Haruka escuchaba cada una de sus palabras, mientras recuerdos se venían a su mente. Sangre, gritos de niños, ese hombre pelirrojo llevándoselos, la sensación de escalofríos que le provocaba aquel sujeto, su mirada maquiavélica.
-"yo… yo no lo recordaba…"- balbucea aun confundida.
-"tu mente debió querer reprimir todos aquellos recuerdos que te ligaran a todo eso"
-"él… ese hombre se llevaba a niños. Es que también querían hacerlos parte de eso, como a mí?"
-"no… solo tu serías parte de esto. Esos niños se los llevaba para el negocio de Kaioh, el tráfico de ellos. Vender a un niño en el extranjero es muy lucrativo"
-"pero cómo es posible? Es que acaso nadie notaba que desaparecían niños? Como todo podía ser tan impune?""- exclamó de pronto Michiru, horrorizada ante tal monstruosos actos.
-"buscaban hijos de drogadictas, o prostitutas sin respaldo… de esas que trabajan sola. A nadie le importa que ellas mueran, nadie les llora. Y sus hijos, solo tienen a su madre, su desaparición no preocupa a nadie más. La policía no hace mayores esfuerzos por investigar sus muertes, y menos abrir una investigación para encontrar a sus hijos desaparecido, no están interesados en perder ni tiempo ni dinero en eso. Simplemente archivan los casos, y con los antecedentes familiares asumen que los menores huyen de sus casas, para terminar en una vida no mejor que la de sus madres. Es crudo, pero real… en este mundo si existen personas favoritas, y la justicia no es ciega"
-"por Dios, no puedo creerlo"- suspiro la chica, aun incrédula e impactada. –"… mi madre lo sabía, es por ello que iba a dejarlo… a eso se refería cuando escribió en su carta que sabía lo que mi padre hacía"
-"… y quiso silenciarla"- completó la rubia, sin aun salir del abismo que mostraban sus ojos.
Takashi al escuchar esto desvió la mirada a la ventana.
-"y tú? Que paso contigo después de esa noche"- volvió a hablar la rubia, esta vez con seriedad.
-"Esperé a su llegada, pero no sucedió. Después me enteré acerca de su asesinato, por lo que supe que debía ocultarme y aislarme de todo, este pueblo era lo más seguro. Todo ha sido muy duro desde ese día, nuestras vidas cambiaron totalmente"
De pronto Haruka se levanta y tira con violencia una mesa, volteándola, cayendo todo lo que estaba sobre ella al suelo, provocando el ruido de los objetos quebrarse. Provocó el sobresalto de ambos espectadores, quienes después del ruido permanecieron en silencio. La rubia voltea con su seriedad y calma característica, sorprendiéndolos.
-"y crees haberte llevado la peor parte, no?… después de lo ocurrido… porqué no me buscaste"- dice con una mirada intimidante.
-"te dieron por muerta. Después de que asesinaron a tus padres y hermano incendiaron la casa para quemar evidencias, aunque sería algo que no investigarían, pues Kaioh tiene influencias y hombres en el departamento de policías. Pero lograron apagar las llamas, confirmando la presencia de solo tres víctimas. Las esperanzas de que estuvieses viva volvieron a mí, pero volvieron a morir cuando me enteré de que te habían llevado como mercancía del tráfico. Investigué durante años donde poder encontrarte, sin pista alguna. Fue hasta entonces cuando escuché el rumor de que vivías en la ciudad, y eras la mejor asesina a sueldo de ella… tus padres a pesar de que dieron su vida por evitarlo, no pudieron contra lo que ya estaba escrito. De algún modo u otro, terminaste viviendo en la misma ciudad del vicio, en el mismo mundo que buscaban evitar para ti"
Haruka se quedó escuchando las palabras, sin hacer nada, solo recordando sus últimos años, su camino sin rumbo cuando sus padres murieron, sin nada más en el mundo que sus propias piernas infantiles caminando por inercia, confundida, sin saber nada, sin recordar nada más que la imagen entrecortada que tenía en ese entonces del brutal asesinato a su familia. Su cabeza palpitaba al recordar de golpe tantos recuerdos olvidados, las brutales escenas de muerte, sangre, y gritos de niños que eran arrebatados de sus madres para ir a un destino desconocido.
Mientras, la chica le veía, tratando de imaginar por lo que pasó la rubia, todo por un único responsable, su propio padre, la persona que había amado, admirado y querido por tantos años, culpable de tan macabros actos, culpable del rumbo que tomó la vida de tantas personas, y en especial de la persona que ahora más amaba.
-"siento mucho no haberte encontrado antes… le fallé a tus padres cuando dije que siempre te cuidaría. Quisiera haber podido evitar este destino que la vida ha tenido para ti, y no haber tenido que perder esa inocencia infantil que te caracterizaba"- dijo el hombre, sintiendo frustración al no haberle encontrado a tiempo.
-"ya no hay nada que se pueda hacer… las cosas son así, y no necesito una justificación para lo que soy. Solo… me alegra haberte encontrado y saber que aun sigues con vida"- dijo desviando la mirada, para que nadie pudiese ver la verdad en sus ojos.
-"espero que hayas podido recordar"- agregó el hombre. –"y dime… que es lo que realmente pretenden hacer, se la pasaran huyendo de Kaioh?"
Las miradas de ambas se encontraron, como buscando una respuesta en la otra. Ninguna se lo había planteado realmente, cual era ahora el objetivo final… habían cosas que habían cambiado, en el caso de Michiru, su vida completa al enterarse de todas estas cosas. Y en el de Haruka, ya no sabía realmente. Nunca le importó un mañana, solo sobrevivir, pero desde que la chica había logrado romper parte de sus barreras auto impuestas de soledad, ya no sabía siquiera de lo que quería en su propio presente.
-"supongo que liberarnos… de todo lo que nos amarra del pasado"- respondió la chica ante el silencio prolongado, sin dejar de verla.
El hombre pudo deducir por el intercambio de miradas lo que sucedía entre ellas. Sonrió para sí mismo, dándose cuenta que esas miradas lo habían dejado fuera de escenario, y que ya prácticamente habían olvidado su presencia.
-"bien, supongo que no han comido nada, preparé algo"- dijo, sabiendo que no había captado su atención. Movió su cabeza sonriendo y las dejo solas, yéndose rumbo a su cocina.
Le costaba creer lo que había deparado el destino. Haruka Tenoh y Michiru Kaioh enamoradas, cómo las vueltas del destino habían unido los caminos de dos personas que habían heredado injustamente la carga de los rumbos que habían tomado los caminos paternos. Unidas por la sangre derramada.
Mientras en la sala ambas guardaban silencio, sin romper la mirada, analizando la situación, y a la vez mandando todo al carajo con solo perderse en los ojos de la otra. Pero esas miradas dejaban ver el dolor de ambas, una por los recuerdos descubiertos y la otra por el dolor mismo de ella sentía al recordar. La chica se levantó del asiento y caminó hasta donde la rubia, que aun permanecía de pie. Estiró su mano, pero la rubia dio un paso atrás, esquivando el contacto.
-"no necesito la lastima de nadie"- dijo seria.
-"no la tienes de mi parte"- dijo ignorando lo que dijo la rubia, tomando sus manos. –"… recordar debe ser doloroso, y solo quiero que estés bien porque te quiero"
Esperó unos segundos, mirando recelosa sus manos tomadas por las de ella, pero su contacto realmente le hacía sentir bien y la llenaba de calma. Desvió la mirada hasta el suelo, sintiéndose avergonzada por lo que en ese momento deseó pedirle. Batalló con su mente, divagando si debía o no hacerlo.
-"pu- puedo… puedo darte un abrazo?"- dijo viendo fijo al suelo y sus mejillas sonrojadas.
Michiru no respondió, simplemente la abrazó, siendo correspondida inmediatamente. Y como lo imaginó, su solo contacto le dio la calma a su interior que ahora necesitaba. Permanecieron así en silencio, por un eterno momento.
-"gra-gracias"- se separó de ella aun sonrojada. La chica solo sonrió y tomándola desprevenida le dio un fugaz beso en la mejilla, provocando que se sonrojara aun más. –"y… y Takashi?"- preguntó de pronto, la chica soltó una leve risa.
-"dijo que prepararía algo de comer"
-"ah…"
Comenzó a caminar, recorriendo la sala con la vista, hasta que su atención se fijó en una repisa con varios modelos de autos y motocicletas. Recordó como su tío le había contagiado desde pequeña el amor por todo lo que tuviese ruedas y motor. Uno de los modelos en particular se había grabado en su memoria y ahí estaba, se acercó más a verlo.
-"es un modelo a escala de una Harley Davidson V-Rod, mi motocicleta favorita"- dijo el hombre a su espalda.
-"lo recuerdo… aun conservas el afán por las motocicletas"- respondió sin dejar de ver el objeto.
-"tu no? solías llevarte horas viendo mi colección y pidiéndome que te llevara modelos… recuerdo que todas las semanas te prometía llevarte una siempre y cuando hicieras tus tareas. Dios, como batallaba tu madre para que las hicieras"- río con nostalgia.
-"es uno de los gustos que recuerdo conservé, aunque tus gustos van por las clásicas, yo me inclino más por las de velocidad"
-"jajaja, si… lo recuerdo. Entonces tengo algo en el granero que te va a gustar, ven conmigo"- el hombre hizo una señal para que lo siguiera y caminó.
La rubia volteó a la chica, le vio por unos segundos pensativa. Bajó la mirada a su mano, que a los segundos la estiró, en señal de que la tomara. La chica le vio sorprendida, la rubia le veía con una leve mueca parecida a una sonrisa. Michiru correspondió al gesto y tomó su mano.
Ambas siguieron hasta donde se había dirigido el hombre. Entraron a un galpón de madera, el cual tenía sacos amontonados, maquinaria, y polvo. Miraron hacia todos lados, como si trataran de reconocer el lugar, a espera de que era lo que él quería mostrarles. Llegó hasta un bulto tapado por una manta. La destapó con una sonrisa dibujada en su rostro.
-"aquí esta! Esta es mi bebe, la he conservado desde los buenos tiempos… la recuerdas?"- dijo con las manos estiradas, esperando la expresión de la rubia.
Haruka abrió los ojos asombrada por lo que veía, la motocicleta con la que, bajo todas las protestas de su madre, le solía pasear. Una toda velocidad, aun la tenía.
-"vaya, aun la conservas, está intacta"- dijo acercándose a la maquina, pasando su mano por la superficie.
-"así es, con esta bebe logré huir hasta acá, creí que te alegraría verla"
-"bromeas? Está genial"- dijo con una sonrisa que no muy seguido la chica tenía la oportunidad de ver.
-"si quieres luego puedes dar una vuelta en ella"- dijo bromeando el hombre.
-"claro, como si no hubiera nada de qué preocuparse"
-"oye, no por eso deberás privarte de las cosas buenas de la vida. Además confío que algún día todo esto acabe y logren liberarse como sabiamente a dicho Michiru"- dijo sonriéndole a la chica, luego volvió su vista a la motocicleta. –"cuando joven solía usarla para conquistar chicas… tal vez tú puedas usarla con la señorita Kaioh"
-"q-que?"- logró decir la rubia, mientras ambas rápidamente se sonrojaron al saberse descubiertas.
-"jajaja…. Ya está, vamos a comer antes que se enfríe, hice mi especialidad"
-"huevos revueltos son tu especialidad?"- exclamó la rubia una vez que volvieron a la casa, al ver lo que estaba en la mesa.
-"hey! No subestimes mis huevos revueltos, los cocino muy sabrosos, ya lo verás"- se sentaron a la mesa y comenzaron a comer.
-"tenía razón Takashi, están deliciosos"
-"se los dije"
-"hay no exageres, son solo huevos revueltos, hasta yo sé cocinarlos"- dijo la rubia.
-"pero te lo aseguro que no como yo, jajaja"
Los tres continuaron conversando. Haruka pidió que le contara más cosas de su pasado, pero luego se arrepintió de tal petición al escuchar que tan vergonzosas podían ser algunas de ellas, sintiendo como ambos se coludían para reírse a sus expensas.
-"… así finalmente terminó descubriendo que era yo quien estaba disfrazado de Santa Claus, y se la pasó toda la noche encerrada en su pieza, sin dejar pasar a nadie, no sin antes darme un pisotón por engañarla, que de solo recordarlo me duele"
-"jaja… eras realmente adorable"
-"y mal genio"- agregó el hombre aun recordando el episodio.
-"eso si"- confirmó la chica.
-"bueno, ya basta… ya es suficiente, no?"- dijo fastidiada.
-"lo ves?"- dijo aguantando la risa el hombre. –"… en fin. Tengo una fotografía de esa época"
-"enserio?"- dijo la rubia reflejando en sus ojos la ilusión.
-"si, la tenía siempre en mi billetera, por lo que cuando huí la conservé…"- dijo levantándose para alcanzar su billetera. –"… es una de las pocas en la que aparecíamos todos"
Aun de pie, buscó la fotografía en la billetera. Después de unos segundos la encontró, estirando la mano para entregársela. La rubia estiró la suya para tomarla, pero un sonido de vidrio romperse y la bala atravesar la imagen los alertó.
-"demonios"- exclamó el hombre soltando la imagen al darse cuenta de que los encontraron.
Rápidamente Haruka tomó la mano de Michiru y se puso tras un mueble, mientras Takashi hacía lo mismo en otro más alejado al otro lado. La rubia sacó su arma y se preparó, al igual que él.
-"ese tiro fue muy limpio, es un francotirador"- dijo la rubia.
-"si… nos deben tener rodeado"
-"maldición, debieron seguirnos… no te han encontrado en años"- se lamentó la rubia.
-"es lo más probable, yo las cubro, ustedes salgan de aq…aghh"- no alcanzó a terminar de hablar cuando un disparo atravesó el mueble que le cubría.
-"Takashi!!"
El rostro del hombre expresaba dolor, y su mano cubría el costado de su dorso para detener la hemorragia. No pudo evitar caer completamente al suelo.
-"no! Takashi!"- la rubia se iba a acercar a él, pero un disparo casi alcanzarle el hombro le recordó que debía permanecer en su escondite.
-"s-sal… salgan de acá"
-"no… no lo dejaremos acá"- dijo la chica.
-"tienen que hacerlo, o las atraparán"
-"no!"- exclamó la rubia. El hombre vio su herida y volvió a tapar con la mano.
-"obedece y...y hazlo, o a ella se la llevarán y a ti te matarán… ya…ya no hay nada que puedas hacer acá por mí. Prometí que te cuidaría y eso es lo que pretendo hacer, aunque sea lo último que haga. Ahora váyanse"
-"pero…"
-"solo hazlo!"- gritó
Dudaba, no sabía si hacer, si ayudarlo o dejarlo a su suerte. Pero tenía razón, si se quedaba lo único que conseguiría es ponerla en peligro y que se la llevaran en cosa de minutos. Apretó los ojos y luego asintió. Tomó nuevamente la mano de Michiru y se levantó. Tomó la cabeza de la chica y la escondió en su pecho, mientras se preocupaba de que su cuerpo escudara al de la chica, disparando con la otra mano, para así evitar darles oportunidad para que ellos lo hicieran. Así corrieron hasta cubrirse tras la pared.
-"debemos llegar hasta el granero y tomar la motocicleta e irnos"
-"pero…y Takashi…"
-"ya lo oíste, debemos irnos. Debemos encontrar la forma de llegar hasta allá sin que nos disparen primero"
-"úsame, no podrán dispararte si soy yo la que está en la mira, mi padre no se los perdonaría"
-"la última vez que tuvimos un encuentro con los hombres de tu padre él trato de dañarte, no puedo arriesgarme a que eso ocurra"
-"escúchame, no hay otra salida… solo hazlo"
Afuera había cerca de treinta hombres apuntando hacia la puerta, además del francotirador atento viendo desde su mira. La puerta abrirse los alertó, pero al ver como el objetivo estaba justo atrás de la persona a la cual debían asegurarse de estar a salvo, les limitó a solo seguirles con la mirada.
Ambas caminaron lo más rápido posible hasta llegar al granero. Una vez allí se separaron y caminaron rápido hasta llegar a la motocicleta cubierta. Haruka sacó la manta, pero unas manos en sus hombros le obligaron a voltear.
-"me extrañaste?"- dijo un rostro familiar le apuntaba directamente a su frente. –"lamento interrumpir tus planes, pero tu cuerpo frío se queda acá y la señorita viene conmigo"
-"Tú…"
-"puedes llamarme Joshua… espero que no vuelvas a olvidar mi nombre pequeña Haruka"
-"veo que sigues mejor desde nuestro último encuentro en la antigua mansión Kaioh"- dijo la rubia con una sonrisa, que contrastó con la expresión del hombre, quien golpeó su frente con el mango de su arma, abriéndole una herida.
-"eso no se volverá a repetir, créeme"- volvió a apuntar a su frente, tocándola con su arma.
-"bien, entonces dispara"- el corazón de la chica de aceleró al escuchar tal petición, esperando que supiera lo que hacía.
-"no será tan fácil ni tan rápido"
-"crees poder esta vez pelear conmigo y salir victorioso?"
-"absolutamente… tengo treinta minutos a solas contigo, sino mis hombres tienen orden de entrar y acribillarte con toda su artillería. Al igual que disparar a quien sea que salga de acá que no sea yo o la señorita… estás acabada"- la rubia permaneció seria mientras una gota de sangre se deslizaba por su frente.
Hubo un momento de silencio, el hombre de abrigo azul apuntándole, la rubia sin dejar de verle, y la chica presenciando la escena sin saber qué hacer. Luego de unos segundos, el hombre golpeó el abdomen de la rubia, empujándola hacia unas maquinarias. Le volvió a apuntar para asegurarse no recibir represarías de parte de la rubia.
-"será mejor que salga señorita, esto no será rápido. Afuera le estarán esperando para volver con su padre"
Dicho eso el hombre volvió la atención hacia la rubia, tomando una herramienta de metal que le ayudara a lastimarla. Se acercó a esta, pero rápidamente volteo para evitar que otro objeto de metal lo golpeara a él.
-"que es lo que pretende hacer señorita?"- preguntó al ver las intenciones de la chica de golpearlo. La chica no responde. –"salga de acá"- dice con seriedad.
-"no"
El momento indicado para que Haruka se levante y se lance sobre el hombre. Ambos comienzan pelear, esquivando y recibiendo inevitables golpes. Michiru mira sin saber qué hacer ni cómo evitar la pelea. A pesar de la contextura y altura del peliazul, la rubia estaba dando una buena pelea, tanto como poder ganar tal como la vez pasada, pero con lo que no contaba Haruka es que el hombre tuviera un arma de corriente, que con una sola descarga, la dejó totalmente inmovilizada, cayendo pesadamente al suelo con leves espasmos.
-"de veras creíste que podías ganar esta vez?... lo siento pero esto es personal. No podrás escapar esta vez, por tú culpa no pude completar lo que se me encomendó. Tú, una pequeña mocosa lo arruinó… debiste morir ese día!"- le propinó un golpe con la herramienta metálica que volvió a tomar.
-"noo! Ya basta!"- dijo de pronto la chica, poniéndose delante de la rubia en el suelo que aun no se recuperaba del todo golpe de corriente. El hombre miró con seriedad a la chica, de manera analizadora.
-"no comprendo su errático comportamiento señorita… que es lo que pretende"- dijo tomándole
-"pretendo protegerla… no permitiré que le hagas daño"
-"jajaja, me va a decir que se encariñó de su captor?"- la mirada de determinación y firmeza de la chica fue su respuesta. –"bien… no me interesa lo que sienta por ella, ordenes son ordenes y usted vuelve conmigo y Tenoh muere acá... así que no se entrometa"
Tomó la muñeca de la chica y forcejeó con ella para arrastrarla hasta la puerta, con la intención de llevarla hasta el auto y volver a acabar con su tema pendiente de años. Michiru daba la pelea, pero el fornido hombre le ganaba en fuerza. Se la llevaba prácticamente colgando de su muñeca, hasta que una mano le hizo detenerse y voltear, encontrándose con la intimidante mirada de enojo de Haruka.
-"suéltala ahora"- terminó de decir esto la rubia y le propinó un golpe que instintivamente le hizo soltarla y comenzar a defenderse, pero uno de los golpes lo arrojó hasta una torre de sacos, haciendo que estos mismos caigan sobre él.
La rubia rápidamente se acerca a Michiru y toma suavemente su enrojecida muñeca, dándole una rápida examinada.
-"estas bien?"
-"si"
-"salgamos de acá"- la chica asiente, pero el ruido de los sacos moverse les hace llevar la atención al hombre.
-"ya veo lo que sucede… ustedes… jajaja no pueden estar juntas"- dijo levantándose, con una mescla de esfuerzo y risas.
-"de que hablas?"- dijo la chica.
-"usted no puede estar con la hija de unos asesinos"
-"eso no me interesa"
-"pero si le interesa su madre, no?"
-"que… que tiene que ver eso"
-"jajaja, quien cree que asesinó a su madre, señorita Kaioh?"- dijo sin poder borrar su sonrisa, sabía que no debía decirlo, pero no pudo evitar tomarse esa libertad.
Después de sus palabras ambas callaron, analizando lo recientemente escuchado, y procesando la información dada. Finalmente descubrieron lo que buscaban.
-"eso… eso no es cierto"- dijo entrecortado la chica.
-"cree poder estar con la hija de los responsables de la muerte de su madre? Podrá verle a la cara sin recordar que sus padres son los asesinos de su, siempre dulce, madre? Culpables de que ella no estuviese allí cuando la necesitó, de que ya no esté aquí?"
-"ya basta… ya cállate!"- no pudo escuchar más y cortó las palabras del hombre, arrojándose impulsivamente hacia él.
-"Michiru, no!"- exclamó la rubia al saber que no tenía posibilidad alguna.
El hombre no borró su sonrisa, y menos cuando, sin éxito alguno, la chica intentaba hacerle daño. Con una risa sonora, tomó los brazos de la chica, y los cruzó, inhabilitándola, por más que lo intentara, zafarse de él. Haruka corrió hasta donde el hombre, deteniéndose frente a ellos.
-"suéltala"- exigió.
-"jajaja, crees que haré caso a lo que me pides"- dijo sonriente, mientras la chica miraba a la rubia, como disculpándose por su arrebatada acción, mezclado por una mueca de dolor que provocaba el agarre del sujeto. Esto impacientó a la rubia, pero no podía hacer nada por evitarlo, si se acercaba más, podía lastimar aun más a la chica.
-"por… por favor, suéltala. Tu trabajo es velar por que ella esté a salvo, no lastimarla. El problema lo tienes conmigo, no con ella… soy yo a quien debes atacar"
-"por favor? Jajaja… bien, tienes razón… pero no me has convencido del todo… pídeme por favor de nuevo… arrodíllate"- dijo con una sonrisa oscura.
El rostro de Haruka mostraba el coraje que le daba la situación, ella no se había ni arrodillaría por nadie. Pero ante el silencio y mirada fija de la rubia, el hombre apretó el agarre a la chica, provocando que no pudiese evitar emitir un quejido de dolor. Al ver esto, los puños de la rubia se apretaron, ante la impotencia de la situación. Botó el aire y lentamente procedió a agacharse para arrodillarse.
-"por favor"- dijo resignada mirando al suelo.
-"muy bien, jajaja… está bien…"- soltó a la chica cayendo de rodillas.
-"… Michiru"- exclamó en voz baja al ver cómo caía de rodillas, pero el hombre continuó hablando.
-"… ahora te complaceré y te atacaré a ti"
La levantó del cuello y la lanzó para comenzar su cometido. Pero como debió imaginarlo, no sería fácil, y como la vez anterior, subestimaba la fuerza de la rubia, cosa que en más de un momento le pasaba la cuenta. Entre golpes y esfuerzos por no recibirlos, permanecieron así hasta que ambos comenzaban a cansarse.
-"creíste… que… podías ganar?"- dijo sonriente y recuperando el aliento la rubia, pasando el dorso de su mano por el labio para limpiar el hilo de sangre.
-"no… no permitiré que escapes esta vez… no volveré a fallarle a mi señor"- respondió también recuperando el aliento.
-"no eres más que… un perro faldero"
-"no… soy leal y cumplo con lo que se me pide. De haberlo hecho tus padres, estarían vivos, al igual que su hijo"
-"no te atrevas a hablar de ellos… no tú!"- se alzó y arremetió contra él, empujó y abofeteó en el rostro.
-"solo cumplía órdenes, y lo volvería a hacer sin pensarlo dos veces! Ellos merecían morir en la forma que lo hicieron!"- se quitó a la rubia de encima y tenía la intención de golpearla, pero lo esquivó, y la rubia volvió a golpearle en el rostro, ahora más fuerte.
-"tú! Fuiste tú quien abusó de mi madre…" – golpe –"… y tú el que mataste con tus propias manos a mi hermano"- otro golpe –"… y tú quien iniciaste el fuego!! Tú los mataste!!!"
Le dio un último golpe, con todas las fuerzas que tenía en ese momento, lanzándolo con fuerza hacia atrás, y fuera de lo previsto para todos, golpeándose de espaldas contra una maquinaria para cortar, incrustándose en unos puntiagudos fierros que sobresalían de esta. Pasó un segundo para que la sangre comenzara a brotar sin control alguno de su dorso atravesado, y luego de su boca. La rubia vio un tanto sorprendida la escena, mientras él tenía una expresión de aun mayor sorpresa. Trató de decir unas palabras, pero no pudo, su cabeza se inclinó hacia abajo, víctima de la gravedad, y sus manos soltaron los fierros que le atravesaban.
Michiru llegó al lugar corriendo, horrorizándose con la sangrienta imagen. Haruka le impidió con su cuerpo que continuara viendo.
-"no mires, ya se terminó. Será mejor que salgamos de acá, los hombres de tu padre van a entrar en cualquier momento, solo quedan unos minutos"
-"estás bien"
-"si, vamos"- caminó hasta la motocicleta y subió. –"toma, ponte el casco, ahora es muy importante que lo uses"- la chica asintió. –"sostente con fuerza"
Michiru se sentó tras ella, se puso el casco y se aferró con fuerza a la rubia. Haruka aceleró con toda la potencia que la moto le permitía, atravesando abruptamente la puerta del granero, a toda velocidad, sin darles tiempo a los hombres que esperaban afuera a reaccionar ni seguirles si quiera.
Ya casi amanecía cuando llegaron a la casa en el pueblo, pasarían allá para descansar, y luego volverían a la ciudad. Volvieron en silencio, sin hablar. Haruka estaba sentada en un sillón, con las luces apagadas, observando la fotografía que logró conservar de su familia, su hermano en brazos de su madre, y su padre y tío tenían cada uno sus brazos, alzándola, todos sonriendo, suponiendo que ella también lo hacía, pues la bala había perforado la imagen de su rostro. Luego llegó Michiru, silenciosa a sentarse en el asiento de enfrente. La rubia bajó la foto.
-"resultaron ser mis padres quienes asesinaron a tu madre… ahora que lo sabes, puedes irte si quieres, no te detendré"- dijo evitando su mirada.
-"no lo haré"
-"porqué?! Mis padres son los culpables de tu angustia…. Porque te quedarías con la hija de unos asesinos!"- dijo frunciendo el ceño, sin aún verle.
-"porque lo que hayan hecho ellos no tiene que ver contigo, tú misma me lo dijiste cuando te enteraste de que mi padre estuvo detrás de la muerte de tus padres"- la rubia permaneció en silencio por unos segundos.
-"y que es lo que pretendes quedándote acá, conmigo… no hay nada que pueda ofrecerte más que mas angustias"
-"quiero continuar contigo y acompañarte hasta el final"
-"porque?!"- volteó bruscamente hacia ella, con los ojos cristalinos.
-"porqué te amo"
-"como puedes amar a alguien como yo? Yo… yo lo abandoné a su suerte!"- dijo recordando lo de hace unas horas.
-"no había nada más que pudieras hacer… él te pidió que lo dejaras"
-"pero aun así, fui capaz de dejarlo a su suerte mientras yo huía, está muerto por mi culpa, todos están muertos por mi culpa!. No soy una buena persona! No hay nada de mí, nada que pueda entregarte que te pueda hacer feliz"- una lagrima se deslizó por su mejilla.
-"te equivocas, contigo solo basta"- dijo limpiando la lagrima y el rastro que había dejado en su mejilla.
El rostro de Haruka mostraba dolor, que no era otra cosa que su propio corazón lastimando su pecho, ahogado de sentimientos nuevos que tenían un efecto fulminante en ella. Se perdió en la ternura de sus ojos, se acercó a ella y unió sus labios con los de ella, dándole un beso, deseando desde lo más profundo que no la abandonara nunca.
Siento la demora por actualizar, pero estaba en mi periodo de examenes y me estaba jugando la vida jajaja. Espero que les guste,
Salu2!
