La luz de una estrella

Capítulo 14: Confusión y dolor.

– Ya te dije que ahora no puedo salir, mucho menos que estés aquí.

La chica se cruzó de brazos – Pues llámale o envíale otro mensaje y dile que ya no venga, ¿Para que la quieres? Yo estoy aquí.

– Ya te dije que no – Respondió exasperado.

La chica sonrió – Bueno, no se hable más – Dijo abrazándolo, él intentó separarse pero en cuanto sintió los labios de la rubia tocar los suyos no se resistió.

– Que persistente eres – Dijo sin separarse de ella.

– Lo que pasa es que a veces te comportas como un tonto conmigo Toshio – Separándose un poco para hablar, volvió a estampar sus labios con los de él.

El chico intentó separarse, pero la chica seguía empeñada en no soltarlo – Kasumi – Separándose un poco de ella, dirigió su vista hacia la puerta que acababa de abrirse, miró asustado a la persona recién llegada.

– Mimi – Apenas y logró pronunciar su nombre, la vió salir, dio un empujón a Kasumi y la siguió – Mimi, espera – Su paso era bastante rápido, le sorprendía eso de la chica – Espera por favor.

La castaña se detuvo, giró a verlo – Déjame en paz ¿Quieres? – Su tonó de voz era considerablemente alto por lo que una pareja que pasaba por allí volteó a verlos de reojo, y aunque lo notó no le importo y volvió a retomar su camino.

El chico rodó los ojos y alcanzando su paso tomó a la chica por su muñeca, ella volteó a verlo con una mueca que delataba el dolor que le causaba el apretón del chico, este al notarlo relajó un poco el agarre, pero manteniéndolo lo suficientemente firme para evitar que la chica siguiera.

Bajó la mirada y tomó ambas manos de la castaña que tenía su mirada perdida hacia un lado, sin mirarlo – Mimi – No vió reacción por parte de ella – Necesito que me escuches – Su mirada se tensó él no era una persona paciente y menos en momentos como esos – No es lo que tú piensas…

Levantó su mirada y la posó en negros ojos del chico, ¿Quién la creía?, ¿Una idiota? – ¿A no? – Reclamó – No me mientas los ví claramente…

– Consolándola – No dejándola terminar, mencionó lo primero que había pasado por su cabeza en ese instante – Estaba consolándola.

Completa confusión fue lo que la expresión de Mimi delataba, confusión e indignación, eso no era precisamente lo que sus ojos habían alcanzado a ver – Consolándola – Se sentía de cierta manera tonta reclamándole eso – ¿De qué? – Inquirió sin quitar su insistente mirada de la de él.

– No sé si pueda decirte – No sabía ni que iba a decirle, no pensó en consecuencias al dar esa excusa, simplemente lo vió por su mente y lo dijó.

– ¿Y por qué no? – Seguramente parecía la novia más celosa del momento, pero era necesario.

– Ella – Tartamudeó un poco mientras su cabeza procesaba una buena excusa que dar – Me pidió que no le dijera a nadie – Soltó las delicadas manos de la castaña y llevó las propias a sus mejillas obligándola a mirarlo – Ella es mi amiga, y quiero apoyarla, y – Guardó un pequeño silencio mientras buscaba un orden correcto entre las palabras que revoloteaban por su mente – Quiero que tu me apoyes – Finalizó con una mueca totalmente seria.

Ella pareció meditarlo, sus palabras habían sonado tan reales, y bueno, no era que ella no saliera con amigos, pero no se abrazaba con ellos muy seguido, y menos de esas maneras.

Inmediatamente la imagen de Matt llegó a su cabeza, y un sinfín de hermosos recuerdos la asaltaron haciéndola sonreír levemente, cuando se dio cuenta de la mirada que el pelinegro le dirigía bajó la vista, soltó rápidamente las manos de Toshio y se cruzó de brazos.

– Mimi, te estoy diciendo la verdad.

– Está bien, te creo – Habló sin pensarlo y sinceramente se arrepintió al momento, pero no podía dar marcha atrás, se vería bastante tonta y contradictoria de ella misma.

– ¿De verdad? – Preguntó algo dudoso, conocía lo suficiente de la castaña como para saber que las palabras de la chica no eran cien por ciento reales y seguras. Además un tema así y darlo por cerrado de una manera tan sencilla no era propio de la castaña.

Ella, por su parte solo asintió – No te puedo prohibir darles abrazos a tus amigas, y menos que les des tu apoyo cuando te necesiten – Desvió su vista por breves segundos para después mirarlo – Lamento haberme comportado de esa manera – Se disculpó – Debí haberte escuchado primero – Cabizbaja mencionó.

– No te preocupes – Respondió levantando el rostro de la chica suavemente por el mentón – No debes disculparte, solo quiero que sepas que – Se lamió los labios antes de continuar – Te amo, que te quede claro – Dicho eso, chocó sus labios contra los de ella. Fue un golpe de suerte haberla encontrado de ese humor, hubiera sido desastroso terminar su relación con la Tachikawa, su fama y reputación en la escuela dependían de ello. Por suerte la chica solo logró verlos abrazados, si hubiera apreciado el beso con sus ojos, estaba seguro esa sería una historia totalmente diferente.

No iba a caer por una estupidez…


– No les creo, vi claramente como Davis iba a besarte.

– ¿Ibas a besar a mi hermana?

Los tres miraron a la persona que recién llegaba, por la expresión en su rostro era claro que al igual que TK, tal noticia no le había parecido del todo.

– Esperen – Rápidamente habló la castaña – Están malinterpretando las cosas.

Los tres chicos prestaron atención de inmediato, interesados y muy confundidos la miraron expectantes, cada uno tratando de aparentar algo distinto.

– Davis no iba a besarme – Aclaró con una voz totalmente firme – Yo lo iba a hacer – Finalizó sonriendo.

Davis sintió algo removerse en su interior, algo demasiado satisfactorio que de inmediato lo llenó de una inmensa alegría, no tardó en mostrarlo con una enorme sonrisa, misma que fue vista en todo su esplendor por el rubio y Tai.

Al notar como nadie decía nada decidió volver a intervenir – Es mejor que nos vayamos, se nos irá la tarde muy rápido y quiero aprovecharla por completo – Tomó la mano del moreno dispuesta a darse la vuelta, ignorar a los otros dos e irse.

– ¿Por qué ibas a besar a Davis?

La pregunta de su hermano la hizo detenerse de inmediato, rodó los ojos intentando relajarse, no iba a ceder y comportarse amablemente con ellos, debía aguantar – No tengo porque darles explicaciones a ninguno de los dos – Aclaró rolando su vista entre los dos chicos – Pero quiero que dejen de molestarme – Debía ser fuerte, aguantar por ella misma – Salgo con Davis desde hace unos días, y ahora tengo una cita con él, así que si nos disculpan – Apretó el agarre con el moreno – Nos vamos.

Jaló del moreno luego de dirigir una rápida mirada a los otros dos. No podía creer que ella hubiera hecho eso. Era Kari Yagami, la chica más débil de toda la escuela, y acababa de demostrarles tanto a ellos como a ella misma que eso había cambiado.

Se alejó lo suficiente, ya encontrándose a una distancia bastante considerable de los chicos, soltó al moreno, se giró hacia él, lo abrazó y se aferró a su cuerpo lo más fuerte que pudo.

La acción de la castaña tomó por sorpresa al moreno, pero no dudo de inmediato en corresponder su abrazo, comenzó a acariciar suavemente su espalda al sentir sollozar a la chica.

Kari simplemente no podía con todo lo que pasaba por su mente en ese momento, la hacia sentir débil. Eran muchos sentimientos, emociones, tantas que no podía identificarlas, no supo como fue que soportó haber estado en ese momento con su hermano y el rubio, haber aguantado sus miradas, sus palabras, no sabía por que ellos hacían eso, ¿A que creían que estaban jugando? Ella no lo hacía y no quería hacerlo.

Se separó del moreno mirándolo a los ojos – Davis no puedo – Su ronca voz no ayudaba a sacar todo lo que guardaba dentro de si. El moreno le dirigió una mirada que sintió tan cálida y alentarla a continuar – No entiendo porque lo hacen – Continuó mientras su vista se nublaba cada vez más a consecuencia de las lágrimas alojadas en sus ojos – ¿Por qué lo hacen?, ¿Por qué?, ¿Por qué? – Empuñó sus manos y cerró los ojos – No quiero, pero por más que lo intentó más duele – Los abrió e intentó regular su respiración que ya se encontraba muy agitada – Cuatro años – Volvió a exhalar lentamente – Por momentos parece que de verdad les importo, que le importó a TK – Pausó brevemente – A mi hermano – Su voz terminó en un casi inaudible murmuro.

Davis no dejaba de mirarla, le dolía verla en ese estado, le dolía quizá igual que a ella, porque la entendía, entendía el porqué del sentir de la castaña, la comprendía. Y no era justo que por culpa de otros Kari se sintiera de esa manera.

– Por momentos llego a creer que mi viejo hermano, mi viejo Tai esta de vuelta, ese hermano que siempre me cuidaba, me sobreprotegía – Una amarga sonrisa se formó en su rostro – Procuraba mi bien, me abrazaba, me recordaba lo mucho que me quería cada que podía – Se abrazó a si misma – Pero luego sale él, ese chico al que ya no le importo, ese chico que les dice a los demás que no soy su hermana – Aferró sus uñas a sus brazos bajando la cabeza – Ese que, dicen miles de cosas humillándome y no hace nada, al contrario, les da la razón –Cerró sus ojos, ya no quería hablar, ya no podía.

Quería gritar, gritarle al mundo cualquier cosa, cualquiera que pudiera hacerla quitarse todo es gran peso llenó de dolor que cargaba consigo.

En ese preciso momento se sentía sola, sin nadie a su lado, sentía que no le importaba absolutamente a ningún ser en el mundo, entonces lo sintió, los fuertes brazos del moreno a su alrededor, rodeándola por completo, y se dio cuenta de su gran error. No estaba sola.

Varias imágenes aparecieron frente a ella, aún con los ojos cerrados, en ellas muchas personas, a las cuales les tenía un inmenso cariño, le sonreían, abrió los ojos, por encima del hombro de Davis diviso lo que les rodeaba, arboles, flores, cientos de ellas, entonces fue que lo comprendió.

Y le dio la razón a su hermano, era completamente cierto, todas las personas cambian, lo había escuchado decir eso muchas veces, pero nunca se había puesto a pensar en ello. Hasta ese momento.

Todos cambian, ¿Por qué ella no?, ¿Quién se lo impedía? Ya no estaba sola, y si lo pensaba bien, nunca lo había estado.

Observó a dos aves sobre uno de los arboles a sus espaldas, picoteando las ramas de este, luego de unos momentos una de ellas se fue, y para su sorpresa otra llegó. Nunca había puesto atención en ello, había visto la misma escena de aves miles de veces, pero jamás había tenido el impacto que causó en ella ese momento.

Muchas personas llegan a tu vida, muchas se van, y otras se quedan para toda la vida, abrazó al moreno por la espalda.

Muchas son para siempre.


– ¿Por qué esa cara?

La pelirroja maldijo la repentina visita de Alfred, no era que le molestará, muy al contrario, amaba la compañía del chico, pero ese momento no era el mejor. Dejando todo pensamiento negativo de lado, negó suavemente con la cabeza y se hizo a un lado indicándole que pasará.

– Que sorpresa – Expresó la pelirroja sonriendo tratando de sonar lo más convincente y normal posible.

– Y vaya que te sorprendí – Acercó su rostro al de Sora para intentar mirarla a los ojos, movimiento al que, por acto reflejo, la pelirroja se alejó rápidamente – Dime ¿Sucede algo?

– No – Respondió juguetonamente.

– Que buena actriz eres – No sabía para que le preguntaba si sabía perfectamente que solo conseguiría respuestas de ese tipo de su parte, simplemente negando la verdad – Ya, dime que tienes – Volvió a insistir, y a juzgar por lo que su rostro logró expresar comprobó que no se equivocaba.

– No sé porque insistes tanto, ya te dije que no tengo nada – Negó de nueva cuenta mientras caminaba hacia la cocina en busca de algún pretexto que pudiera evitar que el chico siguiera haciendo tantas preguntas.

– Te conozco – Respondió con simpleza, la pelirroja detuvo su andar a media cocina, por suerte desde allí el chico no alcanzaba a verla, si no, seguramente, se daría cuenta del estado en el que se encontraba, un estado de total confusión, un estado en el que pedía ayuda a gritos.

Volvió a sacudir su cabeza – Pero ya te dije que no tengo nada, ¿Por qué no dejas de preguntar lo mismo?

– Mejor dime en Mi cara que no quieres decírmelo y dejaré de insistir.

La pelirroja recargó su cabeza en el refrigerador, sabía como era el chico, no le gustaba mentirle, siempre le contaba lo que le sucedía, pero en esa ocasión no podía hacerlo, esperaba ya después poder contarle toda la verdad – Lo que pasó hoy con Kasumi – Salió de la cocina caminando en dirección al chico.

– Sora – Resopló – No te irás a rendir ¿Verdad? – Lo miró curiosa al no saber exactamente a que se refería – Si estamos aquí es por algo – La mirada del chico hacia la pelirroja era seria, bastante a su parecer – Espero no lo hayas olvidado ya, te lo recuerdo – Se acercó hasta estar lo suficientemente cerca de ella – Quieres recuperar a tus amigos, pero – Bajó la mirada para después posarla sobre los ojos rubíes frente a él – Aún recuerdo lo que me dijiste antes de venir aquí.

Al parecer ella no lo recordaba – ¿Qué de todo? – Preguntó. Le había dicho cientos de cosas, si, pero no sabía exactamente a que se refería.

Le sonrió – Sabes que cuentas con todo mi apoyo, y lo que quieras hacer te apoyaré – Observó a la chica asentir levemente tras unos breves segundos – Tú misma me dijiste que el volver no sería nada fácil, y no tenías asegurado un buen recibimiento – Quizó descifrar la expresión en el rostro de Sora pero no lo consiguió – Pero lo tuviste, a pesar de todo, puede que las cosas no salgan como las planeaste.

– Lo sé, estoy consciente de ello – Sinceró con la cabeza baja.

Sabía que sus palabras podían resultar muy difíciles de aceptar y duras para la pelirroja, pero tenía que abrirle los ojos a tiempo, no quería que se hiciera falsas ilusiones y después saliera muy dañada, no se lo perdonaría, el hizo una promesa que debía cumplir a costa de todo – Sé que quieres ayudar a Kari, ayudarla a volver a la vida que tenían antes, pero puede que no se pueda – Intentó respirar tranquilamente sin exaltarse cuando tuvo para él la mirada de Sora – Tú misma me dijiste que sabías que, quizá no fuera posible volver a traer a tus amigos de vuelta, y sé lo mucho que te preocupa eso por Kari, pero – Dudó un poco antes de seguir – Deberías de considerar otras opciones en caso de que lo que quieres hacer no funcione.

La pelirroja de nuevo miró al suelo, se mantenía callada y parecía que fuera, muy fuera de ese mundo, pero había escuchado a la perfección las palabras de su amigo y trataba de digerirlas bien. Todas y cada una de ellas eran ciertas, aunque le costará admitirlo y eso era lo peor.

– Sabes que te apoyaré en todo, y esto es parte de ello – Siguió al notar como parecía que la pelirroja no lo miraría – Espero que puedas recuperarlos, se lo mucho que te importan cada uno de ellos, pero no te dejaré caer por algún error por parte de ellos.

Levantó por fin la mirada – He estado – junto sus manos y jugó con sus dedos a consecuencia de sus miedos del momento – Pensado en eso – Y era cierto, había estado pensado en que sería lo que haría si por más intentos no lograba nada – Aún no defino nada, voy a esperar un poco – Y era lo que tenía claro hacer, apenas comenzaba no se rendiría tan rápido, pero debía considerar planes secundarios, y esos a pesar de todo, serían aún más complicados y sobre todo, dolorosos.

Alfred la miró esperando algún otro argumento de su parte, pero ella simplemente se encogió de hombros dándole a entender que por el momento era mejor dejarlo así.

No quería hablar nada sobre lo que había pensado, era algo que se guardaría para ella misma, únicamente hasta que, si se llegará el momento, comenzaría con ello. Como sabía sería doloroso hasta para ella, pero no le importaba, pasará lo que pasará, su regreso no habría sido por nada.

– ¿Qué te parece si damos una vuelta? – Propusó Alfred – Te invitó un helado – Tal vez el estado de animo de la pelirroja no era muy bueno, y menos por todo lo que se vió obligado a decirle, pero debía sacarla de allí y alentarla – Y será doble.

Sora enarcó una ceja – ¿Tratas de comprarme con un helado doble?

Rió – Tal vez – Pusó su mano en su barbilla aparentando parecer pensativo.

– Esta bien – Tomó su móvil de la mesita – Vamos antes de que se haga más tarde.

Al verla acercarse a la puerta sonrió – Vamos – Le gustaba verla animada.


– No sabía que tu hermana salía con él.

El moreno lo miró rodando los ojos – Ni yo, pero no me importa – Metió ambas manos en los bolsillos – Total, es su vida – Notó como el rubio seguía callado con la vista en quien sabe donde, totalmente perdido – No me digas que a ti si.

Parpadeó varias veces antes de mirarlo – ¿Qué yo que?

Soltó una fuerte carcajada – Ya veo – Ante la mirada inquisidora de TK continuó – Te gusta mi hermana.

Frunció el ceño, no tanto por le hecho de haberle dicho que la castaña le gustará, si no, porque el moreno nunca se refería a Kari como su hermana, siempre era Kari y solo Kari, incluso a veces ni siquiera su nombre decía – Claro que no – Decidió no mencionarle nada sobre su pequeña observación, de cualquier manera sabía que saldría perdiendo.

– Si claro – Desvió su mirada del rubio para intentar fijar su vista en dos personas que paseaban cerca de allí, le parecían conocidos.

– No te preocupes, yo no pretendo a tu hermana – De nuevo captó la completa atención del moreno – Davis le dará los cuidados que le hacen falta – Sonrió la notar la expresión del moreno, era más que evidente que tal comentario no le había agradado.

Se encogió de hombros y miró por encima del hombro del rubio el cual giró la cabeza nada discreto para ver que era lo que el moreno tanto veía.

Evitó reír, sabía que Tai ocultaba muchas cosas y una de ellas era lo de su hermana, y acababa de comprobar que el moreno celaba al chico con el que Sora se acercaba, esa cara lo decía todo, no por nada le prestaba poca atención a él y mucha a esos dos.

No se daban cuenta de que ellos dos se encontraban allí, si Tai era despistado, esos dos lo superaban, pero claro ¿Cómo iban a notarlos? si se acercaban riéndose de quien sabe que cosa, comiendo del helado del otro, y Alfred parecía abrazarla por los hombros, y claro ella nada negada. Estaba seguro que si él hacia eso se llevaría a cambio un desprecio por parte de ella.

No quería aceptarlo, pero ese remordimiento, ese sentimiento dentro de si que lo quemaba, que lo hacía sentir menos, triste, ese tipo de cosas era lo que él conocía como celos.

Y lo confirmó cuando la pelirroja dejó de reír frente a ellos, estaba casi seguro que los pasaría de largo – Hola muchachos.

Tanto Alfred como la pelirroja pararon su andar y miraron al rubio – Hola TK – Saludó la pelirroja – No te había visto – Y era verdad, en cuanto vió a el moreno allí no pensó ni un segundo en seguir como si nada.

– Si me dí cuenta – Miró disimuladamente al moreno – Ibas demasiado entretenida, se nota que se la estaban pasando muy bien – Dijó para intentar molestarlo – Así que mejor…

– ¿No piensas saludarme?

Esa pregunta aunque ya se la esperaban, igual les dejó con los nervios de punta – No – Respondió con simpleza la pelirroja, sabía que Tai haría algún tipo de pregunta de ese tipo, y fuera cual fuera tenía claro lo que haría.

– ¿Por qué sigues tan molesta conmigo?

Enarcó una ceja – No tienes vergüenza – Mencionó mirándolo a los ojos – Quiero que me dejes en paz.

– ¿Aún no lo entiendes?

– Según tú – Hizo la seña de comillas con ayuda de sus dedos – ¿Qué debo de entender? Que voy a dejar que me beses como si nada – Se apresuró a contestar – Ah perdón, pero que te quede claro que aunque seas el chico más popular, social y deseado de la escuela, de todo Tokio, incluso del mundo – Se acercó a él, pareciera como si quisiera hacerle algún tipo de reto – Es algo que no me importa, eres como cualquier otro chico para mí.

– ¿Hiciste qué?, ¿La besaste? – Reclamó molestó Alfred – Eso era lo que no me quisiste decir ¿Cierto? – No fue una pregunta, fue una completa afirmación.

– Si, eso fue lo que hice – Fue toda una satisfacción el ver la cara de molestia de Alfred – La bese – No le importaba nada de lo que decía, con ver la expresión del chico era suficiente.

– Quiero que te alejes de ella – Exigió – No quiero que te le acerques.

Soltó una fuerte carcajada – Alfred tú ¿Me estas diciendo eso? – Volvió a reír – No me digas – Miró a la pelirroja que se encontrada un poco asustada por la escena que se presentaba frente a ella – Estoy seguro que a ella no le molesta que lo haga.

– Cállate – Gritó Alfred, si de algo estaba seguro era que la pelirroja no era una chica cualquiera, y si se llegó a dar algún beso fue a causa del moreno.

– ¿Por qué te molesta tanto?, ¿Acaso son novios?

Alfred sintió sus mejillas arder, el coraje se estaba apoderando de todo su cuerpo – ¿Envidia de que lo seamos?

Al moreno pareció pensarlo – No – Respondió como si nada – Fuimos novios hace unos años – Ante la sorpresa de tanto de Alfred como de TK continuó – Un tonto amor de niños – Parecía no medir sus palabras, y no darse cuenta de ello – ¿Por qué tener envidia por algo que ya pase?

Alfred sonrió – Tú fuiste quizá el pasado – Lo miró directamente a los ojos, manteniendo una dura mirada – Yo soy su presente y su futuro – Dicho eso y sin importarle nada más, tomó a Sora de la mano y se la llevó de allí.

No supó exactamente porque, pero lo que sentía dentro de ella no era algo normal, era un duro y frío sentimiento, ese que hacia encogerse su corazón dentro de si, el horrible nudo en la garganta y las incontrolables ganas de llorar.

TK observó como la pelirroja se quedó sin habla, parecía ida, volteó a ver al moreno sorprendido, ¿De verdad Tai había dicho todo eso?, sabía que el moreno era bastante impulsivo hasta para hablar lo era, pero lo que acababa de hacer era hasta para él, una completa estupidez.

– ¿Ahora qué? – Preguntó el moreno ante la fuerte y extraña mirada que el rubio le dirigía.

El ojiazul por su parte sin decir nada, se dio la vuelta y lo dejó solo, quizá era mejor dejar que el solo se diera cuenta de lo que acababa de hacer, si de por si, él ya tenía sus propios problemas.

Alfred volteó breves segundo hacia atrás para notar como el rubio se iba, le daba miedo que el moreno los siguiera, allí si que lo golpearía, si se evitó el hacerlo cuando estaba frente a él, no sabía si aguantaría si lo volviera a ver. Lo que había dicho había sido muy duro, su sinceridad no fue para nada buena.

Miró de reojo a la pelirroja, se mantenía callada mirando al frente, no la soltó, prefería tenerla así, que supiera que él estaba con ella. Tai acababa de cometer una completa estupidez.

Sora no sabía a donde llevar su mente, quería transportarla a otro lugar, uno donde olvidara lo que el moreno acababa de decir, "Un tonto amor de niños" no podía creer que Tai pensara eso, porque para ella si había significado algo muy importante, eran niños, cierto, pero eso no le quitaba lo especial que fue.

O al menos para ella.


Era extraño, debería sentirse mal, sentirse paranoica, sentirse engañada, igual como se sentiría una novia después de ver a su novio abrazado con otra chica, pero no era así.

Dejó a su lado el cepillo con el que desenredaba su cabello, y se recargó en la cabecera de su cama abrazando sus piernas flexionadas. Miró el poster frente a ella, era una famosa pareja de una telenovela del momento, ella quería sentirse como ellos se veían, felices uno al lado del otro.

¿Por qué no era así?, no lo comprendía. Debería seguir incluso molesta con Toshio, desconfiada, sentir un terrible miedo de que la cambiara por otra chica.

Verificar sus cuentas sociales como loca y encelarse con cualquier comentario, pero no. No hacia nada de eso, nunca lo había hecho, y no sabía porque. Si antes de andar con el pelinegro anduvo con algunos chicos, y ni siquiera a ellos los llegó a celar, o al menos no de la manera en que ella lo hubiera pensado.

¿Por qué un chico, un simple amigo puede sacarte tantos celos, preocupaciones?, ¿No debería ser al revés?

Suspiró, era malo encontrarse así, debería estar tirada en su cama, con el celular en mano esperando algún mensaje o llamada, incluso estar llamándolo ella misma, pero no le apetecía.

Rememoró el momento de la tarde, cuando vió a Toshio no solo con Kasumi dentro de su casa, si no, que también la estaba abrazando, y eso no tuvó casi ningún efecto en ella, de inmediato se sintió traicionada, usada, pero para nada dolida, no sintió perder mucho con ello.

Cuando se fue tampoco lo sentía, era solo el hecho de que la hubiera engañado, pero no sentía dolor. El pelinegro era su novio, y ya no la hacia sentir igual que antes. Por más que quisiera evitar pensar en ello, le era imposible, su relación con Toshio se había enfriado, quería obligarse a si misma a sentir amor por el, enamorada, pero no podía.

Hubó un malentendido con él, un malentendido que estuvo a punto de terminar con su relación. Un malentendido que se resolvió y logró arreglar. Y no se sentía aliviada.

Quería a Toshio y mucho, el paso de los años logró sacarle mucho cariño hacia el chico, incluso tal vez logró haber amor, pero eso había cambiado, se había enfriado.

No quería terminar con él, no quería parecer una mala persona, apreciaba lo mucho que el chico la quería y no se perdonaría hacerle algún tipo de daño.

Quizá y con el paso del tiempo… Volvería a enamorarse, Por qué lo estuvo, ¿No?

Continuará…


Odio poner eso -.- porque ya se acabó y ahora a esperar D: me pongo en sus lugares de verdad, y sé lo horrible que es esperar entre capítulo y capítulo, pero cada vez se me complica más escribir u.u

Ahora que ya iba para tres meses sin actualizar, PERDÓN! D: si fue mucho tiempo, y estuve de vacaciones casi dos meses D: pero me fue peor estarlo xD de verdad por los preparativos navideños, me usaron de niñera, de duende, de Santa Clos y cocinera C´: experiencias bonitas, pero pesadas xD

Fui a pasar año nuevo a la playa, pero por ser una buena niña (?) me quede un poquito más, como unos 22 días xD y ya regresando a la escuela :P Y en la escuela D: mi verdugo, primeras semanas y fueron bien pesadas -.-

Y ya regrese :´D bueno en este fic, se fijaron que actualice uno de mis viejos fics (?) Nunca me vuelvo a encharcar con tantos fics a la vez xD

Ahora si yendo al fic (Pretexto xD)

Puras escenas feas D: pero necesarias, ¿Ya les revele algo?, ¿Les resolví alguna duda?, es que con tantas que salen asfdasfgasdgfashgdfhasha D:

Las parejas cada vez se distancian mas, llego a preguntarme ¿Cómo le voy a hacer? xD pero ya lo tengo todo planeado C: solo me falta escribirlo, y escribir todo es muy complicado D:

¿Les gustó el capítulo? :S Yo lo sentí raro :O Disculpen si hay algún error cuide mucho eso, como la "F" en mi teclado esta fallando, se la come mucho cuando la intento escribir y ni me doy cuenta D:

Ahora si, voy a intentar de todo por actualizar semanalmente, y como ya me puse al corriente con mi primer fic, sería algo así:

Viernes: ¿Cómo decirte TE AMO?

Sábado: La luz de una estrella.

Domingo: Secuestrando tu amor.

Si, intentaré actualizar mañana :D porque tengo tarea ufadhagdkjfhadkfjds :( y "¿Cómo decirte TE AMO?" Unos dos o tres capítulos más y terminará :´D Los días podrían recorrerse :/ pero por mientras así le dejamos ;)

Awww sus reviews dafgshkfgskgfasdfasdfads los amé y los sigo amando :´D están todos bellos *.* muchas gracias por el apoyo y la espera :B me motivan mucho a escribir, los leo, y los leo, y los leo, y no me canso :´) GRACIAS! Por poner en favoritos y alertas también :´B ~`

Lectores sin cuenta:

Sora: No, no, no, muchas gracias a ustedes, el fic va para y por ustedes, no sería lo mismo :´D Espero este capítulo te guste, y oww muchas gracias. Y si, escribir es una pasión muy bonita, y dedicarme a ello si esta en mis planes *.* Créeme habrá muchos celos y no solo de Tai ;) Un beso hasta Paraguay! Y gracias por el apoyo C;

Artemisa-Cazadora: Hola, si entre el Daikari y el Takari hay unas escenas muy fuertes (?) Y el beso fue una de ellas ;/ No eres la única en querer ahorcar a Kasumi xD Muchas gracias, espero que tú también realices todo con buenos resultados :B Muchas gracias por seguir el fic :´D que esta donde esta por ustedes. Un abrazo enorme :)

Sara García: Hola Sara n.n me alegra mucho que te guste el fic, gracias por escribirme :´B Y claro que la terminaré ;) Eso seguro, saludos :D

También gracias a quienes leen mi fic y no dejan RR, que bellos son C; pero no tengo como agradecerles a cada uno :/, un abrazo a todos :N

Me extendí xD

Los amo :´D

Faty Takenouchii =)