Hola… Si. Soy yo de nuevo. Actualizando muy rápido. Escribí este capítulo en dos días, me sentía bastante inspirada.
Debería recibir comentarios por eso. Jejeje
Nuevamente debo decir que estoy eternamente agradecida por sus comentarios, alertas y favoritos. Es increíble el apoyo que he tenido con esta historia.
Gracias por sus buenos deseos, y sus palabras de ánimo. Realmente me han ayudado muchísimo, sobre todo en esta semana.
Especial gracias a: Osaka, GreciaTenoh, Yurilo 731, Chat'de'Lune, Mishyeru, Caroline-Angel. Les dedico este capítulo.
Aclaratoria 1: Han planteado interrogantes, sospechas y unas teorías muy buenas. Hay una de ellas que se ha acercado a la verdad, pero no en su totalidad. Lastimosamente tampoco puede decir cuál es. Ya lo descubrirán.
En cuanto a sus preguntas, unas son respondidas en este capítulo.
Otras en el próximo.
Este capítulo es algo largo, es hasta ahora el más largo de esta historia. Así que espero que valga la pena.
Espero que aún estén conmigo en esta historia. Queda un viaje divertido por contar.
Sin más que añadir, les deseo una feliz lectura.
Recomendación: Para una mejor lectura recomiendo, releer los capítulos anteriores. Aunque no es obligatorio tampoco para comprender nada.
En este nuevo capítulo. Todo lo que está escrito en cursiva o italica, representa una serie de acciones que las chicas están viendo. Es una narración.
Lo demás hace énfasis de un tiempo actual.
Espero que no suene confuso. Igual espero sus comentarios. Bonita lectura.
Un fuerte abrazo. Bendiciones.
Les invito a leer mis otras historias.
Acoto que todos los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi, solo me baso en sus personajes para escribir.
Haruka Tenoh bienvenido a tu cinta.
Lo siento. Había querido decir eso, desde que vi esa serie. =)
Vida real. Haruka Tenoh. Parte 2
Hay momentos en los que miras atrás, y no sabes exactamente qué sucedió. Solo sabes que desde que sucedió nada volvió a ser lo mismo.
2. Luna Negra. Agencia de Modelaje.
La agencia de Modelaje, Luna negra es considerada uno de los lugares más famosos y reconocidos a nivel internacional, y el punto ubicado en la ciudad es estratégicamente el más visitado. Sus revistas: Luna plateada, Ágape de Luna y Brillo de Luna son el punto de partida para el estrellato de muchos, sin contar con sus eventos publicitarios, alfombras rojas, y fiestas de renombre.
El lugar es prácticamente un club, equipado con diferentes ambientes, no solo fotográficos sino también deportivos. Los fotógrafos y el personal que allí trabaja es considerado uno de los mejores, líneas enteras de profesionales capacitados en las tendencias de moda actual.
Triunfar allí, es el sueño de cada nuevo artista.
Y Mina no es la excepción.
Los ojos de Mina están abiertos de par en par, casi pueden verse las estrellitas brillando en ellos. Su boca se abre y se cierra con maravilla ante la cantidad de modelos conocidas que aparecen en la pantalla.
Y ante cada nuevo artista.
¡Oh Dios mío! Es Stephen Alpha. El corredor de autos. Mundialmente famoso. El hermano de Melissa.
¡Que guapo!
Sus ojos marrones se enfocan en el rubio a su lado. –La revista Brillo de Luna, está haciendo un ejemplar dedicado a nuevos talentos en cada área deportiva. He hablado con el director creativo y quiere conocerte. Lo ha querido desde que vio tu participación en Mónaco. –Stephen sonríe. Palmeando el hombro del rubio con orgullo. –Has despertado un frenesí loco en la prensa. Estoy seguro que salir en esta revista catapultará aún más tu fama.
Haruka asiente considerando sus palabras, sin dejar de observar la pista de Skate que está frente a ellos. Una serie de obstáculos como barandillas, pasamanos, escaleras y rampas perfectamente diseñadas son alineadas en el gran espacio, mientras un hombre (un fotógrafo, el rubio presume) da mandatos específicos a los patinadores. Edición de abril. Se lee en una de las paredes.
– ¡Hey Alpha! – saluda desde lo más alto de la pista un joven rubio alzando sus manos de un lado a otro. Una sonrisa se escapa de sus labios tan pronto como la patineta comienza a descender por la rampa. Haciendo movimientos calculados sobre ella y un par de saltos atractivos, ante lo cual el fotógrafo solo grita con aprobación.
Stephen se ríe. –Él es Trevor. Ganador de las ultimas competencias x games, Red bull y la Copa diamante. – Haruka mira impresionado ante las habilidades del chico.
Stephen continúa con su presentación. –Estudiamos juntos primaria, y desde entonces somos buenos amigos. Es apodado el gemelo malvado. –
–Y el gemelo más atractivo también debo añadir – Trevor comenta casualmente, ofreciendo su mano a Haruka en señal de cortesía. Quien le da un apretón seguro y rápido.
Una risa burbujeante se escucha detrás de él. Se trata de otro rubio, con un look un tanto más desaliñado y un tono de cabello mucho más acentuado y ligeramente más oscuro. Sus ojos son verdes a diferencia de los de Trevor, quien posee un tono azulado. Y pómulos mucho más pronunciados también. De resto son bastante similares. Ambos poseen la misma altura, misma complexión, y al parecer un sentido similar de humor. – Yo no estaría tan seguro hermanito. Un porcentaje alto de chicas, opina distinto. – se apresura por rectificar lanzando una mirada divertida ante la mueca que ahora está haciendo su gemelo.
Su atención ahora se centra en Stephen y en el rubio a su lado. – ¡Vaya, vaya! Mira lo que trajo el rio. – Troy sonríe. –Nada más y nada menos, que el niño más rápido del lejano oeste en las carreras. – Haciendo una referencia a Billy the kid. Un pistolero joven y muy rápido, en las películas de vaqueros.
Trevor asiente con un movimiento de cabeza. Y ahora Haruka puede notar también el tatuaje que se encuentra en su cuello y lo diferencia de Troy. Es un dragón negro y pequeño, estilo occidental. No es particularmente atractivo a la vista, pero le da cierto aire de misterio, eso está claro.
La voz de Trevor tiene una pisca de impresión. –El nuevo milagro de las carreras. –él suspira, sin creer sus próximas palabras. –Dicen que eres muy bueno en la mayoría de deportes. Que te has aburrido de ganar en todo y conseguiste tu equilibrio en las carreras de autos. –
Haruka se encoge de hombros. – La gente dice muchas cosas. –
En el rostro de Troy se puede casi leer la palabra travesura. –Nada te cuesta darnos una ligera demostración. Ya sabes– él mira a su gemelo, con diversión. – Para proteger la fidelidad que tiene en ti toda la gente. Odiaría desmentir rumores. –
Stephen quien no ha dicho nada, tras el intercambio, se cruza de brazos. Suspira audiblemente, ante el notable juego de provocación de los gemelos. Sabe que ambos están probando a Haruka, queriendo nada más saber qué clase de competidor es y si es alguien lo suficientemente confiable para ser digno de estar en su grupo.
Haruka no parece convencido. Luce algo así como un pez fuera del agua. Stephen lo evalúa.
Es un chico joven, que si bien viene de una familia adinerada, Stephen sabe a ciencia cierta, que no conoce mucho del mundo social, la presión de grupos ni el grupo que es aclamado como elite en la ciudad.
Haruka es un chico solitario, tiene tres amigos conocidos por Stephen, un padre ausente y una alta carga emocional. Claramente no está acostumbrado a ser abrumado ni probado por otros. Por lo menos en lo que respecta a ámbitos diferentes a las carreras. Donde Haruka posee un talento nato y una garra ganadora.
Los gemelos esperan impacientes, turnando miradas entre ellos, el rubio y Stephen.
Los labios de Haruka están cerrados y sus ojos se posan en los obstáculos de la pista, las patinetas y los gemelos.
Stephen suspira. Si, su protegido es nuevo en este tipo de vida. Vamos. Es un chico. Y es su primer día, en este circo de locos. Llamado modelaje y publicidad. Quiere decir con su mirada. Pero los gemelos no dan tregua y lucen aún más complacidos por los gestos del rubio menor.
Stephen está a punto de pedirles que den un paso atrás. Y los dejen respirar. Cuando la voz de Haruka lo detiene.
– ¡Lo haré! – dice con seguridad. –Ha sido un tiempo que no ando en patineta, pero… – él sonríe, como si escondiera algún tipo de secreto que él solo conoce. – Hay cosas que no se olvidan. –
– ¡Que par de imbéciles! – es el grito que proviene de Mina mirando el intercambio en la tv, sin perder detalle en lo que parecen ser las reglas, los trucos que deben hacer para ganar y el rostro de confianza que poseen ambos gemelos. – Son absolutamente guapos, pero mira que querer competir con Haruka, solo para probar que ellos son mejores. –
–Los típicos machos alfa de la manada. – Comenta Lita.
Serena está confundida. – ¿Manada? – pregunta con un nuevo trozo de pastel (está vez de fresa) en sus manos. – ¿Cómo los perros? –
Michiru susurra rodando los ojos. –Más bien como los lobos. –
Y de pronto el entendimiento llega a Serena. O eso cree ella. – ¡Oh! Es como un video sobrenatural. – ella se ríe. –Y ellos se trasforman en animales. –
Amy se toca el rostro, sonrojada y divertida. Lita le da una mirada de perplejidad, preguntándose si su amiga debe dejar de ver series sobrenaturales. Y Michiru rueda los ojos divertida ante el comentario inocente.
Rey es quien le responde. –Serena. Niña tonta. Eso solo sucede en las series de televisión. Michiru lo decía más por la semejanza con el reino animal. –Ante la mirada perdida de la rubia, ella suspira. –Sigamos viendo el video. –
Todas asientes sin protestar.
Lo que inicialmente era una competencia entre tres chicos, se convierte rápidamente en un escenario de murmullos y silbidos. Al parecer el chisme viaja más eficientemente que la luz, y la pista que anteriormente era ocupada por los gemelos, un fotógrafo y un equipo de iluminación. Diez minutos después, es ocupada por una cantidad abismal de personas, modelos, deportistas, y trabajadores de la agencia como tal.
Otro show del que hablar. Es el pensamiento de Stephen.
El primero que compite es Troy, animado por un grupo de chicas particularmente estruendosas, hace un recorrido simple por la pista, se desliza con seguridad por las barandillas, hace un flip que consiste básicamente en darle una vuelta a la tabla (patineta), sobre su eje, mientras se está en el aire, y termina con un salto 360 en el aire.
Los aplausos no se hacen esperar.
Trevor toma su patineta pasando muy cerca del rubio. –Tú eres el último. No nos decepciones Tenoh. –dice con frialdad.
Lo que para Troy es diversión y trucos sencillos, para su gemelo es una cantidad de desafíos arriesgados sobre el aire y un deslizamiento por barandillas, escaleras con giros difíciles de realizar para cualquier novato, pero bastante simples para un experto como él. Es un chico demasiado confiado para su propio bien.
Sobre todo cuando su rutina ha terminado y le da una mirada similar a no me vas a superar jamás mueca- materia de hecho.
Pero no por eso Haruka se deja intimidar.
Respira profundamente cuando es su turno, sabe que el público no está de su lado, ya que es conocido por ser un corredor, pero no como alguien cuyo talento pueda aplicarse al skate.
Comienza recorriendo la pista, tal como hizo Troy, conociendo bien el terreno. Pronto se desliza por la barandilla con tranquilidad y está dando saltos en el aire como todo un profesional. Gira 180 grados la patineta hacia atrás sin moverse, realizando un frontside perfecto, para luego girar 180 grados la patineta hacia enfrente acompañado con un movimiento de su propio cuerpo, un truco llamado Backside 180, que tiene a todos gritando como locos. A Stephen mirando como un padre orgulloso y dejando sin palabras a un par de gemelos.
Es un par de segundos después, cuando Troy consigue su voz. –Eso fue fabuloso. Billy the kid. – dice palmeando su hombro, impresionado. Cabe destacar.
Es Trevor quien se muerde los labios y asiente lentamente. –Bien jugado Tenoh. – dice tomando su patineta y partiendo fuera de la multitud con su hermano, no sin antes añadir. –En nuestra casa se hacen las mejores fiestas, no dejes de venir. –
Haruka pone los ojos, mordiéndose el interior de la mejilla para no sonreír.
Bueno, eso fue claro como el agua. Traducción. Bienvenido al grupo de elite Piensa Stephen sonriendo.
–Eso fue realmente algo. – le dice al rubio. –De carácter profesional y todo. –declara el castaño sin dejar de sonreír.
Haruka hace un gesto simple con la mano, despidiendo su acción. Como si su participación fuera sido una rutina común, y no un boom al skate profesional.
Si hasta alabanzas están cantando los otros patinadores, que observaron sus habilidades en la pista.
Haruka se encoge de hombros. –Aprendí uno que otro truco de Tony Hawk. – Ante la mirada de Stephen sonríe divertido. –Es un viejo amigo de papá. –
Si. Una caja de sorpresas. Piensa Stephen sin dejar de mirar a su protegido.
3. Mansión Alpha.
El rubio se pasea de un lado al otro, cada 20 segundos se detiene a mirar el papel blanco envuelto en su puño, lo abre, frunce el ceño y cierra nuevamente el puño, olvidándose del papel, hasta que el ciclo comienza de nuevo.
Stephen acostado en el sofá, con la cabeza en uno de los cojines le da un par de miradas divertidas cada vez que se detiene, y la mueca de desconcierto aparece en su rostro. Haruka le ha hecho imposible conciliar el sueño, sus pasos son demasiado pesados.
Es casi la quinta vez del ciclo cuando el castaño habla. – ¿podrías dejar de pasearte por la sala de estar? Me estas volviendo loco. –
Haruka le da una mirada avergonzada y se sienta en el mueble cercano. El papel aún en sus manos.
Sus ojos ahora se centran en el teléfono ubicado en la pequeña mesa a su lado. Casi puede perforarlo, su mirada es lo suficientemente profunda.
Sus dedos tamborilean en su muslo, y Stephen pone los ojos ante su gesto nervioso.
– ¿La llamaras o no? –
–Lo estoy considerando. – Responde Haruka con ligera vacilación.
El ceño en el rostro del castaño, indica que no es una respuesta que considere valida como explicación, no en lo que a él respecta.
El tamborileo se detiene de repente. Y Haruka suspira.
–Nunca he llamado a una chica. –
La boca del castaño está abierta de par en par. Nunca lo fuera creído. Ha sido testigo de la cantidad de veces que Haruka ha coqueteado con chicas y obtenido sus números. Incluso a veces sin coquetear consigue sus números. Es divertido y seguro con ese tipo de cosas, mucho más de lo que Stephen era a su edad. Por lo menos él creía eso. Hasta ahora.
Haruka está completamente sonrojado. –Nunca he tenido una cita tampoco. – confiesa con honestidad.
¡Oh! Eso explica por qué está tan nervioso.
Haruka continúa entendiendo la incredulidad en el rostro de su mentor. –Coquetear es sencillo. Por alguna razón soy bueno con eso. – se encoge de hombros. –Darien y Andrew me enseñaron un par de cosas. – dice puntualizando la ayuda de sus dos mejores amigos. Stephen asiente, permitiéndole seguir. – Pero entre los tutores, el entrenamiento y las competencias. –se lleva las manos a su cabello despeinándolo un poco, otro gesto nervioso. Stephen nota. –No he tenido mucho tiempo. Estas son las primeras vacaciones reales que he tenido. –
–Si te sirve de consuelo, no tuve una cita hasta que cumplí 18, era inseguro y algo nerd. –Stephen se ríe. – Pero me di cuenta, que si no arriesgas no ganas. –se levanta tomando el teléfono entre sus manos. –Una vez que das el primer paso, las demás cosas son sencillas. Sé valiente. –
Haruka se ríe en respuesta levantando las cejas.
Su voz está llena aprensión cuando habla teniendo en el teléfono ahora en sus manos. – ¿y si dice que no? –
Stephen sonríe ante su nerviosismo. – Ya habrá otra chica que dirá que sí. Mi hermana tiene muchas amigas. –Stephen no deja de mirarlo, ahora sus dedos tamborilean nuevamente en su muslo. Stephen sonríe divertido.
– ¿Por qué estás sonriendo? Se supone que debes estar ayudándome. – Haruka responde exasperado.
–Inténtalo. Estaré aquí si me necesitas –
Haruka sigue no convencido. –Oh. Bueno. Cuando tienes el experto aquí para guiarte... –
Stephen se ríe, divertido con él. –Tú puedes chico. –
Haruka toma una respiración profunda. Parpadea varias veces y abre su puño por lo que es la séptima vez, pasando delicadamente sus dedos por el papel, algunos dirían que por el gesto, está acariciando el número, memorizándolo.
Stephen se sienta recto, sus manos se aferran a un cojín, su rostro, una mueca de apoyo para el rubio menor.
Dedos temblorosos marcan y de pronto está repicando…
Uno… Haruka contiene el aliento.
Dos… Stephen mira con detenimiento el teléfono y luego a Haruka.
Tres… El rubio se pasa las manos por su rostro.
Cuatro… No va a contestar. Piensa Stephen.
Y de pronto la voz llena el espacio.
–Hola–
Los labios de Haruka se cierran y se abren rápidamente, Stephen frunce el ceño y lanza el cojín que se encontraba en sus manos a la cabeza del rubio, pidiéndole reaccionar.
Este le da una mirada indignada. El castaño responde con un gesto de sus manos y un movimiento de lado hacia el teléfono. Murmura: H-A-B-L-A
–Hola– responde la voz nuevamente a través del altavoz.
El rubio respira. –Te dije que llamaría. – Se muerde los labios. – Claro, fuera sido mucho más rápido si me hubieras dado tu número. –
Stephen puede ver como las facciones del rubio se suavizan ante la risa de Elsa. – ¿Haruka? – hay una pausa. – ¿cómo conseguiste mi número? –
–Ya sabes, preguntando. – responde casualmente jugando con sus dedos. Otra risa se escapa de Elsa. –Estaba muy motivado. Puede que, o puede que no haya molestado a Stephen por cuatro días seguidos. –
Lo hizo, día y noche. Piensa el castaño.
–Hostigar a alguien, pensaba mejor de ti, Tenoh – bromea Elsa, su voz es luz.
Haruka se ríe. –El fin justifica los medios. –
Hay otra pausa, Elsa está pensando su respuesta. –Realmente nunca pensé que llamarías. – confiesa y ella suena ligeramente nerviosa.
Los dos nerviosos. Que terriblemente lindo. Stephen no deja de sonreír.
Yo tampoco. Susurra por lo bajo, es algo que solo escucha Stephen.
Haruka se lo piensa mejor y responde. –Es que sigue en pie mi invitación. La bebida. –Haruka aclara. – Invitarte a tomar… Uh… Café, té, chocolate, té helado, una soda, agua… Elsa se ríe. –Puedo seguir. Soy muy persistente–
– ¿Aún quieres invitarme? – pregunta Elsa.
Sorprendida. Probablemente. Ella debe pensar que Haruka sale con la mitad de las chicas de la ciudad a estas alturas. Stephen considera.
–Si – Haruka responde demasiado rápido. – ¿si quieres? –
–Si–
– ¿Si? –Pregunta sin poder creerlo. Luce sonrojado y emocionado al mismo tiempo.
–Sí, me gustaría ir a tomar algo contigo. Café, té, chocolate, té helado, una soda, agua. Lo que quieras, Haruka. – responde repitiendo sus palabras.
Haruka parpadea rápidamente. – ¿Está bien este sábado? –
–Suena bien–
–Grandioso. Nos vemos el sábado. Es una cita. – balbucea las palabras. –Te escribo para planear todo.
Elsa se ríe. –Es una cita. Nos vemos Haruka– y la llamada finaliza.
El grito emocionado es lo único que escucha Stephen por un par de minutos.
Cambia su posición sentada y se acuesta en el largo sofá.
–Ahora si me dejaras dormir. ¿Cierto? – La respuesta viene en forma de cojín lanzado en su cara.
4 Luna Negra. Agencia de Modelaje.
¿Dónde me detengo?
¿Cuál es la línea que divide mis acciones?
Las decisiones que tomamos como propias, o la forma en que dirigimos nuestras vidas, a menudo, están condicionadas por la sociedad, fruto de lo que es correcto hacer, lo que creemos que debemos hacer según la opinión de la mayoría o los procedimientos que estamos acostumbrados a percibir.
Pero ¿qué sucede cuando la presión es tanta que tus acciones están siendo dirigidas por otros?
Pierdes tu esencia y te transformas en algo más. Imitas.
Te vuelves algo prediseñado por la idea de alguien más.
Y eso no es correcto.
No es correcto el cambio, si solo se produce para que puedas ser aceptado por un grupo mayor.
Por eso. Sé tú mismo. Conserva tu esencia.
Las personas que realmente te quieren, te aceptarán por cómo eres y no por como ellos quieren que seas.
Vive tu vida. Sé tú.
– ¡Corte! – grita el director de escena. Alejándose de la cámara para sonreírle a Elsa. –Eso fue, fabuloso Elsa, quedará increíble en el cortometraje que estoy haciendo. – alaba Nephrite, el hombre de cabellos largos y oscuros.
Elsa sonríe ruborizada y se despide del hombre con un abrazo simple.
Está saliendo de la plataforma, cuando lo ve apoyado en uno de los pilares. Un par de jean azules claros, camiseta roja y chaqueta negra conforman su atuendo. Su cabello está perfectamente peinado, y tiene la sonrisa más grande que Elsa haya visto en lo que parece ser largas semanas.
Ella le sonríe de vuelta al acercarse.
– Grandes palabras, algo estereotipadas. Pero no por eso menos realistas – Saluda el rubio divertido. –
Elsa siente que está a punto de ruborizarse cuando su mirada se posa en ella. –Son para ti – dice entregándole un ramo, de flores. Y ella ahora está ruborizada por completo, al estar inmersa en su atuendo, se ha perdido por completo, lo que Haruka tenía en sus manos.
Es un ramo pequeño, compuesto por doce flores distintas. Ella le da una mirada de apreciación. Rosas, lirios, girasoles, no me olvides, margaritas, tulipanes, campanillas, dos anemonas y cuatro flores que ella no conoce, pero son bastante hermosas.
De alguna manera, Haruka Tenoh ha logrado la tarea de mezclar doce flores distintas y que luzca hermoso. Elsa está tocada por el gesto.
–No sabía qué tipo de flor te gustaba, así que… – Haruka está nervioso. – Te compré una de cada tipo. La vendedora dijo que no era algo que se hacía típicamente, pero ambos sabemos que no soy una persona típica… –Sus palabras son rápidas. Demasiado rápidas.
Elsa detiene su explicación, con un movimiento de mano. –Me encanta. Es hermoso. Gracias Haruka. –
Y él luce muy aliviado. Elsa se ríe.
–Lamento que tuvieras que verme aquí, sé que la cafetería a la que querías ir es nueva…
Ahora ella es la interrumpida.
–Lo entiendo. Trabajo. No es un problema. He encontrado la solución a eso. – dice con una sonrisa alzando una caja de color blanco. –Traje diferentes postres y bebidas. –
Y eso no termina allí, toma su mano en un movimiento simple, gesto que tiene el corazón de la morena latiendo sin control, dirigiéndola hacia una pequeña sala de estar, es básicamente uno de los lugares donde las modelos se relajan de sus sesiones, cuenta con varios sofás, cuatro televisores, sillas. Y tres mesas de café repletas de revistas y libros actuales.
Ambos se sientan en uno de los sofás. Elsa toma nota, el lugar está solo, dado la hora y el día, en el que se encuentran. Sábado -5 de la tarde. Ella suspira, es algo bueno.
No quiere chismes. Ni rumores locos, la segunda vez que habla con Haruka Tenoh.
Aunque por la proximidad de su cuerpo junto al suyo. Probablemente, no sea algo tan bueno. Es decir… Es Tenoh. El chico famoso, conquistador, mujeriego… fiestero… con el carisma que pone a cualquiera de rodillas ante él.
Ahora Elsa está nerviosa.
––Creo que deberías tomarte el tiempo de conocerme antes de poder juzgarme. –
Ella lo mira con sorpresa. Él ha leído su expresión corporal, sentándose un poco más alejado.
–Sé lo que dice la prensa de mí, lo que esas revistas de amor dicen de mí, lo que las personas susurran a mis espaldas. – suena afligido y molesto. –Y la verdad… es que nada de eso puede estar más alejado de la realidad. – Dice sin atreverse a mirarla. Elsa suspira. Por supuesto, que ha leído su rostro, las alertas deben estar mostrándose en su cabeza. ¡Que tonta!– Así que por favor, tomate el tiempo de conocerme y de ver si todo lo que dicen es cierto. – Haruka pide, aún sin detenerse a mirarla.
Es incapaz de detenerse. Su mano ahora está en la suya, y ella puede sentir el calor emanando viniendo de Haruka. Es reconfortante.
– ¡Lo siento! No quise ofenderte. – Elsa sonríe. –Tienes razón. –
Volviendo su atención a ella, él la mira como si estuviera tratando de averiguar algo, pero no habla. Se limita a mostrar la serie de postres y bebidas, que ha traído para ella.
Hablan de cosas triviales, colores favoritos, artistas, libros, películas, acerca de sus pasiones por lo que parecen horas hasta que Elsa tiene que comenzar otra sesión de palabras cursis (así lo llama Haruka) y ellos se despiden.
Una sonrisa en ambos rostros.
5. De materia variada
Lo que comienza como una cita planificada, se convierte en una serie de citas o reuniones. Haruka y Elsa comparten una gran cantidad de tiempos juntos. Y Michiru no está segura como se siente acerca de ello. Es complicado. Ver a la persona con la que actualmente tiene una relación, salir, coquetear y hablar con una chica divertida e inteligente. Que no es ella. Pero es igual de hermosa. Y no es el presente, pero aún le hace cosas extrañas a su corazón.
Elsa, es una chica sencilla, agradable. Es difícil odiarla, cuando sus palabras son siempre dulces y atentas ante Haruka. Hay una química entre ellos innegable. Y eso genera una pizca de celos en Michiru.
No ayuda en absoluto, que Haruka está encantado con Elsa, la forma en la que la mira, le habla, le recuerda a como Haruka se comporta con ella. Es bastante similar, solo que este Haruka. El chico del video, es más puro, inocente y ciertamente diferente a su versión actual.
No luce como si el mundo estuviera sobre sus hombros. Ni alterado, ni con una tristeza oculta en la profundidad de sus ojos.
A Michiru le hubiera gustado conocerlo antes.
Sobre todo conociendo los hechos que le ha contado a Elsa, pero no se ha atrevido a mencionarle a Michiru.
Ella se enfoca, en las diferentes conversaciones que se muestran en pantalla.
–Un niño me reto a correr una vez, él tenía diez años y yo probablemente seis o siete. Él era alto y bastante gordo, creo que pensó que ganaría fácilmente. – cuenta Haruka acostado desprevenidamente en uno de los sillones ubicados en la Mansión Alpha, donde pasa gran parte de su tiempo. –Pero eso no paso. –
Elsa lo observa atenta. Está sentada frente al rubio, con una bebida caliente en una de sus manos.
–Así que cuando le gane, quiso golpearme. –Se encoge de hombros. Es claro que no fue su primera o no será la última pelea en la que estará involucrado. –Fui salvado por dos niños que impidieron la pelea. – Se acerca a la morena, una foto ahora en sus manos– Y desde allí, ese par de tontos. – señala con uno de sus dedos. – El pelinegro es Darien, el rubio Andrew son mis mejores amigos. – dice con cariño sin adulterar en su voz. –La chica de cabellos rosas es Diana. Ella apareció un día, mientras practicaba atletismo, y nunca se fue. Se unió a nosotros. Es la decoradora- organizadora de todos los eventos de mi familia. –
Elsa toma la foto en su mano. Sonríe sin dejar de notar el apego que es dirigido hacia las personas de la foto. Espera que ella pueda ser una parte importante de la vida de Haruka.
Tal vez, algún día.
– ¿Esa no es una de tus pinturas? – Repite Amy por segunda vez, y es allí cuando Michiru, se da cuenta que la pregunta está dirigida a ella, y no está saliendo del video que continúan viendo.
Parpadea un par de veces, antes de centrar su atención en la pintura que se encuentra frente a Elsa. Es la vista de la antigua casa de verano en la que vivió gran parte de su niñez. El cielo es ligeramente nublado, contrastando los suaves tonos de las paredes de la casa, el verde del césped y la intensa luz que el sol proyecta sobre los árboles. Michiru asiente. Definitivamente es una de sus pinturas. Una de las primeras.
La voz de Haruka la hace jadear, incluso en su versión más joven, la forma en la que dice su nombre le causa escalofríos. Es increíble.
–Michiru Kaioh. – dice Haruka leyendo la firma en la pintura.
Elsa quien se encuentra a su lado, mueve la cabeza hacia ambas direcciones, mordiendo su labio. – ¿Qué opinas? –
– Michiru Kaioh. –Se lame los labios, repitiendo nuevamente el nombre del artista. –Suena a pecado. –
Ella se ríe, a estas alturas está acostumbrada a ese tipo de comentarios viniendo del rubio. –No a eso – aclara. –Me refería a la pintura. –
Él asiente. –Es hermosa. ¿Es un regalo?–
–Para mi madre. No la he visto en un tiempo largo. – Elsa suspira y Haruka toma su mano, sus dedos son reconfortantes sobre sus nudillos. – La extraño. –
Haruka le da un ligero apretón pidiéndole continuar.
–Mis padres se separaron cuando cumplí 8 años, eso quiere decir que vivo alternando mis meses entre ambas casas. No es una dinámica clásica, pero funciona bastante bien. –
El rubio asiente. Entonces ella habla nuevamente. No conoce mucho de eso. Haruka ni siquiera menciona a su familia. – ¿Qué hay de ti? –
–Vivo con las personas que cuidan la casa, en la que estemos en ese momento, y tutores la mayoría de veces. –Su voz es mecánica. Es un discurso practicado, Elsa está segura. –Mi padre maneja la empresa, así que viaja constantemente. –Se encoge de hombros, un gesto extremadamente común en Haruka. –Si tengo suerte lo veo uno que otro fin de semana. –
Elsa ingiere. Odia preguntar, lo hace, pero aun así, la pregunta se escapa de sus labios. – ¿Y tu mamá? –
Por la mirada que Haruka le está dando, sabe que no le gusta la respuesta.
Él parece necesitar un momento para digerir eso. Su mano se suelta de la suya y camina fuera de su alcance. Elsa lo observa esperando su respuesta.
Haruka no dice nada. Está a punto de cambiar el punto de conversación cuando susurra.
–Me abandonó cuando cumplí 11. –
Y el corazón de Elsa se rompe, pero es incapaz de decir algo más.
En cambio ella se acerca y lo abraza en silencio.
Y así se quedan por un rato largo, abrazados, mirando el paisaje. Sin decir nada más.
Están sentados disfrutando de un helado tras la sesión de fotos para la revista Brillo de luna cuando Elsa habla. – ¿Cómo es tu chica ideal? –
–Como tú. –
La morena sacude su cabeza con diversión. La mirada que le está regalando puede deshacer el ártico polar.
–Bonita, inteligente, divertida. Que le guste la adrenalina pero también sepa apreciar los momentos en calma. – comenta honestamente.
Ella se ríe. –Eso no fue lo que leí. Según Tokio cristal tú chica ideal es: alta, con figura esbelta, labios sensuales, cabello hasta la cintura, ropa de diseñador, sexy – Elsa enumera con la mano con la que no sujeta el cono de su helado. – que modele, 100 % aventurera y una Diosa sexual. – termina riendo divertida.
Haruka tiene la decencia de no reírse a carcajadas ante eso.
Si me gustan las modelos con labios sensuales y aventureras – añade dubitativo.
Elsa solo rueda los ojos. –Ahora tendrás a la mitad de las modelos, mandándote solicitudes postulándose por el puesto. –
–Alguien está celosa. –
–Quisieras. – Haruka se lleva las manos a su pecho imitando un gesto herido.
Elsa cierra los labios evitando a toda costa reírse o sonreír. Haruka se da cuenta. –Ahora estás siendo una mentirosa. – Haruka sonríe. –Pero, si he tenido algunas postulaciones. – susurra por lo bajo.
Elsa le da una expresión confusa. – ¿Qué quieres decir? –
– Yo no he dicho nada. Estoy sentado aquí, tranquilamente comiendo mi helado. – añade fingiendo inocencia.
–Estas chicas… modelos… –él duda. – Se la pasan mirándome todo el tiempo y aparecen en todos los sitios a los que voy. – deja escapar un suspiro. –Es un poco aterrador. –
Elsa está teniendo un momento difícil para no echarse a reír.
–Tú tienes un talento innato para coquetear, Tenoh. –
–Hey… Solo fue una vez. –se defiende rápidamente, ante la evidente acusación. –Ella me dio su número. –aclara como toda una víctima. –Fui a comprar un café y allí estaba ella, batiendo sus pestañas ante mí. Tomó la orden para mi café y boom, en cinco segundos tenia, el número de una chica guapa, sin ni siquiera quererlo. –
Elsa lo mira con incredulidad. –Ellas suelen darte sus números. A veces les sonríes, las miras atentamente. Otras solo puedes saludarlas. Incluso respiras cerca de ellas. –
Haruka quiere replicar, abre la boca, pero nota que las probabilidades no están a su favor.
–Son cuatro chicas, las que siempre están tras de ti. ¿No? – ante su respuesta afirmativa, ella continua. –Las llaman las hermanas de la persecución. –
–Es un buen nombre. Me siento bastante perseguido. –responde, con descaro.
Elsa se ríe y al poco tiempo el rubio está riendo junto a ella.
Saca su teléfono de su bolsillo y le enseña una foto donde aparecen las cuatro hermanas, Melissa Alpha y ella. La morena, pasa el dedo sobre cada uno de los rostros, nombrándolas.
–Petzite es la mayor de las hermanas, acaba de cumplir 19. Además de ser modelo, practica gimnasia rítmica junto a Kalaberite, quien es estudiante de último año de preparatoria. Ambas tienen grandes complejos de diva. La neurosis corre alta en esa familia. – ella siente que debe explicar. Son sus amigas después de todo. –Berjerite estudia conmigo. Es mucho más sencilla, y dulce que sus hermanas. Pero es todo una perra cuando está molesta. Eso la hace ser increíblemente real. – Él asiente con la cabeza, y hace gestos para que ella continúe. –La menor es Karmesite. Practica atletismo. Es una de las chicas más soñadoras y tiernas que conozco. – Haruka le da una mirada perpleja. Elsa se ríe. Conociendo su interrogante. –No. No es adoptada. Sus rasgos lo confirman. Y por último Melissa, aunque ya la conoces. –
Haruka niega rotundamente. –La conozco de vista, y por las cosas que Stephen cuenta de ella. La verdad no hemos hablado más de cinco minutos. Es un poco superficial. –
Elsa se apura en defenderla. –Ser la señorita perfección ha tomado peaje en ella. A veces no es sano. Pero definitivamente no es una persona superficial. Tal vez solitaria, pero no superficial. –
Haruka se queda mirándola, ella casi puede ver las piezas rodando en su cabeza.
–Estar en la cima, a veces puede hacerte sentir un poco solo. –Es todo lo que dice, y Elsa quiere agregar algo más, pero Nephrite ha comenzado a llamar al rubio para continuar donde quedaron con su sesión.
Elsa lo ve partir, hay algo en su mirada que la hace sentir extraña.
Tarde se da cuenta, que no era su mirada, han sido sus palabras.
6. Mansión Alpha. Área de la piscina.
–Que ven mis ojos. – Petzite, la reina del drama comienza, frotándose los ojos tras el intenso sol. – ¿Es un espejismo o de verdad es Elsa Grey? –
Eso se gana una risa por parte de sus hermanas.
La morena eternamente acostumbrada a sus comentarios sarcásticos, le da una sonrisa y camina hacia el grupo de chicas. – Ha sido un tiempo. –
Melissa quien aplica bronceador sobre su piel, solo le da una mirada apreciativa. –Tres semanas. – ella señala. – ¿Te dieron permiso de jugar con nosotras o ya tu nuevo novio se cansó de ti? – su tono es duro e impaciente. El veneno saliendo en gotas.
Elsa aprieta los dientes y decide que ni siquiera va a dignificar la pregunta con una respuesta.
–Melissa. – advierte Berjerite.
Elsa comenta ante la mirada de sus amigas modelos. –No es mi novio. Somos buenos amigos. –
Melissa se ríe descaradamente. –Es la primera vez, que escucho a alguien diciendo que es amiga de Tenoh. ¿Raro no? –
Kalaberite no se atreve a insinuar nada más. Elsa luce lo suficientemente molesta con el comentario proporcionado por Mel para echar más leña al fuego.
Pero Elsa no se queda callada. No cuando conoce a Melissa lo suficientemente bien, para entender el significado detrás de sus palabras. Por supuesto ella cree todo lo que lee y los rumores que corren por todas partes en contra de la reputación de Tenoh.
¿Quién se cree Melissa para juzgar?
–Ahora habla la chica amistad. –Ella se burla. –Recuérdame Mel, ¿cuantos amigos hombres es que tienes? – Elsa reclama y el silencio le responde. –Cierto. Ninguno. Te has acostado con todos. –
La boca de Karmesite está abierta de par en par. Mientras Petzite luce divertida con todo el espectáculo armado.
– ¿Qué? –es el rostro furioso de Melissa.
Verdaderamente eso ha sido rudo y fuera de los límites. Pero también es la actitud de su amiga.
Y Elsa está furiosa. Ha defendido a su amiga no hace más de dos días atrás ante Haruka y ahora ella le sale con esto. Típico de Melissa.
– ¿Sordera o mala vibra? – Elsa pregunta.
Su respuesta es veneno. –Sorpresa, sorpresa. Tenoh consiguió una gatita peleadora. –
Elsa deja escapar un bufido. –Estas tan acostumbrada a que todo se trate de ti. Así que cuando alguien nuevo aparece y se interesa en otra, te conviertes en toda una perra. Simplemente estas molesta por que Haruka no está cantándote alabanzas ni te toma en cuenta. –
Kalaberite no sabe a quién mirar. Al parecer la morena y Mel están en un serio concurso de miradas.
Ella sacude la cabeza. Sus labios se cierran. Su rostro es una mezcla entre: un rostro herido y a punto de explotar, pero su voz es controlada de alguna manera. –Pensé que las amigas estaban primero que los chicos. –
–Sí, bueno yo también pensaba eso. Pero te pusiste de lado de tu novio cuando intento tocarme el trasero. –
–Fue un accidente. – defiende Melissa.
Elsa se encoge de hombros. –Si eso es lo que dice tu conciencia para que puedas dormir tranquila. –
– ¡Chicas! ¡Vamos!. – la dulce voz de Karmesite hace acto de presencia. –No hemos estado juntas en un tiempo. ¡Cálmense! – ella pide interponiéndose entre ambas chicas. – Somos amigas. –
Ambas se miran asintiendo. Se dan la mano políticamente, y susurran las respectivas disculpas.
El ambiente luego de eso se llena de silencio. Hasta que Kalaberite cambia de tema y pronto todas están riendo de algo más.
Pero eso no durará. Es solo el comienzo de una serie de peleas.
Ojala Elsa fuera conocido eso antes.
Ojala.
Si Michiru no estaba 100% segura que odiaba a Melissa, ahora definitivamente lo está.
Sus palabras y la forma en que juzgaba a Haruka, la hace querer golpearla repetidamente.
Tiene los puños apretados tratando de controlarse. Evitando gritarle a la tv, o peor ir en busca de la chica para confrontarla por sus acciones pasadas.
Sin embargo por alguna razón también se siente, enojada consigo misma.
Por la mirada que le está dando Serena, también debe pensar lo mismo.
Michiru suspira. Se levanta, y se excusa para ir al baño.
Sus ojos están llenos de culpa. Eso es lo que le dice su reflejo en el espejo.
Culpa. Si. ¿Qué hace poco no fue ella, la que juzgo a Haruka dejándose llevar por los rumores?
La persona que le insinuó a Serena y a Mina, alejarse de Haruka.
La persona cuyas palabras desencadenaron dolor en el rostro del rubio.
Hipócrita. Se dice a sí misma. ¿Qué la hace en este momento diferente de Melissa?
Si su actitud, sus palabras son bastante similares.
Se lava la cara, esperando que sus acciones en este punto, realmente le hayan mostrado a Haruka lo arrepentida que está por todo lo que sucedió inicialmente entre ellos.
Solo puede esperar.
Sus pasos son lentos cuando vuelve. El rostro de cada una de sus amigas, refleja algo similar, preocupación por Michiru. Ella sonríe. Una de esas sonrisas que no llega a los ojos, asiente y se sienta nuevamente continuando con la reproducción.
7. Luna Negra. Agencia de Modelaje.
La sesión de fotos ha terminado para ella. El mes de marzo parece estar finalmente completo. Debería estar feliz, pero no puede.
Toma su bolso entre las manos y comienza a caminar.
Se detiene cuando lo ve.
Tiene una de esas marca- sonrisa en su rostro ante el cual es difícil no sonreír o ruborizarse.
— ¿Qué estuviste haciendo todo este tiempo? —pregunta a sabiendas que Haruka no debería estar en la agencia, por lo menos no a esa hora.
Él vacila. — Esperándote. —
Ella le da una mirada apreciativa.
—Pensé que te vendría bien alguien con quien hablar. — Él responde a su pregunta no formulada. Puede ver la preocupación haciéndose eco en su rostro. —Me dijeron que habías estado triste desde hace varios días. Y has estado ignorando mis llamadas y mis mensajes. —
Ella toma una respiración profunda, parpadeando. Pero sigue sin responder.
— ¡Lo siento! No sé lo que hice, pero está claro que es mi culpa…— Haruka se traba.
Por supuesto que él haría eso. Disculparse por algo, por lo cual ni siquiera es culpable.
Elsa debe haber sabido. Esta vez se atreve a mirarlo, y lo que consigue en su mirada le roba el aliento. Es preocupación y dolor.
Automáticamente ella se siente triste.
— ¡Lo siento mucho Elsa!, de verdad. Por lo que sea que hice. — su voz suena triste y ella se odia por ello.
—No es tu culpa. En todo caso es la mía. — Haruka parece sorprendido. —Tienes razón, he estado evadiéndote. —
Está a punto de hablar, pero ella lo detiene.
—Simplemente no sabía cómo decirte que…
Abre la boca para hablar, y luego la cierra completamente.
Y entonces ocurre lo inesperado. Sus dedos tocan su mejilla con una ternura que la hace suspirar. —Puedes decirme lo que sea Elsa, sabes que estoy aquí para ti. —
Ella es hipnotizada; por su gesto y por sus palabras. Sin darse cuenta antes de que pueda procesarlo, se encuentra hablando. —Me voy—
Haruka le da una mirada de confusión. — ¿ahora? —
Elsa suspira. Sus dedos aún siguen en su mejilla.
—Hace un año aplique para una vacante en un campamento en Ámsterdam, es esta institución de renombre en la que por seis meses campeones olímpicos retirados aportan sus conocimientos sobre atletismo. Es increíble… — Ella se detiene, el rostro del rubio no revela nada. —Pensé que no quedaría, es decir se postulan personas de muchos países, la probabilidad de entrar es baja… pero… — otra pausa. — He quedado. —
¡Felicitaciones! —
— ¿Qué? —
Haruka sonríe. —Es decir no es algo raro. Ni descabellado que obtuvieras esa vacante. Tienes más talento en tu dedo meñique que el resto de las personas en todo su cuerpo. —
Elsa puede sentir su rostro caliente. —Gracias. —
Si su rubor es inicialmente de un tono rosa, cuando Haruka habla de nuevo, su cara es roja, muy roja.
—Voy a esperar por ti. —
Su respuesta es contradictoria con lo que dice su corazón. —No —
La decepción la saluda en la mueca de Haruka.
—No es justo para ti. Muchas cosas pueden ocurrir en seis meses, Haruka. Puedes encontrar a una chica increíble, y no quiero ser un obstáculo en tu camino. —.dice tal vez con más firmeza de lo necesario, como si también está tratando de convencerse a sí misma.
— ¿Y si ya la encontré?—Elsa le da una mirada que solo puede contarse como evasiva.
— ¿y si hay alguien mejor? — ante su negativa, Elsa continua. — ¿Y si hemos estado viviendo una falsa ilusión? — su voz es inestable. —No quiero que estés solo por tanto tiempo. Es injusto pedirte algo así. —Ella toca su mano, aún en su mejilla. Queriendo que él pueda ver la verdad en sus palabras. —Eres nuevo en este mundo Haruka, y quiero que experimentes todo sin limitantes. Miles de chicas mueren por tener tu atención. —
Sus ojos están acuosos, ella lo puede ver, y la está matando. —Eso no es…
Elsa lo abraza susurrando disculpas mientras él besa la parte superior de su cabeza.
– Haruka –dice con voz ronca. –Lo siento. Verdaderamente. Nunca quise lastimarte. –Su voz se quiebra al final de la frase, las lágrimas cayendo por sus mejillas.
–Lo sé –responde con agonía en su voz. –No te preocupes por nada. No diré que no duele, y que no es uno de esos momentos tristes, que totalmente apestan…pero estaré bien Elsa. –
– ¿Me lo prometes? – Ella pide ansiosa.
Haruka se detiene a pensar un minuto. –Elsa Grey. –Su voz es seria. Y sus dedos tocan nuevamente su mejilla para barrer las lágrimas que siguen cayendo. –No puedo prometerte una vida sin tristezas ni dolor. Sin días grises, ni tardes lluviosas. Eso sería mentir. –él la mira con esos profundos ojos, y ella quiere perderse en ellos, pero sabe que ella no puede. –Pero te diré algo. Algo que puedo prometer. – Haruka asegura con una sonrisa. –Estaré en cada momento triste y haré mi mejor esfuerzo por hacerte feliz. Colocaré una sonrisa en tu rostro. –Elsa sonríe abiertamente, –Si exactamente. Una igual a esa. – él sonríe nuevamente. Y se atreve a besar el remanente de lágrimas de su rostro... Es un gesto tierno. –Prometo regalarte mi amistad sin fecha de expiración y ser el mejor amigo que puedas tener. – Haruka hace una pausa. –Si me aceptas. –
Elsa asiente sin dudar y lo abraza está vez más fuerte y por más tiempo.
– ¿Dices siempre ese tipo de cosas? –
Él la mira con curiosidad, con una sonrisa petulante plasmada en su rostro. –No, a veces digo cosas peores. –
Es la risa de ambos lo que se escucha por unos segundos largos viniendo de la tv.
Las chicas lucen confusas cuando el ambiente cambia, Michiru está a punto de hablar, pero la imagen de la chica la detiene.
Lleva un top blanco y un jean azul desgastado que se adapta a su figura, su maquillaje es sencillo y su cabello está recogido en un moño suelto. Ella luce hermosa. – Si has estado viendo esto. Supongo que me conoces. O crees hacerlo. Ya puedo ver las piezas girando en tu cabeza, tratando de crear una forma que explique todo este enredo. Me gustaría justificar mis hechos y decir: ¡Me equivoque! Era joven e ingenua. – Ella sonríe. – Pero no puedo, ni siquiera quiero hacerlo. Me he divertido demasiado. – Ella se ríe abiertamente.
Tras una pausa ella agrega.
–Si has llegado hasta aquí. Entiende algo simple. Nada de lo que has visto, te preparará para lo que viene. Nosotros lo vivimos y créeme. – su semblante cambia. Es serio y oscuro. –Nunca nadie nos preparó. –
Continuará…
Espero que aún estén conmigo en esta historia. Queda un viaje divertido por contar.
7951palabras. ¡Vaya!
Nota: 1. Tony Hawk: Es un patinadorestadounidense. Es considerado el mejor Skater del mundo además de uno de los más versátiles y habilidosos, también es considerado uno de los mejores en el vertical skateboarding, debido a su gran habilidad y su frecuente práctica.
2. Decidí establecer relaciones entre los personajes antes de saltar al drama, las situaciones tensas y todo lo que está por venir.
Haruka siendo dulce, inocente y divertido. Me pregunto ¿hasta cuándo durará?
¿Quién es la última chica que habló? Hagan sus apuestas…
Como siempre he dicho: Si te tomas el tiempo de leer, por favor tomate el tiempo de comentar. Tú opinión es importante para mí.
¿Qué te pareció este capítulo?
¿Algún personaje odiado o amado hasta ahora?
¿Cuál crees que debe ser la reacción de Michiru al ver una nueva cara de Haruka?
Y el gran debate, la pregunta del millón: ¿Qué crees que sucedió con Haruka, que tuvo que cambiar su vida?
Espero sus opiniones al respecto. Siempre me ha gustado escuchar sus teorías.
Acepto opiniones, sugerencias, críticas constructivas, todo es válido…
Ayúdenme a mejorar.
Saludos. Nos leemos.
Les invito a leer mis otras historias.
Un abrazo. Bendiciones y buen día o noche para quien este leyendo.
