Los personajes de Avatar, la leyenda de Aang no me pertenecen.

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Capítulo 14 : Secretos

El bisonte se posó sobre el tupido y verde pasto que cubría el jardín de la pequeña vivienda de piedra. Aang, Toph y Suki se acercaron con rapidez a recibirlos y sus expresiones se tornaron de preocupación al observar que Zuko y Katara bajaban en andas al ojiazul, el cual seguía desmayado.

- ¿Qué pasó? – preguntó Suki con los ojos llorosos al ver que el guerrero seguía inconsciente.

- Azula lo hirió con un rayo …… iba directo a mí, lo iba a repeler, pero Sokka se interpuso entre él y yo, - lloraba Katara mientras ayudaba a transportarlo hacia la casa.

Al llegar a ella, lo acostaron sobre su cama y la morena comenzó nuevamente con el proceso de sanación.

- Creo que por hoy está bien, dejémoslo descansar y veamos cómo evoluciona. Yo me quedaré con él – repuso la maestra agua. – Suki, no te preocupes; estará bien.

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Era muy entrada la noche cuando el ojiazul despertó. Se encontró en un lugar distinto, oscuro. Trató de levantarse, pero se sentía muy mareado y adolorido.

"¿Dónde estoy? ……. " – pensaba cuando por fin pudo sentarse al borde de la cama.

- Sokka, ¿qué haces? – sintió una voz familiar que lo llamaba y se acercaba rápidamente hacia él, mientras encendía una lamparilla.

Trató de enfocar y se alegró de ver a su hermana. Ésta se arrodilló a sus pies y le puso una mano en su frente, para sentir su temperatura.

- Gracias a los espíritus que tu fiebre bajó y por fin estás despierto. ¿Cómo te sientes? – le preguntó.

- Bien…..sólo un poco mareado ….. y me duele el hombro…..- miró a su alrededor nuevamente extrañado - ¿dónde estamos?...No es la casa de la Isla Ember….

- No, no lo es. Luego de que partiste a cazar, y como te demorabas en regresar, fui con Zuko a buscarte, pero no te encontramos por ningún lado. No sabíamos lo que te había sucedido hasta que vimos huellas de una pelea, pasto quemado y tu boomerang en el suelo…..y tú no abandonas tu boomerang por nada en este mundo – esbozó una sonrisa para luego continuar.- Concluimos que soldados de la Nación del Fuego te habían hecho prisionero, y por lo tanto debían estar cerca, así que para proteger a Aang buscamos refugio en una pequeña isla aislada de la nación, donde vive gente muy amigable, que es lugar donde estamos ahora. Pero no sabíamos dónde te habían llevado, así que nos infiltramos en aquellos lugares que frecuentan los soldados hasta que escuchamos que por ser tú amigo del Avatar y mi hermano, te llevaron directamente al Palacio del Señor de Fuego. Decidimos que Aang se quedara escondido acá junto a Suki y Toph, mientras Zuko y yo partíamos a buscarte. – se acercó a su hermano mientras le daba un fuerte abrazo.- Sokka, pensé lo peor; creí que ya estabas muerto, o gravemente herido producto de las torturas …… pero me sorprendió verte bien….. incluso podría decir contento …… Sokka, ¿qué pasó mientras estuviste prisionero?

El guerrero apoyó su cabeza en una de sus manos y cerró los ojos, frunciendo el ceño. Aún estaba muy confundido por lo que había sucedido mientras lo rescataban, y también estaba muy dolido por la reacción de la princesa.

- ¿Cuánto tiempo dormí? – preguntó tomando a su hermana de los hombros para alejarla, evitando mirarla a los ojos.

- Estuviste inconsciente tres días, tiempo durante el cual traté tu lesión del hombro, que está casi curada – le tomó el brazo que Sokka se lastimó durante el desafío impuesto por la princesa y el cual también fue gravemente dañado.

- ¿Por qué tienes esta tremenda quemadura? ¿Quién te hizo esto? – le preguntó ya más alterada la ojiazul. – Sokka, por favor, contéstame lo que te estoy preguntando, no me eludas.

- Katara, estoy muy cansado y no quiero hablar aún de eso – respondió a medida que quitaba su brazo del agarre de su hermana. No quería hablar todavía de lo que vivió en el palacio, primero las torturas y luego la estrecha relación con la princesa…..su princesa….. Se recostó nuevamente en la cama, dándole la espalda. Katara se puso de pie y se limpió unas lágrimas que empezaban a caer de sus azules orbes.

- Está bien, has vivido momentos muy duros y tienes razón, aún no es el momento de hablar. Descansa; aquí tienes agua por si tienes sed e iré a buscarte un poco de sopa para que te alimentes.

- No te preocupes; no tengo hambre. Sólo quiero descansar. Mañana temprano comenzaremos nuevamente a elaborar el plan de ataque para derrotar al Señor del Fuego Ozai. – señaló desanimado.

- Sokka, aún estás convaleciente y …… - alcanzó a decir la muchacha cuando el ojiazul la interrumpió.

- Katara, ya estoy bien; sólo necesito dormir un poco más. Ahora, ve a descansar que mañana nos espera un largo día de entrenamiento. Y por favor, cierra la puerta al salir; quiero estar solo – repuso.

La maestra agua sólo atinó a suspirar y se fue. Cuando el ojiazul sintió cerrarse la puerta, se volteó en su cama quedando de espalda, comenzó a respirar profundamente en reiteradas ocasiones hasta que no pudo soportarlo más, y gruesas lágrimas comenzaron a brotar de sus azules ojos.

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Azula estaba en su habitación, sentada en su escritorio revisando unos papeles enviados por las tropas ubicadas en Ba Sing Sé. Tenía el rostro demacrado, producto de la falta de sueño y de la escasa alimentación que había consumido estos últimos tres días……interminables y desoladores tres días en que había tenido que soportar la ausencia de su guerrero...... ausencia que, según ella, sería para siempre.

Lo único que tenía en mente desde ese momento era vengar la muerte del joven, señalando como principal culpable a la maldita maestra agua. "Ella debía haber recibido el rayo, …..ella es la que debería estar muerta" pensaba la princesa mientras perdía la razón y comenzaba nuevamente a llorar; apoyó su cabeza en sus manos mientras por su mente pasaban incontables imágenes de Sokka.

Recordó la primera vez que lo vio en Omashu tratando de liberar al Rey Bumi ….. luchando hasta el cansancio por detenerla en las murallas de Ba Sing Sé …….. desafiándola en la prisión y negándose a darle información sobre su hermana ……… y besándola apasionadamente mientras sus cuerpos desnudos se rozaban ………. terminó sus recuerdos viéndolo caer inerte después de recibir el rayo….. Tenía rabia, desesperanza ….. y odio……un tremendo odio que se vio incrementado por la muerte del ojiazul…… y se propuso con toda su alma destruir a la sucia maestra agua junto a todo su grupo de traidores; para eso, estaba planeando con muchos detalles la destrucción del Reino Tierra y quería preparar algo especialmente malévolo para ellos.

Se secó sus lágrimas con el dorso de su mano y retomó su tarea de preparar el ataque cuando alguien la interrumpió.

- ¿Qué haces, Azula? Llevas tres días encerrada en tu habitación, no has probado alimentos y mírate, estás muy pálida y con unas ojeras tremendas ……. Vamos, acompáñame al salón a merendar. – invitó Mai expresando preocupación.

- No puedo, debo revisar estos informes para coordinar con mi padre la completa destrucción del Reino Tierra ….. no tengo tiempo para estupideces – contestó fríamente la heredera.

- Azula, ¿tanto te ha afectado la muerte del campesino?

- ¡¡Cuida tu boca, Mai!! Su nombre era Sokka, no te atrevas a llamarlo nuevamente así si no quieres que te carbonice en este momento – le gritó furiosa mientras se ponía de pie y le dirigía una mirada fulminante.

Mai esbozó una leve sonrisa. Estaba esperando esta reacción de la princesa, era la manera de comprobar que la muerte del ojiazul le estaba afectando considerablemente, y que además sería la ocasión perfecta para guiar la conversación con el objetivo de saber qué era lo que le estaba sucediendo……ella no era así, nunca la había visto tan despreocupada consigo misma a tal nivel que se negara a comer. Ni siquiera cuando el avatar la venció al tratar de entrar a Ba Sing Sé con el taladro la vio tan perturbada.

- ¿Pero por qué? ….. Tú le llamabas "sucio campesino de la tribu agua", hasta maldito o bastardo ….. no entiendo porqué ahora te molesta tanto. ¿Es porque está muerto? Que yo sepa nunca te has preocupado por respetar la memoria de los difuntos, menos la de un prisionero – preguntó con ironía.

Azula sintió que la sangre comenzaba a invadir su pálido rostro y que pequeñas llamas comenzaban a brotar de sus manos de la rabia e impotencia al escuchar las mordaces palabras salidas de la boca de su amiga. Los papeles que estaban sobre su escritorio comenzaron a quemarse y las llamas brotaron rápidamente, pero la princesa seguía de pie, imperturbable.

- Azula, cuidado, vas a lastimarte …. – alcanzó a decir Mai mientras se acercaba a su amiga con una cobija para apagar las llamas.

Azula sacó sus manos y se sentó, tratando de calmarse y no perder la paciencia; debía concentrarse en su plan y no iba a dejar que su amiga la sacara de sus casillas.

- Mira, Mai, al final era nuestro huésped ….. y comenzó a caerme bien, a pesar de ser hermano de esa maldita…..pero no dejé de lado mis planes porque igual lo usé para llegar a ella, ¿no es así?

- Ya lo creo, pero tengo la impresión de que Sokka te importaba mucho más que como un simple "huésped".

- ¿Qué estupideces estás diciendo? – le contestó tratando de disimular la incomodidad ante la afirmación de Mai.

- Vamos Azula, yo soy tu amiga; cuéntame qué es lo que realmente te pasa con él. Los últimos días se te veía muy contenta y animada, incluso te agradaba su compañía.

Azula se puso de pie y se dirigió hacia la puerta.

- A la que realmente le agradaba su compañía era a ti ….. tú te lo llevabas el día entero no sé para qué ; yo apenas alcanzaba a divisarlo en la noche …..- se detuvo y la miró furiosa, - La que tenía otras intenciones con él no era precisamente yo……. – se giró nuevamente para continuar su camino hacia la puerta. -¿No dijiste que fuéramos al salón a merendar? Vamos, que esta conversación me está irritando. Apúrate, si no quieres que me arrepienta – mencionó con frialdad. Se encaminó con rapidez al salón, quería evitar como sea el interrogatorio al cual estaba siendo sometida y no se sentía con energías para luchar ni enfadarse.

Mai la siguió; había conseguido en parte su objetivo : había logrado que Azula fuera a comer algo, y que además ella reconociera que el campesino le agradaba. "Algo he logrado; poco a poco iré averiguando hasta saber la verdad" pensaba para sus adentros.

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El grupo de rebeldes estaba desayunando en el comedor cuando Sokka apareció por el umbral de la puerta. Suki se levantó de un salto y corrió a arrojarse a los brazos del ojiazul, el cual la abrazó con desgano; la guerrera no notó la actitud del muchacho, estaba tan contenta de tenerlo de vuelta y ahora recuperado. Trató de besarlo en la boca, pero el joven con delicadeza desvió el rostro para que su mejilla sea la depositaria del beso de la muchacha.

Para Katara no pasaron desapercibidas las reacciones de su hermano, estaba atenta a cualquier movimiento del joven que delatara su estado anímico. Sokka se sentó a la mesa y comenzó a comer con desgano, sin decir una palabra, mientras Suki no se apartaba de su lado. Pasaron varios minutos de un sepulcral silencio, hasta que Zuko se animó a romper el hielo.

- ¿Cómo te sientes? – preguntó. Mientras esperaba una respuesta, lo observó atentamente. Él también notó que algo le pasaba al joven; a pesar de que sus heridas ya casi habían sanado, no mostraba alegría ni satisfacción por encontrarse ya junto a ellos; tampoco era el joven chispeante, que siempre tenía una broma o un chiste para la ocasión. En cambio, lo notaba sombrío, desganado……triste. Por lo tanto, el joven príncipe tenía dos teorías : o el joven guerrero había sufrido una terrible tortura en manos de su hermana, lo cual lo tenía totalmente shockeado, o simplemente no estaba feliz por estar de vuelta……como si estuviera triste por haber sido rescatado. Recordó detalles del momento en que lo fueron a buscar y a su mente volvió el recuerdo de Sokka besando a su hermana, diciéndole que creía que ella había cambiado de parecer …. y que estaba dispuesto a quedarse a su lado …… "No, no puede ser,….es imposible ……. no creo que Sokka y Azula…." Este último pensamiento lo hizo cerrar sus ojos y sacudir bruscamente su cabeza, como sacando ese pensamiento de su mente.

Al abrir nuevamente sus ojos, notó que todos lo observaban con curiosidad por el gesto que acabada de realizar.

- ¿Qué te sucede, Zuko? – preguntó Katara.

Las mejillas del príncipe se tiñeron levemente de rojo.

- Nada, es que había un bicho molestándome – trató de justificar. Luego, dirigió su mirada hacia Sokka esperando una respuesta a su pregunta. Pero el ojiazul seguía alimentándose con la vista perdida.

- Sokka, Zuko te hizo una pregunta – inquirió Suki, tomándole ligeramente del brazo.

- ¿Qué…..? Lo siento, Zuko, ¿qué me preguntaste?

- Te pregunté cómo te sentías.

- Bien, bien,…..un poco cansado aún y adolorido, pero nada que me impida que empecemos hoy con el plan de ataque a la Nación del Fuego.- esbozó una falsa sonrisa. – Pero antes quisiera practicar con mi espada; quiero recobrar rápidamente la movilidad de mi hombro lastimado.

- Si quieres yo te ayudo, recuerda que soy experto en el dominio de las espadas dao y puedo desafiarte – se ofreció Zuko.

- Gracias, pero quisiera hacerlo solo ….. Katara, estaba delicioso tu desayuno – se puso de pie y se dirigió hacia su habitación, donde se encerró.

Los jóvenes se miraron intrigados buscando una explicación a la conducta del ojiazul.

- ¿Tan terribles fueron sus días como prisionero?.... ¿Tanta maldad y odio sienten los soldados de la nación del fuego? – preguntó Aang sin dejar de mirar el camino que siguió el guerrero.

- No lo sé, Aang,…….no lo sé….- contestó el joven príncipe. Mientras veía alejarse al joven, decidió que hoy mismo hablaría con él y que buscaría el momento adecuado sin que sus amigos lo notaran.

- Yo iré a acompañarlo – mencionó Suki a medida que se levantaba de su asiento, pero el agarre de Katara en su brazo lo detuvo.

- Mejor déjalo solo, Suki, dale un poco de tiempo…..necesita ordenar sus pensamientos.- repuso la morena. Ella también estaba sospechando de la conducta de su hermano.

Suki obedeció y sus ojos se humedecieron. Había pasado semanas lejos de su guerrero; un par de horas más no harían la diferencia.

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A mediodía, mientras los jóvenes estaban atareados con sus labores diarias, Sokka salió sigilosamente de su habitación para dirigirse hacia un bosque cercano a practicar con su espada. Pero más que practicar, quería estar solo y pensar en todo lo que le había ocurrido desde que fue hecho prisionero.

Caminó un buen trecho hasta que se detuvo en un claro del bosque. Sacó su espada y apuntó al frente, para luego comenzar a blandirla con rapidez marcando círculos en el aire; cada vez realizaba este movimiento con mayor agilidad mientras avanzaba y atacaba un oponente imaginario ….. luego repelía con ágiles movimientos el supuesto contraataque ,….. ahora tomaba la empuñadura con ambas manos y atacaba con mayor furia ..….. no sabía porqué una lágrima se escapó de sus azules ojos…..él era un guerrero, y era inaceptable que las derramara ….. sobre todo en un combate …… emitió un fuerte grito al realizar la última arremetida y hundió con energía su espada en la húmeda tierra …… arrodillándose junto a su arma sin soltarla.

Se quedó unos segundos así, recuperando el aliento.

- Sokka, tenemos que hablar.

El ojiazul levantó la vista rápidamente y la dirigió hacia donde provenía la voz.

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Continuará............

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Ojalá les haya gustado este capítulo.

Mis agradecimientos a mis fieles lectores : EXXEN, Anariel Tindomerel, Danika44, Camila mku. ¡Muchas gracias por sus reviews!