N/A: Finalmente él último capítulo de Entre la luz y la oscuridad. Me siento muy orgullosa de mi misma.

Más abajo les tengo noticias, mientras tanto, disfruten

Epilogo

Samanta POV

Han pasado aproximadamente tres años desde que acabo el caso Kira. La muerte de Light trajo consigo el repentino suicidio tanto de Mikami como de Misa, el del fiscal me tomo completamente por sorpresa puesto que me parecía una persona demasiado calculadora como para caer en una desesperación como para creer que esa era la única salida, sobre Misa, no me sorprendió en absoluto, estaba demasiado obsesionada como para lograr sobrellevar la muerte de Light, de hecho, más de una vez me cuestione la posibilidad de que fuese el mismo Light quien la asesino con la libreta.

Mello, Matt y yo regresamos al cabo de dos semanas terminado el caso Kira a Inglaterra, un poco por esperar a que Matt se recuperara del todo y otro poco por esperar a que Matsuda fuese a buscarme, pero en ningún momento lo hizo.

Una vez en Inglaterra decidí rentar un departamento para que viviéramos mi futuro hijo y yo, no me sentía con fuerzas para volver a vivir en el orfanato, aunque Roger me insistió más de una vez en que podía volver ahí sin ningún problema, pero aun así me negué.

Al final y luego de un sinnúmero de discusiones que casi nos hacen perder los nervios a Roger y a mí Near y Mello habían decidido compartir el alias de L, pensé que nunca llegarían a un acuerdo, pero finalmente lo hicieron lo cual hizo que me sintiera muy aliviada.

Matt siguió explotando su talento de hacker en el mejor sentido de la palabra, ayudaba a mantener el orden en la seguridad de los diferentes Wammy's house en el mundo, además de hacer un par de trabajos para el gobierno de los cuales yo no estaba de acuerdo.

Mi embarazo no fue de lo mejor ya que al final tuve que ir al psicólogo donde me diagnosticaron estrés postraumático* a raíz de la muerte de Watari y Elle, por lo cual debía de ir además de a las revisiones de rutina a terapia.

Al cabo de cinco meses nació mi hijo, era un niño de cabello negro y ojos color avellana, se parecía a su padre más de lo que esperaba, lo amaba con todo mi corazón.

Aunque a veces me ponía triste intentaba ser fuerte por él, no me podía permitir volver a desconectarme del mundo como antes del nacimiento de mi niño, ahora él me necesitaba y yo lo necesitaba a él para seguir adelante.

Luego de muchos años de terapia finalmente deje de ver a Elle, aunque al principio me sentía sola me obligue a pensar que era lo mejor, no podía seguir aferrándome a la idea de que seguía conmigo de esa manera, sé que de alguna forma siempre será parte de mí, pero en nada me beneficiaba la manera en la que "interactuaba" con él, aunque de vez en cuando seguía teniendo pesadillas relacionadas con Kira, las cuales ya me resigne a que me acompañaran por el resto de mi vida.

Unos tres meses después de que nació mi hijo me dedique a tomar un curso a distancia para obtener un título en leyes, fue en ese punto en el que me di cuenta que el ser una genio no me abría en realidad todas las puertas, la gente le da más valía a un papel que al conocimiento. Comencé a trabajar en uno de los bufetes jurídicos más prestigiados de Inglaterra.

A lo largo de esos años solo supe por medio de Near de la fuerza especial. Me dijo que la muerte de Kira se mantuvo en secreto por acuerdo de los miembros de la INTERPOL, se pensaba que difundir la muerte de Light solo provocaría más problemas. Muchos miembros de la INTERPOL pedían que se me enjuiciara como cómplice de Kira, pero al final, gracias a Near, Mello y a la fuerza especial, sobre todo gracias a la Matsuda, según Mello, desistieron de ello.

Aún extrañaba a Matsuda, pero intentaba no pensar en ello ya que no me hacía ningún bien, ninguno de los dos nos habíamos buscado, yo no lo llamaba a pesar de tener manera de hacerlo y él tampoco lo hacía. Intente superarlo y dejar de tener dentro de mí esa esperanza, aunque fue en vano, si bien me era posible mantener a raya mis pensamientos durante el día, de noche en la soledad de mi habitación no me era tan sencillo.

Una tarde me encontraba en un parque cercano a mi departamento viendo como jugaba mi hijo, sonreí ligeramente, es curioso como encuentras razones para seguir adelante a pesar de que te siente fatal.

Estaba tan inmersa en mis pensamientos que no note cuando alguien se sentó a mi lado, solo fue hasta que me hablo que lo note con un sobresalto.

- ¿Sabes? Tenías razón en una cosa, soy realmente una persona que a veces no piensa por sí mismo, pase demasiados años guardando rencor por lo sucedido- gire me cabeza para ver a Matsuda, no sabía que decir, habían pasado demasiados años desde la última vez que nos habíamos visto –hola.

- Matsuda…

- Lo siento, Samanta, pase demasiado tiempo pensando las cosas y no me di cuenta de que me estaba quitando oportunidades, entre ellas buscarte – miré de reojo al parque de juegos, mi hijo seguía jugando, totalmente ajeno a la situación.

- ¿Cómo me has encontrado?

- No fue fácil o más bien no me lo pusieron fácil, intenté llamarte, pero cambiaste tu número… - medio asentí – en fin, tuve que rogarle a Aizawa que me diera el número para contactar a Near y Mello ¿Sabes que Aizawa es ahora el jefe de la fuerza especial?

- Eso oí – murmuré ligeramente.

- Si, bueno, cuando me lo dio llamé y quién me contestó fue Mello y me mandó al diablo, dijo algo así como que podía vivir mil vidas y nunca te merecería – me lleve una mano a la frente, eso sí que sonaba como a algo que Mello haría – luego me llamó Near, me dio esta dirección y dijo que… - me sentí ligeramente molesta, sabía que debía de decirle a Matsuda lo de mi hijo, pero no estaba en mis planes que otra persona se lo contará.

- ¿Qué te dijo exactamente?

- Que las cosas no eran igual de sencillas, que hay algo que debo de tener en cuenta ¿A qué se refería? – me removí intranquila - ¿Qué es, Sam? ¿Tienes pareja, te has casado?

- No, no es nada de eso, es complicado.

- Samanta, yo aún siento algo por ti, pero entenderé que tus sentimientos no sean los mismos… - lo interrumpí poniendo un dedo en sus labios, definitivamente no se imaginaba ni remotamente de lo que se trataba.

- Matsuda… - está vez una voz infantil nos interrumpió, era mi niño que venía alegremente mientras me llamaba.

- Mira, mami, un diente de león – sonreí ligeramente al tiempo que lo tomaba.

- Está muy bonito – él sonrió satisfecho de si mismo, en seguida su visita se fijó en un Matsuda que parecía haber olvidado como respirar – él es el señor Matsuda, salúdalo, cielo.

- Buenas tardes, señor Matsuda – dijo sonriente.

- Ho… Hola.

- Ve a buscarme más dientes de león, por favor – el niño asintió antes de salir corriendo.

- Eres mamá, Samanta.

- Soy mamá – murmuré como si ni yo misma lo pudiera creer – me dijiste que no te habías casado.

- Y es verdad.

- Entonces ¿Tienes novio o…? – nuevamente puse un dedo en sus labios para que dejará de hablar.

- Soy madre soltera – Matsuda asintió pensativo – tiene el nombre de su padre.

- ¿Le pusiste Light? – giré mi cabeza en su dirección, no lo culpaba por llegar a esa conclusión, pero lo que seguramente él no sabía era que llevaba casi seis años con Light y nunca había pasado nada y luego de que empezará a salir con él me había embarazado.

- Tú eres su padre, Touta – Matsuda me vio con los ojos abiertos de par en par.

- ¿Yo?

- Si, pero escúchame, no tienes ninguna responsabilidad u obligación… - está vez fue él quien me interrumpió, solo que por su parte fueron sus labios los que me acallaron.

- Perdona, perdona, no era mi intención, me deje llevar por la emoción – sonreí ligeramente antes de acariciar su cabello.

- Puedes dejarte llevar por la emoción tanto como quieras – está vez él me sonrió.

- ¿Qué sabe de mi?

- Que vives en Japón por trabajo, él vivía con la esperanza de que algún día aparecieras, nunca le dije nada malo sobre ti, le he dicho que eres un policía dedicado y bueno, te admira – Matsuda sonrió ligeramente.

- ¿Cómo puedes ser tan buena luego de que te traté tan mal la última vez en tu departamento de Japón?

- Eso fue mi culpa, Mello me había dicho que fuera sincera contigo, pero fui una cobarde, tenía miedo de perder tu cariño y bueno, al final mis miedos solo provocaron problemas – Matsuda negó ligeramente, estaba claro que teníamos que hablar después en más profundidad sobre el asunto.

- Yo tampoco te quise creer, me era más fácil pensar que las cosas no eran como decías, tenías razón, quería ver al jefe Yagami en Light, pero como bien dijiste, él no tenía nada de Soichiro Yagami – ambos nos quedamos callados observando al pequeño Touta jugar - ¿Estará bien que vaya a hablar con él?

- Anda, ve, solo no se lo digas aún esperemos a estar en casa – él asintió, lo vi ponerse de pie, pero apenas dio un paso antes de volver a verme.

- Sammy ¿Te casas conmigo? – sonreí ligeramente y asentí.

Y yo que pensaba que nunca tendría una familia como la que tenía antes de la muerte de mis padres.

Continuara...

N/A: Sip, se me fue muy fuertemente la olla y he decidido hacer un fic más de esta serie. El título será: El legado y publicaré el primer capítulo muy pronto. La trama será totalmente de mi invención.

Muchas gracias por haberme acompañado en este fic que para ser sincera no me convencía mucho y que al final le agarre mucho cariño.

Nos leemos la otra.

Sayonara*El trastorno puede durar desde meses hasta años y suele haber episodios que recuerdan el trauma y causan intensas reacciones emocionales y físicas.

Entre los síntomas se encuentran tener pesadillas o recuerdos repentinos, evitar situaciones que recuerden el trauma, reaccionar exageradamente ante los estímulos, y sufrir de ansiedad o depresión.

El tratamiento incluye diferentes tipos de psicoterapia y medicamentos para controlar los síntomas.

Sayonara :3