UNA DULCE TENTACIÓN
CAPITULO # 14
Por: Tatita Andrew
Candy apenas veía a Albert desde que la había llevado de vuelta a su casa nuevamente, al llegar le comunico que su tía ya no la molestaría más que se había ido a vivir con Viollett hasta que encontrará un nuevo apartamento, no le había dado más explicación que aquello, salía todo el día a trabajar, y por las noches se dedicaban a cenar juntos, pero nunca tocaba algún tema sobre ellos sobre su futuro, sobre las cosas que pasaron, o sobre lo que iban a hacer luego que ella se recuperara, no se podía quejar la trataba muy bien, como si fuera de porcelana y se fuera a romper, cada día se sentía mucho mejor a veces le gustaba dar paseos por el jardín de la casa eso la animaba mucho.
Era un buen marido, pero siempre quedaría en ella la duda de que a pesar de lo bien que se comportaba con ella estaría la sombra de aquella mujer, no tendría paz sabiendo que en cuanto ella lo llamara por teléfono el saldría corriendo y dejaría todo votado por ir a su llamado.
Pero ha estaba mejor incluso habían tenido una cita con el ginecólogo y luego de la ecografía les dijo que los latidos del bebe estaban muy sanos y la cantidad de líquido amniótico era la adecuada, que muy pronto volvería a llevar una vida normal si seguía cuidándose, ella no pudo evitar sentirse un poco triste sabiendo que muy pronto cuando estuviera recuperada del todo no podía seguir dándole vueltas al asunto y tendría que marcharse ya que solo había decidido regresar con Albert por el motivo de la amenaza de aborto , nada más fue hacer el comentario el doctor para que Albert lo fulminara con la mirada de una forma que hasta el mismo doctor se puso nerviosa porque no sabía si había cometido alguna indiscreción, luego de eso no había hablado ni una sola palabra más, ni siquiera cuando venían en el carro los dos solos, ella decidió que no era preciso preguntarle el motivo de su actitud, si el quería aclarar las cosas entre ellos no sería ella quien diera el primer paso.
Y ese día en particular se había arreglado un poco, no quería parecer una enferma andando todo el día por allí con una bata de dormir por eso se cambio y como todos los días fue a pasear por el jardín le agradaba estar allí rodeada de tanta hermosura, fragancia, estaba esperando que María la asistente que su marido había contratado para atenderla le llevara un jugo de naranja, le encantaba aquella muchacha era tan sencilla y natural. En cuanto escucho pasos por el sendero que daban al banco donde estaba ella sentada, le sonrió sabía que venía una charla de porque no hacía algo para reconquistar a su marido, pero la sonrisa se borro de su rostro al ver al mismo Albert trayéndole el jugo de naranja en una bandeja.
No podía ser, hasta hora jamás estaba en casa a esas horas querría hablar de lo que estaba sucediendo tenía ansias de saber pero también miedo de que las sospechas de que tenía una aventura eran cierta
-Candy…
En cuanto se acercó a ella se puso muy nerviosa.
-¿Albert que sorpresa? El rubio dejo la bandeja con el jugo a un lado del banco y se sentó cerca de ella.
Por unos minutos ninguno de los dos dijo nada.
-He venido un poco antes, y supe que te encanta dar paseos por el jardín y decidí comprobarlo con mis propios ojos. Y por lo que se nota te sientes mucho mejor, y por lo que escuche por el médico dice que pronto el peligro habrá pasado.
-Sí la verdad, cada día estoy mucho mejor.
-¿Piensas dejarme nuevamente Candy ahora que estas recuperada?
Fue una pregunta tan sorpresiva que Candy se volteo para mirarlo.
-¿No crees que tengo motivos suficientes para hacerlo? Después de lo que paso la última vez.
-Ahora nuestro hijo está fuera de peligro, y si me das la oportunidad de contarte todo lo haré, pero tenemos que hablar, debes de contarme todo lo que ha sucedido desde que te traje a esta casa y no quiero que omitas ningún detalle todo este tiempo he estado un poco ciego pero muy pronto los dos veremos las cosas con total claridad.
Candy tuvo miedo, tuvo miedo que una vez que se dijeran todo lo que los había hecho infelices se separarían para siempre, pero no deseaba hacerlo, le iba a doler mucho más que la primera vez dejarlo pero no se podía callar nada, no tenía nada que perder, y se iba a quedar en su conciencia para toda la vida.
-Candy – dijo Albert cariñosamente- dime por favor la razón por la que decidiste dejarme la otra vez. Alguna vez te dije cuando nos reconciliamos que no era necesario saber las razones, pero debe haberlas, ahora lo sé que tú no te hubieras marchado así no más si no tuvieras motivos suficientes para hacerlo, solo me contentaba con tenerte cerca con querer darte lo mejor y hacerte feliz. ¿Tenía miedo que tal vez yo hubiera sido el causante de tu partida? Por eso no quería escuchar pensado que podíamos empezar desde cero como si nada, pero no ha sido así ¿verdad? Hay algo que te atormenta y que no te deja confiar en mí. La tomo de la mano. ¿Acaso quieres dinero?
Ella se puso de pie, necesitaba fuerzas para decirle todo, no podía permitir que Albert la confundiera con sus caricias y con su tacto, cuando lo tenía muy cerca no podía pensar con claridad.
-Albert, desde el primer momento en que llegue a esta casa mi vida ha sido un infierno, tu tía constantemente me insulta diciéndome que soy una don nadie que no merezco pisar el mismo suelo que tú, que jamás iba a permitir que yo fuera la señora de esta casa. Trate de llevarme bien con ella, entendía un poco que estuviera un poco celosa de que te fueras a casar después de todo ella fue quien te crió, es prácticamente como tu madre.
-¿Candy porque nunca me dijiste nada?
-¿Cómo hacerlo, ella es tu único familiar, no quería ponerla en tu contra, pensé que con el tiempo se le iba a pasar pero fue aún peor? Ignorarla no me sirvió de nada pues al contario se desato en humillarme cada vez que tú te ibas de viaje apenas y salía de mi habitación para evitar encontrármela, estaba viviendo como prisionera en esta casa y oh como ansiaba que volvieras pronto, en cuanto tu aparecías, ella se ponía otra mascara era toda bondad y dulzura delante de ti. ¿Acaso tenía oportunidad alguna? ¿A quién le ibas a creer a una aparecida o a tu tía que te ha criado desde que eras un niño?
-Candy no supongas lo que yo hubiera hecho tu deber era decirme lo que estaba pasando en mi propia casa.
-Es que no era solo eso.
-¿Hay más?
-Sí el día de nuestra boda me siguió hasta el baño me dijo la verdadera razón por la que te casaste conmigo.
Albert se acercó en dos zancadas hasta ella y la tomo por los hombros.
-¿Y….?
-Me dijo que solo me estabas usando, que siempre ibas a preferir a Viollett por encima de mí y que solo estabas esperando tener un heredero conmigo, para aguardar las apariencias, para que tus amigos y socios no sospecharan sobre la desaparición de tu prometida. Pero luego me ibas a dejar para casarte con su ahijada y ella cuidaría de mi hijo. Que por eso habías organizado una boda tan íntima, porque querías que pocas personas se enteraran de nuestro matrimonio para así poderlo disolver fácilmente y casarte con Viollett.
-Por eso te pusiste tan mal el día de nuestra boda, no tienes excusas Candy dejaste que las cosas fueran muy lejos debiste decírmelo. Le alzó el rostro tomándola por la barbilla.
Ella intento alejarse de su escrutinio pero le fallaron las piernas, eran demasiadas emociones para su estado. Albert la ayudo suavemente a sentarse de nuevo en el banco y le ofreció la bebida para que se tranquilizará.
-Bébete el jugo lentamente. Ella así lo hizo y luego se calmó de nuevo. Ahora continúa porque no me lo dijiste en la boda cuando te pregunte que te había pasado.
-Quise hacerlo, pero era nuestra noche de bodas, no quería preocuparte y que te molestaras con tu tía, además de que mi amiga Dorothy me dijo que no había porque dañar la fiesta, que todo iba a pasar. ¿Qué ibas a pensar de mí? ¿Qué no confiaba en mi propio esposo? Luego me calle y como sabes se hizo muy tarde para hablar.
-¿Por qué le creíste nada de lo que te ha dicho es verdad?
-¿No es verdad? Dijo con fuerza tu tía no ha hecho más que humillarme desde que llegue, y la forma en que Viollett llama tu atención es invento mío. Por eso tampoco te quise contar no seré rica como tu tía y su ahijada pero tengo mi orgullo, y no podía dejar que vieras lo que me lastimaba. El hecho de que estuvieras siempre pendiente de ella, que te hayas marchado días antes de nuestra boda con ella de viaje, las llamadas en susurro. Por eso cuando tu tía me amenazó con hacerme daño si no me marchaba lo hice. Porque sabía que no había relación que salvar, tal vez si hubiera sentido verdadero afecto por tu parte, me hubiera quedado luchando. ¿Por eso me calle y me fui? ¿Cómo contarte las verdaderas razones? ¿Cómo podría decirte cuanto te amaba? No solo por todo lo que habías hecho por mí, sino porque eras tierno, cariñoso y atento. Cuando estábamos solos pero cuando Viollett estaba presente era todo lo contrario. ¿Cómo decirte que tenía miedo de que nuestra relación no tuviera futuro?
De repente se dio cuenta de que le había dicho la verdad que lo amaba con todo el alma, los miedos, la tristeza. Pero ya era tarde no podía seguirlo callando por más tiempo por eso continuo abriendo su alma.
-Luego me encontraste, y prácticamente me amenazaste para que volviera contigo por nuestro hijo, y aquella vez en el picnic me dijiste que querías tener más hijos conmigo, me hablabas de planes y futuros, y yo como una idiota me trague el cuento, pensando que habías terminado tu aventura con Violllet y que estabas empezando a quererme tan solo un poquito. ¿Por qué razón me utilizaste? ¿Por qué no te casaste con ella si a leguas se ve que es lo que deseas?
Le intento tomar de las manos nuevamente pero ella se solto.
-Candy déjame explicarte….
-Cállate, grito histérica- he sido solo una idiota creyendo en los cuentos de príncipes azules y caballos blancos, en donde el valiente y apuesto caballero viene a rescatar a la chica buena del destino horrible que su padre le había deparado, no sabes la alegría que me dio cuando me sacaste de aquel burdel al que mi padre me había vendido aun cuando el cuerpo de mi madre no se enfriaba. Sí he sido una tonta, me di cuenta por la manera en que has salido corriendo en cuanto aquella mujer te llamo te fuiste con ella, aun cuando te rogué que no lo hicieras y te quedaras conmigo. Me dijiste que no y que no había ninguna razón para que cambies de idea. Y luego después de que te has marchado has tardado mucho tiempo en irme a ver al hospital.
-Candy amor, nunca me perdonaré el haberte dejado cuando te sentías tan mal y a punto de perder nuestro hijo, solo te diré que pronto sabrás las razones por la que tuve que marcharme. Como me hubiera gustado estar a tu lado, pero no sabía nada.
-Me dejaste sola cuando más te necesitaba Albert y eso es algo que nunca te podré perdonar, y no creo que nada de lo que me puedas decir cambiará eso.
El sin darle tiempo a reaccionar la tomo en brazos y la llevo a su habitación subiéndola por la escalera. Candy quiso protestar pero no tenía fuerzas pensó que se estaba recuperando pero se sentía tan débil y cansada tal vez por el caos emocional que le había causado aquella conversación, no le quedó más que apoyar la cabeza en su hombro y dejarse llevar.
-Tengo tantas cosas que contarte cariño, pero tienes que calmarte un poco estas muy tensa. Debes prometérmelo o no diré nada.
La dejo sobre la cama y le coloco almohadas en su espalda, y se quedó allí con los brazos en jarras y mirándola hasta que ella no le quedó más remedio que calmarse y su respiración se volvió normal.
Cuando Albert vio esto se acercó a la cama y se sentó en la orilla, quería estar lo más cerca posible de ella, quería abrazarla para hacerle desaparecer todas sus dudas, pero debía decirle primero toda la verdad para ganarse su confianza, se culpable por que su mujer había sufrido un infierno en su propia casa y el no sospechaba nada.
-Déjame que te cuente toda la verdad mi amor, y déjame que lo haga desde el principio, como bien sabes mis padres se murieron muy jóvenes cuando iban viajando por negocios mi hermana que era aún muy pequeña y yo nos quedamos bajo la custodia de mi tía Elroy, ella como la única hermana de nuestro padre siempre nos dio los mejores estudios, profesores y todo lo que un niño pudiera desear, pero como nunca ha tenido hijos no sabe dar afecto ni amor a las personas, así crecimos por eso mi hermana se hizo muy apegada a mí, estábamos los dos solos en el mundo, la quise más que a nada en el mundo. Pero mi tía siempre me hizo sentir que nos estaba haciendo un favor, que tenía una especie de deuda con ella. Cuando me fui convirtiendo en un muchacho mi tía me llamo un día y me dijo
-Williams tus padres han muerto jóvenes no habían dejado testamento y casi toda la fortuna ha pasado a fundaciones y a pagar deudas que han dejado, y las otras las he tenido que pagar yo de mi dinero ya es hora de que tomes las riendas de tu vida y la de tu hermana conviértete en un hombre debes irte a estudiar a Londres para que tengas la mejor educación y que seas un hombre de éxito.
-¿Londres? ¿No, tía no me hagas esto no puedo dejar sola a Rosemary?
-Es tu responsabilidad como hermano mayor y tu obligación no puedes pasarte toda la vida, a expensas de lo que pueda darte, tienes que madurar Williams eres el hijo mayor por ende la responsabilidad cae sobre ti, mañana mismo te marchas para que empieces con tus estudios y no quiero oír una excusa más.
Aquella noche me quede despierto con mi hermana, le prometí que volvería cada que pudiera, que nunca la iba a dejar sola que siempre podía contar conmigo para lo que fuera, que siempre que me llamar yo iba a estar allí con ella, y ella como era tan dulce me dijo que confiaba en mí, que sabía que siempre la iba a cuidar. Pero las cosas no sucedieron como yo pensaba Candy la vida en Londres en muy duro y sobre todo en el internado, no podía salir sin la autorización de la tía, cuando podía llamaba a Rosemary pero nada más podía hacer, luego cuando termine el colegio vino la universidad estudie derecho como mi tía quería, y ente las clases y las prácticas en el buffet de abogado de un amigo.
Cuando menos me di cuenta mi hermanita creció se parecía tanto a ti Candy con tu sonrisa, tus ojos, me di cuenta una vez que vine de vacaciones, vi las miradas que se daban con el hijo del Administrador de la finca de mi tía se llamaba George lo conocía de toda la vida, y me parecía un buen hombre era unos años mayor que ella, pero esa noche hable con los dos y me dijeron que estaban muy enamorados y que cuando el terminara e estudiar y su padre se jubilara pensaba pedirle mi mano como a la tía también. En esas vacaciones también conocí a Eliza una muchacha hija de una amiga de la tía, aunque no quería tener nada con nadie pues solo en mi meta estaba ser un gran abogado, empezamos a salir formalmente tanto que ella se fue a vivir conmigo a Londres.
Yo estaba feliz por mi hermana , a pesar de que era tan solo una niña iba a cumplir 18 años, pero sabía que estaba en buenas manos, y que la haría feliz.
Después de eso siempre me escribía cartas contándome todo sobre las relaciones en ese tiempo me aleje del bufete y empezaba con mis propios clientes, estaba envuelto en una relación con una mujer que solo le interesaba la fortuna que estaba obteniendo. Y que en absoluto me amaba, y no le importaba acostarse con mis clientes y amigos. Mi hermana me rogaba que volviera que me necesitaba pero debido a mi trabajo y a las exigencias de Eliza y sus compromisos lo fui postergando hasta que las cartas concurrentes se fueron haciendo cada vez menos y ni siquiera me di cuenta de eso.
Volví tres meses después de la última vez que estuve de vacaciones. Había roto con Eliza cansado de las intrigas, las exigencias, su mal humor y sus berrinches me di cuenta que ahora que había formado fortuna por mi cuenta debía regresar con mi quería hermanita. No sabes el panorama que me encontré al volver. George con su padre había dejado la finca y mi hermana también, nadie sabía nada de ella ni mi tía.
Candy no decía nada estaba tan callada escuchando toda la historia que parecía increíble apenas se atrevía siquiera a hablar.
Me sentía tan culpable por no haber venido cuando me lo pidió, le eche la culpa primero a Eliza luego me dije que el único culpable era yo. ¿Entiendes yo era lo que más quería en la vida? ¿Era responsabilidad mía cuidarla? Y ahora estaba desaparecida.
Me tomo mucho tiempo saber que había sido de mi hermana y lo que encontré es algo que no se lo he dicho a nadie Candy.
Mi hermana se había marchado de la casa con unos de esos tipos ricos hijos de los amigos de mi Tía Elroy, un muchacho sin bien y sin futuro, no podía entender porque mi linda hermana lo había hecho si se veía a leguas que adoraba a George.
Ese tipo no solo era un vago y un ocioso sino tenía los peores vicios que te puedas imaginar. Drogas, alcohol mujeres, por medio de un investigador descubrí que mi hermana estaba trabajando de prostituta en un burdel.
Candy se llevó las manos a la boca ahogando un grito.
-Oh…no… Albert…
-Sí Candy, pero como sabrás no sabía en cual, empecé a recorrer cada uno de ellos y cuando al final la encontré fue demasiado tarde, se había matado de una sobredosis de cocaína, se prostituía para pagarse el vicio, mi hermanita la que apenas era una niña a mis ojos. Había caído en lo más bajo.
Albert con un nudo en la garganta contaba la historia, las lágrimas le rodaban por el rostro al recordar nuevamente el dolor y la impotencia.
-Me culpe por años, apenas si salía me hice un vagabundo, un forajido no me importaba ya nada en la vida. Pero luego al ir un día por las calles decidí que yo podía ayudar a otras chicas para que no cayeran en su mundo, decidí investigar que había llevado a mi hermana a ese mundo. Empecé a visitar burdeles para observar a las chicas, y cuando veía a unas jóvenes a veces le pagaba para entrar al cuarto y una vez allí le ofrecía ayudar a salir de ese mundo, era un modo de poder ayudar a mi hermana a través de otras mujeres.
-Fue entonces allí donde me conociste.
-Así es, en cuanto te vi me recordaste tanto a Rosemary, pero solo fue en lo físico te odie en ese instante por haber caído en ese mundo, diciéndome que había tantos trabajos honestos que podías estar haciendo. Pero no te parecías en nada a ella te enfrentaste a mí, con valentía y me obligaste a pensar diferente. Maldita sea enloquecí en cuanto te mire de cerca, desee tenerte para mí, pero al mismo tiempo me odie por ello, y te odie a ti. Prometí no volver a verte nunca más pero eso si me asegure de que ningún otro hombre pudiera tocarte, y hable con la madame y me dijo que era tu primera noche, pero jamas imagine que fueras virgen lo juro fue una gran sorpresa. Me dije que si estaba lejos dejaría de pensar en ti, después de todo no eras más que una prostituta no podía acostarme contigo estaba en contra de todo lo que siempre he considerado decente, pero siempre volvía, y cada vez deseaba estar contigo, pero no podía, no debía, no en aquel lugar, quise ayudarte a salir de allí, y me dije me servirías de propósito para alejar a mi tía de sus planes de boda con Viollett, me había jurado que jamás volvería a dejar que ella me eligiera pareja, en el fondo la culpaba por haberme presentado a Eliza, y necesitaba demostrarle que yo mismo podía escoger una mujer para mí, por eso te pedí que te vinieras a vivir conmigo aquí en la mansión.
-¿Por eso siempre te portabas tan agresivo conmigo? Me insultaste la primera noche que hablamos.
-Sí, y lo siento, deseaba hacerte entrar en razón y que dejaras ese mundo.
-Ahora entiendo tus razones Albert, no tienes por qué pedir perdón por cómo sucedieron las cosas.
-Así es Candy, pero todo cambio cuando te tuve aquí quise en verdad no vivir una farsa, me sentía tan bien contigo, eres tan diferente a cualquier mujer que haya conocido y eso me gustaba mucho, para ese entonces empecé a recibir mensajes anónimos diciéndome que tenías un amante y lo siento Candy pero te seguí.
-¿Por eso estabas ese día en la Universidad? ¿Dudaste de mí? A pesar de todo lo que te había contado.
-Como ya sabes la experiencia de Eliza me dejo un sabor amargo, deseaba con todas mis fuerzas creerte y lo hacía, pero tenía miedo de descubrir que me estabas ocultando algo y que ese algo pudiera ser otra persona. Y no sabes lo aliviado que me puse cuando me contaste del curso que estabas haciendo en la Universidad me dije en ese momento que tú debías er la mujer para mí, y por eso sin perder tiempo te lleve a un hotel y cuando creí que no podía ser más feliz, me abandonaste Candy.
-Ya te dije las razones por las que lo hice.
-Sí, pero en ese momento no lo sabía estaba destrozado. ¿No podía creer que me hubiera equivocado contigo? Me sentí usado.
-Ahora es mi turno de decirte que lo siento, si me hubiera quedado nada de esto hubiera pasado.
Él se acercó a ella nuevamente y se acostó a su lado poniéndole su mano sobre su vientre.
-¿No es tarde Candy? Podemos empezar de nuevo, vamos a tener un hijo. Podemos ser felices si lo intentamos. No puedes volver a abandonarme nuevamente.
Candy intento levantarse molesta pero el rubio la detuvo suavemente.
-Por favor tranquilízate, no volveré a tocarte si te molesta.
-No es eso Albert, entiendo y lamento todo esto que me has contado pero esto no cambia nada.
-¿Cómo que no lo cambia te he contado todo?
-No cambia nada, porque lo que me has contado, no me explica porque razón te fuiste el día en que yo más te necesitaba Albert.
-Candy….
-No quiero vivir en la incertidumbre de que cada vez que esa mujer te llama tu sales corriendo y dejas todo votado por ir a verla.
-Amor, déjame hablar le puso un dedo en los labios. – Tú piensas que fue Viollett quien me llamo ese día pero no fue así.
-¿No?
-No, recibí llamada de George Johnsons.
-El que era enamorado de tu hermana.
-El mismo, he estado por mucho tiempo buscándolo para hablar con él, pero siempre me ha puesto una excusa, me llamo en ese momento diciéndome que estaba solo por ese día en el país ya que desde hace mucho se fue a vivir a Londres por eso no sabía nada de él, lamento lo que paso amor, te lo juro no me lo perdonare por el resto de mi vida si a ti o a nuestro hijo le hubiera sucedido algo, pero no pensé que estuvieras enferma, era mi única oportunidad de aclararme lo que había sucedido con mi hermana ¿Lo entiendes?
Ella asintió silenciosamente quería preguntarle pero debía ser el quien quisiera contar lo que había sucedido.
-Nos encontramos en un local muy exclusivo había cambiado mucho se veía mucho mayor que la última vez que lo vi, pero yo sé muy bien que solo es mayor por algunos años estaba serio y preocupado, pero te lo juro que jamás me imagine todas las cosas que me conto, casi parece una telenovela.
-Albert por favor me tienes impaciente.
-Le pregunte que sabía de mi hermana. ¿Por qué habían terminado? ¿Cómo es que ella termino de ese modo? Se quedó callado por unos minutos y entonces lo soltó todo, bueno lo que sabía. Candy me dijo que unos días después de la última vez que estuve aquí la tía los había descubierto besándose a mi hermana Rosemary y a él, a pesar de lo furiosa que se puso George y ella tenían la esperanza de que terminara aceptando su relación incluso fue a hablar con ella para pedirle oficialmente la mano. Pero las cosas terminaron mucho peor, mi tía dijo que iba a despedir a su padre y eso no era justo el Sr Johnsons llevaba trabajando toda una vida allí y le faltaban poco meses para jubilarse. Había descubierto que George en su juventud anduvo descarriado y robaba carteras en la calle, dijo que si no se marchaba inmediatamente de su casa lo denunciaría a las autoridades por haberle robado ganado y dinero y a su padre también lo despediría sin un centavo y los echaría a los dos a la calle.
-No puede ser se llevó las manos a la boca horrorizada.
-eso es solo el comienzo gatita, no tuvo tiempo ni de despedirse de Rose pues la tenía encerrada en su cuarto y esa misma noche los hizo echar a la calle y les tiro las cosas afuera, además de que no le pago a su padre el dinero que le correspondía sino mucho menos de lo que esperaban, se juró que se llevaría a su padre y en cuanto estuviera establecido en otra ciudad volvería por Rosemary no le importaba enfrentarse a ella o a todo el mundo con tal de estar con ella y le creo lo vi en sus ojos. Pero sin dinero y sin referencias personales le costó mucho más tiempo de lo que él había planeado cuando logró volver por Rosemary mi tía le había informado que ella ya no lo amaba que se había enamorado de otra persona alguien que estaba a su mismo nivel social y que lo de ellos solo había sido un error.
-¿Se atrevió tu tía? Siempre pensé que la cosa solo era conmigo.
-Mi tía siempre ha considerado a las personas inferiores a ella como personas no gratas. Pero como sabrás a George se le hizo raro eso, conocía muy bien a Rose y sus sentimientos los dos estaban completamente enamorados, ella no le dijo más, ya Rosemary no vivía en la casa la busco por cielo y tierra y por su rostro creo que hubiera preferido no haberla encontrado nunca en el estado en que lo hizo.
-Por favor Albert lo que me cuentas es tan cruel.
-Hay personas malas Candy y siempre tienen puesta una máscara para no dejar ver su verdadera personalidad. Ya le habían dado datos pero él no pudo creerlo hasta que la vio con sus propios ojos andaba deambulando por las calles en los barrios de tolerancia pidiendo dinero a las personas para poder comprar la droga o vendiendo su cuerpo. Al principio me confeso que no la reconoció no podía ser su Rosemary su chica hermosa de ojos verdes. La llamo por su nombre al principio ella lo miro sin mirarlo bien.
-¿Rosemary soy yo George?
Y ese fue el fin, ella le dijo que no podía ser él, que la tía Elroy le había dicho que se había marchado abandónala y que nunca más iba a regresar, que se dio cuenta que la relación jamás podría ser por la diferencia social y porque George nunca la había amado, decepcionada y con mi tía metiéndole a este hombre por los ojos, una de esas noches en la que le insistió en que salieran le puso algo en su bebida y la drogo, cuando despertó estaba en un burdel con un hombre harapiento y asqueroso cuando empezó a gritar el Ramirez entró en la habitación y le dijo que de ahora en adelante iba a tener que trabajar de ese modo, pues después me entere que a pesar de tener dinero su familia había cortado todo lazo con él y ya no tenía como mantener su vicio, por eso había obligado a mi hermana a prostituirse. Mal nacido.
-Albert…. Ella le toco suavemente la mano.
George le contó la verdad, le dijo que la iba a ayudar a salir de ese mundo, que a pesar de todo la amaba, y que no la iba abandonar nunca más.
Pero ella solamente se fue alejando de él.
-Rosemary por favor vente conmigo.
-Vete George por favor, ya no soy la misma chica que alguna vez amaste, ahora soy una mujer inmoral, sucia, una drogadicta, no puedo hacerte esto, entiéndelo te quiero demasiado para verte caer conmigo.
El intento seguirla pero en eso unos tipos se le acercaron y le cerraron el paso. Insistió llamándola nuevamente con todas sus fuerzas.
-Adiós mi amor siempre te amare, fue lo último que le dijo con su mirada triste. Pero no podemos estar juntos jamás podre borrar este infierno en que he caído y tu mereces algo mejor.
Después de eso George fue golpeado brutalmente cuando volvió al mismo lugar a la mañana siguiente ella había muerto de una sobredosis. ¿Lo comprendes Candy? Los dos la encontramos demasiado tarde.
-Qué triste pobre hombre.
-Si muy triste, sino fuera por los prejuicios de mi tía que condeno a dos personas que se amaban a ser infelices por el resto de la vida, Candy por eso George no me daba la cara, pensaba que me había fallado en la labor de proteger a mi hermana, que jamás debió irse, que debió habérsela llevado consigo aquella misma noche, pero ya no hay tiempo para los hubiera las cosas sucedieron así, creo que los dos hemos vivido con la culpa por mucho tiempo, eso le hice notar yo gracias a ti, he descubierto que aunque nunca se puede olvidar se puede superar e incluso ayudar a otros o a ti mismo en el proceso, le dije que es un buen hombre que debía olvidar y perdonarse como yo lo he hecho conmigo, que mi hermana no habría querido verlo de ese modo y que le deseo que sea feliz.
-Oh Albert eres tan bueno.
-No tanto para que me perdones.
-Todavía hay algo que me tienes que explicar.
-Candy eres bien difícil y yo que te tenía por dulce.
-Albert Andrew me has hecho sufrir demasiado así que ahora tienes que decirme con lujo de detalles sino fue Viollett quien te llamo ese día, entonces porque razón siempre la preferías a ella, cuando me fuiste a buscar prácticamente la tenías viviendo aquí, te marchaste con ella días antes de nuestra boda, y siempre me hacías parecer una histérica y celosa, como si yo fuera la mala de la película.
-Candy te dije un día que debías confiar en mí, pero tú siempre querías explicaciones que no te podía dar en aquel momento, cuando te fuiste estaba desesperado no sabía dónde buscarte, y pensé que tal vez ella te dijo o hizo algo que te molesto fui a su casa y me presente sin anunciarme, la sirvienta me hizo pasar de todos modos pues ya me conocía la igual que a mi tía. Y ni sabes la escenita que me encontré viollett con algunos de sus más selectos amiguitos drogándose.
-¿Albert no puedo creer lo que dices? Se ve tan…
-Candy para caer en algún vicio no se necesita ser rico o pobre, depende de la persona y de lo propensa que este ciertas cosas, me dije que aunque nunca me iba a casar con ella la conocía de toda la vida, no podía permitir que siguiera en ese mundo, no después de lo que le paso a mi hermana. Ella lloró y me pidió ayuda me dijo que por el momento no le dijera ni a sus padres ni a sus tías, antes de nuestra boda la lleve a una clínica especializada para drogadictos pero creo que en mi afán de ayudarla me manipulaba un poco y siempre estaba tratando de llamar mi atención porque en cuanto pensaba que estaba asistiendo se salía y me llamaba diciendo que necesitaba mi ayuda, pero eso ya se terminó amor, te lo prometo la obligue a que hable con sus padres de su problema además después de lo que te ha hecho pasar junto con mi tía, me he desligado de cualquier deber que tuviera para con ella. ¿Lo entiendes?
-No sabes el alivio que siento Albert de verdad, por un momento pensé que la amabas.
-Solo he amado a una sola mujer en mi vida y esa eres tú mi amor.
-¿Me amas?
-Porque crees que prácticamente te traje a rastras cuando supe que estabas embarazada no era por nuestro hijo era porque no quería perderte, y luego cuando me miraste con odio en el hospital me sentí fatal decidí que iba a ser hasta lo imposible para que me perdonaras. Pero a esas dos nos las quiero volver a ver ni en pintura.
-Albert aunque me alegraría eso Elroy es tu tía, tu único familiar.
-Candy eres demasiado buena amor, jamás podré perdonar a mi tía, no solo porque casi destruye mi vida, sino la de mi hermana, la de George.
-¿Y no crees que podría intentar hacer algo si se entera lo del burdel?
-Es que con todo lo que tenía para contarte me olvide decirte que por medio de un abogado averigüe que mis padres me habían dejado a mí como heredero de toda su fortuna, mi tía se apodero de ella y no bastándole con eso, me hacía sentir a mí como el intruso y que estaba a expensas de ella, jamás podre perdonarla por tanto daño que nos hizo y sobre todo a ti, el día que la confronté me confeso que ella no fue la que te hizo rodar por las escaleras tú te desmayaste pero de no haber sido así ella lo habría hecho con sus propias manos, Candy te juro y por consideración que es mi único familiar vivo que no la meto a la cárcel pero de ahora en adelante solo vivirá de una pequeña pensión mensualmente, su vida de lujos y comodidad se acabaron y sobre todo de estarse metiendo en la vida de los demás. Te prometo que no te molestara más. Ahora mi vida ¿Crees que podrás perdonarme algún día?
Le había hablado de un modo tan sexy y emocionado.
Ella se arrojó a sus brazos sin demora.
-Ya lo he hecho Albert, no sabía lo que pasaba cuando te pedí que te quedaras solo me empecé a sentir mal. Ya no sufras más ahora entiendo que estabas haciendo lo que debías no solo debías conocer todo lo que había sucedido con referente a tu hermana, sino que tanto tu como George tenían que quitarse el peso de la culpa por lo que paso y de ahora en adelante podrán seguir sus vidas sin el remordimiento de lo que pudieron haber hecho.
Albert la estrecho entre sus brazos y ella le sonrió feliz ahora sabía que el siempre la había amado y que ambos se querían con locura.
Se besaron y la rubia se emocionó sentía su corazón acelerado juraba que podía escuchar cada latido, ya tenía la seguridad de que la amaba ahora ella tenía el turno de hacérselo saber.
-Te quiero más de lo que puedo expresar con palabras- lo miro con ternura.
-Era lo que he estado deseando escuchar desde que me abandonaste. Entonces nuestro matrimonio está a salvo amor.
-Más que cualquier tesoro en el mundo. Ahora dame otro beso anda….
La beso con tanta ternura que no pudo evitar llorar debido a las hormonas del embarazo, se acostaron los dos en la cama y se abrazaron fuertemente como no queriendo separarse.
-¿De verdad te molesto Candy haber tenido una boda tan íntima? Si es así me ocupare de organizar otra con un vestido de diseñador, miles de invitados, flor…
Ella lo acallo con un beso en los labios.
-Me gustó mucho nuestra boda, al igual que tu solo quería algo íntimo, solo te lo dije porque tu tía lo utilizo contra mí para hacerme sentir inferior.
-No pienses mas en eso Candy, solo tienes que saber que desde que te vi fuiste una dulce tentación para mí. Y no tuve opción alguna me embrujaste en cuanto te vi.
Ella quiso objetar algo pero el la acalló con un beso. Y luego Y se volvieron a besar sabiendo que su amor duraría para siempre.
EPILOGO.
Candy y Albert llevaban más de un año de casados, tenían un pequeño hijo llamado Williams como su padre, su amiga Dorothy también iba por su segundo hijo, de su padre no supo nunca nada más desde el momento en que la vendió al burdel él murió en ese momento para ella y así había sido. Lo único bueno de todo lo que tuvieron que pasar ella y Albert era que la tía Elroy vivía muy lejos de ella en un pequeño apartamento que podía pagar aunque nunca estaba satisfecha y siempre se quejaba, Albert hacía caso omiso a sus quejas, era lo menos que se merecía después de todos los enredos, traiciones e intrigas que formo para separar a tantas personas ella solo rogaba que por lo menos algún día su esposo podría hablar unas cuantas palabras con ella, y lo mejor de todo es que había roto toda relación con Viollett lo ultimo que supo fue que había hablado con sus padres sobre su adicción a las drogas y que estaba recibiendo ayuda, jamás Albert la había vuelto a mencionar o se había aparecido por allí y eso la aliviaba mucho pues ya no era una sombra constante entre ellos .
Y allí estaba ella intentado hornear un pastel, y era algo absolutamente desastroso no era buena en la cocina Albert era el cocinero. Y se sintió avergonzada por el aspecto que tenía toda sucia de harina por todos lados.
Pero nada de eso le importo cuando su marido llego con la chaqueta colgando de un hombro y con una sonrisa, que la derritió por dentro.
-Te ves muy sexy amor.
Su esposo la quería a pesar de su aspecto desastroso. Además sabía que por la noche saldrían a cenar para celebrar su aniversario el siempre la trataba como una princesa y se lo demostraba cada día.
-Albert, ¿Por qué llegaste temprano?
El sonrió y le limpio un poco de harina de la nariz.
-No soy bienvenido en mi propia casa, intento hacerse el ofendido.
-Claro que no amor, es que quería sorprenderte con este pastel pero creo que no me esta saliendo como esperaba.
-Yo lo veo muy bien el rubio metió el dedo en la cubierta de chocolate. Y sabe muy bien.
-Pero así no debía quedar hizo un puchero esta todo desaglutinado.
-Me gusta tal y como esta. La intento abrazarla.
-No…. Te vas a ensuciar todo.
-¿Crees que me importa eso? Después de mmm. Miro su reloj. De seis horas sin ver a mi esposa e hijo. ¿Por cierto donde esta el pequeño Williams?
-Esta durmiendo su siesta, vieras como no para de dar sus primeros pasitos, al ritmo que va podrá competir en las carreras.
-¿O sea que todavía tenemos tiempo antes de que lleguen nuestros amigos?
-Sí se podría decir unas horas.
-Eso es suficiente. La miro divertido.
-¿Suficiente para que?
-Para seguir degustando el pastel que me preparaste. Candy vio como su esposo metía las manos en la cubierta y se disponía a juntársela en el escote de la blusa.
-No te atrevas Williams Albert Andrew. Grito intentando correr pero sin éxito. Ya que el rubio la arrincono contra la pared y la unto con la mezcla por el escote. Le abrió un poco la blusa y empezó a lamerlo con la lengua.
-Sí, como te dije amor esta tal y como me gusta. Ahora vamos por ese baño. A pesar de las protestas de Candy la subió en su hombro y le golpeo el trasero suavemente mientras se disponía a disfrutar de las ventajas del matrimonio antes de la cena de aniversario.
Candy quiso parecer ofendida pero sabía en su corazón que amaba ese Albert travieso, despreocupado y sobre todo suyo. Y lo mejor serían felices por muchos años más.
FIN
HOLA CHICAS QUIERO DARLE LAS GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA, QUE DECIDÍ CREARLA CUANDO SE ME VINO A LA MENTE CREAR UNA SITUACIÓN EN DONDE CANDY TRABAJARA EN UN BURDEL Y DIERA PROBLEMAS A MALOS ENTENDIDOS ENTRE LOS ACTORES, ES ORIGINAL MIA, Y ESTOY MUY FELIZ DE PODERLA TERMINAR DESPUES DE TANTO TIEMPO, AGRADEZCO SU PACIENCIA Y SUS PORRAS TENGO QUE PEDIRLES DISCULPAS POR ANDAR TAN DESAPARECIDA CON EL CUMPLEAÑOS DE NUESTRO QUERIDO ALBERT TANTAS ACTIVIDADES, EL TRABAJO, LA CASA, LOS HIJOS, ESPOSO Y FAMILIA NO HE TENIDO TIEMPO DE TERMINAR PERO AQUÍ SIGO AL PIE DEL CAÑON POR CUMPLIR MI PROMESA DE TERMINAR TODOS MIS PENDIENTES ME QUEDAN EN PROYECTO (AMARTE EN SILENCIO) FINAL (VACACIONES EN ESCOCIA) AUNO O DOS CAPT DEL FINAL. (PASION Y ODIO) A TRES CAPITULOS DEL FINAL, (PERFECTA PARA MI) ESTA EN LA MITAD. (JOVEN PROFESOR DE AMOR) LE FALTAN ALGUNOS CAPITULOS Y CON ESO CONCLUYO MIS PENDIENTES PARA VOLVER A COMENZAR CON NUEVAS HISTORIAS, SALUDOS Y SE LAS QUIERE.
