ADVERTENCIAS: ¡Boom argumental! {Prepare yours anus-digo, hearts}
Efusivo Error.
Capítulo XI.
El relato: pueblo en la bruma II
Por Margot Crow
1
Había decidido callarlo, y lo encontré conveniente cuando el momento de mi encuentro con Kushina-nee se suscitó. Pero la incertidumbre invocó mis ansias, conforme escuchaba las palabras de mi tía, entendí que poco podría retener éste pequeño y peligroso secreto que retumbaba agitado en mi pecho. Ante mi mente, la niebla densa de mis recuerdos parecía despejarse lentamente, junto con ello el tormento retornaba como si el momento hubiese sido eternamente vívido.
Tres días antes de llegar la residencia de Kushina-nee, un visitante indeseado rompió la privacidad de mi habitación. Certeros golpeos en mi ventana alertaron mis sentidos, deslicé mis ojos hacía una oscura noche de luna nueva, no logré divisar ni las líneas de la sospechosa silueta que asaltaba mi tranquilo descansar. Farolas no habían ahí para resguardar mi seguridad. No quise alarmar a nadie y sólo me busqué a ciegas el teléfono celular pala alumbrar mi camino. "Tal vez sólo sea algún gato", lo pensé con la intención de tranquilizarme mientras me aproximaba a la ventana con lentos pasos.
—Estás tan temerosa que puedo escuchar tus huesos temblar— Una tempana voz provocó en mis músculos una contracción repentina. Retuve por instantes mi mano de la delgada cortina con estampas floridas y un suave fondo rosado que ya no se veía, el único dividendo que podría otorgarme una temible verdad: que al otro lado de la ventana se encontraría Sasori.
La acción de regresar al reguardo de mi cama se volvió tentadora, no quería volver a ver a Sasori, o cualquiera cara nueva sin vida que podría llevar Sasori a mi casa como muñeca mensajera. A mi mente volvió un muerto Deidara del que poco he sabido en los últimos días, se ausentó por completo de la escuela e Ino comenzó a negarse a darme información de él. Ni siquiera ella parecía conocer lo que ocurría, pero en su cara parecía resentir más cosas de las que suponía. Ahora mismo no estaba dispuesta enfrentar a este chico pelirrojo, ni mucho menos desde nuestro último encuentro… aunque siendo honesta no sé cuál lo fue. El errático Sasori ó el niño Sasori.
Bajé mi rostro y dejé que el tiempo de luz en mi celular se apagara. No, esto no era sólo temor, era prácticamente una fobia que me devoraba con bestialidad. Confrontar a Sasori era mi más grande fobia, Sasori era prácticamente mi fobia. Entendí que él podría ser un punto clave que desataría en mi mente todo aquello que hace muchos años me negué a enfrentar. Mi mano comenzó a temblar en su consumida ansiedad. Ignoré un discreto "click" que provenía desde el otro lado de la cortina.
—Eso no sirve. Yo también lo intenté— La insípida voz regresó, y está vez la escuche con tanta claridad, que incluso podría describir su textura. Creí entonces, que él reaparecería ante mis ojos con el tormentoso apocalipsis entintándose en su iris con arenas hechas ceniza. No hubo movimientos, ni siquiera viento que golpeara la delicada tela, patético escudo de miedos.
—¿El qué? ¿Recordar?— Me atreví a preguntar en un susurro tambaleante de inseguridades. Desconocía el significado de sus palabras, y en parte no quise comprenderlas. Escuché segundos de silencios.
—No —Mi cuerpo tembló en un inhóspito frío que recorrió todo el torrente sanguíneo y dejó fugazmente mis sentidos entumecidos—. Intentar no recordar. No funcionó, ni siquiera para engañarse a sí mismo… y tampoco funcionará contigo.
—¿Y tú cómo lo sabes? ¡Ni siquiera me conoces, no sabes nada de mí!— Mi furia logró desentumecer mis miembros y brindarme un poco de visceral fuego que escalaba hasta mi garganta. De repente me sentí dolida, enfurecida con él. Hablándome con tanta fluidez y trivialidad, como si ninguna de las calamidades que antes me ha causado hubiese existido. Lo odié, lo odie hasta la médula por ello— Deja de pretender que entiendes por lo que estoy pasando, ni siquiera sé quién eres ni porque estás haciendo todo esto ¡Yo tenía una vida antes de conocerte y era feliz en ella! ¡¿Por qué ahora apareces atormentándome por cosas del pasado que ni siquiera recuerdo?!
—No te estoy diciendo esto por consolarte, así que deja de quejarte conmigo como si realmente pudiese sentir culpa por ello. No estoy arrepentido por ninguna de mis acciones —Nuevamente, sus palabras se clavaron en mí y dejaron llagas—. Pero, aunque estoy de acuerdo contigo, también debo discrepar. Sí te conocí alguna vez y es por ello que debo volver a ti. Si esto te atormenta ó no, es más por tu causa que por la mía.
—¿Qué estás diciendo? ¿Qué yo misma estoy atormentándome sólo por no querer recordarte? Eso es estúpido ¿por qué haría tal estupidez?— Una débil risa emergió de mis labios. Me sentí completamente apretada por sentimientos incomprensibles e ironías paródicas.
—Eso mismo quiero saber —Escuché una breve pausa, que a mi percepción fue un largo silencio de incomodidad. Mi mano seguía necia en la cortina, debatiéndose entre la seguridad que enceguece mis convicciones y esa realidad inequívoca en la que estaba Sasori—. Honestamente, preferiría no decirte nada de esto, pero si no hago algo yo, tú seguirás aquí de inútil, como una marioneta sin hilos.
"Si los hilos los conduces tú, creo que preferiría seguir así", medité para mis adentros. Miré el trozo de tela que retenía en mi mano izquierda, quise enfocar mis ojos para divisar el estampado, pero sin un atisbo de luz no lograba ni siquiera ver mi mano en ella.
—Sakura, independiente de lo que yo represente para ti, tú en estos momentos eres la única que puede liberarme. No te he estado buscando por simple diversión, aunque admito que me he divertido, realmente te necesito —Me sentí mareada, tome un largo tragó de aire y lo deje atascado en mi pecho, mi labio inferior se convulsionaba. Escuchar las palabras te necesito fue tan… ambivalente, que no supe de qué manera interpretarlo. Sabía a lo que se refería, y me negué completamente a sentirlo como algo que podría involucrar sentimientos no solicitados de él—. Lo que hayamos vivido antes, no me interesa en lo más mínimo. Sin embargo, necesito esos recuerdos porque yo… estoy incompleto sin ellos.
Un retumbante palpitar se sincronizó con cada tendón aprisionado en mi piel, los párpados en mis ojos se abrieron y mis pupilas se contrajeron. Respire, y retuve de nuevo. Ni lo pensé, precipitadamente jale esa delgada capa de ineptitudes, escuche los trozos de metal que la sostenían amontonarse entre ellos y una ligera corriente de aire danzar debajo de mis orejas. Justamente en ese instante, un automóvil pasaba lateral al callejón por donde se encontraba mi ventana, alumbró efímeramente la tersa piel de un joven que me observaba con un destello de vida en esos ojos de tierra muerta. Su vestimenta parecía ser de un completo negro, llevaba una camiseta de manga larga y unos pantalones entubados que le ayudaban a no atorar las aberturas amplias que los pantalones regulares llevaban en el área baja de las pantorrillas. Su cabellera rojiza permanecía inmutable y desarreglada, igual que la primera vez que lo vi. Noté que sus labios estaban entreabiertos, quizá a punto de pronunciar palabra. Haya estado a punto ó no de hacerlo, fui yo quien habló primero.
—¿Qué quieres decir con que estás incompleto?— La luz artificial desapareció, y con ella la imagen en semiprenumbra de él. Al advertirme de ello me di cuenta de que anhelaba seguir viéndolo en esa nueva perspectiva: mitad luz y mitad sombra.
—Cuando conocí a Madara, él me dijo que existía algo en mí que faltaba, creí que se refería a que debía afinar mis habilidades. Sin embargo, por más que entrenaba y perfeccionaba mi poder, él seguía repitiendo lo mismo. Pensé que posiblemente estaría malinterpretando sus palabras, así que le solicité una explicación. Recuerdo haberlo visto reírse con la sonrisa que sólo alguien que disfruta jugar con muñecas podría tener. Simplemente me dijo: "Eres una aberración de la naturaleza, no eres ni humano ni Yokai. Ni yo mismo sé que estás destinado ser, y lo peor es que no depende de ti decidir, al parecer fue una mujer la que te maldijo". Me pareció absurdo, la única mujer que yo conocía era mi madre adoptiva Chiyo. Era imposible que ella pudiese tener control sobre mí, ya que mi condición para dejar de ser custodiado por ella era precisamente liberarme del control espiritual que tenía sobre mí. Fue entonces que mi compañero en turno, Deidara, comenzaba a mencionarte en escasas ocasiones.
—¿Y entonces decidiste que era yo?
—No, sinceramente no tenía ni la menor idea.
—Pero… entonces, ¿cómo te diste cuenta?— Le cuestioné confusa y frustrada. De repente un impulso de querer mirar su reacción golpeó en mí con ímpetu.
—No sé en qué momento me di cuenta —Me expresó con sinceridad, sin modificar la futilidad en la modulación de voz—, y tampoco es ese mi punto. Estoy maldito por ti, no soy ni humano ni demonio y es por tu causa —Repentinamente su voz se quebró a la mitad de la oración con un brote de ira contenida. Una mirada feroz en ese iris café me devoró hasta llevarme a la oscuridad. El pánico brotó sin repararlo, me vi en la necesidad de salir corriendo, lejos de él, de esa mirada hambrienta de sangre y mutilación. No obstante, mi propio miedo me lo impedía, permanecí estática en mi propio lugar sin ser capaz de silbar gritos ó palabras. Sasori notó mi desacierto, pero le desechó importancia—. Así que, deja de compadecerte a ti misma y arregla este desastre. Así como me tienes condenado, también puedes liberarme, todo depende de ti.
—Yo… no tengo ni la menor idea de cómo lo hice, Sasori— Un extraño sentimiento me embargó… ¿culpa? ¿lastima? ¿piedad? ¿impotencia?... ¿compasión? Lo que fuera, lo acompañó de una eterna tristeza. Escuchar finalmente el motivo de sus acciones me hizo sentir responsable, ignorante de crueldades que cometí sin saberlo, llenada de tanta ingenuidad que sólo me obligaba a provocar estupideces. Mis palabras sonaban como una pesada disculpa y Sasori permaneció templado, sin exaltaciones, furias ó reclamos que estaban por más, justificados.
—Lo sé —Me dijo sin suspiros ni resignación, sólo palabras secas que antes fueron suspiradas y resignadas—. Me di cuenta de eso cuando estuve contigo en el hospital. Podía sentir un gran flujo espiritual en ti cuando de conocí por primera vez. Erróneamente di por hecho que ya eras consciente de tu poder y se lo comuniqué a Madara… el problema fue que Deidara se negaba a involucrarte en esto, pero tú ya estabas involucrada desde hace mucho tiempo. Después nos enteramos de que tomas en custodia a Kyuubi, no pude hacer otra cosa que confirmar mis sospechas. Deidara se sintió traicionado, él siempre pensó que eras una humana normal, pero que hayas tomado a Kyuubi pareció perturbarle. Así que… el dejó que yo lo utilizara para arrebatarte al zorro de tus brazos.
Sus declaraciones cayeron como una bomba que devastó por completo mis pensamientos, los fragmentó, colisionó y reacomodó nuevamente. Las acciones de ambos parecieron tener otro sentido que antes ni siquiera imaginé suponer, me sembraban nuevos retoños de dudas y estás se agolpaban con el complejo sentimental que llevaba alrededor de un mes desarrollando por Sasori. Que si lo amaba, que si lo odiaba, que si le temía, que si me provocaba ternura: todo y nada tenía que ver con él. Hacer tantas cosas por obtener nuevamente sus propios recuerdos, tan contrario a lo que he estado haciendo todos estos años, en los que empujaba a la caja negra cualquier fragmento borroso que me produjese molestar, sin cuestionarme el origen ó motivo por el cual me perturbaban. Su convicción me pareció admirable, aún con esa máscara de porcelana perfecta que nunca se desencajaba, sus venas ardían de un bombeo impetuoso.
Sentí mis labios resecos, mi mirada buscada una señal de la presencia de Sasori.
—Tengo muchas preguntas que quisiera hacerte —Pausé momentáneamente, escuché la respiración de Sasori y su aliento chocar contra mi frente—. Si logro encontrar el modo de recuperar tus memorias y romper tu condena… ¿Podrías responderme todas mis dudas?
No hubo respuesta. Su cálido aliento seguía adhiriéndose a mi frente, el tacto frío de una piel que olía a rocío y humo de carro encontró mis pómulos y los encerró en ellos con sus largos dedos. Un espasmo en mi pecho me sobresaltó, esas grandes manos me jalaron al exterior de la ventana y me dio una sensación de vértigo nauseabunda que se acomplejó bajo la tibia corriente que rozó mis labios. Una boca igual de reseca que la mía se encontró, mi cuerpo se inundó por completo de un líquido que ardía al rojo vivo e instintivamente cerré mis ojos, a pesar de no ver por igual con ellos abiertos. La amortiguada respiración y un gruñido sobre sus labios me quitaron el trance.
Nuevamente, siendo besada en su arrebato.
Pero él no se separó de mí, por el contrario. En un deliberado atrevimiento, el mordió mi labio inferior, el dolor pinzó con calculador sadismo, lo suficiente como para sentirme ofendida de su acto y disponerme a reclamar su falta de tacto para besar. Esa fue la trampa perfecta, apenas abrí mi boca y el mueve en un serpenteó su lengua entre mis labios, como si hubiese otorgado permiso. Oh, y la carne es tan débil. El rastro cálido y húmedo invadir incluso mi paladar desorientaba mis sentidos, quise empujar su lengua antes de ceder a placer de su mandato, pero mi intento fue frustrado al encontrarme anhelante de su contrataque. Tiré sin consideración el celular, que mantenía aprisionado en mi mano derecha todo este tiempo, deje que mis brazos se alzaran y alcanzaran a este invasor de seductores besos rojos. Nuestros alientos se moldeaban en su frenesí, el aire siempre faltaba y el tacto con nuestra piel se volvió más necesario a nuestras exigencias.
Y yo quería dar más de mí, quería tocar más de él.
Sus manos abandonaron mis mejillas y tomaron mis hombros, me alejó apresurado de esta embriagante osadía que él mismo creó. La decepción que sentí por ser separada me impresionó, porque en mí fluida infinitamente el impulso por seguir besándolo, seguir sintiéndolo. Pero él seguía tan cerca, desbocando su acelerada respiración con la mía.
—Sakura, no habrá tiempo después para contestar ninguna duda —Respondió mientras intentaba tragar el aire con desespero—. Antes de que abramos los ojos, ya estaremos corriendo por nuestras vidas. Sabrás a lo que me refiero cuando te encuentres con Kushina Uzumaki. Ellos, los Uzumaki y los Uchiha, están metidos tan profundamente en esto, que va más allá del infierno.
Entonces sus manos en mis hombros desaparecieron, su aliento se esfumó en el aire y nuestros labios no volvieron a encontrarse. Ni un murmullo de despedida, ni una mirada invisible de lucidez: sólo yo misma, amortiguada en el sinquehacer, atada con las preguntas en la garganta, absorbida por las sensaciones vivientes de aquel chico que juré ni carne tener, llevada al caos del pensar y sentir sin remordimientos de por medio.
2
Kushina-nee meneó suavemente una cuchara hecha con plata de imitación, la removió de su lugar y lo acomodó en el plato donde yacía una pálida taza de cerámica pintada en su exterior de coloridos grabados. Tomo el recipiente con los dedos enroscados en su asa y dio un prolongado sorbo. Una mirada cargada de paciencia y serena parsimonia flotó en sus ojos.
—¿Hasta aquí alguien tiene una duda?— Volvió a dar otro sorbo, acomodada en su propio ambiente hogareño. Naruto alzó un brazo, como si fuese un alumno listillo en el aula de clases escolares, me pregunto dónde habrá aprendido eso.
—¡Yo, Kushina-sensei! ¿Cuándo vamos a llegar a la parte en la que Sakura olvida sus poderes?— La animosa voz del rubio que rayaba al infantilismo pareció tener en Kushina una reacción diferente de la esperada. Logré ver que su entrecejo se arrugaba y la mandíbula se tensaba.
—Todavía no hemos llegado ahí, Naruto. Estoy preguntando si les ha quedado claro lo que ya he dicho— La mano que sostenía la taza parecía temblar en pos de contener la furia, Minato se acercó a ella y posó con ligereza las manos en sus hombros.
—Eh…no. Me ha quedado clarísimo todo lo que dijo, Kushina-sensei— Dijo Naruto en su obvia gesticulación de prevenir algún ataque. Sasuke y yo no pudimos evitar reír por lo bajo al ver como nuestro amigo se ataba la soga al cuello sin darse cuenta.
—Usuratonkachi— Susurró Sasuke y repentinamente Naruto le envió una mirada retadora que el pelinegro igualmente contestó. Estos dos, no tienen remedio. Mi tía carraspea para que volvamos a dirigir nuestra atención a ella, nosotros obedecemos rápidamente para no despertar en ella la valía de su apodo "Habanero Sangrienta" en sus épocas de adolescente rebelde, según me contó Minato por teléfono.
—Pues, bien. Proseguiré.
3
No fui testigo del inicio del conflicto cuando éste se inició, yo por esos momentos estaba con Sakura y Sasori, quienes tras un agradable paseo por el parque, los conducía de nuevo a sus casas. Siendo Sakura mi sobrina, y con muchísimos permisos de mi medio hermano, su padre, había logrado presentarla con mi otro lado de la familia: los Uzumaki. Mi inquietud era que estaba observando en Sakura cierta sensibilidad espiritual, así que, después de comentarlo con Kizashi Haruno y largas conversaciones con Mebuki-chan, logré hacer una cita con Chiyo-sama para que viera a Sakura. Fue a partir de ahí que ambos se conocieron, y habían logrado construir una preciosa amistad por casi un año… por lo menos hasta ese momento en el que recibí una llamada por celular mientras conducía mi auto camino a la residencia de Chiyo-sama.
—Moshi moshi, aquí Kushina.
—¡Kushina, necesito que llegues urgentemente aquí en Akatsuki, Kakashi y Obito están entrando de nuevo en conflicto!— Del otro lado de la línea, un agitado y preocupante Minato hablaba, mi sangre se heló repentinamente, algo me daba un mal presentimiento y tenía que intervenir rápido antes de que esa sensación empeorase.
—Estaré allá pronto, intenta retenerlos todo lo que puedas, Minato— Colgué y rápidamente cambie el curso, tomando el carril del lado contrario para dirigirme al departamento donde hace un tiempo Akatsuki comenzó a recibir pocas visitas—. Niños, su tía Kushina va a pasar primero con unos amigos que están teniendo malos entendidos. Quédense en el auto por mientras, no tardaré.
El peor error que pude cometer fue la de no dejar a los dos infantes con Chiyo-sama.
Ni siquiera necesité dirigirme a las escaleras cuando estacioné el auto fuera de la tienda departamental, precisamente Kakashi, Minato, Obito, Tsunade y Konan se encontraban en medio del espacio subterráneo del edificio que estaba otorgado para el estacionamiento de la clientela. Con terrible sorpresa entendí el tipo de problemas con el que se estaba refiriendo Minato, no eran los aislados conflictos entre los Uchiha, sino un roce dentro de dos subgrupos: Minato y Kakashi contra Obito, Tsunade y Konan.
—¡Minato! —El aludido reaccionó a mi llamado, una mirada de alivio a su afligido rostro lo suavizó. Me aproximé a él, miré fugazmente a Kakashi, quien parecía intentar enviarme una disculpa con esa mirada distante— ¿Qué está sucediendo aquí?
—Antes de que te fueras, Obito llegó junto con Konan para hablar sobre reactivar Akatsuki nuevamente, al parecer había logrado encontrar una manera de conseguir nuevos fondos que ayuden a la difusión e imagen de la asociación. Todo iba bien, hasta que Kakashi llegó y comenzó a cuestionar los métodos de Obito con respecto a la obtención de fondos, ya que la mayoría provenía de empresas que podrían influir de manera improductiva a la imagen a Akatsuki y convertirla en un lugar de farsantes y Reality Show que desacredita y desvaloriza nuestro trabajo. Como puedes imaginar, el problemas pasó a mayores y casi incendian el lugar de recepción de no ser porque Tsunade intervino, pero…
—Tsunade lo tomó contra Kakashi— Completé la oración de Minato, con temerosas palabras. El peor escenario que podría imaginarme: Tsunade descontrolada, proyectando al máximo su conflicto paterno con Kakashi. Si no actuaba rápido, esto simplemente se saldría de mi control. Miré hacía los contrincantes de Kakashi y Minato, les dirigí una mirada de soslayó y avance hacía ellos— Minato acaba de decirme su versión, ahora quiero escuchar la suya: ¿Qué fue lo que pasó?
—Todo lo que Minato dijo es correcto, igualmente lo escuché y no tengo nada más por agregar— Dijo Obito, mientras permanecía con su cuerpo extrañamente relajado, a diferencia de Tsunade, quién emanaba de su cuerpo un notable destello espiritual que palpitaba con furia— Kushina-san, usted siempre está de acuerdo con que resolvamos nuestros problemas por cuenta propia, lo dice incontables veces. Así que, haga caso a sus palabras y dígale a SU NOVIO que tampoco intervenga.
—¡Minato no es…! —Chasqué la lengua, a ese tema no tenía por qué darle relevancia ahora— Escucha, sé lo que dije, y ya que eres tan buen oyente, te recuerdo que también dije que no tienes por qué entrometer a gente ajena, de lo cual es obvio que estás aprovechando, ya que estás involucrando el problema de Tsunade con tu roce familiar con Kakashi.
—En eso te equivocas, Kushina-san. Tanto Tsunade como yo tenemos un pleito pendiente con Kakashi, que nuestros conflictos hayan coincidido en día y hora es algo de lo que yo no me hago responsable.
—¿Es así, Obito? —Deje, sin sutilezas, que mi voz sonara en su natural aire de amenaza. No había usado ese timbre de voz desde la escuela media. Los presentes parecieron notarlo, estoy segura que Minato degluto por ello y Obito dio discretamente un paso atrás— Me parece bien. Si ese es el caso, entonces yo también tengo un asunto contigo. Desde hace ratos he tenido ganas de darle una lección a esa boquilla tuya que no deja de escupir arrogancias elitistas— Permití que mis nudillos emitieran un doloroso crujido de ser preparados para golpear cabezas, aunque sólo haya sido por sugestión, ya que no tenía intención de mancharme las manos… por ahora. Escuché cercanamente a Obito emitir una fresca risa de jovialidad.
—Entonces, Kushina-san también tiene esa faceta. Esto puede ser muy divertido— Tras decir eso, Obito abandona su acomodada postura y se inclina levemente mientras sitúa su brazo izquierdo delante de él, con la mano extendida, dirigía hacia nosotros— Prometo entonces, que no me contendré.
—¡Kushina, detente, por favor! —Repentinamente sentí la mano de Minato posarse en uno de mis hombros, fue entonces cuando me di cuenta que mi espalada estaba tensa. Minato también lo notó— Te llamé porque esperaba que me ayudarás calmar el conflicto, no activarlo.
—Ese es el problema Minato, es que no podemos —Mi compañero me observa atónito por mi sentencia—. Tsunade y Obito han mantenido una dinámica con Kakashi que hasta ahora se había mantenido funcional para nosotros, pero ellos mismos han llegado al hartazgo, ya no quieren mantener sus resentimientos resguardados y ahora el único método que conocen para expresar ese malestar es peleando.
—Pero, Kushina…
—Pregúntale a Kakashi si está dispuesto a disculparse por haber insultado a Obito, él te dirá que no, porque considera que su postura está perfectamente justificada; pregúntale lo mismo a Tsunade u Obito, ellos te responderán lo mismo.
—Entonces, ahora sólo podemos dejar que ellos liberen esas tensiones. Intervenir con ellos no será posible por medio de persuasión, porque están los tres al límite— Asiento a las palabras de Minato. Deja un suspiro de pesadumbre silbar entre sus labios— Ahora sé porque no te dedicaste a la clínica, eres una pésima psicóloga.
—Necesitaba la licenciatura de psicología para especializarme en parapsicología— Me encogí de hombros mientras me separaba un poco del grupo, Minato me acompañaba en mi intención de darles espacio— ¡Escúchenme ustedes, mocosos de colegio! —Los aludidos me dirigieron diversas miradas que iban desde la sorpresa hasta el fastidio— ¡Minato y yo hemos decidido mantenerlos al margen de sus conflictos amorosos, y como sabemos que andan terriblemente hormonales, crearemos un Kekkai(*) para que no irrumpan las instalaciones ó el estacionamiento! ¡No acepto reclamaciones, así que terminen rápido y váyanse a casa!
Dirigí una mirada a Minato, el cual comprendió mi intención y se mantuvo en su puesto mientras yo me movía hacía el lado opuesto para dimensionar el límite que tendría el Kekkai. Escuché en dirección a Minato algunos pasos, supuse que habría personas que a su imaginación justificarían su extraña coreografía, así que les resté importancia. Cerré mis ojos, uní ambas manos y realice con mis dedos una secuencia de símbolos que, sincronizadas con las de Minato, me ayudarían a crear y limitar el campo de contención.
—Cerciórense de que el Kekkai este completo, y entonces peleen— Anuncié mientras que, en mi mente imaginaba la forma, textura y resistencia del Kekkai. Sería resistente al fuego, a la luz, a la sombra, al agua, al movimiento, a la tierra, al sonido, al aire y a la nada. Una vez que tuve su imagen en mi mente, busqué la presencia de Minato, con el cual percibí su imagen del Kekkai, el cual era de la misma forma y diámetro, pero de un color diferente al mío. No pude evitar soltar una sonrisa de mis labios. Una vez que ambos vimos en la mente del otro su Kekkai, los fusionamos en uno solo e imaginamos que el Kekkai tomaba forma sólida en ese el espacio físico en el que nos encontrábamos, en ese tiempo específico, con estas personas en específico.
—¡Kekkai, completado!— Gritamos en coreo Minato y yo. Abrí mis ojos al momento de sentir el Kekkai listo, y al hacerlo, vi con horror las acciones de mis descuidos.
Justamente a mitad del camino se encontraba Sasori, quién iba corriendo a mi encuentro, y detrás de él estaba Sakura: quien en su semblante preocupado parecía entender que algo marchaba mal. Con el corazón desbocándome por la boca, anulé el Kekkai y me aproximé rápidamente a socorrer ambos niños.
—¡Minato, los niños!— Exclamé mientras me acercaba corriendo a Sasori con cada paso siéndome insuficiente para salvaguardarlo del peligro— ¡Chicos, paren, hay niños aquí!— Volví a gritar al darme cuenta que Obito y Tsunade comenzaron a atacar a Kakashi sin advertir la presencia de Sasori y Sakura dentro de Kekkai, del mismo modo, Kakashi ya había lanzado de su boca una feroz llamarada que se aproximaba a escasos metros del infante pelirrojo.
El momento lo percibí en cámara lenta: el fuego rojizo y colérico de Kakashi aproximarse inevitablemente a Sasori, la camisa infantil del niño siento jaloneada bruscamente por el brazo de una niña, ambos pequeños caer de espaldas contra el suelo sin ser capaces de evitar el fuego rojo, mis propias manos limitadas por el tiempo y el espacio para capturarlos. Mandé una mirada fugaz al otro extremo, mis pupilas se contrajeron junto con mis vísceras del miedo.
Un gigante monstruo oscuro hecho de fuego entintado de negro y violeta se precipitaba sobre nosotros, y junto con ello la fuerza de propulsión que levantaba la tierra y mandaba gigantescos escombros de cemento. La pulsión de muerte arremetió sobre mí, mordisqueó mis huesos, escupió mis convicciones y dejó sólo mi impulso de supervivencia. Sin tomar consciencia de mis consecuencias, alcé ambos brazos y los dejé laterales a mi cuerpo, me encorvé un poco para prometer refugio a los niños que se encontraban ahora a mis pies. Mantuve los ojos fijos a un punto muerto, deje de la energía fluyera por todo mi cuerpo, todo lo positivo y negativo era ahora yo, y yo era todo lo positivo y negativo.
Mi cabeza comenzó a zumbar y palpitar dolorosamente. El fuego pasaba a través de mí, la tierra se deslizaba sobre mi espalda suavemente, la oscuridad y luz fluía entre mis venas como un río armónico. Me volví una con el cosmos, y el cosmos se volvió uno conmigo.
La cabeza zumbaba hasta volverse insoportable, las palpitaciones mataban los restos de mis pensamientos, pronto llegó un momento en el que no pude ni siquiera concentrarme. Una sardónica risa que chillaba como violines desafinados rayó en mis oídos sin piedad, y junto a ello, un susurro omnipresente que me decía: "Tu enlace acaba de morir por intentar sincronizarte con él bruscamente, médium. Así como el hecho de que uno de los niños morirá por tu inexperiencia".
Me sentí arrancada de mi cuerpo, y así fue como lo vi, floté sobre mí misma, viendo como mi cuerpo caía desfallecido sobre los dos pequeños niños asustados y confundidos por el caótico suceso que se desató. Minato se aproximó a mi cuerpo inerte y lo acomodó entre sus brazos mientras que Kakashi se aproximaba a los niños y los alejaba del lugar. Minato comenzó a llamarme por mi nombre, a sacudirme por los hombros, a besarme la frente y a murmurar infinitamente mi nombre a mis oídos. Su adorable cabellera extrañamente desarreglada ocultando su entristecida e impotente mirada me provocó una sacudida en el alma, quise acércame más a él para descifrar aquellos sentimientos que me invocaban, aquel palpitar suyo que emanaba un desespero inequívoco de amor. Lo miré directo a los ojos, pero él no me miraba a mí, y noté que lo que miraba era mi cuerpo adormecido y muerto. Quise respirar y sentirme asustada, pero no sentí nada… estaba muerta ahora.
4
—Por supuesto, no había muerto completamente. Cuando mi alma retornó a mi cuerpo, quedé por coma por un mes. Después de que regresara a la consciencia, Minato me dijo que después de ese encuentro Obito y Konan desaparecieron por completo, nadie de la familia Uchiha conocía su paradero y no estaban dispuestos a dar mucho hincapié por buscarlo. También me informó de que Kakashi legalmente se deslindó de la familia Uchiha y busco trabajo al norte del país, ahora vive allá y lleva tres años trabajando como docente en una escuela pública. Tsunade demandó a su padre por violencia doméstica y abuso sexual, ahora es jefa del local que antes era de su padre: un pequeño bar. En mi caso, al parecer mi cerebro resintió un estrés de gran magnitud que produjo en mí una secuencia de violentas convulsiones, debido al exceso de descargas eléctrica que producía el sistema nervioso central.
Los presentes escuchamos impactados la resolución del relato. En todo este tiempo me convencieron mis padres de que el estado actual de Kushina había sido a causa de un accidente automovilístico, pero lo cierto estaba tan impropiamente alejado de la realidad. Sin embargo, muy escasa gente estaría dispuesta a tomar como verídica la versión que ahora mismo mi tía había narrado. Esta fue sin duda una de las razones por las que mi madre fue tan reacia a que dejara de tener contacto con Kushina-nee.
—En mi opinión, es altamente probable que fue por la sobresaturación de energía que amortigüé y maneje en ese encuentro, ya que, a pesar de conocer esta capacidad mía, nunca la llevé a la práctica por miedo a inmiscuirme con fuerzas que yo misma desconocía— Tomó el último sorbo de café descafeinado y depositó su taza en el plano que le correspondía— Por cierto, Sakura, ese no fue el motivo por el cual me prohibieron que dejara de verte.
—¿No fue por eso?— Mis ojos instintivamente se agrandaron por la sorpresa de su nueva revelación.
—No. Incluso tu madre, Mebuki-chan, se mostró amable y complaciente conmigo después de mi incidente. El motivo por el que me prohibieron verte surgió luego, justamente ocurrió cuando perdiste parte de tus memorias, Sakura… ¿Recuerdas la voz que escuché y que me dijo que uno de los niños iba a morir?
Una punzada en mi pecho me obligó a guardar el aire en los pulmones, mis manos se tensaron y mis labios temblaron levemente, lleve una de mis manos a cubrir mi boca y repasar mis labios discretamente con mi pulgar.
—¿Ese niño fue… Sasori?— Ignoro si Kushina-nee esperaba otra respuesta de mí, pero definitivamente no estaba entre su repertorio mental esta pregunta. Sus ojos expresivos en una obvia sorpresa se ablandaron con una maternal comprensión, su cabeza cabeceó en afirmación.
—Así es. La exposición a un combate espiritual con sus habilidades nulas de resistencia y completamente abierto a recibir cualquier tipo de energía ocasionó en su cuerpo una situación parecida a la mía, la diferencia era que yo conocía como cerrar el flujo energético de mi cuerpo cuando este se sobrecargaba, pero Sasori lo desconocía completamente y el tipo de energía que él estaba atrayendo era demasiado destructiva. Cuando estaba encamada, me enteré que el pequeño Sasori también lo estaba, y que, al igual que yo, también presentaba mi misma sintomatología —Pronunció en ese instante una pausa, recargó sus codos en sus piernas y acomodó en mentón entre sus manos, encorvándose—. Pero, su situación se dio de manera diferente. Al parecer, Sasori mantenía contacto con un ser espiritual antes de conocerte, sólo que ni Chiyo-sama ni yo conocíamos su naturaleza… hasta ese día.
—¿Ese ser era… un youkai?— Me sentí abrumada. Cada palabra que Kushina decía me transportaba a cada conjetura hecha por Sasori hace tres días en el ventanal de mi cuarto. Y con cada recuerdo asociado, una sensación de culpabilidad amedrentaba mi consciencia como una cuchilla que penetraba mi cuerpo, cada vez más profundo y cada vez más doloroso. Kushina-nee nuevamente asintió en afirmativa a mi cuestionamiento, ocultando está vez su previa reacción de sorpresa.
—Sí. Ese día… Chiyo-sama y yo te acompañamos para que visitarás a Sasori, ya que habías pasado gran parte del mes preocupada por él. Sin embargo… cuando llegamos hasta su camilla él… presentaba claramente los signos de estar sufriendo por una posesión demoniaca. La habitación completa se había quedado sin luz, sobrecargas eléctricas provocaban que las lámparas de rompieran violentamente, diversos objetos levitaban y otros eran arrojados aleatoriamente por una fuerza invisible. Tuvimos que retirarte del lugar, lo que no nos esperábamos era que te escabulleras del agarre de Chiyo-sama y pronunciaras fuertemente el nombre de Sasori. Cuando eso pasó… todo se detuvo, pero tú, Sakura… no dejabas de gritar.
Notas:
*Kekkai: Proviene del budismo, donde significa acceso restringido (dependiendo del kanji significan otras cosas). En varios animes hace referencia a un lugar que es sellado, y todo lo que ocurra ahí no influye de ninguna manera el mundo exterior a ese espacio.
¡ACTUALIZACIÓN, BITCHES, ACTUALIZACIÓN!
¡Uff! ¡En caliente, me aventé casi todo el día libre de hoy y como cuatro tazas de café para hacer este capi! Así que si hay muchas faltas ortográficas... pues ya saben, el WordOffice no es tan maravilloso como creían. En fin, ya después de medio romperme la cabeza y terminar con un dolor de espalda por andar todo el día sentada en el puto asiento, les traigo después de buen rato este nuevo capitulo... del que espero HAYA REVIEWS, por que... oh, sorpresa: no recibí ninguno en la actualización anterior, sólo me quedaría agradecer a los que agregaron la historia a favoritos, pero si empiezo con eso menos gente me mandara reviews y es prácticamente el ninero que mantiene este fanfic. Bueno, ya, mucho manejo de culpa aquí. No tengo más por decir, sólo que estoy cansado y quiero irme a mi cama para acomodarme y poner el hard yaoi después de tanto amor heterosexual (¿Qué? Yo ya dije antes que soy fujoshi, no me reclamen por el exhibicionismo de mis gustos, por algo son las notas de autor hasta el final)... esto no compromete al fanfic para que agregue shaoi, así que no teman, no habrá... para eso tengo otros fanfics, jojojo.
Creo que no tengo nada más por decir... ah, esperen. Una duda: ¿Alguien se dio cuenta de que en el capítulo X puse varias veces Tobi en vez de Obito? (Ya lo modifiqué, pero me pareció extraño que nadie me avisara... ¡Tal error y sólo lo vi porque no me acordaba que había escrito anteriormente! ¡¿Hasta dónde he llegado, Yisus Craist?!). Eso es todo. Nos leeremos en la próxima actualización, jovenas.
