SEXTA INVESTIGACIÓN
Cuatro años atrás
-Podría decirnos una vez más, que sucedió exactamente el día de su secuestro?—preguntaba una alta y corpulenta mujer de abundante cabellera rubia con tonos rojizos y lentes marrón oscuro. Su amplia e inquietante sonrisa no hacía más que intranquilizar a la joven hindú sentada frente a ella, la cual se sentía pequeña e insignificante delante de la imponente mujer trigueña.
-Donde está la detective Gelb y el detective Frowney? Ellos son los encargados de mi caso. Por que no han venido a verme?—exigía desesperadamente la adolecente de escasos 13 años, cuyo mundo se puso de cabeza en tan solo un mes. Poco a poco la joven Maheswaran ha visto como su familia se ha desmoronado, personas que antes consideraba sus amigos le dieron la espalda y aquellos en los que confiaba han desaparecido uno tras otro.
-El detective Frowney ya se jubilo y la detective Topaz pidió su cambio a otra unidad. Así que, desde ahora, yo llevare su caso—respondía la mujer con aire autosuficiente y esa sonrisa que nunca dejaba su rostro
-Mientes! Ellos no se me dejarían sin avisarme! Ellos lo prometieron, prometieron que me ayudarían—decía tristemente la chica apenas conteniendo las lagrimas, abrazándose a sí misma en un patético esfuerzo por consolarse
-Escucha Connie, se que te encariñaste con esos detectives pero para ellos solo eras un caso más de muchos. No me malentiendas, claro que nos preocupamos por las victimas y todo eso pero recuerda que ese es nuestro trabajo—explicaba tranquilamente la detective—Creo que tuvimos un mal comienzo, así que te propongo que empecemos desde el principio. Qué te parece? Estás de acuerdo?
-Si—susurraba Connie apenas audible, con su mirada fija en la mesa frente a ella
-Muy bien!—exclamaba ruidosamente la mujer, dando un aplauso para llamar la atención de la joven—Connie Maheswaran, mi nombre es Sun Stone y seré la oficial encargada de llevar tu caso por lo tanto te pido que cooperes conmigo en todo lo que te diga, que seas honesta y, sobretodo, que me tengas confianza.
-Yo ya no puedo confiar en nadie—murmuraba amargamente la joven
-Pues tendrás que hacerlo si quieres terminar pronto con esto—comentaba tajantemente la oficial—Ahora, quiero que me digas lo que paso ese día
-Eran como las 6 de la tarde, yo había salido de mi casa para reunirme con mi amiga Perla en la biblioteca pero al llegar me percate de que ella no estaba sola—narraba Connie cansinamente—Steven se encontraba ahí, hablando con Perla de algo. En cuanto notaron mi presencia ambos me saludaron, yo me acerque a mi amiga para decirle que nos fuéramos pero Steven me interrumpió diciendo que quería mostrarnos algo, un lugar que había encontrado y que podíamos usar como casa club. Le dije que no era el momento adecuado mas el insistió tanto que termino por convencernos
-Quien más sabia de su pequeña reunión?—interrogaba la oficial—Le avisaste a tus padres que saldrías de tu casa?
-Mi madre me prohibió juntarme con Perla así que no le dije a nadie a donde iba—respondía la joven—se supone que solo seriamos ella y yo, no sé cómo es que Steven apareció ahí
-En pocas palabras te escapaste de tu casa para irte con tu amiga y esta invito al joven Universe sin decirte nada—decía Sun totalmente convencida
-No!—gritaba Connie—Perla jamás haría algo como eso
-Pero dices que acordaste verte solo con ella y cuando llegaste Perla estaba con el chico Universe—insistía la oficial—Que te hace pensar que no fue ella quien le dijo de su reunión?
-Se que ella no lo hizo porque prometió guardar el secreto y Perla nunca me mentiría—afirmaba férreamente la chica
-Bien Connie, continúa. Que paso cuando llegaron al sitio mencionado por Steven?—preguntaba Sun sonriente mientras revisaba unos papeles—Según el informe ese lugar era una especie de local abandonado, verdad?
-Si—contestaba la joven hindú—nosotros entramos al interior por una puerta mal cerrada de la parte de atrás. Una vez dentro inspeccionamos un poco el lugar, creo que Steven ya había estado ahí antes pues el sitio se encontraba medianamente limpio además tenía una hielera con agua y comida pero sin electricidad, la única iluminación era la de nuestras linternas y la luz que se colaba por las ventanas. De pronto escuche un golpe y cuando voltee a mirar a Perla esta se hallaba desmayada en el suelo con sangre saliendo de su cabeza, entonces Steven se abalanzo sobre mi y cubrió mi boca para evitar que gritara. Yo trate de defenderme pero fue inútil, el logro someterme y encadenarme a una de las paredes del cuarto. Cuando termino conmigo se dirigió hacia Perla a la cual comenzó a patear en todo su cuerpo hasta que se canso, después la amordazo y esposo de pies y manos, arrojándola a un rincón del cuarto
-Steven te obligo a ti o a tu amiga a entrar a ese local abandonado?—cuestionaba suspicaz la oficial
-No—respondía escuetamente Connie
-Entonces, por que se metieron a ese lugar si sabían que estaba prohibido?—hostigaba la detective
-No lo sé—dudaba la chica—solo me deje llevar por el momento
-Te dejaste llevar—comentaba sarcásticamente la mujer—y mira en lo que termino tu pequeña aventura; con una chica muerta y un joven encarcelado
-Yo no provoque esto!—Exclamaba desesperadamente la joven—Yo no quería que nada de eso sucediera! Yo, yo solo
-Entonces, por que te escapaste de tu casa? Por que no querías que nadie supiera de su reunión? Por que aceptaste irte con Universe? Por que entraste a ese lugar? Por que lo hiciste Connie!?—acusaba Sun a la pelinegra
-Yo solo deseaba estar con Perla!—sollozaba Connie casi al borde del colapso con sus lagrimas cayendo libremente por su rostro al ser incapaz de seguirlas conteniendo—Perla, lo siento…
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Época actual
Una joven pelinegra se encontraba caminando por los pasillos de una concurrida estación de policía, mientras era guiada por un oficial la chica observaba su entorno el cual había cambiado relativamente poco desde la última vez que estuvo en ese mismo lugar
-Que raro, creía que era más grande—pensaba para sí la joven—o tal vez soy yo la que ha crecido
-Señorita Maheswaran, las detectives la esperan detrás de esta puerta—avisaba el oficial sacando a Connie de sus pensamientos la cual solo asintió dirigiéndose al lugar indicado. Una vez dentro el joven procedió a abandonar el sitio, dejando a la chica sola con las detectives
-Señorita Maheswaran, soy la detective Hessonite Cinnamon y ella es mi compañera la detective Esmeralda Green—anunciaba la rubia afro—Somos de la unidad de victimas especiales y estamos investigando lo ocurrido a su madre. Por favor tome asiento
-Por supuesto—obedecía la joven sin dudar
-Señorita Maheswaran díganos, que sucedió exactamente el día que su madre desapareció?—interrogaba la alta mujer trigueña.
-Ese día llegue un poco más tarde de mi hora acordada, mi madre se enfado y tuvimos una pequeña discusión—narraba Connie—Pasamos el resto del sábado casi sin dirigirnos la palabra. A la mañana siguiente me di cuenta que estaba sola en la casa, pensé que mi madre se hallaría en el hospital así que solo me quede ahí, esperando a que ella regresara o a que mi padre llegara por mí, lo que ocurriera primero
-Por que no le notificaste a alguien sobre la desaparición de tu madre?—preguntaba Hessonite—No te extraño que se fuera sin avisarte?
-No—contestaba la pelinegra—mi madre es una mujer muy ocupada, ella solía irse repentinamente por largos lapsos de tiempo
-Uno de tus vecinos dice haber visto el carro de tu madre salir a altas horas de la noche. Sabes algo de eso?—insistía la detective
-Escuche un ruido como de alguien bajando las escaleras, no le di importancia pues supuse que sería mama. Después de todo si algún extraño se hubiera metido a la casa la alarma nos habría avisado—razonaba la joven
-Casualmente su sistema de seguridad se desactivo justo antes del secuestro de la señora Maheswaran—mencionaba suspicaz la detective—Dime Connie, alguien más sabia del sistema de protección de tu casa?
-No lo sé—respondía sinceramente la pelinegra—Yo se lo mencione a papa una vez pero desconozco si mi madre se lo haya comentado a otra persona
-Sabes, para ser su única hija no aparentas llevar una buena relación con tu madre—comentaba repentinamente Esmeralda—No te ves ni lo mas mínimamente afligida por lo que le paso
-Tiene razón detective, la relación entre mi madre y yo se rompió hace mucho tiempo—convenía la joven hindú—pero eso no significa que no me importe lo que le sucedió
-Y por que se rompió su relación?—cuestionaba la peliverde
-Esos son asuntos muy personales entre mi madre y yo que no tienen nada que ver con su investigación así que me rehusó a contestar su pregunta—concluía Connie calmadamente
-Entonces, conoces si tu madre tenía enemigos? Tienes alguna sospecha de quien pudo hacerle algo tan horrible?—continuaba Esmeralda al mismo tiempo que le mostraba a Connie las fotos de las heridas de Priyanka, examinando detalladamente cada reacción de la joven sentada frente a ella
-No lo sé—hablaba la pelinegra visiblemente turbada
-Que tal Perla Shell? Ella quedo realmente resentida con tu madre después de que retirara los cargos durante el caso Universe, o me equivoco?—deducía Hessonite acercándose de manera intimidante hacia Connie
-Si la señora Shell odiara tanto a mi madre como usted dice, entonces por que adoptaría a sus nietas?—argumentaba la pelinegra sin inmutarse
-Que!?—exclamaban asombradas ambas detectives
-No lo sabían? Las bebes que adopto la señora Shell son mis hijas—explicaba Connie—la razón por la que llegue tarde con mi madre el sábado fue porque estaba en el cumpleaños de las niñas
-Tus hijas? Pero cuando?—preguntaba consternada Esmeralda
-Fue después del "incidente"—respondía tristemente la pelinegra—Yo era muy joven y estaba asustada, mi madre dijo que lo mejor sería darlas en adopción sin embargo no es fácil encontrar hogar para niños con tales antecedentes paternos
-Esas niñas son hijas de él?—interrumpía Hessonite, ante lo cual Connie solo guardo silencio y desvió la mirada
-Cuando Perla se entero de mi situación me contacto y pactamos la adopción. Ella estuvo al pendiente de mí en cada momento e incluso pago los gastos del parto. También me permite ver a las niñas cada vez que lo desee. Dígame detective, esa es la clase de persona que haría estas cosas?—terminaba tajantemente la joven hindú, al mismo tiempo que le regresaba las fotos a la peliverde sentada frente a ella
-Gracias por su cooperación señorita Maheswaran, le informaremos de cualquier avance que tengamos sobre el caso de su madre—hablaba la rubia afro rompiendo el incomodo silencio—Y si recuerda algo que nos ayude a capturar a o los culpables de este crimen no dude en hacérnoslo saber
-Por supuesto detective, cuente con ello—decía Connie mientras tomaba la tarjeta ofrecida por Esmeralda, la cual guardo en su bolso. Después de eso la chica simplemente salió de la habitación sin decir nada más.
-Eso no me lo esperaba—comentaba la ojiverde a su compañera—Por que Shell adoptaría a las hijas del asesino de su primogénita?
-Realmente crees que esas niñas son hijas de Universe?—contrarrestaba la trigueña
-No—contestaba sin dudar la peliverde—Sus rasgos fisionómicos no concuerdan con ninguno de los de su supuesto progenitor o la familia de este sin embargo esas niñas tienen un gran parecido físico a su madre adoptiva
-Si—convenía la rubia afro—pero mientras la madre biológica diga que son de Universe todos seguirán creyéndole su mentira
-De hecho nunca dijo que eran de Universe—aclaraba Esmeralda—Tu le preguntaste y ella solo guardo silencio, jamás dijo "si" o "no". Esa niña te bailo sabroso
-Maldición Esmeralda! Si te diste cuenta de eso porque no interviniste!—reclamaba airadamente Hessonite
-No habría servido de nada—explicaba la peliverde—Maheswaran ya venía preparada para el interrogatorio, pude notarlo en su forma de hablar y en los gestos que hacía. Lo único que hubiéramos logrado es una reprimenda de nuestro jefe por tener a una testigo detenida mucho tiempo sin motivo aparente. Además su coartada es muy solida y no tenemos nada que la catalogue como sospechosa
-Ella es la última persona que estuvo con la doctora Maheswaran antes de su desaparición—argumentaba la trigueña—Y su relación con su madre no era buena
-Si, pero la ultima toma de la cámara de vigilancia nos muestra que la chica estaba dormida antes de que el sistema de seguridad se apagara por lo tanto no pudo ser ella la que lo desconectara—razonaba la ojiverde—Por otra parte los padres y los hijos discuten todo el tiempo, dudo mucho que algún fiscal o juez nos valide ese argumento como para levantar una orden de arresto en su contra
-Entonces no tenemos nada—declaraba enojada Hessonite
-Lamentablemente no, al menos por ahora. Pero anímate! Qué te parece si le hacemos una visita casual a Shell para comprobar que lo dicho por Maheswaran sea verdad—proponía pícaramente Esmeralda
-Estas segura?—preguntaba sorprendida la rubia afro—según recuerdo tú fuiste la que me dijo que me alejara de ella
-Si, lo dije. Pero esta vez tenemos una razón válida para interrogarla además se que te mueres de ganas por ver al "motivo de tus desvelos"—decía divertida la peliverde
-Idiota, cuantas veces tengo que decirte dejes de jugar con eso—amenazaba furiosa la trigueña—es enserio Esmeralda no quiero más bromas de esas
-Lo siento, esa fue la última lo prometo—juraba la ojiverde entre risas al mismo tiempo que se levantaba de su asiento—tu solo sujétate a los protocolos y controla tu carácter, de acuerdo?
-Okey—respondía Hessonite dirigiéndose a hacia la puerta
-Lista para reencontrarte con Perla Shell?—preguntaba una visiblemente emocionada Esmeralda a su compañera, mientras le seguía el paso hacia el estacionamiento
-Totalmente—concluía seriamente la trigueña al tiempo que abordaba su auto, sintiendo la adrenalina a flor de piel y una emoción indescriptible causada por el hecho de ver a esa maldita psicópata, plantarse frente a ella y hacerle saber que no estaba derrotada. Que sin importar el tiempo o lo que tenga que hacer no descansaría hasta llevar a esa criminal tras las rejas y el solo hecho de pensarlo hacia que una ligera sonrisa se posara en su rostro.
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Caía la tarde para cuando ambas mujeres llegaron al lugar indicado, el cual no había cambiado casi nada en los últimos meses. Con rapidez se dirigieron hacia la puerta, golpeándola tan pronto estuvieron cerca de ella y deteniéndose al escuchar el sonido familiar de alguien acercándose
-Que es lo que quieren ahora?—decía una fastidiada ojiazul a las oficiales frente a ella, las cuales ni siquiera se ofendieron por el áspero recibimiento y pasaron por alto el hecho de que la delgada mujer solo abrió parcialmente la puerta.
-Señora Shell, venimos a hacerle unas preguntas acerca de Connie Maheswaran—anunciaba Hessonite lo más calmadamente posible
-Connie? Qué pasa con ella? Le sucedió algo? Está bien?—preguntaba Perla notoriamente preocupada, incluso se acerco un poco más a las detectives pero sin pasar mas allá del marco de la puerta
-Si, la muchacha está bien. Lo que nos interesa saber es si ella estuvo aquí con usted la tarde del sábado—comentaba la peliverde sin perder detalle de cada uno de los gestos de la ojiazul
-Oh—contestaba Perla con un suspiro de alivio—si, ella y su padre estuvieron conmigo el sábado y se fueron como a las 4 de la tarde
-Había alguien más aquí con ustedes—continuaba la trigueña
-También estaba mi amiga Bismuth Forge—respondía la ojiazul
-Según lo dicho por la joven Maheswaran, usted los invito a celebrar el cumpleaños de sus hijas. Las cuales, casualmente son hijas biológicas de Connie Maheswaran y Steven Universe. No entiendo Shell, por que adoptar a los hijos del asesino de tu hija?—comentaba la rubia afro tratando de provocar a Perla—No crees que es algo masoquista ver la cara de ese psicópata reflejada en el rostro de esas niñas todos los días?
-Esas pequeñas no tienen la culpa de lo que paso—hablaba Perla lo mas calmadamente posible—Ellas son inocentes, así como lo fue mi hija
En ese momento un sonoro llanto interrumpió la conversación de las mujeres, de repente una pequeña niña pelinegra de 3 años corrió hacia Perla, a la cual sujeto de su pierna al mismo tiempo que balbuceaba unas palabras
-Mami! Bebe llora!—exclamaba la niña apenas entendible
-Bebe!?—gritaba Esmeralda quien logro entender perfectamente lo dicho por la niña
-Qué? Cual bebe?—interrogaba Hessonite acercándose amenazadoramente a una ansiosa ojiazul, quien al ver la intención de la trigueña cerró la puerta inmediatamente
-Lo siento pero tengo que ver a mis hijas!—anunciaba Perla del otro lado de la puerta—Esperen un momento o vuelvan más tarde!
-Shell, abra esta puerta ahora mismo!—ordenaba Hessonite golpeando la entrada de la casa de la ojiazul, la cual ni siquiera le contesto a la detective
-Cálmate estúpida! Quieres que te acusen de daño a propiedad privada?—decía una apurada ojiverde mientras sujetaba a su compañera para tratar de alejarla lo más que pudiera de la casa de Perla
-Que acaso no oíste ese llanto?—preguntaba exaltada la rubia afro, la cual detuvo su forcejeo para encarar a su homóloga—Podría tratarse del bebe de Amatista!
-O podría ser su otra hija, recuerda que tiene dos!—contestaba la peliverde para tratar de hacer entrar en razón a su colega
-Y si no lo es!?—insistía Hessonite, dirigiéndose de nueva cuenta a la puerta—tengo que entrar a esta casa
-No!—gritaba desesperadamente Esmeralda, sujetando fuertemente del brazo a la trigueña y deteniéndola en el acto. En ese momento el llanto ceso, lo cual hizo que ambas mujeres permanecieran inmóviles y se calmaran un poco
-Hessonite mírame—mandaba la peliverde, ante lo cual la nombrada obedeció silenciosamente—Mírame a los ojos y dime que esta es la única manera que tenemos para atrapar a esta criminal. Dímelo y yo misma te ayudare a tumbar esa puerta
La trigueña miraba directamente a los ojos de su amiga sin embargo no fue capaz de pronunciar las palabras que ella le pedía. A pesar de su total convicción de entrar a esa casa a como diera lugar, sabía de antemano que si su intuición fallaba no solo significaría el fin de su carrera sino también la de Esmeralda. Aunque la rubia afro aceptara toda la responsabilidad de los cargos, esa peliverde excéntrica y ruidosa era capaz de autoculparse con tal de no dejarla sola. Quizás a Hessonite podría importarle un carajo lo que le pase a su persona pero si se trataba de Esmeralda era capaz de enfrentar hasta al mismo diablo con tal de proteger a esa tonta.
-Vámonos—decía al fin la trigueña dirigiéndose hacia su auto—Juro que la próxima vez que vuelva aquí será con una orden de aprehensión
-Si y con todo el equipo rodeando la casa—continuaba la peliverde sonriente—Tu entrando por delante y yo por atrás para acorralar a esa tipa como si de un animal se tratase
-Sugiero que la primera que la espose sea invitada a comer por la otra—proponía Hessonite con el humor ya mas aligerado—Aceptas o tienes miedo?
-Por supuesto que acepto, nada me satisface más que derrotarte en tu propio juego—comentaba orgullosa Esmeralda—Hessonite, si no me sueltas no podre conducir
-Ah?—exclamaba una sorprendida rubia, la cual no había notado que aun sostenía firmemente la mano de su compañera—Lo siento, no me di cuenta
-Aja, como si no supiera que te mueres por mi—hablaba pícaramente la ojiverde—Pero no necesitas sujetarme tan fuerte, yo nunca te voy a dejar
-No me lo recuerdes—respondía apesadumbrada la trigueña—como si mi vida no fuera ya lo suficientemente miserable
-Síguele y no te dejo subir a mi carro—amenazaba Esmeralda mientras abordaba dicho vehículo
-También es mi auto—alegaba Hessonite subiendo al carro
-Eso no es lo que dice la factura—contrarrestaba la peliverde
-Ya cállate y conduce—mandaba sencillamente la trigueña
-Como tu ordenes!—obedecía divertida la ojiverde al tiempo que encendía su coche para regresar de nuevo a la estación a planear su siguiente movimiento.
