Blaine, Kurt y otros personajes nacieron de otra mente (RM) y pertenecen a otros dueños. Yo nada más los hago caminar por otros mundos :D
Capítulo 14. No regrets, just love.
El rostro de mi madre palidece ante las palabras de Kurt mientras el mío toma todo el resplandor del sol oculto detrás de las nubes para hacerle frente. No me importa, de verdad no me importa estar viendo como sus labios se fruncen en un gesto de desprecio absoluto al ver la mano de Kurt unida a la mía. Porque un te amo dicho por la persona que tú amas solo puede hacerte más fuerte. Y lo nuestro es amor, mamá, es amor aunque te empeñes en seguir negándolo.
-¡No!-sigue gritando con ella con un aire desolado que la hace lucir patética pero que sé, es solo la antesala de su furia- ¡No Blaine, no!
-Ya lo oíste- me escucho decir con cautela- Kurt y yo te lo hemos dicho ya, nos amamos, simplemente acéptalo, por favor Danielle, has esto por mí mamá…
Danielle detiene el movimiento negativo de su cabeza y como si mis palabras le hubieran vuelto a conceder esa fría y despiadada calma con la que siempre se ha defendido en el mundo para destruir a cualquiera que se atraviese en su camino, mi madre comienza a caminar con una sonrisa burlona en su cara. Mi mano se aferra con más fuerza a la de Kurt, siento que sus dedos también tratan de darme fuerza. Yo sabía desde el principio que esto resultaría de este modo, le había rogado a todo dios que quisiera escucharme que fuera de otra forma, pero no lo será. No Blaine, no tú tienes una madre que pueda entender el amor tan grande que te inunda ahora, tú no tienes una madre normal que pueda sentirse feliz porque tú eres el ser más dichoso del planeta, no Blaine, tú jamás has tenido una madre…
Y como para confirmar mis pensamientos, Danielle estrella su mano en mi mejilla, haciéndome ver estrellas por la fuerza de su impacto en mi cara. Kurt se levanta de inmediato y aleja a mi madre de mí sin nada de delicadeza. Danielle se tambalea en frente de los dos, pero pronto recupera la compostura y nos mira con verdadero odio.
-¿Estás bien?- me dice Kurt acariciando mi mejilla roja- ¿te hizo daño?
Sus ojos azules se clavan en mi mirada. Me olvido por un momento de mi madre y muevo mi cabeza de forma negativa poniendo en mis ojos esa valentía que siento y la certeza de estar haciendo lo correcto: no, no me hizo daño Kurt, ella ya no puede dañarme desde que te tengo a ti.
-Está todo bien, amor mío- le digo acariciando sus manos sobre mi rostro- todo estará bien.
Kurt sigue acariciando mi rostro, asintiendo con menos ansiedad a mis palabras. Sus manos frías sobre mi piel me hacen sentir fuerte. Quiero irme ya, pero bien sé que mi madre no me dejará largarme hasta que no escuche toda la mierda que saldrá de su boca. La misma mierda hiriente y asquerosa que he tenido que escuchar desde que mi padre murió.
-¿Cómo te atreves?- dice Danielle sacándonos a Kurt y a mí de aquel mundo particular que parece nacer cuando los dos nos miramos a los ojos- ¿Cómo eres capaz de seguir diciendo que todo está bien si estás mandando tu vida al carajo al hacer…? ¿Qué se supone que estás haciendo con él? Si ya follaste con él como lo haces con todos ¿Por qué no lo tiras a la basura y ya? ¿Por qué me haces esto, Blaine?
Es increíble. Esta mujer de verdad es increíble y despreciable. Me da tanto asco mirarla ahora que no soy capaz de entender cómo papá pudo enamorarse de ella, parece imposible que ella haya podido amarlo alguna vez. Danielle Anderson está totalmente fuera de sí ahora, Kurt voltea a mirarla con esa gélida mirada que guarda para cuando alguien de verdad lo hace enojar. Sé que está a punto de decirle algo a Danielle pero lo freno volviendo a tomarlo de la mano. No Kurt, esta guerra es entre mi madre y yo, si esta mujer va a decir estupideces me las dirá a mí, solamente yo tengo que enfrentar esto.
-No entiendo como siempre haces que todo sea acerca de ti, Danielle- digo yo con más tranquilidad de la que siento- ¿crees que hago esto para molestarte?
-¡Y por qué otra cosa lo harías!- dice ella elevando la voz- ¿Crees que voy a creerme toda esa mierda de "mi Blaine" y "amor mío"? ¡Tú no sabes nada del amor! No lo reconocerías ni aunque bailara frente a ti. Esto es otro de tus caprichos solamente, eso es Blaine, tú no lo amas, no puedes amarlo.
-Lo amo- le digo yo haciéndola reír irónicamente- no sé por qué es tan difícil de creer.
-¡PORQUE ERES TÚ!- dice Danielle como si eso resolviera toda la cuestión- ¡Eres tú! Me he pasado más de tres años viendo cómo podías acostarte con cualquiera, todos saben que te metiste con todos los profesores de intercambio, todos saben que eres un…
-Dilo- le digo yo con frialdad- llámame como toda la gente solía llamarme Danielle, ¿crees que no lo escuché antes?
-Olvídate de esto, Blaine, por favor- dice mi madre con gesto abatido- no tires todo a la basura, no nos hagas esto hijo, por favor no…
-Si me quedo aquí y sigo haciendo todo lo que tú quieres que haga, eso sí sería tirar mi vida a la basura, Danielle.
-¿Por qué él es tan importante?- dice ella entrecerrando los ojos- ¿Por qué él en todo caso?
-Porque él me ama- digo yo mirando a Kurt a los ojos, mirando la confirmación a mis palabras en esa mirada azul y cristalina como el mar al que he amado toda mi vida- porque él me hizo sentir digno como cualquier otro para amar y ser amado. Él tuvo que aguantar muchas idioteces de mi parte y aun así se quedó conmigo, aún así tuvo el coraje de amarme y de no dejarme abandonado en el silencio, el silencio que por cierto tú creaste. Kurt Hummel me ama, Danielle y yo lo amo a él…
-¡Él no te ama!- dice Danielle y sé que esta discusión no nos llevará a ningún lado- ¡Ama el dinero! ¡Ama el reconocimiento! ¿Crees que no te botará cuando deje de pagarle? ¡Es todo lo que él quiere!
-Él no es como tú, mamá- me escucho decir y mis palabras dejan a mi madre muda de la sorpresa- él me ama de verdad, él me hace feliz, yo lo hago feliz. El me ama a pesar de conocer lo peor de mí y por ello sé que lo que los dos sentimos es real ¿entiendes?
No, claro que no lo entiende. El cuerpo de mi madre se queda inmóvil, contemplándonos a Kurt y a mí. La mano de mi amado vuelve a unirse a la mía y sus labios me sonríen con tristeza, haciéndome saber que todo lo que he dicho es verdad. Los ojos de Danielle se llenan de lágrimas de pronto, pero sé que no es por mí, ella no podría llorar o preocuparse por alguien más que no sea ella. Sé muy bien lo que viene ahora, las amenazas, las promesas de hacer de mi vida un infierno pero sé muy bien que ya no puede haber otra cosa peor que soportarla a ella. Di lo que quieras, Danielle Anderson, gracias a ti soy un experto en lidiar con infiernos y demonios, gracias a ti, ahora mismo siento que no tengo por qué temerle a nadie, no a ti, no a perder algo que, de cualquier modo, jamás fue mío.
-Si no te alejas de él…- dice mi madre con voz temblorosa- si no lo sacas de tu vida y continúas con lo tuyo yo….
-Sí, sí, harás de mi vida una miseria- digo yo con un suspiro exasperado- pondrás a todos en mi contra, me mandarás al último rincón del mundo para no verme, me quitarás mis privilegios, me mandarás a un asilo mental para curarme de mis "extrañas preferencias" como querías hacer cuando tenía quince años ¿no? Pues ya te dije que no me importa, haz lo que quieras…
-Hablo en serio, Blaine- dice ella limpiando las lágrimas de sus mejillas- si no lo dejas, vas a arrepentirte tu vida entera, yo me encargaré de que lo hagas.
-Yo también hablo en serio, Danielle…
-¿No vas a dejarlo?- me dice ella - ¿De verdad renunciarás a todo por él?
-Lo haré- digo con firmeza- no voy a perder mi vida a su lado por causa tuya.
-Él no vale la pena, se cansará de ti, tu cuento de hadas no durará para siempre ¡No hay algo que dure para siempre! ¡No lo habrá! ¡No para ti y para él!
-El vale mi vida- digo y Kurt sigue sosteniéndome fuertemente con su mano, con su mirada- yo no quiero un cuento de hadas, yo quiero una vida real a su lado, eso es lo que quiero y como veo que no podrás entenderlo jamás, no tengo otra opción más que irme.
-Si te vas…- dice ella tratando de que su mirada furiosa me pegue al suelo por arte de magia- si te vas de aquí vas a arrepentirte la vida entera Blaine, te lo juro, no voy a perdonarte jamás ¿me oyes? ¿Eso es lo que quieres?
-Si es la única forma de librarme de ti te lo he dicho ya, has lo que se te venga en gana, siempre haces eso ¿qué más te da?- digo y tomo a Kurt con fuerza, guiándolo hacia la salida de la sala, la salida hacia nuestra nueva vida.
-Blaine…- dice ella con furia- esto es un error, este es el error más grande de tu vida ¡Vuelve aquí Blaine Devon Anderson! Tú no puedes irte, no puedes dejarme, tú… ¡Tú me perteneces, soy tu madre! ¡Tú eres nada sin mí!
Kurt y yo detenemos nuestro viaje hacia la salida de la sala de música y volteamos a mirar a mi madre sin furia, sin rencor. Su figura temblorosa, su maquillaje arruinado y esa mirada asesina en sus ojos no me causan más que una lástima infinita que de algún modo me hiere más que todos los disparates que ha dicho. Ella no sabe lo que es amar, ella olvidó todo eso cuando mi padre murió y yo ya no puedo hacer más por ella. Y ahora lo entiendo de pronto, la vida de mi madre y la mía se separarán ahora y no habrá algo capaz de volver a unirlas, no en mucho tiempo. Yo ya no puedo odiarla, no puedo quererla. Siento que en mi corazón, ese sitio que había para ella se ha quedado vacío de pronto, siento nada por ella. No Danielle, yo no te pertenezco, yo soy Blaine sin ti, yo soy Blaine con Kurt y para Kurt.
-El único error sería quedarme con usted, señora Anderson- le digo con mi voz matizada también de ausencia y de nada- renuncio a la vida que usted quiere para mí, renuncio a ser otro más de sus negocios tan bien cuidados y para su tranquilidad le juro que jamás me arrepentiré de haber elegido al amor sobre todas las cosas porque no he pasado por tanto como para dejarlo ir ahora que lo tengo. Yo sé qué es amar, señora, y no sabe cuán feliz soy de no haberlo aprendido de usted. Adiós para siempre, ojalá usted tampoco tenga nada que lamentar en el futuro. Trate de vivir una vida feliz ¿quiere? Yo iré a proteger mi felicidad, eso es lo que haré a pesar de usted. Mucha suerte, señora Anderson, encuentre otro negocio y diviértase con él, después de todo, esa es la única cosa que usted sabe hacer…
Los ojos de mi madre refulgen con rabia antes de darle la espalda. Escucho que grita mi nombre en medio de la sala de música, lo grita con desesperación pero yo no me detengo. Kurt suelta mi mano y pasa su brazo por detrás de mi cintura. No me había dado cuenta de que mis piernas estaban temblando de este modo, no hasta que el fuerte brazo de Kurt me detiene y evita mi caída, no sabía que había invertido tanta fuerza en hacerle frente a Danielle. Siento su calor envolviéndome y me abrazo a él, escondiendo mi rostro desencajado en su pecho. Venga Blaine, tienes que ser fuerte por él y por ti, no dejes que lo que dijo tu madre te afecte, sabes que solo son palabras vacías, solo son amenazas. Kurt está aquí, eso es todo lo que necesitas, Kurt está aquí…
-No tengas miedo, mi Blaine- dice él acariciando mi pelo y mi espalda con un suave vaivén que en seguida me calma- no me iré a ningún lado, somos tú y yo para siempre ¿me oyes? No nos arrepentiremos de nada, de nada Blaine. Te amo y voy a protegerte siempre, voy a crear otro mundo solo para ti, eso es lo que haré.
Lágrimas cálidas resbalan por mi cara, no quiero que él las sienta pero siguen brotando de mis ojos sin que yo pueda detenerlas. Lloro, no sé muy bien cuál es la razón de mi llanto pero son lágrimas tristes y amargas, después de todo, la nada duele, duele mucho. Siento que su barbilla descansa ahora sobre mis rizos oscuros, sus manos siguen aferradas a mí, acariciándome, envolviéndome. Ahora sé que es verdad, él es todo lo que tengo en el mundo, tengo su amor y mi música, tengo su amor y la fuerza suficiente para empezar de nuevo. Claro, claro que esto es todo lo que necesito.
Despego mi rostro de su pecho y él me suelta con lentitud, como si no quisiera hacerlo. Sus ojos vuelven a ensombrecerse cuando mira mi cara llorosa, sus manos se apresuran a limpiar mis lágrimas y luego sus labios se llevan de mi piel los restos de mi dolor.
-Vámonos- le digo haciendo que una sonrisa triste curve sus labios- vámonos de aquí Kurt, vámonos muy lejos.
-Nos iremos Blaine- me dice él- y será como dijiste, sin arrepentimientos, solo tú y yo.
-Eso es todo lo que quiero- le digo volviendo a sonreír- sé que a ti también te cuesta entenderlo, pero no quiero nada más…
Él vuelve a abrazarme y luego, toma mi mano una vez más invitándome a caminar de ese modo por los corredores de la Academia Anderson, el lugar en el que jamás me imaginé poder caminar así. No queda mucha gente aún en los pasillos, pero a medida que nuestros pasos avanzan, nos encontramos con miradas curiosas y gestos sorprendidos de algunos de los profesores que nos observan tratando de imaginar el suculento chisme que correrá de boca en boca a la mañana siguiente. Sé que los gritos entre mi madre y yo no serán ningún secreto, mucho menos ahora el hecho de que yo y el profesor Hummel parecemos estar encantados de gritarle al mundo nuestro amor.
Y eso es lo que seguiremos haciendo, poco me importan todos los dedos que se levanten para señalarme, poco me importan los susurros a mi alrededor y todas esas voces que se levantarán para llamarme desde estúpido hasta degenerado, perverso, asqueroso muchacho imbécil que abandonó a su pobre madre y su brillante futuro por la ilusión de su primer amor.
Pero a este amor voy a defenderlo siempre, hasta sus últimas consecuencias. Este amor es todo mío y será mi responsabilidad y mi dicha cultivarlo. Sostendré mi infinito con fuerza, eso es lo que haré. Kurt también pasa ante todos con la frente en alto, sin nada que temer, sin nada de qué sentirse avergonzado. No sé a dónde iremos, no sé cómo empezaremos a construir nuestra vida juntos pero sí sé que lo amo y que eso es bastante para mí en estos segundos.
Casi sin darnos cuenta, llegamos al patio principal de la Academia y la sonrisa de piedra de mi padre me ilumina de pronto. Llueve aún, noto que tengo frio ahora que el aire helado se cuela debajo de mi liviano suéter color canela. Ahora recuerdo que dejé mi abrigo en el aula de música, pero no quiero regresar por él, no quiero nada que haya sido comprado con el dinero de mi madre. Kurt se da cuenta de mi temblor y aunque las gotas de agua helada resbalan también por su piel, se despoja de su abrigo negro y lo pasa encima de mis hombros, regalándome como siempre, el calor que ni el mismo sol podría proporcionarme.
Sus brazos se unen después al calor del abrigo cuando los dos nos quedamos de pie al frente de la estatua de Richard. Por algún extraño y quizá ridículo motivo, siento la necesidad de decirle a él que lo he decidido, que abandonaré su escuela, que ya buscaré un lugar nuevo donde terminarla, pero que mi vida ahora necesita encontrar nuevos senderos, nuevos caminos que recorreré de la mano de ese hombre que a pesar de haberlo perdido todo una vez más, sigue abrazándome, él ha decidido quedarse conmigo hasta el final.
-No te preocupes, Richard- dice él haciéndome sonreír de forma involuntaria- voy a cuidar a tu pequeño, voy a protegerlo de todo porque lo amo tanto como sé que tú mismo lo amaste. Jamás voy a herirlo, te lo juro. Voy a amarlo toda mi vida, voy a hacerlo feliz siempre. Gracias por ponerlo en mi camino, señor fundador, gracias por dejarme amarlo porque él, mi Blaine, él es lo mejor que pudiste heredarle al mundo.
-Tú estás feliz, papá- digo después de sonreírle a las palabras de Kurt- yo sé que tú no lamentas nada. Defenderé a mi amor, Richard, eso es lo que haré y seré tan feliz como tú querías que lo fuera. Me voy ahora, voy a hacer de mi vida una obra de arte, voy a hacer de cada día de mi vida una canción de amor con él a mi lado.
Los labios de Kurt se pegan en mi mejilla una vez más. Nos quedamos un poco más ahí, en silencio, escuchando la resonancia de nuestras promesas en el patio desierto, las gotas de agua helada resbalando aún por nuestros cabellos y nuestros cuerpos. Hace algunas horas le canté a la primavera, y era cierto cuando decía que con Kurt, no había día en el que no saliera el sol. Un poeta dijo una vez que aunque la gente se empeñe en cortar todas las flores, jamás se podría detener a la primavera. Y así será con los dos, seremos invencibles, irrompibles. Él y yo, estamos destinados a ser eternos.
Suspiro con tranquilidad, antes de volver a tomar su mano helada y continuar con nuestro camino. Siento que empiezo ahora mi verdadera aventura, siento que mi vida acaba de empezar justo ahora. Kurt dice que debemos pasar por su apartamento antes de ir a su casa, dice que Burt no tendrá problemas en recibirnos a los dos hasta que podamos encontrar un sitio para nosotros en algún otro lugar y la idea de conocer por fin a su padre suena reconfortante. Kurt me guía hasta la parada del autobús fuera de la Academia para protegerme de la lluvia que sigue cayendo sin tregua y aprovechar el momento para realizar una llamada.
Nuestros pasos resuenan en los charcos de agua y a medida que nos acercamos a la parada, la silueta de un auto negro y de tres personas fuera de él se perfilan en la distancia. Mi corazón empieza a latir como loco cuando me pongo a pensar en que Danielle pudo haber mandado a una cuadrilla de guardias para detenerme, pero me siento avergonzado de mi pensamiento cuando al acercarme un poco más, distingo a mis tres mejores amigos en el universo observándome con una sonrisa llena de orgullo y de tristeza a partes iguales: ellos deben saber ya que me iré, y aunque me gustaría, no puedo llevarlos conmigo. Kurt también se da cuenta de la comitiva que nos espera y asintiendo al tiempo que suelta mi mano, me deja correr hacia ellos.
-Blainey…- dice Andy con gesto preocupado cuando me paro delante de ellos tres- ¿estás bien, amigo? ¡Pero mírate! ¡Estás helado!
-Toma mi abrigo- dice Dorian despojándose de su preciosa prenda blanca en dos segundos, colocándolo en mis hombros de forma rápida, impidiéndome negarme a su intención de salvarme de morir de hipotermia- Blainey…
-Si dices Blainey te mato- le digo a Sebastian quien me sonríe con una extraña mirada de exasperación y un dolor mal disimulado.
-No iba a decirte Blainey, imbécil- dice el señor Smythe- ¿Cómo estuvo todo?
-Fue como tenía que ser- digo yo levantando los hombros, volviéndole a sonreír a Kurt cuando se une a nosotros al llegar a la parada.
-Desearía poder hacer algo por ustedes, Blaine- dice Dorian con gesto preocupado- yo… no quiero que se vayan pero, eso es lo que harán ¿verdad?
-Es lo que debemos hacer, señor Leigh- dice Kurt con calma- tú sabes que si hubiera otro modo las cosas serían distintas.
-Pero no hay otro modo- dice Andy con verdadero pesar, haciendo que Dorian lo abrace en automático.- cuídalo bien Kurt ¿quieres?
-Hey…- digo yo reprimiendo las ganas de ponerme a llorar como bebé otra vez- no me estoy yendo a la Patagonia, por si no se habían parado a pensarlo, Lima no está a más de tres horas de aquí.
-Pero hemos pasado toda nuestra vida juntos- dice Sebastian con una voz tan triste que hace que mis ojos lagrimeen indecentemente- esto no será lo mismo sin ti, Anderson.
-Sé fuerte Blaine- dice Dorian acercándose a mí con calma- sé que lo eres, sé que nada va a detenerte pero cuando te sientas triste o todo sea mucho o nos extrañes un poco… solo recuerda que hemos sido los fabulosos cuatro desde que teníamos tres años ¿quieres? Siempre estaremos para ti, junto a ti aunque no puedas vernos. No importa que te vayas, no te dejaremos solo, también nos tienes a nosotros…
-Dorian…- digo yo con la voz quebrada.
Los fabulosos cuatro… sí, eso hemos sido desde que tengo memoria. Crecí con ellos, reí con ellos, lloré con ellos. Ellos eran lo único real que tenía cuando todos los demás se iban, ellos son otros tres hermanos con los que he hecho locuras, estupideces y otras cosas más loables. No, claro que no imbéciles, el hecho de que tenga que irme no se los llevará lejos a ustedes, no puedo dejarlos porque ustedes son parte de mí como mi corazón.
-Lo que dice Dorian es cierto, Blaine- dice Andy con esa voz seria que es tan extraña como sincera en él- si necesitas algo, llámanos. Iremos a verte tanto como podamos Dorian, Sebastian y yo, los tres haremos lo que sea por ti.
-Todo estará bien, Blaine- dice Sebastian sonriendo con confianza- estarás con Kurt, haz todo lo que tengas que hacer para ser feliz ¿vale? Lo que dijeron bomboncito y conejito no es más que la verdad. Somos amigos para siempre ¿entiendes, cabeza hueca? Y tú, profesor Hummel, cuenta con nosotros también, llámanos si la tarea de vivir con Blaine se pone terrible de pronto, tenemos años y años de experiencia en saber cómo controlarlo…
-Gracias Sebastian- dice Kurt regalándome una excusa perfecta para limpiar con disimulo las lagrimas que pugnaban por salir de mis ojos- Papá dice que no hay problema Blaine, vamos…
-¿Entonces sí irán a Lima?- dice Dorian.
-Por el momento es lo mejor- dice Kurt volviendo a tomarme de la mano- cuando encontremos nuestro lugar definitivo, se los haremos saber chicos, y gracias por todo. Ustedes también cuenten conmigo, Blaine y yo lo haremos bien, lo juro…
Mis amigos sonríen en silencio, sus sonrisas son como soles brillando en medio de esa interminable cortina de lluvia gris y nostalgia infinita que nos rodea. Los quiero tanto, de verdad los quiero tanto… mis pies parecen moverse por voluntad propia y caminan hacia ellos, los tres parados juntos el uno del otro. Mis brazos se abren de par en par y rodeo las espaldas de Sebastian y de Andy, y ellos a su vez, rodean la de Dorian perdiéndonos a los cuatro en un abrazo fuerte y cálido que me llena de esperanza y de coraje. Además de música y de un amor enorme e infinito, los tengo a ellos, y eso basta para hacerme sentir afortunado.
-Los amo, idiotas- me oigo decir y ellos me sonríen sin soltarme- los veré pronto, no van a librarse de mí tan rápido.
-Claro que no, Blaine- dice Sebastian- y ahora, no te pongas cursi ¿quieres?
-Ustedes empezaron- digo yo con una risa animada- fue culpa de Dorian.
-Mi culpa como siempre- dice él sonriendo con falsa molestia- su amigo el nerd y loco poeta de la clase no pudo evitarlo, déjenme en paz ¿quieren?
-No les hagas caso Dorian- dice Andy besando la mejilla de su novio en medio de nuestro abrazo- tus palabras fueron perfectas, eres perfecto y encantador bomboncito…
Los cuatro rompemos a reír porque de pronto nos damos cuenta de que hemos tenido mil discusiones como esa a lo largo de nuestra vida, una vida compartida. Mis brazos los sujetan con más fuerza, ellos se acercan más a mí y las sonrisas no desaparecen de nuestros labios. Somos los fabulosos cuatro para siempre, seremos amigos a pesar del tiempo, la distancia y todas las otras cosas que intenten ponernos lejos el uno del otro. Permanecemos abrazados y en silencio hasta que el ruido de un auto llegando frente a nosotros nos saca de nuestro mundo particular, el mismo mundo que compartimos desde niños.
-El taxi, Blaine- dice Kurt después de contemplar nuestro abrazo en silencio- es hora de irnos, chicos.
-Cuídate, Blainey- dice Dorian rompiendo nuestro nudo y regalándome una sonrisa brillante- cuidaremos esta escuela por ti.
-Ahora es seguro que reprobaré composición moderna sin ti, profesor Hummel-dice Andy haciendo que Kurt ponga los ojos en blanco- pero vale la pena, cuídate y cuida de Blaine ¿vale?
-Iré a verte tan pronto como la supervisión de la nueva obra termine, Blaine- dice Sebastian con amargura- veré al compositor en jefe la próxima semana, no falta mucho.
-¿Podrás hacerlo, Sebastian?- dice Kurt uniéndose a mi mirada preocupada.
-Crawford ya no me importa, Kurt, mi relación con él es ahora estrictamente laboral - dice mi amigo con calma- si se pone estúpido o insolente tengo el poder de echarlo a patadas de mi obra. Lamento que haya sido por él que todo esto haya pasado, de verdad, si puedo hacer que pague por algo de lo que ha hecho, lo haré.
-Mándalo a la mierda- le digo a Sebastian con calma- preocúpate por las cosas que son verdaderamente importantes, Sebastian. Dile a Cooper que estaré bien y que lo llamaré luego ¿quieres?
Mi amigo asiente con la mirada sorprendida pero no dice nada más. Abrazo a Sebastian temiendo haber dicho algo de más, pero él simplemente me devuelve el mismo cariño que yo le entrego con mis brazos. Lentamente me separo de ellos, de mis amigos, de la escuela de mi padre, de mi madre quien seguramente debe de seguir gritando improperios en la sala de música.
-Vamos Blaine-dice Kurt tomando mi mano.
-No te despediste de Aimé- le digo a mi profesor recordando de pronto a la profesora Wallace.
-Hablaré con ella mañana- dice mi profesor contemplando el edificio de la escuela envuelto por la lluvia- ella debe de estar preocupada, aterrada y pendiente de alguien más ahora, no te preocupes Blaine, ella entiende, ella entenderá todo sin necesidad de explicárselo.
Yo asiento y les sonrío a mis amigos una última vez antes de subir al taxi y echarle un último vistazo a la Academia Anderson de Arte y Música. La lluvia sigue cayendo, las caras de mis amigos desaparecen cuando cierro la puerta y el auto se pone en movimiento. Sé que he dejado gran parte de lo que soy en esas paredes, sé que no será sencillo empezar de nuevo, sé que a veces extrañaré algunas cosas pero cuando Kurt me atrae hacia él nuevamente, cuando sus brazos me rodean y sus labios besan los míos y después se curvan en una dulce sonrisa llena de promesas, y de un nuevo futuro sé que este final no es más que el inicio de un nuevo mundo, un mundo totalmente completo y nuevo que recorreré de la mano del único hombre al que he podido y podré llamar amor.
Aquí vamos los dos, profesor Hummel, empezaremos una nueva vida lejos de todos amor mío, sin resentimientos, sin temores. Empezaremos a recorrer este nuevo universo de la mano, sin arrepentimientos, tan solo con nuestro amor como equipaje, con nuestro amor como nuestra fuerza, contigo a mi lado, no habrá nada que temer…
De verdad parece que no dejará de llover jamás. Miro la lluvia cayendo por la ventana, bebiendo en sorbos pequeños una taza de chocolate caliente y dulce que mi padre preparó y el milésimo suspiro de la noche escapa de mis labios. Mi padre y Blaine charlan animadamente, no han dejado de hacerlo desde que llegamos hace no más de dos horas. Mis ojos los buscan nuevamente y al mirar a los dos hombres que más amo en el mundo hablando animadamente, como si Blaine y mi padre se conocieran desde siempre y estuvieran continuando una plática que dejaron pendiente en una vida anterior me doy cuenta de que los dos son en serio adorables. Apuesto a que mi padre le pedirá a Blaine que lo llame "papá" a más tardar hoy por la noche. Sonrío. A lo mejor si los dos siguen estando tan felices, yo también podré convencerme de que hice lo correcto.
Y es que a pesar de estar teniendo esta alegre tertulia ahora, como una familia- papá no se ha cansado de repetirlo constantemente- mi alma se encuentra un poco temerosa porque aunque Blaine pudo defenderse de ella hace unas horas, sé que las amenazas de Danielle Anderson no fueron en vano, nunca lo son. Porque Blaine es lo único que esa mujer loca puede dañar, dudo que yo le importe lo suficiente como para hacer algo en mi contra, es decir, cuando discutía con Blaine ni siquiera me despidió, ni siquiera me pidió que me marchara.
Sé que Blaine y yo somos fuertes juntos pero… ¿qué pasa si de verdad no puedo defenderlo? ¿Qué si después de todo mi amor no puedo sostenerlo y yo termino por, efectivamente arruinar su vida? Me uno ahora a las risas de mi padre y de Blaine que hablan acerca de lo mucho que papá se alegra de tenernos ahí a los dos, dice que podemos quedarnos tanto como queramos y los ojos de Blaine se iluminan cuando mi padre le dice que lo enseñará a pescar y que yo puedo después enseñarle a cocinar. Y entiendo que Blaine se sienta tan contento ahora porque de verdad él no ha tenido nunca jamás una familia, y ahora yo podré dársela. Y de verdad me esfuerzo por creerlo, de verdad me estoy obligando a creer que podré darle algo a ese chico de rizos oscuros que ha cambiado sus ojos tristes por esa mirada brillante en solo unas cuantas horas. Él renunció a toda la vida que él conocía por mí. Él cree en mi, Blaine cree que yo soy la respuesta a todas sus preguntas pero… ¿por qué yo no puedo creer del todo que es así?
-Yo sabía que Kurt se había enamorado de ti desde el primer momento en el que me habló de "aquel molesto y profundamente triste señor Anderson"- dice mi padre y sus palabras me distraen por un momento de mis preocupaciones.
-¿De verdad?- dice Blaine mirándome con ese calor primaveral que solo puede escapar del avellana de sus ojos.
-Claro, claro- dice papá riendo encantado- le dije "Chico, estás perdido ¿sabes? Si le das tanta importancia a ese muchacho es porque obviamente tú y él están destinados a estar juntos".
-¿Y qué le dijiste tú, Kurt?- pregunta Blaine haciéndome sonreír por la curiosidad de su voz.
-Que no diría lo mismo cuando me metieran a la cárcel por corromper al hijo menor de mi jefa- digo yo haciéndolos reír a los dos.
-Pero Burt tuvo razón- dice Blaine y noto que su suegro de verdad parece estar deslumbrado por su personalidad y todo lo que él es, pero vamos, no debería sorprenderme tanto, es Blaine Anderson ¿quién en su sano juicio puede no enamorarse de él?
-¿Por qué lo dices, Blaine?- pregunta mi padre.
-Porque, bueno estamos aquí, ¿no es cierto? Yo estoy aquí contigo y tú conmigo.
-Sí….- digo yo sin saber qué es lo que quiere decir.
-Entonces lo que dijo tu padre es cierto- dice él como si demostrara un hecho irrefutable- estamos destinados a estar juntos, para siempre Kurt, juntos pase lo que pase.
Blaine sonríe y mi padre finge mirar hacia otro lado para que nadie note su intento de limpiar las lágrimas que asoman a sus ojos. Vaya… mi padre está feliz, mi Blaine está feliz y si es así ¿por qué demonios me siento tan preocupado, tan perdido, tan poco merecedor de esta dicha que me ha costado tanto encontrar y defender?
-¡Tendríamos que ir a celebrar¡- dice Blaine de pronto- ¿Hay algún club divertido en Lima?
-¿Qué?- me escucho decir de pronto, sin lograr entender del todo la pregunta de Blaine.
-Eso no lo sé- dice papá sumamente divertido- ¿Por qué no van Kurt y tú a buscar algo bueno?
-¿Están hablando en serio?- me oigo gritar y no puedo entender por qué ese sencillo pedido me hace sentir tan enojado de pronto- ¿Me estás diciendo que quieres tener una noche de club ahora, después de… después de…
-Después de haber enfrentado a mi madre y decidir venir contigo- dice Blaine tan sorprendido como mi padre por mi reacción- sí, eso quiero celebrarlo.
-¿Y qué vamos a celebrar?- me oigo decir yo con una voz burlona que me desconcierta hasta a mí mismo- ¿Qué te obligué a venir a mi lado sin importarme que no hayas obtenido tu título universitario, orillándote a ser un paria del mundo de la composición donde tú estabas destinado a ser el astro más brillante? ¿Vamos a celebrar que uniste tu vida a la de un fracasado que no tiene ni siquiera un empleo ahora, que no podrá darte jamás ninguno de los placeres a los que estabas acostumbrado? ¿ESO ES LO QUE QUIERES CELEBRAR, BLAINE?
Mi respiración agitada me da cuenta de que había estado gritando. Noto como los ojos de mi Blaine se ensombrecen de pronto y tengo ganas de arrancarme el corazón por causarle ese dolor ¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué estoy actuando de este modo imbécil? ¿Tan rápido he olvidado que le prometí que no lo heriría nunca, que le juré que construiría un mundo solo para él? Soy un tonto, de verdad soy un imbécil si mi plan de una buena vida al lado de este hombre es discutir por semejantes tonterías con él.
-Kurt…- dice mi padre, mirándome con severidad y advirtiéndome claramente, como siempre lo ha hecho, que en estos momentos no soy el hijo que él crió solo, en estos instantes no soy el hijo que lo hace sentirse orgulloso.
-Perdóname Blaine- le digo a él sin mirarlo, sabiendo que de todos modos lo he hecho sentir mal con mis estupideces- necesito un momento a solas papá, quédate con él, por favor…
Me doy la vuelta sin voltear a mirarlos, no oigo pasos que corran detrás de mí ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué es lo que me orilla a actuar de forma tan estúpida?
-Hablaré con él- dice la voz de mi padre desde la cocina y me quedo de pie con mi espalda pegada a la puerta de la entrada, escuchando - él no quiso decir nada de eso, tú debes saberlo pero, Kurt siempre ha sido así ¿sabes? no entiendo por qué no puede creer que merece lo mejor, solo eso… Y tú eres lo mejor para él Blaine, no tengas miedo, todo estará bien.
-No tengo miedo- dice Blaine y mi corazón avergonzado desearía que la tierra me tragara con cada una de las estúpidas palabras que le grité- sé que es difícil para él Burt, ¿sabes? A veces pienso que fui yo quien lo obligó a él a quedarse conmigo…. Él perdió más que yo con todo esto, no creas que no lo sé…
-Pero te tiene a ti- dice mi padre y quisiera que pudiera venir a golpearme ya por ser un tonto como sé que lo merezco- cuando él entienda que esto es lo que tú quieres, volverá a la normalidad, solo necesita tener algunas palabras conmigo.
-No seas tan duro con él, papá Hummel- dice Blaine y lo imagino sonriendo amigablemente a mi padre. Dios, ¿cómo pude atreverme a gritarle así? ¿Cómo?
-Déjamelo a mí, señor Anderson- dice papá- si quieres puedes adelantarte a la habitación de Kurt, te irá a buscar allá, no te preocupes.
Blaine parece hacer caso a las palabras de mi padre porque oigo que sus pasos comienzan a subir por las escaleras hacia la segunda planta de la casa donde aguarda mi habitación. Camino lejos de la puerta y pongo mis manos en la columna que sostiene el techo del pórtico. Un suspiro se deja ver en el ambiente helado que me rodea y mis ojos se cierran de pronto. Sí, soy un idiota, y de verdad no sé cómo demonios voy a pedirle a Blaine que me perdone por ser así pero es que… sigo sin sentir que de verdad yo valga su vida entera, él vale la mía con creces pero ¿Yo? ¿Qué soy yo? ¿Quién soy yo y que puede darle eso a mi Blaine?
-Kurt Hummel-oigo que dice la voz de mi padre unos segundos después de haber cerrado la puerta detrás de mí- ¿qué pasó ahí exactamente?
-No lo sé papá, de verdad no lo sé…- digo yo con voz monótona- ni yo mismo lo entiendo, solo sé que estuvo realmente mal.
-Gritarle así a Blaine- dice él llegando a mi lado, parándose muy cerca de mí- sobra decir que eso no fue nada adecuado ¿verdad? Es decir, sé que te cuesta controlar tu genio pero nada justifica que intentes ridiculizar de esa forma los sentimientos y las acciones de la persona que amas.
-Lo sé, ya sé que fui un imbécil- digo yo con verdadera pena. Vaya, cuando mi padre lo dice, cuando él pone en palabras mi estupidez, no puedo creer que de verdad haya hecho eso.
-Blaine me agrada- dice él como si fuera necesario confirmar lo evidente- por lo que me contabas al teléfono, ya me había imaginado que él te ama de verdad, pero ¿qué es él para ti? Si no estabas seguro de arriesgarlo todo de este modo ¿por qué lo trajiste contigo?
-Porque él es lo mejor que tengo en la vida- digo yo con calma, dejando que algo más poderoso que yo, el amor que siento por ese chico, dirija mis palabras. Ahora hablo con mi corazón.- Porque cuando vi cómo enfrentaba a su madre por mí, como renunciaba a todo por mí supe que no podía dejarlo a la deriva, supe que tenía que protegerlo con mi vida si es necesario pero… ahora que todo es real, ahora que me doy cuenta de que lo único que puedo ofrecerle es un lugar en mi habitación de adolescente en la casa de mi padre… estoy asustado de no poder construirle ese mundo que dije que le regalaría, me muero de miedo a pesar de que yo soy el mayor de los dos y aún así, aún así no me arrepiento de haberlo traído conmigo porque dejarlo hubiera significado morir, sin él nada tiene sentido ¿puedes entenderme?
Los ojos de mi padre vuelven a mirarme ahora con orgullo y vuelvo a notar que son iguales a los míos tan azules y profundos como el mar que Blaine unió a mi infinito en aquella playa antes de navidad. Sé que estoy fallándole magistralmente a esa promesa, sé que también le prometí que sería fuerte por los dos pero me siento tan vacío. Quisiera poder regalarle el mundo a Blaine, ofrecérselo todo y demostrarle así que lo amo más que a nada pero… no sé, de verdad no sé qué hacer conmigo.
-Y es por eso mismo, porque tampoco la vida de él tendría sentido sin ti, es que no puedes reclamarle el hecho de haberte elegido. Kurt, Blaine es menor que tú, sí, pero no es un niño ¿Entiendes? Ese chico ha vivido más cosas de las que cualquier persona toleraría vivir y sabe muy bien qué es lo que quiere, tú no lo obligaste a nada. Él eligió a la persona que ama, punto.
-Es que… cambió toda su vida por mí- digo yo a la desesperada, intentando que mi padre entienda- lo dejó todo, dejó atrás su brillante futuro, todo lo que estaba escrito para él.
-Kurt… - dice mi padre pacientemente- ninguna vida humana es una novela, nadie sabe qué es lo que pasará después. Sí, quizá Blaine tenía ya un guión propio que cumplir, pero si no he leído mal a ese chico, él no es de las personas que puedan resignarse así como así a vivir algo que no quieren vivir. Blaine ha sido muy valiente al hacer lo que hizo, sí, él también está consciente de que te hizo perder muchas cosas pero ¿por qué te empeñas en seguir midiéndolo todo de acuerdo a lo que crees que se ha ido y no en todo lo que has ganado? Se tienen el uno al otro ¿qué es lo que te cuesta tanto trabajo aceptar?
-Pero… no es tan sencillo papá- digo yo haciendo que él me dedique una mirada de cansancio- ¿qué puedo darle yo? Nada más que una vida sin brillo, y él es una estrella, la más grande, la más brillante, la más joven… no puedo vivir pensando que le arrebaté toda esa gloria.
-La única gloria que él quiere eres tú, Kurt Hummel.- dice mi padre en un tono que no admite replica.
-Papá…
-Déjate de tonterías, hijo- dice él con calma- Blaine ya está aquí, tú estás aquí. Construye tu vida con él y que el futuro no te importe ¿quién dice que tú no podrás darle una vida brillante?
-¿De verdad puedo hacerlo?- digo yo intentando creerlo con toda mi alma.
-Claro que lo harás Kurt- dice mi padre pasando su brazo por mis hombros- sé que a la gente como tú, la gente que ha tenido a la fama y a la fortuna en sus manos les cuesta creer que en una vida simple también pueda haber brillo. Pero, tú y Blaine son más que talentosos, él y tú lograrán grandes cosas solo deja de hacer todo tan complicado, y simplemente sé parte de la historia que Blaine quiere escribir, Kurt, no te aferres a lo que crees que estaba establecido. El futuro no es algo que esté completamente en nuestras manos, pero lo que sí puedes hacer, como amarlo a él y dejar que te ame sin condiciones, hazlo ¿vale? Hazlo y jamás te arrepientas de serle fiel a tu amor.
-Mi amor…. Mi Blaine…- me oigo decir y las palabras resuenan en el frío que nos rodea.
Una vida simple… una vida a su lado. Eso puedo dárselo, entregarle mi corazón, mi cuerpo, mis ganas de seguir viviendo si lo tengo a él junto a mí cada mañana. Brillo… si se trata de brillo, robaré las estrellas del firmamento y las pondré en sus manos o quizá no haga falta un acto escandaloso como ese, quizá simplemente pueda besarlo, abrazarlo a mí, recordarle que lo amo más allá de mí en vez de reclamarle como un imbécil por no haber elegido la vida que todos pensaban, yo incluido, que sería mejor para él.
-Ve con tu Blaine, anda. – dice mi padre atrayéndome un poco más cerca de él.- Me parece que Carole y yo les dejaremos la casa a los dos esta noche ¿qué opinas?
-Qué estás tramando, Burt Hummel…- digo yo, riendo sin poder evitarlo de la situación que mi padre intenta crear para mí y para Blaine.
-Oh bueno, no por nada toda la gente dice que lo bueno de todas las peleas de pareja son las reconciliaciones…
-No sabía que eras tan buen celestino, papá…- digo yo levantando una ceja de forma juguetona.
-¿Y qué?- dice él riendo abiertamente- ¿Vas a negarme que mi idea es tentadora?
-No iba a hacerlo…- digo yo, lanzándome a sus brazos, dejando que él me sostenga como me ha sostenido mi vida entera.
-Ve con Blaine entonces- dice él acariciando mi espalda- y te lo advierto Kurt si vuelves a gritarle otra vez…
-Vaya, vaya- digo yo riendo divertido- a juzgar por cómo lo defiendes de verdad te gusta mi novio…
-Es un chico excelente -dice él con seriedad- no por nada te enamoraste de él y él se enamoro de ti, y además si lo que me has contado es cierto, yo también quiero regalarle una familia, él lo merece.
-Los dos haremos eso por él-digo yo, encantado de que mi padre quiera tanto a Blaine- eso sí que podemos entregárselo sin condiciones.
-¿Lo ves? Puedes darle más de lo que crees que tienes y esas cosas, las que tú vas a regalarle, son todo lo que él necesita ¿Entendido?
Asiento a las palabras de mi padre y lo abrazo una vez más. Él siempre puede ver más allá de mi mismo, como si me conociera mejor que cualquier otra persona en este universo. Mi padre siempre ha sido cálido y reconfortante, siempre ha sido mi refugio y ahora, como lo ha hecho toda mi vida, sigue ayudándome a proteger todo eso que yo considero valioso, todo eso que me hace feliz. Papá rompe nuestro abrazo y guiñándome un ojo, dedicándome una sonrisa picara, me pide que vaya allá a donde le dijo a Blaine que yo lo buscaría, mi pequeña habitación, nuestra habitación ahora, hasta que pueda encontrar un hogar para los dos. No será difícil, tengo ahorros en el banco, quizá mañana mismo podamos buscar una casa los dos juntos, él puede elegirla, él puede decorarla, él va a llenarla de música y de amor porque él es así, porque yo lo quiero mío.
Y voy a vencer mis miedos, me digo mientras mis pasos suben ahora por las escaleras, voy a vencerme a mi mismo esta vez porque estúpidamente yo soy el único que cree que no merece ser feliz. Voy casi corriendo al encuentro de mi Blaine, me lanzaré a sus brazos y le pediré que me perdone, le diré que no debí agregarle más pesar a un día que de sobra fue horrible para él, para los dos. Quizá pueda decirle que en Lima no hay ningún club que valga la pena, pero que si quiere podremos tener una fiesta en la casa, bailar y reír, festejar de una vez la vida que los dos elegimos. Ahora sé que los dos nos equivocamos, él no me obligo a nada, él tampoco está aquí porque no haya tenido otra opción: los dos estamos aquí por la sola conciencia de que nos pertenecemos el uno al otro, de que en nuestras manos y en nuestras voces, está el poder de construirnos un mundo nuevo.
Con la respiración agitada y mi mejor sonrisa brillando con renovada energía, abro la puerta y la vista de Blaine sentado en mi sillón, el que se encuentra frente a la ventana, sonriendo con calma me hace perder el aliento. Luce adorable sin ser consciente de ello, luce precioso aunque la ropa que le presté para que se despojara de su suéter mojado le queda algo grande. Y sin embargo sigue sonriendo, a pesar de lo que le dije, a pesar de que él mismo cree que me hizo perder cosas, Blaine sigue sonriendo. Y ahora sé que su sonrisa es todo el brillo que necesito. Quiero acerarme a él ahora, pero decido quedarme contemplándolo un momento más, cosa que agradezco porque la sonrisa en sus labios se hace más grande, como si estuviera recordando algo verdaderamente agradable y tengo ganas de derretirme en el piso cuando su voz de fantasía comienza a tejer como siempre, un encantamiento en forma de canción:
You think I'm pretty without any makeup on.
You think I'm funny when I tell the punchline wrong.
I know you get me so I let my walls come down, down.
Before you met me I was alright but things were kinda heavy
you brought me to life now every February you'll be my Valentine, Valentine.
Let's go all the way tonight no regrets, just love.
We can dance, until we die you and I, will be young forever.
You make me feel like I'm livin' a teenage dream
The way you turn me on I can't sleep
Let's run away and don't ever look back, don't ever look back.
My heart stops when you look at me.
Just one touch now baby I believe this is real
So take a chance and don't ever look back, don't ever look back.
¿Será posible? En esta casa no hay un piano para que él lo toque, pero justo ahora pienso que jamás le hará falta. Blaine es la música en sí, Blaine es la música que suena con fuerza en mi vida. Sus labios siguen sonriendo con calma, sé que está esperándome pero no voltea hacia la puerta y ese gesto me sorprende porque sé que él sabe que iré a él, que siempre volveré a él porque no puedo ir a otra parte. Lo observo unos segundos más antes de entrar con cautela a la habitación y acercarme a él lentamente. Cuando llego a su lado, me siento detrás de él, abrazándolo con suavidad, diciéndole con mis brazos cómo siento el haberle gritado como un imbécil y sin esperar más, viendo solamente como una sonrisa pacifica se dibuja en sus labios sigo con la canción que él ha dejado sin terminar y la canto en su oído:
We drove to Cali and got drunk on the beach.
Got a motel and built a fort out of sheets.
I finally found you my missing puzzle piece I'm complete.
Let's go all the way tonight no regrets, just love.
We can dance, until we die you and I, will be young forever.
You make me feel like I'm livin' a teenage dream
The way you turn me on I can't sleep
Let's run away and don't ever look back, don't ever look back
My heart stops when you look at me.
Just one touch now baby I believe this is real
So take a chance and don't ever look back, don't ever look back.
I'mma get your heart racing in my skin-tight jeans
Be your teenage dream tonight.
Let you put your hands on me in my skin-tight jeans
Be your teenage dream tonight.
-¿Ya no te arrepientes de tenerme aquí, contigo?- dice él una vez que dejo de besar sus labios, pues fue lo primero que hice cuando terminé de cantar para él.
-¿Eso es lo que te hice sentir?- le digo yo, con ganas de pedirle que me golpee muy fuerte por mi estupidez.
-Sí, Kurt… pero no quiero que te enojes por eso ¿sabes? Lo he estado pensando y si no estás listo para esto, si es demasiado y te obligué a ir muy rápido, si te obligué a tenerme en tu vida yo… yo preferiría irme y darte un espacio, un tiempo para que tú…
-¡No!- me escucho decir y lo aprieto más a mi cuerpo, como si en verdad estuviera yéndose ya- No Blaine, eso no…
-Lo hago por ti- dice él acariciando mi rostro- no me gustaría otra cosa más que quedarme contigo pero si tú no estás preparado, yo no quiero ser una carga. Mañana mismo buscaré un empleo, empezaré también a buscar otra escuela, seguiré componiendo, le pediré a Sebastian un préstamo para comprar un piano y… y puedo buscar otro lugar si tú sientes que yo soy demasiado, lo entiendo.
-Lo que no entiendes es que yo soy un estúpido- le digo, tomando sus cálidas manos entre las mías- el único que debería estarse disculpando soy yo.
-Pero no quiero que estés enojado, no quiero que te sientas culpable por mí, es decir, Kurt, esta es la primera decisión que tomo por cuenta propia ¿sabes? pero si te daña a ti, si a ti no te gusta yo buscaré la forma de que funcione para los dos.
-¡Blaine, no estoy enojado!- digo yo besando sus rizos, sus mejillas, todo su rostro haciéndole notar la sinceridad de mis palabras- estaba asustado, solo eso. Sé que no puedo ser ni seré jamás tan valiente como tú pero… no te quiero lejos, hicimos esto para estar los dos cerca y si te vas, no tiene sentido ¿entiendes? Si tú te quedas conmigo todo valdrá la pena…
-¿Y dices esto porque lo sientes en serio?- dice él sus pupilas color avellana aún llenas de inquietud- es decir, ¿No fue Burt quien te obligó a…?
-Sí, mi padre te ama pero eso no significa que me haya obligado a hacer algo- digo yo haciéndolo reír- él solo me ayudó a ver las cosas mejor, es su mejor talento. Blaine, ¿puedes olvidar lo tonto que fui? ¿Quieres quedarte conmigo después de todo? Hoy te fallé, y quizá vuelva a fallarte muchas veces pero este soy yo, este es el hombre que te ama y que no quiere dejar de amarte y que no te quiere lejos y que se arrepiente por haberte gritado y que ahora solo quiere demostrarte de otra forma lo mucho que te ama, y lo mucho que te desea y…
Blaine ríe y su cuerpo tiembla entre mis brazos cuando mis dedos empiezan a provocarle cosquillas en el vientre, cuando mis manos vuelven a tomar sus mejillas y sus ojos color avellana vuelven a brillar por fin, libres de todo temor. Esa mirada profunda que me dedica ahora, parece calmarme en un momento y sé perfectamente cuál es la respuesta que habita ahora el corazón de mi Blaine: se quedará conmigo, yo como siempre, vuelvo a ser su elección.
-Entonces…- dice él sentándose sobre mis piernas, enredando sus brazos en mi cuello- ¿qué vas a hacer para convencerme de que perdone tu grosera forma de rechazar mis brillantes planes?
-Mmmm…- digo yo, aspirando profundamente una bocanada de su perfume cuando mi nariz se cuela por entre la abertura de los dos últimos botones de la camisa café que le presté- aprovechar que la casa está sola, supongo…
-¿Qué?- dice él riendo traviesamente- ¿y Burt?
-Tu suegro te ama tanto que decidió regalarme la oportunidad de disculparme como se debe y por disculparme como se debe quiero decir, bueno, ya sabes…
-Voy a hacerle un altar a mi suegro- dice él riendo con ganas, besando mis labios con pasión, riendo aún en medio de nuestro beso- te amo Kurt, sé que yo tampoco soy perfecto, pero amarte a ti es lo único que haré bien por el resto de mi vida.
-Claro que eres perfecto- le digo, empezando a besar su cuello con una mezcla de pasión y ternura que lo hacen jadear- eres perfecto para mí, mi Blaine siempre es perfecto, siempre…
Blaine vuelve a besarme y sin saber muy bien por qué, nos levanto a los dos del sillón sin romper el beso, rodeo su cintura con mis brazos y lo pego más a mí, sintiendo que sus dedos recorren mi espalda, bajan por mis glúteos y los aprietan subiendo la temperatura de la habitación a tal grado que él y yo bien podríamos traer la primavera que se resiste a llegar al mundo a fuerza de besos y caricias de ese tipo. Yo empiezo a caminar torpemente hacia la pared, pego el cuerpo de Blaine a ella y con una facilidad asombrosa retiro de su cuerpo la camisa, dejando su piel suave y fría a merced de mis manos que se apuran a recorrerla, que quieren hacerla entrar en calor…
-Oh Kurt- dice él, cuando mis dedos inquietos se internan ahora debajo del pijama a rayas que también es de mi propiedad- si esto va a suceder cada vez que peleemos…
-No peleamos- le digo yo, interrumpiendo apenas mis besos en su cuello para dejar que las palabras broten de mis labios.
-Ok, no peleamos- dice él internando sus manos también por debajo de mi suéter azul- pero podemos tener el más ardiente sexo de reconciliación ¿verdad?
Me río de las palabras temblorosas de Blaine y decido que su pijama estorba mucho a mis manos como para poder darle una respuesta adecuada a lo que me ha pedido: exactamente mi Blaine, eso es precisamente lo que tú y yo haremos ahora.
Mis manos bajan su pantalón de un solo tirón y él se pega más a mi cuerpo, frotando su pene semi erecto en mi entrepierna, urgiéndome como siempre a continuar con la diversión con menos ropa y vaya si voy a compensarte por toda mi idiotez, mi Blaine, juro que voy a hacerte gozar hasta que puedas olvidar las estúpidas palabras que te dije. De forma rápida, obedeciendo a los dedos de Blaine que se cuelan por debajo de mi ropa, me deshago del suéter y él se encarga de desabrochar mi pantalón.
Un gemido escandaloso sale de mi boca y me hace agradecer que la casa esté sola ahora mismo, cuando Blaine retira de un tirón mi trusa negra y empieza a despertar mi erección con sus dedos recorriendo la longitud de mi eje que responde con vigor y entusiasmo a las caricias de su único dueño. Le doy vuelta a Blaine entre mis brazos y soy yo ahora quien recarga su espalda en la pared, Blaine sigue con su trabajo sin dejar de besarme, sus manos haciéndome retorcerme de excitación, su cuerpo pequeño pero firme y encantador al contacto de mis manos, resbala por el mío sin que su boca deje de besarme, sin que su lengua deje de enredarse en la mía, acariciándome por completo, mojando mis labios con el dulce de su saliva, inundando mis oídos con la cadencia de sus gemidos al sentir mis manos bajando ahora su bóxer y comenzando a explorar su ano, aquella cálida y estrecha entrada que será únicamente mía como su corazón hasta que el mío deje de latir en esta vida…
Blaine rompe nuestro beso y con mucha calma a pesar del deseo que vuelve a inundarnos, empieza a besar mi cuello dejando un rastro húmedo por donde sea que sus labios pasen. Yo cierro los ojos y me entrego como siempre a la enloquecedora sensación que es sentir sus manos afanándose en mi miembro, sus labios besando y mordiendo mi vientre, su lengua explorando mi ombligo, su boca tan cerca de mi pene, tan malditamente cerca. Blaine se detiene a la altura de mis testículos, está totalmente a mis pies, sus manos abandonan las atenciones a mi miembro totalmente duro y rojo ahora, y sin darme oportunidad de nada más, pega mis manos a la pared impidiéndome tocarlo, impidiéndome tocarme, y juro que su intento por castigarme es malditamente excitante.
-Necesitas un castigo, profesor- dice él comenzando a besar mis testículos con una calma angustiante que sin embargo eleva mi pulso a mil por hora- no podrás tocar a tu Blaine hoy, no señor…
Los labios de Blaine siguen besando mi piel arrugada, hace que mis testículos se peguen a mi cuerpo. No tocarlo, oh dios, este muchacho es un verdugo profesional, moriría ahora mismo por hundir mis manos en sus rizos oscuros, mientras sus dientes siguen mordiendo mi piel y su lengua se acerca peligrosamente a mi eje erguido. Ok, Kurt, lo mereces, tú sabes que mereces todo lo que él quiera hacerte el día de hoy.
-Blaine…- me escucho decir, cuando su lengua baja de mis testículos a mis muslos y sube de nuevo evitando por completo mi pene- Blaine por favor, por favor…
-Nada de ruegos- dice él lamiendo ahora mi pene que reacciona con verdadera emoción al contacto frio de su saliva resbalando por él- esta noche, estás a mi merced, amor mío, voy a tocarte hasta que me acalambre, voy a besarte hasta quedarme sin labios, voy a joderte hasta que no puedas más y… ¿sabes qué?
-¿Qué?- digo yo temblando a partes iguales por la lujuria de sus palabras y por las lamidas sensacionales que Blaine le regala a mi miembro entre frase y frase.
-Tú no podrás hacer nada para impedírmelo- dice él abriendo la boca una vez que termina de hablar y metiendo mi pene en ella de una sola vez, haciéndome ver estrellas cuando cierro los ojos y me siento rodeado por esa devastadora y cálida humedad- te mereces este castigo fenomenal, y lo sabes.
Blaine termina de hablar y cuando sus labios vuelven a envolver mi miembro hinchado que escurre ya presemen, estoy seguro de que no puede haber criminal más afortunado que yo en la tierra. La boca de Blaine envolviéndome es el paraíso, dios, cómo quisiera guiar su cabeza hacia abajo, hacer que su garganta choque con la cabeza de mi pene, tocar sus hombros, tocar mi pecho, tocarlo a él pero ¡Oh cielos! Él no me dejará hacerlo y en contra de toda lógica ese pensamiento me hace sentir caliente como el mismísimo infierno. Mis caderas empiezan a moverse hacia la boca de Blaine y él toma mis glúteos entre sus manos, uniéndose a mi ritmo, sin soltarme claro. Siento que gotas gruesas de sudor caen por mi frente, estoy a punto, tan cerca….
Blaine parece darse cuenta de ello, porque deja de atender mi erección y se levanta, toma nuevamente mis manos y las coloca sobre la pared, por encima de mi cabeza y comienza a besarme de nuevo, nuestras erecciones están cruzadas acariciándose, haciéndome temblar de anticipación y también de impotencia porque daría la mitad de mi vida por sostener nuestros miembros en mi mano y acariciarlos, aumentar la fricción, apretar sus glúteos, arañar su espalda… pero solo puedo morder sus labios y rendirme ante él, tengo que pagar como se debe el error que cometí.
Sin soltarme, Blaine me guía nuevamente hacia el sillón al lado de la ventana, noto que aún llueve pero el clima deja de importarme cuando Blaine me apoya sobre el sofá, y tomando la suave bufanda gris que yo mismo me quité hace un rato, amarra mis manos y hace que las ponga nuevamente lejos de mi cuerpo y del suyo, incapaces de unirse a la diversión.
-Eres hermoso…- escucho que me dice, cuando su cuerpo vuelve a acercarse al mío, y siento su erección rozando mi entrada, sus manos tocándome por completo, sus dedos pellizcando mis pezones, todo él frotándose en mí.
-¿Disfrutas mi castigo?- me oigo decir pero un gruñido escapa de mis labios cuando Blaine introduce en mi ano dos de sus dedos de golpe.
-No tienes idea de cuánto, amor mío- dice él jodiendo mi entrada con sus dedos, besando mi cuello por detrás, lamiendo mi espalda, golpeando mis glúteos con fuerza haciéndome sentir que arden, pero lo merezco, oh sí, merezco que mi Blaine…
-¡Oh sí!- grito sin pedirle permiso a mis labios.
La boca de Blaine llega ahora a mi ano y él lo besa, invitándole a abrirse para él una vez más. Su lengua parece ahora llegar más profundamente en mi estrecha abertura, oigo como su respiración agitada y el sonido de sus besos se funden con mis jadeos interminables. Esta es la música del paraíso, no puede ser de otro modo. Blaine jode mi entrada con su lengua de forma experta, cada beso, cada lamida es siempre mejor que la otra, la fricción de mi pene en la tela del sillón ya no es bastante y agradezco que mi amado se compadezca de mi y empiece a tocarme porque yo mismo me sentía a punto de reventar.
-Voy a joderte ahora- dice él, después de regalarle otro profundo y escandaloso beso a mi ano- voy a joderte duro y quiero lo goces ¿Te quedó claro, amor mío?
-Sí señor-me escucho decir, mis labios buscando a los suyos cuando su cuerpo se pega más al mío y siento su cabeza sobre mi hombro. Él responde a mi beso, pero no tanto tiempo como a mí me hubiera gustado y él ríe cuando se da cuenta de lo que acabo de decir.
-¿Señor?- dice él empezando a untar lubricante en su erección y en mi entrada, haciéndome sentir ahora la caliente cabeza de su pene que empezará a introducirse en mí.- me gusta más mi Blaine, dilo…
-Mi Blaine…- digo yo muerto de ganas de tocarlo e imposibilitado para hacerlo de todos modos.
-Otra vez- dice él y siento que su miembro me invade ahora por completo.
-Mi Blaine… ¡Ah! ¡Mi Blaine!- digo y no puedo creer que pueda sentir más placer pero lo siento, ahora que sus caderas chocan con las mías, ahora que mi ano lo rodea a él de forma completa.
-Dile a tu Blaine lo que quieres, amor mío…- dice él con una voz lujuriosa que amenaza con volverme gelatina.
-Quiero que mi Blaine me joda…- me escucho decir volteando a mirarlo con deseo- quiero que mi Blaine haga de mi lo que quiera porque fui un tonto y lo merezco…
-Quizá merezcas que te perdone- dice él riendo malditamente- solo quizá…
Sin decir más, Blaine vuelve a besarme y siento que empieza a moverse dentro de mí, mis manos atadas deberían estar tocando mi miebro, pero no puedo, quisiera poder darme la vuelta y tocar a Blaine pero tampoco lo tengo permitido, así que simplemente dejo que él siga besando mi cuello, que sus manos sigan apretando mis caderas, y luego, en una muestra de piedad, toquen mi pene apenas lo suficiente para no volverme loco. Blaine continua embistiéndome con vigor y después de un par de minutos más, sin salir de mí, él se sienta en el descansa brazos del sillón y hace que sea yo ahora quien cabalgue si miembro caliente que sigue llenando de corrientes de placer a todo mi cuerpo con cada nueva embestida. Blaine hace que mis manos atadas envuelvan su cuello y me besa profundamente después de tomar mi pierna derecha y apoyarla en el sillón, regalándonos a los dos un excelente ángulo de penetración que le hace gemir mi nombre cuando empiezo a moverme hacia él y mis labios aprisionan a los suyos en otro desesperado beso. Cuando nuestras bocas se separan, Blaine muerde mi pezón sin dejar de embestirme, empieza a frotar mi pene, haciéndome ver estrellas: todo es condenadamente caliente, sus labios en mi boca otra vez, sus manos en mi pene, su miembro hundido en mí, mis manos atadas… Oh mi Blaine, eres maravilloso cuando planeas un castigo…
La fuerza de ese pensamiento y el estremecimiento del cuerpo de Blaine debajo del mío, así como el grito de placer sin límites que los labios de mi amado exhalan, me llevan al infinito en dos segundos. Mi pene salta entre sus dedos y empieza a derramarse en su mano sin que él deje de acariciarlo. Yo quisiera darme vuelta y tocar su pecho sonrojado, pero él sale de mí y sin palabras, me ofrece su pene porque el que se derrama aún una buena cantidad de semen. Yo obedezco sin rechistar y lo limpio con mis labios, con mi lengua, haciendo que Blaine vuelva a arquearse sobre el sillón al tiempo que grita mi nombre una vez más y su orgasmo titánico, tan parecido al mío lo deja con los ojos cerrados y el gesto más pacífico y bello que yo haya visto alguna vez.
Con un poco de esfuerzo, me levanto del suelo y él me atrae hacia sí, los dos caemos sobre el sillón totalmente desnudos, totalmente felices y sin nada que debernos el uno al otro.
-¿Cumplí bien mi castigo, Blaine?- digo yo, al tiempo que él me desata con tranquilidad y me deja, por fin, poder tocar sus suaves rizos oscuros, mi parte favorita de su hermosa anatomía.
-No lo sé- dice él riendo traviesamente- habrá que repetirlo al menos, tres o quinientas veces.
-Las veces que quieras, mi Blaine- digo yo besándolo ahora con esa felicidad tranquila que me invade cada vez que él me hace suyo.
-Este es el verdadero inicio de nuestra nueva vida- dice él, acariciando mi sudoroso cabello castaño que se pega a mi frente- aquí empieza a escribirse nuestra historia.
-Es el mejor inicio que podremos darle- le digo- ¿Sin arrepentimientos, sin mirar atrás?
-Sin arrepentimientos- dice él, sellando el pacto en mis labios- a partir de ahora, solo amor…
Los dos reímos y ahora me doy cuenta de que es en serio, de que este es nuestro inicio. Ahora ya no hay dudas en mí, solo hay fuerza. Puedes ponerme las pruebas que quieras universo, puedes alterar el curso de nuestra historia de amor pero estoy seguro de que pase lo que pase y que haga lo que haga, lo único inalterable en mi vida, lo único que jamás cambiará será esto que mi alma siente por Blaine Anderson.
Canción: Nuestro himno universal queridos Klainers, Teenage dream versión Darren Criss/ Blaine Warbler :3
NdA: ¿Saben cuán feliz me hace poner por fin esta canción en una de mis historias? Mucho, mucho :´) ojalá les guste como quedó ;)
