15 de Febrero
Querido diario:
Hace tiempo que no diluviaba así.
La lluvia se estrella en el cristal, casi no puedo pensar con el ruido.
En realidad prefiero no pensar.
No sé lo que he hecho ni por qué. Hay niebla en mi cabeza. Durante las últimas horas he tenido la esperanza varias veces de haberme equivocado, de que todo ha sido un mal sueño, he contemplado la posibilidad de que tal vez le dije mal la dirección y ahora él y su gente están en algún callejón de Londres buscando un calle que no existe.
La realidad nunca es tan bonita. Lo hice y no puedo cambiarlo.
Entonces pienso que no debo arrepentirme.
Que ni los señores Weasley, ni Lupin, ni Tonks, ni ningún otro miembro de la Orden me ha enviado una miserable lechuza desde que Dumbledore proclamó mi inocencia. Ni una palabra de apoyo o disculpa, ni siquiera preguntar cómo me va ahora.
La madrugada se cierne sin piedad sobre mí. No ofrece perdón ni excusas.
La madrugada, la lluvia, las horas que han pasado desde que Draco se marchó. Todo se mezcla y estoy sola en mi cuarto. Mis compañeras hacen una fiesta en la habitación de alguien. No estoy segura. No importa. No saben lo poco que falta para que sus vidas se desmoronen.
Escribo sin pausa llenando páginas, llenando el hueco que él ha dejado. Tratando de completar con tinta las líneas que le faltan a mi historia, buscando respuestas a las preguntas que nadie ha hecho, intentando darme a mí misma una justificación, un perdón que no tengo ni merezco.
La lluvia es más intensa y los relámpagos iluminan mi escritorio. Me inclino sobre él rogando para que me trague la madera y me lleve a otro mundo donde empezar de nuevo, donde no haya nadie que me juzgue otra vez... en esta ocasión con acierto.
Los cristales tiemblan y me asusta la tormenta.
Es una señal.
Los truenos resuenan en mi conciencia.
Hace más de siete horas que se fue.
Ahora tengo miedo.
No sé que va a pasar.
Haberle ayudado no me salvará.
Tengo que salir de aquí.
-.-.-.-
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Hermione salió corriendo de su cuarto y bajó tramos y tramos de escaleras, cegada por el dolor, la confusión y las lágrimas. El sentimiento de culpa podía con ella, era más poderoso que cualquier vaga explicación de las que intentaba darse a sí misma, y se encontraba más dispuesta que nunca a ponerle fin a la locura de su vida, a los últimos meses sin sentido ni objetivo.
Una vez en el jardín, dejó que la lluvia helada y punzante cayese sobre ella. Pronto comenzó a temblar y, ya totalmente empapada y ensordecida por los truenos, miró alrededor. Estaba sola.
Sola como siempre.
Sola como nunca.
La luna no tenía fuerza para iluminar toda su escena, y sólo algún relámpago le ofrecía fortuitamente un poco de luz.
Buscó desesperada una salida, algo que calmara su desazón.
Andaba unos metros con pasos enloquecidos, para inmediatamente retroceder o resbalar en el barro.
(¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho?)
Nada en la oscuridad.
Nada en su mundo.
(No le volveré a ver)
El acantilado se dibujó de nuevo en su mente esperanzador, ofreciendo algo similar a la redención para su conciencia torturada.
Caminó en esa dirección con paso vacilante.
(Debo hacerlo)
Se interrumpía cada pocos metros, dudando.
(Esta vez no vendrá él para salvarte)
Por fin se decidió a andar sin pausa.
(Esta vez no vendrá él para ayudarte)
Estaba ansiosa por llegar, dedicándose palabras de algo que intentaba ser ánimo.
(Es lo mejor. Ya no hay nada por lo que luchar. No importa. No importas. Se ha ido...)
La belleza del acantilado era casi fantasmagórica bajo la tormenta y en mitad de la noche.
Estaba cada vez más cerca.
(Él nunca debió aparecer aquel día. Debió dejarme)
Sintió una presencia cercana, en aquél lugar que sentía ya tan suyo, y sintió enfado por ver su intimidad turbada y su determinación tan cerca de quebrarse.
Había alguien tras ella.
Respiraba trabajosamente, sin duda por el esfuerzo de una larga carrera.
Hermione percibió una sensación familiar; le faltaba el aire.
Se giró bruscamente.
Casi no veía, pero ese alguien la había estado buscando. Lo supo. Simplemente lo supo, y tuvo miedo de la oscuridad, de no saber quién se encontraba frente a ella. Estaba indefensa. Su varita yacía sobre la cama, olvidada en su dormitorio.
Un trueno paró su corazón por un instante, la paralizó de miedo.
El relámpago que lo siguió le reveló la identidad del desconocido, y fue aún mayor el miedo que se ciñó a su piel.
.- No...
.- Hermione
(Es él)
.- No puede ser
(Es él)
.- No puede ser...
(Me lo estoy imaginando)
.- Hermione, por fin.
(Draco)
(Draco, Draco, Draco)
.- Hermione, te he buscado...
(Ha vuelto)
.- ... y no podía...
(Ha venido a por mí)
.- ¿Qué ha pasado? ¿Por qué has vuelto?
.- No he vuelto
.- ¿Qué?
(Me estoy volviendo loca)
.- No... no entiendo nada. Cuéntame qué ha pasado, por favor, necesito saber... tú... lo has hecho, lo habéis hecho, y necesito saber
.- No
.- ¡Por favor, necesito saber!
.- No fuimos
.- ¿Qué?
.- No fuimos. No fui.
.- ¿Qué estás diciendo?
.- No lo he hecho. No fui
La camisa negra de Draco se pegaba a su cuerpo. Él parecía aún más mojado que la chica, como si llevara horas caminando bajo el aguacero. La expresión de su rostro mezclaba confusión y cansancio.
Y miedo. Mucho miedo.
Un miedo que Hermione no podía ni siquiera imaginar, un miedo que nacía en lo más profundo de él y llenaba cada hueco de su pensamiento, de su cuerpo y su conciencia.
Temblaba violentamente y parecía a punto de desmayarse.
.- ¡Draco, explícame que ha pasado!
.- No he ido. No se lo he contado. Fui yo sólo a Grimmauld Place. Estuve ante la puerta. Después me di la vuelta y me marché de allí. No se lo dije a mi padre ni a ninguno de los otros... no lo he hecho.
.- ¿Por qué? ¡No te entiendo! ¡Era lo que querías!
.- No. No es eso lo que quiero.
.- ¿Entonces que es lo que quieres? ¿Por qué no lo has hecho?
.- Tú no querías que lo hiciera. No querías y por eso estás aquí. Tú no querías. No eres como yo.
Hermione le miró con fijeza, y descubrió en Draco una expresión que aún no conocía en él; una duda que le destrozaba. Estaba desencajado, pálido y con los ojos vidriosos. Ni siquiera él podía esconder un miedo tan evidente.
.- No te creo. Tienes miedo. Lo veo en ti. No lo has hecho por miedo.
.- No tenía miedo.
.- Me estás mintiendo. Lo que más querías en el mundo era...
.- Hermione...
.- ... era acabar con la Orden, y cuando tienes...
.- He vuelto por ti.
.- ... la ocasión, simplemente la dejas... ¿qué?
.- He vuelto por ti. Si lo hubiera hecho te habría condenado. Una venganza que en realidad no querías habría terminado con cualquier esperanza de volver a ser feliz. No habría habido más vida para ti.
.- ¿Qué? ¿Y desde cuando a ti...?
.- Te quiero.
Parecía que le costaba mirar a Hermione. Se estaba esforzando por no bajar la cabeza. Temblaba cada vez más y no sabía que hacer con las manos. Se pasó una de ellas por el pelo empapado estropeándolo aún más, ante la atenta mirada de Hermione, en cuyos oídos resonaban sus palabras más alto que los truenos que se estrellaban a su alrededor, enturbiando cualquier otro pensamiento que no fuera para él.
.- Te quiero. Por eso he vuelto. Si lo hubiera hecho no hubiera quedado esperanza para ti... ni para mí. No he sido capaz de condenarte de esa forma, de hacer pesar sobre tu conciencia la muerte de esa gente. Sólo he vuelto para decirte que te quiero, que me da igual cualquier otra cosa. Sólo te pido que no me vuelvas a decir que no me crees o que no me entiendes, porque creo... creo que no tienes nada que entender. Te quiero, Hermione, eso es todo.
Ella le miró, luchando contra sí misma, contra un impulso demasiado fuerte, contenido ya demasiado tiempo.
.- Yo... te quiero, también te quiero.
Él trató de sonreír mientras vivía aquel momento.
Su momento.
Se acercaron despacio, con miedo.
Se tomaron de las manos, heladas, rozándose primero, temiendo romper lo que parecía un espejismo.
Más cerca de lo que nunca habían estado, sintieron por primera vez el contacto de sus cuerpos.
Hermione no se atrevía a cerrar los ojos cuando los labios de Draco se cerraron sobre los suyos. Por fin dejó que la oscuridad los llenara mientras su mente se inundaba de luz.
Permitieron que la lluvia los siguiera empapando todavía un poco más, ajenos al mundo, antes de correr al dormitorio de la chica.
-.-.-.-
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Rieron bajo las sábanas antes de mirarse con el semblante serio, cargado de significado.
Draco se colmó con el olor de Hermione mientras sus pieles hablaban por ellos. Sobraban las palabras.
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La luz llenó el cuarto. Hermione abrió los ojos y encontró al chico rubio abrazado a ella. Se mezclaron la felicidad y el miedo mientras le miraba dormir, hasta que él despertó, como si hubiera notado que le observaban.
.- ¿Qué estás mirando?
.- A ti.
.- Me parece bien...
.- Draco, escucha...
.- No, no quiero.
.- ¿Cómo?
.- No quiero escucharte porque ya sé lo que vas a decir; que qué haremos a partir de ahora, que mi familia me matará cuando se entere, que si estoy seguro de lo que hago... no quiero oír nada de eso. Anoche dije todo lo que debes saber, y espero que te baste con eso.
Hermione le observó, serio y súbitamente preocupado, aunque decidido.
.- Como quieras.
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3 de Abril
Querido diario:
Casi he abandonado mi costumbre de escribir...
Los días pasan entre la habitación de Draco y la mía. Las horas nunca me bastan, con él cada minuto es diferente.
Nunca pensé que una sensación así fuese posible, que pudiera haber tanto en una sola persona. Que compartir la vida con alguien pudiera dar tanta felicidad. Parece como si lo tuviera todo. Me parece que todas mis dudas se despejan cuando estoy con él, que lo demás no importa. En todo este tiempo, desde aquél día en que volvió a buscarme, no hemos hablado de la profecía, de nada que no seamos él y yo. Sólo él y yo.
Sólo nosotros.
Nos hemos reído recordando tantos comentarios y situaciones que parecieron inocentes; ahora sé que no bromeaba cuando dijo que no necesitaba la contraseña para subir a su dormitorio, o que si se enfadó tanto cuando conseguí el Mapa del Merodeador fue porque no soportaba imaginarme con Ron...
Sin embargo sé que a veces tiene miedo. No lo dice, pero lo noto. Miedo por mí, por él, por lo que pueda pasar. Sabe más cosas de las que cuenta, lleva sobre los hombros más carga de la que está dispuesto a compartir.
Repite continuamente que nadie va a perseguirle por estar conmigo, y yo le creo. Personas como yo son a menudo divertimento de mortífagos y otros de ese entorno, y dudo seriamente que Draco sea el hijo torturado que muchas chicas de Hogwarts se han empeñado en inventar a través de los años.
Aún así, son muchos los que no nos miran con buenos ojos; la mayoría de los Slytherin y los Gryffindor, por descontado. Ron me increpa de vez en cuando por los pasillos, aunque siempre cuando estoy sola, pues sé que sigue siendo un cobarde, y no pierde ocasión de recordarme que para él no soy más que "la puta de Malfoy". Casi nunca me molesto en responderle, pero me encantaría poder contarle que su familia y la mayoría de las personas que conoce le deben la vida a Draco. Nunca he dejado de saber que, como solemos decir algunos muggles, la ignorancia es la madre del atrevimiento, y ésta escuela está llena de personas tremendamente osadas.
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No había entre ellos más distancia que la de su propia piel, que los unía a fuego mientras yacían en la cama del Slytherin.
.- Te quiero...
.- Y yo... escucha, quiero preguntarte algo.
.- No te garantizo que vaya a responderte.- Anunció el chico, que conocía ya las preguntas habituales de Hermione-
.- Lo sé, pero me gustaría que lo hicieras.
.- Prueba.
.- ¿Te importa que yo... que sea muggle?
.- ¿Estoy contigo, no?
.- Eso no es una respuesta
.- No te he dicho que fuese a responder.
.- Está bien, como quieras
El silencio se interpuso entre ellos y ella trató de zafarse de su abrazo. Él la atrajo de nuevo hacia sí, esforzándose por buscar una respuesta.
.- Espera, voy a intentar contestar... mira, yo te quiero por lo que eres, lo que eres para mí, lo que me das... y no me importa si eres muggle, veela o squib, ¿entiendes? Pero no puedo mentirte, ciertos ideales están muy arraigados en mí, y no puedo olvidarlos de la noche a la mañana. Lo intento, de verdad que lo intento, pero a veces me cuesta ignorar algunos de mis prejuicios. Pero lo voy a hacer por ti.
.- No quiero que lo hagas por mí
.- ¿Ah, no?
.- No, Draco. Quiero que tú mismo te des cuenta de que todas las personas somos humanas, vivimos, sentimos, respiramos, sufrimos y amamos, al margen de nuestra condición, de nuestra cuna, nuestro linaje o la pureza de la sangre que recorre nuestras venas. Tu sangre es pura. La mía, según parece, es una sangre sucia. Sin embargo, tú y yo nos queremos sin que nada de eso importe. Sólo me gustaría que entendieras esto.
.- Supongo que tienes razón. Pero me cuesta. Para mí, siempre han sido seres inferiores, y defendido la pureza de la sangre por encima de todas las cosas. He creído en ella, he centrado mi vida en ese ideal. La sangre ha sido para mí...
Draco se quedó súbitamente callado, mirando al vacío y con una expresión indescifrable.
.- ¿Y? ¿Draco? ¿Qué ibas a decir?
.- Hermione, ya lo entiendo.
.- ¿El qué?
.- Lo de la sangre. La profecía.
.- ¿La profecía? ¿Acabas de entenderla de repente?
.- Sí, al menos en su mayoría, y sé que ahora tú la entenderás también. Hermione, el Elegido era Harry... el Eslabón soy yo... y la última gota de Sangre negra de una herencia de sangre negra... eres tú... tú eres la Sangre.
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5 de Abril
Querido diario:
Tampoco esta vez es alegría lo que siento. Saber no me ha hecho más fuerte ni más dichosa, ni más capaz de enfrentarme a mi destino.
Draco está conmigo, pero tengo miedo.
Ahora entiendo que no podíamos luchar contra nosotros mismos. Era designio de una fuerza muy superior a nosotros que nos conociéramos y estuviéramos juntos.
El Elegido.
El que venció más veces al Oscuro.
Su poder combatirá con el último Eslabón de un linaje de noble alcurnia.
La última gota de Sangre negra de una herencia de sangre negra brillará junto al Eslabón, será su fuerza.
Nunca pensamos que la profecía fue enunciada por magos oscuros. Por eso emplean la denominación de "Sangre negra": sangre sucia, sangre podrida, la última gota de sangre negra de una herencia de sangre negra, una muggle en una familia muggle de la que ya no queda nadie. Yo soy la fuerza de Draco, su esperanza, debo estar junto a él...
El Eslabón será llamado a vencer al Elegido para devolver su Gloria al Oscuro.
Draco, el Eslabón. Él debe vencer a Harry para devolver finalmente su antigua gloria a Voldemort. Harry es el Elegido para acabar con Voldemort; Draco es el elegido para acabar con Harry.
La Sangre se podrá sólo derramar si es derramada por su sangre.
La Sangre se podrá sólo derramar si es derramada por su sangre... ¿significa esto que sólo puedo morir si alguien de mi misma sangre me da muerte? ¿un familiar? ¿que nadie más puede matarme...? no... pero ahora sabemos porqué sobreviví en la biblioteca...
Si ello sucede, el Elegido vencerá y el Oscuro caerá durante siete años en un pozo de tinieblas.
Si yo muero, no habrá esperanza para Draco. Harry le vencerá y Voldemort caerá.
La Sangre y el Eslabón resplandecerán juntos, pues tal es su destino, aunque este se ve a menudo truncado por los que ignoran.
Draco y yo estaremos juntos... pero nuestro destino puede verse truncado por los que ignoran... los que ignoran lo que es amar, los que no comprenden que una sangre sucia y una persona de sangre pura puedan quererse.
El dolor de la Sangre acabará con el fin del Elegido.
Ojalá nunca hubiéramos descubierto éstas malditas líneas, porque la verdad que ocultaban es demasiado para mí... mi dolor sólo acabará con el fin del Elegido. Sólo podré ser feliz y estar con Draco si Harry muere, pero esto significará restituir a Voldemort todo su poder.
Harry debe morir para que mi dolor acabe.
Sé que de no ser por Draco, ése sería probablemente el resultado; la Orden ya no existiría y Voldemort habría vuelto. Pero ahora sé que otra forma de vivir es posible. Sé lo que es ser feliz y no quiero privar al mundo de ello. No volvería a hacer lo que hice.
La sangre es invulnerable a la maldición que no obtiene perdón.
La maldición que no obtiene perdón. La peor de todas, la maldición letal, el Avada Kedavra.
Soy invulnerable a ella. Una puñalada o un golpe en la cabeza pueden acabar conmigo, pero la maldición asesina no produce en mí el menor efecto...
A no ser que la dirija contra mí alguien que lleve mi sangre.
Por eso sobreviví en la biblioteca. Aquella persona no lo sabía. Por eso me dejó inconsciente y asesinó a los demás, porque su Avada no pudo conmigo, y algunas personas le vieron. Ginny entre ellas...
No todo se cumplirá, pues es designio de la Magia ingobernable que, sólo el que conoce, vence o perece en su afán por vencer.
Sin embargo, no todo esto podrá llevarse a término, pues todos aquellos que conozcan esta profecía se dedicarán en cuerpo y alma a cumplir de ella la parte que satisfaga sus deseos, y no existe más posibilidad que la de vivir o morir en este esfuerzo.
Harry debe morir para que yo pueda estar con Draco.
Yo debo morir si quiero que la paz llegue al mundo mágico. De lo contrario, Draco vencerá y Voldemort volverá... esta vez para siempre.
Harry y Draco.
Sólo uno puede vivir.
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.- ¿En qué piensas?
.- Ya lo sabes. En lo mismo que tú.
.- ¿Porqué no intentas olvidarlo un poco...?
.- No puedo olvidarlo. Debo luchar con él. Vivir o morir. No tiene sentido retrasarlo más tiempo. No sé que hacer, y no soporto no saber qué hacer.
.- No sé cómo ayudarte... lo siento.
.- Hermione, conocerte y quererte es lo único verdaderamente bueno que ha ocurrido en mi vida, y voy a luchar por ello hasta sus últimas consecuencias. Recuérdalo, recuerda lo que dice la profecía, eres mi fuerza... eres todo. Sin embargo, ocurra lo que ocurra nada será igual. Venza o no...
Hermione se mordió el labio, sin atreverse a responder.
.- ¿Piensas que debería alegrarme, que la profecía me beneficia? Pues no es así, no lo es –la miró, enrojeciendo, adivinando sus pensamientos, mientras comenzaba a enfadarse, indignándose pensando que la chica no había entendido nada- ¿te has parado a pensar lo que ocurrirá si venzo? ¿crees que, como dice la profecía, seremos felices y estaremos siempre juntos? No, déjame que te desengañe de antemano. Si el Lord vuelve definitivamente, seré uno de sus hombres de confianza. Sé que es lo que siempre he querido, pero ahora tengo mucho más por lo que vivir que alguien a quien ni siquiera conozco y que en realidad no me importa. Tendré que estar continuamente pegado a él, haciendo cosas que prefiero no contarte, verdaderas atrocidades. Todo cambiará, el mundo que conocemos nunca volverá a ser igual. Sólo habrá gente sometida y gente sometiendo. Y mientras, tú podrás esperar a que yo vuelva, quizá un par de noches por semana, puede que alguna más, y sólo entonces estaremos juntos. Pero estaré tan cansado y malhumorado por las cosas que he tenido que hacer que no tendré fuerzas ni ganas para tratarte como mereces. Y bajo ningún concepto pienses que serás mi esposa, ni nada parecido. Podré pasarte por mi prisionera o mi prostituta privada, pero no creas que tendré oportunidad de ir por ahí diciendo que amo a una muggle, porque entonces sí será cuando Voldemort me despedace con su propia varita. Esto es lo que ocurrirá. Dime si de verdad prefieres que...
Hermione lloraba intentando no mirarle. Sí, claro que lo había pensado, pero nunca lo había compartido con él. Al fin y al cabo, era su vida o su muerte la que marcaba la diferencia. Vivir y condenar al mundo. Permitir la paz... y morir.
.- Lo siento, no he debido decir todo eso. No tengo porqué pagar contigo todo esto, si no fuera por ti... lo siento, de verdad.
Se inclinó sobre ella y enterró su rostro en el pecho de la chica. La abrazó tan fuerte como si temiera que de un momento a otro alguien se la quitara.
.- Ya se nos ocurrirá algo. Todo saldrá bien, seguro. Pase lo que pase estaremos juntos, y seremos egoístas si debemos serlo. Pero estaremos bien, Hermione, confía en mí. Confía en mí.
N/A: Vale, me he puesto un poco OoC con Draco. Lo siento en el alma, me estaba dando cuenta pero las palabras salían imparables de mi teclado! Intentaré que no vaya a más, aún así espero que os haya gustado, no soy muy dada a las declaraciones de amor y manejar a Draco me cuesta… perdonad mi OoC'eísmo…
Crysania
