– Bien, siendo así – me cruzo de brazos – en mi opinión es mejor ir el fin de semana.
– ¿Esta vez iré yo verdad? – pregunta Sōta
– Mmm – volteo a ver al abuelo – ¿Ojiisan?
El abuelo mira a Miroku – ¿Monje cree que está preparado?
– Oh, vamos. La vez de la niña yo fui y no pasó nada – alega Sōta
– Si enano, pero me temo que esta vez puede ser más peligroso – agrega InuBaka
– Me temo que en esta ocasión, mi querido Sōta-san tendrás que quedarte. Esta misión puede ser más peligrosa - menciona el monje
– Pero, por lo que veo los problemas se van a ir empeorando – Insiste un desesperado Sōta – no puedo dejar de combatir por eso.
– ¿Mama? – Le pregunto finalmente a ella
Y con la serenidad que se le caracteriza me responde – Bueno, entiendo que este ha sido su destino desde su nacimiento, y que las circunstancias que nos rodean se están complicando. Si Sōta-san cree que tiene que ir, no puedo oponerme. Pero eso no quiere decir que cada que ustedes se van, no me preocupe.
– En eso su madre tiene razón niños – agrega el abuelo – es algo que los dos tienen que enfrentar.
– Saa, Creo que eso es un si por los dos – suspiro – Esta bien Sōta-san puedes venir con nosotros.
– Muy bien. Entonces nos veremos el sábado en la mañana aquí – Concluye Sango y todos los presentes confirmamos.
-/-
-/-
-/-
En la mansión Taishō, llegaba InuYasha. – Tadaima – entra a donde es el recibidor.
– Okaeri amo InuYasha – contesta Myōga
– Hola Myōga, ¿Sesshomaru?
La pulga solo se limita a indicarle que se encuentra en el estudio. A lo que InuYasha hace una seña con su cabeza y se dirige al estudio.
Al entrar, se encuentra con un Sesshomaru muy metido en sus pensamientos, en su escritorio. Vestía una camisa blanca manga larga, remangada. Con su cabelleras suelta.
– ¿Qué te tiene tan ensimismado Sesshomaru? – Al escucharlo alza su cara – no es común en ti que no te des cuenta que entra alguien al estudio.
– Hmp
El joven de cabellera blanca toma asiendo en la silla frente a el – Iremos a Meguro
– Y
– Bueno, pensé que debía decirte. Iremos por las desapariciones.
– Solo son humanos
– Tan, sensible como siempre – hace una pausa – iremos el fin de semana. Si pasa algo interesante te avisare.
– Hmp
InuYasha se levanta molesto – Sesshomaru, te recuerdo que tú fuiste el que quiso mezclarse con los humanos para seguir teniendo el poder que tanto te gusta. Si esto continúa así, pronto no tendrás más humanos a los cuales imponer.
– ¿Se puede mover?
Sin entender muy bien su pregunta – ¿Qué? ¿A qué te refieres?
Sesshomaru solo opta por mirarlo a los ojos
– ¿Te refieres a que si Kagome se puede mover después de que se te ocurre enfrentarla? – Comenta molesto – Si, está perfectamente bien – InuYasha se retira dejando a su hermano solo.
Alza la ceja – Vaya, sí que es resistente – sonríe de lado – recuperare esa espada, si o si MIKO – recuerda lo que su estúpido hermano comenta «Te recuerdo que tú fuiste el que quiso mezclarse con los humanos para seguir teniendo el poder que tanto te gusta. Si esto continúa así, pronto no tendrás más humanos a los cuales imponer» – No tengo por qué meterme en cosas de humanos – [Sessh… tu estúpido hermano olía a ella] ¿Qué? [Si, está repleto de su aroma] No digas estupideces [¿Cuándo la veremos de nuevo?] Nunca. Y no molestes. [Desde que perdiste con esa humana, has estado insoportable] No perdí [Pero tampoco ganaste] ¿Por qué no te largas al rincón y dejas de fastidiar? [Si, como sea]
-()-
-()-
-()-
CONTINUAR
Chicos mil disculpas por no subir el capitulo el dia de ayer, toda la semana he estado ocupada con un nuevo proyecto que acabo de empezar y el dia de ayer de plano se me complico el dia. Pero aquíestá sin falta.
Como les parecio la nueva aparicion XD... no podía dejar esta historia sin Shippo, si no, no seria la misma ¿cierto?
Espero que les haya gustado. sientanse con la plena confianza de dejarme sus opiniones y/o comentarios. Serán bien recibidos.
Bueno chicos, seria todo por hoy, los leere despues.
Un pequeño glosario:
Jā ne: Hasta pronto
Be-da: Expresión cuando sacan la lengua
Dewa mata atode - Nos vemos luego
