—Bla bla —Diálogos.

Bla bla —Pensamientos.


SELLADO EN LA PIEL

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Capítulo XIII

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El ambiente tenue y los escasos rayos de luz provenientes de las casas colindantes iluminaron los rostros serios de Neji y Gaara.

—Hyuuga…

—Sabaku…

Ambos se miraron fijamente, no dejándose intimidar el uno ni el otro. El desafío y la tensión eran palpables en el aire, a tal punto que podía cortarse incluso con una kunai.

—No voy a permitir que la alejes de mí.

Gaara entrecerró los ojos; dedicándole una amenaza de muerte que no necesito interpretación verbal.

—Ino es mía… —aclaró con voz fría. —Y Kazuma también. Es MI hijo —recalcó, aún sintiéndose afectado por la escena que presenció momentos antes. Y cómo no, si fue un golpe a su ego.

—No lo parece.

La respuesta provocó que los nudillos se Gaara se volvieran pálidos al empuñar la mano.

—¿Cuántos años fueron… 5 tal vez? ¿Y reclamas autoridad como padre y como poseedor de Ino?

Si los nudillos antes estaban pálidos, a esas alturas estaban blancos, sin irrigación alguna por la fuerza desmedida. No le gustó que le dijese esas palabras, no obstante, una voz en su interior le reclamaban que lo dicho era cierto.

—Lo que yo haga o deje de hacer es asunto mío —dijo con calma, reprimiéndose atacarlo con su arena y matarlo ahí mismo.

—Yo no estaría tan seguro.

—¿Por qué no?

Neji esbozó una sonrisa socarrona antes de responder.

—Porque gracias a tus acciones que son sólo "asunto tuyo" acabaste con Ino. No te importó antes, ¿por qué ahora sí?

—No te debo explicaciones.

—Eso lo sé, no obstante… ¿No crees que es egoísta de tu parte querer estar con ella sólo porque te viste amenazado por verla con otro? ¿Por verla conmigo…?

Eso fue suficiente para que toda la paciencia de Gaara se evaporara. Podía aguantar muchas cosas, pero no eso…

—¡Hijo de puta! —sin meditarlo, su arena salió despedida de su calabaza, yendo en dirección rápida hacia su oponente. Sin embargo no fue lo suficientemente expedito, pues el Hyuuga ya estaba su lado, listo para golpearlo. Su arena lo protegió, dándole tiempo de dar un salto hacia atrás.

Prontamente la pelea se volvió más violenta y rápida. De hecho sólo bastó unos breves minutos para que las personas de alrededor se acercaran a ver qué había sucedido en ese pequeño callejón.

Neji saltó sobre sí mismo y desvió sus pies para golpear las piernas de Gaara y hacerlo caer, tan rápido, que la arena del pelirrojo no pudo interponerse en su ataque.

Justo cuando la batalla entre ambos comenzaba a calentarse aún más con ira y aires asesinos, Shikamaru Nara apareció deteniéndolos de un hábil movimiento gracias a su Jutsu Posesión de Sombras.

—¿Dónde está Ino?

Gaara, al escuchar la desesperación en la voz de Shikamaru, supo que algo había sucedido; algo no bueno, en absoluto.

—¿Cómo qué-

—¡¿Dónde está Ino?!

Neji, también perceptivo, ni siquiera lo pensó. Apenas Shikamaru dejó de lado del jutsu sobre su sombra, corrió hacia la casa de la rubia Yamanaka. Con el corazón latiéndole a mil por hora, se preguntó qué demonios había sucedido como para el genio Nara perdiera la paciencia.

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La escena fue terrorífica. Cuando vio el cuerpo ensangrentado y sin vida de Aoba Yamashiro una obstrucción apareció en su garganta. Sin embargo, cuando avanzó por la casa y visualizó el cuerpo moribundo de Genma empapado en sangre se paralizó. La sensación inicial empeoró.

Todos sus temores se hicieron presentes. ¿Dónde estaba Ino? ¿Dónde estaba su hijo? ¿Qué diablos había pasado?

Tuvo miedo de dar otro paso más y encontrar a la mujer que amaba y a su hijo sin vida. El sólo pensar en ese escenario la sangre se le heló y un sabor amargo apareció en la zona posterior de su lengua.

—No están…

Escuchó la voz de Neji Hyuuga que caminaba hacia él, casi tan sorprendido y devastado como él.

—¡Mierda, mierda!

Gaara se volvió hacia Shikamaru que estaba en cuclillas a un lado de Genma, analizando toda la situación mientras lanzaba maldiciones por doquier.

—¡Maldición!

Un escalofrío le recorrió la médula, erizándole la piel. Sólo había una cosa que tenía que hacer… Iría tras ella. Sin embargo, justo cuando iba a girar sobre su eje para salir, la voz del Nara lo detuvo.

—Necesitamos un plan.

—No puedo esperar —fue su respuesta, reanudando los pasos.

No le importaba no tener un plan. Su prioridad era ir tras la rubia. No había tiempo que perder, además algo se le ocurriría en el camino. Había que actuar ya.

—Yo tampoco.

Neji Hyuuga que estaba a su lado, le dedicó una mirada por el rabillo del ojo, asintiendo en silencio. No fue necesario que hablaran, porque todo estaba dicho a través de sus ojos.

—Vamos.

Obviamente no eran los mejores amigos y tampoco estaban cerca de serlo, pero con Ino como objetivo en común, las diferencias quedaban de lado. En ese momento sólo importaban dos personas; Ino y Kazuma.

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¡KAZUMA!

Ino corrió con rapidez, no importándole los cortes sobre sus brazos, piernas y rostro. De hecho, lo único que le interesaba realmente, era no perderle la pista a Kazuma. Aún podía sentir su chakra, por lo que estaba a tiempo de atrapar a la persona que se lo había llevado.

Saltando de tejado en tejado, miles de escenas entre él y ella se aventuraron por su cabeza. Tuvo miedo de perderlo… Tenía miedo de no volver a verlo nunca más. Y si eso pasaba, ella no sabría qué hacer.

Así que apurando los pasos, corrió, concentrando la mayor cantidad de chakra en sus sentidos para no perder la huella de Kazuma ni la del secuestrador.

No te puedo perder… —murmuró en su fuero interno, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no desvanecerse ni llorar. No, no había tiempo para eso. Su única opción era ir tras su pequeño.

Cuando iba llegando a las afueras de Konoha, una figura apareció frente a ella. Se obligó a detener sus movimientos cuando vio a ese hombre alzar una hoz.

Adquiriendo posición de ataque, observó a su oponente. Era astuta, Ino Yamanaka siempre destacó por ser una gran ninja sensorial, por lo que sabía que ese individuo frente a ella no era más que una especie de clon de sombra. De seguro el secuestrador se había dado cuenta de su presencia y había decidido dejar un clon para poder tener más ventaja y escapar.

Negó en silencio. No podía darse el lujo de demorar.

—Imbécil… —gruñó, corriendo hacia él.

Los minutos eran oro, el retraso sólo elevaría su porcentaje de fracaso en hallar a Kazuma. Así que no queriendo perder tiempo e ideando un plan en el acto, utilizó una de las técnicas más poderosas de todas.

Realizando con rapidez un par de sellos manuales, ejecutó su jutsu.

—¡Choshinka!

El ambiente cambió; miles de pétalos de flores rodearon a su oponente que se comenzó a hundir en el piso. Cuando éste estuvo con las piernas atrapadas en el suelo, avanzó hacia él y le pegó en la frente un sello explosivo. Desapareciendo con velocidad, se escondió a unos metros de distancia cuando de pronto una brutal explosión se sintió a su espalda.

Su ataque tenía dos propósitos. El primero, acabar con ese clon. Y el segundo, dar a conocer por el ruido y las llamas su ubicación; después de todo era consciente de que Shikamaru y los demás ya sabían de lo acontecido. O, al menos, eso esperaba.

Una vez más retomó los pasos y corrió en dirección a su hijo.

Espérame, Kazuma. Mamá estará pronto contigo…

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Takeshi Tanaka estaba cabreadísimo. ¿Quién demonios era ese hombre que se había llevado a su mercancía? Es cierto, había influenciado a unos ninjas pícaros para poder borrar pistas sobre él y tener el camino libre; lo cual había sucedido el día anterior, no obstante eso abrió las oportunidades para que otros cazadores -de los cuales él no tenía ni la más mínima idea de quienes se trataban- secuestraran al Yamanaka. De hecho, ni siquiera era consciente de que su presa tuviese más interesados a su haber.

Estaba enfurecido. Ahora tendría que ir en busca del niño ese y enfrentarse a alguien desconocido que, de seguro, pelearía a muerte por la recompensa.

Lo que le generaba dudas era si acaso el consejo de Suna había sido quien había llamado a más ninjas por la cabeza del niño, pues era una variable a considerar…

Entrecerró los párpados.

Algo no estaba bien.

Alzando la mirada, observó una nube de humo proveniente de las afueras de Konoha. Ya sabía donde ir.

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Shikamaru sonrió. Su compañera no dejaba de sorprenderlo.

Cuando fue testigo del ruido y humo de una explosión cerca de las afueras de Konoha, supo que Ino estaba ahí. Sólo existía un jutsu capaz de generar tal propagación de ondas; el Choshinka. Así que ya sabiendo la dirección de Ino, miró a Naruto, Kakashi, Kiba y Sakura para idear un plan de ataque.

También en ese lugar se encontraban los hermanos de Gaara, quienes sin pensarlo habían querido ir tras él. Sin embargo Shikamaru se los impidió, pues sabía que el secuestro de Kazuma no se trataba de un simple secuestro. No, era algo más importante, y estaba casi seguro de que el concejo del País del Viento estaba involucrado.

—Ino se dirige hacia esa dirección —apuntó hacia el mapa. —Debemos crear una línea ofensiva a partir de este punto. —Miró al futuro Hokage. —Naruto, con tus clones de sombra debemos ser capaz de rodear al o los secuestradores.

El Uzumaki asintió.

—Uhm… —Tsunade que había permanecido en silencio, frunció el entrecejo. Toda esa situación le había provocado jaqueca. No era para menos, el hecho de que Kazuma fuese secuestrado podría significar incluso una guerra entre Suna y Konoha.

No obstante había algo que no calzaba, algo que también el estratega de la aldea había notado. Si la idea del secuestrador era llevarse a Kazuma, ¿por qué había realizado sus actos de manera tan notoria? ¿Acaso quería que notasen algo? ¿Era su idea darse a conocer cuando en realidad pudo haberlo secuestrado y obtener más tiempo a su beneficio?

De acuerdo a los antecedentes recaudados, los primeros shinobis que habían intentado secuestrar a Konoha eran ninjas renegados que realizaban encargos. ¿Pero de quién? Según el último informe que entregó Ibiki Morino, esos tipos jamás tuvieron contacto con la cabeza del plan. ¿Quién quería a Kazuma Yamanaka y por qué?

—Por último, Sakura se mantendrá en esta área lo que sea necesario. —Concluyó Shikamaru, dando por terminado el plan de acción.

—¿Y nosotros?

Tsunade y Shikamaru miraron a los hermanos Sabaku no.

—No. No puedo permitir que participen en esto. Es un asunto de Konoha.

—¿Crees que a Suna no le compete? ¡Se trata del hijo de nuestro hermano!

—Calma —Shikamaru no aguantó más, tuvo que encender un cigarrillo, sin importarle que el lugar quedase con olor a nicotina. —Sabemos que se trata de Gaara, pero los acontecimientos fueron acá. Le compete a Konoha solucionarlo.

—Sí, pero Gaara fue tras ello. Claro que nos compete, también. —Temari tenía las palabras para refutar. No podía quedarse sin hacer nada.

—Estoy de acuerdo con Temari —fiel a su sangre, Kankuro la apoyó.

Shikamaru miró por el rabillo del ojo a Tsunade que apretaba con fuerza la mandíbula.

—Konoha no lo puede permitir, pues es responsable de su integridad dentro de este lugar. Esto podría generar un disturbio aún mayor si les llegara a suceder algo, sin contar que los ancianos se enfadarán cuando se enteren de todo este lío —Tsunade habló con voz firme.

No podía aceptar que sus aliados se vieran perjudicados en asuntos céntricos de la aldea, aunque eso significara que internamente estuviesen relacionados, como era el caso entre Gaara e Ino.

—Para eso… —Shikamaru exhaló el humo del cigarrillo antes de hablar. —es necesario, entonces, que Suna no conozca nuestros planes para ir tras ellos.

Kankuro y Temari lo miraron interrogante.

—Para evitar conflicto, no deben conocer nuestras estrategias. Deben estar ajenos a nuestras decisiones.

Sakura asintió.

—Shikamaru tiene razón. —Esbozó una sonrisa que compartió con Tsunade —Entonces ya debemos partir e ir al ataque, tal cual lo planeamos sólo nosotros.

Kankuro que ya estaba irritado con tantas indirectas estaba a punto de irritarse cuando lo entendió.

—Ya veo…

—Los planes de Konoha son de Konoha, desconocidos para ustedes. Suna no tiene por qué conocer nuestros planes, por lo que Konoha no tendría que hacerse responsable de ello, no cuando lo desconoce… —Tsunade se cruzó de brazos, sonriendo.

—¿Qué planes?

Tanto Kankuro como Temari sonrieron en comprensión. Sí podrían ir tras Gaara.

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Con las venas dilatadas y la mirada dirigida hacia un punto fijo, Neji avanzó a grandes zancadas. Si bien su concentración era única en lograr hallar a Ino y Kazuma, no podía dejar de sorprenderse por el aura de desesperación que emanaba de Gaara.

Era exasperación mezclada con miedo. Lo sabía porque él se sentía exactamente igual. No imaginó llegar a sentirse así alguna vez. Nunca lo creyó posible. Ese sentimiento de pérdida atascado en la garganta era exasperante.

Fue en ese momento en que comprendió que el frío e indiferente Kazekage sí poseía sinceros sentimientos hacia la rubia Yamanaka que él también amaba. El darse cuenta sólo confirmaba que su lucha sería mayor por obtener el corazón de Ino.

—¿Puedes verla?

La voz de Gaara, imperceptiblemente temblorosa para oídos poco adiestrados, lo sacó de sus cavilaciones internas.

—Son alrededor de 7 kilómetros de diferencia.

—¡Mierda!

Estaba muy lejos. El alcanzar a la rubia debía ser lo más pronto.

—Apuremos el paso. —Dijo sin mirar al pelirrojo.

El Kazekage ni siquiera tuvo que asentir para aumentar más –si es que eso era posible- las zancadas para alcanzar a la rubia y su hijo.

Fue producto de la adrenalina el avanzar con esa rapidez. La idea que tuvo antes de perder a Ino lo devastó, por eso mismo es que no podía permitir que eso se volviese realidad.

Una vez, en el pasado, había echado todo a perder, no podía concientizar una vez más perderla. Ni a ella ni a su hijo, por supuesto.

Ino… —habló en su fuero interno, tratando de calmar todas esas sensaciones angustiantes en el pecho, sin éxito.

—Oh, no…

La voz de Neji lo distrajo. Por un segundo, sintió que su pulso se detuvo más de la cuenta.

—¿Qué sucede? —Pidió tratando de no desmoronarse por los nervios.

—Es una trampa.

—¿Qué?

—Ino va directo a una trampa…

Gaara no pudo soportarlo más, toda su fortaleza se derrumbó.

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—¡Detente!

Para sorpresa de Ino, el hombre se detuvo y se volvió a verla. La mirada que le dedicó le provocó que los pelos de la nuca se le erizaran en el acto.

—Devuélveme a mi hijo.

El hombre le sonrió de medio lado, arrogante, dándole a entender que no haría absolutamente nada de lo que ella pedía.

—¿Qué hijo?

Ino entrecerró los párpados, más pronto los amplió en su máxima capacidad cuando el hombre arrojó a Kazuma al suelo y lo pateó con fuerza.

—¡Kazuma! —Gritó, dando a conocer toda su fiereza. Sin pensarlo corrió hacia él e intentó golpearlo. Mal hecho, pues el hombre con una habilidad que no le envidiaba nada a un Uchiha, esquivó sus golpes con facilidad.

Prontamente, y sin saber de dónde ni cómo, varios hombres la rodearon. Los ataques que recibió fueron brutales y la cantidad de sangre en su rostro le nubló la vista por unos segundos, impidiéndole ver a su pequeño que ni siquiera se quejó del golpe que le dieron.

El corazón se le hizo trizas. Algo le habían hecho a su hijo, por eso no había reaccionado al dolor, y si no reaccionaba frente a un estímulo doloroso significaba que…

—¡KAZUMA!

No supo cómo avanzó a esos tipos -3 había contado apenas- y los atacó. No supo de puñetazos ni patadas. Tampoco se enteró de los triunfos –había derrotado a dos tipos ya- ni de las técnicas que utilizó. Los sellos los realizó con rapidez y los jutsus los murmuró sin siquiera oír su propia voz.

Lo que importaba era llegar donde estaba Kazuma.

—No tan rápido…

Escuchó a su oponente susurrarle al oído mientras éste le cogía con fuerza la cabellera y la tiraba con fuerza hacia atrás.

—Las mujeres fuertes son de mi agrado y…

La humedad de la lengua de éste la sintió en la base del cuello, en un recorrido que ascendió hacia su oreja.

—Siempre he querido follar a una madre frente a su hijo.

Se asqueó. Aunque quiso escapar de sus brazos, no fue capaz. Las piernas, por algún motivo desconocido, no obedecieron los gritos desesperados de su mente por alejarse.

—¿Nos turnamos?

Se paralizó aún más cuando consiguió procesar las intenciones perversas de ese hombre. Y, claro, también del otro tipo que estaba en cuclillas examinando a Kazuma.

¿Qué demonios pensaban hacer?

La respuesta fue rápida.

—¡Ahhhh! —uno de ellos gritó.

Apenas siendo consciente de su entorno, gateó hacia Kazuma cuando el hombre que la tenía acorralada la soltó. No tenía idea de por qué y poco le importaba, tenía que llegar a Kazuma.

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Con pose altruista, Takeshi Tanaka observó a los captores atacar a quien era la madre de Kazuma.

Frunció en entrecejo. Si bien no le interesaba en absoluto qué le hicieran a esa mujer, no podía permitir que le hicieran daño al pequeño –si es que no se lo habían hecho ya-, ya que debía entregarlo vivo. Ésa era la orden, llevar a Kazuma Yamanaka vivo.

Negando en silencio, respiró profundo antes de sacar con lentitud su katana.

Bien… ya era tiempo de reclamar lo suyo, y con recompensa mayor.

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Ino temblaba.

—Bebé… —susurró, acunando al pequeño que estaba inconsciente. El examen físico fue rápido. Kazuma aún respiraba y en su cuerpo no había heridas ni cortes, sin embargo las fascies de dolor eran notorias.

Temió lo peor.

—Vamos, bebé… No le hagas esto a mamá… —la voz se le agrietó. —Abre los ojos, ¿sí? Necesito que abras los ojos… por favor, bebé…

Lo abrazó aún más apegado a su pecho y le rogó a Kami que volviera en sí pronto.

—Bebé, por favor…

Ino no supo si fueron sus oraciones desesperadas, suerte o un milagro, pero sea lo que sea que fue, consiguió una respuesta de parte de Kazuma. El pequeño con debilidad abrió los párpados y enfocó la mirada en ella.

—¿M-Mami…?

—Mi bebé…—Ino lloró y lo abrazó aún más apretado.

—Mami…

—Sí, sí —se separó un poco de él y lo miró a los ojos. —¿Estás bien?

Kazuma no alcanzó a responder cuando de repente sus pupilas se dirigieron en un brazo amputado que voló detrás de su madre. Amplió los ojos desmesuradamente, a lo que Ino sospechó de inmediato el porqué.

Como madre, pudo identificar el pánico en su hijo. Por esa misma razón, la protección innata emanó con más fuerza de ella.

—Bebé, mírame —pidió con voz suave, no atreviéndose a mirar su espalda, aunque podía imaginar el panorama, pues los gritos de batalla no cesaban. —Bebé…

—M-Mami…

De soslayo observó las salpicaduras de sangre bañar los árboles y parte de su cabello. Fue en ese instante en que se dio cuenta de que otra persona, completamente distinta a los captores de Kazuma, estaba acabando con éstos sin vacilación alguna.

Tenía que huir de ahí rápido.

—Bebé, mírame… —llamó de nuevo a su hijo, logrando esta vez que la mirase a los ojos. —Eso es… Necesito que te sujetes de mi cuello, tal cual como cuando nadábamos juntos en el lago, ¿sí?... No me sueltes por nada del mundo, ¿está bien? —Al verlo asentir, Ino continuó. —Además, necesito que me mires a los ojos. Por ningún motivo mires a otro lado, ¿entendido?

A Kazuma le comenzó a temblar el mentón, por lo que Ino le sujetó el rostro con ambas manos, asegurándose se taparle los oídos para que no oyese los gritos desgarradores de esos sujetos. Cuando Kazuma se aferró a ella, de rodillas comenzó a avanzar hacia unos matorrales a escasos dos metros de distancia. Su plan era llegar ahí, incorporarse y correr.

Con éxito lo logró, mas no fue lo suficientemente rápida para incorporarse y arrancar. El individuo que había acabado con los captores, estaba frente a ella.

Una gota de sudor mezclada con sangre le recorrió la sien y la mejilla, hasta descender desde su mentón hacia la clavícula.

Iba a tener que batallar. Era su única opción.

Pensando en posibilidades de salir victoriosa, miró al sujeto antes de establecer una conexión telepática con Kazuma.

Bebé…

¿Mami?

Tranquilo… —recordó que a Kazuma nunca le gustó mucho ese tipo de comunicación. —Mi amor… Te dejaré sólo un segundo, ¿está bien? Es por eso que quiero que cierres los ojos y cantes una canción, cualquiera que quieras una vez que me levante…

Pero, mami-

Kazuma, sólo hazme caso. Volveré pronto, ¿sí…? —Sin dejar de mirar al sujeto, tragó el nudo que tenía en la garganta.

Sí, mami…

Bien. A la cuenta de diez cierras los ojos y comienzas a cantar fuerte.

S-Sí…

Uno… —Ino sacó el brazo izquierdo de Kazuma de su cuello. —Dos… —Ahora correspondió el brazo derecho. —Tres… —lo sentó sobre la tierra. —Cuatro… —Le dedicó una mirada desafiante a ese hombre. —Cinco… —Le dio un beso en la frente a Kazuma. —Seis… —Flexionó una rodilla y comenzó a incorporarse. —Siete… —enderezó la espalda. —Ocho… —se hizo a un lado del cuerpo de Kazuma. —Nueve… —dio un paso hacia adelante. —Diez…

Y la batalla comenzó.

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Gaara entrecerró los ojos cuando, sin explicación, una opresión en el pecho le dificultó respirar. Las manos le temblaron y sudó frío.

Tenía un muy mal presentimiento.

—Ino…


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TO BE CONTINUED…

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Mis queridísimos lectores. No tienen idea de lo mal que me siento por haber demorado tanto tiempo en actualizar. En mi defensa tengo varias justificaciones a mi haber; tuve un periodo terrible, lleno de proyectos, dramas personales, separaciones, etc., y para rematar el año maldito, tuve un accidente automovilístico, mi cabeza se estrelló, fue una pesadilla y además que me dejó un tanto secuelada. Ha sido terrible volver a escribir. Tengo ideas, pero el escribirlas se me ha hecho más difícil que nunca. Jamás me había pasado algo así, siento que las palabras no concuerdan o no es lo que en realidad quiero decir, es de verdad bastante desmotivador porque estoy en deuda, pero me siento muy incapacitada.

De todos modos actualizaré todo pronto. Tengo varios avances y finales, sólo me falta afinar detalles que es lo que más me cuesta por lo antes mencionado.

Estoy muy agradecida por todos sus comentarios. Me han animado muchísimo, sobre todo este último tiempo que ha sido pésimo. Gracias, gracias y gracias.

Espero que les guste este capítulo, porque el próximo será impactante… Y si me animan más con sus reviews, actualizaré más rápido.

Gracias una vez más...

Saludos a todos!

Ps: No olviden el cinturón de seguridad.