Capítulo 14:
El tren del Imperio de Cristal corría por las vías a gran velocidad, adentro los pasajeros entre ellos la princesa de dicho imperio, La Princesa Cadance y su esposo Shining Armor disfrutaban de la paz que les brindaba su camerino privado. La pareja estaba ansiosa de volver a su reino pero sobre todo de volver a ver a su pequeña hija Flurry Hearts, a quien dejaron al cuidado de su tía Twilight Sparkle y de sus abuelos Nightlight y Velvet Sparkle, solo en caso de que Twilight tuviera que acudir a alguna emergencia, por lo que harían una pequeña escala en Ponyville, descansarían en Canterlot y después emprenderían su regreso al imperio. Poco después de un merecido descanso se reunieron con los guardias de la elite para que cada uno rindiera un informe de lo sucedido en Griffinstone.
- ¿Dices que viste a una anciana y a otro poni hablando con Girgamir? – pregunto el unicornio después de oír el reporte del pegaso Onyx.
- Así es señor. Desde donde me encontraba me era imposible verlos con claridad pero puedo asegurarle que eran dos, una anciana y un unicornio. Hablaban de un corazón o al menos eso entendí, pero lucia más como un cristal –
- ¿Un corazón de cristal? Dudo mucho que se refirieran al corazón del Imperio de Cristal – hablo Cadance.
- Era más bien como un cristal de color carmesí, nada que ver con el corazón del Imperio, muy parecido a las gemas que esos grifos usaban –
- Es una lástima que Girgamir no hablara por un tiempo. Hubiésemos obtenido información de el sobre este misterio. Gracias por tu informe Onyx. ¿Silver Mist tienes algo que añadir? –
- No mucho señor, como dijo Blackstar los grifos obtuvieron una gran poder con esas gemas. Durante mi ausencia logre escuchar que provenían de algo llamado El corazón de la Nada –
- ¿El corazón de la Nada? Nunca había oído algo así. Esto es algo que debe ser investigado a fondo –
- Quizás Twilight sepa algo, ella ha leído más libros que cualquier otro poni –
- Tienes razón, en cuanto nos detengamos en Ponyville le preguntaremos. Gracias a todos, pueden retirarse, descansen, se lo merecen –
- Gracias señor – dijeron todos e hicieron una reverencia a la princesa Cadance antes de retirarse.
- Thunder, Onyx antes de retirarse quisiera decirles que estoy orgulloso de ustedes y su progreso. Espero grandes cosas de ustedes dos, sigan trabajando como hasta ahora –
- Muchas gracias señor – dijeron ambos al unisonó.
Más tarde esa noche…
Onyx se encontraba en el ultimo vagón del tren admirando como siempre el cielo nocturno, solo pensaba en lo cerca que estaba de volver a ver a su amada alicornio, soltó un suspiro, pensando que esta noche la vería en sus sueños, lo más probable es que ella estaría preocupada de no saber nada de él en estos días, le explicaría lo ocurrido y tal vez lo perdone por no haberla contactado, bueno en fin solo bastaba a arribar a Canterlot, lo primero que haría al llegar seria ir con ella abrazarla y esperar que no se molestara con él.
Cuando estaba por retirarse a descansar fue interceptado por Thunder y Noble. El pegaso miraba el piso mientras la unicornio le daba ligeros empujones alentándolo a avanzar hacia su compañero.
- Onyx… ¿tienes un momento? – pregunto divagando un poco.
- Claro – respondió Onyx pensando que tal vez sería otro regaño por lo de su cepillo.
- Solo quiero disculparme… por… bueno… ya sabes… tu ojo… me… me deje llevar no debí desquitarme contigo de esa forma… espero puedas disculparme… –
- Nah… me lo tenía merecido – decía tocándose el ojo – Yo también lamento ya sabes… lo que paso, digamos que ambos lo sentimos –
- Hecho… aunque no creas que voy a tratarte diferente de ahora en adelante… compañero – dijo Thunder extendiendo su pata derecha.
- Lo mismo digo. Seguiré siendo el mismo pegaso que te saca a veces de quicio… amigo – respondió Onyx chocando su casco con el de Thunder.
- Y yo estaré ahí para ponerte en tu lugar – Afirmo Thunder.
-No lo esperaría de otro modo – dijo Onyx mientras soltaba una leve carcajada.
- Bien ya que esto está arreglado – interrumpió Noble – Te importa si tomo prestado a mi novio –
- No tengo objeción, si quieren más privacidad dormiré en otro vagón, así podrán hacer todo el ruido que quieran – dijo guiñando un ojo a la feliz pareja.
Noble se sonrojo y Thunder golpeo ligeramente al pegaso en el hombro.
Luego de que sus compañeros se fueran, Onyx se quedo unos minutos más disfrutando del aire fresco hasta que un gran bostezo le indico que ya era hora de ir a descansar. Volvió al vagón con dirección a la habitación extra que había en el vagón de los guardias, al menos ahí descansaría un rato antes de llegar a Ponyville. En el camino le llamo la atención que puerta de la habitación de Silver Mist estaba entre abierta y un extraño brillo salía de la pequeña rendija de la puerta. Sintiendo curiosidad por saber de qué se trataba, dio un pequeño vistazo adentro. La habitación estaba oscura, el brillo había cesado, pero podía ver la silueta de una poni unicornio gracias a la luz de la luna que entraba por la ventana, probablemente Silver Mist. La unicornio le dio la espalda al mismo tiempo que levanto un espejo frente a su rostro. En ese momento Onyx noto que los ojos azules de la unicornio eran rasgados como los de un nocturno. Silver vio en el reflejo a alguien en la puerta y rápidamente fue hacia ella, al abrirla miro hacia ambos lados del corredor pero este estaba completamente vacío. Pensando que lo había imaginado volvió adentro cerrando la puerta completamente.
Onyx respiro aliviado de que no lo descubriera, bajo lentamente hasta que sus patas tocaron el suelo -¿Qué había sido eso? – pensó al no poder quitarse de la mente la imagen de los ojos de Silver iguales a los de un poni nocturno. Quizás estaba demasiado cansado y ya imaginaba cosas, decidió no darle más vuelta y solo ir directamente a dormir…
-o-
Onyx apareció en el reino de los sueños, después de tanto tiempo de no estar en el, reconoció la magia de su querida Luna. Pasaron unos segundos antes de que su amada alicornio se hiciera presente frente a él, apareciendo como un fulgor de luz azul que bajaba del astro nocturno para después tomar su forma de alicornio. Onyx tenía la mirada perdida ante la belleza de su amada princesa, se acerco a ella pero antes de que este pudiera siquiera articular una palabra Luna le dio un golpe con fuerza en el pecho. El pegaso quedo inmóvil un rato pero entendió, gracias a la mirada de la yegua, que aquello fue por haberla tenido preocupada tanto tiempo al no saber nada de él en varios días.
- Espero que tengas una buena excusa para no saber de ti en días ¿Tienes idea de lo angustiada que estaba? –
- Si te dijera que no, estaría mintiendo – dijo él mientras tomaba suavemente la pesuña de su amada entre las suyas y la miraba tiernamente con ojos de perrito a medio morir - Lo único que puedo decir es… lo siento, lo siento mucho –
- Sabes que odio que hagas eso - dijo ella queriendo evitar ver los ojos del pegaso pero al final no pudo resistirlo más - Bien estas perdonado, pero tienes que darme una buena explicación –
- Pongámonos cómodos, será una larga historia – le dijo el pegaso acompañando a la princesa hacia unos cojines que ella había conjurado con su magia de sueños. También había algo de té y galletas.
Onyx le conto todo, sin omitir ni un solo detalle, al menos su parte de la historia. Luna lo escucho sorprendida incluso horrorizada al enterarse de lo que habían pasado, sintió un poco de culpa al no haber ido ella misma en lugar de Cadance.
- No puedo creerlo… todo fue un engaño entonces –
- Si y no… La carta en un principio era real, pero Girgamir la utilizo como una trampa para capturarte a ti y a tu hermana, desafortunadamente la princesa Cadance fue la víctima. Al final el nuevo rey si firmo el tratado… al menos uno temporal – dijo antes de sorber un poco de té.
- Nadie debió pasar por algo tan horrible, me siento tan culpable al respecto – exclamo Luna bajando la mirada hacia su taza viendo su reflejo triste en el liquido.
- No es tu culpa – le dijo a su amada tocándola suavemente con su casco - Nadie sabía que esto pasaría. Fue bueno que estuviéramos ahí –
- Se que es tu deber y el de los demás guardias, pero eso no cambia el hecho de que los enviamos a una situación muy horrible. Sobre todo, no me imagino el horror por que el que paso Cadance, especialmente con una bebe esperando volver a ver a sus padres. Debo contarle a Celestia sobre esto –
- Si… sobre eso sería bueno que ambas actuaran como si no supieran nada. Sería raro que ya estuvieran enteradas antes de que el capitán Shining Armor les dé su informe –
- Oh… Si tienes razón. Le planteare la situación a mi hermana por la mañana – Onyx asintió agradecido – Esteramos esperando su regreso -
El pegaso pensó en contarle lo que había visto, decirle algo sobre Silver Mist pero se lo pensó mejor, quizás solo fue su imaginación, el cansancio o el estrés de lo que había vivido en Griffinstone. Decidió que lo mejor sería que, hasta no estar seguro de lo que vio, no le diría a nadie.
- Sabes… mientras estuve encarcelado solo pensaba en ti y en volver a verte. Eso fue lo que me ayudo a sobrevivir. Te hice la promesa de que no importara en donde estuviera siempre volvería a ti – dijo Onyx tomando suavemente la barbilla de su querida alicornio haciéndola verlo a los ojos - Te extrañe mucho, Luna, mi hermosa princesa de la noche –
- Y yo a ti – respondió Luna con rubor en su rostro ante las bellas palabras de su amado pegaso.
Se unieron en un largo, suave y amoroso beso, el cual poco a poco comenzó a aumentar en intensidad. Poco a poco fueron recostándose hasta que Onyx termino sobre Luna apoyándose en sus patas delanteras para evitar aplastarla. Se separaron por unos segundos para tomar aire, respirando de forma agitada muy cerca uno del otro. Onyx bajo la mirada dando un corto vistazo al cuerpo de su amada alicornio. Luna lo volvió a besar con pasión y el pegaso no tardo mucho en corresponder aquel beso.
Un fuerte y agudo silbido proveniente de la parte delantera del tren, saco al pegaso del trance en el que se encontraba mientras que Luna y todo su alrededor eran absorbidos dejando al pegaso solo en un espacio oscuro y vacio.
El silbato del tren volvió a escucharse, fue entonces que el pegaso despertó. Abrió los ojos de golpe y maldijo el ruido, noto por la ventana que ya había amanecido, se asomo un poco a fuera y pudo ver a lo lejos el castillo de la princesa Twilight, lo que indicaba que estaban por llegar a Ponyville. Se levanto con rapidez pues no quería llegar tarde a la inspección del capitán Shining Armor, estaba por ponerse su armadura cuando noto que sus alas estaban abiertas y rígidas, recordando lo que estuvo a punto de pasar en el reino de los sueños, un ligero rubor se hizo presente en su rostro mientras reía avergonzado de sí mismo.
- Si tan solo hubiera tenido 5 minutos más de sueño – pensó mientras intentaba volver sus alas a la normalidad…
-o-
El tren se detuvo en la estación de Ponyville, llamando la atención de varios ponis al notar que se trataba de una locomotora utilizada por la realeza del Imperio de Cristal. La puertas del vagón se abrieron revelando al príncipe y a la princesa de dicho reino así como a los cuatro guardias que los acompañaban. Poem Light decidió quedarse en el tren y terminar el tratado original.
Onyx no dejaba de ver a Silver como si esperara que aquello que presencio anoche se repitiera, pero los ojos de la yegua lucían como los de cualquier otro poni diurno.
Silver no tardo mucho en notar que el pegaso no dejaba de mirarla, trato de ignorarlo hasta el punto de que se exaspero y le lanzo una fría mirada que hizo que el corcel desviara los ojos
- Yeguas y Caballos – dijo Shining Armor dirigiéndose a los guardias – Ponyville es un lugar tranquilo, salvo en ciertas ocasiones – añadió - no necesitan acompañarnos todo el camino. La princesa Cadance y yo solo daremos una pequeña vista a la princesa Twilight. Pueden tomarse el día, nos reuniremos de nuevo al atardecer para nuestro regreso a Canterlot –
Los cuatro guardias agradecieron y rompieron filas.
- Oye Onyx, Thunder y yo iremos a la pastelería. Quiero probar los deliciosos cupcakes que hacen ahí. He oído que son deliciosos. ¿Quieres venir? – pregunto Noble quien estaba entusiasmada por comer los deliciosos dulces de los que tanto había oído hablar a otras yeguas de la guardia.
- Gracias pero no me gustaría ser mal tercio –
- No lo serás, anda ven acompáñanos – le insistió la yegua.
- Bien de acuerdo iré, pero solo porque también quiero comer de esos cupcakes –
- ¿Te gustaría venir Silver? – dijo invitando a la unicornio de color aqua.
- Agradezco la invitación pero declinare, los dulces no son lo mío –
- Eso se nota – murmuro Thunder recibiendo un codazo de parte de Noble.
- Iré a dar una vuelta por ahí –
- De acuerdo si cambias de opinión sabes dónde encontrarnos – le dijo Noble mientras daba media vuelta dirigiéndose a Sugar Cube Corner seguida de Thunder - ¿Vienes Onyx? – le pregunto al pegaso quien se distrajo mirando a la unicornio alejarse.
- Si ya voy – respondió trotando hacia ellos.
Mientras tanto en el castillo de la princesa Twilight…
La princesa de la amistad jugaba alegremente con su pequeña sobrina Flurry Hearts, sus abuelos tuvieron que salir de viaje, afortunadamente Twilight tenía poco trabajo y el mapa no la había llamado por un tiempo por lo que podía cuidar de ella sin problemas. La pequeña alicornio reía y disfrutaba mucho jugando con su tía favorita, ya fuera a las escondidas, volando por ahí o con sus muñecos de felpa, la pasaba increíble con ella. Justo ahora jugaban volando por el castillo persiguiéndose una a la otra, justo en ese momento alguien toco a la puerta.
Flurry se poso sobre la espalda de su tía para así descender ambas al piso. Twilight abrió la puerta y cuál fue su sorpresa al ver que se trataba de su hermano y su cuñada. Twilight saludo efusivamente a los recién llegados y cuando la pequeña Flurry al ver a sus padres se alegro, extendió sus pequeñas patas delanteras queriendo saltar hacia adelante para abrazar a su madre y a su padre. Cadance rodeo a la pequeña con magia atrayéndola hacia ella abrazando a su hija, Shining Armor también se unió al abrazo.
- Me alegra verlos. ¿Cómo les fue en su visita al Reino grifo? Siempre he querido visitarlo… ¿Sucedió algo? – pregunto Twilight al notar que en la mirada de tanto su hermano como en la de Cadance una mezcla de preocupación y miedo.
- Es una larga historia, solo nos alegra que Flurry no haya tenido que pasar por algo así de horrible –
- ¿Qué quieren decir? –
- Twilight necesitamos tu ayuda –
La princesa de la amistad quedo un poco perpleja al escuchar estas palabras dichas con tanta seriedad de parte de su hermano. Así los cuatro pasaron al comedor del castillo donde la princesa de amor y su esposo le contaron todo lo que había pasado…
- ¡Por Celestia! No puedo creer que todo hubiera sido una trampa. Cadance lamento mucho haberte dejado ir sola, debí haber estado contigo –
- No tienes nada de que disculparte Twilight. A mí me alegra que nadie más pasara por lo que yo, el objetivo de esos grifos eran mi tía Celestia y la princesa Luna. Al ser yo nada más no tenían mucho con que lograr su objetivo – dijo con toda tranquilidad a pesar de la mala experiencia que vivió – Además… me alegra que no fueras, así podrías cuidar de mi pequeña Flurry –
- Bueno Mamá y Papá me ayudaron. ¿Y qué es eso de lo que querían que les ayudara? –
- Bueno, es sobre esto… - Su hermano saco de una pequeña bolsa los tres fragmentos que le quitaron a los subordinados de Girgamir – Estos son los fragmentos de algo que los grifos llamaron el Corazón de la Nada –
- ¿El corazón de la Nada? Nunca oí hablar de algo parecido –
- Por eso te necesitamos Twili. Si hay alguien que puede investigar sobre este objeto esa eres tú –
- Haz leído más libros que nadie, debe haber algo que nos dé más información. Algo o alguien les dieron estos fragmentos a esos grifos. No sabemos si existen más y hemos visto de lo que son capaces de hacer. Necesitamos encontrar una forma de detenerlos en caso de que así sea –
- Por su puesto, cuenten conmigo. Hare lo que pueda –
- Gracias, en serio te lo agradecemos. Quédate con uno de los cristales tal vez puedas averiguar más sobre ellos – dijo Shining Armor mientras metía los dos cristales restantes de nuevo a la bolsa.
- Hare que Spike me traiga todos los libros sobre minerales antiguos y leyendas. Les avisare cuando tenga algo al respecto – añadió la unicornio mientras colocaba el cristal en un tubo de cristal para evitar tocarlo.
Mientras tanto en la pastelería Sugar Cube Corner…
Cuatro ponis en armadura salían de la tienda aun saboreándose los deliciosos pastelillos y malteadas que habían disfrutado.
- Por Celestia, tenias razón Noble. Esos fueron los mejores pastelillos que haya probado – exclamo Onyx relamiéndose en busca de alguna chispita de sabor atrapada en su labio superior – Es una lástima que Silver se lo haya perdido. Hablando de ella ¿Dónde estará? –
- Ni idea, debe estar por ahí. Ya sabes que esa yegua no sabe lo que es relajarse aunque se lo ordenen – contesto Thunder chupando la punta de su casco cubierto aun de un poco de crema dulce.
- No seas así Thunder – reclamo Noble a su novio – Silver puede ser seria pero en el fondo es una buena yegua –
- Bueno como sea. Creo que ya fui mal tercio por un buen rato. Iré a dar una vuelta por ahí ¿Qué harán ustedes? –
- No eres mal tercio. No nos molestaría si quisieras venir con nosotros –
- Nah… ahora son pareja necesitan pasar tiempo juntos -
- Bueno… está bien quizás solo vayamos a dar la vuelta hasta la hora de volver al tren -
- De acuerdo, nos veremos en el tren después –
Dicho esto último el pegaso negro se alejo. Dio un par de vueltas por el pueblo hasta que al doblar una esquina noto a una yegua muy familiar saliendo del spa.
- ¿Mist? – pensó el pegaso sorprendido de verla saliendo de un lugar como ese – Vaya si que es una sorpresa que le guste ser mimada de vez en cuando ¿A dónde irá ahora? -
Se quedo inmóvil esperando que no lo viera mientras la yegua se dirigía a otro lugar. Onyx la siguió de cerca, aun no podía quitarse de la cabeza aquellos ojos como de poni nocturno, necesitaba saber más. La vio dar la vuelta en una esquina y dirigirse a un edificio con la forma de un carrusel. La yegua entro al establecimiento mientras que el pegaso decidió observar por una de las ventanas. Dentro no vio más que elegantes vestidos de todos colores y estilos. Frente a un espejo Mist se probaba vestido tras vestido mientras platicaba amenamente con una yegua de color blanco, melena morada bien peinada - Debe ser la encargada – pensó el – No sabía que Mist le gustara esta clase de cosas. Tal vez si tiene un lado bueno después de todo… - echo otro vistazo a dentro pero ya no pudo ver más a la yegua de color aqua - ¿A dónde fue? –
- ¿Qué estás haciendo? – dijo una voz detrás de él.
Onyx sintió un escalofrió al reconocer la voz de Silver Mist. Se dio media vuelta encontrándose con la mirada fija y fría de la yegua.
- Bueno… es que… yo estaba… -
- ¿Me estabas espiando? – pregunto acusadoramente.
- No, no para nada… yo solo… me dio curiosidad… -
- Más te vale que te mantengas alejado de mí… Me ordenaron que no usara la fuerza contra ti, pero si te vuelvo a sorprender espiándome será lo último que hagas ¿Me he dado a entender? –
- Si – respondió el pegaso después de tragar saliva y con sus orejas abajo.
- Bien, me voy al tren – dijo ella mientras hacía levitar varias bolsas de ropa.
- De acuerdo, nos vemos después – dijo soltando un suspiro de alivio – Pensé que en verdad me mataría – pensó – Creo que debería olvidarme de eso. Es obvio que solo fue mi imaginación –
- ¡Oye Onyx! – escucho un grito a lo lejos. Se trataba de Noble llamándolo - ¡Date prisa el tren esta por partir! –
El sol comenzó a ponerse en el horizonte, mientras el tren del imperio de cristal se ponía en marcha hacia su destino. Onyx miro como el día poco a poco daba paso a la noche, a pesar de que quería olvidarlo simplemente no podía, sentía que Silver Mist ocultaba algo.
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El viaje a Canterlot no tardo mucho, en solo unas horas ya se podía ver a lo lejos el castillo de las hermanas alicornio. En la estación los esperaba un regimiento de la guardia real quienes los escoltaron hasta el castillo donde fueron recibidos por ambas princesas.
Los ojos de Luna brillaron de alegría al ver a su amado pegaso, deseaba saltar sobre él, abrazarlo, besarlo decirle cuanto lo extraño, pero eso tendría que esperar para más tarde. Cadance y Shining Armor dieron su informe a las princesas, ambas fingieron estar sorprendidas debido a que Onyx ya le había dado varios de los detalles a la princesa de la noche y ella a su vez se lo conto a su hermana mayor.
- Gracias por su informe Shining Armor – dijo la princesa – Lamento tanto que hayan pasado por tan terrible experiencia, todos ustedes. Cadance, me siento tan apenada contigo. Tienes una bebe que te esperaba en casa, jamás me hubiera perdonado que algo te hubiera pasado –
- Por favor acepten nuestras más humildes disculpas – añadió Luna mientras que ella y su hermana bajaban la cabeza. Y ustedes los guardias de elite han hecho honor a su nombre. Estamos orgullosas de ustedes y de su trabajo. Sigan así, protegiendo al débil y ayudando al que lo necesite –
- Estoy de acuerdo Luna. Estamos agradecidas de que volvieran sanos y salvos – termino de decir Celestia con orgullo hacia sus guardias.
Luna fijo su mirada en el pegaso de color negro al mismo tiempo que sonrió. Onyx le devolvió la sonrisa disimuladamente.
- Mañana mismo enviaremos médicos, constructores y toda la ayuda que se pueda el Griffinstone. Ayudaremos en la reconstrucción de su reino. Por hoy descansen se lo han ganado, así como una generosa recompensa por su trabajo. Capitán Shining Armor necesitare que me hable más de ese Corazón de la Nada. Los demás pueden retirarse –
Y así los guardias de elite abandonaron la cámara del trono…
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Fangs la pequeña murciélago salió como cada noche a buscar alimento, hace unos días ya había vuelto al lado de su ama, la sub capitana Midnight, mientras sobre volaba por los jardines del palacio, vio a lo lejos a cierto pegaso de color negro, el cual reconoció al instante, así que sin demora regreso a la habitación de su ama.
Midnight Blossom se preparaba para salir a sus labores diarias, ya se había puesto su armadura y mientras se daba un último vistazo frente al espejo vio que su mascota murciélago entro volando por la ventana a toda prisa. La nocturna la miro algo atónita al mismo tiempo que la quiróptera descendía sobre una mesa.
- ¿Fangs? ¿Qué haces de regreso tan pronto? – le pregunto a la murciélago quien solo respiraba agitada intentando recuperar el aliento después de volar a toda velocidad de regreso a la habitación.
Cuando se recupero un poco, la pequeña murciélago comenzó a hacer ademanes intentando comunicarse con su dueña. Midnight solo la miraba con ternura sin entender realmente que le quería decir. Finalmente después de varios intentos la murciélago señalo una fotografía pegada en el espejo de su dueña, en la que aparecía Onyx distraído, la había tomado la nocturna durante una de sus sesiones de práctica sin que el pegaso lo notara.
- Espera esta diciéndome… ¿Qué él volvió? – la pequeña murciélago asintió.
Midnight no soporto la emoción y emitió un grito agudo de alegría, como si fuera una colegiala enamorada, sus mejillas estaban rojas y sus ojos brillaban de emoción al saber que el pegaso de sus sueños había vuelto, no podía esperar para volver a verlo. Rápidamente se arreglo mejor, tomo un perfume de su buro y se roció unas cuantas veces con él.
- Prepare esto para cuando el volviera. Una mezcla especial de feromonas. Con esto no podrá quitarme los ojos de encima – dijo la sub capitana mientras peinaba su fleco hacia un lado - ¿Qué opinas? ¿Izquierda o derecha? – le decía a su mascota mientras cambiaba su fleco de un lado a otro, a lo que la murciélago señalo el lado izquierdo – tienes razón así se ve mejor. ¿Bien como me veo? – Fangs respondió levantando sus pequeños pulgares – Bien… Estoy lista, hoy será el día que hare que Onyx Blackstar se fije en mí –
Y así Midnight Blossom fue a encontrarse con el pegaso que le robo el corazón…
Continuara…
