Los personajes no me pertenecen, son de Rowling.
Respuestas a los reviews:
-Kirtash R: Gracias por tu review. Si quieres un Tom frío, no te pierdas este capítulo. Por cierto, tu comentario me dió mucho ánimo.
-addiction4snape: En realidad es la segunda vez que la llama Ginny. Aquí está la actualización. Gracias por tu review.
-memoriesofkagome: Gracias por tu review. No sabes hasta que punto la cosa se pone chunga para Bella.
-DollyChang: En este capítulo sabrás para qué quería llevar Voldemort a Ginny a Manor Malfoy. Gracias por tu review.
-Alexander Malfoy Black: Gracias por tu review. Aquí tienes la actualización, procuraré volver a subir otro capítulo pronto.
-Karkinos: Gracias por tu review. ¿Puedo preguntarte que es lo que te pareció gracioso del otro capítulo? Es curiosidad.
-clio: Si, tienes razón, Ginny es una imprudente. Gracias por tu review.
-Marbel: Gracias por tu review. No creo que haga otra historia con estos personajes pero sí tengo pensado un one-short Voldemort/Bellatrix. ¿Libros? A mi me gusta El Señor de los Anillos, es una literatura un poco densa pero parece un mundo verídico, son muy completos y a mí me encantan, si ya los has leído te recomiendo El Silmarillón, donde se narra el origen de la tierra media; los libros de Memorias de Idhun estan geniales y si te van los malos Kirtash te va a gustar, yo creo que esta trilogía está a caballo entre El Señor de los Anillos y Harry Potter aunque creo que algunas partes de Memorias de Idhun no son para niños, después de leer los tres libros te puedo asegurar que no me dejó indiferente. Si te gusta más la literatura "seria" te recomiendo Memorias de una Geisha, La sangre de los inocentes y Un burka por amor. Si te gusta Star Wars, lee la serie de libros Aprendiz de Jedi, de Jude Watson. Por cierto que tu petición no me ha molestado en absoluto, al contrario.
-jIGOKU: Gracias por tu review. En esté capítulo lo sabrás.
-lauri malfoy: Gracias por tu review. No se si le podría llamar secuestro, más bien será una petición...
-anita1989: Gracias por tu review. Me temo que aún no puedo responderte. Te dejaré con la intriga un poco más.
-Bellatrix Lovett Black: Gracias por tu review y por tu aclaración. Me alegra que te gustara el capítulo.
Capítulo 14: Bellatrix.
El fin del verano llegaba y Ginny Weasley, por primera vez en su vida, no quería volver a Hogwarts tan pronto. Ella sabía que una vez dentro del colegio, apenas podría ver a Tom. Todavía no había tenido noticias suyas y estaba ansiosa por verle, quería besarle otra vez, despedirse... y, ya de paso, pedir unas cuantas explicaciones porque la última vez que se habían visto, él se había negado a hablar con ella. ¿Porqué Riddle querría llevarla al cuartel general de los mortífagos? Ginny no sabía cual era la respuesta a esa pregunta pero no creía que quisiera presentarla en sociedad. No obstante, se fiaba de él, no al cien por cien, pero sí una noventa por ciento. Había pensado mucho a cerca de su relación con Voldemort y ella sabía en el fondo que eso no duraría para siempre porque o bien la Orden terminaría matandole o bien él acabaría con Harry, Dumbledore y los demás y Ginny no estaba segura de poderle perdonar eso. Quizá lo mejor para ella fuese volver cuanto antes a Hogwarts y olvidarse de ese alocado verano aunque sin duda lo mejor de todo sería asaltar Gringgots, secuestrar a Tom e irse ambos a una de esas islas del Caribe que además de ser un paraíso natural son un paraíso fiscal, pero por desgracia, la última opción no era del todo factible.
Tampoco podía parar de pensar en los últimos acontecimientos de su vida: había sido torturada por Bellatrix Lestrange y rescatada por Lord Voldemort. Insólito. Desde luego su vida era insólita. Cuando volviera a ver a la idiota de Lestrange... se lo haría pagar sin duda, eso si Tom no se lo había hecho pagar ya, cosa que no sorprendería a Ginny. Lo único bueno de su pequeña excursión imprudente fué ver a Tom aunque para el caso que la había hecho no sabía si había merecido la pena.
Por fin una noche como otra cualquiera, Riddle la llamó, sintió el botón arder en su mano. Ella no se lo pensó dos veces y cogió su escoba y salió zumbando por la ventana, eso sí, esta vez procuró ir con cuidado. Cuando llegó al punto de encuentro, supo que esa no iba a ser una cita cualquiera en el momento en que vió a Riddle bajo su verdadera forma: la de Lord Voldemort. Ginny se acercó a él tímidamente y saludó:
-Buenas noches.
-Buenas noches, Ginevra -dijo él con una voz helada.
Ginny no se atrvió a hacer nada, se quedó en el sitio, de modo que fué Voldemort el que volvió a hablar:
-¿Te doy miedo, Ginevra?
-La verdad es que sí -respondió ella en voz baja.
-Ven, quiero mostrarte algo -dijo Voldmort.
Ella no sabía que podría ser lo que Riddle quería mostrarla, pero se acercó hacía él. Riddle por su parte la cogió por la cintura y ambos se desaparecieron. Al reaparecer, lo hicieron el un bosque o al menos eso la pareció a Ginny. Había árboles a su alrededor, miró a su derecha y a su izquierda y no la pareció que aquello no fuera un bosque fuera de lo corriente.
-¿Dónde estamos? -Preguntó ella.
-Cerca de Molfoy Manor -respondió Riddle.
A Ginny aquello no la dió para nada buena espina, Voldemort al ver la expresión de la muchacha añadió:
- No te ocurrirá nada. Vas a entrar conmigo.
Acto seguido aireó su varita y una túnica negra apareció de la nada. Después dijo a Ginny:
-Póntela. Así nadie sabrá quién eres.
Ginny dudó. No quería volver a ese sitio bajo ningún concepto, no tenía ni idea de lo que Riddle pretendía, no obstante si estaba bajo su protección... Al final se decidió y se puso la túnica.
-Cúbrete la cabeza.
Ella se tapó con una gran capucha. Con eso no se la vería la cara, nadie la reconocería. Cuando estuvo lista, caminó siguiendo a Riddle, mientras este la daba instrucciones sobre lo que tenía que hacer:
-Mantente cerca de mí, no hables ni digas nada, sólo sígume. Y no te quites la capucha.
-De acerdo, de acuerdo -soltó Ginny que estaba un poco impaciente.
Cuando llegaron a la entrada de la mansión, Riddle aireó su variata y las puertas se abrieron inmediatamente. Caminaron por el jadín interior hasta que llegaron a lo que Ginny dedujo que sería la entrada a el interior de la casa. Con otro aireo de varita, las puertas se abrieron y ambos entraron a un lúgubre pero lujoso hall. Parecía que estaban solos hasta que tres individuos aparecieron. Los tres hicieron una reverencia a los recien llegados, bueno más bien a Voldemort.
-Mi señor... no os esperábamos tan pronto -dijo una mujer y Ginny enseguida reconoció a Narcissa Malfoy.
Ginny estaba alucinada. Voldemort era como un dios entre los mortífagos por la manera en que le trataban y Ginny intuyó que no se comportaban así por respeto sino por miedo o mejor dicho por terror, porque la verdad es que los individuos en cuestión parecían aterrorizados.
-Mi Lodr, tengo noticias sobre... -comenzó otro de los mortífagos.
-Ahora no -cortó el Lord.
Todo el mundo guardó silencio. Ginny pensó que seguramente Riddle no estaba acostumbrado a que le llevaran la contraria. Los tres hicieron otra reverencia y se retiraron. Ginny tampoco se atrevió a decir ni preguntar nada en vista de la situación que acababa de presenciar.
Caminaron por los corredores de la mansión, siempre descendiendo a los niveles subterráneos de la casa, hasta que llegaron a una puerta muy sólida. Riddle la abrió y ambos entraron. Ginny estaba intrigada por saber lo que había detrás pero al observar de que se trataba, se arrepintió de haberlo deseado. Era una estancia muy oscura y llena de ¿celdas? Sí, celdas. Ginny no daba crédito, de repente la entró el pánico, ¿Y si Voldmeort la encerraba en una de ellas? Aparentemente todas estaban vacías, pero a medida que avanzaban, Voldemort se detuvo ante una de ellas. Ginny en principio no distinguió nada, salvo un montó de ropa o trapos negros, pero cuando Riddle movió su varita, los harapos negros parecieron cobrar vida, se movían. Sin embargo, no se trataba de ropa animada, no, era una persona. Ginny tuvo que ahogar el grito que se escapó de su garganta cuando la figura de Bellatrix Lestrange apareció ante sus ojos. Ginny la miró, la mortífaga no tenía buen aaspecto, en su cara había restos de sangre, estaba encadenada a la pared por una de las muñecas, tenía la ropa hecha jirones y el pelo muy desordenado. Ahora Ginny lo entendió todo: Eso era lo que la quería mostrar, el castigo que había infligido a su mejor mortífaga por su tortura. Pero, por algún motivo, a Ginny no la gustó nada.
-A-Amo... -comenzó a decir Bellatrix.
-Silencio -la cortó Voldemort y ella inmediatamente se calló.
-Bella, ya sabes lo que les ocurre a aquellos que me desobecen -dijo Voldemort con un tono helado. Ginny nunca le había oído hablar así. Riddle apuntó con la varita a la mortífaga y antes de que Ginny pudiera reaccionar dijo: -Crucio.
La mortífaga comenzó a emitir unos gritos desgarradores, se convulsionaba sobre sí misma de forma incontrolable. Ginny se tapó la boca con ambas manos y ceró los ojos a la vez que se giraba para colocarse de espaldas ante la desagradable escena. Sin embargo los gritos de la mortífaga resonaban en sus tímpanos de manera que no pudo seguir mucho tiempo ingnorando aquella tortura. Se acordaba del dolor atroz que sintió ella cuando estuvo en una situación semejante y no lo aguantó más:
-Para...por favor, dejalo -le dijo a Voldemort en voz baja.
Riddle levantó su varita y la maldición cesó. Bellatrix estaba en el suelo, jadeando.
-No puedo ver esto, vamonos, por favor, no... no puedo con esto -pidió Ginny a Voldemort.
-Levantaté -ordenó el Lord a Bellatrix.
Ella se levantó, temblando. Voldmeort airó su varita y las cadenas se desprendieron de su muñeca, la puerta de la celda se abrió y Bellatrix se puso de rodillas delante de su amo, mientras decía:
-Gracias amo... gracias...
-Callaté Bella, has tenido suerte... has tenido mucha suerte. Vete de aquí.
Bellatrix besó la túnica de Voldemort y se levanto, no dejó de hacer reverencias hasta que no hubo cruzado la puerta. Mientras Ginny pensaba que el Riddle que conocía se había esfumado y en su lugar estaba el temible Señor Tenebroso.
-Ella te habría matado de haber podido -dijo Voldemort.
Ginny quería salir de allí, no siendo que a Voldemort le diera por rellenar celdas.
-Por favor ¿Podemos continuar con esta conversación en otro sitio? -aventuró ella esperanzada.
Riddle salió de la celda con paso firme y seguro. Ginny lo siguió y al cabo de unos minutos volvían a estar en el hall de la casa donde una temblorosa Narcissa esperaba para despedirse. Ginny también estaba tan temblorosa como Narcissa, parecía que sus piernas eran de gelatina. Narcissa Malfoy hizo una reverencia, el Lord no dijo nada, salió de la casa de los Malfoy dejándo, seguramente, muy aliviado al personal.
Cuando estuvieron en el bosquecillo, Ginny se despojó de su atuendo como si quemara. No quería mirar a Voldemort, únicamente quería esfumarse de allí. Ese servilismo...¿Y si Voldemort pretendía algo así de ella?
Voldemort se acercó a ella y Ginny instintivamente retroceció. La intimidaba. Quería volver a casa, con su familia, definitivamente Voldemort no era Tom Riddle.
-Ginevra, no voy a hacerte daño -espetó Voldemort.
-Y toda esa gente... -dijo Ginny sin poder contenerse.
-¿ Que...? -comenzó Voldemort.
-Son tus seguidores, lo sé -aclaró Ginny - por favor quiero irme a casa.
Voldemort la agarró bruscamente por la cintura y ambos aparecieron en la mansión Riddle. Ginny se imaginaba que Voldemort la llevaría a su casa, pero cuando se vió ante la casa de Voldemort se imaginó un secuesteo o algo peor. El primer impulso que tuvo la muchacha fué sacar su varita, pero enseguida se dió cuenta de que no tendría ninguna posibilidad de modo que hizo caso de su segundo impulso: correr, salir por patas de allí. Ginny comenzó a correr sin rumbo fijo, la importaba un pimiento donde fuera a parar, sólo quería estar todo lo más lejos posible de Voldemort. Sin embargo, no llegó muy lejos porque sin razón aparente se la paralizaron todos los múculos del cuerpo y eso provocó que Ginny cayera hacía atrás, golpeandosé la espalda violentamente contra el suelo. Intentó levantarse y no pudo, el miedo se apoderó de ella y más aún cuando vió la silueta de Voldemort acercándose hacía donde estaba. El Señor Tenebroso entonces airéo su varita y Ginny pudo levantarse trabajosamene, sabía que si volvía a huir el resultado sería idéndico. Voldemort se acercó a ella y Ginny, por segunda vez esa noche, volvió a retroceder unos pasos.
-Ginevra, esto no tiene sentido. Tienes que escucharme -dijo Riddle con voz calmada.
Ella no dijo nada, sacó su varita y apuntó a Voldemort, no quería escuchar nada porque no se sentía a salvo.
-Ginevra, baja tu varita -pidió Voldemort.
-No -contestó Ginny- quiero tener una posiblidad de defenderme.
-Me vas a perdonar la pregunta pero: ¿Defenderte de qué? -cuestionó Riddle.
-Pues de tí, de qué va a ser si no -contestó Ginny.
-Se acabó -dijo el Señor Tenebroso -Me vas a escuchar quieras o no.
Acto seguido movió su varita, pero Ginny estaba preparada y convovó un Protego de modo que el hechizo de Riddle, el que quiera que fuese, no la golpeo.
-Ginevra, no tengo ganas de juegos, por las malas va a ser peor para tí, sólo quiero hablar contigo así que deja de comportarte como una cría, guarda tu varita ven conmigo -dijo Voldemort.
Ginny se lo pensó, de todas formas no tenía muchas más opciones.
-¿Sólo quieres hablar conmigo? ¿No vas a secuestrarme? -preguntó Ginny.
-Desde luego yo tengo que hablar en un idioma diferente al tuyo porque ya te he dicho cientos de veces que podría hacerlo pero no es el caso, de modo que tranquilizaté, no te ocurrirá nada -contestó Voldemort.
Ginny asintió con la cabeza y siguió a Riddle hacia el interior de la casa. Ella todavía tenía el susto en el cuerpo. LLegaron al gran salón de la mansión Riddle y Voldemort encendió el fuego de la chimenea con un movimiento de su varita, acto seguido se sentó en el sofá. Ginny también se sentó en el sofá, pero a una distancia prudencial de Voldemort.
-¿Por qué de repente me temes tanto? -preguntó Ridde inesperadamete.
-Pues después de lo que he visto hoy... -contestó Ginny.
-¿Impresionada por lo de Bellatrix? -dijo Riddle.
-Entre otras cosas -contestó Ginny- Se supone que es tu mejor seguidora, tu mejor mortífaga y tú... tú... tu la has encerrado y torturado. Y luego está lo de los demás, su actitud tan sumisa, se diría que más que su jefe eres su amo y...
Llegados a ese punto, Ginny decidió callar.
-Continúa -la animó Riddle.
Ginny se moría de ganas por soltarlo todo de modo que dijo:
-Ellos son tus seguidoros, lo más parecido que tienes a tus amigo y ¿los tratas así? Ellos no se comportan así porque te respeten, sino porque te temen a diferencia de lo que que ocurre con... bueno, es igual, pero me he quedado muy impresionada, sí, pero para mal. Das miedo, no, das pánico.
A Ginny la habría gustado decir: A diferencia de lo que ocurre con Dumbledore y los miembros de la Orden.
-No tengo que justificarme por como trato a mis mortífagos ni dar explicaciones a nadie. Te diré simplemente que Bellatrix te habría matado de haber podido y que se lo merecía -aclaró Voldemort.
-Yo no puedo ver sufrir así a otro ser humano, por mucho que se lo merezca -dijo Ginny con tristeza.
-Entonces es que eres débil -añadió Voldemort con una nota de desprecio en la voz.
-¿Débil? -cuestionó Ginny- Al contrario, algunas personas en mi lugar no habría detenido la tortura, se hubiesen dejado llevar por la sed de venganza, sucumbiendo a la ira, al odio... esos son los débiles; los fuertes somos los que somos capaces de actuar como seres humanos y no nos dejamos llevar por instintos homicidas. Cuando una persona te hace daño lo fácil es ir a por él, lo difícil es dejarlo pasar. Los débiles sucumben a esa tentación, los fuertes no.
Eso dejó a Voldemort unos segundos pensativo, después miró a Ginny y dijo:
-Hoy quería hablar contigo porque tengo algo que proponerte.
Ginny le miró también pero con cierta aprensión, a saber que sería lo que Riddle tramaba ahora.
-Podrías dejar Hogwarts y quedarte aquí.
Ginny tenía los ojos abiertos como platos. Pensó: ¡Ni de coña!
-No quiero dejar a mi familia -dijo Ginny- quiero terminar mis estudios en Hogwarts y...
-Y después que harás -la interrumpió Riddle- ¿unirte a la Orden del Fénix?
-Pues... -Ginny dudó antes de responder- La verdad es que antes aspiraba a ser miembro pero como ya sabes mi situación personal ha dado un giro de trescientos sesenta grados de modo que no creo que sea conveniente que yo esté dentro de la Órden.
-Yo tampoco creo que sea conveniente para tí. Y me temo que tampoco sería conveniente para tí que regresaras a Hogwarts -concluyó diciendo Voldemort.
-Pero ¿porqué? -preguntó Ginny intrigada.
-No te lo voy a decir, pero más te vale que no te metas en líos tal y como acostumbras porque no creo que pueda ayudate -explicó Voldemort- Quería que vinieras conmigo a Malfoy Manor para que tu misma vieras mi cuartel general, por si decidías quedarte conmigo.
Así que era eso, Riddle quería que Ginny se hiciera una idea antes de tomar la decisión de abandonar a su familia para irse con él. Ella todavía no se podía creer la propuesta de Voldemort, no podía ni quería aceptarla, una cosa era ser la amante extraoficial del Señor Tenebroso y otra cosa era pregonarlo a los cuatro vientos, además no quería convivir de forma permanente con él, porque Ginny no podía soportar los momentos en que Voldemort desplegaba su crueldad y su indiferencia hacia la vida humana ajena.
-Pues supongo que esto es una despedida -explicó Ginny- porque ponto volveré a Hogwarts y no sé si vamos a volver a vernos.
-Es una pena que no hayas aceptado -dijo Voldemort.
Ginny no añadió más. Se acercó a Riddle, suspiró y dijo:
-No sé como acabará todo, pero espero que antes del final volvamos a vernos. En Hogwarts han endurecido mucho las medidas de seguridad, no creo que podamos comunicarnos de ninguna manera y tal y como están las cosas antes de que yo vuelva para Navidad a casa tu podrías haber... -Ginny cortó la frase. no quería decirlo en voz alta- bueno, eso, que espero que podamos encontrarnos una vez más antes de que todo esto acabe.
Ginny no quería llorar, sin embargo sus ojos se humedecían, quisiera o no su relación con Riddle la había dejado una pequeña huella en el corazón.
-Tranquila Ginevra, tendras noticias mías -confirmó Riddle.
Ginny levantó una ceja, escéptica. Eso no se lo esperaba.
-¿Y se puede saber como? -preguntó Ginny.
-A través de Snape -dijo Voldemort.
-¡¿¡QUUÉÉ!?! ¿Estamoso locos? En serio, ¿Nos hemos vuelto todos locos o qué? ¿Snape? Joder, Snape al corriente de mi vida sentimental, ¡Te juro que era la único que me faltaba! -despotricó Ginny.
Ya se imaginaba perfectamente a Snape cuando la diera noticias de Voldemort, tendría que aguantar sus putos comentarios sarcásticos incluso fuera de clase... Eso era el colmo.
-Te aseguro que este curso será mucho más respetuoso contigo -insistió Voldemort.
-Ya... claro, unas cuantas amenazas seguidos de una ración de cruciatus es mano de santo ¿no? -preguntó Ginny.
-Sea como fuere, si Snape sabe lo que le conviene no se meterá contigo, no más de lo habitual quierio decir, no hay que levantar sospechas -confirmó Voldemort.
-Bueno, pues... joder, no tengo más remedio -dijo Ginny mientras le tapaba la cara con ambas manos.
Cuando se la pasó un poco el soponcio se incorporó en el sofá y Voldemort se acercó a ella diciendo:
-Esta podría ser nuestra última noche... hay que aprovechar el tiempo.
Fin del capítulo.
(N/A: Pues ya veis, para el próximo capítulo podría hacer un lemon Voldemort/Ginny, así que a votar sí o no en los reviews. Gracias a todos)
