Hola! de nuevo yo, les dejo un nuevo capitulo, mil gracias por los comentarios y por estar del otro lado. Estoy super emocionada de que ya volvieron a rodaje todo el equipo. y desde ya me disculpo si algo no concuerda con términos médicos o algo por el estilo si?
Descargo de responsabilidad: CM no es mía.
Cuando la noche llega y la tierra esta oscura, y la luna es la única luz que vemos; no, yo no tendré miedo. mientras tu estés, estés conmigo.
Ben E. king
Capitulo 13
Pasaba la yema de los dedos distraídamente por su labio, aún tenía la sensación de la boca de Spencer sobre ellos. No sabía si lo volvería a ver, contaba con la pequeña esperanza de lo de disolver su "matrimonio" pero bien podían hacerlo por correo.
Iba a extrañarlo.
Solo habían sido un par de días, pero, como se acostumbró a él, a su entorno. Por un par de días tuvo una familia.
-¿Vas a servirte café Jennifer?- la voz de Haley la despertó de sus pensamientos.
Haley Hotchner, una mujer rubia, alta, de ojos claros, calificada para ser lo que se propusiera en la vida, abogada; medico, incluso porque no modelo. Pero no, conoció a su hermano en la universidad y decidió que su profesión seria, amargarle la existencia.
A ella.
Desde que se conocieron se odiaron, no entendía porque, talvez fuera el simple hecho de que la veía como una intrusa, o tal vez tuvo que ver que sin querer, queriendo, escuchó a la dulce muchacha decirle a su hermano que ella era una chica con problemas.
-Aarón ¿han pensado en enviarla a terapia?- ¿qué persona en su sano juicio llega por primera vez a la casa de su novio y hace ese tipo de comentario?
A terapia… ella la enviaría a terapia, pero intensiva.
-Jj te hicieron una pregunta- otra vez se había quedado divagando en sus recuerdos. Esta vez fue su hermano quien llamó su atención
Miró a la cara de la mujer parada a su lado, con la cafetera en la mano y una expresión de estar haciendo un esfuerzo sobrehumano por no derramársela encima.
Le dedicó una sonrisa hipócrita y respondió.
-Si, por favor-
Obtuvo la misma respuesta por parte de su cuñada quien le sirvió y luego fue a sentarse a la derecha de su marido.
Examinó la casa a su alrededor y no pudo evitar la comparación.
La casa de Aáron Hotchner era tal y cual como su personalidad, blanco y negro, con el ligero toque femenino de su esposa.
La casa de los Reid era totalmente distinta.
En la mesa donde estaba, no había bromas, no había una madre sirviendo de árbitro ni tampoco había palabras…
Gracias a Dios Will se había marchado esa misma noche. No iba a tener paciencia para soportarlo a él y su insufrible personalidad.
Por momentos se preguntaba, que había estado pensando cuando decidió salir con él.
-¿A qué hora sale el vuelo?- para variar, era evidente que su cuñada, detrás de la falsa modestia, estaba contando los minutos para que ella se marchara.
El jefe de policía no quitó la mirada del periódico en su mano pero si respondió.
-7:30-
-¿la llevaras tú?-
No sabía que le enfadaba más, si el hecho que una mujer que para ella continuaba siendo nada más y nada menos que una extraña, la hiciera sentir un estorbo, o que hablaran de ella como si no estuviera presente.
Vio a su hermano abrir el periódico, y vio su expresión parca desencajarse por completo. Adquiriendo luego una expresión de furia
Malas noticias…
-Haley llévate a Jennifer al aeropuerto- ordenó poniéndose de pie y saliendo del comedor de manera abrupta.
Ambas mujeres lo observaron perplejas. No dio lugar a replica ni a una palabra, simplemente tomó su saco, su maletín y salió de la casa.
Fue así que ella terminó atrapada entre el tráfico, en un auto miniatura junto a la persona menos deseada.
Hacía media hora que había decidido mejor contar los autos que pasaban por la carretera a intentar entablar una conversación con Haley, ella al parecer pensó lo mismo porque le subió el volumen a Ben E King con su Stand by me y comenzó a tararearla.
Pudo divisar la entrada del aeropuerto
Cerró sus ojos descansando su cabeza en el asiento de acompañante, e inmediatamente una mirada avellana apareció en sus pensamientos.
Soltó el aire de sus pulmones.
No supo de donde vino, no supo cómo pasó, pero de un momento a otro recordó a su hermano Sam, el recuerdo de cuando él le estaba enseñando a andar en bicicleta y ella como fiel aventurera decidió que era momento de hacerlo sin utilizar ruedas de apoyo.
En un principio él se negó, pero ella, su mirada suplicante y su labio haciendo puchero eran un truco infalible. Terminó por aceptar.
Recordó cómo se impulsó y se largó cuesta abajo. Lo primero que sintió fue orgullo por estar haciéndolo y haciéndolo bien. Pero luego, el vértigo de no poder tener el control se hizo presente.
Terminó por estrellarse contra un árbol. El impacto la dejó desorientada, solo podía escuchar la voz de su hermano llamarla de manera desesperada.
-¡Jj!, ¡Jj!-
Ella intentó abrir los ojos y la realidad la golpeó. El auto donde iban Haley y ella se había salido de carril, para ser exactos una camioneta las había chocado, se sentía mareada. Llevó una mano a la cabeza luego la examinó, tenía sangre.
Miró a su lado buscando a la mujer de su hermano, estaba inconsciente sobre el volante.
-¡Haley!- la llamó, la mujer no respondió.
Buscó a su alrededor a ver si alguien podría ayudarlas.
Fue allí que lo vio.
Era su hermano, era Sam.
Iba caminando en dirección a donde ellas estaban, tenía la preocupación marcada en el rostro, cuando ya estaba a unos pasos de llegar, algo más capto su atención.
Más allá de él pudo divisar una gran explosión y luego todo fue oscuridad.
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-Reportando para el canal de noticias de Los Ángeles soy Jordan Todd. Estamos en el lugar donde ocurrió la explosión, El aeropuerto de Los Ángeles y quiero decir que todo es un caos, esta mañana dábamos la noticia de que Ian Doyle fue hallado sin vida en su celda y ahora ocurre un atentado así. Creemos que esta es una clara advertencia para el jefe de policía, quien ya ha arribado al lugar pero sin dar ningún tipo de nota, recordemos que el jefe Aarón Hotchner estaba investigando a las bandas que operan el narcotráfico y el tráfico de personas en una clara lucha contra el crimen, sin embargo también están sus aspiraciones al tan preciado puesto de Inspector General al que es, o era, claro favorito-
La joven reportera se llevó una mano a su oído donde tenía puesto un intercomunicador.
-Esperen un momento, acaban de informarme que a pocas cuadras de aquí el auto donde viajaban la hermana y la mujer del Jefe Hotchner fue embestido por una camioneta-
-Esa chica definitivamente sabe lo que hace Erin- la mujer se volvió hacia su acompañante sonrió.
-Por supuesto Charles, veremos si con esto Rossi sigue creyendo que puede hacer ganar a su candidato-
Él hombre con un cigarrillo en su boca le devolvió la sonrisa.
-¿Tuviste algo que ver con el accidente?- preguntó soltando el humo del cigarrillo
-Si por decir que tuve algo que ver, te refieres a la suerte que sonríe a nuestro favor, bueno, si tuve algo que ver-
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No era consciente de nada a su alrededor, lo único que quería saber era si ella estaba bien.
Apenas supo lo que había ocurrido, salió como alma que lleva el diablo directo al lugar, cuando llegó comenzó a averiguar, pero no tenía idea en que había viajado hacia allí.
Tampoco había esperado a su jefe, simplemente salió de la central con la esperanza de encontrar un milagro.
Y el milagro llegó por teléfono a través de la voz de su compañera, quien le informo del accidente que habían sufrido Jennifer y su cuñada y que habían sido llevadas al Hospital Central.
Condujo desesperado, una desesperación que no era propia de él.
Al llegar a la mesa de recepción enseño su placa y pidió información sobre el estado en que se encontraba.
La mujer de gafas color rojas y mirada severa le respondió que por más oficial de policía que fuera solo podía dar esa información a familiares directos. No dejándole otra opción que confesarle a una total desconocida que él era su marido.
La mujer sopesó lo que él acababa de decirle, finalmente le informó que Jennifer aún estaba recibiendo asistencia por un golpe en la cabeza, le indicó que fuera al tercer piso habitación 316 que allí la llevarían después de ser asistida.
No dijo nada y caminó hacia donde le indicaron.
La mujer meneó la cabeza ante la falta de gratitud.
Los minutos pasaron significando horas para él, hasta que vio una camilla siendo guiada por dos enfermeras.
Se quedó de piedra conteniendo la respiración, las enfermeras pasaron por su lado con Jennifer inconsciente, tenía un golpe en la cara que se le estaba haciendo evidente debido a su piel blanca, solo pudo mirar como la metieron en la habitación.
-Disculpe es usted…-
Volvió su rostro al médico que estaba de pie detrás de él.
-Oficial de policía Spencer Reid- se presentó adquiriendo su postura formal.
-la paciente aun no puede declarar- le advirtió.
Y otra vez se encontraba en la situación de explicarle a otro extraño que él era esposo de la joven en la camilla.
-Soy su esposo- habló con voz trémula.
El hombre de bata blanca asintió.
- Vaya, parece muy joven para estar casada- meditó en voz alta.
¿Y a él que le importaba?
-¿Disculpé?-
El medico lo miró con una sonrisa de disculpa en el rostro.
-Nada, puede pasar, en unos momentos se despertará, solo tiene un par de golpes superficiales ya que el impacto fue del lado del conductor- le explicó amablemente, mientras lo guiaba al interior de la habitación.
Las enfermeras estaban terminando de acomodarla, al finalizar se retiraron.
-vendré después para seguir su evolución, pero creo que solo tendrá que pasar la noche aquí y mañana podrá irse a casa-
Al fin las palabras del hombre calvo empezaban a ser calmantes.
Lo dejó solo.
Se quedó de pie cerca de la entrada, justo donde había estado con el médico.
Tomó valor y con pasos vacilantes se acercó hasta ella.
La imagen de Jennifer inconsciente en esa cama de hospital, contrastaba con la imagen que tenia de ella la mañana que despertó en su habitación con ella dormida sobre su pecho.
Se acercó lo suficiente para que su mano tomara la de ella.
En silencio dio gracias de que estuviera bien.
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Atravesó rápido las puertas automáticas y se dirigió a recepción.
-Soy el jefe de policía Aarón Hotchner, mi hermana y mujer entraron aquí, Haley y Jennifer Hotchner-
La mujer en recepción con aspecto de que todo le valía madre, observó a través de sus gafas al hombre inexpresivo de pie frente a ella.
-Habitación 314 y 316, a su mujer acaban de llevarla a la 314- le informo volviéndose a la computadora.
-Se lo agradezco-
Tomó el ascensor intentando calmar el mal presentimiento que tenía. Sabía que su mujer, había sacado la peor parte. Salió del ascensor y comenzó a buscar el número de habitación, vio que de frente venia caminando un hombre de bata y cabeza calva.
Lo interceptó
-Disculpe soy Aarón Hotchner estoy buscando a mi hermana y a mi esposa-
El hombre lo miró apesadumbrado, lo cual indicaba más malas noticias.
-A su hermana la deje con su marido en la habitación-
¿Qué?
Estaba por corregir al médico y explicarle que su hermana no estaba casada pero él se le adelantó.
-Por otro lado lamento informarle que… debido al impacto que recibió, su esposa perdió el embarazo-
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-¿Acaso te volviste loco? Casi nos matamos. Gritó mientras cerraba la puerta del conductor.
-Billy, no pasó, estas vivo ¿no?- dijo con una media sonrisa que marcaba un hoyuelo en su mejilla.
-Que vas a hacer con esta porquería, ya no sirve, la policía puede encontrarla- reprochó, propinándole una patada a la camioneta magullada.
-La quemaremos-
-¿Qué pasa si el jefe o cruz se enteran de lo que hicimos?- preguntó preocupado
El muchacho rubio se acercó al joven delgaducho y pasó su brazo por sus hombros.
-Eso no va a suceder, porque este es nuestro secreto- dijo en un susurro.
-estas demente Sean, demente- se quejó
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La noche cayó, encontrando al oficial Reid sonriendo a la joven tendida en la cama. Ella al abrir los ojos creyó que se encontraría con su hermano Sam, pero entendió que solo, se trató de una visión debido al shock, sin embargo estaba contenta de tener a Spencer allí con ella.
Ninguno había pronunciado una sola palabra, solo dejaron sus manos unidas y sus miradas entrelazadas.
Por otro lado, en la habitación 314 se encontraba un hombre abatido consolando a su mujer por lo que pudo y no llegó a ser.
Mientras que en el baño de mujeres del club de Derek una mujer lloraba, lloraba desconsolada porque quizás con Ian, había muerto la última esperanza de encontrar a su hijo.
-Emily Derek no va a venir hoy por…- la puerta se abrió y Austin entró deteniendo su frase a la mitad, sorprendida ante la imagen que tenía frente a ella – ¿Te encuentras bien?-
