Libérame

-¿Puedes escucharme pero no entender lo que te digo verdad? –masculló decaída Kasumi y una voz familiar le respondió con sonidos incomprensibles– Aquí no hay paredes, ni techo, ni piso y aun así sigues atrapado.

Tras esas palabras cargadas de desesperación la pelirroja hizo una pausa y levantando la mirada lo más alto que pudo dijo– Si no puedes entender lo digo al menos no olvides el sonido de mi voz –continuó como si él pudiese descifrar la intensión detrás del tono de su voz– porque te prometo que nos volveremos a ver –afirmó antes de marcharse de ese sombrío lugar para volver a la tierra de los vivos.

000000000

El reloj despertador de Hinata sonó a las cinco de la mañana ese día. Entre esto y aquello, las tareas escolares se habían amontonado y con la víspera de los exámenes cerca, la dama de cabello azulado consideró que sería mejor hacer un esfuerzo y levantarse temprano para ponerse al día lo antes posible. Así que con pesadumbres abandonó su tibia cama antes de que el sol saliera. El frío matinal había bañado de condensación las ventanas del cuarto de la estudiante y, con este panorama, Hinata decidió que sería mejor darse un baño caliente primero.

Luego de llenar la tina del baño se sumergió en la misma y cerró los ojos por un momento. Las suaves burbujas y el agua tibia relajaron todo su cuerpo y le permitieron meditar un instante.

Si puedes tocar esa última canción quizás puedas ir al cielo –meditó dirigiéndole el pensamiento a su nueva amiga– si lo que mantiene atrapado a Itachi es el hecho de que tú no eres libre no necesitaría tomar otro tipo de medida para que ambos abandonaran este mundo.

No obstante no tardó más de quince minutos en terminar de asearse. Y entonces dedicó la siguiente hora y media a las asignaturas escolares pendientes, ya casi estaba terminando con la última cuando el gato del vecino decidió volver a posarse en su ventana para proceder a rasguñar la misma.

Hinata lo vio fijamente con una expresión de apatía clavada en el rostro y luego de un hondo suspiro procedió a levantarse para abrirle la ventana al ruidoso animal. Una vez adentro ella preguntó– ¿qué quieres demonio?

-Sobreestimas mis habilidades humana, yo podría serte de mucha ayuda si tan solo me sacaras de esa casa del horror –habló la criatura refiriéndose a su actual hogar.

-¿No te agrada la casa de los Sabuko? –inquirió la ojiperla.

-¡Claro que no! ¡Los odio a todos! –manifestó con desprecio y luego corrigió– menos a la mujer, si Temari-chan me cae bien ¡pero ese no es el punto!

-Aja… bueno mira la verdad es que no necesito tu ayuda, no soy lo que crees –especificó anticipando lo que el demonio pensaba.

-Claro que sí, eres una sacerdotisa –habló confiado.

-No, no lo soy –corrigió y luego argumentó– yo no me dedico a guiar a almas en pena hacia el cielo, lo que hago ahora no es algo habitual en mí.

-Yo no me refería a ese tipo de sacerdotisa –exclamó y luego recapituló– aunque se te ve bastante decidida a enviar a Kasumi-chan al cielo.

-Eso no tiene nada que ver con esto, lo Kasumi es diferente –negó molesta por no poder darse a entender.

-¿Yo soy diferente? –habló la pelirroja manifestándose en la habitación.

-Olvídenlo, el punto es que no te necesito Shukaku –rectificó seriamente y entonces la puerta de su habitación sonó estruendosamente. Hinata procedió a abrirla para encontrarse con su hermana menor.

-¡Son las siete menos cinco de la mañana! –gritó Hanabi furiosa – ¡si vas a hablar con tus amigos imaginarios al menos baja la voz!

-Gomen, no quise despertarte –se disculpó la primogénita a pesar de saber que no estaba hablando tan fuerte y que el despertador de su hermana sonaría pronto de todas formas.

-"Gomen, gomen" solo eres buena para disculparte –se burló antes de quejarse duramente– baka… no puedo creer que me tocara una hermana como tú –y tras este berrinche la menor se retiró a su habitación para apagar su despertador el cual ya había comenzado a sonar.

Hinata cerró la puerta y, al levantar la vista, notó que tanto Shukaku como Kasumi estaban sorprendidos.

-Esa niña es insoportable –calificó el demonio.

-Si pero… ¿Hinata, por qué dejaste que tratara así? –inquirió suavemente la Terumi.

-Ella tiene todo el derecho a odiarme –manifestó con voz opacada la peliazul– después de todo nuestra familia se destruyó por mi culpa.

-Hinata-chan…

-Esa es la razón por la cual no soy una sacerdotisa, Shukaku –dijo mirando al animal y luego comenzó a organizar sus cuadernos mientras solicitó– ahora ve a tu casa, por favor.

-Kasumi –nombró el demonio sin saber en verdad que hacer.

-Hazlo, ve a tu casa yo me quedaré con ella –soltó la pelirroja y una vez que el gato se marchó tomó aire y se dirigió la Hyuga– reconozco que hay muchas cosas de ti que no sé pero por las cosas que sí sé, creo firmemente que no puedes ser la culpable de que tu familia se destruyera porque un alma tan pura como la tuya jamás podría causar tanto dolor –comentó sinceramente provocando que la peliazul dejara todo lo que estaba haciendo en ese momento y volteara a verla para encontrar la franqueza de sus palabras plasmada en sus ojos.

-Nee Kasumi-chan… ¿si te contara algo oscuro sobre mi seguirías siendo mi amiga? ¿Podrías seguir viéndome como me ves ahora? –indagó con calma.

-Sí, lo prometo –afirmó sin dudar la dama de ojos celestes.

-Cuando Hanabi tenía cinco años y yo siete nuestra madre enfermó gravemente. Mi habilidad, lo que tu llamas "don", ya se había manifestado para ese entonces. Este poder visual que me permite ver las almas de las personas muertas manchadas de un color tan particular que no lo encontrarías en la escala cromática proviene de mi familia materna. Siempre se salta una generación y siempre se da solo en la primogénita. Así que, desde una edad muy temprana y a pesar de ser el secreto mejor guardado de mi familia, mi madre me advirtió lo que sucedería y me enseñó a no temerle a este don –explicó con calma sonriendo levemente cuando nombraba a su madre– en ese entonces mi padre era un empresario exitoso, igual que ahora, con la diferencia que vivía con nosotras. Éramos una familia común y Hanabi y yo nos llevábamos bien, pero cuando mi madre enfermó todo pareció derrumbarse. Hanabi lloraba todo el tiempo y mi padre estaba siempre reunido con los médicos, siempre les gritaba, les decía que eran inútiles e incompetentes.

-No debió ser fácil para dos pequeñas vivir esa situación –calificó la pelirroja con los ojos humedecidos y la voz entrecortada.

-No lo fue y fue por eso que, al conocer un alma en pena, hice un trato –acotó y luego fundamentó– esta alma recorría la morgue del lugar todo el tiempo y al contarle lo que me ocurría me dijo "si me ayudas a llegar al cielo te diré como puedes salvar a tu madre" –relató y luego de una breve pausa habló– yo estaba tan feliz, "el hombre de bigote me ayudara a salvar a mamá" le dije a Hanabi quien no sabía, ni sabe nada de mis poderes así que asumió que se trataba de algún doctor. Luego de dos días descubrimos porque aún estaba en este mundo y la puerta se abrió, él ya era libre de dejar este mundo, así que se encaminó hacia la misma. Fue entonces que le recordé nuestra promesa: "señor, aun no me dice cómo salvar a mi mamá", él se dio vuelta y con la expresión de paz del rostro de alguien que está por alcanzar el paraíso murmuró "lo siento mucho pequeña, la verdad es que no existe nadie que te pueda ayudar. Las puertas no fueron hechas de manera bilateral por lo que nadie que sepa cómo ayudarte puede alcanzarte ya".

-Él te engañó para poder dejar este mundo –habló Kasumi con los ojos abiertos de par en par, sin poder creer como alguien le da esperanzas a una niña tan pequeña.

-Así es. Me quedé en shock unos instantes y luego corrí a la habitación de mi madre –continuó con su relato– la abrace y le llorando sin consuelo le conté todo lo que había pasado. "No es tu culpa Hina-chan, no maldigas tu don por esto ni cierres tu corazón… Hanabi es muy pequeña aun así que procura cuidarla. Hinata…" me nombró con voz débil antes de decir "aun te queda mucho por ver querida, el mundo es maravilloso." Y tras esas palabras cerró los ojos para siempre y yo maldije mi suerte. Una enfermera vino, alertada por el sonido de los aparatos y mi padre entró después de ella; me pidieron que esperara afuera mientras realizaban las maniobras de resucitación pero ya no había nada que hacer. Hanabi apareció en ese instante de la mano de Kurenai-san y llorando les dije que mamá había muerto. Hanabi me abofeteó esa vez y comenzó a gritarme pero Kurenai-san la detuvo, yo no quería que la detuviera, quería que mi hermana se descargara porque tenía razón. Yo le había prometido que salvaría a mamá y había fallado miserablemente. Papá ya no pudo volver a mirarnos al rostro porque esos rostros le recordaban demasiado a la mujer que había amado y perdido, así que nos puso al cuidado de Kurenai-san, con el tiempo él perdió todo el interés en nosotras y así nuestra familia se desmoronó.

-Hinata tu madre tenía razón no fue tu culpa –habló Kasumi.

-Si lo fue, yo no debí dejarme engañar por ese sujeto como una tonta –se reprochó duramente– de cualquier forma eso fue hace mucho tiempo, y he aprendido a vivir con el odio de Hanabi.

-Arigato Hina-chan –manifestó la pelirroja confundiendo a la peliazul.

-¿Hmm? ¿Por qué? –inquirió despistada.

-Porque, a pesar de todo lo que has pasado, aun intentas ayudarnos a llegar al cielo –detalló con una sonrisa provocando que su amiga sonriera también.

000000000

Temari había sido la primera en llegar al colegio esa fría y nublada mañana. Se sentía inspirada y al mismo tiempo tensa así que no dudo en dirigirse a la sala de música y fue entonces que notó que desde que Kasumi se fue, ella no había tocado la batería ni una sola vez. Así que con calma y paciencia preparó su equipo, acomodó los platillos y tomó un par nuevo de baquetas del armario antes de sentarse frente a su majestuoso instrumento.

Me encanta el olor de la música por la mañana –pensó al reconocer el particular olor del objeto y marcándose a sí misma el tiempo comenzó a tocar. El bombo retumbaba con cada golpe, los platillos chillaban al estremecerse pero ella no dejaba de sonreír, era como descargar todas las energías negativas que venía acumulando. Pero pronto comenzó a agitarse, tocar de manera eficiente la batería requiere de un gran esfuerzo físico el cual podía realizar cuando estaba en forma pero ahora hacia tanto que no entrenaba. No obstante, la rubia decidió cerrar los ojos y ponerle aún más energía a la acción. Estaba cansada pero no podía parar, se sentía tan bien crear las mismas notas que atravesaban su cuerpo y la recargaban, era como retroalimentarse de vibras positivas.

Cuando terminó la canción respiraba con dificultad y aun retumbaba el sonido en la habitación pero, aun así, escuchó un leve aplauso provenir de la entrada del aula por lo que levantó la vista rápidamente aunque pronto pasó a relajarse cuando notó que se trataba de la Yamanaka.

-Es muy agradable volver a escucharte tocar, Temari-chan –soltó la rubia amablemente.

-Gracias Ino, no me había dado cuenta de cuanto necesitaba esto –confesó un poco avergonzada la Sabuko.

-Pero he de admitir que nunca te he visto tan cansada –observó acercándose a ella.

-Bueno eso es porque hace mucho que no salgo a correr –respondió la dama de ojos verdes.

-¿Correr? –repitió la Yamanaka sin tener idea de lo que estaba hablando.

-Es muy fácil cansarse cuando debes tocar la batería por una hora o dos, así que Kasumi y yo salíamos a correr por las mañanas –explicó con calma y de manera cariñosa al recordar a su amiga– ella también necesitaba el ejercicio cardiovascular ya que cantar y tocar la guitarra al mismo tiempo también requiere de mucha resistencia.

-Oh ya veo –habló Ino comprendiendo el motivo– y pensar que a pesar del esfuerzo ella podía sonreír…

-Eso es porque ella cantaba para que otros sonrieran –murmuró suavemente la alumna de quinto.

-¿Hmm? ¿Dijiste algo? –indagó la Yamanaka.

-Oh no nada importante –respondió rápidamente– Ino-chan… me preguntaba si Shikamaru-kun ya te dijo que-

-Chouji-kun me lo dijo –se apresuró a responder esbozando su mejor y más pervertida expresión– así que vienes con nosotros al excepcional miércoles de pizza.

-No es necesario que pongas esa cara –soltó Temari fríamente fingiendo seriedad mientras esperaba que, al igual que ella, Ino ignorara el rubor de sus mejillas.

-Shikamaru nunca fue de hacer amigos tan rápidamente –estableció la rubia mientras insinuaba– no será que hay un par de atributos en ti que le llaman la atención –comentó mordazmente mientras señalaba el busto de la Sabuko.

-¡Ino! ¡Deja de decir bobadas! –ordenó Temari roja como tomate mientras se tapaba como podía el pecho.

-Vamos, vamos, no los ocultes –solicitó Ino bromista, jalándola un poco del brazo mientras la Sabuko se desesperaba más y más– no tienes por qué avergonzarte.

-¡Ya detente Ino! –gritaba la mayor corriendo por el aula mientras que era perseguida por la rubia hasta que una intromisión las hizo detenerse.

-¿Qué están haciendo ustedes dos? –indagó con usual seriedad Sasuke sin querer conocer en verdad la respuesta.

-¿Sasuke-kun vienes a tocar antes de que empiecen las clases? –indagó Ino al ver el estuche de su guitarra en la espalda.

-No, de hecho pensaba dejarlo aquí y quedarme después de clases para ensayar un poco –confesó esperando que un cambio de ambiente pudiese sacarlo de ese bloqueo artístico que estaba sufriendo.

-Podríamos quedarnos todos y ensayar –sugirió Temari sorprendiendo a los otros dos quienes permanecieron en silencio con un semblante afligido en el rostro por lo que la rubia continuó– sé que no hemos ensayado desde… –en este punto hizo una pausa para no empeorar la situación aunque todos entendieron a lo que se refería– pero, realmente creo que si ellos pueden escucharnos, estén donde estén, les gustaría que les dedicáramos una canción.

-Temari-chan –habló entrecortadamente Ino abandonando la tristeza que había amenazado con retornar.

-Por mi está bien –soltó Sasuke sin oponerse y sin explicar de más.

-Deberíamos invitar a la chica nueva –sugirió Ino de repente llamando poderosamente la atención del Uchiha.

-¿Y eso por qué? –preguntó él sin muchos ánimos de que ese plan se concretara.

-Es un incentivo, si le gusta como tocamos podría convencerse de integrarse a Darkness, ¿verdad Ino? –habló Temari queriendo corroborar la idea de la Yamanaka.

-Exacto y ¿quién sabe? Quizás hasta nos deje escucharla cantar –confirmó la rubia.

-Hagan lo que quieran –bufó el pelinegro sin estar de acuerdo en lo absoluto. Nos obstante ambas interpretaron que esa reacción propia del Uchiha era algo normal si tenemos en cuenta su desprecio por la gente nueva, pero pronto descubrirían que era mucho más que eso.

000000000

Cuando las clases terminaron Ino se dirigió directamente a Hinata para solicitarle que asistiera al ensayo, invitación que la Hyuga descartó de inmediato puesto que aún no se sentía preparada para reunirse con la banda y tampoco tenía muchas ganas de ver al Uchiha.

-Vamos Hyuga-chan, solo ven a vernos por unos minutos –insistió la Yamanaka amablemente.

-No lo sé, tengo cosas que hacer en casa y –argumentaba vagamente la Hyuga cuando vio pasar al Uchiha quien esbozó una sonrisa de lado al oír la situación y luego se retiró del salón.

Oh, con que no me quieres en tu ensayo ¿eh Uchiha? –pensó molesta mientras inconscientemente fruncía el ceño– pues te tengo noticias, no solo voy a asistir a este ensayo sino que asistiré a todos ellos y vas a tener que oír mi voz te guste o no –estableció firmemente.

-¿Vas para tu casa Hyuga-chan? –inquirió Gaara incorporándose a la conversación.

-Oh, lo siento Sabuko-kun –habló ella con cortesía– pero aún tengo cosas que hacer aquí, mañana tal vez.

-Oh, seguro, nos vemos mañana –se despidió un poco abatido el pelirrojo mientras la Yamanaka festejaba en silencio.

-Entonces ¿vendrás? –preguntó para asegurarse.

-Sí, solo esta vez –aclaró la peliazul siguiendo a la rubia quien la guio hasta la sala de música.

-Perdón por la demora –anunció entusiasta Ino cerrando la puerta detrás de Hinata. No se necesita ser un genio para deducir que la expresión en el rostro de Sasuke no pudo estar más cargada de antipatía.

-¡Qué bueno que decidiste venir Hyuga-chan! –festejó Temari acercándose a la dama de ojos perlados.

-¿Vamos a empezar o qué? –indagó el pelinegro demoliendo el acogedor ambiente que las rubias habían creado.

-Ya, ya, solo dejen que conecte mi bajo –habló Ino apresurándose a poner en condiciones su equipo y una vez finalizado preguntó– ¿qué tocamos?

-¿Set me free? –sugirió Temari.

-¿Sin cantante? ¿Estas segura? –preguntó el Uchiha sorprendido.

-Sí, solo toquemos de una vez –concordó la Yamanaka y las cuerdas de acero comenzaron a vibrar al ritmo de la percusión. Hinata no podía creer lo coordinados que eran y no pudo evitar preguntarse cuando tiempo se necesitaba para estar tan armonizados como ellos lo estaban.

Y pensar que Kasumi-chan fue parte de esto –pensó comprendiendo por primera vez el alcance de Darkness, su energía y su propósito.

Al terminar, todos esperaron a que el eco se desvaneciera completamente para hablar. Según el punto de vista de Hinata, esa había sido una performance perfecta pero no fueron de ese estilo los comentarios que se escucharon de parte de los integrantes de la banda.

-Eso estuvo mediocre –opinó Ino mirando a Temari.

-Gomen, estuve a destiempo al principio –comentó ella.

-Yo tengo una cuerda floja, debería cambiarla antes de que siga desafinando así –reveló Sasuke poniendo manos a la obra para reparar su instrumento.

-Es difícil volver a retomar el ritmo sin cantante –explicó la Yamanaka.

-Excusas, excusas –se quejó el pelinegro.

-Mira quien se queja señor cuerda floja –retrucó Ino.

-No empiecen ustedes dos –amenazó Temari como una madre anticipando la riña de sus hijos y entonces escucharon una leve risita provenir de Hinata por lo cual desviaron la mirada hacia donde ella estaba.

Al darse cuenta de que había sido escuchada exclamó– gomen, gomen, es solo que es gracioso verlos pelear.

Y tras esa simple explicación, la risa se hizo expansiva hacia el resto de los presentes.

-Deberías haber visto a Ino cuando entró a Darkness –se burló la Sabuko y aclaró– no tenía ni idea de cómo tomar un bajo.

-¡Jump! De todas maneras aprendí rápido –se defendió la dama de tercero.

-Solo porque Deidara-sempai te enseñó –aclaró el Uchiha desprestigiando el progreso.

-¡A ti te enseñó Kasumi-chan! –acusó rápidamente la Yamanaka.

-Nee Hyuga-chan… ¿crees que estaría bien si te pidiéramos que cantaras solo un poco? –Solicitó la Sabuko de manera precavida y luego añadió– sé que aún no has decidido nada y no queremos presionarte, solo es por curiosidad.

-Nunca he cantado de manera seria –argumentó ella esperando que la rubia desista de su petición.

-Oh solo un poco, por diversión –justificó Ino esperando que Hinata aceptara.

-Ya déjenla en paz, par de arpías –soltó Sasuke medio en broma medio en serio notando que Hinata comenzaba a sentirse incomoda.

-Oh gomen Hyuga-chan, nunca quisimos molestarte –se disculparon la artistas.

-No, está bien… quizás otro día –dijo la peliazul intentando postergar el momento.

-Bueno, eso es todo por hoy, debo llegar a casa antes de que anochezca o tendré problemas –soltó Ino juntando sus cosas apresuradamente y marchándose.

-Yo también me voy, debo pasar por la biblioteca antes de ir a casa –dijo Temari tomando su bolso.

-Hasta mañana –se despidió Hinata saliendo con ellos del aula y dirigiéndose a la salida mientras era seguida por un silencioso Sasuke.

Y justo antes de abandonar el edificio, la peliazul se detuvo un momento para decir– nee Uchiha-kun…

-¿Humm? –masculló él para luego preguntar apropiadamente– ¿ahora qué?

-Sé que soy yo quien siempre te habla con una voz diferente –estableció Hinata sin voltearse y luego soltó un tanto curiosa– pero tus pensamientos deben ser bastante contradictorios también para haberme defendido hoy como lo hiciste.

-No te defendí –mintió él de manera poco convincente– solo quería que se callaran.

-Si bueno, por lo que haya sido que interviniste… arigato –exclamó la dama antes de retirarse hacia la puesta de sol.

00000000000000000000000000000000000000000000000000 00000000000000000000000000000000000000000000000000 0000000000000

Maxiid: awww bueno no te pongas triste :c son cosas que pasan y, de alguna manera, Itachi dejo un rastro muy importante. Oh si! la katana es importante, pero Hinata misma te contará sobre ella más adelante. Kakashi es de mis personajes favoritos xD él siempre tan crudamente sincero. Me alegra que te haya gustado el capitulo doble :D y más aun el segundo que el primero puesto que ese disfrute más al escribirlo. Gracias por comentar! Saludos.

Jeffy Iha: bueno el "bienvenida" esta de más entonces, aunque no el agradecimiento por tomarte el tiempo para comentar, no muchos lo hacen hoy en día. Dude un poco al principio porque me pareció que era mucha mezcla de cosas y yo quería, ante todo, que tuviera coherencia así que me alegra mucho que te haya gustado. Lamento el tiempo que me lleva publicar, trato de subir lo más seguido posible pero a veces se complica por cuestiones personales, de todas maneras intentaré actualizar lo más pronto posible. Oh el gato demonio, buena observación, el también tiene un rol importante en este fi,c pero por ahora se limitará a pequeñas apariciones que desatan cuestiones más importantes como la del capitulo que viene. Gracias por comentar! besos.

lady-darkness-chan: oh si, pero no hoy xD

yusha: pobre gaara lo pelean sin que él se entere (?) xD pobre sasuke lo abrumo la experiencia de kakashi en la vida, no pudo defenderse xD me temo que recién el el siguiente capitulo veremos de nuevo a trió sasori/temari/shikamaru :c espero que no te moleste esprar un poco más.. me alegra que te haya gustado :D gracias por comentar y saludos.

00000000000000000000000000000000000000000000000000 00000000000000000000000000000000000000000000000000 0000000000000

Canción: Set me free

Artista: Aya Hirano

Link: www .youtube watch?v =ATdChIOQ7c0