-Nota: Después de tanto tiempo sin poder actualizar necesitábamos escaparnos un poco de los líos familiares y relajarnos por aquí. Esperamos que nuestro estado de animo no haya afectado el del capitulo y les dejamos saludos. Ojala lo disfruten mucho!

-LadyBlack y _AngelRenegaed


14- El Baile de Madame.

-El momento llego. Un nudo de nervios se anudo en el estomago de Madame cuando La Reina Madre, fue a avisarle que Luis ya le estaba esperando en el corredor contiguo a su habitación que llevaba al salón del baile. Ella estaba preciosa con su vestido negro, blanco y rojo de brillantes y bordados y se había recogido el cabello en un rodete alto con una peineta. El tul negro le caía hasta la cintura que le había ceñido mas el corsead y Madame suspirando pesadamente se miro en el espejo y decidió que era hora de decirle adiós a esa dama llena de nervios y dudas.

-: ¿Madame? ¿Se encuentra lista? -pregunto D'artagnan desde el margen de la puerta.-

Madame asintió y el gascón le escolto hacia su prometido que se veía hermoso en su traje de Apolo y que en ese momento se acomodaba una capa roja con bordes dorados hacia atrás correctamente ya que esta se enredaba. Cuando me miro me dedico una amplia sonrisa y yo sostuve las telas de mis vestidos y me incline hacia el en una leve reverencia que hizo sonreir a D'artagnan.

-: Majestad... -sonreí.-

El tomo mi mano y la beso y luego reí a carcajadas cuando me tomo desde la cintura y me dio un profundo beso que por un momento me hizo olvidar de donde me encontraba y olvidarme de que en ese momento me dirigía a abrirme: un camino de frialdad y altivez en la corte que desconocía y que en realidad no formaba parte de mi. Pero que debìa empezar a mostrar desde ese día porque según Luis era normal que las damas de la corte, intentaran desplazarme para ocupar mi lugar y que yo como dama de honor que había sido elegida por Su Majestad y no por el estado, no lo debía permitir.

El nudo de nervios en mi estomago se encogió mas dentro de mi cuando Luis se detuvo y se puso una mascara dorada que terminaba en rayos de sol y D'artagnan, me tendió una segunda mascara que me ayudo a ponerme antes de que Luis me dejara su brazo para que se lo rodeara con el mio.

-: No este nerviosa Madame. -murmuro a mi oído antes de que las puertas del pasillo fueran abiertas.-

-: ¿Tanto se nota, Majestad? -ironice tragando un mohìn de saliva.-

-: No ahora que esta a mi lado Madame. -me animo.-

Recordé lo que me había dicho. Las excusas que me había impuesto. El hecho de que nadie sabia nada sobre mi pasado en la corte y el hecho de que nadie me conocía y cuando nos encontramos frente a las puertas doradas que llevaban al salón del baile, cerré los ojos y suspire pesadamente y recordé algo sobre mi madre que no me hubiera gustado recordar precisamente en ese momento que era tan importante era para mi y para los dos, mientras los guardias se acercaban con lentitud a abrir las puertas al unisono.

-Flash Back:

Mi primer baile. Estaba nerviosa porque yo no quería ser una dama de corte. Yo nunca había deseado casarme y sin embargo mi madre me obligaba a hacerlo y estaba frente a las puertas cerradas del salón de la mansion de mi prometido. Llorando. Mi madre se había acercado a mi y había tomado mis manos con sus manos sucias de engaño.
-: ¿Que te sucede cariño, porque estas llorando? -me pregunto.-
Algunas risas se escuchaban desde el otro lado del salón. Risas que por mas que quisiera negarlo se dirigían a mi.
-: No quiero casarme... no quiero vivir una vida fingida. No quiero ser el adorno de un noble. No quiero vivir en su encierro y en su prisión a través de los años. -murmure.-
Me había mirado a los ojos...
-: ¿Que es lo que realmente te preocupa? -me pregunto entonces.-
Silencio...
-: Morir. Dejar de ser yo misma. Perderme entre el engaño de los demás. -dije en una voz temblorosa de nervios.-
-: ¿Sabes que es lo que hace que no nos perdamos a nosotros mismos a pesar de los actos que cometamos? -me pregunto.-
Pestañe, negando. No podía pensar con claridad.
-: Algo que nos define como persona. Lo único que nos diferencia de los otros y nos hace únicos. Lo único que hace que caminemos con la cabeza en alto y que nunca nos rindamos a pesar de lo que hagamos para ganárnoslo. Lo único que logra que los demás nos sigan por lo que somos y lo único que siempre desvanecerá todo lo demás... y debes sentirte orgullosa de ella... así que hazlo... -empezó mi madre-

-FinFlashBack.-

-: Madame, sonría. Tiene una sonrisa preciosa. -Exclamo Su Magestad devolvièndome a la realidad.-

Mis ojos se humedecieron cuando el volvió la vista hacia delante y se puso serio. Yo me sentí mareada de repente en esa realidad donde no estaba mi madre para darme consejos y me dije a mi misma que por parte de alguien que quería condenarme a una vida así no debía escucharlos. Pero sin embargo, sonreí. Solamente porque el me lo pidió y cuando todas las cabezas de las damas de la corte se voltearon hacia nosotros sonreí con mas ganas.

La música empezó a sonar en palacio.

-: ¡Que hermosa es... -murmuraba una de las damas desde su reverencia.-

Todos se iban incorporando a nuestro paso y aplaudían.

-: Se parece mucho a Su Majestad. -murmuro otra joven.-

Y los murmullos crecieron a mi al rededor de modo que decidí ignorarlos mientras nos dirigíamos a los tronos. Donde el tomo mi mano y me ayudo a sentarme y luego se sentó a mi lado mientras los demás aplaudían a la pareja que acababa de comprometerse y yo reí a carcajadas al igual que el resto de la corte, cuando Luis enseño en mi mano el anillo al resto de la corte y los dos intercambiamos una mirada de complicidad que nadie supo como interpretar.

Finalmente, levanto su mano para hablar y todos callaron.

Yo no pude evitar entreabrir los labios. Sorprendida de tanto silencio. De tantos ojos atentos que se centraban en nosotros dos como si fuéramos su sol y su sombra y ellos fueran el resto de los planetas que giraban a nuestro al rededor sin tocarnos y la idea me hizo sonreir con mas ganas a pesar de que en ese momento no estaba segura del todo de lo que esa escena significaba.

Su Majestad se incorporo gracialmente y me dio la espalda.

Contemplando a su gente que le miraba en un silencio sepulcral y que también me miraba. Solo que no sabría decir la forma en que me miraban a mi y aun ahora soy incapaz de hacerlo.

-: Desde ahora, no estaré solo porque Madame va a reinar a mi lado... -me señalo con su mano derecha y todos aplaudieron y algunos sonrieron y murmuraron cosas.-

Pero yo, solo le mire a los ojos y sonreí. Inclinando la cabeza hacia el y esto hizo que Su Majestad también se sonriera y volviera la vista hacia su gente de nuevo.

-: ¡Ella es, Lady Luisa de Cheryè! -sonrió.- y ahora Madame, si es tan amable, va a dedicaros a todos unas palabras de bienvenida... -exclamo.-

El " ¿¡Que!?" que quise pronunciar, por alguna razón no salio de mis labios y Su Majestad se acerco a mi y me tendió su mano. Me ayudo a levantarme del trono y a incorporarme y yo lo hice tomando las telas de mis vestidos y cerrando los ojos. El volvió a sentarse y mire el sol que resplandecía en un dorado atardecer desde la ventana que descansaba al final del salón para no ponerme nerviosa y solté una sonrisa mas amplia.

-: En nombre de la gracia de Su Majestad... y en nombre de Francia: Reinare al dado de la persona a quien amo. -mi voz resonó en todo el corredor y por un momento me quede estática, escuchando su eco, aquella persona que había hablado que no parecía ser yo y me atreví a mirar a las damas que habían estado murmurando cosas desagradables sobre mi.- y la gracia de Su Majestad y solamente su gracia, sera el sol que me ilumine y que dibujara el camino que tenga que tomar entre vosotros a su lado, al dado del pueblo y en las decisiones que me envuelvan porque se que eso sera lo único que hará que nuestros pasos siempre estén unidos y terminen en el otro y prometo ser leal a mi corazón en ese camino que marcaremos juntos y con todos vosotros. -logre decir.-

Todos se quedaron sorprendidos mirándome. Desearía haberme boletado hacia Luis, para ver la sonrisa de satisfacción que tiempo después me describió su madre y su gesto de asentimiento. Pero me fue imposible cuando todos me aplaudieron de nuevo y me incline en una leve reverencia y me dije que desde ahora no debìa acordarme de nada de lo que me había dicho mi madre y que solamente debìa seguir a mi corazón y decidí olvidarlos todos. Como si nunca, hubieran existido. Como si las cosas siempre hubieran sido así y nada de lo ocurrido con mi madre o con mi antiguo prometido hubiera pasado y cuando volví a alzar la mirada todos sonreían.

-: ¡En nombre de la gracia de vuestra Majestad y en nombre de Francia! -exclamaron repetidas veces todos a coro.- ¡En nombre de la gracia de vuestra Majestad y en nombre de Francia! -repitieron, hasta que Su Magestad se incorporo.-

El vals empezó a sonar.

Su Majestad volvió a tenderme la mano y nuestras miradas se encontraron, mientras los demás se apartaban del centro del salón a nuestro paso y el comenzó a bailar conmigo el vals... una danza donde solamente nos mirábamos a los ojos y otra vez la sensación de que yo me había convertido en su sombra se despertó en mi. Hasta que nos inclinamos en una leve reverencia respetuosa el uno hacia el otro y luego de ello, el me tomo delicadamente desde la cintura y yo rodee su cuello mientras bailábamos la ultima pieza.

Fue entonces cuando cerré por un momento los ojos y descanse la cabeza contra su hombro.

-: Te Amo, Luis... -murmure contra su oído soltando unas lagrimas silenciosas contra su hombro.-

El sonrió.

-: Y yo a vos, Madame. -sonrió.- pronto estaremos para siempre juntos y ya nada podrá separarnos y entonces ya no tendrá ningún motivo para llorar. -me recordó.-

Solté una leve carcajada.

-: Lo se... juntos, hasta el final. -sonreí.-

Me aparte de su hombro solamente para mirarle y nos perdimos en un profundo beso. Volví a descansar la cabeza contra su hombro y el me abrazo con mas fuerzas de la cintura y yo le tome desde su capa. Cerrando por un momento los ojos y cuando los volví a abrir...

Mi rostro se torno inexpresivo...

Se convirtió en una mascara. Un reloj de péndulo, resonaba en alguna parte de la habitación y mi mirada se encontró con la de un joven invitado que era igual que Su Majestad y que se cubría la mitad del rostro con una mascara que sostenía en la mano y que estaba llorando. Con los labios entreabiertos... y yo me sentí mareada y abrase a Su Majestad con mas fuerzas. Y el entonces bajo la mirada y soltó mas lagrimas que cubrió tras su mascara y desapareció entre los invitados... dos siluetas le siguieron y yo cerré los ojos con fuerza.

-: ¿Madame? -Su Majestad dejo caer una mano sobre mis cabellos.-

Yo lloraba.

-: ¿Que sucede? -Exigió saber.-

Pero ¿Como explicárselo... como explicarle lo que había visto? si es que lo había hecho, ¡era imposible...

-: Nada, Majestad. -respondí en una voz temblorosa.- solamente, imaginaciones mías. -añadí.-

El se aparto de mi y tomo mi rostro entre sus manos. Me costo sostenerle la mirada. No entendía lo que había visto. No tenia ningún sentido y esos ojos de ninguna manera podían ser los mismos pero sabia que de algún lugar los conocía y no entendía porque no podía recordar.

-: Entonces, no llores. -me recordó.-

Borro las lagrimas de mis mejillas con sus manos y beso mi frente. Luego beso suavemente mis labios y me dijo que la cena comenzaría pronto. Las excusas salieron bien. Había una sola dama en la corte que me miraba mal cada tanto pero a quien al dado de Su Majestad, evite prestar atención. Riendo y conversando con el con Madame de Montespam que en ese momento, iba acompañada de su amante en la cena y cosa que parecía molestar a Su Majestad. Quien de todas formas se comportaba como si le resbalara y yo seguía sin comprender como hacia para tener una forma de ser tan firme, altiva, y definida como la tenia y me pregunte si yo también podría llegar a encontrar la mía algún día.

Cuando todo termino, nos despedimos tras el postre de los invitados y nos separamos y cada quien se fue a su habitación porque al día siguiente seria la boda y no podríamos vernos hasta la ceremoña.

Las sirvientas de palacio se quedaron preparando mi baño mientras yo me desvestía y me ponía mi tapado azul de estar. Me senté sobre la cama y mientras la bañera se llenaba me puse a escribir en mi diario intimo y me sonreí.

-Querido Diario:

-Hoy la ceremonia de anuncio de ascenso estuvo bien. Había unas damas que me miraban de una forma extraña que me resultaron familiares de algún sitio. Solo que no logro recordar de donde las conozco. ¿Porque no puedo recordar nada que tenga que ver con mi pasado? ¿Tantas ganas tengo de olvidar? ¿Realmente quiero olvidar? todo sigue dando vueltas en mi mente y cuando me atormentan los recuerdos y se me aparecen una sola vez desaparecen al instante como si fueran algo muy doloroso. Luis siempre es muy atento conmigo y estuvo en toda la ceremonia a mi lado a pesar de que le vi algo tenso, cuando intento tomar buen trato con el amante de Madame de Montespam pero a pesar de eso y por como es el (Cosa que le envidio terriblemente) logro evitar demostrarlo y solamente yo lo note, pero porque le conozco demasiado bien y el mismo me dice que soy una de las pocas personas que saben como es el realmente. Pero algo me llamo la atención. Vi, a un joven... idéntico a el llorando mientras me miraba besándome con Su Majestad. ¿Porque era idéntico a el? ¿Que hacia allí y porque estaba llorando? nunca en mi vida vi una expresión tan desesperada y asustada y menos: Mas desesperada que la mía hace meces atrás y eso me extraño pero a pesar de todo, no dije nada a Su Majestad. Creería que estoy loca si... no quiero ni imaginarlo.
Probablemente, tenga tantos deseos de poder hablar con alguien que este en la misma situación que yo que estas cosas sean simplemente imaginaciones mías. La cena, La cena estuvo deliciosa. Tendré que cuidar mi silueta porque si sigo así me va a costar caro por parte de las damas de la corte y mas ahora que seré el centro de atención. Por eso voy a montar a caballo y eso de ser el centro de atención no estoy segura de que sea algo que me encante pero me esforzare por el. Me pone ansiosa. Me pone ansiosa porque se que hasta que no vea el anillo en mi mano, nada de esto habrá terminado y solamente entonces podrán dejar de atormentarme los recuerdos del pasado y podre seguir adelante. "¿En nombre, de Su Majestad y de Francia?"
No, en nombre de tenerle para siempre a mi lado...

Me di un baño y me quede dormida en la ducha.

Cuando D'artagnan entro a dejarme una carta de Su Majestad, pensó que me había desmayado y me dejo sobre la cama donde me la encontré y me quede dormida enseguida.

Extrañando, su calor entre las mantas...


Gracias a todo quien se paso a leernos! les dejamos este relato que esperamos que les guste.

Saludos y que tengan un bonito día.

Buenas noches!

Esperaremos con ansias sus mensajitos ;) :3

-LadyBlack y _AngelRenegaed